Bueeeeno, este cap me gusta, ya verán porqué =D
No he tenido muchos reviews, (aún así las que si me escribieron muchas graciaaas! =D) pero aquí estoy, siendo fiel a pesar de las adversidades =) ¡Ya tengo internet de nuevo! =D
Encontré dos errores en el otro capítulo y ya los corregí =D Es que a veces cambio de idea, reemplazo una palabra y se me olvida la que le sigue… En fin xD
Song of the Fic: What If - Coldplay.
¡Disfruten!
X. Interrogatorio Avengers
Lisbeth despertó.
Miró a su alrededor confundida porque no sabía dónde estaba. Observó la habitación blanca con espanto: ¡Todo era blanco!
Escuchaba una canción que le encantaba, hacía eco por todo el lugar: Moonlight Sonata de Beethoven.
Pero entonces algo resaltó entre tanta blancura: Un sillón negro y Tony Stark sobre éste.
— ¡Tony! —exclamó con voz ronca.
—Lis —saludó Stark con una sonrisa y asentimiento.
Ella le devolvió la sonrisa y se acomodó en su cama, torciendo el gesto por el dolor en su espalda.
— ¿En dónde estamos, Tony? —preguntó.
—En la base aérea de SHIELD. Te trajimos aquí para curarte.
Lisbeth volvió a fruncir el ceño, pero todo lo sucedido le vino a la cabeza de repente y dio un brinco. Incluso sus palpitaciones aumentaron.
Loki, en quien ella solo pensaba era en Loki.
—Por lo visto ya te acordaste de lo que pasó —suspiró Tony, viéndose las manos mientras jugaba con sus dedos.
—Eso creo —mintió —. Mis recuerdos son algo confusos… ¿Cuánto tiempo he estado inconsciente?
—Seis meses.
— ¡¿SEIS ME…?! —exclamó en un grito. Torció el gesto por el dolor en todo su cuerpo que no le permitió terminar la frase y empezó a alterarse. ¡Dios mío seis meses! ¡Oh Loki! ¿Y si volvió y yo no pude estar despierta para verle e irme con él? ¡Maldición esto no es posible! Pensó la aterrada Asha.
Tony empezó a reírse a carcajadas y ella le fulminó con la mirada, realmente molesta por el gran susto que le dio.
—Lo siento, tenía esa broma pegada a mi lengua desde hace semanas, tenía que decirlo —dijo entre dientes —. En realidad, solo tres meses y medio.
Ella abrió los ojos de par en par. ¡Wow! ¡Mucha diferencia! Replicó en su mente.
—No deberías estar viva. A no ser que seas una inmortal y nunca me lo dijiste.
Ella bajó la mirada y empezó a preocuparse.
—Lisbeth sabes que te quiero —confesó Stark, brindándole una mirada y sonrisa tierna —. Pero estás en un gran lío y no podré ayudarte si mientes. De algún modo u otro sabremos en qué estas involucrada.
Ese sabremos no le gustó ni un poco a Asha.
—No mentiré, Tony. Es que han pasado tantas cosas en tan poco tiempo que… —suspiró y se sonrojó —… Yo también te quiero.
El aludido se levantó y besó la cabeza vendada de Lisbeth mientras acariciaba con suavidad la mano de ésta.
—Debes descansar, cariño —susurró.
— ¿Cómo está Pepper? —preguntó Lisbeth cuando Tony ya se iba —. ¿Estaba en la ciudad cuando…?
—Ella está bien, no pudo venir porque tuvo que atender unos asuntos en Stark Industries y no, afortunadamente estaba en un Jet camino a Washington.
—Lo siento… —susurró, consternada y recordando ese día, hace unos años atrás.
—Sabes lo que siento por ti, Lis. No te disculpes. Soy yo quien debe lamentarse por debatirse entre dos —Lisbeth asintió una vez —. Y vete acostumbrando a este lugar, porque no saldrás de aquí en un largo rato.
Ella entornó los ojos, Tony dio un paso, la puerta mecánica subió y Tony se escabulló en ella.
Asha notó que no solo tenía vías con medicamentos (incluida morfina), sino que también estaba encadenada a la cama, como si fuese un animal salvaje que pudiese escapar en el momento en que menos se espere.
Obviando el hecho de que la tenían presa en una habitación de locos, por su monótono color, se dispuso a pensar en Loki.
Eso que una vez sintió por Stark, Loki hizo que se esfumase.
Los días pasaron y lo que dijo Tony fue cierto: jamás salió de esa habitación.
Los doctores y enfermeras varias veces al día le hacían fisioterapia a sus huesos que acababan de soldarse, le tomaban una muestra de sangre, evaluaban sus reflejos y luego la observaban por la única ventana que tenía la habitación (como los que utilizan los policías) mientras Lisbeth entrenaba con una saco de boxeo y una caminadora que aparecía de la nada cuando Asha oprimía un botón casi invisible en la pared.
A pesar de que el entrenamiento y la rehabilitación le ayudaban, no había nada que pudiera hacer para que dejara de tener ganas de estar con Loki.
¡Y lo peor de todo es que no podía hablar de él! Aún no le habían hecho preguntas directas ni le habían insinuado nada respecto a Loki, pero ni tonta que era como para ponerse a llorar y gemir su nombre igual que una bebé, cosa que le frustraba.
Quizás esa molestia interna le daba más fuerza, porque además de que se recuperaba con una increíble rapidez, se había vuelto más audaz, fuerte y asombrosamente inteligente: Las correas ya tenían derecho de estar en su cama.
Cuando los doctores iban a entrar, una mano mecánica salía de la nada y pegaba a Lisbeth de la pared, solo en caso de que se le ocurriese escapar.
Si Loki me viese ahora, no me reconocería Pensó Lisbeth una vez que se vio en el espejo: Sus mejillas seguían siendo rellenitas, pero su mirada no era la misma, su cuerpo estaba más estilizado, su espalda, brazos, glúteos y piernas estaban mejor formados por lo tanto más fuerte… No se podía reconocer a sí misma.
Tony la visitaba constantemente, pero el encuentro entre ambos era demasiado incómodo y Lisbeth no podía disfrutar de una charla normal ya que Tony siempre le sacaba a colación lo sucedido en New York meses atrás.
Hasta que un día…
La mano mecánica salió de su jaula y sostuvo a Lisbeth mientras un hombre entraba a la habitación: Un hombre que ella no conocía.
El hombre, o más bien muchacho, no mucho mayor que ella, o quizás menos (su rostro era joven pero sus expresiones mostraban experiencia, demasiada para un chico), esperó a que la puerta se cerrase y cuando el silencio volvió, la mano desapareció y Lisbeth se cruzó los brazos a la altura del pecho.
— ¿Usted quién es? ¿Un doctor nuevo? —preguntó Lisbeth malhumorada, por un momento pensó que sería Tony quien la visitaría.
—No señorita. Tony no podrá venir hoy por un asunto en China así que me pidió el favor de que charlara con usted un rato —contestó el hombre. Miró el sofá y Lisbeth asintió levemente, así que él se sentó.
—Por lo visto es amigo de Tony.
—Más que amigo, un colega. Aún no hemos charlado el suficiente tiempo en paz como para empezarnos a agradar —bromeó, sonriendo —. Mi nombre es Steve Rogers, señorita.
— ¿Cómo el superhéroe? ¿Capitán América? —preguntó Lisbeth alzando una ceja.
—Soy el superhéroe —masculló.
Lisbeth alzó la otra ceja y bufó.
— ¿De verdad? Murió hace años, Tony ni siquiera había nacido.
—Sí, lo sé. Era amigo de su padre.
Ella le observó y recordó las tarjetas coleccionables que varios niños de su escuela apostaban sin parar y le reconoció.
—Es un héroe nacional. Es un placer conocerle —sus palabras eran sinceras, pero no se atrevió a acercarse a él y estrecharle la mano.
—Lleva un largo tiempo aquí recluida, ¿no es así? —preguntó después de suspirar.
— ¿Por qué lo dice? —preguntó, siguiéndole el juego.
—Sólo lo sé, ahora dígame, ¿por qué sigue aquí?
—Si usted es amigo de Tony, como bien afirma que es, debería saberlo.
—Aquí quien está probando a alguien soy yo, señorita Longrey, no usted.
—Debe entender que ya no confío ni en mis pasiones —masculló, furiosa, pero mostrando una expresión indiferente, aunque sus ojos…
Rogers sonrió, cruzó las piernas y la observó unos segundos.
— ¿Qué es lo último que recuerda antes de despertar en esta habitación?
—Caos. Solo caos —en eso ella no mentía…
—Señorita Longrey, Tony me advirtió que es astuta, y ahora no lo dudo, pero en este momento no estamos para juegos así que le pido que sea sincera a la hora de contestar mis inquietudes.
— ¿Sus inquietudes? —preguntó Lisbeth alzando un poco más la voz, rompiendo la armonía que reinaba en la habitación; luego bufó —. ¿No serán las inquietudes de Tony y "los otros" de quienes no me quiere hablar?
Steve se sorprendió de lo que dijo y Lisbeth empezó a reírse.
— ¡Oh no lo sabía! —dijo entre risas y empezó a acercarse a él lentamente —. Sí, así es capitán. Él jamás lo ha mencionado y si hay otros como él dice, pues los desconozco y siéndole sincera, como me pidió, no me interesan en absoluto —susurró cuando estuvo extremadamente cerca de él.
Rogers la miró profundamente a los ojos y ella no movió un músculo.
—Cuando Tony regrese de China, tendrá una conversación con nosotros —y Lisbeth entendió bien que ese "nosotros" no solo le implicaba a él y a Stark.
Ella se alejó de él cuando vio las intenciones del Capitán. Antes de que la mano mecánica apareciera, ella se pegó a la pared y miró con una sonrisa burlona a Rogers antes de que éste se retirara.
Y como prometió Rogers, unos días después, Tony regresó.
— ¿Qué te pasó? —preguntó Asha, acariciando el maltratado rostro de Stark con manos temblorosas.
—Los negocios suelen ser rudos —sonrió, acariciando la mano de Lis —. Capitaleta te visitó, ¿cierto?
—Sí —contestó secamente, alejándose de él.
—Y te dijo que cuando…
—… Regresaras tendríamos una conversación. Sí, lo dijo —continuó ella.
Tony asintió, tomó a Lisbeth por ambas muñecas con un poco de fuerza y unos guardias aparecieron. La encadenaron en un dos por tres y ella fulminó con la mirada a quien había acariciado segundos atrás.
—Es hora. El negro te queda bien —dijo Tony, tocando la tela de la ropa casi deportiva de Asha.
—Lo sé, eso fue lo que dijiste sobre el vestido —murmuró, empezándose a sonrojar.
Tony se mordió el labio, sonrió y estuvo frente a ella durante todo el trayecto hasta que llegaron a un centro de comando, donde todos estaban sumidos en sus ocupaciones hasta que ella pisó aquel lugar, literalmente. La observaron, unos con miedo, otros con asco o con rencor, pero un hombre vestido de negro, calvo y sin un ojo les miró con seriedad y volvieron a sus quehaceres sin decir palabra alguna.
Lisbeth recordó a su tío por el parche que tenía aquel hombre de rostro severo. Pero no era el único que estaba allí: Rogers estaba situado en una mesa grande, observándola detenidamente. También estaba un hombre un poco desaliñado en la esquina del lugar, mirándola entre apenado y curioso. Y una mujer pelirroja con aspecto felino y ceño fruncido.
Tony le indicó a Lisbeth que se sentara y con un movimiento ligero de su mano, los guardias se alejaron. El hombre que intimidaba a Lisbeth sacó un artefacto de su chaqueta y un muro de energía les separó del grupo de trabajadores, desapareciendo los chillidos de las computadoras.
Asha se acomodó en el asiento y comenzó a jugar con sus dedos hasta que el aparente líder habló.
—Señorita Longrey, mi nombre es Nick Fury, soy el director de SHIELD y creador de este equipo que ve aquí, llamado Avengers.
Lisbeth les miró de nuevo y volvió a fijar la mirada en Fury.
—Él es el doctor Bruce Banner, científico experto en rayos gamma. Ella es Natasha Romanoff, nuestra mejor espía. Y ya conoce al Capitán Rogers y Stark —dijo señalando a cada uno.
— ¿Y qué hay del que tiene complejo de pájarohood? —preguntó Asha señalando a un hombre quien le apuntaba con una flecha justo a la cabeza.
—Él es Clint Barton. Está allí solo por precaución —contestó obviando su sorpresa.
— ¿Precaución? Son suficientes contra mí, ¿no creen que uno más, es pasarse de la raya? —masculló Lisbeth, suspirando.
—No nos veas como una amenaza, Lis —murmuró Tony detrás de ella.
— ¿Entonces como quieres que les mire? ¡DIME TONY! ¡Me han tenido en una maldita habitación de lunáticos por días, no sé cuantos, pero si muchos! ¿Y ahora me miran como si fuera un bicho raro? ¡Plantéense la idea de nuevo porque definitivamente entre todos en esta habitación la más cuerda soy yo! —exclamó. Tomó aire lentamente y Natasha le sonrió, no precisamente con cariño.
— ¿Sabe qué es esto? —preguntó Fury, minutos después y mostrándole unas fotos: eran los restos del Jet de su tío.
Ella se paralizó por un momento, respiró lentamente para que no notasen su cambio y negó con la cabeza con naturalidad.
— ¿Segura? —insistió Fury, acercándole las fotos aún más.
—Si quiere que me lo coma, póngale una salsa al menos —replicó Asha, alejando las fotos de su rostro.
—Lisbeth, no mientas…
— ¡Déjala Tony! —exclamó por primera vez la pelirroja —. De algún modo u otro nos dirá la verdad —dijo mirándola fijamente. Lisbeth sonrió con malicia y torció los ojos para fijar la mirada en Barton.
—Según la única sobreviviente consciente, en el avión iban el piloto, el copiloto, ella y alguien más. La mujer se llama Anglialina Vodskits, es de Alemania. Nos dijo que la pasajera faltante se llama Asha Schäfer. ¿Le es familiar el nombre?
—No —contestó secamente. Fury asintió y prosiguió:
—Pues bien, como teníamos tanta curiosidad y la mujer quería ayudarnos en todo lo posible, le mostramos una foto suya y, ¿qué cree?
— ¿Se comió la foto por la presión suya sobre ella? —preguntó Lisbeth alzando una ceja.
—Lis… —le regañó Tony. Fury le hizo una mueca a Stark y miró de nuevo a Lisbeth.
—No tengo cara de vidente —replicó Lisbeth.
—No, claro que no… Asha —Lis entornó los ojos y evitó mirarle, pero tres segundos después, sonrió y miró a Fury con sarcasmo.
— ¿Asha? Mi nombre es Lisbeth Longrey, heredera alterna de Longrey's Metal Industries. Busque en Google, encontrará fotos en donde estoy con mi familia… —eso de mentir siempre fue una virtud, pero en aquel momento lo hacía a la perfección.
—Lis, hablé con tu padre y me contó todo —le interrumpió Tony. Aunque el saber la verdad le dañaba el truco a Lisbeth.
— ¿Te contó que huí de casa? Sí, es cierto, ya no toleraba ese infierno.
—Sabes a que me refiero —la voz de Tony se endureció; empezaba a impacientarse.
—No, no lo sé Tony —dijo entre dientes Lisbeth, mirándolo con ojos de fuego.
— ¿Por qué le encubres? —preguntó por primera vez Banner, desde su esquina.
— ¿A quién encubro? ¿De qué hablas?
—Déjenme matarla, así le mataré a él —suplicó Barton, jugando con su flecha. Tony se levantó del asiento y fulminó con la mirada al interlocutor.
Lisbeth crispó el puño y trató de mantenerse en calma.
Ya lo saben Pensó Lis, recordando la profecía.
—Nadie matará a nadie, Clint —dijo Steve en un suspiro —. ¿Cierto, Lisbeth?
La aludida frunció el ceño y finalmente soltó una risita histérica.
— ¿Piensan que soy Carrie? ¿Piensan qué les mataré con mis "poderes telequinéticos"? Ustedes son patéticos.
—Podremos ser patéticos, pero tú eres una sumisa pendeja —acusó Romanoff.
Lisbeth se levantó de un salto, haciendo que Natasha y Nick Fury retrocedieran dos pasos. Tony y Steve la sujetaron, uno por cada brazo. Ella les fulminó con la mirada.
— ¡No toleraré el que me ofendan, tengo derechos! —exclamó, roja de ira.
— ¿Derechos? —preguntó Romanoff, inmóvil por precaución —. ¿Puede una persona tener derechos, siendo cómplice de la mayor catástrofe desde el 11 de septiembre? ¿Puede tener derechos aquella mujer que por un ciego amor, ayudó a un lunático extraterrestre a destruir una ciudad entera, con cientos de muertes?
Lisbeth dejó de batuquearse en los brazos de Tony y Steve con la primera pregunta.
—No saben nada… Yo no sé nada… —murmuró Lisbeth, evitando llorar.
—No, sabemos más de lo que cree —dijo Fury.
—Se ahorrará muchos problemas si nos dice todo, señorita Longrey —dijo Banner, acercándose un poco a la mesa.
Lisbeth le fulminó con la mirada y comenzó a batuquearse de nuevo.
—Lis, ¡deja de comportarte como una niña! —bramó Stark, sujetándola con más fuerza.
Algo se despertó en Lisbeth que hizo que Tony y Steve se estamparan contra el muro de protección, luego de abrir los brazos con tanta fuerza que hizo que se rompieran sus esposas. Ella saltó a la mesa y pronto todos le apuntaron con un arma, excepto Banner, quien se colocó en una posición de yoga.
Lisbeth sonrió y miró sus manos con fascinación.
—Lis, cálmate —suplicó Tony, con un labio roto y apuntándole con el brazo mecánico de Iron Man.
Ella saltó para sujetarse de una baranda en el techo, pero Tony activó los propulsores y le sujetó por el tobillo, luego la estampó contra la mesa, que no se rompió increíblemente.
Lisbeth sintió la pistola de Romanoff en la sien y empezó a reírse.
—Hazlo si eres valiente. Pero después medirán que tan valiente eres en la venganza —dijo Asha, retando a la pelirroja sin importarle las consecuencias.
Tony alejó el arma del rostro de Lisbeth justo cuando Natasha disparó.
— ¡¿Enloqueciste?! —exclamó Tony, colérico de pies a cabeza.
—Tu debilidad es el amor por ella —acusó Natasha.
—Y la tuya la impaciencia —contestó Stark.
—Señores, eso es lo que Loki quiere —dijo Fury, interponiéndose entre Tony y Natasha.
Lisbeth empezó a sentirse mal cuando nombraron a Loki. ¡Tanto tiempo sin escuchar su nombre!
El celular de Tony empezó a sonar sin parar. Cuando él atendió, a los cinco segundos palideció, luego enrojeció y colgó de mala manera.
—Debo irme. No la toquen —advirtió mirando a Natasha y señalando a Lisbeth.
Miró con tristeza a Asha y se retiró, acompañado de Steve.
—De seguro tiene a Loki dentro de ella, por eso actúa de esa forma —dijo Clint crispando los puños una vez Tony abandonó el lugar.
—Entiendo bien que es tener algo impropio por dentro —masculló Banner, acariciándose el pecho.
Lisbeth hizo caso omiso a las palabras de los dos Avengers, aguantando las ganas de llorar.
—La escoltaré a su celda director Fury, si me lo permite —dijo Natasha, sacando a Lisbeth de su trance.
—Bien. No hablaremos con ella de nuevo hasta mañana, cuando esté más dispuesta a cooperar —contestó el aludido, desactivando el muro de protección.
Natasha ajustó las esposas nuevas de Asha y la arrastró literalmente por el pasillo.
Lisbeth iba distraída, pero no lo suficiente como para no darse cuenta de que de su "celda" se había quedado atrás.
— ¿A dónde me llevas?
—Te demostraré lo valiente que soy —dijo temblando de ira. La sujetó con más fuerza y Lisbeth comenzó a gritar cuando la halaba hacia una habitación extraña.
Asha se sujetó del marco de la puerta con una gran fuerza que superaba por mil a la de Romanoff, pero ésta, tomó un objeto y le golpeó en la cabeza.
Lisbeth cayó al suelo, semi inconsciente, y Natasha la arrastró dentro del lugar, pero en el marco de la puerta, donde estaban marcados los dedos de Asha: se formó hielo.
¡Bien, bien! Espero que les haya gustado y ahora estoy escribiendo el siguiente capítulo.
Les adelantaré que se llamará "Fría Tortura" y que lo de Carrie lo mencioné por una buena razón xD =P
¡Besos y saludos! =D =*
