Disclaimer: Hetalia así como sus personajes, no son de mi propiedad.
~O~O~O~O~O~
El mexicano abrió la puerta encontrándose con una sorpresa muy agradable.
¬ Miren… Hasta que el famoso violinista nos visita.
Así era, Arthur había visitado el edificio del departamento donde el mexicano y el estadounidense compartían
¬ ¡Artie! – Exclamó Alfred asomándose
El británico no habló, se mantuvo serio ante los regaños que el moreno le decía. En parte era su culpa, su culpa de que Antonio renunciara, en parte de que se mudara… ¡Pero no era toda su culpa!
¡También él tenía algo de!
Alejandro suspiró.
¬ Toño me odiará por esto…
¬ ¿Eh?
Alejandro entró seguido de Alfred. Pasaron dos minutos para que saliera, le entregara el gato de Antonio en los brazos –Que el inglés aceptó con una sonrisa- y una nota:
¬ This is…
¬ Sí, lo es… El lugar donde está viviendo con Lovino. Me hizo prometer que si nos llegábamos a ver, no te dijera nada… -Suspiró de nuevo y lo miró seriamente - Escúchame bien. No te la doy para que te vayas a quejar con él, regañarlo o ya sea lo que pienses… Lo hago para que borre esa estúpida idea de largarse del país… ¿Si me comprendes?
El rubio asintió, agradeció y se retiró hacia su hotel. Iría a verlo a la mañana siguiente.
O~O~O~
Se levantó muy a su pesar. Fue al baño y se lavó la cara. Sólo dos días más y se iría de España por un buen tiempo. Era justamente lo que necesitaba, estar lejos de su nuevo trabajo, lejos de sus amigos si era necesario, lejos de Arthur…
¬ ¡Oye, bastardo! – Le gritaron desde el otro lado de la puerta - ¡Apresúrate maldición!
¬ ¡Ya voy, Lovi!
Se miró una vez más al espejo y se sonrió.
O~O~O~
Había pedido privacidad en todo el día. ¿Quién no necesita privacidad al menos un día? O ya al menos, medio día.
Acarició al gato sobre la cama y pidió suerte.
Se asomó a la ventana y al ver que Francis se había retirado con el manager de otro artista famoso para hacer un cover. Salió de la habitación. No tardó en encontrase con sus miembros o simplemente conocidos. Tenía que inventarse un pretexto o esconderse ante su maquillista.
¬ ¡Arthur! – Exclamó Elizabeta - ¿A dónde vas tan temprano?
Demasiado tarde
¬ ¡Shit! – Maldijo en voz baja y creó un pretexto – A ningún lado… Sólo iré afuera
¬ Irás a ver a ese español… ¿No es cierto? – Rió maliciosamente
¬ ¿¡What!? – En un par de segundos, se había puesto completamente rojo y no dejaba de tartamudear - ¡N-No es verdad! ¡Y-Yo sólo!
¬ Ajá… Entiendo… Diviértete – Se despidió con la mano y una sonrisa
Arthur suspiró y sin perder más tiempo… Caminó fuera del edificio
O~O~O~
Miró la puerta antes de salir por ella. Debía escoger bien el camino por donde irse.
Todos los días era lo mismo. Ya no podía salir afuera –De cualquier lugar- sin que la gente le estuviera repitiendo:
"¡Tu saliste en las noticias!"
"¿Acaso Arthur sale contigo?"
"¡Pero no eres famoso!"
"¡Oh Dios!... ¿Arthur que vio en ti?"
Tenía que mentir y decir: ¡Yo no conozco a esa persona! ¡Yo no conozco a Arthur Kirkland!
Le dolía –cursimente- el corazón después de decirlo. Pero… Era la única forma en que la gente lo dejaba en paz
¬ ¡Lovi, regresaré tarde! – Anunció
Escuchó un "Ajá" como respuesta. No esperaba mucho del italiano.
O~O~O~
Evadir gente… Nunca había sido tan fácil ese día. La gente lo saluda como de costumbre
¬ Buenos días
¬ ¡Tenga buen día señor!
¬ ¿Cómo amaneció?
Nadie lo reconocía –Algo extraño verdaderamente- pero debía agradecer. Nadie se interponía en su camino y nadie lo atrasaba a su plan.
Enfrentaría al italiano. Le haría saber que Antonio era sólo suyo, suyo y de nadie más. Y de nuevo, se auto golpeó por ese pensamiento.
Dio vuelta en una esquina, ya estaba cerca. Y fue cuando una persona gritó:
¬ ¡Es Arthur Kirkland el violinista!
O~O~O~
Sus pasos eran lentos. No quería seguir caminando hacia su nuevo trabajo –Más aburrido que el anterior- Rebajarse de mesero a cajero… Ganaba menos y no se divertía
¬ Veo que me equivoqué – Suspiró bajando la cabeza
Giró sobre la punta de sus dedos de los pies dispuesto a regresar a casa. No importaba más si lo despedían, mejor y punto.
Algo detuvo sus dos únicos pasos. Muchos gritos le impedían pensar con certeza sobre su decisión.
Los gritos se acercaban a él, si no les daba importancia, los gritos seguirían pero cada vez eran más altos… Más cercanos.
Incluso podía sentir que estaban detrás de él.
Alguien lo tomó de la mano, un impulso y una persona lo obligaron a correr hacia otra dirección.
Abrió los ojos
¬ ¡Arthur! – Exclamó
O~O~O~
(Minutos antes)
¬ ¡Es Arthur Kirkland el violinista!
Maldijo de nuevo en voz baja, no pensó más y comenzó a correr.
Los gritos eufóricos de la gente comenzaron y parecían no cesar, al menos hasta que lo perdieran de vista.
¿¡Por qué!? ¿¡Porque sus planes se veían arruinados!? ¿Acaso el destino no quería verlo junto a Antonio finalmente?
¬ ¡Estúpida fama! – Gritó sin importar ser escuchado
Miró hacia todos lados, se encontró con una calle diferente a la de su destino. Se arrepentiría después, pero por ahora debía escapar. Corrió hacia la calle y adelantó más el paso. No quería ser atrapado.
A lo lejos notó una cabellera castaña… ¿Acaso él era…?
¬ ¿Anthony?
¡Era él! ¡Era Antonio!
¿Qué mejor que declararse de una gran y original forma?
Corrió más y en un impulso, lo tomó de la mano derecha y comenzó a jalarlo para correr de la multitud.
¬ ¡Arthur!
Sí… Era su Antonio
O~O~O~
Ambos no dejaban de jadear. Habían logrado evadir a la multitud, escondidos en un callejón los vieron pasar gritando su nombre.
Antonio respiró tranquilamente de nuevo. Él no se había cansado tanto.
¬ ¿Estás bien? – Preguntó al ver al británico con las mejillas rojas
¬ Sure… - Susurró
Se incorporó y miró al castaño a los ojos causándole un ataque de nervios.
¬ ¡M-Mira que tarde! ¡Debo trabajar! - Rió
¿Cómo reaccionar ante lo que estaba viviendo? ¿Cómo saber o no saber si era uno de sus tantos sueños?
¿Cómo saber si el beso que Arthur Kirkland le estaba dando...Era real?
El inglés se separó de él y por más vergüenza que sintiera. Lo abrazó pronunciando:
¬ I Love you…
No… Aquello no era un sueño… Era la realidad. El dolor de su mejilla recién pellizcada se lo decía.
¬ ¿No me oíste bastard? – Gruñó – Me gustas… Te quiero. Te Amo
¬ Te oí – Le susurró sonriendo
Tomó al inglés de las mejillas propinándole un dulce y casto beso en los labios.
Arthur estaba feliz, Antonio todavía más feliz.
Finalmente, eran correspondidos.
Nada podía empeorar lo recién ocurrido… ¿O sí?
O~O~O~
¬ ¡Oye Arthur! – Habló Francis – Sesel habló y dijo que vendrá en dos días… ¿me Oíste?
No se sorprendió el ver la habitación vacía.
~O~O~O~O~O~O~
A las chicas que les debo su fic
Dani: Me lo debes ¬¬
Lo sé xD. Como decía, los subiré el lunes. ¡Ya están!
Aún sigo de buenas así que síganme pidiendo lo que quiera. Menos UsUk y Spamano… :3
Ahora sí… Nos vamos
Laine-JK
