Algunos de los personajes en esta historia pertenecen a CLAMP. La historia y el universo creado es mío.
Una oración para todas aquellas personas que están sufriendo las diferencias políticas y las ancías de poder que se viven actualmente. No importa si son provenientes de un país primer mundista o tercer mundista, al fin y al cabo todo somos seres humanos y NO MERECEMOS VIVIR ESAS ATROCIDADES. Les pido que no pierdan la fe -aunque probablemente jamás vayan a leer esto- pero créanme que sí existen personas que oramos por ustedes. Mis más gratas bendiciones a ustedes, sobre todo a los niños, esas almas tan puras que a tan corta edad están sufriendo la maldad del hombre. PRAY FOR THE WORLD
Feminicidio en Hong Kong
Capítulo 10
El hombre miraba fijamente la puerta de metal color negro. Sabía que detrás de ella se encontraban cuatro mujeres que en su poco raciocinio, lo amaban. Entendía perfectamente que a lo mejor aún no se daban cuenta pero el haría todo lo posible para que pronto le dijeran las cosas más bonitas que nunca pudo oír. Al fin y al cabo eran sus favoritas. Entonces recordó, que por fin tenía en su poder a su princesa de ojos verdes. A la bella Sakura Kinomoto. Se cuestionó el por qué aún no había ido tras ella de nuevo. Era tan bella y tan pura. Sintió el recorrido de la sangre hacia su miembro al recordar las sensaciones que nacieron en él al tomar a su princesa. Tomar una virgen era lo mejor. Sabía que había quedado satisfecho de su encuentro pero de nuevo su cerebro comenzaba a secretar adrenalina y se sintió excitado. Pero a la vez temía por la salud de su chica más linda. Él no quería que ella lo odiará. Se lamentó a sí mismo al recordar que ella totalmente no era suya. Miró el calendario: el joven no tardaría en ir por ella. Pensó durante unos minutos en entrar al cuarto y sacarla de ahí para entregarle la mejor noche de su vida. ¡Al diablo con la salud! Tenía que disfrutarla. Su rostro dibujo una sonrisa y se levantó de la silla. Se acercó a la puerta y comenzó a quitar la cadena con el candado. Estaba decidido a entrar cuando recordó la amenaza del joven.
"Si acaso te atreves a tomarla más de una vez, te denunciaré".
El hombre dejó caer el candado y la cadena al suelo. Corrió hacia una esquina y se abrazó a sí mismo. De nuevo comenzaba a tener una crisis emocional. No podía dejar que lo atrapasen, tenía encima muchos crímenes y de seguro le darían cadena perpetua o peor aún, pena de muerte. Pero su impulso por estar con Sakura era grande. No iba a poder controlarse por mucho tiempo. Su teléfono sonó y sin mirar el identificador, contestó.
-Haz hecho un muy buen trabajo- la voz detrás de la línea lo hizo temblar. Era otra vez él.
-Me agrada que le éste gustando- contestó temeroso.
-¿Cómo está mi chica?
-Dormida, supongo- contestó alzando sus hombros.
-Esperó que cuando vaya a verla no la tengas en malas condiciones. Mantenla lo más tranquila que puedas…
-¿Cuándo vendrá por ella?- lo interrumpió. Al sujeto de la otra línea lo perturbo.
-Aleja tus horribles manos de ella... Realmente no lo sé, primero quiero que ella se enamoré de mí- el verdugo de Sakura no comprendía. Ellas estaban enamoradas de él, no de otro hombre.
-¿Cómo harás que se enamoré de ti?- el sujeto en la otra línea sonrió y colgó. Sus planes no los compartía con nadie.
El hombre se quedó tenso y confundido. Sentía una ansiedad terrible y unas ganas de golpearse crecieron en su interior. No iba a pasar la noche solo y supo en un momento quién lo acompañaría. Se levantó de donde estaba y abrió la puerta del cuarto donde estaban ellas. Vio a Kumiku rodeada de una cobija rota encima de un cartón. Se sintió satisfecho de poder ver de cerca los cambios en su frágil cuerpo. Siu estaba sentada, abrazándose a ella misma. Realmente no le importo si dormía o no. Movió sus ojos con rapidez y por fin la diviso. Margarett, su hermosa rubia estaba acariciando el cabello de Sakura. Vio como la mirada de Margarett observaba a Sakura con tristeza. Sintió un poco de culpa por entristecer a su amada. Se acercó a ellas a paso lento y Margarett lo miró muy seria.
-¿Está dormida?- le preguntó. Margarett solo asintió -¿Por qué no me respondes? ¿Acaso estás molesta conmigo?- el tono de voz de él, asustó a Margarett.
-Fuiste muy cruel con ella- el tono con el que la inglesa se dirigía hacia él era frío. Eso solo hizo que se exasperará.
-No fue mi intención- el hombre se agacho a la altura de ellas. Margarett abrazó con más fuerza a Sakura.
-Te pido por favor que la dejes en paz… por lo menos unos días…
-No vengo por ella- Margarett se tensó y supo a qué se refería. Era su turno. Ella asintió. Reacomodo con delicadeza a Sakura lejos de su regazo y la tapó con una frazada blanca con orificios.
El hombre le tomó de la mano y la alzó hacia él. La abrazo y ella se dejó abrazar por él. Se sentía dichosa. La cargó en sus brazos y salieron del cuarto. El ruido de la puerta al cerrar despertó a Sakura y la puso en alarma. Movió su mano en busca del cuerpo de Margarett y se asustó aún más al no sentirla. Se sentó en el suelo e intentó enfocar la vista en medio de las penumbras. No la vio por ningún lado: solo estaban Kumiku y Siu.
-Margarett…-chilló. Pero no hubo respuesta -¿Dónde estás, Margarett?- preguntó alzando su voz.
-Se la llevó- contestó Siu –Si yo fuera tú, no me fiará tanto de ella- Sakura miró a Siu con cara de pocos amigos y se acercó a ella.
-¿Qué cosas dices? Margarett es buena…
-Está de su lado- la interrumpió. Sakura la fulminó con la mirada.
-¿Estas loca?- Siu asintió.
-Justo como lo está Margarett, Kumiku y como pronto estarás tú. El tiempo aquí hace que pierdas la conciencia, solo debes de aferrarte a la vida. Aunque ni siquiera sé si merece la pena seguir viviendo, no después de todos estos horrorosos recuerdos- dichó esto, Siu se volteó y le dio la espalda a la castaña.
-¿Estará bien?- preguntó Sakura. No le quedaba de otra.
-Más que bien- contestó Siu con ironía.
Sakura no entendía lo que Siu le intentaba explicar. Por qué decía que Margarett estaba del lado de su verdugo, si hace rato la oyó hablar de él con mucho coraje. Si existía la posibilidad de que pudo haber fingido pero Margarett se miraba bastante sincera. La ojiverde aún se sentía cansada y por la poca luz en la habitación tuvo la sensación de que no había pasado mucho tiempo desde que se durmió. Se recostó en donde estaba con anterioridad y volvió a cerrar los ojos. En pocas horas sería de día. Tendría tiempo para investigar de qué patrañas hablaba Siu. Pero de lo que si sabía y que se prometió así misma: ella no perdería la cordura, pelearía con su mente para evitarlo. Sea como fuera. Se durmió con una ligera y tierna sonrisa. Todo estará bien, pensó.
Shaoran manejaba tenso hacía su trabajo. La noche anterior había resultado bastante "agetrada". Se había reunido con Wei, Tai y Tian Chen para ponerse al tanto del caso de Sakura. Del secuestrador como tal –mas bien, la manera en la que éste estaba trabajando- aún seguían muy confundidos y sobre todo, las cosas se habían complicado más por la llamada que Li había recibido la noche anterior. Wei intentó tranquilizarlo, diciéndole que lo de Sakura había sido publicado en los periódicos de Hong Kong. Pero los tres agentes sabían que probablemente había algo más enredado en todo eso y que por obvias razones no podían engañar a Shaoran: ¿Quién y cómo había conseguido el número personal de Xiao Lang Li? El teniente Tian Chen abogó al principio el hecho que el joven Li era un poderoso empresario y que cualquiera podría obtener su número de celular. Shaoran bufó mientras manejaba. Al comentario de Chen, Wei respondió explicándole que cualquier llamada que tuviera como objetivo el hablar de las empresas Li, tenían que entrar primero a la línea de la asistente de Shaoran. El número celular de éste era "privado" y las personas que lo tenían eran sus parientes más allegados, Sakura Fujitaka Kinomoto y por supuesto, él. El teniente Tien lo miró raro y Wei se encogió de hombros: todo era por la seguridad de Xiao Lang. "Irónico", pensó Li.
Shaoran sintió que la reunión no los llevó a ningún lado, para él solo habían dado vueltas al mismo asunto durante las horas que estuvieron juntos. Pero lo que sí notó fue que Wei y Tai se miraban algo tensos. Se miraban entre sí como si ocultarán algo, no entendía del todo o mejor quiso ignorar el hecho de que probablemente alguien nuevo había sido involucrado…
Negó con la cabeza para quitarse esa idea. No quería tener otra preocupación más. Menos de ella.
Aparcó su auto y tomó el ascensor hacia su piso. Al llegar, vio a Xue Wang muy concentrada en su computador. Tenía su ceño fruncido pero su rostro reflejaba tristeza. Shaoran suspiró. Se acercó a paso lento al escritorio de sus asistente, quien sintió su presencia y desvió su mirada hacía él. Le sonrió y el con alegría le respondió. Su querida Xue no ha tenido la culpa de nada.
-¿Cómo esta hoy?- preguntó Xue.
-Que va- respondió encogiéndose de hombros.
-¿Ha desayunado?- el negó con la cabeza. Hacia unos cinco días -desde el secuestro de Sakura- que solo consumía una sola comida al día –Le mandaré desayuno…- Shaoran la miró como si quisiera reprenderla, pero Xue no iba a ceder –No creo que la señorita Sakura le agrade verlo tan delgado- Shaoran se ruborizó. Xue Wang había dado en el blanco.
-Solo que sea algo ligero, por favor- Xue asintió y desapareció de la vista de Li.
Se adentró a su despacho y dejó caer su maletín en su escritorio para después sentarse en su silla. Recargo sus codos en la superficie de su mesa y de un momento a otro, paso sus manos por su cabello, desordenándolo. Tomó una gran bocanada de aire. Se sentía increíblemente exhausto. Desde el secuestro de su amiga, no había podido conciliar el sueño. Cada noche tenía pesadilla tras pesadilla. Entonces recordó la que hasta ese momento, provocó en él más tensión. En su pesadilla, miraba a su linda Sakura vestida con unos retazos de tela que apenas llegaban a cubrir su menudo cuerpo. Ella miraba con mucha tristeza y como si estuviera reprochándole algo. La tierna voz de Sakura se hizo presente y retumbó en la subconsciente de Shaoran, causándole más dolor:
"Te has estado comportando muy egoísta, Li. ¿Qué es lo que haz hecho para buscarme? Todo se lo dejas a Wei. Tampoco fuiste a buscarme justo cuando ocurrió el secuestro, en realidad te quedaste a lloriquear en tu apartamento. Eres muy egoísta, jamás podrías cambiar"
El líder del clan golpeó con sus puños la superficie de su escritorio. Giró con brusquedad sobre su silla, dándole la espalda a la entrada principal de su oficina. Su respiración comenzó agitarse y hacerse más marcada. Sus fosas nasales se abrían y cerraban con rapidez. Odiaba toda esa situación. Se sentía desolado y ocupaba a Sakura para mantener su estado de ánimo. Moría de ganas por escuchar su risa, esa que lo hacía olvidar todos sus pendientes y preocupaciones. ¿Desde cuándo comenzó a necesitar sus abrazos? ¿Desde cuándo el comenzó a dejarse abrazar… abrazar solo por ella? La extrañaba, eso era un hecho. Desde que ocurrió aquello tan atroz, no quería ver a ninguna otra mujer. Seguía sin contestarle las llamadas a Akame y rechazaba todas sus invitaciones a verse. A la única mujer que necesitaba ver y sentir era a ella: a Sakura Kinomoto. Era obvio que la amaba.
Pero tenía que descubrir de qué manera.
De pronto, escuchó la puerta de su despacho abrirse. Le sorprendió el hecho de que Xue no llamará antes de entrar pero justo cuando iba a girar sobre su sillón, unos delicados pasos –nada parecidos con los de Xue- retumbaron en el lugar. Shaoran frunció su ceño y volteó con rapidez.
-To… Tomoyo- dijo muy serio. El ceño del joven se relajó al ver a la prima y mejor amiga de Sakura en el umbral de su despacho. El rostro de la mujer amatista se miraba desolado, unas grandes ojeras contorneaban sus ojos y su cuerpo se miraba cansado. Tomoyo no se resistió al ver a Shaoran y con agilidad recorrió el despacho, abalanzándose sobre los ojos brazos de Li, éste por su parte, correspondió a su abrazo mientras que con una mano acariciaba la suave melena negra-morada de Tomoyo.
-¿Han sabido algo de ella?- preguntó entre sollozos.
-No- contestó Li áspero -¿Eriol viene contigo?
-Sí- dijo la chica mientras también acertaba con su cabeza –Sólo que se encontró a Xue y decidió ayudarle con el desayuno.
-No me digas que traerán un banquete…
-Necesitas comer, Shaoran- comentó Tomoyo interrumpiéndolo –Ieran nos contó que has estado muy distante y que no te has alimentado bien. Tu salud es muy importante en todo esto.
-Lo único que importa aquí es Sakura- Tomoyo sonrió al oír el tono de voz en el que Shaoran se dirigía hacia su prima.
-La amas, ¿verdad?- un rojo carmín apareció en el rostro de Shaoran y éste agradeció que Tomoyo tuviera su rostro escondido en su pecho.
-Como no te imaginas- contestó al fin.
La señorita Daidouji agradeció a los Dioses que su prima tuviera a alguien quien la amará y velará tanto por ella. Sabía que Shaoran era la persona indicada para Sakura y viceversa. Aunque ninguno de aquellos testarudos se diera cuenta. ¡Pero que ciegos! Cuando al fin Tomoyo logró tranquilizarse, se separó de Shaoran y éste le indicó que se sentasen a esperar a Eriol. Al sentarse, Shaoran le platicó los pormenores a Tomoyo que se mostraba muy interesada en saber hasta el más mínimo detalle. La chica no pudo suspirar ampliamente en ciertos puntos de la historia y tampoco evitar soltar alguna lagrima, más cuando Shaoran contó el momento del secuestro. Pero Shaoran no especifico nada, todo era muy general. Tomoyo lo miraba con tristeza pero a la vez, le daba ánimos a Shaoran, diciéndole cosas como que Sakura volvería sana y salva hacía sus vidas otra vez. Shaoran intentaba tragarse todo eso pero presentía que algo grande y malo iba a suceder. Despeinó con voracidad su cabello castaño achocolatado. Después de varios minutos, una señora regordeta y alto joven con aspecto chino e inglés hicieron su aparición en el despacho del joven Li. Eriol portaba en su rostro esa sonrisa que tanto le caracterizaba pero Shaoran Li, supo observar la preocupación y dolor que los ojos de su primo podían transmitir. Al fin y al cabo, él también era muy allegado de Sakura.
-¡Hola Li!- saludó con alegría –He traído el desayuno- en sus manos reposaba una bandeja que colocó en la mesa. El olor a hot cakes recién hechos invadió el ambiente, estos lucían apilados en un plato sobre la bandeja, alado de ellos se miraba un tazón con una diversidad de fruta y un plato pequeño con mantequilla. Xue por su parte, traía una tetera con café, que al colocar sobre la mesa, se despidió de los tres amigos.
-Tu siempre tan considerado- dijo Shaoran.
-¿Esas son manera de tratar a la familia? Actúa como te enseñe, Shaoran- el aludido entrecerró sus ojos y miró a su primo con suspicacia. Eriol era así, siempre intentaba aligerar el ambiente.
-¿Cómo lo soportas?- preguntó Shaoran a Tomoyo, esta sonrió y besó la mejilla de su prometido.
-Bueno… ¡Es hora de almozar!- exclamó Eriol que después se sentó sobre el sillón, seguidos de Tomoyo y Shaoran.
El desayuno transcurrió de lo más agradable posible. Eriol se esforzaba de sobremanera en que la conversación se centrará en otras cosas que no fueran en Sakura, aunque eso no quiera decir que no le preocupará su amiga: quería animar un poco a su prometida y a su mejor amigo. Después de un rato, Tomoyo se levantó de su asiento mientras se despedía de ambos hombres que la acompañaban, pues se había citado con Fujitaka y Touya Kinomoto. Al salir Tomoyo, Eriol miró a Shaoran con una sonrisa a medias. Ahora sí podían hablar de Sakura.
-Eres un buen hombre, Eriol- dijo Shaoran mientras dejaba su taza de café sobre la mesa –No quieres preocupar a Tomoyo.
-Esperó que no hayas abierto la boca mientras yo no estaba- Shaoran se encogió de hombros.
-Para nada. De todas maneras no hay nada que contar…
-¿Cómo?- preguntó Eriol confundido.
-El secuestrador está haciendo las cosas muy complicadas. Directamente no ha llamado para pedir alguna recompensa y ni ha dejado pistas en el departamento de Sakura. Lo único que ha ocurrido es el hecho de que ayer recibí una llamada muy extraña: me decían que estaban contentos de que en éste momento me encuentre sufriendo por la pérdida de alguien importante para mí- Shaora agachó su cabeza y volvió a despeinar su cabello –Contigo no puedo fingir… ¿Soy tan obvio, Eriol?- el aludido miró a su amigo con cierta picardía, provocando que éste se sonrojará.
-¿Cuándo te diste cuenta?
-Ni siquiera sé si ya me di cuenta- Shaoran recargó su espalda en el respaldo del sillón.
-Eres un cabezadura. Desde que entablaste esa extraña relación de "amigos" con Sakura, para mí ha sido notorio que ambos están enamorados uno del otro. Pero al parecer son tan cabezadura que no se han dado cuenta del hecho- Shaoran bufó.
-Apenas unos cuantos meses atrás, ella por fin le declaró su amor infantil a Yukito Tsushikiro. Fue desastrozo verla llorar de esa manera en mi departamento…
-Pero Sakura tenía que darse cuenta que el amor que sentía por el mejor amigo de su hermano no iba más allá de un cariño especial: como el de unos hermanos- Eriol comenzaba a exasperarse –Por el amor a todos los Dioses Shaoran: ¡Estás enamoradísimo de Sakura! Y ella de ti.
Shaoran lo miró con cierto color rojizo en su cabeza. Hablar de amor y esas cosas tan personales para él, eran un tanto complicadas. Y es que tal vez a través de los años, Shaoran había obtenido cierta práctica en la galantería con las mujeres pero no iban más allá de relación momentáneas, es decir, de una sola noche o unas cuantas semanas. Shaoran recordó las veces que su cerezo lo reprendía por llevar esa vida de galantería. Se sonrió.
-Sakura volverá a nosotros- dijo Eriol irrumpiendo los pensamientos de su amigo. Shaoran no sabía que creer. Eso se lo repetía así mismo todos los días pero lo veo todo tan lejano. El joven lobo se levantó del sillón y se acercó hacía su ventanal. Ambos hombres se quedaron en silencio. Eriol solo lo miraba desde su asiento, sabía que su primo adoraba su privacidad.
-Sabes una cosa Eriol…- Shaoran suspiró –Es demasiado triste que estas cosas tengan que pasar para que uno se dé cuenta de qué tan enamorado esta de una persona.
Eriol sonrió. Por fin Shaoran Li, admitía estar enamorada de Sakura Kinomoto. Sólo esperaba y rezaba a los Dioses que la historia de ambos tuviera un final feliz.
La joven Mei Ling removía su esbelto cuerpo por el colchón de la cama. Sabía que era muy tarde ya para aún estar acostada pero la noche anterior –o la madrugada, pues se había dormido alrededor de la cinco de la mañana- había sido muy agetreada. La reunión de su primo con los agentes se había alargado, por lo que ambos hombres llegaron tardé al departamento de Tai. Después, los tres entablaron una conversación bastante larga acerca del caso. Mei Ling se sentía muy abatida, sabía que todo sería muy difícil, más aún por el hecho de que estaría involucrando bastantes sentimientos en todo el embrollo, pues se trataba de una amiga y no de cualquier persona. Sabía también que el involucrar sentimientos la dejaría terriblemente agotada. Con su mano buscó su celular en la mesa de noche que tenía alado de la cama. Al encender la pantalla y sus ojos se abrieron como platos al mirar la hora: las tres y un cuarto. Se sentó en la orilla de la cama, se talló los ojos y se puso sus pantuflas. Caminó a su maleta y rebuscó en ella una ropa adecuada para el día de hoy. Tomó de entre la ropa, unos pantalones entubados color azul, una blusa negra suelta con la espalda descubierta y después de tomada su ropa interior colocó todo ello en la cama. Se acercó al tocador, se quitó sus pendientes, el collar de la familia Li y la pulsera que traía en ese momento. Comenzó a cepillar su larga cabellera negra, cuando escuchó la voz de Tai anunciar su llegado. Su cuerpo se tensó. Tenía años enamorada de Tai y el hecho de estar viviendo en su departamento la ponía muy nerviosa. Dejó el cepillo en el tocador, recogió su ropa limpia y maldijo a todos por no tener un baño propio. Se armó de valor y salió de la recamara encontrándose con Tai que la miraba muy sorprendido.
-Hola- saludó Mei Ling avergonzada. Tai la miraba de arriba abajo: Mei Ling se miraba tan bella en pijama. La joven se dio cuenta de la mirada penetrante de Tai sobre ella, haciendo que se ruborizaba. Tai carraspeó y al fin pudo hablar.
-Hola- contestó al saludo de Mei Ling -¿Dormiste bien?- la chica sólo asintió.
-Tomaré un baño para poder despertarme mejor- Tai solo asintió con su cabeza y la joven Li se apresuró a adentrarse al cuarto de baño.
Mei Ling Li iba tan nerviosa que sin darse cuenta tropezó con un cable que tenía Tai tirado en medio de su camino. Tai se movió con rapidez y tomó el cuerpo de la joven, evitando que esta cayera al sueño. Cuando por fin Mei Ling recuperó el equilibrio se ruborizó totalmente al mirar la cercanía entre ella y Tai. El hombre también se dio cuenta, por lo que acompaño a su compañera en los cambios de color de su rostro. Y aunque ambos tuvieran la vergüenza a flor de piel, ninguno hizo el intentó por separarse. Mei Ling se armó de valor y miró a los ojos al señor Tai. Éste la imitó y por fin pudo apreciar de cerca la belleza de la joven Li. Duraron varios segundos así. Mei Ling se sentía de lo más confundida por el comportamiento de Tai, no entendía si el hombre en cuestión se comportaba solo por ser caballeroso o si había algo más… se deshizo de esos pensamientos y una tristeza invadió su ser. Un hombre como Tai jamás se fijaría en una chiquilla como ella. De seguro la tomaba como una mujer un tanto pretensiosa por ser de la familia Li. Pero a pesar de todos esos pensamientos negativos que Mei Ling tenía en su mente, no se deshizo de los brazos de Tai, y es que simplemente ella estaba enamorada de Tai. Desde el primer momento que se conocieron.
Mei Ling caminaba ansiosa por el cuarto principal de la PSC. Ese día había llevado toda la papelería para su reclutamiento. La joven se sentía muy ansiosa y nerviosa. En el momento en que entregará sus papeles, le harían una entrevista y con ello, podría ingresar a los ejercicios de preparación. Ella se había preparado con ímpetu para la entrevista y sabía que los entrenamientos para ella serían un tanto fáciles: estaba preparada para ello. Pero aun así, era inevitable para ella sentirse nerviosa. Ansiaba con todo su ser pertenecer a la PSC pues no le agradaba del todo estar encerrada en oficinas y fungir como abogada. A ella le agradaba la acción.
La puerta del salón se abrió y ella dejó de caminar en círculos para saber quién sería su otro acompañante en la hora de espera. Al voltear, se llevó una sorpresa al ver que era un hombre bastante atractivo. Vestía unos vaqueros negros y una camisa blanca que escondía sus bien trabajados músculos. El hombre la miró con interrogación. ¿Qué hacía una mujer reclutándose?
-Hola- saludó Mei Ling –Soy Mei Ling. ¿Vienes a reclutarte?
-Sí- contestó el galante hombre –Mi nombre es Tai. ¿Quieres ser parte de la PSC? ¿O vienes por el trabajo de secretaria?- Mei Ling lo miró sorprendida pero no podía molestarse con él. Muy pocas mujeres se reclutaban en la PSC.
-Quiero reclutarme- contestó Mei Ling sentándose en un sillón.
-Vaya- Tai miró a la chica. Por sus rasgos, pudo darse cuenta que era china. Tenia un caballera negra que le llegaba más debajo de su cintura, su cuerpo era esbelto pero se miraba muy bien ejercitado. La mirada de la joven expresaba seguridad y su forma de posicionar su cuerpo combinaba con su mirada. Era realmente guapa.
-¿Qué miras?- preguntó Mei Ling sorprendiendo a Tai por su manera de dirigirse a él. Se veía a leguas que no era una mujer común y corriente. Se veía su valentía. La valentía que poseía un agente de la PSC.
-Entonces… ¿Mei Ling?- la joven asintió -¿No te da miedo pertenecer a la PSC?
-El miedo no lleva a ningún lado, señor Tai…
-Sólo Tai, por favor.
-Correcto- la joven Li jugueteo un poco con su cabello, haciendo que su perfume llegará a las fosas de Tai, quien se había acercado a ella para conversar. La chica llamaba bastante su atención –Como le decía, el miedo no nos lleva a ningún lado. Y sinceramente, no me agrada el hecho de estar encerrada en una oficina, soy más fan de la acción, no me agrada del todo la monotonía.
-¿Cree usted ser capaz de hacer los trabajos que hacen los agentes?
-Su pregunta es por el hecho de ser mujer- Mei Ling le regaló la sonrisa más bella que Tai había visto –Bueno Tai, creó que las mujeres somos más dóciles y dedicadas en ciertos aspectos de nuestra vida, y es por ello que no simplemente creó que claro que podría hacer lo que un agente de la PSC hace- la joven le guiñó su ojo a Tai, haciendo que éste se ruborizará –Posiblemente, si me esfuerzo: hasta mejor.
La respuesta de la joven impresionó a Tai. La chica se miraba tan segura de sí misma. Algo que carecían las mujeres actualmente. Se veía poderosa e imponía respeto hacia ella.
-Bueno Mei Ling. Esperó que podamos ser compañeros dentro de la PSC- Tai también le sonrió, ruborizando a Mei Ling. Tai tenía una sonrisa muy galante –Es un gusto- el hombre le extendió su mano y ella no dudo en apretarla. Aquel hombre la atraía a pesar de hacerse ver un poco machista.
La puerta de la oficina salió y de ésta, un hombre mayor de 50 años salió portando una carpeta amarilla. Miró a las dos personas que esperaban en la sala.
-Li Mei Ling, ¿Verdad?- dijo el hombre. Mei Ling se tensó y Tai la miró extrañado: la chica era una Li.
-Sí- se levantó del sillón y tomó su bolso negro. Se acercó a la oficina y volteó hacía Tai –Esperó tenga mucha suerte y que nos veamos en los entrenamientos- Tai sólo asintió y es que: ella era una Li.
Cuando Mei Ling se adentró a la oficina, Tai se levantó de su asiento. Aquella joven china era perteneciente a una poderosa familia china que a través de los años tenían sus propias costumbres. Se maldijo así mismo, su apellido no era conocido por ninguna clase política o alguna clase de esa índole. Las jóvenes de esa poderosa familia solo se relacionaban con gente de su misma estirpe. Paseo sus manos por su cabello, la chica era tan bella e inteligente que lo había hechizado solo con escucharla hablar. Y ahora qué haría. No podía invitarla a salir, él no llegaba ni a sus talones. Volvió a tomar asiento en el sillón y se acomodó de nuevo la camisa. Todo aquel asunto era una lástima: probablemente ambos hubieran congeniado bastante bien.
El teléfono celular de Tai provocó que ambos se separaban. Mei Ling con cierta vergüenza se separó de él y antes de irse al cuarto de baño se disculpó por su desliz. Tai maldijo al teléfono y contestó malhumorado.
-Aquí, Tai.
-Tai…- el hombre carraspeó ante la voz sabia de Wei –Necesitó que vengan a la oficina de agente Tien. Hemos conseguido los vídeos de la cámara de seguridad del edificio donde vivía Sakura. Lo que hemos encontrado nos ha sorprendido.
-Esta bien Wei. La señorita Li está tomando un baño, en cuanto salgamos, iremos para allá- colgaron.
Sakura miraba atentamente el rayo de luz que se colaba a través del pequeño orificio que no estaba pintado en la ventana. Se arrastró despacio hacía aquel rayo de luz y al estar cerca pasó sus delgados dedos sobre la luz. Sintió el calor en su piel y sonrió. No importaba que pasará, aquel minúsculo rayo de luz la mantenía fuerte en esos tres días que había habitado. Desde ayer que no veía a Margarett pero Kumiku se esforzaba por tranquilizarla y le decía que no le pasaría nada, que continuamente el hombre se la llevaba. Ante ello, Sakura se sentía confundida: ¿Qué era lo que le ocurría a Margarett? Un escalofrío creció en su piel y para evitarlo se puso de piel, se acercó a la ventana e intentó ver el exterior por el orificio que permitía a la luz infiltrarse. A duras penas lograba ver algo pero aquello la ponía tan feliz. Momentos antes había golpeado con fiereza la ventana y eso, como consecuencia le atrajo una terrible paliza de parte de su verdugo. Mientras miraba hacia el exterior, sus manos inconscientemente viajaron a las heridas que tenía sobre su cuerpo. Hizo un gesto de dolor, todo era muy reciente.
-Por favor, Sakura- la interrumpió Kumiku –No hagas ruido, no quiero que el hombre venga y te golpee- Sakura volteó a verla y le sonrió. Era una niña bastante bonita a pesar de sus heridas, en sus ojos se podía ver el terror y la tristeza de lo vivido en aquel lugar. No evito su impulso de abrazarla y Kumiku correspondió su abrazo cerrando sus ojos.
-He aprendido la lección, bonita- dijo Sakura haciendo que Kumiku sonriera ante el adjetivo que Sakura había utilizado para referirse a ella –Tampoco quiero que nos deje sin comer- dicho esto, Sakura buscó el plato de la niña, dándose cuenta que apenas había consumido bocado -¿Te sientes mal?- Kuminiku negó –Pero si no haz comido nada, ¿Por qué?- Kumiku se encogió de hombros.
-No he tenido hambre…
-Kumiku, debes de comer, si no, enfermarás. Y aquí no creo que tengamos la posibilidad de obtener la visita de un Doctor- Kumiku sonrió –No es adecuado que descuidemos nuestra salud.
-Pero si ya estamos enfermas- dijo Siu. Sakura la miró con el ceño fruncido. Su mala actitud asustaba a la más pequeña –Todo es un equilibrio, si estamos locas de igual forma enfermaremos- Sakura sintió como Kumiku se tensaba entre sus brazos.
-Creó que no estamos para malos comentarios, Siu. Debemos avivarnos unas entre otras.
-Me sorprendes, Sakura- dijo Siu muy fría –Eres muy entusiasta, aún claro- después de unos cuantos días más estarás igual o peor que yo. Perderás toda la fe.
-¿Crees que podremos salir de aquí, Sakura?- la voz de Kumiku de nuevo se hizo presente y ahora era Sakura quien se tensaba.
-Claro que lo creó- contestó Sakura abrazando con más fuerza a Kumiku.
-¿Quién crees que lo haga?- Sakura lo pensó por mucho tiempo y entonces recordó en todas las historias de magia que Shaoran le contaba.
-¿Crees en la magia, Kumiku?- la niña asintió –Pues mira, hace muchos años atrás, existía una gran familia, un clan: el clan Li. Ellos eran poseedores de una poderosa magia aquí en China. Su poder era de un nivel muy alto que el de cualquier clan existente en esos tiempos. Pero ellos eran nobles de corazón, es decir, tenían un corazón puro y no hacían el mal a nadie. Por ello es que su nivel de magia era grande, pues los Dioses que le otorgaban magia a ciertas personas, se las restringían si su corazón tenía manchas negras- vio como Kumiku la miraba extrañada a su ultimo comentario –Quiero decir, si tenían maldad en su corazón. En ese entonces, la familia Li era comandada por el mago Clow Reed y su esposa. Ellos tenían una hija muy bella, llamada, Ying Hua. Un día de verano, la preciosa niña desapareció. El mago Clow Reed, se puso histérico y por poco perdía su magia en totalidad pues comenzó a realizar cosas atroces. Pero la esposa del mago Clow Reed tenía una bondad infinita y a pesar de no saber dónde estaba su única hija, jamás perdió la calma. Ella, todas las noches salía de la mansión e iba hacia su árbol favorito: un árbol de cerezo- Sakura sonrió al recordar a Shaoran –Mientras visitaba aquel árbol, ella rezaba a los Dioses que trajeron con ellos a su preciosa Ying Hua. Una noche, cuando la esposa de Clow Reed regresaba a su casa, una luz comenzó a salir de su interior, del espacio de donde se encuentra el corazón de una persona. La esposa de Clow Reed sonrió al ver aquello y tomó la luz entre sus manos y dijo: "No existe magia más poderosa que el amor y la esperanza". Sopló aquella luz y siguió su camino hacia su casa. A la mañana siguiente, mientras el mago Clow Reed y su esposa tomaban el desayuno, un soldado irrumpió el cuarto para decirles que habían encontrado a Ying Hua. Los padres de la niña se abrazaron y Clow Reed le dijo a su querida esposa que todos sus rezos habían funcionado. Su esposa le regaló una sonrisa y le platicó lo sucedido anoche. El la abrazó con más fuerza y así, se fueron a encontrarse con su adorada pequeña. Y como ves, Kumiku, la magia del amor y la esperanza nos podrán salvar de aquí, justo como a Ying Hua.
La pequeña no cabía de la felicidad ante el relato de Sakura, incluso Siu la observaba sorprendida. Sakura quería llorar ante el recuerdo de su amigo. Lo extrañaba, incluso, lo extrañaba mas que a cualquiera de sus seres queridos. De pronto, la puerta del cuarto se abrió, las tres mujeres voltearon con miedo. Siu se escondió más en el rincón de donde estaba y Kumiku se abrazó a Sakura, y ella intentó esconder su miedo por la niña, su Ying Hua.
-No se asusten- la voz de una mujer sonó en el cuarto –Soy Margarett- la inglesa entró y cerró la puerta detrás de ella. Sakura la notó un poco cansada pero radiante. Miró a Siu de reojo y vio como está volteaba sus ojos y se abrazaba a sí misma. Kumiku por su parte, se separó del abrazo de Sakura y se acercó a Margarett.
-¿Estas bien?- le preguntó. Margarett asintió.
-¿Qué hacías afuera?- preguntó de golpe Sakura. Margarett la miró fría y distante.
-El hombre me sacó, sólo me tenía haciéndole compañía- aquella respuesta no convencía a Sakura, algo raro ocurría e iba averiguarlo pero no en ese momento, no iba arruinar la felicidad de Kumiku que había comenzado a relatar la historia de Ying Hua a Margarett.
Sakura se acercó de nuevo a la ventana. Desde que había descubierto aquel rayo de luz era su lugar favorito. De pronto recordó el soplo de la esposa del mago a la luz que provenía de su corazón y sintió unas ganas de hacerlo. Y lo hizo. Sakura sopló a la tenue luz que entraba por la ventana, cerró sus ojos y dijo para sí misma.
-Ayúdenme…
Continuará...
Me ausente por muchomucho tiempo, la inspiración se fue y la falta de tiempo vino. Pero es una historia que esperó no dejar a medias. Esperó les guste y dejen sus reviews, es bello leerlos.
TAKECARE!
-HelenLC.
