Capítulo 10

Las familias habían comenzado a llegar pronto al campamento.

-Buenas tardes -sonrió Sangoku a los recién llegados parados delante de él, un hombre de cabellos en rastas sueltos y ojos plata y un precioso hombre más bajito rubio con apariencia angelical, se preguntó curioso donde estaría su hijo hasta que miró hacia abajo y vio agarrado a la pierna del hombre de rastas un chiquillo castaño de bandana en la cabeza. Vaya, no sabía que habían aceptado niños de primaria en esta ocasión.

-Buenas tardes, somos la familia Strada-Cabrini -le dijo el hombre haciendo que el adolecente desviara la vista de su pequeño hijo.

-Familia Strada-Cabrini -sonrió buscando rápidamente en el computador-, aquí los tengo -sonrió levantándose y tomando de la pared una llave y un folder que entregó a Demonio-, Cabaña G -le informó-. Hayato -llamo a Matatagi, todos los chicos de su equipo de Little Gigant estaban trabajando medio tiempo en el campamento, su padre los había contratado-, lleva a los Strada-Cabrini a su cabaña; están en la G. -le informó al moreno que asintió– Hayato les explicará un poco en el trayecto, espero que se diviertan -les despidió Sangoku sin notar la mirada fascinada que le lanzaba Shinsuke Strada, el pequeño tenía la misma debilidad que su mami… le gustaban altos, mucho más grande que ellos.

-Por aquí -les sonrió Hayato Matatagi el medio campista de The Little Gigant, guiándolos–. Bien, os explicaré un poquito del campamento, hay dos familias por cada cabaña. Las cabañas poseen tres cuartos, uno para cada matrimonio o padre y un dormitorio más grande para que los más jóvenes compartan. Cada cabaña tiene dos baños, salón/comedor y una pequeña cocina por si desean hacerse algo mientras el gran comedor está cerrado. El gran comedor es donde se sirve el desayuno, la cena y el almuerzo para todo. En el folder tienen un mapa del campamento y de todas las facilidades que ofrecemos así como los horarios de las diferentes actividades y reglas -les contó el chicho- ¿Alguna duda más? -preguntó sonriente al llegar a la cabaña que los Strada-Cabrini compartirían con los Someoka.

-No, por ahora con eso fue suficiente -le sonrió Angelo como su mismo nombre lo indicaba, de forma angelical. El corazón de Matatagi latió fuertemente mirando embobado al rubio, cosa que no le gustó nada a Demonio. Primero el chico de la oficina mirando a su bebé y ahora este a su esposo ¿Qué demonios se creían? Sus enanitos eran solo suyos.

-o-o-o-

-Esa zorra se comía con los ojos a Takuto -protestaba Ranmaru siguiendo a su mamá a la cabaña D que les había sido asignada mientras Konoha Morimura, la encargada de llevarlos, les explicaba en voz bajita lo mismo que les había explicado Matatagi a los Strada.

-Kirino Ranmaru ¿Qué es ese vocabulario? -le regañó Kazemaru serio- Te prohíbo hablar así. Esa chica sólo acaba de ver a Takuto así que no inventes cosas.

-Sakura ladra, pero no muerde, joven -susurró Morimura de forma tímida-. No te dejes alterar por ella, le gusta molestar -susurró.

-Disculpa a mi hijo -le pidió Ichirota a la tierna muchacha dándole una caricia en la cabeza.

-No pasa nada -le sonrió Morimura adorablemente el señor de cabello azul era muy bueno y guapo.

Ranmaru aún estaba enojado y con los brazos cruzados cuando Ichirota abrió la puerta notando que esta estaba sin seguro, era obvio que la otra familia había llegado primero.

-Buenas tarde, somos los Kirino -se presentó, cuando el hombre que ayudaba a su hijo a tomar algo de un estante alto de la pequeña cocina se volvió, Ichirota no se cayó de culo nada más porque no era digno de su edad, pero volver a ver a Endou Mamoru frente a si, mirándolo con sus grandes ojos castaños como su cabello, con igual shock al suyo, fue como un golpe en pleno pecho.

-Ichirota -susurró Endou.

-Mamoru -susurró Ichirota a la vez.

-A sido un largo tiempo -susurró desviando la mirada y viendo al peli rosa de coletas que estaba junto a Ichirota quien los miraba con curiosidad- ¿Tu hijo? -preguntó.

Kazemaru reaccionó y asintió.

-Él es Ranmaru Kirino, mi hijo -dijo pasando una mano por los hombros de su hijo de forma protectora.

-¿Te casaste? -preguntó.

-Han pasado muchos años, todos lo hicimos -fue la respuesta evasiva de Kazemaru.

-Tienes un hijo muy guapo, me alegro que estés bien -susurró Mamoru.

-Tú también te ves bien ¿Tu hijo? -le preguntó señalando al chico castaño que le veía con curiosidad. Endou sonrió por primera vez desde que ambos se vieran mirando con orgullo a su retorno.

-Sí, mi pequeño Tenma -le revolvió el cabello a su hijo-. Tenma, él es Ichirota Kazemaru… digo… Kirino -suspiró lo último con algo de desilusión, aunque era tonto pensar que Ichirota esperaría toda la vida por él.

-Ichirota Kazemaru…. ¿El mismo de Inazuma Japón? -preguntó con entusiasmo. Endou asintió. Tenma corrió deteniéndose delante de Ichirota con entusiasmo- Yo también soy mediocampista como usted, señor, le admiro mucho -dijo con entusiasmo.

Kazemaru le sonrió con sinceridad al chico.

-Puedes llamarme Ichirota, Tenma -le sonrió-. Él es mi hijo Ranmaru, Ran, él es Endou Mamoru y su hijo Tenma.

-Se quién es -saludó Ranmaru, como si alguien no supiera quien era el legendario portero de Inazuma Japón–. Un gusto conocerlos -les saludó.

-Y…. ¿Y Natsumi?

-¿Conoce a mamá? -preguntó Tenma curioso.

-Estudiamos juntos y era gerente del equipo -asintió Ichirota, soltando sus maletas y la de su hijo a un lado.

-Mamá no vino, a ella no le gusta mucho el futbol -comentó.

-Natsumi tiene otros intereses ahora -respondió Endou- ¿Y el señor Kirino? -preguntó al ver que ningún otro hombre entraba.

-Soy viudo -le respondió al fin Ichirota.

-Oh… lo siento mucho -le dijo Endou su pésame, aunque muy en el fondo la noticia le alegraba, una parte muy egoísta de él aun consideraba suyo a su gran amor y le dolía verse superado por el peli azul cuando él no había olvidado a su ex ni por un segundo.

-Sí, bueno, fue hace tiempo -susurró Ichirota, Konoha se había retirado dejando a las dos familias solas.

-Bueno, yo tomé el dormitorio de la derecha, a los chicos les corresponde el del medio, es el que tiene dos camas y el tuyo sería el de la izquierda… si te parece bien, son iguales -se apresuró a asegurarle-, pero si quieres cambiar no hay problema, aun no desempacamos -le afirmó. Ranmaru ya se había adelantado a ver su habitación y Tenma le siguió dejando solo a los adultos.

-No hay problema, está bien así -dijo Ranmaru simplemente haciendo ademan de tomar su maleta para llevarla a la habitación, debía actuar como un adulto no podía dejar que Endou Mamoru le siguiera afectando tantos años después, él tenía ahora a Ranmaru, no estaba solo. Pero Endou se adelantó tomando la maleta y llevándola, a Ichirota no le quedó más remedio que seguirle. Endou depositó la maleta junto a la cama que ocuparía Ichirota en silencio.

-Los años te han sentado bien -comentó después de unos segundos-. Y tu hijo es precioso… como tú a esa edad -le sonrió, hubiese matado por una sola oportunidad de volver el tiempo atrás para no acostarse con Natsumi y perder a Ichirota, hoy por hoy, Tenma y Ranmaru… podrían ser sus hijos, pero no era así, Ranmaru pertenecía a otro hombre y Tenma a Natsumi, la vida había sido cruel con ambos, pero la parte siempre amable de él se alegraba que no lo hubiese sido con Ichirota.

-A ti también, antes eras un joven guapo, ahora eres un hombre guapo y tu hijo… se parece mucho a ti –comentó.

-Oh, y es un fanático del futbol como yo -sonrió orgulloso sacándole una sonrisa a Ichirota que calentó su corazón.

-Con un padre como tú, era de esperar.

-Ichirota… yo… nunca… realmente… siento lo que te hice -susurró mirando sus grandes manos.

-Son errores que pasan a nuestra edad, Mamoru -suspiró Ichirota acercándose a él antes de darse cuenta de lo que hacía y poniendo una de sus delicadas manos en su rostro con suavidad, consolándolo como tantas veces había hecho en el pasado-. No diré que no dolió, pero el tiempo sana. Ambos tenemos ahora una nueva vida, yo tengo a Ranmaru, tú a tu pequeño Tenma. ¿No crees que merezcan cada lágrima?

Endou tomó la mano más pequeña en las suyas y la besó.

-Siempre fuiste más sabio que yo -le sonrió.

-No siempre -rio Ichirota. Endou también le sonrió, había olvidado lo fácil que era sonreír con sólo estar junto al peli azul y de lo contagiosa que era su sonrisa.

-Al menos más que yo, casi siempre -rio.

-Papá/Mamá -la voz de sus hijos llamándolos desde el otro cuarto devolvieron a los dos adultos a la realidad.

-Después de ti -le dijo Endou dejándole salir primero, Ichirota asintió yendo a ayudar a desempacar a Ranmaru, mientras Endou hacia otro tanto con Tenma.

Continuará…

IchiBerryz-Si a veces conocemos al amor de nuestra vida por casualidad ^^

Beelover-sou-Me encantaria ver esos dibujos si los haces *x*