ooo

Muro de Berlín

Natasha caminaba junto a Tony. Él asintió con la cabeza pero no apartó los ojos del camino. La tensión era evidente en sus hombros y espalda, pero sobre todo, ella podía ver el dolor en el que todavía estaba. Tony había hecho un estupendo trabajo en no mostrarlo, pero ahora que la adrenalina se desvanecía y sabía que había protegido a Bruce como nadie más lo haría, esa adrenalina se desvanecía.

—Revisaré tus puntos de sutura cuando volvamos— dijo ella—. Si no me gusta llamaremos a un médico.

Él la miró por el rabillo del ojo.

—Así que sí eres la McGyver rusa.

—Pensé que habías dicho que era el tipo que hizo a Fez y que nadie recordaba.

—Estoy preparado para subirte de rango si olvidas llamar al médico.

Ella rodó los ojos divertida con un gesto de exasperación al multimillonario que cojeaba a su lado. Volvió la mirada adelante y habló casualmente.

—Así que… ¿Fury?— preguntó y vio la confusión en el rostro de Tony antes de deducir cómo lo sabía. Incluso con una conmoción cerebral era increíblemente rápido y tenía que admirar eso, aunque no lo diría en voz alta.

—El auricular— dijo él.

La asesina asintió. Siguieron en silencio sin presionar.

Para sorpresa de Natasha, Tony en realidad rompió el silencio y no sólo con charla sin sentido.

—Cuando me encontré con Fury hace años no lo recordaba. Tiendo a no recordar a la gente de mi infancia que he pasado toda la vida tratando de olvidar.

Natasha asintió lentamente en su propia inflexión cerebral.

—Howard fue iniciador de SHIELD— dijo pensativa, mirando a Tony.

Él le dedicó una pequeña sonrisa antes de mirar de nuevo adelante.

—Sí. Y Fury básicamente formó parte desde el principio.

Así que Fury había conocido a Tony cuando era niño fue la explicación en silencio. Ella había notado la preocupación del director hacia Tony más de una vez, sobre todo con el incidente del envenenamiento con paladio, pero no había pensado mucho en ello.

—¿Así que es algo así como tu padrino?

Tony no dejó de mirar al frente mientras sus ojos parpadeaban.

—No. Ese era Obi. Fury fue una especie de padrino de honor. Si algo le sucedía a Obi, él tendría que intervenir.

Después de todo este tiempo, Tony todavía se refería de esa manera del hombre que intentó asesinarlo. Eso hizo que Natasha mirara al techo y se le hiciera un nudo en la garganta. Había sido un día largo, largo y no parecía que acabara pronto.

Para su mayor sorpresa, unos dedos ásperos tocaron su mano suavemente. Ella miró rápidamente hacia él, apenas cambiando la conmoción por la curiosidad.

Él se limitó a mirar al frente. Si ella profundizara en su mirada podría haber visto un atisbo de timidez que en el rostro de Tony Stark no aparecería. Sin embargo él apretó su mano minuciosamente.

Sonriendo para sí misma, ella le devolvió el apretón. Caminaron en silencio unos minutos más.

—Conmoción cerebral— ofreció él un momento después.

—Por supuesto— asintió ella con seriedad.

Poco a poco y con el fin de no asustarlo, Natasha levantó su brazo para descansarlo en los hombros de Tony y así poder tomar algo de su peso. El hombre parecía estar a punto del colapso, pero conociendo a Tony, no se detendría hasta estar inconsciente en el suelo. Simplemente ella había hecho lo necesario para detenerlo sin realmente consultar con él el proceso.

Ante la mirada interrogante, ella se encogió de hombros.

—Conmoción cerebral— dijo simplemente.

La sonrisa de Tony se amplió y ella supo que era un gran paso que él no se apartara. En todo caso, se inclinó realmente sobre ella, confiando en que lo sostendría. Natasha se tomó un momento para disfrutar el hecho de no sentir el pecho tan vacío. Se sentía más o menos completa mientras caminaban por la rampa hacia el Quinjet y Bruce los vio, o más correctamente, a Tony.

Su rostro se iluminó y aunque estaba demasiado traumatizado era una sonrisa de verdad; se veía tan aliviado y sus bellas iris melosas se llenaron de esa calidez que ella sabía estaba ahí por Tony más que por ella, pero no importaba. Había una botella abierta de agua y una barra de proteína junto a él, pero no los había tocado.

La reacción de Tony fue casi entrañable. Se dejó caer junto al Físico y apretó al hombre más pequeño en su costado, metiendo los rizos bajo su barbilla y apretando sus propios ojos con fuerza para intentar ocultar el cansancio y la emoción emanando de él. No dijo nada, pero permitió que Bruce notara en ese fuerte abrazo que todo estaba bien y estaba definitivamente seguro.

Steve y Thor miraron a Natasha inquisitivamente. Ella asintió con la cabeza, haciéndoles saber que todo estaba bien,

Tomó el lugar junto a Clint, que inició el proceso de elevar el Quinjet en el aire antes de que se volviera hacia ella.

—¿Cómo te fue?

Ella encendió un par de interruptores.

—¿Recuerdas la escena en Mente Siniestra* cuando el personaje de Robert de Niro se pierde y va por ahí llamado a su hija Emily, Emily?

Clint levantó una ceja.

—Eso está cimentado en mi cerebro. Continua.

—Bueno, cuenta esa escena por cincuenta y tendrás una idea clara de lo que sucedió.

El arquero dejó escapar un silbido bajo, pero sonrió satisfecho de que Bruce había sido vengado correctamente.

—¿Quién iba a imaginar que Stark tendría algo así en él, eh?

Natasha miró al espejo retrovisor. Bruce estaba más allá de cansado, con los ojos entrecerrados mientras seguía cabeceando. Tony intentaba conseguir que bebiera un poco de agua, todavía pálido por la pérdida de sangre y su cara llena de dolor.

—Tú hiciste eso ese día en el Helicarrier cuando nos encontramos después de lo de Nueva York— dijo ella con un tono aterciopelado en su voz.

Clint reconoció lo dicho con un movimiento de cabeza. Sus ojos grises seguían apagados, pero al menos ya no se escondía. Era un comienzo.

—Sí. Creo que lo hice— la miró—. Tú también. Sólo que no quieres admitirlo.

Esta vez ella inclinó la cabeza en acuerdo. Observaron en silencio mientras los científicos se dejaban caer poco a poco hasta que Bruce descansaba en el hombro de Tony y Tony apoyó la cabeza en los rizos de Bruce. Ambos se quedaron dormidos y sus respiraciones constantes ayudaron a aliviar la tensión en todos los demás. Ambos estaban relativamente bien. Todo lo demás podría ser resuelto con tal de que estuvieran respirando. Natasha estaba segura de que todos tomaban un poco de consuelo en el rítmico sonido.

Aterrizaron el Quinjet en el techo de la torre Stark, que era una adición reciente que Tony les había sugerido el día anterior, particularmente orgulloso de su diseño personal, igual que por la colosal sala, con un anillo de combate, boxeo y el blanco para la práctica vinculados a JARVIS por lo que la IA podía configurar diferentes secuencias si así lo querían. Cuando Steve intentó agradecer realmente al multimillonario, Tony se había reído y había dicho "No es para ti. Creí que podría probar algo genial, y los nuevos diseños estaban dando vueltas en mi cabeza".

—Claro que sí, Tony— había respondido Steve con una sonrisa divertida.

Tony le había dado a Steve una mirada sarcástica, consciente de que había humor, pero no estando seguro de cómo detenerlo.

El aterrizaje despertó a Tony y a Bruce, ambos parpadeando con los ojos abiertos.

Bruce se puso rígido inmediatamente, pero al darse cuenta de dónde estaba se acurrucó de nuevo en el hueco del cuello de Tony. El genio le revolvió el pelo ausentemente con los ojos nublados mirando cómo la compuerta se abría dejando entrar una brisa fría.

—¿Quién encendió el aire acondicionado?— se quejó tirando de la manta para asegurarla alrededor de Bruce antes de mirar de nuevo.

—Vamos, Tony— llamó Steve. Estaba encorvado en un cansancio aliviado sobre los dos científicos—. ¿Quieres levantarlo?

Tony abrió un ojo para fruncir el ceño al soldado.

—Me gustaría decirte que saltaras, pero te he visto hacerlo y no lo haces bien.

Steve se rió entre dientes, no podía molestarse con Tony ahora. Había marcas oscuras bajo sus ojos y Natasha recordó que había donado una gran cantidad de sangre lo que probablemente estaba contribuyendo a su agotamiento.

—Hey, Tony— le dijo Clint en el tono de voz que utilizaba cuando intentaba distraer a Lila de una rabieta a toda regla—. Pepper está adentro.

Eso llamó la atención de Tony. Sus párpados se abrieron, los enormes ojos de cachorro ahora visibles mientras los cabellos se separaron de su rostro con la brisa.

—¿Pepper?

Natasha sintió un profundo agradecimiento cuando el millonario pudo encontrar la manera de sonreír a Clint.

—Sí, hombre, Pepper— repitió llegando junto a los dos científicos.

Tony gimió de manera espectacular, dejando caer su cabeza, pero hizo una mueca cuando la acción le hizo palpitar dicha cabeza.

—Oh demonios. Que alguien me lleve—. Cuando Thor dio un paso adelante el ingeniero agitó la mano frenéticamente—. Era una broma, Musculitos. ¡Atrás! ¡Por Dios!— resopló, girando su atención al Físico que dormía junto a él y colocó una mano sobre su cabeza—. Hey, amigo—, su voz se suavizó perdiendo todo lo rudo que tuvo contra Thor—. Vamos. Torre, dulce Torre.

Bruce bostezó estirándose ligeramente, pero poco a poco sus ojos comenzaron a parpadear.

Algo diferente del afecto que había desarrollado por Bruce entró en Natasha, por lo que su corazón palpitó extrañamente feliz. No tenía idea de lo que era, sólo que cuando vio a Bruce despertar con los ojos soñolientos y se puso de pie, insistiendo en que podía caminar esta vez, su corazón saltó más.

Era una sensación extraña, pero ella no podría describirla como desagradable. Más bien desconocida.

Todos salieron en tropel malicientamente. Thor siguió de cerca a Bruce para asegurarse de que no cayera al suelo mientras Tony se sacudió a Steve con indignación, provocando que el rubio rodara los ojos pero todavía se quedó cerca a pesar del millonario.

Toda la frustración desapareció sin embargo tan pronto como vio a la pelirroja pecosa paseándose ansiosa por la sala del penthouse.

—Pep— llamó y todo el mundo decidió no comentar cómo la voz de Tony se llenó de amor puro cuando Pepper se giró jadeando y llevándose las manos a la boca. Pudieron ver de inmediato el brillo en los ojos azules cuando él agitó el bastón en el aire—. Mira, Pep— añadió intentando sonar alegre—. ¿Me parezco a Rumpel o qué?

Pepper dejó escapar una risa que se convirtió en sollozo cuando el brillo en sus ojos finalmente se derramó por sus mejillas pecosas. Tony trató de ir hacia ella, pero ella ya estaba sobre él besándolo y con ambas manos tomando sus mejillas. Alejándose un poco, Pepper puso su frente contra la de Tony y él pareció tan dependiente de ella. Le dijo algo que provocó que ella riera acuosamente y sollozara.

Al ver a Bruce, los ojos azules de Pepper se suavizaron de diferente manera, era un sentimiento diferente hacia el científico más pequeño del que tenía por Tony.

Le tendió una mano.

Bruce la miró con recelo y sus ojos se posaron en su rostro. Ella sonrió con calidez a pesar de las lágrimas que todavía manchaban sus mejillas.

—Gracias— le dijo ella con voz ahogada.

Bruce miró a su alrededor pero antes de que pudiera hablar, Tony dejó caer el bastón y pasó un brazo para adelantar a Bruce y que quedara entre él y Pepper. Bruce se puso rígido inmediatamente en el abrazo de tres vías, pero cuando Pepper volvió la cabeza y le susurró "Confío en ti", finalmente se relajó. Cerró los ojos mostrando lo mucho que confiaba él en Pepper y se apoyó en su contacto.

Thor aplaudió con entusiasmo ante la escena.

—¡Así es como los Tres Guerreros, Lady Sif, Loki y yo celebramos después de una extenuante batalla!

Los ojos de Tony se abrieron cómicamente.

—¡No te atrevas, Goliat! ¡No! ¡Nooooo!— gritó dramáticamente mientras Thor lanzó los brazos alrededor de ellos.

Thor se echó a reír con los azules ojos brillando al ver finalmente a sus compañeros de equipo seguros y en el hogar. Pepper rió, ese entusiasmo logrando una verdadera risa y Bruce no se congeló con la presencia del semidiós, lo que significó uno de los mayores cumplidos que podía dar.

Los demás se rieron del arte dramático de Tony. Era obvio que Thor no le había hecho daño, pero por la manera en que el semidiós tenía los brazos alrededor de Pepper y Bruce, tenía a Tony atrapado contra su pecho, lo que Tony descubrió e intentó empujarlo.

—Oh, tienes que estar bromeando— se lamentó mirando al techo.

—Momento Kodak— rió Clint extendiendo las manos como si tuviera una cámara, todo el dolor desapareció de sus ojos grises para alivio y agradecimiento de Natasha.

Steve se rió entre dientes. Un brillo travieso en realidad pasó por sus ojos. Viendo lo cansado que estaba, a Natasha la sorprendió la rapidez con la que el soldado puso una mano entre los omóplatos del arquero y lo empujó hacia delante.

—¡Oye!— exclamó Clint y se aferró a la primera cosa que pudo, que resultó ser los bíceps de Thor.

—Únete a nosotros, amigo Clint— sonrió Thor y Natasha captó el descaro cuando el rubio separó un brazo del cuerpo de Bruce para meter a Clint en su abrazo empujándolo junto a Tony.

—Oh, tienes que estar bromeando— gimió Tony de nuevo. Intentó empujar a Clint pero éste abrazó de vuelta a Bruce y Pepper—. No me pegues tus piojos, Barton.

—Olvida tu actitud de niño de kinder, Stark— replicó el arquero tratando de encontrar el equilibrio y apoyándose en Tony sólo porque no tenía opción, entonces miró a Steve.

—Vas a pagar por esto.

Steve se limitó a sonreír; un parpadeo de reminiscencia apareció en sus ojos, pero no se volvió depresivo como solía hacerlo. Cuando Pepper le tendió una mano, su rostro se suavizó y aunque había un ligero rubor mientras daba un paso adelante, envolvió sus brazos alrededor del grupo tanto como pudo.

—Lady Natasha— llamó Thor, logrando que Tony y Clint se encogieran bajo él por el ruido—. Únete a nosotros también.

Natasha sonrió escondiendo la pequeña punzada en lo que la imagen familiar representaba para ella, algo cortado con tijeras de su vida, algo que nunca había hecho. No era lo suyo y realmente nunca lo sería, no importaba la cantidad de críticas que le daban por querer algo más grande de lo que tenía. Ella no podía tenerlo como la Viuda Negra.

Así que sólo hizo caso omiso.

—Me quedo afuera, Thor. Alguien tiene que tomar la foto.

Clint vislumbró su estado de ánimo y puso un dramático puchero.

—Oh, vamos, Nat.

Tony levantó las cejas con asombro.

—Maldición, eres más feo de cerca.

Peppe le dio un beso en los labios.

—Tienes que ser agradable— murmuró.

El ingeniero movió las cejas otra vez.

—Si ser malo me trae esto, ¿cuál es incentivo por ser agradable?

Ella no pudo ocultar su diversión y sus ojos brillaron, como si estuviera grabando cada característica antes de darle otro beso que volvió impaciente a Tony.

—¡Ayúdame, Nat!— gritó Clint dramáticamente— ¡Mis ojos se están traumatizando!

Natasha puso los ojos en blanco, pero no dio un paso adelante para ser llevada a algo que sabía que no pertenecía. En su lugar sacó su teléfono de su bolsillo y lo alistó para la fotografía.

—Agente Romanoff.

No fue su nombre lo que la hizo alzar la cabeza. Fue la voz que la nombró. Suave, un poco ronca y sólo un poco torpe.

Ella se encontró atrapada en la mirada de Bruce. Los remolinos profundos melosos la miraban de vuelta y ya no con el amortiguado marrón oscuro, esta vez dirigidos a ella. No a Tony o a Pepper. Sino a ella.

Estaba demasiado ocupada ahogándose en esa mirada que no se dio cuenta de inmediato que había un brazo extendido y una mano abriéndose para ella. Se veía increíblemente tímido, pero confiado al mismo tiempo. Tímido por ir tan lejos, pero confiado de saber que no importaba cómo, ella pertenecía junto a ellos.

Natasha bajó la mirada hacia su mano. Parecía tan suave como sus rizos y allí estaba, con la palma hacia arriba. Esa mano era más grande de lo que ella había notado y de alguna manera parecía acogedora. Incluso segura.

Una vez más le miró, los ojos verdes buscando el marrón amielado. No había nada más que agradecimiento y tal vez un poco de esperanza. Una vez más había algo tan humanizado sobre Bruce que la hacía sentir tan real como nunca lo había hecho.

Como en un sueño, sin pensar realmente, ella permitió que él tomara su mano entre la suya. Suavemente la tiró hacia el grupo para que pudiera ser envuelta por sus compañeros de equipo. A diferencia de cómo pensó que sería, no fue raro en absoluto y se fundió en el abrazo muy fácilmente.

Porque ahí pertenecía.


*Hide and Seek, Mente Siniestra, o El Escondite en España es una peli de suspenso. Yo no la he visto completa, pero supongo que está buena xD

Hola, hola!

Vale, muchas gracias a lavida134, DJackson y Rwanita por sus bellos comentarios.

Nos queda el final de ésta historia, así que nos leemos ahí.

¡Mil besos!

Látex.