Distanciamiento

Luego de cuatro días, el festival de verano llegó a su fin. El ganador del primer lugar por recaudación de fondos, fue el club de cine, seguidos por el club de baloncesto y en tercer lugar, quedó el club de teatro. Los profesores estaban orgullosos con la participación de Yuiichi, ya que fue miembro titular de dos de las actividades ganadoras, por lo que el joven se vio envuelto por las consecuencias de esa fama, que lo mantuvieron ocupado el resto de la semana.

Tristemente, para ambos, ya no había nada que los atara. Ya no tenían porqué seguir pasando más tiempo juntos. Y el hecho de que éste fuera el principal pensamiento de Yugi D, durante el día, no la dejaba en paz. No le gustaba lo que estaba sintiendo, porque era nuevo y sofocante. Cada vez que lo veía, recordaba esa sensación de mariposas en el estómago. Esas malditas mariposas que quería exterminar. Deseaba que Yuiichi quisiera verla también. No se presentó la oportunidad, sus fans no lo dejaban en paz y ella había vuelto a su vida cotidiana y a ver a sus amigas que la extrañaban.

Pasaron los días y dejaron de verse, incluso en los pasillos, tal y como solía ser, antes de la obra. Las únicas veces que Yugi D. estaba físicamente cerca de él, era en los descansos, mientras los hermanos imbatibles defendían su fama de ser los mejores en tag duels, pero le era imposible verlo porque prácticamente la mitad de la escuela se peleaba por ser parte del público.

Era evidente para sus amigas, que ella no estaba bien. Lucía la mayor parte del tiempo deprimida o cabizbaja. Y además, no quería hablar de eso con nadie.

Un dia, a la hora del almuerzo, finalmente pudo ver a Yuiichi a los ojos, cuando sus grupos de amigos se sentaron muy cerca unos de otros. Ambos se miraban de reojo y Yugi D. se sonrojaba cada vez que sus miradas se topaban, hecho que la hacía desesperar. Christina, que estaba junto a él, notó la dedicación que los ojos de Yuiichi le entregaban, y se esforzó por impedirlo, al tratar de conversar o tomarle del brazo. Yugi D, por primera vez en su vida, experimentó la maldita sensación de sentirse celosa.

Las clases de ese día terminaron más temprano que de costumbre para los alumnos de cursos superiores. Cuando Yugi D. salió del aula, se encontró con Kentarou, quien la estaba esperando.

Caminaron juntos hasta el parque, en donde Kentarou le preguntó si acaso, las estrategias que le recomendó usar, en contra de Yuiichi, habían sido de ayuda. Yugi D. asintió, pero no dejó de mostrarse deprimida. Luego de un silencio que hizo a Kentarou preguntarse qué le ocurría, D. le preguntó con el rostro ruborizado si él creía que Yuiichi deseaba hablar con ella o si la había mencionado los últimos días. Él le respondió con sinceridad que no le había escuchado hablar de ella, pero que notaba a Yuiichi más desconcentrado últimamente, y todo después del primer día de Festival de Verano. Entre su conversación, Kentarou dijo que ella le recordaba a su hermana menor. Cuando Yugi D. escuchó eso, su corazón dio un salto y no pudo evitar pensar que si eso era verdad, Yuiichi podría sentir lo mismo. Él prosiguió, al ver los ojos esperanzados de D, diciendo que la verdad, Yuiichi, era un gran idiota y que no se atrevería a declarársele a la chica que le gusta, porque aunque no lo creyera, su naturaleza era ser un tipo muy tímido. Continuaron su paseo y Yugi parecía no responder, así que Kentarou declaró que ellos se parecían, y que sería horrible que ninguno se atreviera a aceptar lo que les estaba pasando. Después de esas palabras, le dijo que se verian un poco más tarde y se marchó.