Disclaimer:

La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.

The Windowpertenece a SilverShine, yo sólo me ocupo de la traducción.


Capítulo 10

Líneas borrosas

El vino era del color de la sangre, ¿Estaba envenenado? ¿O sólo estaba adulterado? Él llevó la copa a sus labios y luego la alejó, pretendiendo tomar un sorbo y observó la diminuta señal de alivio que había pasado por el rostro de ella.

Ella era transparente. Incluso mientras la observaba retiraba la mirada, no era capaz de verlo a los ojos. Aunque él luchaba para ignorar la tentación que representaba su exuberante y desnudo cuerpo y el propio deseo ascendente que sentía, seguía siendo una amateur comparándola con él. Había luchado y hecho su camino a través de la corte entera. Este desliz con la forma de una inocente chica no haría que todo se echara a perder esa noche.

Pero el pensamiento de su posible traición hacía que su corazón doliera…

¿Sigues enojado conmigo? —Preguntó con un bajo y silencioso suspiro que le tentó. El tono de una voz que podía hacer nudos en su estómago.

Sin embargo, no podía responder. Por supuesto que estaba enojado con ella. Molesto, rencoroso, abatido. No existían otras mujeres que pudieran ponerlo de rodillas como ella le había hecho. No estaría tan enojado si no le importara, pese a desear que no lo hiciera.

Haciendo a un lado su propia copa de vino, se aproximó a él, corriendo los largos y delgados dedos con uñas de un color rubí a través de su pecho mientras se inclinaba hacia él y observándole con esos provocativos ojos verdes que mostraban cientos de emociones que él no podría nombrar. No quería engañarse y decirse que una de ellas era amor.

Por favor, no estés molesto conmigo, ¿Cómo podría compensarlo? —Murmuró.

Creo que sabes cómo.

Ella dudó sólo por un momento, antes de que sus dedos descendieran hacia la cintura de sus pantalones y se pusiera de rodillas. Él le había enseñado esas cosas –como usar sus nuevas habilidades para causar efectos devastadores. Él le había mostrado los placeres de la carne y ahora ella estaba intentando usarlas en contra de él. Una tentadora sonrisa se posó en sus labios mientras hacía a un lado la tela y deslizaba la boca sobre la pulsante e hinchada cabeza de su-

—¡Verga!

Kakashi retiró la mirada de su libro con interés para ver a su estudiante pelirosada iracunda, sentada sobre un montón de tierra revuelta con piedras y vegetación. Tenía una mano cubriendo su boca, mirándole con culpabilidad por aquel arranque.

Divertido, Kakashi bajó su libro unos centímetros. —¿Todo está bien?

—Sí… bien… —Gruño, alzándose del suelo para sacudirse el trasero. —Kakashi-Sensei, esto no está funcionando.

—Entonces estás haciendo algo mal.

Ella le dirigió una mirada molesta por un momento. Pesadas nubes se juntaban sobre sus cabezas, como un tipo de ominosa manifestación de su más que obvia irritabilidad. Así como era inevitable que los cielos se abrieran para llover, era inevitable que Sakura perdiera la paciencia con él.

Él suspiró y se sentó un poquito más derecho contra el tronco del árbol en que estaba acomodado. —Bien. —Dijo, levantándose el hitai-ate con un dedo. —Enséñame lo que estás haciendo.

Luego de tomar un momento para acomodarse el cabello, Sakura se giró a él y comenzó –con una mirada de profunda concentración- a formar los sellos para el jutsu. El suelo bajo ellos gorgoreó un poco, lanzando tierra y raíces y ocasionalmente, rocas. Un vago y poco distinguible brazo se alzó de la tierra, antes de que se redujera a polvo y Sakura dejara escapar un frustrado suspiro.

—Estás dejando caer el pulgar demasiado rápido en el sello del dragón. —Le informó eventualmente. —Y no te estás concentrando lo suficiente. Estás poniendo demasiado chakra también ¿Recuerdas lo que dije? El jutsu sólo te costará cerca del 5% de tu chakra y lo que sea que le des de más, así es como funciona. Si le das mucho, lo harás más poderoso que tú y no quieres eso. No son fáciles de controlar. Y no esperes conseguir esto tan rápido como lo hiciste con el genjutsu. Este es ninjutsu de tierra así que no vendrá fácilmente a ti.

—Sí, por supuesto. —Sakura tomó un momento para memorizar la información antes de moverse para comenzar de nuevo. Tenía que estar cansada en ese instante y no se lo estaba dejando fácil a sí misma.

En términos de aprendizaje, ella estaba adelantada a los chicos. De una manera que le quitaba la diversión de enseñar, pues aprendían más rápido de lo que él podía enseñarles, pero si quería dominar tantos jutsu como fuera posible antes de su examen, entre más rápido aprendiera, mejor.

Ella ya tenía dominados dos genjutsu y si conseguía sacar este ninjutsu antes de quedarse sin energía, entonces mañana podría comenzar a enseñarle algunas técnicas prácticas y un genjutsu particularmente difícil que tenía en mente, sólo si probaba ser lo suficientemente competente.

Su método, sin embargo, era más que entretenido. Mientras las primeras gotas de lluvia golpeaban el suelo, Kakashi vio que había conseguido levantar un lodoso torso del suelo con su siguiente intento. Pero antes de que se pudiera alzar completamente, el jutsu falló y el casi-golem cayó salpicando. Sakura le gritó y pateó su brazo como si de esa forma pudiera construirlo de nuevo. Ella parecía no darse cuenta que estaba comenzando a llover.

Kakashi sonrió para sí mismo y volvió a su lectura. Ella lo conseguiría a tiempo.

Y él tendría su recompensa.

Involuntariamente, sus manos se hundieron en los pálidos mechones de ella. Sentía su húmeda boca deslizarse en su dolorosa longitud, tomándole por completo mientras se retorcía en su boca, como si todavía intentara resistirse a su encantamiento.

Alguna vez él había esperado que ella cayera a sus pies, pero se había resistido. Pese a toda su riqueza, encanto y apariencias, ella nunca había querido una parte de él. Eran enemigos peleando por diferentes causas después de todo. Pero maldita ella, ahora no podía escapar. Le había cautivado y su amor ciego sólo había crecido. Había tratado de advertirlo, pero su corazón ahora mandaba donde una vez mandó su cabeza, y estaba dispuesto a pagar cualquier precio con tal de hacerla suya.

¿Tal vez, incluso traicionar a su propia nación…?

El pensamiento destruyó lo que quedaba de su control. Con urgencia la levantó y capturó con necesidad su boca con la propia mientras ella enlazaba las piernas alrededor de su cintura. Cargándole hasta la cama, la bajó sobre las sedosas sábanas y se metió entre sus muslos.

Ella dio un resuello-

—¡Ah! —Sakura se quejó por un calambre en su pierna.

-y por un momento él se detuvo a admirar la increíble belleza que le estaba regresando la mirada. Él apretó la mano contra su garganta, deseando que pudiera arrancarle la verdad. Deseando que pudiera ver dentro de su corazón y cabeza.

—Te amo. —Ella murmuró ardientemente.

Y yo te amaré hasta el día en que muera. —Susurró, sintiendo cada palabra, incluso si rompía su corazón dudar de ella.

—Estás tan duro…

—¡Esto es muy duro!

Kakashi volteó a verla. —¿Qué?

—¡Es muy difícil! —Chilló de nuevo, una vez más se sentó en el montón de tierra. La lluvia caía ahora sobre ella con un ritmo fijo. —Cada vez que pienso que ya lo tengo, simplemente se cae.

—Pero estás mejorando. —Apuntó desde su refugio en el árbol.

—No creo que lo consiga antes del examen, Sensei. —Suspiró.

Él cerró el libro y se levantó. —Está bien. Hiciste un muy buen trabajo hoy. Dominaste los dos genjutsu que te enseñé, así que no fue una total perdida este día. Antes de que tuviera el sharingan, me tomaba días aprender un genjutsu.

Sakura dejó salir un resoplo de frustración. —¿Me puedes prestar tu ojo para el examen?

—No.

—Bien, maldición…

Él sonrió para sí antes de que un ruido sobre las nubes le alertara que estaba por comenzar a llover con más fuerza. —Sakura, te vas a mojar si sigues ahí. Ven acá.

Ella se sonrojó y corrió con la cabeza agachada. Llegó al árbol segundos antes de que los cielos se abrieran y comenzara a llover con más fuerza. Ambos se recargaron contra el tronco que estaba casi seco. Por unos minutos no dijeron nada, contentándose con observar el agua caer.

—Me gusta la lluvia. —Sakura dijo de la nada. —Me encanta que hace lucir todo más fresco y nuevo. Konoha no sería Konoha sin la lluvia.

Los ojos de Kakashi estaban nublados mientras veía como el campo de entrenamiento comenzaba a volverse lodoso. —¿No hace que tu cabello se llene de frizz…?

Ella le miró como si lo que hubiera dicho fuera profundamente estúpido, así que él suspiró, cruzó los brazos y se calló.

—Entonces, te debo dos favores. —Dijo con suavidad. —¿Ya decidiste qué serán?

La verdad, la inspiración seguía sin golpearle, ¿Qué podría hacer por él? Siempre podía pedirle que pagara sus cenas, pero Sakura tenía limitaciones económicas y sería injusto. También podría pedirle que lavara su ropa, pero entonces eso sería de verdad injusto. No le deseaba esa tarea ni a su peor enemigo.

Por supuesto, esas eran todas las ideas que burbujeaban en su cabeza como pensamientos inmediatos. Debajo de ellos, sin embargo, había otra capa que corría muy cerca de su inconsciente y la mayoría de los pensamientos de ésta eran muy simples.

Una chupada – una paja – un recital del Kama Sutra- jugar strip póker – un manoseo rápido – juego de roles – cualquier cosa – quizás un beso rápido –

Aunque mi biblioteca necesita ser alfabetizada…

Él iba a darle una respuesta, pero Sakura le cortó. —Nada raro, recuérdalo. —Dijo con firmeza.

—No recuerdo haber prometido eso. —Respondió. —¿Y qué quieres decir con 'raro'?

Ella se sonrojó, mirando al campo lodoso. —Conociéndote, me harás luchar en lodo con un clon. Desnuda. O algo así.

La probabilidad de que ella aceptara hacer eso era, de verdad, poco realista, pero era una bonita imagen mental. —¿Por qué te haría hacer eso? —Dijo, como si estuviera pensando en alto. La verdad es que sólo quería que Sakura se hundiera todavía más en este hilo de la conversación.

—Porque eres un pervertido.

—¿Lo soy? —Él le miró con sorpresa. —Fuiste tú la que imaginó ese escenario, no yo. Si alguien es una pervertida aquí, Sakura, eres tú.

—¡No soy una pervertida! —Contestó.

—Por supuesto que no lo eres. —Le dijo, tratando de aplacarla, pero sólo sirvió para enojarla todavía más.

Una señal de culpabilidad, decidió. Tenía el presentimiento de que Sakura era mucho más pervertida de lo que quería que la gente supiera.

Decidió que le ahorraría la vergüenza, así que se aclaró la garganta. —Hay una cosa en la que quiero que me ayudes…

Ella le miró, su expresión de molestia se convirtió en una de curiosidad.

—Tengo un jutsu que estoy intentando desarro-

—¿Un jutsu original?

Él suspiró. No era divertido cuando sus estudiantes sentían la necesidad de reaccionar más que sorprendidos cuando él lograba algo. —Sí, un jutsu original. Es un doujutsu, para ser más exactos. Y obviamente antes de que pueda decir que está 'terminado', necesito probarlo en alguien para asegurarme de que funciona…

Sakura se le quedó viendo.

Kakashi se le quedó viendo a ella.

—No estoy segura de sí me gusta hacia donde apunta esto… —Masculló.

—Es inofensivo. —Le aseguró. —Bueno… probablemente no morirás.

Ella lo pensó por un momento, pellizcándose el labio inferior. Claramente no estaba muy feliz con la idea de ser un conejo de indias para él. —No tienes que hacerlo, por supuesto. —Le recordó. —Siempre podría aceptar de buena gana lo de la lucha en lodo.

Sakura puso los ojos en blanco. —Oh, de acuerdo… —Suspiró, rindiéndose. —Si debo hacerlo. Pero tal vez… ¿Si lo logras, puedas enseñármelo también?

Sus ojos brillaron con gran e inocente esperanza, Kakashi casi quería patearse. —Sí, quizás…

Un vistazo sobre el campo de entrenamiento le dijo que la lluvia no iba a parar pronto, así que se aclaró la garganta. —Debería irme. —Dijo. —Tengo cosas que hacer.

Sakura se le quedó viendo a él. —¿Cosas…? —Repitió. —¿Qué cosas?

—Tengo una cita.

Sus cejas se alzaron, poco impresionada. —Con una mujer, lo apuesto.

Él le miró. —De hecho, sí. —Pero no agregó más. Estaba más interesado en la manera en que los ojos de Sakura se habían entrecerrado y su boca se había tensado mientras veía a otro lado, su lenguaje corporal irradiaba el mensaje 'Ya puedes largarte, gracias'. —¿Sucede algo? —Preguntó.

Por un momento ella le ignoró, antes de suspirar y que sus hombros soltaran la tensión. Parecía haberse cansado de pronto. —Te vi con esa chica la otra noche.

—Ah.

Esa chica ¿Cuál era su nombre…?

—¿Fue la primera vez que la viste? ¿La otra noche? —Preguntó. Extrañamente la forma en que lo dijo le hizo sonar más curiosa que molesta, como había estado esperando él luego de su explosión esa noche.

—Sip. —Dijo eventualmente.

Ella asintió pensativa, frunciendo el entrecejo un poco. —¿Cómo haces eso? —Preguntó con desconcierto.

Él parpadeó. —¿Hacer qué?

—¿Cómo consigues irte con una chica que no conoces en poco tiempo? —Sakura se acomodó el cabello mojado. —Yo no podría incluso si quisiera ¿Hay algún truco que no conozco?

Él casi sonrió. —¿Si lo hubiera, esta sería tu manera de pedirme que te lo enseñe?

—¡N-No! —Respondió. —Sólo tengo curiosidad, eso es todo. Pero… ¿Hay un truco?

—Se puede decir… —Dijo con altanería. —Supongo… sí, hay un truco para seducir a alguien en pocos minutos.

Él esperó, dejando que la información mojara su cerebro. En cualquier minuto, ella abriría esos dulces labios rosas y le preguntaría-

—¿Cómo? —Dijo con suavidad.

Y ahí está.

Kakashi casi sin ganas se movió del árbol sobre el que estaban recargados, se giró ligeramente, su mano seguía descansando contra el tronco, a un lado de la cabeza de Sakura. Se dio cuenta de que la mirada de ella se fijó en su brazo, pero no parecía asustada. Estaba llena de curiosidad, sabía que era peligroso para él complacerla, pero era jugueteo inofensivo, ¿No era cierto?

—Bien, primero tienes que hacer contacto visual. —Le dijo con suavidad. —Y entonces así sabes si ella es o no… receptiva.

—¿Cómo sabes si ella es receptiva? —La voz de Sakura era pequeña, pero no débil.

—Porque ella te mira como si supiera exactamente en qué estás pensando.

Sakura sabía qué estaba pensando él. Él lo vio en la forma en que su mirada deambulaba por su máscara, como si estuviera tratando de quitarla con su mente. Ella se lamió los labios una vez, dos veces y entonces tragó. Kakashi cambió el peso de su mano hacia su codo, forzándose a dar medio paso para acercarse y se dio cuenta de que Sakura inhaló abruptamente.

—Y entonces tienes que hablar con ella. Preguntarle si está pasando un buen rato. Si le gusta la música. Si quiere otra bebida. —Él alzó un dedo y con él alejó un mechón del fleco que cubría sus ojos. —Y mientras hablas, tienes que tocarla e inclinarte hacia ella, como si cada palabra que tuviera que decir fuera lo más interesante que has oído en años. Como si no pudieras lidiar con el hecho de no tocarla.

—¿Y entonces qué? —Murmuró, envuelta y sin siquiera darse cuenta de ello.

—Y entonces, cuando no tengas nada más que decir, pero a ella no le importa… —Él pasó el dedo con ligereza y lentitud sobre su mejilla, siguiendo la suave línea de su mandíbula para sostener su barbilla y alzarla con el pulgar e índice. Él la sintió temblar en lugar de verla ¿Estaba consciente de ello? —En ese punto, uno de los dos dirá las inevitables palabras…

Los ojos de Sakura se volvieron más oscuros de lo usual y el doble de intensos. —¿Qué palabras?

—Vayamos a un lugar más tranquilo.

Eso no era muy romántico, pero era honesto. Por un largo rato ella se le quedó viendo y de pronto, su cabeza se alejó, deslizándose de su agarre. Sus ojos se pasearon por todo el rostro de Kakashi, como si en ese momento se hubiera dado cuenta de qué tan cerca estaba, pero no se movió. Tampoco parecía que lo quisiera.

Entonces volvió a verlo. —¿Y entonces qué?

Él se movió e inclinó la cabeza. —Sabes que pasa después. —¿Qué esperaba ella que hiciera? ¿Girarla, ponerla contra el árbol, bajarle los shorts y hacerla suya? Eso sería llevar la enseñanza un poquito muy lejos…

Los ojos de Sakura se movieron hacia las puertas en la entrada de los campos que estaban a metros de distancia. Incluso aunque estaba lloviendo, seguía habiendo gente y si alguien giraba la cabeza podría verlos. Pero no era como si estuvieran haciendo algo inapropiado. Él ni la estaba tocando. Sin embargo, Sakura lucía terriblemente culpable.

—Pensé que tenías una cita. —Murmuró, manteniendo la cabeza lejos de él.

—La tengo. —Dijo animosamente, entonces movió sus manos para hacer un sello y desaparecer en una igual de animosa cortina de humo.


Sakura se hundió en el momento en que él se fue, agarrándose a la rama del árbol detrás de ella como si estuviera aferrándose a la vida. No había duda de por qué se había besuqueado con su última conquista, Sakura encontraba difícil ser posesiva con su maestro y por eso estaba al menos agradecida. Parecía que sus nuevos y turbulentos sentimientos hacia él no eran tan profundos como temía. Cuando ella se encontrara a sí misma sintiendo celos, entonces se preocuparía. Hasta entonces, sólo corría tan profundo como una necia envidia hacia la afortunada mujer que había capturado su atención.

El cansancio finalmente comenzó a permear en ella, aunque Sakura no estaba segura de sí era resultado del entrenamiento o de intentar no caer en el desconocido juego que Kakashi estaba jugando con ella –o que ella estaba jugando con él. Sin embargo estaba complacida. Había dominado dos simples pero prácticos genjutsu y parecía que con más práctica podría conseguir levantar al golem con el jutsu actual. La agenda de mañana decía que tendría que seguir con el genjutsu y Sakura no se había sentido tan contenta por tener un talento natural desde que había derrotado a Sasuke y Naruto con el control de chakra.

Pero si quería mantener el buen trabajo que había realizado hoy, entonces necesitaba una buena noche de descanso.

Sakura decidió ir a casa. No habría más búsqueda en los bares o restaurantes por su futuro marido esta noche. En lugar de ello, tomaría una ducha, se acurrucaría frente a la TV, bebería chocolate caliente e imitaría a su madre antes de tocar la cama temprano. No era una agenda ocupada, pero si se pegaba a ella parecía que podría mantener su mente lejos del pensamiento de Kakashi.

Por supuesto, su plan falló miserablemente. Estaba tan atrapada en sus pensamientos de Kakashi que se acondicionó el cabello tres veces por accidente, entonces estuvo preocupándose demasiado y mordiéndose las uñas mientras se sentaba en frente de la TV y luego, no pudo poner atención al plot del programa y su chocolate se enfrió. En la cama, con los ojos cerrados, fue peor. Seguía tratando de acordarse de cómo lucía su rostro cuando le había visto desenmascarado en aquella ocasión, pero se dio cuenta de que en el shock del momento no había sido capaz de memorizarlo. Todo lo que podía recordar era la débil impresión de una afilada y definida mandíbula y unos altos y casi nobles pómulos.

Temía y quería en igual proporción verlo el día siguiente.

Cuando se despertó en la mañana estaba llena de nerviosa energía y se lavó y preparó para ir rumbo al campo de entrenamiento al menos tres horas antes. Gastó esas horas caminando de un lado a otro con ansiedad, cepillándose innecesariamente el cabello y regando las plantas que estaban frente a su ventana.

Bueno, no era como si la Señorita Uno no estuviera ya ahogada por toda la lluvia de la noche anterior.

El cielo de un pálido gris gruñó mientras Sakura caminaba con rumbo a los campos de entrenamiento. Mariposas bailaron en su estómago, incrementando en número con cada paso y cuando finalmente llegó al punto de encuentro, ella no sabía si sentirse aliviada o molesta porque él no hubiera llegado aún. Pero ella lo escondió bien. Mientras esperaba, inclinada contra el mismo árbol en que él le había clavado el día anterior, la única señal de nerviosismo externa era el rápido movimiento de su dedo índice derecho sobre su codo izquierdo.

Kakashi llegó quince minutos tarde. Su llegada fue marcada por un grave crujido producto de un trueno que reverberó a través del campo mientras se acercaba, la cabeza agachada y sus manos bien metidas en sus bolsillos. En la luz gris, parecía más oscuro de lo usual.

—Buenos días. —Ella gritó tensa, cuando él estaba cerca como para oírla.

Él la miró y luego al cielo. —He visto mejores.

Su vista se clavó en ella, como si ella fuera esos 'mejores'.

—A-así que, ¿Qué haremos hoy? —Preguntó, ansiosa. Entre más rápido tuvieran esto terminado, serían más altas las probabilidades de que pudiera irse antes a casa sin ponerse en vergüenza como ayer.

—Más genjutsu, si recuerdo bien. —Respondió apacible. —Tengo uno sencillo y muy práctico que creo te gustará.

—¿De verdad? ¿Qué es?

Su ojo se arrugó y entonces en un movimiento rápido comenzó a hacer sellos que no pudo seguir, entonces, desapareció. Sakura saltó y miró alrededor ¿Había hecho una técnica de transportación? Si lo había hecho, estaba jodida. Kakashi era demasiado rápido para ser atrapado-

¡Oof!

El suelo vino con rapidez a su encuentro, pero con los brazos sujetos detrás de su espalda no había tenido oportunidad de evitar la caída. Sobre ella estaba un distinguible peso.

—Bloqueo de sentidos. —Le escuchó decir con un tono profundo cerca de su oreja, muy cerca. —El genjutsu engaña a dos de los sentidos –la vista y el oído. Creíste que había desaparecido cuando lo único que hice fue caminar detrás de ti.

—Una advertencia hubiera sido buena. —Ladró.

—¿Pero qué diversión habría en ello? —Respondió. —Como sea, el genjutsu termina en el momento en que haces un ataque a tu oponente. Pero para personas como tú que sólo necesitan dar un golpe para terminar la pelea, es una táctica muy eficiente para ganar la ventaja que necesitas.

Estaba en lo correcto. Sería una táctica muy eficiente, pero francamente, todo lo que Sakura podía contemplar en ese momento era lo mucho que su cuerpo estaba presionado contra el suyo.

—¿Lista para aprenderlo?

—¿Hm? —¿Era eso el interior de su muslo descansando contra sus nalgas?

Kakashi se levantó y le ofreció una mano. —Vamos. —Dijo, una vez que ella estuvo de pie y se sacudió. —Hay cuatro sellos: rata, caballo, dragón y pájaro…

Le tomó varios intentos antes de que pudiera dominar la serie de sellos tan rápido como para satisfacer a su Sensei. Claramente nunca igualaría su rapidez, pero entonces, su futuro oponente no sería tan poderoso como él era, así que 'satisfactorio' en su opinión era 'excelente' en la de alguien más.

Y luego de que dominó los sellos, fue sólo cuestión de cuanto chakra pondría y concentrarse. Las primeras veces falló. A veces era invisible para él, pero podía seguir siendo escuchada y a veces, él no la escuchaba, pero podía verla y la vio cuando le había enseñado la lengua por criticarla por su falta de concentración.

Alrededor del sexto intento estaba comenzando a creer que finalmente le estaba agarrando el modo. Aunque Kakashi sacudió la cabeza y le dijo que se detuviera a medio camino y comenzara de nuevo porque podía seguirla viendo, sabía que estaba mejorando.

En el onceavo intento Kakashi finalmente perdió rastro de ella. Sakura le rodeó un par de veces, sonriendo para sí misma mientras él paseaba la mirada buscándola, completamente ciego y sordo. Parecía que no se había dado cuenta cuando ondeó una mano sobre su cara e, incluso, no reaccionó cuando ella burlonamente jaló su riñonera –una acción que normalmente sería recompensada con un golpe en la mano por atreverse a tocar su precioso libro.

Por un momento se divirtió con el pensamiento de arrojarlo al suelo como él había hecho con ella. Sólo que ella sería más amable y simplemente le dejaría caer de espaldas, aunque se seguiría sentando sobre él. Y entonces rompería su ropa y lo montaría como un-

Se había quedado quieta por mucho tiempo. La mano de Kakashi se movió con lentitud, chocó con su cuello y entonces se posó sobre su hombro. El genjutsu murió instantáneamente y Sakura se encontró con su mirada. —Me encontraste… —Suspiró.

—Sólo porque tengo un muy buen sentido del olfato.

Sakura esperaba no haber olvidado ponerse desodorante esa mañana.

—Creo que ya dominas ese. —Dijo alegremente, soltándole el hombro y retrocediendo para crear algo de distancia entre ellos. —¿Así que, cuál es la cuenta ahora? ¿Cuatro favores, no es cierto?

—Tres. —Ya que el tercer ninjutsu que había intentado enseñarle no había sido exitoso. —Pero dijiste que si te ayudaba con tu doujutsu bastaría.

—Ah, ¿Es cierto, no? —Dijo con suavidad, poniéndose pensativo. —Pero antes de eso, te prometí enseñarte un genjutsu más.

Ella asintió, emocionada.

—Pero… este es un jutsu de primer nivel. Será difícil encontrarle el modo, incluso para alguien natural como tú y la única manera de que entiendas el mecanismo que involucra es si tú lo experimentas de primera mano, ¿Entiendes?

Él estaba siendo más serio de lo normal, pero Sakura detectó una preocupación en su tono. —¿Qué hace?

Metió las manos dentro de sus bolsillos de nuevo y cambió su peso. —El jutsu que te voy a enseñar es uno que sacará de tu inconsciente tu más grande miedo y te obligará a confrontarlo. Si tienes miedo a las alturas, te encontrarás al borde de un precipicio. Si temes que tus amigos se lastimen, verás sus muertes.

Sakura recordó algo de mucho tiempo atrás. —¿No fue ese que usaste en mí durante el primer examen con los cascabeles? —Preguntó con sospecha.

Él agitó la cabeza. —No. Esa fue una visión que escogí para ti por lo que yo conocía de ti. Vi que eras muy cariñosa con Sasuke, así que tomé eso y te di la visión de él sufriendo. La diferencia con este jutsu es que no necesitas conocer a tu enemigo para usar sus propios miedos contra él. Si hubiera usado esto durante el examen con los cascabeles, quizás hubieras visto algo mucho peor que a Sasuke rasguñado-

¿Rasguñado? —Ladró. —¡Parecía haber salido de un matadero! ¡Sólo tenía doce!

Él le quitó importancia con un movimiento de mano. —El punto es que se trata de un jutsu de un nivel muy alto por una razón. Raramente falla y puede incapacitar a tu oponente completamente, dependiendo de qué tan grande sea su miedo y qué tan fuertes sea. Podrías usarlo contra Sasuke y reducirlo a un charco de lágrimas en segundos si quisieras.

Ella le miró, ofendida. —No quiero hacerlo.

—¿Pero entiendes el poder que este jutsu tiene, verdad? No te enseñaría esto si no creyera que puedes aprenderlo. Y creo que puedes conseguirlo antes de la cena.

—¿Quieres apostar? —Puso los ojos en blanco ¿Aprender un jutsu de nivel A en seis horas? Era buena, pero no así de buena.

Él se encogió de hombros. —Sería una apuesta injusta. —Entonces cambió su peso de vuelta a sus dos piernas y se movió para pararse frente a ella. —Te lo voy a mostrar ahora, ¿De acuerdo? ¿Estás lista?

¿Para confrontar su más grande miedo? ¿Alguien estaría listo para algo así?

Sakura respiró profundo y cuadró sus hombros, recordándose que cualquier cosa que viera no sería real ¿Pero qué vería? ¿A qué le tendría tanto miedo? ¿A ver a Naruto o a Sasuke muriendo? ¿El Kyuubi liberándose? ¿Orochimaru llevándose de regreso a Sasuke? ¿Konoha siendo destruida?

¿Qué algo le sucediera a Kakashi…?

Lo que fuera que viera, se dijo que tenía que ser fuerte. No quería ser reducida a un 'charco de lágrimas', mucho menos en frente de Kakashi. Así que se preparó a sí misma… aunque no tenía idea de para qué se estaba preparando, simplemente se preparó para lo peor.

—De acuerdo. —Dijo. —Hazlo.

Casi sin querer, Kakashi juntó las manos para hacer los sellos –con lentitud para que ella fuera capaz de seguirlos y memorizarlos, aunque había perdido la cuenta cerca del treceavo. Y mientras veía el último sello deslizarse y escuchó a Kakashi murmurar el nombre del jutsu, el mundo alrededor de ella comenzó a disolverse con lentitud, siendo llevado por el viento como arena desértica hasta que sólo hubo oscuridad.

Sakura permaneció quieta, tensa pero alerta ¿Este era su miedo? ¿La oscuridad? ¿Le daba miedo la oscuridad y no se había dado cuenta? No se sentía particularmente asustada pero…

Había algo más en la oscuridad con ella. Sakura no podía escucharlo, no podía verlo, pero sabía que estaba ahí, rodeándola. Ocasionalmente pensaba que había visto algo moverse por la esquina de su ojo, pero cuando se giraba para confrontarlo, se iba.

Un poco de miedo brotó dentro de ella, pero se arrodilló cuando sintió ascender el pánico. No es real. Se recordó. Lo que sea que es, no puede lastimarte. Es una ilusión, sólo eso.

Sólo porque no puedo tocarte, no quiere decir que no puedo lastimarte.

Sakura se levantó y comenzó a girar. —¿Quién está ahí?

Nadie… nadie…

Sakura no podía estar segura de sí estaba oyendo en verdad algo. La indistinguible voz llenó su cabeza, aunque era más como imágenes que como sonidos. Otros ruidos presionaron sus orejas y otras voces –jóvenes y viejas, masculinas y femeninas- comenzaron a hablar en líneas cortas, pero nada era distinguible.

¡Quiero ese caballo!

Todo es cuestión de gusto.

¿No ves lo que le has hecho?

¡Jajaajaja!

¡Psss!

No traigas eso acá, llenará todo de lodo.

¡PERRA!

Sakura agitó la cabeza alarmada. Parecía que esas voces y sonidos venían sólo de su propia mente ¿Se suponía que debía suceder eso? Se sentía como si se fuera a volver loca…

Cerrando los ojos, Sakura se pasó las manos sobre la cabeza. —No me gusta esto. —Dijo en voz alta, para ahogar los otros sonidos. No estaba muy asustada, pero se sentía lo suficientemente perturbada como para presionar sus manos para intentar crear un jutsu que la liberara. —¡Kai!

Eso no funciona aquí…

Cuando Sakura abrió los ojos, seguía hundida en la oscuridad. Trató de rebotar el jutsu nuevamente, pero todo lo que escuchó fueron risas. El pánico que había mantenido admirablemente controlado se disparó repentinamente. Ella no tenía el control

No es real. —Se repitió a sí misma. —No es real y Kakashi lo terminará en cualquier momento.

Pero sus propios pensamientos lucían indistinguibles y abstractos mientras los otros pensamientos seguían ahí. Su voz estaba perdida en un mar de otras voces y, estaba comenzando a preguntarse cuál de todas era la suya.

—¡Kakashi-Sensei – de verdad no me gusta esto- puedes terminarlo ya!

Él no puede oírte.

Sí, sí puede. Él-

Él no está escuchando. Nadie está escuchando. No a ti.

Di lo que quieras, sé que no eres real.

Esto es tan real como quieras hacerlo. Estos son tus propios pensamientos y miedos, después de todo. Esos son reales.

No estoy asustada.

Tu futuro ya está determinado. Lo has escogido de hecho y podemos verlo. Está justo aquí en tu cabeza. En tu miedo…

No estoy escuchando…

¿Quieres verlo? ¿Tu futuro?

¡Aléjate!

No podemos. Somos parte de ti. Siempre hemos estado aquí, contigo. Este lugar nos ha liberado. Y tenemos algo que mostrarte…

Eres una ilusión.

Este lugar es una ilusión, pero nosotros…

—…somos tan reales como tú.

La voz de pronto estuvo fuera de su cabeza, en algún lugar detrás de ella, pero mientras Sakura se giraba para encararla, una fuerte mano le agarró el brazo y la obligó a caer de rodillas con un quejido. El agarre era más fuerte que cualquier cosa que ella hubiera sentido, como si la persona sobre ella quisiera sostenerla con tanta fuerza como para romperle los huesos. Alzó la mirada, pero la oscuridad parecía envolverla, incluso a aquella persona para no descubrirla.

Aunque definitivamente era una mujer.

—Eres tan patética… nos das pena…

Sakura siseó mientras el agarre se hizo más fuerte y sus articulaciones crujieron. —Déjame ir…

—Una vez que hayas visto lo que queremos enseñarte. El lugar al que nos estás llevando.

Imágenes y sensaciones asaltaron su mente y Sakura de pronto se vio aplastada por la sensación de miseria que le sacó el aire de los pulmones. Podía verlo, como si fueran memorias, corriendo detrás de sus ojos como una película sin guion que saltaba del principio al final. Podía verse a sí misma –sentirse a sí misma- sola, sentada en la sala con la TV encendida y un chocolate caliente frente a ella. Gorda, arrugas rodeando las esquinas de su boca y ojos, fotografías de sus antiguos compañeros en la pared que eran demasiado dolorosas como para ver y una fotografía de su familia en el alféizar que veía cada noche. De un esposo que no llegaba a casa la mayoría de las noches y niños que no soportaban verla.

Era odiada. Odiada por todos los que ella amó. Todos por los que ella había dado su vida. Se había casado demasiado pronto con el hombre incorrecto, había perdido su carrera. Sus amigos habían perdido contacto con ella o habían muerto. Y estaba sola.

Sentada y viendo la televisión… era tan normal. Desde una perspectiva externa era sólo una tarde apacible. Por dentro, Sakura podía sentir la desesperación. Todo el dolor y el sufrimiento. Todos los pensamientos que llegaban con más frecuencia conforme el tiempo pasaba… No quiero vivir.

—¡No!¡No, esa no soy yo! —Sakura sollozó. —¡Esto está mal!

—De tal palo, tal astilla… estás repitiendo los mismos errores.

—¡Esa no soy yo, no es real! —Sakura lloró. Pero las lágrimas que descendían por sus mejillas se sentían reales. Y la miseria y depresión que seguían pegadas a ella por todos esos 'recuerdos' también se sentían reales.

La forma finalmente liberó su brazo y Sakura se dejó caer en el suelo, abrazándose y protegiéndose su dolorido brazo. —No es real, sólo vete. Vete. No eres yo. No eres real. No eres real.

Una gentil mano le tocó la espalda. —Sakura…

Gracias a dios.

Le tomó un momento limpiarse con cuidado las lágrimas con los dedos antes de levantarse y ver a su profesor acuclillado frente a ella. Se sentía como si no lo hubiera visto en años y sintió una mezcla de gratitud por él por haberla liberado del jutsu y seguía sintiendo la miseria que le había inducido el jutsu. El resultado le dejó algo llorosa. —Sensei… —Murmuró con una voz temblorosa.

—¿Estás bien? —Preguntó con un tono de preocupación.

Ella iba a asentir, pero entonces su cara se torció y sacudió la cabeza. —No. —Chilló. —¡Fue horrible!

—¿Qué viste?

—Era gorda y vieja, tenía arrugas- ¡Kakashi-Sensei, fue horrible!

Kakashi se le quedó viendo. —¿Eras gorda y vieja…? —Repitió confuso. Por alguna razón, parecía que él pensaba que era superficial.

—No, era terrible. Quería suicidarme. —Dijo, tratando de hacerlo entender.

—Ya veo. —Pero seguía sin entender realmente.

Sakura quería explicarle más, pero no podía. Era todo demasiado privado. No quería que él supiera que de todas las cosas que temía en el mundo, la principal era envejecer y morir sola, sin ser amada, perdiendo todo lo que ella atesoraba por una serie de estúpidos errores que estaba comenzando a hacer.

No terminaré así. —Se prometió a sí misma. —No terminaré como mamá. De ahora en adelante, haré lo que quiero hacer… no lo que creo que debo hacer. No cometeré los mismos errores.

Kakashi le dio un apretón final en el hombro antes de que su mano se alejara y ella se dio cuenta de que extrañaba su calor. —¿Es un horrible shock, no es cierto? ¿Confrontar un miedo así? Usualmente el peor miedo es aquel que tratas de esconder e ignorar. Se vuelve más desconcertante cuando tienes que enfrentarlo.

—¿Alguien lo usó en ti, no es cierto? —Murmuró. —Así es como lo copiaste.

Él asintió con lentitud.

—¿Qué viste?

—Gente. —Dijo sin más. —Toda la gente que debía proteger… muriendo mientras lo único que podía hacer era verlo ¿Y se siente real, no es cierto? Incluso aunque sabes que es sólo una ilusión. En ese momento es real para ti y es suficiente como para joder diez años de tu vida.

Sakura miró al suelo y se encogió de hombros. Seguía sin sentirse mejor.

—Pero es un jutsu útil y me ha servido bien un par de veces. —Dijo. —Y estoy seguro de que te servirá también.

—No quiero… —Sakura respondió.

—¿Qué?

—No quiero aprender ese jutsu, Sensei. —Murmuró. —Lo siento, pero no creo poder hacérselo a alguien… entonces no veo el punto de aprenderlo. Parece cruel.

Cuando todo lo que obtuvo en respuesta fue silencio, alzó la mirada para encontrarse con la de él cubierta en un gesto dolorosamente apologético. —Lo siento. —Dijo de nuevo.

—No, está bien, sólo pensaba… —Murmuró. —Si realmente te asusta volverte vieja, siempre puedes decirle a la Hokage que te enseñe su jutsu anti-envejecimiento.

Sakura suspiró. —No me asusta hacerme vieja…

Él sacudió la cabeza, confundido. —¿Entonces qué?

Estar arrodillada estaba comenzando a lastimarle las rodillas, así que Sakura se movió para sentarse con una rodilla pegada a su pecho, los brazos envolviéndola. —No era que era vieja… era que no me gustaba quién era, ¿Sabes?

Kakashi no dijo nada por un momento, parecía estar pensando lo que ella con tanta vaguedad le decía. Entonces se encogió de hombros y se sentó en el suelo, imitándole excepto por el crujido débil que reveló que no era tan flexible como ella. Descansando los codos sobre las rodillas, esperó a que ella continuara.

Sakura sintió que estaba con un reflector sobre ella, en el gris y nuboso cielo ¿Qué estaba esperando él? ¿un discurso? ¿Algún tipo de plática de corazón a corazón? No quería hablar sobre esto. —En realidad no importa. —Dijo evasivamente. —Es más una preocupación que un miedo.

Kakashi se le quedó viendo.

—Quiero decir… todos están un poquito asustados por el futuro, ¿No es cierto? ¿Es normal, no es así?

La cabeza de Kakashi se inclinó un poco, su ceja se alzó.

—Es sólo que siento que he estado cometiendo muchos errores últimamente. No puedo conseguir que algo salga bien. Cuando creo que lo estoy haciendo bien, entonces resulta que lo he hecho todo mal. Así como mi madre. Siento que me estoy convirtiendo en ella.

—¿Qué te hace pensar eso? —Kakashi preguntó.

Sakura puso los ojos en blanco. —Que soy muy parecida a ella como para resultar diferente.

—Pero no eres nada como ella. —Kakashi dijo con franqueza. —Ella es fría, sin brillo y descuidada. Y tú eres… bueno, no eres así.

—Ella no siempre fue así. —Insistió. —Es sólo que escogió mal. Se casó con el hombre equivocado y entonces tuvo una hija y estaba atrapada. Cuando era más joven, era más como yo. Pero es como si diecinueve años de casada… le hubieran arrancado la vida. A ella ya no le importa nada. Y no quiero terminar así…

—No lo harás. —Dijo con simpleza.

Él seguía sin entenderlo. Sakura estaba segura de que no había palabras suficientes en el mundo para hacerlo entender. No parecía saber cómo era ser ella –y tener que vivir de acuerdo al juicio del sexo opuesto. Era más que claro que todo lo que sabía eran los pros y los contras de las mujeres, y no se preocupaba sobre escoger a la mujer equivocada, quedar embarazado y perder todo por lo que había trabajado duro.

Nunca entendería lo que era ser una mujer Haruno con un corazón que vivía del amor y el romance pero con una atracción magnética a todo lo opuesto.

Una mano cálida se colocó sobre la suya. —Sakura… lo que sea que hayas visto en el genjutsu, no era real. No importa qué tan real pareciera, no puede mostrarte tu futuro. Deberías saber mejor que nadie que el futuro de ninguna persona está escrito en piedra. No necesitas preocuparte.

Sakura se quedó viendo a su mano. Le gustaba, con sus largos dedos y callos duros. Sus guantes estaban viejos y roídos y el protector de metal en el dorso estaba sin brillo por las incontables misiones y encuentros con los enemigos. Él había visto mucha más acción que ella, en todas las áreas de la vida ¿Quizá tenía que confiar en su experiencia con esto?

—¿Esto no es sobre tu horrible gusto para los hombres, verdad? —Preguntó.

Sakura retiró la mirada, sonrojándose furiosamente cuando su mano le apretó los dedos y la rodilla de una manera cariñosa. —No. —Mintió.

—Porque eso sólo es mala suerte. No quiere decir que haya algo malo contigo.

—Nunca dije que hubiera algo malo conmigo. —Negó.

—Creo recordar que lo hiciste, ¿Hace un par de noches? ¿Algo sobre ser basura destinada a tener bebitos basura? Asumo que por 'basura' quieres decir que sientes que vales menos que el promedio.

La cara de Sakura se sentía muy caliente como para un día tan frío. —Estaba borracha.

—Cuando estamos borrachos nuestras inhibiciones están abajo y lo que viene de nuestras bocas tienden a ser todas las verdades que normalmente mantenemos encerradas. Creo que te sientes… inferior, por la manera en que has sido tratada en el pasado y porque todavía no has experimentado algo mejor.

—Lo he experimentado —Dijo molesta. —Suficiente. No soy una ingenua virgen que se sonroja por todo. —Aunque el calor en sus mejillas difería.

—No. —Dijo comprensivamente. —Por lo que entiendo, nunca has tenido un orgasmo.

Lo dijo con tanta franqueza que no supo qué decirle por un momento. La mano sobre su rodilla parecía quemarle, igual que su mirada. Sakura se le quedó viendo, como un conejo enfrentando a un tigre. A falta de algo mejor que decir, murmuró: —He tenido orgasmos…

—Bueno, sí. —Dijo impaciente. —Todos se masturban-

—¡Sensei! —Chilló, mortificada. Su mano abandonó su rodilla. —Eso- no acabas- ¡Sensei!

—¿No vas a negar eso, o sí? —Preguntó poco impresionado.

Ella quería, pero algunas mentiras eran demasiado obvias. —¿Y? ¿Estás diciendo que lo haces también?

—Como sea. —Dijo, haciendo a un lado la pregunta sin discreción alguna. —Como dije, todos se masturban. La diferencia aquí es que creo que nunca has tenido un orgasmo durante el sexo, ¿O sí?

Sakura miró al suelo entre ellos. —¿Y? —Dijo morosamente. —Soy una frígida. Ya sabía eso, gracias.

—No. —Dijo cortante, su mano levantándose para levantarle la barbilla de manera sensata, como si le estuviera regañando. —Te conozco Sakura y, no hay nada frío en ti, de ninguna manera. Hay pasión aquí. —Le dijo, tocándole con un dedo el pecho. —Sólo que nadie la ha descubierto. Esto no es tu culpa. Sólo necesitas a alguien que sepa cómo hacerlo.

Y la única persona en que podía pensar que fuera capaz de saber cómo hacerlo… era él. Pero era completamente insano. Quizá si buscaba alrededor con un poquito más de empeño se daría cuenta de que había otros hombres que eran igual de capaces de 'descubrir su pasión escondida', pero ninguno de ellos podía verla a los ojos y verla de la misma forma en que Kakashi lo hacía. Estaba muy segura en ese instante de que él era la única persona en el mundo que la conocía mejor que nadie, mejor que ella misma incluso.

—¿Podrías…? —Comenzó con suavidad.

La mano de Kakashi se alejó. —¿Qué?

La garganta de Sakura se cerró. Estaba siendo una idiota, pidiendo algo imposible. —Nada… Creo-creo que debo irme.

—Pero no me has pagado todavía el favor. —Apuntó.

—Puedes probar tu jutsu en mí en otra ocasión, Sensei. —Dijo, levantándose. —No creo que sea un buen momento.

Ella se giró para marcharse, pero se encontró chocando contra el duro pecho que pertenecía a su maestro. Para ser un hombre tan perezoso, su velocidad siempre le sorprendía. —De hecho, creo que ahora es más que mejor momento.

—Sensei. —Dijo con cierto tono de advertencia, mirando a todos lados menos a él.

—Sakura. —Respondió, igualando su tono. —Mírame.

Cuando ella no lo hizo, él capturó su barbilla con los dedos nuevamente y ella se encontró con no tener más opción que mirarlo directamente a su ojo.

Y al ojo con el sharingan.

—Sólo relájate… No te voy a lastimar. —Murmuró.

Ella sabía eso. Porque sabía exactamente qué planeaba hacer. Ella debía de luchar y escapar y recordarle la posición de los dos, pero en lugar de eso decidió jugar al tonto y pretender. Pretender que no esperaba la ola de calor que le cubrió el cuerpo por completo como una marea gentil, corriendo desde sus dedos hacia las puntas de sus pies y asentándose directamente entre sus piernas.

Pero incluso aunque lo esperaba, no hizo que la sensación fuera menos sorprendente. Era sólo su ojo. Ni siquiera le estaba tocando del todo, salvo por los dedos debajo de su barbilla que mantenían su mirada fija. La sensación parecía venir de ningún lado, completamente intensa e inmisericorde. El aliento de Sakura escapó en un resuello y sus rodillas casi chocaban y sus muslos se apretaron. No había ninguna razón para este placer. No había ancla. Los dedos de Sakura se movieron para agarrar el chaleco de Kakashi, desesperados por sostenerse a algo.

¡Pero esto está mal!

Quería seguir atrapada en su mirada, dejar que el placer siguiera ascendiendo dentro de su cuerpo hasta morir en un grito. Y parecía que colapsaría sobre él luego de ello… ¿Y después qué?

—¡N-no – qué estás haciendo! —Dijo con un tono áspero, cerrando los ojos y alejándose de él sólo con su fuerza de voluntad. Él no le estaba obligando a quedarse ahí, así que no tenía resistencia alguna. Pero se dio cuenta de que deseaba que él la detuviera y por un momento se sentó en el suelo jadeando con un deseo insatisfecho y estaba molesta de que él le hubiera dejado escapar con tanta facilidad.

—Sakura. —Le llamó suspirando, pero no había ni un poquito de remordimiento en su tono. Sólo una suave exasperación.

La decisión de Sakura se fortaleció entonces. —Me voy a casa. —Donde una vez ahí, se daría la ducha más fría de su vida. Se levantó tambaleándose y comenzó a caminar.

—Puedes seguir pretendiendo cuanto quieras. —Dijo tras ella. —Por el bien de tu consciencia, piensa que no te estoy dando ninguna oportunidad. Si estás demasiado avergonzada de tus propios deseos como para admitir que-

—¡No estoy avergonzada de nada! —Le cortó, girándose hacia él para enfrentarlo. —¡Eres un pervertido, eso es todo! ¡Eres un bastardo mujeriego con gustos inmorales y-

—Y es por eso exactamente que estás interesada. Porque crees que soy el tipo perfecto por el que estás buscando… e incluso mejor, crees que soy fácil.

—Tú eres fácil. —Le respondió.

—Bueno, sí. —Dijo, bajando su cabeza divertido. —Pero aunque yo haya empujado los limites, nunca voy a cruzarlos. Tú sabías exactamente qué jutsu quería probar contigo desde que mencioné que era un doujutsu, pero no dijiste nada hasta ahora. Sólo te estoy dando lo que quieres, Sakura, aunque creas que me doy cuenta o no. Pero si estás esperando a que yo haga un movimiento real, para que tú puedas continuar sintiéndote como la indefensa víctima de un viejo y su perversión, entonces, estarás esperando largo tiempo.

Hatake Kakashi era de verdad el hombre más molesto y repulsivo en la tierra.

—No estoy esperando nada. —Dijo indignada. —Me voy a casa.

—Si eso es lo que quieres…

No lo era, pero no tenía las agallas de admitir otra cosa…

Pero eso cambiaría.


Era muy sencillo para Kakashi perder el tiempo, especialmente cuando leía Icha Icha Tactics. En el momento en que llegó a su departamento, tomó su libro favorito y rápido se vio atrapado en la rica historia… y cuando finalmente volvió al mundo real, descubrió que el pálido cielo gris que había estado afuera de su ventana cuando había entrado, ahora era oscuro. La lluvia caía en gruesas cortinas, inundando el alféizar de la ventana.

Mirando al reloj de pared, se recordó su encuentro con Ayame. Tenía tiempo suficiente para un baño rápido y tal vez un bocadillo, ¿Tal vez llegaría cinco minutos tarde?

Mientras se desvestía en el baño, se vio en el espejo y se quedó atrapado en el reflejo, contemplando el sharingan que había sido de Obito ¿Obito hubiera fruncido el ceño por la manera en que él lo había ocupado en la tarde?

Probablemente no, conociendo a Obito. Indudablemente si siguiera vivo, sería el tipo de cosas que él hubiera hecho en su vida diaria.

De cualquier manera, había valido la pena, sólo por ver el sonrojo cubrir sus mejillas, la manera en que su boca se había abierto en medio de lo que parecía ser un resuello y un suspiro. Si ella no se hubiera acordado de su susceptibilidad –su maldita susceptibilidad- le hubiera hecho terminar; le hubiera llevado al límite y más allá sólo para ver cómo lucía y escuchar los sonidos que podía hacer cuando experimentara puro placer carnal.

Él sería la primera y única persona que la vería de esa manera…

Su hombría se movió por el recuerdo y él hizo una mueca. —Abajo. —Le regañó, antes de pararse debajo de la regadera.

¿Y si él era el que estaba equivocado por ofrecerle eso? Ciertamente Sakura estaba en una desesperada necesidad de experiencias sexuales que le hacía sentir como si no valiera, pero quizás él no debía ser quien se la diera. Se había advertido antes de esas líneas que había entre maestro y estudiante, pero últimamente se había dado cuenta de que no le importaban. Ella necesitaba ayuda y él estaba dispuesto a dársela, a veces parecía tan simple como eso. X y Y. Masculino y femenino.

Si sólo las cosas fueran realmente así de sencillas.

Kakashi suspiró. Sip. Había un millón de razones por las que cogerse a su propia estudiante sería una mala idea –muy mala-, y no se necesitaba ser un genio como él para darse cuenta que la principal era esa –que era su estudiante. El currículo de un Jounin era comprensivo, pero eso era simplemente tonto.

Sin embargo, ella ya no era una niña. Había cometido errores y ahora necesitaba una mano que le ayudara y guiara de vuelta al camino correcto-

Oh, enfermo.

Necesitaba dejar de leer Icha Icha.

Kakashi cerró la regadera y salió con apenas una toalla. Cuando salió del baño checó de nuevo el reloj. Diez minutos tarde para su encuentro con Ayame ¡Iba a llegar a tiempo!

Medio vestido, hizo una parada rápida en la cocina para tomar una naranja antes de continuar para seguirse vistiendo. Pero mientras iba por su tercer gajo, un golpe temeroso sonó tras su puerta. Kakashi se detuvo y miró alrededor confundido. Nadie nunca lo buscaba a esas horas, a menos que fueran sus vecinos para quejarse de algo. Su regadera a veces goteaba, así que tal vez el señor Tetsuyo del piso de abajo hubiera venido a quejarse.

Cuando la puerta fue golpeada de nuevo, decidió abrir. Ninguno de sus vecinos golpeaba con tanta cautela. Sólo podría ser una persona.

Kakashi abrió la puerta y se inclinó en el marco, mirando a la chica pelirosada frente a él. Masticando con cuidado, la vio de arriba para abajo. Ninguna parte de ella dejaba de chorrear agua ¿Por cuánto tiempo había estado bajo la lluvia?

Él esperó a que hablara, pero parecía que ni se había dado cuenta de que había abierto la puerta. Estaba preparándose para algo, podía sentirlo, así que simplemente le dio su tiempo y esperó.

Primero su barbilla, luego sus ojos y luego tembló un poco con lo que parecía ser o frío o los nervios que estaba tratando de esconder detrás de sus pestañas que se habían pegado. Entonces, sus suaves labios se separaron y dejó salir un suave suspiro.

En voz baja y débil, habló: —Por favor, hazme el amor.


Notas de la traductora:

¡CHAN-CHAN-CHAAAN! Señores... ¿Será que hemos llegado al momento que todos estaban esperando? Sigan por favor conmigo para saberlo.

¡Hola a todos!

Bueno, ya saben que actualizo por lo general casi los martes, pero había acabado el sábado la traducción y no lo iba a subir hasta hoy, pero Serenity subió un nuevo drabble para A Pocket of Drabbles por el cumpleaños de Kakashi y dije 'De una vez subo el nuevo cap', así que aquí lo tienen (y también ya está arriba el nuevo drabble, se llama 'Cumpleaños Perfecto', pasen y diganme qué les pareció /fin de la publicidad).

Como siempre, gracias enormes por sus comentarios, de momento sólo le he respondido uno de todos xD Discúlpenme, ya saben que soy un lío. También gracias a los nuevos suscriptores (me falta un 'fav' para llegar a la meta de la semana anterior LOL) ~

emiko noctis: Muchas gracias por avisar del error, se me había pasado y sí, esa parte estaba mal, era Sakura y no Sasuke (supongo que se me habrá pasado porque en esa misma escena lo nombra). Ya estaba mejor mis dedos, pero hoy me quedé sentada para actualizar la otra historia y bueno... espero no quedarme sin dedos, ¿O cómo haré fan arts también? Espero que los entrenamientos hayan sido lo suficientemente interesantes... Y si no, siempre nos quedan los próximos capítulos.

Seguramente se me escapa algo, pero nunca me acuerdo de nada =

Esperaré con gusto sus comentarios.

PD: Lizzie, si lees esto, ha pasado sólo unas semanas y ya te extraño ;_; Espero que leas esto y también A Pocket of Drabbles.