Estoy sumamente encantada por este capítulo. Se los dejo de una vez para que se deleiten también.

Nota: Bleach no me pertenece.

Capítulo 10

Mi ángel

Durante los días siguientes Rukia no tuvo tiempo ni de respirar. Después de estar ausente por más de una semana en sus labores debía ponerse al día. Tuvo reuniones con los accionistas de la compañía de Bienes Raíces, los cuales también eran socios de muchas de las compañías que tenía la familia Kuchiki al mando. También estuvo recibiendo a potentes compradores y valorando los inmuebles de los que querían vender por medio de ella. Y sin notarlo ya estaba a las puertas del fin de semana.

Rukia se comenzó a acostumbrar a la presencia de Kira como su guardaespaldas. Él la acompañaba a todos los lugares, se sentaba a la mesa con ella, hablaban de una que otra cosa y hacía unos días conversaron acerca de la visita al médico, donde él le indicó que sabía del caso pero que no se preocupara, que no diría nada a menos que su vida corriera algún peligro. Rukia agradeció el gesto y ya se sentía más a gusto con su nueva compañía.

Ese día en particular las cosas en la oficina iban más tranquilas. Rukia se encontraba organizando su agenda para la próxima semana, enviando a su abogado más papeles para examinar y firmar. La ventana de su despacho se encontraba abierta para que entrara un poco de aire. De pronto, una mariposa entró sin permiso y sin pensarlo dos veces se posó sobre la blusa que ella andaba ese día.

Al notar cómo la mariposa se quedaba ahí, volteó su mirada al collar que andaba. Era de oro blanco, largo, el collar era delgado y tenía un dije redondo y en dentro de la esfera estaba dentro otro dije mucho más delicado y delgado en forma de libélula. Era el regalo que Kira le entregó en nombre de Renji. Recordó ese día. Sabía que ese día tendría a una nueva persona para que la cuidara ya que Renji fue muy preciso en su conversación. Sabía que se habían separado no en muy buenas condiciones y debían arreglar eso apenas él regresara. Lo que no sabía era que como fuera, su amigo le haría mucha falta. No como pareja porque, aunque lo habían intentado en alguna ocasión, al final todo era a escondidas por su hermano y para disimular esas salidas, él decidió salir con una chica de la firma de abogados de su hermano pero Renji no midió y esa salida se convirtió en una noche de pasión y lujuria.

Por eso fue el gran problema de hace dos o tres semanas. Ella fue a la firma de abogados para hablar con el suyo cuando escuchó la conversación que la chica mantenía con otra amiga al teléfono. Disimuladamente escuchaba en la recepción mientras esperaba y fue cuando la joven le describió esa noche y al chico con el que estuvo. Alguien alto, tatuado, de cabellos rojizos y con una mirada fría. Rukia en ese momento sintió como su cuerpo temblaba al recordar que ese mismo día, Renji le dijo que tendría una salida con un amigo. Pero desde ese día, él no le daba la cara y no sabía nada.

En ese momento fue llamada por el abogado y estuvieron por un buen tiempo. Al salir, la chica aún se encontraba en la recepción. Rukia le sonrió y le preguntó que si debía trabajar aún más tarde, ella le explicó que su novio vendría por ella y Rukia se despidió y se fue a su auto. Una vez dentro del mismo, estaba a punto de arrancar cuando vio como su novio, en ese momento, entraba al edificio y salía cinco minutos después con ella. Su corazón se partió en dos. Jamás se imaginó un golpe tan bajo, mentirle y no terminar con ella si es que quería a otra persona. Espero a que el vehículo se alejara del lugar y ella se marchó.

Al día siguiente le pidió a Renji almorzar juntos, y con la excusa de que sentía que alguien la estaba siguiendo él llegó al lugar citado. Ahí comenzó la conversación, la cual fue haciéndose más intensa hasta llegar al punto en que Rukia no se sentía bien y se marchó, en ese momento fue el accidente que la condujo al hospital y por el cual conoció al joven médico.

-Ichigo…- pronunció su nombre inconscientemente y el respirar hizo que la mariposa dejara de posar en su blusa.

-Dijiste algo Rukia-san- en ese momento su asistente entraba a la oficina.

-Ah… No que ese Kurosaki Ichigo no ha llamado para decirnos que podemos pasar por el contrato- trató de mostrar una mirada más neutra ante los pensamientos que había tenido.

-De eso le quería hablar Rukia-san- Ayame tomó el asiento frente al escritorio de Rukia –Ya me entregaron el contrato. Acaba de llegar el Dr. Kurosaki y me lo dio-.

-Ah!-.

-Aquí está- le extendió un sobre con el contrato dentro.

Rukia por acto reflejo se levantó de su asiento y trató de ver por la ventana al joven de hermosos ojos miel. Ayame se echó a reír.

-Ayame –dijo con cara de molestia –por qué te ríes?-.

-Lo lamento Rukia-san jajajaja, es que…jajajaja… debería ver su rostro en estos momentos jajaja…-.

Rukia solo la miró y recapacitó en su acto anterior. Se sentó de nuevo en su asiento y esperó a que su asistente dejara de reír.

-Lo siento jaja… Bueno… ya… Ese joven acaba de entregarme ese sobre. Es muy apuesto el doctor Rukia-san-.

-Solo te entregó eso? Te dijo algo de las fechas de pago? Alguna objeción?- Rukia estaba extrañada y ansiosa por saber de él.

-No, solo me dijo que le entregara el sobre y que solo usted podía abrirlo. La verdad es que es muy apuesto y misterioso- decía Ayame con esa cara de soñadora pensando en Ichigo.

-Mmmm. Gracias Ayame. Puedes retirarte- dijo Rukia fríamente.

-Eh… De acuerdo, mis disculpas si la molesté-.

-No es que me hayas molestado, es solo que no quiero hablar de él-.

-Ah, entonces hablemos de otra cosa. Qué ha sabido de Abarai-kun?-.

-Solo que mi hermano lo envió a China. Él piensa que no sé nada de su relación estrecha con nii-sama pero yo también tengo a mis espías-.

-Los Kuchiki me dan miedo a veces-.

-Por qué lo dices?-.

-Tanta influencia que tienen. No entiendo porqué usted trabaja tanto si puede estar descansando de todo esto y disfrutar de los lujos que puede ofrecer el dinero-.

-Crecí sin ese pensamiento pero sí con el que uno debe esforzarse para tener lo que quiere. Recuerda que no soy una Kuchiki de sangre y no me gusta aprovecharme de la situación. Estoy en esta familia gracias a mi hermana pero ahora que ella no está debo seguir con todo para no ser una carga para la familia ni para nii-sama-.

-Supongo que lo extraña, verdad-.

-Ha pasado poco tiempo y sí lo extraño. La verdad es que no me siento como en familia si Renji no está. Nunca fui muy buena haciendo amigos y no tengo con quien hablar de muchas cosas-.

-Rukia-san, pero por lo que hizo…-.

-Eso no es nada, Renji tiene el derecho más que nadie de ser feliz. Lo único que me molestó de él es que no tuviera la confianza para decírmelo y tener que enterarme de esa manera-.

-Bueno, si me permite decirlo, usted también merece ser feliz-.

-Gracias Ayame. Siento que le debo mucho a Byakuya nii-sama y por eso trato de levantar un negocio que prácticamente estaba muerto-.

Toc, toc…

La puerta fue abierta para dejar entrar a Kira.

-Kuchiki-san, es hora de irnos-.

-De acuerdo. Ayame, mañana no vengas a trabajar solo desvía la línea telefónica a la contestadora. Nos vemos la otra semana-.

Ayame se despidió de los dos y se marchó. De igual manera Rukia guardaba su laptop para terminar en casa el trabajo pendiente, se despidieron del guarda que vigila la entrada a la empresa y se fueron al apartamento.

-Kuchiki-san-.

-Dime Kira- decía mientras su vista se dirigía a través de la ventana.

-Hoy voy a la residencia Kuchiki. Su hermano pidió que la llevara-.

-No quiero ir-.

-Pero, Kuchiki-san…-.

-Mi hermano te ha dicho eso por comprometerte pero igual no pienso ir, iré cuando desee hacerlo, no cuando me obliguen-.

-Kuchiki-san y que le diré a su hermano cuando me vea llegar sin usted?-.

-Que por más que insististe no quise hacerlo porque debía trabajar mucho. Que en cuanto me desocupe iré a visitarlo o que igual él sabe donde ubicarme-.

Era algo triste pero desde que Hisana murió ella y Byakuya se habían distanciado debido a que él no podía soportar verla y saber que era la viva imagen de Hisana. Rukia al principio no entendía el por qué su ahora hermano, no tenía tiempo para ella y la enviaba a lugares lejanos para cerrar negocios importantes. Después llegó a la conclusión de que ella era Kuchiki únicamente por su hermana pero que ahora Byakuya no tenía por qué cuidar de ella. Y por eso decidió distanciarse ella también y no darle más preocupaciones.

-Kuchiki-san, la llevo a su casa entonces?-.

-Descuida Kira, debo terminar unas cosas y si no vas a estar en casa igual voy a sentirme sola entonces me quedaré un rato más aquí-.

-Por lo menos déjeme llevarla para que esté segura-.

Rukia sabía perfectamente que Kira no desistiría de eso hasta que no la llevase sana y salva a casa, como decía su hermano siempre que la escoltaban a algún lugar. Así que tomó sus pertenencias y en una maleta ejecutiva metió los papeles de contratos, de balances de estados y demás para revisarlos minuciosamente en casa. Salieron de la oficina, le indicaron a Ayame que ya se iban, que también se apurara para cerrar y así cerraron todas las puertas y se dirigieron al parqueo. Una vez ahí, los tres se dirigieron hacia el auto de Rukia.

-Rukia-san, mira- Ayame señaló hacia un punto fijo del parqueo. Rukia volteó hacia el lugar señalado y vio al chico que acababa de darle el contrato dirigirse en su Volkswagen Jetta hacia donde se encontraban. Kira se preparó para defender a su protegida pero ésta lo detuvo. Ichigo se detuvo frente a ellos.

-Pensé que ya te habías ido- respondió ella sin dejar de mostrar la sonrisa que tenía en su rostro.

-Estaba a punto de hacerlo pero me entretuve con una llamada y hasta ahora pude avanzar y salir de aquí- Ichigo trataba de inventar una excusa.

-Tienes alguna objeción con respecto a algún punto del contrato?-.

-Ahora que lo mencionas… pues sí pero quería hablarlo a solas contigo. Mañana tienes algo que hacer?-.

Rukia volvió a ver a Kira y a Ayame quienes estaban atentos a la conversación, Ayame por pura curiosidad pero Kira por precaución, sabía que a ese joven no lo conocía y que podría representar una amenaza para ella y para su amigo.

-No. Mañana es mi día, o sea, solo hago lo que yo quiera-.

-Entonces no tienes nada que hacer. Creo que tomaré la palabra de la empresa para ir con una asesora a comprar muebles y demás cosas para decorar el nuevo apartamento. Tienes a alguien en mente ya que tú no puedes?-.

-Claro, podría ir Ayame contigo. Ayame, te gustaría ir con el Dr. Kurosaki?- dijo viendo a Ayame con una mirada que solo ellas se conocían a la perfección.

-Si Rukia-san lo pide entonces debo cumplir con los deberes-.

-Bueno Dr. Kurosaki, te dije que la empresa nunca deja en mal a nadie, así que mañana esta hermosa dama te acompañará-.

-De acuerdo- Ichigo la miró con un poco de decepción en sus ojos –Ayame-san mañana nos vemos entonces, paso por ti como a las 10 de la mañana que te parece?-.

Ayame accedió con una simple inclinación de cabeza, aunque le emocionara la idea de ir con alguien tan apuesto, sabía que su jefe tenía en mente otros planes para ella. De esa manera, Ichigo se marchó dejando a los chicos en el parqueo.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Algo no la dejaba dormir, sabía que no era parte del sueño que estaba teniendo debido a que era algo externo. Cuando logró despertar del mal sueño su cabeza daba vueltas, el dolor era insoportable. Trató de levantarse para tomar sus medicamentos pero un mareo la hizo sentarse de inmediato en el suelo y comenzó a vomitar.

Desesperada, se fue a rastras al botiquín y extrajo unas pastillas que tenía al alcance. Se las tomó y se acostó en el frío piso del baño. Esperaba que todo terminara pronto, deseaba que alguien estuviera con ella en esos momentos pero debía afrontar que estaba sola.

Pasaron unos minutos que para ella parecía eternidad y su dolencia no mejoraba. Nuevamente a como pudo llegó a su cama, busco en su mesita de noche su celular y marcó. Daba tono pero no contestaba nadie. Estaba a punto de colgar cuando escuchó que contestaban…

-Mmm, sí?-.

-Ichigo…-.

-Rukia?-.

-Ichigo… no me siento nada bien… sé que es tarde pero puedes decirme que puedo tomar para calmar este dolor de cabeza?-.

-Es fuerte el dolor?-.

-Sí. Ya tomé los medicamentos que me recetó tu padre pero no ayuda, más bien disculpa por llamarte tan tarde pero estoy desesperada- decía Rukia con lágrimas en los ojos debido al insoportable dolor de cabeza.

-Crees que puedas aguantar unos 30 minutos más? Voy para allá!-

-No es necesario. Solo dime… ahhhh!- pero su dolor se incrementó y Rukia colgó por accidente.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Ichigo sabía muy bien que no era normal que alguien llamara en horas de la madrugada y menos alguien con tanto orgullo como esa joven. Al escuchar el grito de Rukia se asustó en gran medida y se puso lo primero que encontró y salió de una vez para la casa de la joven Kuchiki.

Al llegar salió con todo su kit para atenderla. Tocó la puerta y no hubo respuesta. Decidió abrir la puerta a la fuerza, lo cual le permitió ingresar a la casa y de ahí se fue de una vez hacia la habitación de Rukia. Apenas entró, encontró una escena devastadora, en una esquina del aposento se encontraba vómito debido al fuerte dolor que la chica tenía, la cama estaba totalmente desordenada pero no había rastros de ella. Entró al baño y de igual manera observó como todos los medicamentos de Rukia estaban esparcidos por todo el piso y ahí la encontró, recostada al inodoro.

-Rukia…-. Rukia volvió a ver a Ichigo.

-Llegaste- dijo riendo pero aún con lágrimas en sus ojos.

-Cómo sigues? Se te ha pasado el dolor?- decía Ichigo mientras se acercaba hacia la joven.

-Aún me duele, no se va esta molestia-.

Ichigo se agachó, le tocó la frente y esta estaba helada y sudorosa. Salió por un momento, acomodó la cama y volvió por ella, la tomó en sus brazos y la llevó hasta la cama.

-Rukia, dónde tienes tu ropa?-

-Mi ropa?-

-Es para cambiarte ya que esa está sucia-.

-Ah…- volvió a verse y estaba totalmente impresentable –está en la gaveta de enfrente-.

Ichigo fue y trajo un pijama rosa de camiseta de manga corta y pantaloneta. Se sentó contiguo a la joven y le quitó la parte de arriba. Rukia al sentir que Ichigo le quitaba las prendas se sintió más avergonzada, pero tampoco tenía la fuerza para poder hacerlo ella misma. Lo miró y observó que sus ojos no eran de lujuria o deleite sino era más seria, era la mirada de un doctor cumpliendo con su deber. Sintió vergüenza de ella misma por pensar cosas que no debía.

Rukia se recostó a Ichigo y éste estaba preocupado pero también un poco avergonzado por saber que vería a Rukia desnuda y no por las circunstancias que le gustaría. Quitó el camisón que tenía y notó su piel blanca como la luna y sus pequeños pechos fueron expuestos. Trató de no desviar su mirada hacia ese lugar y de inmediato le ayudó con la camiseta para ocultar esa gran distracción y poder ayudarla, sabía que no debía pensar de esa manera. Ella en esos momentos era su paciente y debía actuar profesionalmente.

-Rukia-.

-Dime-.

-Puedes acostarte boca abajo por favor?- Rukia tuvo miedo por un instante pero le hizo caso. Ichigo ayudó a acostarla. En ese momento, sacó de su maletín una ampolla con un medicamento muy fuerte –Esto te va a doler un poco, si te duele mucho me avisas por favor-.

De esa manera, Ichigo Preparó la jeringa e inyectó a Rukia. Ella sintió el piquete y como el líquido iba ingresando por su nalga. Le dolía pero no era tanto como el dolor que tenía en ese momento. Cuando acabó el medicamento, Ichigo le colocó la pantaloneta de la pijama para que estuviera ya más tranquila.

Rukia no decía nada, solo lo observaba colocar sus cosas en el maletín y limpiar un poco el lugar.

-Ichigo, déjalo así. Mañana me encargo de ordenar todo-.

-No. Debes descansar, déjame ordenar un poco para que estés en un lugar mejor presentado- decía mientras limpiaba.

Rukia solo lo podía observar y notó como su dolor disminuía cada vez más. Cerró los ojos y trataba de no concentrarse en su molestia. Los volvió a abrir y notó como Ichigo recogía los medicamentos y los botaba al basurero. Se sintió molesta porque ya no tendría medicamentos para una próxima ocasión. Al verlo ir de aquí para allá, ayudándola sin interés alguno, se sintió más atraída al él. Ella descubrió que ese hombre la hacía sentir cosas especiales y desconocidas.

Al terminar de acomodar todo para que Rukia no se sintiera mal, Ichigo volvió hacia el lugar donde estaba ella. Al verla, sintió que su ángel estaba en peligro y que debía cuidarla y protegerla. Se sentó al lado de Rukia.

-Te sientes mejor?-.

-Sí. Qué fue lo que me diste?-.

-Un medicamento que es muy fuerte, solo es dado cuando se presentan estas situaciones-.

-Muchas gracias Ichigo. Perdón por todas las molestias que te ocasioné- decía viendo hacia la nada, algo avergonzada por todo lo que había pasado.

-No es molestia. Me siento bien estando aquí y poder ayudarte. Dime, desde hace cuánto te pasó esto?-.

-No me había ocurrido en todo el día, de hecho me sentía muy bien. Fue en algún momento mientras dormía- Rukia hizo un gesto de dolor.

-Rukia, estás bien? Qué más puedo hacer por ti?- decía Ichigo totalmente preocupado de no poder ayudarla.

-Ayúdame a saber qué tengo, por favor Ichigo- en ese momento, los ojos de Rukia se cruzaron con los de Ichigo. Ella sabía que no tenía a quien más recurrir y él sabía que no podía decirle que no, aún cuando esto le costara su amistad con su amiga Annie. A pesar de todo, era muy probable de que Rukia fuera distinta a ese Byakuya pero debía descubrirlo. Ya era hora de conocerla más y saber quién es en verdad Kuchiki Rukia.

-De acuerdo, haré todo lo que esté en mis manos para ayudarte, no puedo verte así-.

Rukia se puso en posición fetal para descansar y en ese momento Ichigo comprendió que era momento de irse. Al levantarse, ella le tomó la mano libre.

-Quédate, por favor-.

-Rukia…-.

-Me siento segura si estoy a tu lado, por favor, quédate conmigo por lo menos hasta que sienta que puedo seguir bien de salud. Ven- Rukia le indicó que se acostara a la par de ella.

-No creo que…-.

-No vamos a hacer nada, es solo que quiero tu compañía. Mira, en la habitación contigua hay un armario con ropa de mis "amigos". Puedes ponerte algo y conversar-.

-De acuerdo- eso era lo que quería Ichigo, conversar con ella, conocerla, saber quién es y si es buena idea tratarla distinta a los demás Kuchiki. En tan solo cinco minutos, él volvió con una camiseta y con una pantaloneta y se sentó en un sillón bastante cómodo que estaba contiguo a la cama.

-Ichigo, gracias!-.

-Ya te dije que no había ningún problema, siempre que pueda ayudarte, lo haré. Ya sabes, me has ayudado mucho también. Es como devolverte el favor-.

-Yo no te he ayudado en nada-.

-Me ayudaste a tener independencia al brindarme un apartamento y un espacio para estar. También me ayudaste a no hacer prejuicios-.

-Bueno, creo que nos hemos ayudado pero por qué lo de prejuicios?-.

-No, es algo inconsciente que hiciste. Igualmente me ayudaste aquel día en el bar. Disculpa si no te lo había agradecido antes pero es que me daba vergüenza, usualmente no me comporto así-.

-Ah, de acuerdo-.

-Cómo te sientes ahora?-.

-Ya se está yendo el dolor, siento que vuelvo a ser yo otra vez- dijo con una sonrisa débil pero agradecida de verdad.

Ichigo solo observaba cómo poco a poco se relajaban más sus músculos. Nuevamente estaba siendo su Rukia. No sabía porqué pero esa chica verdaderamente le estaba haciendo sentir cosas que no pensó que podría experimentar o tan siquiera que existiera.

-Ichigo, no tengo sueño, tú sí?-.

-No. Estoy preocupado por ti y no puedo dormir-.

-Deberías hacerlo, probablemente tengas que ir a trabajar-.

-No iba a ir de todos modos, pensaba tomar el día para la mudanza. Pero descuida, hay más tiempo que vida y por el momento tú eres la que importa aquí-.

Rukia se sonrojó ante el comentario que hizo Ichigo.

-Solo Renji era así de atento conmigo-.

-Renji es el amigo tuyo?- sabía que podría serlo pero quería que ella se lo dijera.

-Renji es el chico que armó un desorden cuando ingresé al hospital-.

-Ah, ya recuerdo- lo decía mientras su fruncía el ceño.

-Renji es mi mejor amigo. Lo conozco desde que estoy en primaria. Ahora es como un guardaespaldas porque se lo pedí a mi hermano-.

-Espero que no se moleste porque esté aquí-.

-No creo que vuelva por un buen tiempo- decía mientras se ponía un poco triste pero Ichigo lo notó aunque quisiera disimularlo.

-Tú lo quieres?- dijo resignado. Era muy posible que Rukia tuviera ya a alguien que ocupara el corazón, posiblemente ese chico. Ichigo se desilusionó de no haber pensado eso antes, una chica tan hermosa como ella debía tener algún pretendiente.

-Sí. Pero no es como pueden creer las personas- pensaba que si había alguna posibilidad con Ichigo en algún momento, era mejor serle honesta –verás, no soy muy buena para relacionarme con las personas. Renji incluso me trataba mal en la escuela pero después de que nos tratamos, resultó que desarrollamos una amistad muy fuerte pero después, él se graduó y yo me mudé de lugar y no sabía más de él hasta hace unos tres años cuando descubrí que mi hermano lo contrató para la seguridad de la casa-.

-Y desde ese momento no se separaron- dijo Ichigo más entusiasmado y con ganas de saber más.

-Hasta este momento, mi hermano le encomendó un trabajo en China. Los motivos aún no sé por qué. Supongo que para que vuelva a casa-.

-Y tus padres que dicen de eso? También te quieren tener cerca supongo-.

-Yo nunca conocí a mis padres y mi hermano es la cabeza de la familia en estos momentos-.

-Ah…-debía saber si había conexión entre ella y Byakuya y se atrevió a preguntar –entonces ese joven que tienes en una de tus fotografías es tu hermano?-.

-El de cabello negro largo? Sí, él es Kuchiki Byakuya, supongo que has oído hablar de él. Es una persona importante en el mundo de negocios y también en escándalos como el más reciente de haber metido a la cárcel al doctor que trató de curar a su esposa, mi hermana-.

-El Dr. Law-.

-Debes conocer de él también porque es un gran médico en la rama de neurología-.

-Es el mejor- dijo molesto al recordar todo.

-Supongo, nunca lo pude conocer pero sé que mi hermana lo tenía en gran estima por eso es que no puedo entender cómo mi hermano fue capaz de hacerle algo así- Rukia se sentó en la cama.

-Sí, él era mi mentor-.

-Ichigo, puede que no sirva de mucho pero te pido disculpas. Ese es un gran defecto que le he conocido a Byakuya nii-sama, generalmente quiere que todo salga como quiere. Pero él piensa que es el único que sufre, si bien es cierto que era su esposa, ante todo era mi hermana, quien me crió desde siempre-.

-Rukia, disculpa que pregunte pero me hablas que ambos son hermanos, es acaso que querías mucho a tu cuñada o bien que…- no sabía cómo preguntar si tenían un incesto en la familia, de solo pensarlo hasta se sonrojó.

-O… Ah no. Disculpa. Te voy contando por partes como suponiendo que ya muchos saben. Verás yo soy adoptada por parte de la familia Kuchiki. Como te mencioné nunca conocí a mis padres porque ellos murieron accidentalmente y desde ese momento mi hermana Hisana me cuidó. Byakuya nii-sama se casó con mi hermana y para no dejarme sola y sin protección decidió adoptarme y me brindó educación y estabilidad económica y social-.

-Ahora entiendo, disculpa por pensar cosas raras-.

Ichigo se sentía más aliviado de saber que ella y ese patán no tenían la misma sangre. Sabía que podría cumplir aún con la promesa que le había hecho a su amiga y ahora a Rukia sin verse en conflictos por ello.

-Cuando mi hermana murió yo aún estaba en la universidad ya en mis últimos cursos pero aún así me enteré que ella murió una semana después de todo por medio de una noticia en un periódico de Japón que llegó por accidente a mis manos. Sin pensarlo dos veces, tomé el primer vuelo a Kyoto y llegué a la residencia de los Kuchiki. Cuando mi hermano me vio llegar se molestó porque no le había avisado que llegaba y porque estaba dejando mis estudios de lado. Cuando le pedí explicaciones de por qué no me dijo nada, solo decía que primero debía estudiar y dedicarme a eso-.

-Rukia…-.

-Desde ese momento, él y yo nos hemos distanciado y a la fecha aun espera que vuelva a casa. Supongo que ahora que estoy con estos problemas de salud mejor vuelvo y…-.

-No debes hacerlo!-.

-Ichi…-.

-No lo hagas- se levantó y se sentó junto a ella –te prometo que haré hasta lo imposible para que estés bien, te recuperes y hagas tu vida pero sobre todo para que seas feliz-.

Rukia vio esos ojos miel que no se separaban de los de ella y lloró, lloró tanto que se quedó dormida en los brazos de Ichigo. Él se acomodó en la cama de tal manera que ambos estuvieran cómodos sin dejar de abrazarla y sentir que así podría protegerla de todos aquellos que querían hacerle daño. No se podía alejar de ella y ni quería alejarse, quería estar a su lado pasara lo que pasara.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Hola de nuevo, quería escribir este capítulo y decidí dejarlo hasta aquí para intrigarls. Ya estoy trabajando con el otro capítulo porque si seguía se haría larguísimo. Espero les guste.

En este ya puse un poco más de IchiRuki es que como no ha pasado ni un mes no quería que fuera todo así como que tan rápido. Mis disculpas por poner un poco IchiHime en el pasado pero es que debía cerrar ese círculo. Prometo que no habrá más a menos que fuera estrictamente necesario.

Gracias a todos por sus reviews y por sus buenas vibras, en verdad me complace saber que les gusta mucho la historia. Lo que no sé es de cuantos capítulos será pero seguiré poniéndolos al tanto y entusiasmados cuando lean o por lo menos haré mi mejor esfuerzo.

Nos estamos leyendo.