Capitulo 10
La habitación de Scorpius
Rose despierta con dolor de cabeza y los ojos hinchados. Ha llorado casi toda la noche, tanto en sueños como despierta. No puede creerlo pero a pesar de eso, se siente mucho mas aliviada ahora. Le dijo todo, todo lo que se guardo durante esas semanas.
Al salir de su cama ve que las compañeras de su habitación siguen dormidas. Suspira aliviada y toma el viejo bolso de cuentas de su madre. Mete allí todo lo necesario para no regresar durante todo el día y sale de allí.
Camina entre los pasillos hacia el baño de los prefectos. A pesar de que ella no lo es y en teoría estaría prohibida de entrar allí, sabe la contraseña por Albus y logra entrar sin problemas. Esta segura que nadie la molestara, es muy temprano y el sol aun no sale. Saca su varita y con un rápido movimiento hace que todos los grifos de la bañera se abran. Borboteando de agua caliente y espuma, no tardan mucho en llenarla por completo. Al meterse al agua, siente que todas sus preocupaciones se hacen mas pequeñas. Si tan solo pudiese quedarse allí para siempre.
– ¡Otra vez aquí! – dice una voz chillona. Rose saca la cabeza del agua y ve a Myrtle la Llorona justo frente a ella.
– ¿Vengo muy a menudo? – pregunta con suspicacia.
Ella solo recuerda que ha venido dos veces y en ninguna de ellas a visto a Myrtle pero también esta consiente de que parte de su memoria ha sido hurtada. La fantasmas asiente con la cabeza.
– Siempre hablas sola. Tal vez estas enferma. – Habla con burla y Rose se tensa.
– ¿Qué digo Myrtle? – pregunta y la muchacha se encoje de hombros.
– No lo se. haces un extraño hechizo que silencia la bañera. Solo puedo verte mover la boca y se que no me escuchas porque te grito y te grito y jamás respondes.
Rose trata de ocultar su sorpresa. Intenta rememorar algún hechizo que pueda silenciar un lugar pero no se le ocurre nada en ese momento. Comprende que alli iba con Ligeia para hablar tranquilamente y que al parecer Ligeia era buena con los hechizos.
– Que descortés soy. – Habla Rose. La fantasma asiente enérgicamente con la cabeza.
– Pero ahora pareces diferente, hasta tu cabello es diferente. – dice hacienda revolotear sus cortos mechones. – Rose asiente con la cabeza.
– Soy más cortes, como los haz podido percibir. Ya no voy a hacerte a un lado. – la muchacha ríe y sale volando.
– Quisiera que tu lo hagas, para que mas chicos bonitos vengan aquí. Estoy deseosa de verlos. – Dice mientras revolotea a su alrededor y Rose sonríe.
– Me iré en un rato. – Habla y vuelve a sumergirse dentro del agua.
No le importa que Myrtle se quede allí por un rato. Ni si quiera le importa cuando Rose se viste y la muchacha la contempla de pies a cabeza.
– Estas muy flacucha – dice despectivamente y sale de allí.
Rose hace mala cara y sabe muy bien cual es su siguiente parada. Ya que tiene el bolso de su madre, ni si quiera es necesario que lleve sus cosas mojadas a su habitación. Va directamente al comedor, ya son las 6 am y a pesar de que es tan temprano, sabe que los elfos abran puesto algo de comer en la mesa.
Hay algo básico. Un poco de jugo, tostadas y lo que le llama más la tención, en el lugar donde usualmente se sienta, hay una tasa de chocolate caliente. Ella no sabe como pero Winky se las ha ingeniado para saber que ella llegaría temprano.
Disfruta de su desayuno a solas, leyendo el libro de Edgar Allan Poe, creyendo que tal vez puede encontrar algo allí que le recuerde lo que ha ocurrido en esos últimos meses. Es tan extraño, recuerda todo, los días y noches con Scamander, a sus primos, las clases, hasta las cartas de sus padres pero simplemente no puede recordar a Ligeia ni tampoco la noche en la que fue secuestrada. Es una especie de conjuro selectivo que ella tiene que descubrir. Después de leer un poco saca su libreta y comienza a escribir tareas. Trata de concentrase pero su cabeza regresa al día anterior, a Scamander, a Scorpius y a Ruby. Toma iré, desde el lunes no solo tendrá que preocuparse en ellos, también tendrá que preocuparse para su ultimo año en Hogwarts y los exámenes EXTASIS que se darán a ultimo año. Se muerde el labio, preocupada por esa idea. Sabe que tiene que estudiar y ponerse al corriente de las clases. No por nada a estudiado tanto todos esos años. Va ser una aurora, quiera su madre o no.
Mete unas cuantas tostadas a su bolso y sale de allí. Comienza a caminar hasta la zona mas alta del castillo, tal vez allí pueda concentrarse mejor.
Al llegar a la torre de astronomía y sentarse al borde, viendo el bosque prohibido solo puede sentirse sola. Ha tomado la decisión de mantener al margen a su familia por más que quiera hablar con ellos del tema, comprende que si no lo ha hecho hasta ese momento es porque Ligeia tenia sus propios motivos. Se da cuenta con desánimo que tampoco tiene otros amigos con los que conversar, el único que esta allí es Scorpius. ¿Pero estará allí para siempre?
Su estomago se revuelve en una sensación extraña al recordar la tarde anterior. Toma aire y lo vota con fuerza. Luego recuerda la cena y la molestia la invade. Nunca se ha sentido así ni si quiera con Scamander. Por lo menos no que ella recuerde, se corrige.
Al pasar los minutos una carta de fuego le llega. Las letras se escriben en el aire frente a ella.
¿Estas despierta?
No tiene que tener remitente para saber de quien se trata y aun que aun sigue ofuscada por lo de ayer, escribe con su varita.
Si.
La respuesta no tarda en llegar.
Tengo algo para ti. ¿Dónde estas?
En la torre de astronomía.
Scorpius no tarda en llegar. Esta animado y tiene algo en la mano que Rose detecta como una carta.
– ¿Qué sucede? - pregunta con frialdad. Scorpius esta tan feliz que ni si quiera percibe su mal humor.
– Toma. – dice y se la entrega.
Querido hijo,
Tanto Emma como Greak están bien. Ambos han pasado a la zona de Psiquiatría en el hospital. Por lo que veo, la señorita Emma regresará pronto al colegio, sin embargo Greak esta muy trastornado y creo que lo tendremos que tener más tiempo aquí.
Es grato saber que fuiste quien los encontró.
Con cariño,
Draco Malfoy
Rose tiene que volver a releer la carta una cuantas veces. Siente algo de remordimiento por no haber preguntando antes por Emma pero esta feliz de que este bien. Observa a Scorpius, el enojo se ha esfumado con este gesto y lo único que atina a hacer es abrazarlo con fuerza.
– Gracias. – le susurra. El asiente con la cabeza.
– ¿Qué estas haciendo ahora?- pregunta con curiosidad y observa el pequeño bolso de Rose en el piso.
– Estaba intentando leer. – dice ella pero Scorpius arquea las cejas.
– No veo ningún libro. – habla y ella toma el bolso y saca el primer libro que se encuentra. Un tomo grande y pesado de Aritmansia sale del minúsculo bolso. Scorpius la mira con asombro y Rose sonríe.
– Hay un mundo ahí dentro. – dice con una ligera sonrisa y le cuenta la historia de la creación del bolso mientras se sienta despreocupadamente en el alfeizar.
– Tu madre es increíble. – habla sin tapujos. Rose se encoge de hombros. Lo se. Piensa. Como quisiera ser ella ahora. Se dice a si misma. Conociendo a su madre, ya hubiera logrado sacar a Ligeia a la fuerza.
– Se la historia de mi padre y tu madre- habla él despreocupadamente pero Rose nota la tención en su cuerpo. - Lo lamento.
– No tiene porque no eres él. – el rubio asienta con la cabeza pero por su mirada no esta muy convencido al respecto.
– Para serte sincero durante estos años no quise acércame a ustedes por vergüenza. Mi padre le hizo pasar muchas cosas horrendas a tu mamá y ella parece una muy buena persona, no merecía eso. – Rose no puede evitar poner una mano sobre la suya. La ajusta con cuidado, el muchacho esta frio.
– Tu padre no entendía que eso era incorrecto pero logro redimirse. Esa carta me lo demuestra Scor. No te sienta mal por eso. - El muchacho la mira en silencio. Hay una tensión invisible entre ellos y a pesar de ello, Scorpius acerca su rostro y la besa.
El beso es algo inesperado pero la reconforta. No se aleja de él, es más esta deseosa de ese contacto físico. Simplemente quiere desconectar su cabeza un momento. Se acerca más a él y lo besa con más intensidad. Acercando su rostro a ella con ambas manos. Siente sus labios fríos contra los suyos ardientes. Quiere más de él pero entonces el rostro de Lysander aparece y la para en seco. Se aleja de él con, aun que su cuerpo le pide más del joven, su cerebro la atormenta con Scamander.
Ambos respiran entrecortadamente. El rubio se para y sin decir nada la levanta y la vuelve a besar con más fuerza, esta vez Rose no puede contenerse. El rubio la toma de la cintura y la apoya contra una de las paredes de piedra. La muchacha se cuelga de su cuello y con un saltito entrelaza sus piernas a la cintura de Scorpius. Lo siente mas cerca que nunca. Sabe que se esta acercando a territorio peligroso, lo siente pero no quiere parar y por los visto Scorpius tampoco.
No sabe por cuanto tiempo se han besado pero para ella eso es como la gloria, tan solo se aleja ligeramente de él para observar sus ojos más grises que nunca. Aún sigue colgada de su cintura pero al muchacho parece no importarle en lo absoluto.
– Creo que nos saltamos unos cuantos pasos. – dice y Scorpius la aprieta con más fuerza contra la pared.
– Eso no me incomoda. – dice con la voz ronca pero no vuelve a besarla. Esta esperando a que ella lo haga pero Rose no lo hará.
– A mi tampoco- habla y se suelta de él.
Una llama se prende dentro de ella. Una sensación extraña la invade. Esta regresando a ser la Rose de antes.
Se apoya nuevamente en la pared y se desliza hasta sentarse. El rubio se sienta a su costado.
¿Lo que han hecho es real? Se pregunta Rose y a medida que van pasando los segundos su rostro comienza a ruborizarse cada vez más. Por Merlín. ¿Por qué he hecho eso? Se pregunta confusa. Acabas de terminar con Scamander, conoces a Scorpius hace menos de una semana. Estas demente.
– No te arrepientas. – dice Scorpius y entrelaza sus manos.
Ella apoya la cabeza en su hombro. Agradece tanto la cercanía, le da confianza pero también temor. Hay un silencio largo y a pesar de que debería de estar diciendole que eso ha sido una locura. Que sienten eso porque vivieron una experiencia traumática juntos, en lo único que puede pensar es en su amiga.
– ¿Qué tienes con Margot? - se le escapa decir. – No quiero interponerme. No quiero ser Gelica. – Susurra. Scorpius se queda en silencio un momento pero no suelta su mano.
– Es mi mejor amiga, casi una hermana. No tengo nada con ella, Rose. – la muchacha lo observa, quiere ver si miente.
No va volver al mismo error que cometió con Scamander. No quiere volver a confiar y que luego la dejen como esta exactamente ahora.
Como si el muchacho leyera sus pensamientos le toma del rostro con ambas manos.
– No te haría lo que te hizo Lysander, Rose. – toma aire sin soltarla.- Y Entiendo que esto esta yendo muy rápido así que….esperaré si aun no estas lista.
Eso basta para que Rose lo bese nuevamente, un beso fugaz en la mejilla que deja a Scorpius aun con los ojos cerrados.
Tanto ella como él. Están deseosos de ese acercamiento pero ella no esta segura si es correcto en ese momento. Se quedan allí, en silencio por un buen rato. Rose no sabe como romper la muralla que se ha formado entre los dos. Lo único que la mantiene consiente de que Scorpius no esta molesto por su decisión son sus manos unidas.
– Hoy fui a bañarme al baño de prefectos. - habla ella. Scorpius la mira con una ceja levantada.
– Eso no me ayuda Rose. – dice y ve sus pantalones. La muchacha se pone completamente roja y le sonríe.
– El punto es – dice animada, obviando el comentario. – que Myrtle me encontró y me dijo que yo voy habitualmente allí a hablar sola. – concluye en casi un hilillo de voz.
– Ligeia.
Rose asiente con la cabeza. el se muerde el interior de la boca.
– Ayer estuve pensando. Creo que deberías intentar cambiar, digo. Tienes que convertirte en tu animal. Pienso que eso te va a ayudar a recordar.
Rose asiente con la cabeza, hay una parte de ella que quiere recordar y otra muy grande que esta asustada por la idea. Scorpius suelta su mano y la pasa por sus hombros, reconfortándola.
– Se que da miedo. Pero es mejor saber a lo que nos enfrentamos.
Ella mira sus ojos y aun que quiere besarlo, se contiene y solo asiente. No puede evitarlo y se siente débil al hacerlo, desea sentirlo nuevamente. Apenas unos minutos atrás le había dado a entender que quería tiempo. Pero sus comentarios y sus labios son simplemente embriagantes. Lo desea.
– Tengo miedo. – Susurra, es lo único que se le viene a la mente para evitar que ella cometa una locura. El asiente con la cabeza y la abraza.
– Hoy todos irán a Hogsmeade. – habla después de un rato. Ella se encoge de hombros.
– No creo que sea buena idea que vaya.
– No lo digo por eso. – dice con una mirada picara.
– ¿Entonces, por qué? – pregunta ella. El sonríe.
– Ven a mi habitación.
Rose ríe con ganas, no puede evitarlo. Eso le parece tan irónico sabiendo que el mismo fue el que insinuó el tiempo. Y ahora…
– No pienses demasiado. – replica – va ser un lugar mas cómodo para leer y vamos a tener espacio para tratar de que hagas tu transformación. A menos claro que quieras transformarte en los cuartos de practica o en la biblioteca.
Ella lo mira suspicaz.
– En mi habitación dormimos 5 chicas. No veo como hay espacio en un cuarto con 5 camas. – dice ella.
– Las ventajas de gritar en la noche como un desquiciado es que la mayoría te teme y prefiere pedir cambio de cuarto. Ahora solo duermo con Zabini y el casi nunca esta en la habitación los domingos. – habla, ella abraza sus piernas.
– ¿Y como puedo entrar sin que me vean?- pregunta. La idea de que alguno de primero o segundo de Slytherin la logre ver, le pone los pelos de punto.
– Pues con una capa de invisibilidad. – responde.
Rose abre los ojos como platos mientras lo observa. No conoce a nadie más que Albus con una capa de invisibilidad.
– Papá me la compro, dice que así las cosas me resultarán tan fáciles como a Potter. – habla. – supongo que no se refiere a tus primos sino a su padre. – vuelve a decir.
Asiente con la cabeza. Aun que en principio Rose pensó que Malfoy había superado todo, sigue viendo que hay indicios de rivalidad.
– Esta bien. – dice – pero nada de esto. – habla y señala sus labios. El levanta las manos.
– Nada. – vuelve a decir.
Rose se queda esperando a Scorpius en uno de los pasillos cercanos a su área común. El muchacho no tarda en llegar con una capa purpura, se la pone encima y la chica desaparece completamente.
– Solo sígueme y no te choques con nadie. – habla mientras camina hacia las mazmorras.
– Aceite de sirena. – dice la clave y las pared de piedra comienza a deshacerse dejando paso a una sala grande y lujosa. Llena de tonalidades verdes. Hay algunos cuantos alumnos de primeros años que ni si quiera se inmutan al ver a Scorpius.
– Que horrible clave- le susurra Rose a Scorpius a lo que el ríe ligeramente.
Caminan por los pasillos y en vez de subir comienzan a descender. Rose se da cuenta que se están adentrando al lago. Lo siente en el frio. Luego hay unas gradas en espiral y ella se da cuenta que no han pensando en algo primordial. El hechizo que no permite entrar a las chicas a las habitaciones de los hombres.
– El hechizo. – susurra.
– No tenemos eso aquí. – dice también en un susurro. – Creo que solo crearon el rumor para que la gente se mantuviera alejada o tal vez solo lo tienen los de Gryffindor. Me han dicho que suelen ser bien fogosos. – bromea Scorpius y a cambio recibe un codazo suave de Rose.
Entran sin ningún problema al área de los hombres, es un pasillo con puertas solo a un lado y al otro hay grandes vitrales que dan a las profundidades del lago. Rose se queda fascinada al ver los peces nadar por allí.
– Esto es hermoso – susurra asombrada. Scorpius asiente con la cabeza.
– Mi cuarto es el ultimo.
Dan la vuelta a la izquierda por otro pasillo y ven una puerta al final de este. Scorpius la abre, lo primero que ve es que tiene varios ventanas que dan al lago y lo hacen ligeramente verdoso a la vista. Las ventajas de ser la ultima habitación, piensa ella. Luego observa es un cuarto bastante amplio con solo dos camas a ambos costados y que uno de los lados, el más alejado a la puerta es sumamente pulcro.
– Supongo que ese es tu lado. - Dice ella mientras lo señala, pero al estar con la capa solo se ve su mano. El rubio ríe y le saca la capa.
– Así es. - Habla y se sienta en su cama.
Es igual a la suya a excepción de que todo lo que en su cama es de color guinda, aquí es de un verde jade. Se echa con los brazos detrás de la cabeza. Ella lo sigue, esta justo frente a él. En ese momento pasan tantas cosas por su cabeza que siente que comienza a ruborizarse. No Rose, no Rose…
– ¿Qué sucede? – pregunta mientras ella se muerde el labio. Rápidamente niega con la cabeza.
– Nada. – dice mientras posa la mirada en el escritorio.
Va directo a esa mesa de madera, sintiendo que ese va ser su ancla toda esa mañana.
¿Por qué lo ha hecho?, ¿por qué ha decidido ir con él?
Por que lo deseas. Se responde a si misma.
Saca sus libros, un par de tostadas rotas y comienza a comer y leer. Por suerte tiene el libro de transformaciones, hay como 10 capítulos dedicados solo a los animagos.
Si la transformación sale mal, las consecuencias serán fatales…
El animago normalmente es un animal a fin con la personalidad del mago, muchos coinciden con que el animago será igual a su patronus. Aun que eso no ocurre en el 100% de los casos.
En la actualidad existe una falta de animagos en el mundo mágico… Aun se estudian las posibles causas…
Después de un par de horas de silencio, Rose esta aburrida, a leído todo lo que ha podido y su cuerpo se siente entumecido. Se para y descubre que Scorpius se ha quedado dormido en la cama, con su libro de transformaciones encima de él. Hace una mueca, se supone que ambos tenían que estar leyendo. Ella debería de dormir, no él.
Verlo dormido, tan tranquilo es algo extraño.
– Pensé que gritarías. – le susurra mientras toma su bolsa de cuentas y llama con la varita a una de las mantas que tiene allí.
Como todo lo que ha sacado de su alcoba, esa tiene unos tintes guindas y amarillos que la hacen completamente reconocible. Le quita el libro y lo tapa con cuidado. Esta a punto de irse pero Scorpius le toma de la mano.
– Échate aquí. Quédate aquí Rose. – le susurra aun con los ojos cerrados.
Rose no sabe si el muchacho esta soñando pero le hace caso. Se quita los zapatos, deja la varita en la mesa de noche, junto a la de Scorpius y se hecha a su costado.
– Y normalmente gritaba. Aun si tomaba solo una siesta pero al parecer hoy no.– le susurra mientras que con movimiento grácil, toma su varita y cierra las cortinas de su cama. Rose se pone totalmente roja, le ha escuchado. – creo que desde que entendí el sueño ya no lo hago. – vuelve a hablar, acomodándose nuevamente en la cama.
Tan solo recordar lo que Scorpius vio, lo que ella vivió, le da escalofríos. No fue un sueño aterrador, fue la realidad.
Esta con los ojos bien cerrados y con los puños apretados pero el contacto de Scorpius la relaja. Cuando abre los ojos, el muchacho la mira mientras le quita con suma delicadeza los cabellos del rostro.
He leído muchas cosas. – susurra algo nerviosa.
Duerme Rose. – le responde el y la muchacha vuelve a cerrar los ojos, arrullada por la tibieza de la cama y ese sutil contacto.
Los patrunus son iguales al animal en que te convertirás. – dice ella. Se esta dejando llevar por el cansancio poco a poco. - Creo que mi animal no existe. – susurra al fin. La muchacha comienza a desvariar porque realmente se esta quedando dormida. – es como un lince, mas grande de lo normal pero tiene una cola muy larga. Y los linces…
Tienen cola corta. – dice el.
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Hola, gracias por seguir leyendo. Se que no tengo muchos comentarios al respecto, ni seguidores, pero no importa. Tengo que decir que amo los comentarios, sean buenos o malos pero lo cierto es que esta historia la estoy escribiendo para mi, para volver a valorarme, como una terapia.
Durante mucho tiempo mis padres me dijeron que tenia que dejar de escribir porque eso no me permitía madurar. Ahora que "ya soy adulta", me doy cuenta que no es cierto. Escribir es una forma de relajación, una forma de evitar el estrés de ser adulto y tener tantas responsabilidades. Si no lo hago, no me siento completa. Deje muchas historias a medio escribir por el pensamiento de mis padres, por la presión de crecer. Deje de leer y escribir sobre mundos mágicos que yo amaba y cuando quise volver a escribirlos, me sentí frustrada porque no podía. Llegue a entrar en pánico porque creí que eso significaba crecer, dejar de lado la imaginación. Por suerte esta historia lentamente me esta regresando lo que más quiero, mi imaginación. Espero que algún día pueda recuperarla por completo y pueda terminar mi historia inicial: Valentina y los Carontes. Hasta entonces seguiré con mi terapia.
Saludos a los que leen y a los que en el futuro leerán.
Luciana
Por cierto, gracias Sennyff Enel Ram, tus comentarios siempre son reconfortantes. Me gusta saber como ves a mis personajes, eso me ayuda a verlos también. Y por lo que dices de Rose, Jesus! Piensas mucho jajaja. Eso me agrada! Espero que te guste este capítulos y estoy segura que en el que sigue se responderán alguna de tus preguntas.
