Cap. 10 Resurgida

Salió, se liberó. Aquel infierno de mariposas negras desapareció de repente y con él todas aquellas emociones reprimidas y angustiosas que la atormentaron durante los segundos más largos de su vida.

Sí, se había liberado de aquello, pero solo su alma. Por un momento una impresión de liberación la llenó por completo, pero el momento pasó más rápidamente de lo que Kea habría deseado. Su alma se hallaba de nuevo en su cuerpo, su maltrecho y maltratado cuerpo…

Dolor, hambre, sed, cansancio, entumecimiento e infinidad de sensaciones le golpearon de golpe, sensaciones que le brindaba su organismo de forma atropellada, sin darle tiempo a la joven a asimilar lo que estaba sucediendo. Por inercia trató de respirar, pero apenas lo logró: el aire solo salía por su nariz y cuando trataba de hacerlo por la boca la garganta le dolía como si la tuviera llena de alambres. Ante la imposibilidad de inhalar, el pánico comenzó a hacerse camino dentro de ella, haciendo que la tarea de respirar fuera aún más difícil. Intentó entonces hablar, pero fue en vano. Cuando por fin pudo abrir los ojos, apenas veía.

"Voy a morir, no puedo respirar. Voy a morir" pensó.

Fue entonces cuando notó algo en su nuca, algo que le levantaba la cabeza, consiguiendo así que su nariz se despejara y el aire llegara a los pulmones de la noble. Permaneció en aquella posición durante unos minutos, lo suficiente para que dejara de dolerle el pecho y pudiera ver y pensar con algo más de claridad.

Vio entonces a su mayordomo y aunque, no sabía porque en ese momento, comprendía la acción que este había llevado a cabo al matarla, sintió un impulsivo miedo y aversión hacia él. Haciendo acopio de todas sus fuerzas, pretendió alejarse de Sebastian, pero no pudo. Cuando más temor estaba sintiendo hacia él, éste se le acercó y apoyó la cabeza de ella en su hombro para poder abrazarla mejor.

-Lo siento, lo lamento tanto… Era algo que debía hacer –levantó la cabeza de ella y la miró a los ojos. Vio miedo y vio dolor en sus ojos, pero sabía que pasaría y dejaría en ella la seguridad propia de un demonio, esa seguridad prepotente y exagerada que poseen los oscuros.- espero que lo consigas entender.

Lenta y gradualmente, Kea se empezó a calmar. Se dejó mecer por Sebastian y dejó su mente vagar y vaciarse.

Todo el personal de la casa sabía que algo truculento pasaba en esa habitación, cuchicheaban sobre la Dama y lo que le pudiera haber ocurrido y sobre el hecho de que Sebastian hubiera echado cortésmente a todo el que había tratado de entrar. Así pues, su sorpresa cuando el maestresala pidió a algunas criadas que llevaran algo de comer para la Señora de Wegesser y que ordenaran su habitación, fue inmensa. De inmediato la casa volvió a estar llena de vida y las actividades que el personal había empezado a considerar tediosas e inútiles, se realizaron de nuevo con esmero y dedicación.

La joven noble fue recuperándose gradual y velozmente, y pronto volvió a ocupar la alcoba principal y a hacerse cargo de las tareas administrativas de la casa y el negocio que había pertenecido a su fallecido familiar.

Sin embargo, y aunque todo parecía inusualmente normal, el mayordomo apreciaba, sin hacerlo notar, pequeños cambios en Kea. Pequeños cambios que con el tiempo lograrían hacer que fuera otra persona totalmente distinta.

LO SIEENTO MUUUCHO!

Tenía exámenes, la semifinal de la liga de debate (que ganamos e.e), fallas (soy de Valencia) y después Pascua. Intentaba escribir, pero no tenía tiempo, o venían invitados o me ponían deberes o no me apetecía después del gimnasio. De verdad que intentaré actualizar antes de que pase un mes XD LO SIENTO MUCHO!