Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece a J. K. Rowling

N/T: AkashaTheKitty es la autora de este fic. Yo, Moon Dahee, soy la traductora.


Capítulo 10

Hermione estaba sentada en la mesa de conferencias, trabajando en uno de los dichosos horarios de las rondas. Era difícil planearlo para un futuro my lejano porque siempre ocurría algo. Prácticas de quidditch, un resfriado, un castigo… ¡Se suponía que a los prefectos no los castigaban! Y tenía que hacer que todo concordara con una chica y un chico en cada ronda, pues, naturalmente, ¡no podían ir dos chicos o dos chicas juntos! Era molesto, por no decir más, pero le habían dicho una y otra vez que era una tradición que un chico y una chica compartieran las responsabilidades, así que ¿quién era ella para discutirlo? Y, por supuesto, nadie quería ir demasiado a menudo y, Dios, ¿qué pasaba con las relaciones entre las casas ya que estaba en ello? Se dio cuenta de que se había equivocado otra vez con el plan y tachó todo con enfado.

—¿Estás seguro de que no puedes ir mañana? —le preguntó a Nott. ¡Te daré a mi primogénito!

—Sí —dijo con calma—. Fui ayer y necesito estudiar para un examen. Ya te lo he dicho tres veces.

Hermione gruñó. Sí que se lo había dicho. Tenía los dedos manchados de tinta y la punta de la pluma estaba deshilachada de morderla. Iba a tener que preguntarle a Malfoy si podía hacerlo. Era su última esperanza. Suspiró.

—¿Tiene Malfoy ese examen también? —le preguntó.

—No, no tiene Historia Avanzada de la Magia.

Hermione resopló antes de poder evitarlo y Nott paró de escribir algo a mitad de una frase y la miró desde su mesa.

—Um, bien —se apresuró a decir Hermione—. Tendrá la oportunidad de salvar el día entonces.

La mirada que le envió Theo le dijo que no se lo creía, pero no comentó y continuó escribiendo en su lugar.

De repente, la puerta se abrió y la persona menos favorita de Hermione entró. Llegaba temprano. Seguramente se había impacientado o quizás esperaba encontrarla sin una lista para tener una excusa para elegir a uno de sus propios amigos. Desafortunadamente para él, Hermione tenía una lista.

Sin un saludo, Draco entró y puso una silla frente a Hermione, haciendo mucho ruido. Puso los codos en la mesa y dobló los brazos, mirándola, esperando a que ella levantara la vista del horario, cosa que de repente requería toda la atención de Hermione.

—Compórtate, Draco —dijo Theo desde su mesa sin indicar sorpresa de que Draco hubiera llegado—. No la molestes.

La irritación pasó como un relámpago por el rostro de Draco antes de adoptar una expresión petulante.

—No la estoy molestando —respondió—. Granger y yo somos los mejores amigos, ¿verdad, Granger?

Hermione no pudo evitar que su cabeza se levantara violentamente y Draco le sonrió con suficiencia. Maldita sea. Le frunció el ceño y su sonrisa se ensanchó.

—Sí… —respondió ella finalmente—. Somos como uña y carne. —Le sonrió muy dulcemente y Draco parpadeó—. Pues dime, amigo… ¿puedes hacer la ronda mañana?

Draco arrugó la nariz en una expresión de puro disgusto.

—No —respondió.

Hermione levantó una ceja.

—¿Por qué no?

Porque no tengo ganas.

—Eh… —Miró a Theo—. Entrenamiento de quidditch.

Los ojos de Hermione se entrecerraron.

—Hufflepuff tiene el campo reservado para mañana.

Oh, mierda. Se mantenía al día con esas cosas, ¿no? Draco supuso que tenía que hacerlo.

—Tengo que estudiar —dijo él.

—Oh, ¿te refieres para el examen de Encantamientos? —preguntó Hermione.

—Sí, eso.

No hay examen de Encantamientos —le informó Hermione con frialdad—. Te voy a anotar para la ronda de mañana.

Draco miró a Nott en busca de ayuda.

—No puede hacer eso, ¿no?

—Preferiría que no me metieras en esto —respondió Nott—, pero sí, sí puede.

Hermione sonrió con orgullo y Draco gruñó. De verdad no tenía ganas de hacer la ronda mañana. Acababa de terminar su semana de rondas solitarias hacía unos días. Había estado esperando con ganas las noches sin rondas.

—Alegra esa cara, Malfoy —le dijo Hermione, petulante—. Quizás un Mal Innombrable te matará antes de que hayas estado mucho tiempo fuera.

Él le hizo muecas.

—Solo dime que no la voy a hacer contigo.

Hermione dudó y Draco notó cómo entraba en pánico.

—Bueno, lo siento, pero… —empezó Hermione. Draco hincó los dedos en sus propios brazos y rezó fervientemente para oír algo que no fuera «sí, conmigo»—. Tu compañera será… ¡Tara Stanwood! —Hermione sonrió—. Una Hufflepuff de quinto. Muy amigable. No habrá un momento de paz. Te encantará. —Hermione sonrió al pensar en la pesada chica con la que acababa de emparejarlo.

Draco dejó salir el aire despacio y cerró los ojos mientras el alivio le recorría el cuerpo. No tendría que lidiar con la intolerable sangre sucia otra vez antes de que uno de los dos estuviera sujeto con correa. Era una forma de hablar.

—No me importa una mierda mientras no seas tú —dijo con toda su alma—. ¿Tienes algo para mí?

Hermione sacó el pergamino y se lo dio. Draco lo miró durante unos segundos antes de hablar por fin.

—Granger —dijo con la voz tensa—. Aquí solo hay dos nombres.

Ella asintió.

—Sí, es correcto.

—¿Te has pasado la mayor parte de una semana hasta que finalmente se te han ocurrido dos personas?

—Bueno, no es fácil cuando tres casas están descalificadas por defecto —respondió, indignada.

—Tres… ¿Por qué demonios tres casas están descalificadas? —preguntó, levantando la voz un poco.

Hermione le miró con total satisfacción.

—Por favor —dijo—. No aceptarías a ningún Gryffindor, yo a ningún Slytherin y tú siempre te metes con los de Hufflepuff.

—Así que ya decidiste a quién sí y a quien no aceptaría, ¿no? —preguntó, enfadado.

Hermione puso los ojos en blanco.

—¡No es como si no tuviera una buena idea de ello!

—Casi tengo miedo de preguntar… —les interrumpió una voz reflexiva.

Nott. Se habían olvidado temporalmente de él. La cabeza de Hermione giró para mirarlo y luego volvió a Malfoy, con los ojos como platos y los labios separados mientras consideraba si él diría algo y qué haría ella si lo hacía. Sin embargo, nada podría estar más lejos de la mente de Draco. Theo era posiblemente el único Slytherin que delataría a Draco por lo que estaba planeando. Era la parte mala de Theo. Una ligera expresión de pánico cruzó la cara de Draco y entonces se dio cuenta de que Hermione lo miraba. Sacudió brevemente la cabeza, por lo que ambos se quedaron callados.

Nott elevó las cejas.

—Ya veo —dijo, sonando casi divertido—. Bueno, si los dos estáis de acuerdo, no puede ser bueno y creo que prefiero no saberlo. Solo decidme que, lo que quiera que sea, no va en contra de las reglas del colegio.

Hermione y Draco se miraron otra vez y Nott emitió un gemido.

—No… No es así. No en realidad —aventuró Hermione. La apuesta en sí y hacer un concurso no iba en contra de las reglas del colegio. Esclavizar a un compañero, sin embargo, podría estar un poco mal visto.

Draco debía de haber pensado lo mismo porque elevó una ceja sardónica y se quedó callado.

—¿Por qué estás corrompiendo a la Premio Anual, Draco? —preguntó Nott con un suspiro.

Draco se quedó boquiabierto de la indignación.

—¿Yo? ¡No estoy haciendo nada!

Hermione resopló y recibió una mirada curiosa de Nott y una de advertencia de Malfoy.

Malfoy cogió el pergamino y se levantó antes de que Nott pudiera hacer más preguntas.

—Bueno, os dejo con vuestras cosas —dijo—. Divertíos.

—Tú también en la ronda de mañana —respondió Hermione con dulzura, ganándose una mirada asesina de Malfoy antes de que se marchara.


Hermione dio vueltas al cuello con cansancio mientras salía del aula de Encantamientos. Había sido un día muy, muy largo en una semana muy, muy larga y estaba agradecida de que hubiera terminado por fin. Estaba más que preparada para un fin de semana en el que solo pasaría el tiempo en la sala común con sus amigos, posiblemente ayudando a Ron a que aprendiera cómo incendiar las cosas o cubrir a la gente de escamas. Giró la esquina y frunció la nariz de disgusto cuando vio a Malfoy con la mochila colgada del hombro izquierdo, apoyado en la pared. Parecía estar esperando a alguien. ¿Era mucho pedir estar un rato sin ver su odiosa cara?

—Cuánto has tardado, Granger —dijo, arrastrando las palabras—. Empezaba a pensar que tendría que estar aquí todo el día.

—¿Qué quieres, Malfoy? —preguntó, para nada emocionada de que apareciera en su fin de semana.

—Está todo listo —dijo—. Así que estate en el despacho de los Premios Anuales esta noche después de mi ronda.

Hermione sacudió la cabeza.

—¿Qué? Tú… ¿qué? ¿Encontraste a alguien?

Draco suspiró y puso los ojos en blanco como si ella fuera lenta de entendederas.

—Sí, uno de los tantos, tantos alumnos posibles que me diste, en realidad. Cornfoot, se llamaba.

—Pero necesita tiempo para hacer las preguntas —protestó ella—. ¡Las suficientes para que no se nos acaben!

—Dijo que puede hacerlas para esta noche —respondió Draco con calma—. Tú lo pusiste en la lista, así que debes de tener algo de fe en él.

—También necesitamos hacer una especie de contrato —insistió Hermione.

—¿Un qué?

Hermione movió la mano.

—Para asegurarnos de que no se crucen ciertos límites.

Con eso, los ojos de Draco brillaron peligrosamente.

—Es un poco tarde para eso, ¿no?

Hermione suspiró y sacudió la cabeza. Ella no había hecho nada que fuera tan malo. ¿Por qué no superaba el hecho de que le había hecho unas preguntas?

—No, lo digo en serio, Malfoy. ¡Hay ciertas cosas que simplemente no debería estar permitido hacer!

—¿Tienes miedo de perder? —le preguntó con una sonrisa.

Hermione lo miró con odio.

—Quizás tengo miedo de ganar —dijo con la voz fría—. Y sin nada que me pare, haré un daño irreparable.

Draco asintió.

—Me parece justo. Haremos eso del contrato.

Hermione abrió un poco los ojos por lo rápido que él había aceptado. Lo estudió, pero no parecía estar planeando nada; parecía perfectamente serio. Era raro. No le gustaba.

—Entonces necesitamos tiempo para hacerlo —señaló.

Draco se encogió de hombros.

—Tienes tiempo de sobra, ¿no? Solo trae lo que sea que tengas y lo miraré después de la maldita ronda a la que me obligaste a ir.

Hermione entrecerró los ojos.

—¿Por qué tanta prisa? —le preguntó.

—Porque estoy cansado de perder el tiempo —replicó mientras se alejaba de la pared de un empujón y le daba la espalda a Hermione—. ¡Cuando llegue la noche, uno de los dos llevará el brazalete!


La sala común de Gryffindor aún estaba media llena. Hermione miró su reloj. Era la una de la mañana y la ronda de Draco terminaría pronto. Había prometido que lo haría y odiaba no llegar a tiempo. Además, no podía esperar para borrarle aquella sonrisa arrogante de la cara. La primera cosa que exigiría sería que se convirtiera en el protector de todos los de primer curso y de los Hufflepuff. Eso le encantaría. El pensarlo le dieron ansias de ganar.

Hermione se levantó y empezó a recoger los pergaminos de la pequeña mesa en la que había estado sentada y se preparó para irse.

—¿Te vas a la cama? —le preguntó Ron, mirándola un poco decepcionado.

Hermione sacudió la cabeza.

—Tengo que encargarme de algo. No estoy segura de cuándo volveré, pero no me esperes despierto.

—¿Y ahora qué? —preguntó él, inclinándose hacia ella—. ¿No puede esperar hasta mañana? Mira a tu alrededor, Hermione. ¡Aquí hay diversión de verdad!

Ella suspiró.

—Lo sé, Ron. Intentaré darme prisa, pero de verdad que tiene que ser ahora. Lo siento. —Se dobló para besarlo en la mejilla—. Nos vemos luego.

Ron no respondió y solo se recostó de nuevo en la silla, mirándola mal.

Hermione se giró y se tropezó con Harry.

—Ehh —dijo en tono amistoso—. ¿A dónde vas con tanta prisa?

—A un sitio lejano donde no estemos nosotros —gruñó Ron.

Hermione lo miró.

—Eso no es justo, Ron. Sigo teniendo que hacer mi trabajo. Es un honor ser Premio Anual y tengo responsabilidades.

—¿Sí? —preguntó, levantándose de la silla—. Bueno, a veces desearía que no hubieras sido elegida Premio Anual. ¡Quizás entonces aún tendrías tiempo de ser una amiga! —Ron la rozó cuando se marchó al dormitorio.

Hermione se levantó y miró con fijeza el lugar por donde se había ido Ron durante un momento antes de que Harry le tocara el brazo.

—Solo te echa de menos —le dijo—. Estará bien una vez que vea que le dedicas más tiempo.

Hermione suspiró.

—Me siento tan culpable —murmuró.

—No te sientas culpable —respondió Harry con una sonrisa de auto desaprobación—. La culpa es igualmente mía. Con lo de Ginny y todo… Ron se ha quedado a su suerte casi todo el tiempo. Probablemente sea que está aburrido en su mayor parte.

Hermione no sabía qué responder.

—Volveré pronto —dijo—. Pero realmente debo…

—Por supuesto —dijo Harry con una sonrisa y un abrazo—. Nos vemos mañana.

El despacho estaba prácticamente a oscuras cuando Hermione entró, pero, por supuesto, habría sido esperar demasiado que Malfoy no hubiera llegado todavía.

—Llegas tarde —señaló Draco con la voz cansada y un poco molesta desde su silla al lado del fuego—. Y, por cierto, gracias por emparejarme con esa zorra cansina. Me vengaré.

Hermione se encogió de hombros y ocultó una sonrisa de suficiencia.

—Fue difícil escabullirme —dijo, ignorando intencionadamente sus groseras palabras sobre Tara y sobre venganza. Se acercó a la mesa y esparció sus pergaminos—. ¿Dónde está Cornfoot?

Draco hizo un gesto desdeñoso con la mano.

—Llegará en unos minutos. No había razón para que esperara mientras hacemos esto, ¿no? Por supuesto, como has llegado tarde, probablemente tenga que esperar después de todo.

Hermione le lanzó una mirada irritada.

—Algunos de nosotros tenemos amigos, ¿sabes? ¿Qué iba a decir? ¿Que iba a venir aquí a verme contigo?

Draco resopló.

—No me gusta esperar —gruñó—. Cuando gane, será mejor que seas más rápida haciendo las cosas que te diga.

Hermione levantó la cabeza con brusquedad de los documentos que había estado organizando.

—En el improbable caso de que ganes, deberé estar a tu disposición con gusto —dijo con desagrado, perdiendo la paciencia con él—. Pero ahora deja de cotorrear y ven a ver esto.

Draco elevó la ceja, pero no comentó. En su lugar, hizo lo que ella le pidió. Hermione encendió una lámpara mientras Draco se sentaba a la mesa para mirar el primer borrador del contrato que había hecho Hermione. Draco se frotó los ojos con cansancio y entonces empezó a leer. Se quedó totalmente quieto y entonces sonrió con suficiencia. Antes de que Hermione pudiera preguntarle qué era tan divertido, se echó a reír.

—¿Qué? —preguntó ella con el ceño fruncido. No apreciaba que él se riera de todos sus esfuerzos.

—¿Esto es tu contrato? —le preguntó, negando con la cabeza y con otra carcajada—. Todo lo que puedo decir es: ¡más quisieras!


N/A: Siguiente capítulo: Más sobre el contrato y el ganador es…

N/T: Ya salió quién era el juez, una persona totalmente desconocida xD Muchos creían que sería Theo, pero no se iban a arriesgar a decírselo a él cuando lo más seguro es que no los dejara hacer el concurso y se chivaría. Me sabe un poco mal… Siento como si os hubiera estado diciendo que el juez era alguien conocido, pero no podía deciros lo contrario para no revelar nada jajaj No sé xD Oh, ¡y ya hemos alcanzado 40 reviews! Esoy impresionada. Gracias, chicas :)

Ignaciaf: ¡Hola! No había nunca oído la expresión "estar en 70" xD Me alegra que te guste. Gracias a ti :)

Mary Malfoy Mellark: Sí, puede que tengas razón y estén solo por la imagen. No me sorprendería, especialmente por parte de Draco, ¿no crees?

Sam Wallflower: haha No tengo ni idea de si hay noviazgo con Theo xD No me acuerdo. Pero no creo que estuvieran muy mal juntos :) Sí, Draco celoso, me encanta xD Nunca me he puesto a leer Draco/Pansy… ni nada que no sea Dramione, creo. Algún día tendré que diversificar mis gustos jaja. Sí, a mí también me gustan Blaise y Tracey :) ¡Gracias! La verdad es que me licencié en traducción hace poco más de dos años, pero nunca he trabajado como traductora xD Un beso :D

Aithussa: Pues lo dicho, el juez fue una persona totalmente desconocida, pero me gusta tu idea de que fuera un fantasma o un cuadro xD No se me había ocurrido xD

Xilvie: Pobre Draco y su experiencia en el baño… xD A mi también me parece muy mal que intente contentar a Blaise a costa de Pansy. Me da pena ella u.u ¡Theo no podía ser el mediador, que se chiva!

Miri: Yo creo que la pobre Hermione se quiere sentir necesaria para los alumnos y eficiente, pero como nadie acude a ella, se avergüenza de su fracaso y por eso hace como que no tiene tiempo libre u.u

Aidadominguezgomez: ¡De nada! Por ahora estoy tan enganchada, que lo que es parar, no paro xD Un beso desde Seúl :)

Elegv: ¡Hola! Se me pasó contestarte en el capítulo anterior. No sé qué me paso xD Bueno, espero que pronto tengas tiempo de leerte este y el anterior :) ¿No es mejor así? ¡Te puedes dar un festín de capítulos! xD Pues yo también tengo migrañas crónicas xD ¡Somos iguales! Como has visto, no es nadie conocido el que hace de juez xD Me da pena haberte hecho pensar que sería alguien conocido. No era mi intención xD Un beso :)