Natsu.
—Pensé que dijiste que el calor pasaría.— la voz de Lucy es un susurro mientras gime en mi oído cuando empujo dentro de ella, sus piernas alrededor de mi cintura sujetándome y la cabecera de la cama golpeando la pared. Es un milagro que no se haya roto aún.
—Ya pasó. Esto apenas soy yo, tu compañero, queriéndote.— con mis palabras, ella muerde mi hombro una vez más, el placer me lleva al borde, mi liberación la lleva conmigo cuando su coño aprieta mi pene. Incluso después de varias repeticiones del acto, él no parece bajar. No es que lo culpe teniendo a Lucy tan cerca de mí.
No queriendo salir de ella, nos rodamos en la cama y ella se queda encima de mí, mi pene aun profundamente dentro.
Su cuerpo cubre el mío mientras ella continua dando pequeñas mordidas en mi pecho, haciendo salir más esperma de mi polla dentro de ella. Parece que mi pequeña compañera quiere estar segura que yo esté marcado. Ella puede no saber lo que está haciendo pero amo ese lado posesivo asomando y que ella quiera marcarme para que lo vea todo el mundo. Ella podría cubrir todo mi cuerpo con sus marcas si quisiera, y yo amaría cada minuto.
—Si el calor pasó, ¿eso significa que el sexo shifter es siempre así, tan intenso?— la siento tensa con la pregunta, haciéndome recordar cuanto es su desconocimiento. Pero tenemos el resto de nuestras vidas para eso y quiero relajar las ideas que sé que están rondando por su mente.
—Querida, yo solo he estado contigo.— su cabeza se levanta, un suave gruñido retumba en su pecho, mis rasgos shifter apareciéndose desde nuestro apareamiento. Sus mejillas se colorean al sonido de su propio gruñido.
—¿Cómo es eso posible?
Sentándome, la llevo conmigo a mi regazo. Dejo que mi polla salga fuera sabiendo que si la mantengo dentro de ella no hablaríamos.
—Como te diste cuenta, soy un shifter lobo.— no sé por qué aguanto la respiración después de esas palabras. Eso es algo que ella sabe desde que entró en la cabaña.
—Yo soy…— sus palabras flotan en el aire. No estoy seguro si ella está con miedo de que yo la transformara.
—Solo un poco. Tú no eres totalmente shifter. Nuestros cachorros lo serán, pero tú no vas a tener un cambio completo.— paso una mano sobre su vientre distraídamente, pensando sobre mis cachorros creciendo allí.
Ella muestra los dientes, mirando a los caninos que se deslizan hacia afuera cuando hacemos el amor.
—Tus dientes van a crecer, tendrás garras, vas a ser más veloz, más fuerte y te curarás más rápido. Es la manera en que la naturaleza se asegura que puedas proteger a los cachorros si fuera necesario, que puedas lidiar con ellos. ¿Estás enojada? No te dije todo eso antes de…
Ella me detiene, presionando sus labios en los míos, su dulzura llenando mi boca.
—Creo que te amé desde el primer momento en que te vi sentado en la panadería. Todo malhumorado. Algo en ti… era como si una parte de mí supiera que eras mío.— dijo ella, apartándose del beso.
—Sé que te amé desde que di mi primera respiración en esta tierra. Estuve esperándote toda la vida, y voy a amarte incluso hasta después que salga de este mundo.
Sus ojos brillan con lágrimas no derramadas, haciendo gruñir a mi lobo, que no está feliz con esa visión.
—Eres mi compañera, mi todo; voy a pasar la vida entera haciéndote feliz. Te amo, querida.
—También te amo. Incluso cuando me irritas.— ella me da una palmada juguetona en el pecho.
—Créeme, fue difícil mantenerme alejado de ti, amor. Las tres semanas más agridulces de mi vida.
—¿Y ahora?
—Ahora eres toda mía.— la hago girar, aprisionándola debajo de mí, mi lobo empujando y haciendo que mis ojos se vuelvan negros.
—¿Por qué esos ojos tan grandes?— ella bromea con una sonrisa en los labios.
—Son para verte mejor, mi linda compañera.— bromeo también cuando paseo sobre su cuerpo perfecto debajo de mí y lentamente me deslizo por sus formas.
—¿Por qué esos dientes tan grandes?— sus palabras están jadeantes de deseo.
—Son para comerte mejor.— agarro sus muslos y los abro, exponiendo su vagina, mostrándole cuan bien puedo comerla.
