No tengo mucho que decir, solo que lamento haber demorado en actualizar. Aquí tienen un capitulo largo como recompensa. Besos :D
Capítulo X:
Cinna, me había llamado varias semanas después de la gira, para comunicarme que habría una votación en el Capitolio en la que se elegiría mi vestido de bodas, por lo que vendría a hacerme una visita en tres semanas, para que me probara todos los trajes que entrarían en votación el siguiente mes.
Aquello, pareció suavizar el ambiente en el Capitolio y en los distritos, pues los rumores de levantamientos fueron descendiendo.
Sin embargo, no fue así. Y como siempre, me equivoqué.
Esa mañana, me encontraba en la casa de Scorpius.
Raramente, estábamos ahí, pues pasábamos mayor tiempo en la mía.
Me senté en su cama.
-No está bien…-sentencié.- ¿No te parece raro que de un momento a otro no esté pasando nada en los distritos?
-Pues, me alegra que no esté pasando nada-musitó.
De inmediato, lo miré.
-Scorpius, han cortado la señal de televisión desde hace dos días. Algo debe estar pasando.-le recordé.
-Haytmich no nos ha dicho nada, y si no nos dice nada, es porque todo anda tranquilo.
-Haytmich es un bebedor empedernido. A veces, ni sabe dónde está parado.
-Rose, alégrate un poco. No hay levantamientos, no hay malas noticias.-se sentó a mi lado.- ¿Por qué no intentas tranquilizarte un poco?
-Lo he intentado…-musité fijándome en su mirada.
-¿Has tenido más pesadillas?-me preguntó de igual forma.
-No muchas… Cada vez son menos… ¿Y tú?
-Quisiera decirte lo mismo, pero…
-Lo sé.-contesté acercando mi rostro al de él.
No sé por qué lo hice.
No sé si era el momento indicado, pero no pude resistir a juntar mis labios con los suyos.
No nos besábamos desde que la gira había terminado. Nuestra relación estaba muy descuidada.
Tal vez, habíamos llegado al punto de creer que solo éramos parte del show y no nos queríamos de verdad.
Sentí que una de sus manos fue a parar a mi cintura.
Parecía que el beso lo había tomado por sorpresa.
Me acerqué más a él, quería tenerlo cerca. Acaricié su mejilla, y seguí con el juego.
Mi respiración comenzó a agitarse cuando el beso se intensificó.
Ya no era solo un beso, esto era algo más.
Scorpius, dejó de lado la timidez y comenzó a tocarme con demasiada urgencia.
No tenía planeado llegar hasta ahí. Ninguno de los dos lo teníamos.
La sensación era única y placentera, pero no sabía si podíamos continuar con esto.
-Espera, Scorpius…-dije poniendo una mano en su pecho.
-Está bien…-me dijo entendiendo que este no era el momento indicado.-Lo sé…
-No te preocupes…-respondí dándole otro beso, pero esta vez más rápido y sencillo.-Discúlpame, tú… Yo lo inicié…
Y de pronto, ambos nos miramos, como nunca antes lo habíamos hecho.
La puerta sonó.
Rápidamente, me puse de pie y me dispuse a abrirla.
Vaya, pensé sin esperarlo.
Era el señor Malfoy.
-Rose, te busca tu primo. Es importante…-insistió con un tono preocupante.
Rápidamente, corrí hasta llegar a la sala.
-¡Rose! ¡Rose!-gritó Louis llamándome desde la puerta.
-¿Qué ha pasado?-le pregunté desesperada.
-¡Están destruyendo el Quemadero! ¡Han herido a varias personas! ¡James y Fred, han ido a ayudar a los heridos!
-¡¿Qué?!-solté sin saber muy bien.
No lo dudé ni un segundo más y, fuimos corriendo hasta el lugar de los hechos.
En el trayecto, no pude evitar sentirme confundida.
¿Acaso era el fin? ¿Finalmente, Voldemort había mandado a asesinar a todo el distrito?
-¡Auxilio!-gritaron varias personas que pasaron por nuestro lado.- ¡Están destruyendo todo!
Y era cierto, todo era un caos en cuanto llegamos. La gente corría e intentaba rescatar sus pertenencias.
De un momento a otro, el Quemadero, estaba siendo destruido por un montón de agentes de la paz, sin compasión. No tenían ni el más mínimo respeto por la gente que se ganaba la vida ahí.
-¿Qué es todo esto?-me dije a mi misma.- ¿En qué momento ocurrió?
-No lo sé… Desde la villa, se podía ver el humo del incendio.-me respondió Louis igual de preocupado.- ¿Qué no lo viste?
Una mujer de avanzada edad, escapó con el rostro ensangrentado del caos, al parecer una explosión había alcanzado su cara.
Sin dudarlo, Scorpius, la ayudó a sentarse, mientras rompía un pedazo de su camiseta y envolvía algo de nieve en ella.
-Esto la ayudará…-le explicó a la pobre mujer poniendo el hielo en su mejilla, para luego dirigirse a mí.-¡Rose, vuelvan a casa…! ¡No hay nada que podamos hacer…! Está claro que esto fue mandado por el Capitolio.-me ordenó.
-No podemos irnos. No, sin James, ni Fred.-le corregí buscando entre el disturbio.
-¡Espera, Rose!-me gritó mientras me alejaba, pero no le hice caso.
-¡Louis, busca por ese lado! ¡Yo buscaré por aquí!-grité para que mi primo logrará escucharme, pero todo se volvió más confuso, pues terminamos siendo separados por el caos.
Demonios, pensé con desesperación.
-¡Fred! ¡James!-grité por varios minutos, pero nadie parecía asomarse.
No se por cuánto tiempo estuve en ese alboroto, pero llegó un momento en el que noté que estaba llegando a la plaza, la cual se encontraba rodeada por un tumulto de personas.
-¿Qué haces aquí, muchacha?-insistió una mujer que vendía comida en el Quemadero.-Lo vas a empeorar.
-¿Qué?-le dije sin hacer caso y adentrándome al tumulto.
Se escuchaban azotes.
Estaban azotando a alguien.
Empujé a cuantos pude, y caí de rodillas cuando logré llegar.
Me puse de pie, alcé la vista, y creí que estaba en un infierno.
Era el infierno.
-¡James!-grité desesperada.
Lo sabía, pensé inconscientemente. Sabía que algo malo iba a pasar.
James estaba atado a un poste, con la espalda llena de sangre. Pude divisar que mi primo Fred, se encontraba desmayado a un par de metros más allá.
Un agente de la paz, el cual no era otro que el desgraciado de Nott, llevaba un látigo ensangrentado en la mano.
-¡Maldito!-grité.
El agente me miró, y sonrió con burla. Le iba a lanzar otro latigazo.
-¡No!-solté, y corrí a su encuentro intentando detener el latigazo.
Ni de cerca.
Se sintió como si una llama de fuego me quemaba el rostro, y caí al suelo por el golpe.
-Rose…-murmuró James al verme a su lado.-No… Vete…-logró decir entrecortado.
Sentía que la sangre comenzó a caer por mi mejilla y luego se extendió hasta mi cuello.
Me puse de pie, no tenía planeado dejar que ese cobarde siguiera con este abuso.
Era patético, pues yo no iba a poder hacer nada, pero al menos, no dejaría que otro latigazo le cayera a James.
Nott, volvió a sonreír.
Alcé un brazo, pero cuando iba a lanzar el golpe, no me cayó a mí.
-¡No!-gritó Louis recibiendo el látigo en el pecho.
-¡Basta!-lanzó otra voz conocida.- ¿Acaso no sabes quién es?
Haytmich se interpuso entre nosotros y el agente. De inmediato, Scorpius corrió a mi alcance.
-¡Potter, cometió un delito, atacó a un agente de la paz!-le informó Nott.
-¡Me importa poco lo que haya hecho!-le espetó para luego señalarme.- ¡Mírele la mejilla! ¡¿Cree que estará lista para las cámaras en una semana?!
-¡No es mi problema!
-¡Lo primero que haré al llegar a casa será llamar al Capitolio y averiguar quién le ha dado permiso para herir a la Vencedora del distrito doce y a su familia!
-El idiota de Potter, atacó a un agente de la paz, y por eso recibirá cuarenta latigazos más…
-¡No te atreverás!-le lanzó Scorpius completamente enfurecido.- ¡Si quieres llegar hasta él, primero tendrás que pasar por encima de nosotros!
Scorpius se disponía a decir algo más, pero puse una mano en su hombro para calmarlo.
Nott nos observó con rabia, pero se tragó su odio.
-¡Lárguense, no tendré misericordia la próxima vez!-nos gritó con repudio, para luego ver a todas las personas a nuestro alrededor y sacar su arma.- ¡Lárguense! ¡Lárguense todos! ¡Hoy hay toque de queda! ¡Quién no siga las órdenes, será fusilado al amanecer!
Se fue con su grupo de agentes, mientras lanzaba risotadas a lo lejos.
-James…-dije mientras intentaba desamarrar las cuerdas de sus manos.
Noté que Haytmich y Louis, ayudaban a Fred, quien ya estaba despertando.
-¿James, qué hiciste?-le preguntaba desesperada al ver que la sangre seguía saliendo de los profundos cortes por los azotes.- ¡Scorpius, hay que conseguir una tabla, no podemos cargarlo!
Coloqué su cabeza en mi falda, y comprobé que respiraba con dificultad.
-¡Scorpius, Rose!-gritó Albus a lo lejos, viniendo en compañía de Teddy y Hugo.-¡Nos avisaron qué estaban aquí! ¡Demonios, James!
- ¿¡Qué rayos ha pasado?!-preguntó mi ofuscado hermano.-¡Estás sangrando!
-¡Busquen una camilla o una tabla!-grité.
De inmediato, Teddy regateó con una vendedora de maderas, y logró conseguir una tabla para llevar a James.
-¡Hugo, ve en busca de Lucy!-le ordenó mientras Albus y Scorpius ayudaban a colocar a James en la tabla.
Mi primo lanzó un par de gemidos por las heridas, pero intenté sostener su mano, para que supiera que no lo dejaría.
-Aquí estoy…-le dije sin poder evitar derramar varias lágrimas.-No te dejaré…
Al llegar a casa, tanto mi abuela como tía Ginny, comenzaron a gritar desesperadas.
De inmediato, desocuparon la mesa principal y colocamos a James con demasiado cuidado.
-¡Les dije que no fueran!-decía mi tía con culpabilidad y lágrimas en el rostro, tomándome la posta para sostener la mano de su hijo.- ¡No me escucharon! ¡Debí haberlos detenido!
Agradecí que Lucy ya estuviera ahí, pues comenzó a preparar sus materiales y a poner orden, pues mis primas, que también habían llegado a casa, estaban igual de desesperadas que mis tías.
-¡Por favor!-dijo la pelirroja con algo de autoridad.- ¡Intenten calmarse, y no estorben si no saben qué hacer! ¡Lily, ayúdame e inyéctale morfina aquí, mientras le colocó los ungüentos!
Me sorprendió ver que Lily, fuera experta con la aguja y le diera con precisión a James.
Pero recordé lo que me había dicho semanas atrás. Sobre sus prácticas con Lucy por las tardes.
Esa niña me asombraba. Me iba por un par de semanas, y parecía haber madurado como todos los demás.
Me senté en un sillón, mientras Scorpius traía un trapo mojado para limpiarme la sangre de la mejilla.
-No, yo no…-le intenté decir. Al parecer, la mayoría no notaba que tenía un corte en la mejilla, lo cual agradecía, pues la prioridad era James.-Louis… -sentencié-El recibió uno en el pecho, lo necesita más que yo…
-Roxanne y Dominique se están encargando de él.-me explicó.
-Todo ha empeorado, Scorpius. Sabía que algo así iba a pasar…-comencé a decir a medias, lanzando un pequeño gemido cuando tocó la herida.
-Tranquila, Rose… Déjame limpiarte esto…
-¡Esos Agentes! ¡Si tan solo tuviera mi varita! ¡Canallas!-maldijo el abuelo Arthur, mientras abrazaba e intentaba calmar a su esposa.
Al rato, cuando terminaron de atender a James y a Fred, Lucy pidió silencio para que la medicina y unas hierbas curativas con efectos somníferos, les hicieran efecto y así asimilaran mejor el proceso de recuperación.
Fue en ese momento, que se ocuparon de mí y Louis, aunque ambos, ya estábamos parcialmente bien.
Lily se me acercó y examinó mi rostro.
-No te quedarán cicatrices… -sentenció.
-No me importa si se quedan…-respondí.
Eso era lo que menos me importaba.
-No lo harán…-insistió para darme ánimos.-Vaya, parece que Scorpius hizo un buen trabajo aquí… Iré por más hielo, y te lo pondrás en la mejilla para que baje la inflamación. Victorie, ha ido por más ungüentos a la botica, así que tendrán que esperar un par de minutos…
-Sobreviviré…-vacilé.
-Yo voy por el hielo, Lily…-insistió Scorpius.-Quédate con Rose.
Mi prima sonrió con gratitud y le dio una vasija grande para que trajera todo el hielo que alcanzara.
-¿Qué ocurrió, Rose?-preguntó sentándose a mi costado en cuanto el rubio se fue, pero fue interrumpida por su madre.
-Oh, Rose…-lamentó tía Ginny, acercándose para verme la mejilla.-Ese maldito agente.
-Está bien, tía… Yo estoy bien. Es James, quien me preocupa.
-Estará bien. Lucy y Lily, no pudieron hacerlo mejor que un médico. Fred también se mejorará… ¿Pero qué es exactamente lo que pasó, Rose?
-Yo… No lo sé, muy bien… Estaba con Scorpius…
Mi hermano, que estaba con Louis, se acercó para escucharme también.
-Louis nos avisó que estaban destruyendo el Quemadero… Que James y Fred habían ido a ayudar…
-Nunca debieron salir de aquí…-me interrumpió mi tía.-Lo siento, continúa.
-Ya estaban azotando a James cuando llegué a la plaza, y Fred estaba metros más allá... Intente intervenir, pero me lanzaron un látigo como respuesta-les comuniqué.- Creo que James atacó a uno de esos agentes…
-Está bien, cariño…-me dijo con impotencia en su mirada.-Ya averiguaremos que pasó… Eres muy valiente. No cualquiera se interpone ante un acto como ese. Tú y Louis, lo son. Y tú también, Lily. Serás una gran enfermera…-le dijo abrazando a su hija.
No era el momento indicado para pensar en esto.
Pero, intenté imaginar qué hubieran opinado mis padres sobre todo esto.
Qué me hubieran dicho.
Hugo, pareció saber en lo que pensaba, pues se acercó más.
-Estoy seguro que mamá y papá, hubieran dicho lo mismo.-me comentó sonriendo.
Hola, espero que les haya gustado! Estoy pensando hacer otro fic, aunque de otra pareja XD, pero antes, terminaré con esta! jejeje, por favor, no olviden dejar un comentario, que me harán muy feliz :)
