Aquí les traigo el capítulo 10 de esta historia. Realmente no pensé que recibiría tantos reviews, pero me alegro la semana. Muchas gracias a quienes me han seguido hasta aquí. La próxima semana subiré el capítulo final. Y por favor cuando acaben de leer...espero que no sientan odio hacia mi. Advertencia: Muerte de personaje.
Si leyeron bien...Muerte de personaje. Estoy segura que ya saben quien es...pero lean la historia hasta el final, estoy segura que les gustará...a mi al menos me gusto y yo soy bastante crítica con mis cosas...Ah! Y el capítulo 16 de La Responsabilidad del Líder estará dentro de poco por aquí...si ustedes siguen esta historia estarán atentas ^-^.
Diclamer: Ninguna de las tortugas ninjas me pertenece, tampoco April, Casey y Splinter... todos ellos son propiedad de sus creadores y ahora de Nickelodeon.
Chapter 10: Hasta que nos volvamos a reencontrar.
-¿Que podemos hacer?-Pregunto Mikey sonando mucho menor de lo que era, el miedo de perder a su hermano mayor presente en su voz. Habían pasado algunos días desde que Raphael apareciera en la guarida con su hermano mayor en brazos. Leo lucia muy mal y parecía que tenia problemas para respirar. Todos estaban en pánico y así había sido desde entonces.
Donnie movió la cabeza a los costados-Si pudiéramos hacer un transplante eso ayudaría a Leo, pero nadie es compatible con nosotros y no podemos obtener un corazón fácilmente aunque fuera posible...lo único que podemos hacer es ayudarlo y apoyarlo hasta...-La calma que había intentado mostrar flaqueo y comenzó a llorar durante su explicación-...yo...yo daría mi corazón si con eso...si con eso lo salvamos...pero...pero a pesar...de que tenemos la misma sangre...nuestros órganos no son compatibles...no...no...-No aguanto mas y comenzó a llorar con fuerzas, Mikey se abrazo a él mientras Raphael se les acercaba y los rodeaba en un acogedor abrazo. Cuando Leo partiera, él seria el nuevo hermano mayor...él tomaría el lugar de Leonardo en la familia...Sus ojos dieron con Leonardo sobre la cama. Odiaba a Shredder por lo que hizo, odiaba que todo eso estuviera pasando, odiaba que fuera Leo quien pagará por las fechorías de ese sádico y odiaba que no pudieran hacer nada para cambiar todo eso.
Con el transcurso de las semanas la salud de Leonardo fue deteriorándose rápidamente. Splinter llego apenas escucho de la condición critica de su hijo mayor y tardo menos de lo que ellos esperaban. El corazón de Leo latía muy irregularmente, a intervalos que hacia pensar que en cualquier momento se detendría. Donnie le había puesto una mascara de oxigeno pero a pesar de todos los esfuerzos y medicamentos que le daba, la salud de su hermano no mejoraba. Su hermano no podía respirar como correspondía, cuatro a seis veces al día Leonardo se ahogaba y terminaba tosiendo sangre que en ocasiones era tan intenso que su hermano expulsaba sangre de forma excesiva, mas de una vez tuvo que darle una transfusión por toda la sangre perdida, la toxina había causado un daño tan severo que Donnie había pensado al principio que había dañado solo el corazón, pero tras unas pruebas descubrió que el corazón no era el único dañado, los pulmones, estomago, riñones e hígado habían sufrido un daño, que aunque no había sido considerable, ahora que el cuerpo de su hermano se debilitaba, comenzaban a aparecer y atacar con su máxima fuerza. La falta de oxigeno, causaban que su hermano apenas podía permanecer despierto, su conciencia solo eran de una media hora como máximo. Leonardo despertaba cada seis horas y ellos podían hablar con su hermano por esa media hora la cual acabada, el ninja de azul se sumergía una vez mas en el mundo de la inconsciencia. A nadie le agradaba que el ninja de azul permaneciera mas tiempo dormido, con sudor en su frente, respiración dificultosa, y con la piel muy pálida. Pero no podían hacer nada para evitar que eso ocurriera.
-¿Como esta?-Pregunto Raph apareciendo en la enfermería por trigésima vez y eso que aun era de mañana. El reloj marcaba las ocho y media. Realmente ya nadie dormía en la guarida, Mikey se la pasaba despierto afuera de la enfermería esperando una buena noticia y Raphael cada dos minutos preguntaba sobre el estado de su hermano mayor. Donnie quien casi no se movía de la enfermería se la pasaba observando el casi imperceptible subir y bajar del pecho de Leo, el cual cada vez iba disminuyendo en cantidad.
Donnie movió la cabeza a los costados-Nada bien, su salud sigue empeorando y los latidos cardiacos han bajado en intensidad, tuve que aumentar el oxigeno ya que esta sufriendo de cianosis...como va no...no va a durar mas de dos días...-Murmuro lo ultimo con voz débil y llorosa. Dudaba que su hermano mayor terminara el día vivo, los latidos eran cada vez peores y su respiración a pesar del oxigeno era muy débil. Sus labios estaban azules, lo cual lo tenia asustado.
El ninja de rojo sintió como su pecho se apretaba con lo que su hermano genio dijo. No era posible que Leonardo estuviera muriendo frente a ellos sin que pudieran hacer algo para salvarlo.
-¿Debo...debo avisar a Splinter de esto?-Susurro sin levantar la vista de su hermano mayor quien emitía un silbido con cada respirar que tomaba. Un sonido horrible para sus oídos. La respiración era laboriosa e irregular, podía ver como el pecho de su hermano no subía como debía y la piel una vez de un verde bosque ahora era de un verde gris. Marcadas ojeras bajo los ojos de Leonardo y las mejillas hundidas. No podía creer que hace unas semanas atrás había conversado con él, pero desde que cayera dormido en la antigua guarida su conciencia lo abandonaba gran parte del día y últimamente no hacia nada mas que dormir, no importaba cuanto ruido hicieran, Leonardo simplemente había dejado de responder. Donnie había dicho que su líder había caído en un estado de coma. Su cuerpo se estaba apagando y la única forma deque su corazón no se apagara, era mantenerlo dormido y así había sido los últimos tres días.
-Si, es lo mejor. Tenemos...tenemos que des-despedirnos mientras po-podamos-La voz de Donnie se quebraba mientras hablaba, las lagrimas no dejaban de rodar por sus mejillas, sus ojos rojos de todo el llanto que había tenido desde que la condición de Leo decayó. Profundas ojeras por la falta de sueño, vigilando a su hermano, temiendo que si cerraba los ojos y se quedaba dormido, al día siguiente lo encontraría muerto. A pesar de que tomaban turnos en su cuidado, cada vez que regresaba a su cama a descansar, el miedo no lo dejaba dormir. Lo mismo pasaba con Mikey, Raph y Splinter. Ninguno de ellos podía dejar de pensar en lo que estaba sucediendo.
-Ya...regreso-Raph dio media vuelta y fue a buscar a su padre quien estaba meditando. Era lo único que hacia después de cuidar a su hijo mayor. Meditar pero no dormir. La guarida estaba tan silenciosa, como nunca antes. Mikey ya no jugaba sus videos juegos, no patinaba ni reía. Su rostro estaba surcado por la tristeza, el insomnio y el temor de perder a Leo. Abriendo la puerta de la habitación de Splinter se encontró con su padre meditando, sus orejas estaban caídas y lucia mucho mayor de lo que era-Sensei-Llamo desde allí. Splinter abrió los ojos asustado-Donnie me dijo que...que a Leo le queda menos de...de...-Trago pero era como si una piedra pasaba por su garganta y se instalaba en su estomago-...es mejor que venga...-Respiro hondo, se sentía atrapado en una realidad que deseaba escapar, pero no había salida. Era demasiado real todo y sabia que terminaría en un final triste.
Splinter palideció al oír la noticia. Poniéndose de pie se dirigió a la enfermería con las manos empuñadas con fuerza. Raphael se dirigió a buscar a su hermano menor. Splinter miro a su hijo sobre la cama, nunca lo había visto como lo estaba viendo ahora. Agonizando y sin que él pudiera hacer algo para salvarlo. No era posible que tuviera que enterrar a un hijo...a su niño...su bebe. Podía recordarlo cuando era un pequeño bebe en sus brazos, sus ojos llenos de vida y energías. Las travesuras que hacia junto a sus hermanos apenas comenzaron a caminar. Las primeras palabras que dijo 'Papá', los accidentes y heridas que se causaba cuando intentaba ayudar a alguno de sus hermanos. Cuando quiso probar el te por primera vez y comenzó a unirse a sus sesiones de meditación. Las navidades que pasaron juntos, las noches de desvelo cuando enfermaba. Las risas alegres que daba, sus momentos tristes...ahora solo quedaría una tumba con su nombre grabado. Era imposible que su pequeño niño estuviera sufriendo el dolor de la muerte a tan corta edad. Splinter no noto como las lagrimas nublaban su vista y sollozos cubrían el ambiente de la enfermería. Sus otros hijos se le habían unido en un llanto colectivo, lleno de dolor y pena por lo que estaba pasando. Leonardo estaba muriendo...sus latidos casi inexistentes y su respirar arduo y débil. La Muerte lo estaba arrastrando y para que día siguiente ya no tendría a su querido hijo mayor. Su pequeño líder...Sentándose a su lado tomo su pálida y helada mano entre las suyas.
-Siento mucho que tengas que pasar por esto mi niño...siento no poder ser yo quien este en tu lugar-Lloraba con fuerzas el maestro. Sus hijos arrodillados a cada lado de la cama de su hermano mayor tomaban la otra mano y hundían sus rostros en las sabanas. Leonardo comenzó a respirar haciendo un ruido extraño proveniente de su pecho. Donnie reviso la maquina con ojos rojos y cubiertos de lagrimas y se dio cuenta que eran los momentos finales de su hermano mayor.
-Te quiero Leo...nunca te olvidaré...s-siempre...es-estarás en mi c-corazón-Susurro cerrando los ojos para no ver como la vida se le escapaba a su hermano mayor.
-Hijo mió...te amo...mi pequeño...mi bebe...-Splinter intentaba calmarse sin conseguirlo. Su corazón hecho trizas en su pecho ante lo que sucedía ante sus ojos.
Mikey llorando a mas no poder hundió su rostro en el pecho de Leo-Te amo...hermanito...te amo...no te vayas...no me dejes solo...no nos abandones...no podemos vivir sin ti...-El llanto sofoco su voz y no pudo decir mas palabras.
Raphael bajo la vista hacia el pálido rostro de Leo-Intrépido...eres mi mejor amigo...eres mi...luz...te amo...te amo aunque nunca te lo dije antes...me arrepiento de haber sido...rudo contigo...por no escucharte...por siempre buscar problemas y causarte preocupaciones...no te olvidaré...yo...-Pero el pitido del monitor cardiaco anuncio que el corazón de Leonardo se había dado por vencido. A las nueve con trece minutos la vida de Leonardo Hamato había llegado a su fin-No...no...¡NO!-Raph miro a Donnie-Dijiste que viviría unos días mas...dijiste que...dijiste que...-La voz de Raphael disminuyo en volumen al ver el rostro de profunda tristeza de su hermano de morado. Ahora era él el hermano mayor. Ahora la responsabilidad era suya, la responsabilidad de líder, que siempre había querido tener, ahora pasaba a sus manos dadas las circunstancias. Pero ya no la quería, ese titulo era de Leo y de nadie mas. Miro a su hermano mayor, en la cama, ya sin vida. Su corazón se apretó en su pecho y grito como nunca lo había hecho. Grito por el dolor de la perdida, por no haber sido capaz de hacer algo para salvar a su hermano, por no haber podido cambiar las cosas...por haber sido tan duro con Leonardo...no había nada mas...solo dolor y vació en su corazón. Dio media vuelta y salio corriendo de la guarida. Necesitaba aire, necesitaba lidiar con lo sucedido. No podía creer que su mejor amigo estaba muerto, que su único hermano mayor ya no estaba con él, que nunca más tendría a alguien con quien conversar como lo hacia con su hermano.
Donatello se quedo mirando la puerta donde Raphael había salido corriendo. Leo no llevaba mas de diez minutos de haber...muerto y todo ya estaba hecho un desastre. Ellos no podían con la pena de haber perdido a Leonardo por culpa de la droga que le habían dado dos años atrás y que causo graves estragos en el corazón de su hermano mayor, el cual finalmente lo mato. Y él como científico no había podido hacer nada para evitarlo.
'Soy un inútil. Pude haberlo salvado, pero no hice nada, solo me quede viendo como mi hermano se iba debilitando...hasta que ...hasta que...Leo...'Donnie trago pero era como tragar una piedra la cual bajaba por su garganta y se instalo en su estomago. Se sentía enfermo, se sentía sucio, no tenia sentido continuar cuando uno de ellos ya no estaba con vida. ¿Que significado tenia el seguir existiendo cuando un hermano, el hermano que siempre estaba allí para ellos ya no estaría mas? Lagrimas tras lagrimas caían como torrente por sus mejillas, sollozos que venían del alma convulsionaban su cuerpo. Su vista borrosa por todas las lagrimas que no podía evitar dejar caer y que no podía controlar. A su lado Mikey se abrazaba al cuerpo de Leo llorando como nunca antes, era peor de cuando Leo murió dos años atrás y lo devolvieron, ya que ahora sabían que no lo devolverían. Que nunca mas lo volverían a ver, a escuchar, o sentir. Esos ojos que siempre habían denotado tanta sabiduría, esa sonrisa que iluminaba la habitación y los hacia sentir seguros, esa calidez que siempre poseyó y que cada vez que los abrazaba se sentían cobijados de cualquier peligro. Nunca mas tendrían eso, nunca mas podría hablar con Leo sobre sus problemas, no tendría mas al Leo que lo llevaba a su habitación cuando trasnochaba con sus experimentos. Ese hermano que los cuidaba cada vez que enfermaban, que siempre se quedaba con ellos cuando estaban tan mal que no podían levantarse. Que les hacia compañía cuando tenían una pesadilla. Su pecho le dolía de tanto que lloraba, pero no podía parar. Su padre a su lado lloraba mientras cantaba suavemente la canción de cuna que oían cuando pequeños o cuando se sentían tristes, las manos de Splinter acariciaba la mano fría y sin vida de Leonardo la cual ya estaba perdiendo el color. El pitido seguía sonando en la guarida. Donnie no tenia fuerzas para ponerse de pie y apagar la maquina...aun cuando ese sonido le recordaba que el corazón calido y lleno de sentimientos de su hermano mayor no estaba latiendo, que nunca mas volvería a palpitar.
Limbo.
Leonardo no sabia que había pasado, un momento estaba en la cama de la enfermería y al otro se encontró de frente con la Muerte quien sin decir palabra alguna lo tomo del brazo y lo arrastro a ese sitio.
-¿Estoy muerto?-Se pregunto sin creer que eso había pasado. No había tenido tiempo de decirles nada a sus hermanos sobre las cartas que dejo en la mesa de noche de su habitación. Las cartas que tenia pensado dárselas antes de morir.
-Lo siento Leonardo, pero pensé que tu corazón aguantaría un poco mas. Pero me equivoque, tu corazón estaba mas dañado de lo que había esperado y tus otros órganos se deterioraron junto a el. Y al ver el tiempo que te quedaba me di cuenta que era poco-La Muerte dijo al lado de él. Leonardo lo miro unos momentos-No pude darte tiempo de decir adiós, pero sé que tus familia sabrá encontrar lo que dejaste-Ante esto Leonardo frunció el ceño. ¿Cómo la Muerte sabia de sus cartas?-Te he estado observando todo este tiempo, sé lo que has hecho. Lamento mucho el no poder haber hecho algo para que no murieras, pero no había nada que hacer una vez que esa toxina entro en tu sangre. Tu sentencia de muerte fue impuesta desde ese día y como te dije antes, yo mismo me encargue de traerte...
El ninja asintió tristemente, no era la manera que había pensado morir. La Muerte lo miro unos segundos y lo tomo del brazo-Es hora de irnos-Leonardo se mordió el labio inferior. Tenia miedo, tenia pena, tenia rabia...muchos sentimientos se mezclaban en su interior y no sabia que pasaría ahora con él. ¡Por dios santo! Tenia solo diecisiete años y murió por culpa de otros. Había dejado a su familia, a sus hermanos solos. La Muerte dio un paso al frente de un túnel que se formo de la nada. Leo sabia que túnel era ese, pero no dio un paso como Muerte esperaba. Se quedo quieto, debía haber una forma de arreglar todo esto. No podía creer que la Muerte fuera incapaz de curar lo que la toxina le hizo. Se suponía que tenia poderes de crear milagros. ¿Cómo no podía hacer uno por él?-Leonardo vamos-Dijo con voz mas firme la Muerte, pero Leo siguió sin obedecer. Haría algo pero no sabia que sucedería si no funcionaba. Se soltó del agarre de la Muerte y se alejo de este corriendo tan rápido como podía. Necesitaba sus armas, pero no las tenia con él.
La guarida de la familia Hamato.
April con Casey llegaron apenas escucharon la noticia de la muerte de Leonardo. Ninguno de los dos podía creer que su amigo había muerto. April lloraba abrazada a Casey, Raphael se encontraba en un rincón mirándolos con rostro abatido. Él había sido quien les llevo la noticia de la tragedia que estaba enfrentando su familia. El ninja de rojo no podía creer que Leonardo llevaba muerto casi un día y aun nadie se atrevía a tocar el cuerpo sin vida de quien una vez fuera su líder y hermano mayor.
To be continued...
No me odien. Pero había planeado esto desde hace un tiempo. El capítulo que sigue es el último y final de la historia. No crean que todo será llanto y tristeza para la familia Hamato. Ahora tendrán a un ángel que los cuidará. Espero que se queden conmigo hasta el último capítulo que lo subiré dentro de la semana que viene. Y lo lamento mucho por quienes no querían que Leo muriera. Leonardo es mi tortuga favorita y me dio bastante pena matarlo en mi historia. Hablo en serio. Pero recuerden que la muerte es solo el siguiente gran paso a algo mejor...Por favor dejen reviews y de nuevo...¡No me maten!
