Bueno chicos, aquí vuelvo con un nuevo capítulo más. Gracias por los comentarios, me motivan.

¡Nos leemos abajo!

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Capítulo número diez: ¿De sangre dices?

Shine se dio la vuelta poco a poco en la cama y suspiró. No había podido dormir en toda la noche y el motivo estaba bien claro: Deliccia.

La chica se había tenido que quedar a dormir con él, en su misma habitación, en su misma cama.

Deliccia había llegado tarde a su habitación y le había dicho que esa noche dormiría con él, unos elfos borrachos estaban cerca de su habitación y le daba miedo que le pudiesen hacer algo en aquel estado, además Deliccia siempre iba ligera de ropa por lo que era fácil abusar de ella.

Y Shine definitivamente se odiaría si le sucediese algo a Delicia.

Así que aquí estaban, ambos en la cama abrazados, Deliccia dormida, respirando cerca del cuello de Shine, provocándole una dulce y suave caricia que ponía en alerta los nervios del enanito de aparentes tres años.

Aparentes tres años por que no tenía tres años como parecía. Pero tampoco tenía treinta años.

Ya puestos tampoco era un enano.

Pero eso ya daba igual.

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Dos respiraciones.

Dos corazones sincronizados latiendo pacíficamente.

Dos rostros de expresión relajada y serena.

Dos hermanos al fin y al cabo.

¿No?

Bombón abrió los ojos y sonrió con ternura y cariño.

Brick estaba acurrucado en su pecho, con sus manos agarrando la camisa de su ''hermana'', una sonrisa adornaba sus labios, diciendo, que había dormido bien, que había sido una buena noche.

Bombón levantó la mano y suavemente acarició los cabellos rebeldes que surcaban su cara, enmarcándola, haciendo de ella la más hermosa de las obras de arte.

Brick frunció el ceño y poco a poco abrió los ojos.

- Hola… Ángel.

Y sonrió, la más pícara y divertida de las sonrisas se situó en su boca, provocando que Bombón también sonriera, pues sabía que en el fondo, esa sonrisa ocultaba un ''buenos días mi amor'' tierno y cariñoso.

Ella lo sabía perfectamente.

Y él también.

Ambos eran plenamente conscientes de ello.

Bombón se aclaró la garganta y torciendo el gesto dijo lo que ambos pensaban pero no se animaban a decir, porque rompería el momento.

La burbuja explotaría.

Plop.

- Brick… Debemos levantarnos, no sabemos si se habrán dado cuenta de que has dormido conmigo.

Brick asintió y se levantó a regañadientes.

Miró a Bombón y distraídamente le quitó un mechón rebelde que cruzaba su cara.

Suspiró. No quería dejarla, pero sabía que tenía que irse de la habitación de su ''hermana''.

La miró, por última vez en la mañana y se le ocurrió una última cosa.

Algo que le diría si efectivamente su ''hermanita'' no quería estar con él.

Se acercó lentamente al rostro de su ''hermana'' y susurró en su oído:

- Abre los ojos, por favor.

Poco a poco Bombón abrió los ojos y miró a Brick, estaban a pocos centímetros y las respiraciones se mezclaban.

Brick sintió a agitada respiración de Bombón chocando en sus labios y se sintió victorioso. Sí le deseaba.

Poco a poco dirigió sus labios a la suave piel de Bombón situada en su cuello y suavemente, muy suavemente, posó sus labios sobre su dulce piel.

Bombón inspiró bruscamente y Brick sonrió aún sobre su cuello.

Un suave y tierno beso fue el último contacto que los labios de Brick tuvieron con la piel de Bombón. Miró la cara de su compañera y arqueó una ceja burlonamente cuando comprobó que Bombón había vuelto a cerrar os ojos.

- Te dije que abrieras los ojos, mi amor.

Pero cuando ella lo hizo, Brick se había marchado.

Dejándola sola de nuevo…

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- Delitia, Delitia, ¡dezpierta!

Deliccia se incorporó de la cama sobresaltada mirando a todos lados y con los ojos muy abiertos, a su lado, a Shine se le escapó una pequeña y divertida risita. Deliccia miró con mala cara a Shine y negó con la cabeza provocando que el pequeño riese más alto si era posible.

La muñequita de cristal sonrió enternecida al ver al pequeño reírse de esa manera tan vivaz y divertida.

Y es que le recordaba a Michael, Shine era una réplica en pequeño de Michael.

Y ella amaba a Michael… No… Ella ama a Michael.

Estaba segura de ello, completamente segura.

Le recordaba a Michael cuando abrazaba a Shine cuando lloraba porque él también le abrazaba cuando estaba triste.

Le leía un cuento todas las noches a Shine porque Michael se lo leía a ella.

Le besaba las heridas a Shine porque él le besaba las heridas a ella.

Era paciente con Shine porque él lo era con ella.

Deliccia era como era porque así la había moldeado Michael para que ella fuese.

Él la amaba así, y ella también se amaba así.

En pasado porque él ya no estaba. Él había desaparecido y con él también se fueron las ganas de levantarse por la mañana y sonreír.

Hasta que llegó Shine.

Deliccia sonrió y acarició los ricitos de Shine.

- Dime pequeño, ¿qué quieres de desayunar?

Shine sonrió enseñando los dientes y gritó al aire un ''Cocolate con chudooos'' .

Deliccia soltó una pequeña risita y asintió rápidamente mientras iba de camino a la cocina del apartamento a hacer el desayuno.

Porque era eso lo que diferenciaba a Shine de Michael.

Shine era adicto al chocolate.

Michael lo detestaba.

Shine amaba los cuentos donde aparecían dragones.

Michael odiaba a los dragones.

Shine era un pequeño vago.

Michael trabajaba sin descanso.

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El mago Utonio miró el libro y frunció el ceño.

Sabía de los problemas de Bombón y Brick a cerca de su relación amorosa, y sabía el hecho de que eran considerados hermanos, pero al mago le molestaba el que si habían nacido en clanes diferentes de leyendas diferentes… ¿Cómo demonios iban a ser hermanos? Y encima de sangre.

¡Era imposible!

El mago se llevó las manos a la cabeza y negó.

Es decir, simplemente no podían ser hermanos. Era lo normal ¿no? Si habían nacido en clanes diferentes no podían tener la misma sangre por lo que no podían ser hermanos, era lo más lógico.

Hizo una mueca y leyó el nuevo estracto que había sacado del libro, era el último.

Tienen la misma forma de pensar, sentir, amar. Son físicamente iguales pero Brick, el Jinete de Dragón es más oscuro que su hermana, Bombón.

Aunque hayan nacido en diferentes clanes y se les considere hermanos NO son de sangre por parentesco sino por destino y futuro.

Es imposible conseguir que la Sínade y el Jinete cambien de destino.

El Jinete está indefinidamente ligado con la Sínade al igual que la Sínade está eternamente ligada al Jinete.

Parecen hermanos pero no lo son, solo se les denomina así.

El profesor sintió cómo una sonrisa tironeaba de sus comisuras y corrió a buscar a su alumno, al mujor de ellos.

Y obviamente estamos hablando de Brick.

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Bombón miraba por la ventana y lentamente se levantó. Hizo una mueca y se tumbó una cama, lo sentía.

Sentía que el recuerdo venía de nuevo, y que se la llevaría.

Como hacía siempre...

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Antes.

Puerto de Calcuta, India.

La pequeña pelirroja se aferraba a la mano del niño pelinegro. Él la sujetaba con fuerza, le había prometido a su niña de ojos jade que la llevaría con ellos, que ellos solucionarían el problema que la Niña Rosa tenía, es decir, llevarle con ese tal Él que la niña estaba tan desesperada por encontrar, pero la verdad es que dudaba que ellos pudiesen encontrar a Él, por si fuera poco tenía miedo de dejar a la Niña jade sola en el almacén con el Hombre malo inconsciente. Le daba mucho miedo.

Cruzaron una calle, doblaron una esquina, se tropezaron con la acera, se levantaron y volvieron a emezar a andar.

Cruzaron una calle, doblaron una esquina, se tropezaron con la acera, se levantaron y volvieron a emezar a andar.

Y lo volvieron a hacer. Se caian, se levantaban, doblaban una esquina y miraba hacia atrás. La Niña Rosa no veía a nadie, pero el Niño Esmeralda estaba intranquilo, miraba hacia atrás una y otra vez.

El Niño Esmeralda observó un edificio, estaba medio derrumbado, pero miles de sin-rostros salían de allí.

La Niña Rosa observó cómo una flamante sonrisa se expandía por toda su cara, parecía muy contento, como si le hubiesen dado una tableta de chocolate.

A ella nunca le habían dado una tableta de chocolate, pero por la cara que ponían los niños a los que se le daban una tableta de sa cosa marrón parecía que estaba muy rico, por eso lo decía.

- Mira -le dijo el Niño Esmeralda señalando a dos figuras que tomaban una taza de líquido blanco, perecía leche- ellos pueden que lo sepan.

- Gracias.

- Solo lo he hecho porque me lo ha dicho ella.

- ¿Ella?

- Sí, haría lo que sea por ella, le quiero más que a nadie en el mundo. Es lo único que tengo y no quiero perderla. Pero... -le dio un beso en la mejilla- cuidate ¿vale?

Pero antes de que ella le dijese que sí, él ya había salido corriendo.

La Niña Rosa pensó que tal vez él quería estar cerca de la Niña Esmeralda otra vez.

Bueno, le habían caido bien los dos niños con el pelo negro y los ojos verdes.

Se giró y a paso ligero y dando pequeños saltitos fue hacia donde estaban las dos figuras sentadas.

Cuando se acercó, sonrió, puso sus manos detrás de llas mientyras las unía cruzando los dedos y saludó a los dos rubitos que la miraban mientra se tomaban el contenido de la taza y se cogían de la mano.

- ¡Hola! -les saludó la Niña Rosa.

La niña rubia le miró y sonrió.

- Hola, supongo que quieres que te digamos dónde está Él ¿no?

La Niña Rosa abrió mucho los ojos totalmente asombrada.

- ¿Cómo lo sabes?

El nino de los ojos cobaltos sonrió y dejó la taza en el suelo mientras hablabas.

- Bueno, tú tienes tu don y nosotros tenemos el nuestro, solo que pareces que ú todavía no has encontrado a tu amigo, yo sí que he encontrado a mi amiga, mira -el Niño Cobalto le enseñó su mano, la cual estaba unida a la niña de los ojos azul cielo de dos coletas rubias- y el niño que te ha traido también ha encontrado a su amiga.

La Niña Rosa asintió comprendiendolo ahora todo.

- Entonces... -dijo la Niña Rosa mientras se miraba los pies- ¿Quien me acompañará con Él?

Los niños rubios rieron divertidos y la Niña Cielo le respondió por los dos.

- Te acompañaremos los dos, nosotros nunca nos hemos separado.

El Niño Cobalto le dio un beso en la mejilla a su amiga y dijo:

- Ni nos vamos a separar, bueno ¿nos vamos?

Ambas niñas asintieron.

Y entonces empezaron a andar.

Pasaban por calles estrechas, anchas, llenas de gentes, vacias, sucias, limpias.

Pasaron por un millón de calles pero a la vez no pasaron por ninguna.

Estaban cansados pero tenían ganas de continuar.

Y entonces legaron a los barcos y los niños rubios pararon de andar.

- ¿Qué pasa? -Preguntó la Niña Rosa.

- Nada -le contestó la Niña Cielo mientras abrazaba al Niño Cobalto y este le correspondía el abrazo- solo pasa que nosotros solo te podemos llevar has ta aquí, pero Él está por aquí, solo lo tin es que encontrar.

Y desaparecieron entre la multitud.

La Niña Rosa se llevó una mano a los labios y suspiró. Bueno, tendría que buscarlo ella solita. De pronto, sintió cómo alguien le picaba el hombro. Se volvio asustada.

Pero solo era un sin cara que señalaba a una aglomeración de gente. Después desapareció.

La Niña Rosa echó a correr en esa dirección.

Y entonces lo vió, vió a Él.

Pero lo vio enjaulado.

Pero lo vio enfadado.

Pero lo vio retenido.

Pero lo vio con cadenas sujetándole.

Los niños se burlaban de él y le tiraban piedras, pero el tigre no se movía.

Decían que era fruto del duiablo porque tenía los ojos rojos y el pelo naranja fuerte.

Y entonces la Niña Rosa los quiso matar a todos. Los quiso convertir en sin-rostros y que llorasen.

Porque ellos estaban siendo malos con su amigo, con el Niño Fuego.

Porque le estaban haciendo daño con las piedras que le tiraban.

El niño de los ojos marrones que le había curado la pupa también estaba allí.

También se estaba burlando del Niño Fuego.

Entonces el Niño Fuego la vio. Y sonrió, sabía que lla le ayudaría.

La Niña Rosa se coló por las personas.

Llegó al guardia de la llave.

Le quitó la llave.

Fue corriendo perseguida por el guardia, él le quería quitar la llave.

Pero ella ya había abierto la puerta que enjaulaba al Niño Fuego.

El niño que le había curado la miró con horror y gritó el que algún día podría ser su nombre.

Bombón.

Pero el tigre ya estaba libre.

Y él la salvaría de todos.

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Bombón abrió lentamentye los ojos y sonrió tontamente.

Era el final de sus recuerdos.

Y Brick estaba en ellos, sí. Pero ya no tendría más recuerdos.

La puerta se abrió con fuerza y Brick entró con lágrimas corriendo por sus ojos y la más bella de las sonrisas en sus labios.

Se tiró sobre Bombón y empezó a besarla con fregor.

Mareándola de placer.

Provocando que quisiese desfallecer de cariño.

Con la sangre palpitando salvajemente en sus venas.

Pusu el mundo de Bombón patas arriba con sus dulces y necesitados besos pero después lo recolocó.

Perfectamente ordenado.

Brick escondió cabeza en el hueco de Bombón y empezó a llorar. Pero seguía sonriendo.

- No somos hermanos, Ángel. No somos hermanos. No lo somos.

Y Bombón estaba confundida.

- Brick qué...

- Era solo una forma de nombrarnos por ser tan parecidos, pero no tenemos ningún tipo de parentesco.

Brick salió de su ''escondite'' situado en el cuello de Bombón y sonrió mientras se limpiaba las lágrimas.

Solo que ahora era Bombón la que lloraba.

Se abrazaron y calleron juntos en la cama.

Empezarían un nuevo camino.

Y lo harían juntos.

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Deliccia acariciaba los cabellos de Shine.

Los besó y suspiró.

Todo había acabado bien para Brick y Bombón, pero Michael no estaba con ella.

Era normal, esto no era un cuento de hadas. Ojalá lo fuera.

Pero gracias al cielo tenía con ella a Shine.

Él se encargaba de hacerle sonreír todos los días.

Él nunca fallaba.

Recostó la cabeza sobre la hierba y poco a poco se quedó dormida.

Seguramente soñaría con Michael y Shine. Los tres paseando por una playa. sí, eso sonaba perfecto.

Shine miró el rostro dormido de su hadita y sonriendo le dio un pequeño beso en los labios.

Algún día volvería a ser Michal y podría estar con su niña. Colmarla de regalos, besos y sonrisas.

Lo prometía.

Pero por ahora le bastaba con hacerle feliz. Y Shine le hacía muy feliz a Deliccia.

FIN.

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Lucero Gómez al teclado:

Y esto, queridos mios, es le final de la historia. No he puesto un ''final feliz'' a Shine/Michael y a Deliccia porque de lo contrario sería demasiado ñoño. Espero que os haya gustado esta historia y gracias de todo corazón a todo el mundo por sus maravillosos rewvies, favoritos y alertas. Me han hecho muy feliz y me han animado mucho. Puede que el final haya sido demasiado rápido pero es que empiezo los examentes y quería que este fic no se me alargase mucho más.

Paso a responder vuestros comentarios:

Blossom Hyuga: Que bien que te haya gustado. Espero que la historia también te haya gustado y gracias por todo tu apoyo en mis historias. Muchos besos y espero que algún día nos leamos.

Jolus: Gracias por todos tus comentarios, consejos y demás, significas mucho para mí, eres mi inspiración y el que me comentes es muy importante para mí. Gracias de todo corazón por todo preciosa. Muchos besos.

Gracias a todos los comentarios de nuevo y espero con todas mis ganas que algún día nos leamos y nos sigamos apoyando en nuestros proyectos.

Gracias por todo:

Lucero Gómez.