Un año más vieja ya.

Enjoy


Los personajes de esta historia pertenecen a la serie Naruto & Naruto Shippuden © Masashi Kishimoto

Capítulo 10.

- ¿Te lo has pasado bien? – dijo Shikamaru cerrando la puerta detrás de sí.

- Sí – dijo ella con el rostro feliz.

Dejaron los zapatos y Shikamaru se fue al sofá a sentarse.

- Es difícil para un shinobi tener aficiones fuera de las misiones, cuando llegas a casa no hay mucho qué hacer – dijo él estirándose para coger el mando de la televisión.

- ¿Sabes cuándo vendrá tu madre? – dijo ella sentada a su lado, él se fijó en la hora al cambiar de canal.

- Pues, creía que era más tarde. Van a ser las tres y ella dijo que vendría a las seis…

Ella se tumbó hacia un lado quedando apoyada su cabeza en el brazo del shinobi. Shikamaru la miró y acarició un mechón de pelo con la mano izquierda.

- ¿Así que algo más que amigos, eh? – dijo él con tono nervioso. Ella se quitó de su brazo impulsivamente.

- Algo así te he dicho – dijo ella frunciendo el ceño. Él sonrió al ver su cara de conflicto interno y acercó sus labios para besarla suavemente.

- ¿Por qué no te pruebas la ropa interior esa? Aquí te veré mejor…

- Shikamaru, te estás volviendo un cerdo – se quejó Temari – no pensaba que fueras un pervertido.

- No lo soy joder, sólo es que me gustas – dijo él disgustado – además no me hagas quedar como el malo, te has querido comprar ropa interior de ese estilo porque estabas seguramente estabas planeando seducirme… - insistió poniendo su cara más seria.

Temari lo miró con ojos entrecerrados mordiéndose el labio inferior:

- Mmm… por algo eres el shinobi más inteligente del País del Fuego… Cierra los ojos – le ordenó ella poniéndose de pie. Shikamaru obedeció enseguida sonriendo maliciosamente y ella sacó de la bolsa uno de los conjuntos.

- Ponte el negro – dijo él entreabriendo los ojos viendo como ella se desvestía.

- Shikamaru, no mires – dijo ella tapándole los ojos con una mano. Él quitó la mano de ella.

- Vale vale, no miro – dijo él todavía sonriendo con los ojos cerrados.

Temari se desvistió dejando caer su ropa al suelo y se cambió la ropa interior actual por la nueva. El conjunto no era nada especial pero era más sexy que la ropa interior habitual. Era de encaje negro y tenía una parte de relleno en la base que realzaba los pechos.

- Ya está – dijo ella con un ligero sonrojo – puedes mirar…

Shikamaru abrió los ojos y contuvo un gemido.

- Mendokusei… - él frunció el ceño y la miró de arriba abajo – te he visto desnuda pero este conjunto… te hace ver más… me encanta como te queda el negro. Parece que he acertado.

- ¿Has acertado? – dijo ella acercándose – Yo también he elegido ¿sabes?

- Gírate – dijo él notando como subía la temperatura de la situación. Ella le hizo caso y él sentado en el sofá alzó su mano tocando su glúteo. Se recreó un rato rozando delicadamente la piel de la kunoichi.

- ¿Desde cuando tienes tanta vergüenza? – dijo ella girándose impulsivamente. Él se quedó con una mano en el aire y levantó la mirada para encontrarse con la de la rubia inquisidora.

- No es vergüenza, es que quería ser delicado ahora que pareces tan delicada.

- Yo no soy una mujer delicada – dijo ella sentándose encima de él. Shikamaru no pudo evitar mirar a los pechos de la rubia pero apartó enseguida la mirada. Ella se dio cuenta y se rio.

- ¿De qué te ríes? – dijo él molesto.

- De ti.

- ¿Por qué?

- Porque todavía te pones nervioso con ciertas cosas… a pesar de todo lo que hemos hecho.

- Es que no se si te has dado cuenta pero en este tiempo tu cuerpo ha cambiado un poco – dijo él apartando la mirada – no es que le de importancia, pero creo que tienes más pecho…

- ¿Y no te gusta? – dijo ella cogiendo una mano del shinobi poniéndosela en uno de sus senos.

- Claro que me gusta… - dijo Shikamaru con voz profunda, separó su espalda del asiento y enterró su cabeza entre el escote de la rubia aspirando su aroma. – me encanta.

Temari puso las manos en la nuca y empezó a acariciar el cabello negro del shinobi.

- Shikamaru…

- No me malinterpretes – dijo él refiriéndose a la creciente evidencia de lo mucho que le gustaba Temari – deseo tu cuerpo… porque estoy problemáticamente enamorado de ti.

- Por eso te dejo hacer estas cosas – dijo Temari – me gusta cómo me haces sentir no importa lo que toques.

Él levantó la cabeza y se hundió en la mirada de la rubia que acercaba sus labios. Temari puso la mano en el miembro prominente cubierto por el pantalón mientras le besaba.

- Te deseo mujer problemática – dijo él separando unos milímetros sus labios. Temari sonrió y selló la frase con un beso casto en la mejilla del shinobi. Luego metió las manos bajo la camiseta del Nara acariciando sus abdominales. Finalmente descendió hasta el pantalón y bajándose al suelo le bajó el pantalón lo suficiente como para liberarlo de su presión. - ¿Qué demonios haces? – dijo él nervioso al ver que la rubia le masajeaba el miembro con las manos.

- Parece que necesitas un poco de ayuda – dijo ella al apreciar que el prepucio del shinobi todavía cubría completamente el glande.

- No necesito ayuda, sólo me estoy conteniendo – explicó él. Entonces frunció el ceño en señal desaprobatoria y trató de apartarla de su zona al ver como posaba sus labios en el miembro – No hagas eso.

- ¿Por qué? – preguntó ella con la sensualidad plasmada en sus ojos aguamarina - ¿No te gusta?

- No me gusta verte así – dijo Shikamaru – son los hombres los que deben dar placer a las mujeres y no al revés.

- Cállate idiota – dijo ella sin hacerle caso y sin apartarse – esto también forma parte de mi placer.

- ¿Ah sí? – dijo él sorprendido.

- Es excitante… - susurró ella. Él no se quejó más y se dejó hacer. Temari se puso a recorrer con la lengua la fina línea que dividía sutilmente sus testículos. Notaba como él se contraía con pequeños espasmos. Ascendió con su lengua por la longitud del miembro hasta la punta y ella pudo ver como su glande se encontraba completamente liberado y expulsaba un líquido lubricante.

Shikamaru estaba terriblemente excitado y alargó su mano hasta el mando para apagar la dichosa televisión, a la cual no habían hecho caso, mientras algún gemido ahogado escapaba de su garganta. Ella se recreaba estimulando el glande con la lengua y succionando endiabladamente lenta.

- Temari para – dijo Shikamaru con la piel ardiendo, ella levantó la cara mientras se lamía el labio inferior – te deseo ahora.

Él cogió sus manos y la estiró para que se sentara encima suyo. Ella se quitó las braguitas previamente a subirse encima. Shikamaru tocó la zona prohibida de la rubia y notó toda su humedad.

- Era cierto que te gustaba – dijo él recordando lo último que habían hablado no hacía mucho rato. Ella se centró en su eje y mientras besaba al Nara lentamente. Él puso sus manos en la cadera para bajarla hasta llenarla por completo. Temari gimió contra su boca cada vez que fue penetrada.

- Esto hace que la vida sea menos aburrida – dijo Shikamaru respirando tranquilo con la rubia todavía encima. Sentía como se escurría un líquido sobre su miembro todavía adentro. Ella reposaba su cabeza en el pecho del shinobi. – Seguro que soy el tío de mi generación con más experiencia sexual… supongo que es por tener una chica mayor que yo.

- ¿Acaso te avergüenzas? – preguntó ella preocupada.

- Al revés – dijo él – Las chicas de mi edad creo que piensan en el sexo como algo tabú cuando en verdad forma parte del enamoramiento.

- Oh vaya, pero si ahora resulta que me tiro a un bebé – dijo ella burlándose, él hizo una mueca de disgusto – Es broma tonto. Por cierto, tu madre debe estar por llegar.

- Lo sé…

Los dos se levantaron y acomodaron el sofá para eliminar evidencias. Se llevaron la bolsa a la habitación y luego se limpiaron.

- Temari, ¿puedo preguntarte una cosa? – dijo Shikamaru parándola antes de salir del baño.

- Dime.

- ¿Por qué lo haces?

- ¿Por qué hago qué? – dijo ella extrañada.

- Quiero decir, sin que suene extraño… estás comportándote muy diferente. Estás dejando que todo simplemente surja… me empieza a dar miedo, siento como si supieras algo que yo no sé. Cómo si pensaras que te vas a morir o te vas a casar con otro hombre y a lo mejor quieres quedarte con un hijo mío de recuerdo porque me vas a tener que dejar tarde o temprano…

Ella suspiró y se puso la mano en la frente.

- Eres un imbécil, te estás montando una puta película – dijo la rubia yéndose velozmente con bastante pinta de haberse cabreado – me parece increíble que dudes de mí Shikamaru.

Temari se fue rápidamente del baño dando un portazo. Él tras unos segundos decidió seguirla y la encontró en su habitación sentada en la cama cabizbaja.

- Oye Temari, no pretendía ofenderte – dijo el Nara – lo que yo quería decir es que me parece un sueño que estés aquí y estés siendo tan cariñosa conmigo. Lo de hoy ha sido increíble, nunca pensé que podríamos salir de esta manera. Me da miedo perderte…

- Shikamaru, estoy siendo así porque he querido. Aunque no esperes que le diga a todo el mundo lo que siento ni que me exprese en público.

- No me importa – dijo él – yo te quiero para mí, lo que los demás piensen es irrelevante.

- Ya sabes que tengo muchos asuntos que resolver en Suna. Para mí es complicado dejarlo todo de repente. Tengo que encontrar alguien adecuado que ocupe mi lugar. Pero hasta que no deje todo zanjado no podré asegurarte que tendremos una relación.

- Sabes que te estaré esperando – dijo Shikamaru – pero dame una respuesta algún día sea buena o mala.

- ¿Serás capaz de esperarme? Puede que pasen años… - susurró ella.

- ¿Años? – exclamó Shikamaru sorprendido – pero, ¿por qué?

Temari meditó unos segundos sobre si debía decírselo o no. Pero al final decidió que lo mejor era que él lo supiera.

- Porque antes de mis problemas personales, el primer problema que tenemos es que tú todavía eres menor de edad – dijo ella intentando parecer tranquila.

- Pensaba que no te importaba – dijo él sonando decepcionado.

- Y no me importa – dijo ella tajante – pero imagina que fuera al revés. Se vería feísimo. Que a tu familia no le importe no significa que todos nos vayan a juzgar igual. Mantenemos una relación ilícita y tendríamos que pensar más en nuestra vida laboral y la imagen que proyectamos.

- Así que es eso, te preocupa tu puesto – dijo Shikamaru sonando más decepcionado si cabe – Puedo llegar a entenderlo…

- ¡Shikamaru! No estoy pensando en mí, ¡estoy pensando en ti! Tú todavía no has ascendido a Jounin, tienes mucho por ganar, entiéndelo…

- Así que todo se resume a eso… no sólo soy menor sino que encima no ocupo altos cargos ni tengo títulos. No soy suficiente para ti, ¿verdad?

La situación se había invertido. Ahora el ofendido era él. Temari se hallaba cabizbaja sin saber qué más decirle. Shikamaru abandonó la habitación no sin antes coger algo de un cajón.

Se dirigió al jardín y allí encendió un cigarrillo mientras contemplaba las nubes. Pasó como media hora hasta que alguien se interpuso en su campo visual.

- Shikamaru, lo siento. No quería ofenderte – dijo la rubia de Suna.

- Lo sé – dijo él – pero es la realidad. No estoy a tu altura.

Ella se agachó para sentarse a su lado. Los dos miraban lejos.

- ¿Crees que si no lo estuvieras te habría dejado tan siquiera tocarme?

Él la miró y volvió la mirada al cielo.

- No lo sé – dijo el Nara.

- Pues claro que sí lo estás. Eres muy importante para mí… nunca habría intimado tanto contigo si no fueras un hombre al que respeto.

Shikamaru se sorprendió por las palabras que ella acababa de pronunciar y apagó el cigarro. Él sabía perfectamente lo mucho que le costaba expresar sus sentimientos y sabía que si se lo decía era porque estaba siendo completamente sincera. La tomó por el mentón plantando un ligero beso en sus labios.

- Deja de fumar Shikamaru – dijo ella cuando él se apartó – esa mierda mata.

- No hay nada que tú me pidas que yo no haga así que… supongo que tendré que hacerlo.

Guardaron unos minutos de silencio, escuchando los sonidos del entorno.

- ¿Ya no estás enfadado? – preguntó ella.

- Hace rato que no lo estoy, pero de vez en cuando me gusta saber qué sientes por mí – dijo él guiñándole un ojo.

- ¿Todo ha sido una estratagema? – exclamó ella cogiéndolo por el cuello de la camisa - ¡Shikamaru!

- ¡Jajajaja no! – se reía él a carcajadas – ¡… no todo!

Temari intentó aguantar pero ella también acabó riéndose.

- ¿Qué os hace tanta gracia? – se escuchó una voz femenina saliendo al jardín.

- Mamá, bienvenida – dijo Shikamaru - ¿te lo has pasado bien?

- Sí, estupendamente – dijo Yoshino - ¿y vosotros? Aunque por las risas veo que bien.

- Bastante – dijo Shikamaru levantándose del suelo. Yoshino pudo oler a su hijo cuando éste se acercó.

- ¿Sigues fumando? Por favor Shikamaru, ¡he invitado amablemente a Temari para que ella te anime y no te mates fumando esa mierda metido en tu depresión!

- Yo ya se lo he dicho varias veces, pero no me hace ni caso – dijo la rubia acercándose a los Nara.

- Mendokusei… dos mujeres echándome la bronca. Estoy en seria desventaja.

Las dos mujeres se rieron entrando a la casa.

Cayendo ya la noche los tres prepararon la cena y se reunieron en la mesa.

- Temari-san, ¿te lo estás pasando bien? – preguntó Yoshino.

- Sí, muchas gracias por todo – dijo la rubia sonriendo amable.

- ¿Te quedarás más días? ¡Dime que sí!

- ¡Mamá! – se quejó Shikamaru interrumpiéndola.

- ¿Qué? – le reprochó Yoshino.

- Lo siento, agradezco mucho la invitación pero mañana partiré a primera hora – dijo Temari.

- Oh… bueno, al menos espero que vuelvas pronto – dijo la Nara a la rubia. Temari asintió sonriente.

Después de cenar y listos para dormir, Shikamaru y Temari se enzarzaron en una partida de shōgi.

- Esta vez no será como la última – dijo ella decidida.

- ¿Ah no? – dijo él sarcástico apoyándose en una mano.

- ¡Por supuesto que no!

Shikamaru se sentía dichoso por observar que la rubia podía llegar a ser una buena contrincante.

- Esta vez estás siendo más dura – dijo el Nara – pero no sé si serás lo suficientemente buena.

- Eso está por ver – dijo ella con gesto desafiante.

...

- Volviendo a la conversación de antes… tienes razón – dijo Shikamaru poniendo expresión seria.

- ¿Tengo razón en qué?

- No puedo negar que me duela, sin embargo es un hecho lo que dices. Mantener esta relación en público puede generar controversia mientras yo no haya pasado la mayoría de edad. Así que, lo he decidido. En cuanto cumpla los dieciocho me presentaré a las pruebas para ascender a Jounin. Ocuparé el puesto de mi padre y con todo ello me convertiré en un hombre digno de estar contigo.

- Shikamaru… diciéndolo así parece que tengas que hacer mucho sacrificio – dijo ella en voz bajita sintiéndose un poco culpable.

- No deja de serlo pero es lo que tengo que hacer, ¿no? – dijo Shikamaru más animado – y ahora... ¡jaque mate!

- ¿EH? – exclamó la rubia.

- Te has despistado en los últimos movimientos, pero has jugado bien – dijo el Nara.

- Esto no quedará así – dijo Temari decepcionada por la derrota.