Beso
Fictober 10 – Palabra: "beso" — Personajes: Erwin&Levi
NOTAS: este drabble participa de la Eruri Week del grupo de Facebook "Eruri ¤ Erwin 愛 Levi ¤ (ACTIVO)". Contiene spoilers del tomo 22 del manga (tengo esa escena fija, es mi tercer o cuarto drabble sobre eso, perdón). El Eruri es pareja explícita aquí, por lo que si no les gusta, los invito a que se lo salteen y sigan hacia el siguiente drabble, donde no habrá nada de esto :)
Dedicatoria: a Taniichi, una gran artista Eruri por quien hace tiempo vengo pensando que debería escribir algo de estos dos. Y a Osiris Castillo, quien me dio ánimos cuando admití que no estaba yendo por donde me habían sugerido. Perdón a todos los que me pidieron que escribiera otra cosa. No sé qué pasó. En serio.
Gracias a Jaz por su aprobación.
—No olvides cerrar la puerta al salir.
—¿Qué, acaso les escondés algo a tus subordinados?
Erwin sonrió de manera casi imperceptible.
—Solo tras oír ese golpe tan característico que siempre das, puedo convencerme de que debo dejar de buscarte a mi alrededor.
Levi cerró muchas puertas. No siempre se quedaba del otro lado. Era difícil para él; pocas veces, o ninguna, habría tiempo para admitirse a sí mismo lo que estaba haciendo, mucho menos palabras. Abrir puertas. Cerrar puertas. Nunca había tenido tanto poder sobre su propio cuerpo como entonces. Menos aún lo había tenido sobre un cuerpo ajeno. No como entonces.
Pero ahora. Ahora tenía un poder definitivo. Contempló a los dos moribundos a sus pies. Los demás se habían apartado. Dudó, pero al fin tomó su decisión. Solo quedaba…
Se arrodilló junto a Erwin. ¿Cómo cerrar esta última puerta? ¿Qué mueca podía avisarle al Comandante que estaba libre de tener que volver a ver a este enano gruñón alrededor suyo? Lo tomó de la mano. Un momento, solo se demoraría un momento. ¿Cómo entornarle la entrada a la muerte, para que no estirara su garra hasta él también?
—L—levi… —le escuchó decir, débilmente. —No te olvides de…
Quiso reír por la coincidencia: ¿cómo podían ambos gastar sus últimos instantes en una metáfora? Y sin embargo, era necesario. Había que sellar los agujeros, cauterizar las heridas, obstruir las salidas, atrancarlo todo. Dejar los recuerdos del otro lado.
—Ya sé, ya sé, cerrar la puerta —murmuró, y de pronto consideró que había encontrado el gesto que buscaba.
