Hello everybody!
Gracias por darle click a este fic y seguir con la trama de una loca historia que ha aparecido en mi mente.
Para leer este capi sólo debo decir que me he dado la libertad de crear una especie de "mitología digital" sobre mi universo digimon. De momento el único fic que he leído con estas características ha sido Digimon Adventure 2027 de mi queridísima Marín, por lo que esta idea está algo "fresca", y aunque estas ideas rondaban en mí desde que escribí "El poder del amor y la amistad", me atrevo a por fin, darle nombre y coherencia a esas ideas que pensé nunca escribir. Creo que todo esto pintaba mejor para "El poder de los emblemas", pero bueno, que en su momento no me animé a ponerlo porque me parecía algo loco y fuera de canon jeje, Espero que les guste y no les parezca algo raro… aunque lo es.
A leer se ha dicho!
Hijos de los elegidos
Daichi, Juni y Tsuki. (14, 9 y 2 años) Hijo e hijas de Taichi y Mimi
Aiko, Yuujou y Fuyu.(14, 11 y 2 años) Hija e hijos de Matt y Sora
Chikako y Kazuyo.(14 y 11 años) Hijas de Koushiro y Mayumi
Akari,Kotaro, Saki y Kibou.(15, 15, 14 y 3 años) hija, hijos e hija de Takeru y Hikari
Amai y Shousha.(15 y 3 años) Hija e hijo de Iori y Hiromi
Miyu, Kenshi e Isamu.(15, 11 y 4 años) Hija e hijos de Yolei y Ken
Yori, Yume y Tenshi.(15, 13 y 2 años) Hijo, hija e hijo de Davis y Noriko
Shun, Souta y Katashi.(16, 16 y 13 años) Hijos de Joe y Momoe
*Ami. (15 años) Hermana menor de TK y Yamato Ishida
Capítulo 10:La leyenda del origen de los emblemas
"Siento la oscuridad cerca de mí y siento también la luz que brilla;
pero sobre todo siento profundamente el contraste entre ambas."
La hora de las brujas. - Anne Rice
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Las dos chicas iban caminando en esa costa sombría. El simple hecho de caminar daba escalofríos y producía miedo. Akari y Amai habían dejado de hablar para tratar de pensar en las razones por las cuales ellas estaban allí.
-Siento esta costa que no tiene fin. –comentó Amai, sin embargo, Akari no respondió nada, a pesar de eso, Hida se sentía bien acompañada. -¿Por qué crees que estamos aquí?
Sin dejar de caminar, la rubia trató de contestar.
-No lo sé. Pero siento que no es para algo bueno.
La elegida de la nobleza se perturbó y se detuvo, haciendo que su compañera también lo hiciera.
-Aki… estoy asustada.
Ishida sonrió de medio lado y se acercó a su amiga. Colocó sus manos sobre sus hombros y la miró fijamente.
-Tranquila, yo ya he estado aquí antes y no me ha pasado nada, ahora estoy contigo, y te prometo que no dejaré que nada malo te suceda… Kotaro no me lo perdonaría.
Esa calidez y esperanza que Akari emanaba sin darse cuenta, le dio a Amai una tranquilidad muy agradable.
-Gracias. –sinceró tomando su mano.
La portadora de la realidad no dijo nada. Siguió caminando.
-Vamos, falta poco. –comentó retomando sus pasos.
-¿A dónde quieres ir?
-No sé, pero sé que estoy cerca. –explicó con simpleza.
Las chicas Yagami y su eterno misticismo.
Tras unos minutos de caminar en esa sombría costa, las chicas se adentraron un poco en lo que parecía ser una cueva, misma en la que años atrás, Hikari Yagami entró para ayudar a pobres seres con un destino triste.
-Creo que será mejor salir, este lugar no me gusta nada… lo ideal será buscar a nuestros padres o tratar de llamarlos. –opinó la castaña, sin embargo, al momento en que Hida comenzaba a voltearse para huir, el brazo de Akari la detuvo.
-Espera. Cuando viví en el digimundo, un digimon me contó una historia de amor… me dijo que había una cueva en el Mar de la Oscuridad que escondía una conexión directa a una Piedra Sagrada. No me había acordado de eso hasta que comencé a caminar por aquí. Y no sé por qué pero algo me dice que es esta cueva.
Amai la escuchó atentamente, y aunque parecía una locura, cualquier tema de "amor" era una debilidad para ella. Así que sacando esos genes ocultos de la curiosidad, se aventuró a averiguar un poco más.
-¿Qué historia?
La rubia sonrió y se adentró a la cueva.
-No sé si sea cierta, pero creo que cada leyenda debe tener algo de verdad para que sea una historia… al menos es lo que mi padre dice. –comenzó con un tono de voz que invita a escuchar un cuento. –Antes de que existieran los digimons, antes de que existiera el Digimundo y que existiera el Mar Oscuro, así como el mundo de los sueños, había un solo mundo. Ese mundo estaba formado por información digital y fuerzas misteriosas que no podían ser controladas. Tanto poder necesitaba estar bajo protección, por lo que ese poder fue dividido en muchas, muchas partes, a manera que cada parte fuera capaz de expandir sus fuerzas.
-¿Qué clase de fuerzas?
-Los emblemas. –respondió con simplicidad. –Cada parte de ese poder que mantenía la vida del Digimundo terminó en dividirse en cada emblema que nuestros padres poseyeron.
-¿Son los mismos emblemas con los que hablamos durante la última batalla? –preguntó la muchachita llevándose una mano al pecho donde descansaba su cresta.
-Me gusta creer que sí. –siguió con la historia que le gustaba escuchar antes de dormir durante el tiempo que los brazos de sus padres no la podían alcanzar. –Con el paso del tiempo, los emblemas tenían demasiada carga, por lo que se subdividieron en más, hasta formar los que ahora conocemos, aunque yo sigo creyendo que hay más emblemas que de momento ignoramos su existencia. Poco a poco, los datos digitales se fueron organizando y decodificaron seres que llamaron digimons. Todos vivían en paz, viviendo del mundo real. Sin embargo, nadie se llegó a percatar del problema en el que habitaba ese mundo… estaba en un gran desequilibrio. Todos veían la luz, pero no eran capaces de ver la gran sombra que habitaba en lo más profundo del mundo que comenzaba a formarse.
Las chicas seguían caminando inmersas en la historia del mundo anterior al Digital.
-Pero esas mismas fuerzas, lograron decodificar a cuatro protectores del Digimundo.
-¿Las cuatro bestias sagradas? –preguntó Amai con entusiasmo, pues era conocedora de grandes escritos que su novio redactaba sobre ellos.
-Efectivamente. Ellos trataron de regresar a la Oscuridad los datos negativos que había.
-Vaya…
-Se logró separar la oscuridad, pero no acabar con ella porque… porque pasó algo que nadie se esperaba.
-¿Qué cosa?
-¿Recuerdas que los emblemas han salido de las crestas en cierta ocasión?
-Sí, los he visto.
-Pues se dice que antes, ellos vivían libremente en ese mundo, como si fueran individuos con tareas específicas.
-No logro entender bien a dónde va esta historia.
-Es como todo lo que conocemos, todo tiene un opuesto.
-¿Son los antiemblemas?
-Así es. Tantos sentimientos y cualidades negativas dieron como resultado una crisis, así que el emblema de la Oscuridad fue el encargado de controlarlos. Todo marchaba bien, los antiemblemas estaban controlados… pero algo extraño sucedió con la Luz y la Oscuridad.
-¿Qué pasó con ellos?
-Se dice que se enamoraron.
Ante esa información, Amai abrió sus ojos.
-Waa, ¿cómo Romeo y Julieta? –preguntó asombrada, era como esa historia clásica de amor.
-¿Quiénes son Romeo y Julieta? –cuestionó extraña, pues en esos tres años a penas y había aprendido lo necesario para aplicarse en la escuela.
Esa pregunta le paralizó el corazón, ¿acaso había alguien que no conociera la historia de Romeo y Julieta?
-Dos chicos que vivieron un amor imposible, encontrándolo sólo en la muerte. –informó con ojos soñadores.
Akari ladeó un poco su cabeza como si encontrara alguna relación entre la analogía que su amiga hacía.
-Pues si lo quieres ver así… el punto es que ellos no podían estar juntos, porque con ese amor que Oscuridad daba, comenzaba a transformarse en Luz, y no podía haber más de una Luz. O lo que es peor, que la Oscuridad ya no podía controlar a los antiemblemas por estar cambiando su información.
-¿Y qué sucedió con ellos? –preguntó cada vez más interesada por esos seres que le demostraban ternura.
-La oscuridad que te menciono, no es la oscuridad a la que nos hemos enfrentado. Esta oscuridad es diferente, pero hubo una cualidad que se aprovechó de sus sentimientos y buscó la manera de obtener poder…
-¿Ya no pudieron verse?
-Pero no por ellos ni por sus amigos, sino por el emblema de la maldad.
-¿El mismo emblema que Dark quería activar hace tres años?
-Supongo. Él se encargó de eliminar a todos los emblemas "positivos". Acabó con todos.
Un destino triste para dos enamorados.
-Pero según la leyenda se dice que el emblema de la oscuridad desapareció y que se resguardó en su propio mundo para no sufrir la ausencia de su amor.
-Pero eso es algo que no entiendo, si era el emblema de la oscuridad, ¿se supone que es mala, o no?
-Por lo que sé, es que hay distintos tipos de oscuridad, por un lado existe la oscuridad que pretende acabar con la luz, perteneciente a todos los antiemblemas que atacan los sentimientos puros; pero también existe la oscuridad que simplemente es necesaria…
-¿Y cuál es la oscuridad que se enamoró de la Luz? –preguntó la oijiverde, preocupada por el emblema correspondiente de su novio.
-La segunda… simplemente era su complemento.
Una historia de amor un tanto loca, pero completamente razonable y profunda como todas.
Las chicas dejaron de caminar, habían llegado a un punto de la cueva en la que no se veía la entrada por la que habían ingresado, de la misma manera en la que no se alcanzaba a observar el fin. Sin embargo, ellas brillaban.
-Mira Amai, una Piedra Sagrada. –señaló la rubia.
Efectivamente, allí, en esa fría, oscura y triste cueva, había una Piedra Sagrada.
-No sabía que había una.
-No estaba. Acaba de ser construida. –comentó con seriedad. –Sólo observa qué tipo de Piedra es.
La practicante de Kendo observó detenidamente, hasta que abrió los ojos ante el descubrimiento.
-Es la Piedra sagrada que fue destruida en el Digimundo ayer. Esto quiere decir que no fue destruida, sino que fue transportada. –concluyó.
Las adolescentes se miraron tratando de tomar la mejor decisión.
-Hace unos días, me encontré una mariposa. –cambió de tema sin explicación alguna, pero a Amai no le sorprendió, pues estaba acostumbrada a ella y a Ami. –De alguna manera sentí como si me transmitiera un poder, era un poder demasiado radiante, y aunque Kotaro no me dijo nada, yo también sentí que a él le habían otorgado una fuerza extraña, aunque hacia él había sido una fuerza diferente, como si fuera algo sombrío.
-¿Él está bien? –preguntó la novia del mencionado. La hermana del chico apenas iba a responder, cuando un temblor se sintió en ese lugar. Se tomaron de las manos y trataron de salir corriendo lo más rápido posible; ahora sí se veía la salida, pero lamentablemente dejaron atrás la Piedra Sagrada.
Estaban a punto de salir, veían un poco menos oscuro cada vez, pero la entraba fue bloqueada por un derrumbe, mismo que no les hizo daño, pero sí gritaron.
-¿Qué sucede? –preguntó Amai muy asustada y agitada debido al escape que no lograron llevar acabo. –Quiero irme de aquí.
La rubia no dijo nada.
–Perdóname por la confusión de haber pedido la luz de mi hermano. Si no lo hubiera hecho, no estarías aquí.
No detuvo su caminar; aunque Amai lo intentó, pero algo comenzó a sentir en su mano, esa cálida sensación que sólo sentía cuando entrelazaba su mano con la de Kotaro.
-No es nada extraño… es mi hermano que exige tu regreso. –dijo mirándola profundamente con sus ojos azules.
Hida observaba su mano izquierda tratando de convencerse que de alguna forma, su amor estaba con ella.
De repente, escucharon unas voces provenientes de lo más profundo de la cueva.
Comenzaron a acercarse con la debida cautela.
-En cualquier segundo podrás irte Amai, cuando regreses, no quiero que se preocupen por mí. Diles a mis padres que todo va a estar bien. –susurró.
La mencionada sólo logró asentir un poco, porque también sintió una sensación agradable en su frente.
-Es tu padre quien te está dando un beso… no te preocupes, estás por regresar, hay personas que piden que vayas nuevamente. Fue una fortuna que la semilla de la oscuridad no haya crecido en ti.
-¿Semilla?, ¿acaso mi madre me la heredó? –preguntó, sintiéndose despreciable.
-No, te fue implantada cuando viniste aquí por primera vez, pero te acaban de quitar un poco cuando te atacaron. –dijo.
A cada palabra de su amiga, se confundía más.
-¿Cómo sabes todo eso?
-Sé muchas más cosas de las que creen. –comentó, encogiéndose de hombros. –No sé cómo, ni sé cómo evitarlo
Un llanto alertó a las dos. Caminaron un poco más a prisa hasta que llegaron a un lugar más amplio donde había una esfera grande.
Se asomaron y vieron lo que en lo más profundo de su mente pensaron: los niños.
-¡Kibou!, ¡Tenshi!, ¡Isamu! ¡Fuyu! –gritó Akari al ver a su hermanita, primos, y hermanos de sus amigos.
Amai, por otro lado, estaba buscando con la mirada a su fiel admirador de Kendo.
-¿Dónde está Shousha? –susurró, pero también se dio cuenta que la hermanita de su amigo Daichi no estaba. –Tampoco está Tsuki.
Los nenes comenzaron a llorar cuando las vieron, claro que las reconocieron, pero no podían hacer nada por tener esa burbuja a su alrededor.
-¡Aki! –gritó Kibou al tratar de pegar su carita contra ese "campo de fuerza".
-¿Qué quieren hacerles? –se preguntaron las chicas. Lamentablemente en los intentos de ayudarlos, se escucharon pasos fuertes que iban incrementando a cada segundo. Con señas que tranquilizaron un poco a los niños, las chicas se escondieron para tratar de ayudar a sus amiguitos desde otro punto.
-Ya cállense. –espetó el ser que venía entrando y dirigiéndose hacia ellos. –Sé que no tienen la culpa de estar aquí, pero ni modo… el destino los eligió.
-¿Quién es ella? –susurró Amai evitando ser vista u oída a toda costa.
-Quien menos te lo esperas. –comentó Akari con una pequeña sonrisa, dejando nuevamente con muchas dudas a la castaña.
Las chicas abrieron sus ojos alarmadas al ver que ese ser traía a Tsuki en sus brazos.
-Lamento hacerles esto, algo me dice que es lo mejor, sin embargo no tengo nada mejor que hacer más que obedecer al señor Dark. –comentó dejando a la llamada Luna entre los demás infantes que seguían asustados.
-¿Cómo te llamas? –preguntó Kibou señalándola.
El ser oscuro sonrió con ironía.
-No recuerdo bien, pero me dicen Yami.
-Jiji, me recuerda a mi tío Yamato. –dijo inocentemente, pues al ser de las mayores, tenía un poco mayor de facilidad al hablar.
-He oído del él, el portador de la amistad. –continuó, indiferentemente. –Ayer intentaron matarlo… pero el emblema del amor lo salvó.
Yami comenzaba a derretirse ante la dulzura e inocencia que esos niños elegidos desprendían, tal vez sí tenía corazón, y no era sólo oscuridad como le habían hecho creer.
La rubia de quince años salió de su escondite.
-Yami… ¿cómo estás?
Al escuchar ese nombre, y la ternura con la que no recordaba hacer sido llamada, la mencionada volteó.
-¿Quién eres tú?, ¿qué haces aquí?
-Hace mucho tiempo tú me salvaste la vida.
-Yo nunca he hecho nada bueno por nadie.
-Eso es lo que crees. Pero así no eres tú… yo conozco a Hikari, no mi madre… sino el emblema de la luz.
-¿Luz?
Un mar de extrañas sensaciones y recuerdos borrosos comenzaron a llegar a ese extraño ser.
-Luz… -la llamada Yami se acercó a las chicas, ambas emanaban eso que no recordaba bien: "luz"
-¿Quiénes son ustedes?
-Las portadoras de la Realidad y la Nobleza. Portamos a quienes algún día fueron tus amigos.
-Amigos, Yo no tengo amigos. –con recelo aclaró.
-Tal vez no hables con ellos, pero sí los sigues teniendo. Sólo que no saben que sigues viva.
-No sé de qué me hablas. Pero si ustedes portan un emblema, mi deber es quitárselos.
Dicho esto, Yami mandó un ataque a la chica que tenía más cerca, Amai, haciendo que cayera. Con rapidez descomunal, ese ente digital oscuro arrebató su emblema que cargaba. Consumió su energía hasta que el emblema de la Nobleza dejó de tener ese color lila hasta que se borró por completo el símbolo, quedando todo gris.
-El emblema de la Nobleza… una cualidad pur a y blanca, cuando le dé este poder al señor Dark estará orgulloso de mí.
Amai estaba con la boca abierta, miró con desconcierto su cresta-digivice para corroborar lo que había pasado. Ya no portaba ningún emblema, ya no tenía el emblema de su madre.
-Ahora tengo a mi poder ese emblema… -dirigió la mirada a la pequeña Tsuki que estaba en ese campo de fuerza, e hizo lo mismo… le arrebató el emblema del Esfuerzo.
Ni Amai ni Tsuki tenían una cualidad representativa del digimundo, sólo su digivice.
-¿Qué hiciste? –cuestionó incrédula Akari por ver esa atrocidad.
-Sigues tú.
Con velocidad se dirigió a la rubia, pero de alguna manera extraña, una luz poderosa salió de su emblema.
Todos quedaron sorprendidos por lo que pasaba.
-¿Qué haces Yami? –preguntó ese ente misterioso.
-¿Quién eres tú? –preguntó el ser oscuro con apariencia de mujer.
-¿No me recuerdas?, soy Genjitsu, el emblema de la Realidad.
-Realidad… -murmuró como si recordase algo, pero no lo consiguió.
-Hace mucho tiempo tú me salvaste la vida. En mi poder tengo parte de tus fuerzas y parte de las fuerzas de la Luz.
-Luz… -un gran caos empezó en su mente.
-Tú no eres mala Yami.
-¿Cómo sabes eso?
El emblema de la Realidad extendió su mano para que ésta la tomara. Sólo bastó unos segundos para que ella lograra recordar unas cuantas cosas.
-Ustedes me están confundiendo. Soy un ser de oscuridad. En mi corazón no puede haber sentimientos buenos.
-¿Entonces aceptas que tienes un corazón? –infirió Akari.
Yami se mostró confundida.
-Han borrado tu memoria Yami, por eso no recuerdas casi nada. Pero con nuestra ayuda volverás a ser lo que eras antes.
-¿Lo que era?
-Un emblema.
Esa información desconcertó a Amai, pero no a Akari.
-Yo no puedo ser eso… los emblemas están en una simple etiqueta que cuelga por el cuello de un montón de niños que se creen héroes.
-Te equivocas, e incluso tienes un protector.
-¿Quién es?
-Yo. Yo soy la portadora del emblema de la Oscuridad. –con voz firme, Akari dio un paso al frente.
Amai estaba completamente atónita ante lo que ocurría, no entendía muchas cosas del comportamiento de la hermana de su novio.
-Entiendo que estés así de alterada. Pero lo que Akari dice es verdad. Ella posee dos emblemas.
-¿Es eso posible? –preguntó Hida.
-Claro Amai, tú también los tuviste. Hubo un tiempo hace tres años en el que tú fuiste portadora de la Nobleza y la Justicia.
Los niños también estaban empezando a alterarse.
-¿Y mamá? –preguntó Fuyu con ojitos desamparados.
-Tengo hambre. –gritó Tenshi mientras estiraba los brazos en señal de desesperación como buen Motomiya.
Las cosas estaban con demasiada tensión.
-Piensa muy bien las cosas. Aunque en ti todo sea oscuridad, y la representes… no quiere decir que debas ser mala con todos, en especial si tienes grandes motivos para ser feliz.
-Feliz. –Yami repitió esa palabra en un susurro, como si tratara de comprenderla.
Débilmente dio una sonrisa, como si recordara algo importante, pero cuando estaba a punto de hablar, un fuerte y potente golpe la tiró al suelo.
-Te dije que siempre debías obedecerme.
Los presentes se tensaron al ver que alrededor de ellos había un pequeño ejército de digimons oscuros, con Dark al frente.
-Tú me perteneces, eres parte de mi grupo. –demandó el ente conocido como Dark.
-Vaya Waru… no has cambiado nada en tu manera de pensar.
-Ni tú tampoco Genjitsu… hacía cientos de años que no te veía. Aunque tal vez no estés enterada, pero ahora me llamo Dark.
-Puedes cambiar tu nombre y tu físico, como lo has hecho en este tiempo, pero no tu verdadera esencia.
-¿A qué has venido?
-A recuperar lo que te has llevado, lo que con tu ambición destruiste hace muchísimo tiempo.
-Hace miles de años yo los maté a todos ustedes, no entiendo cómo es que revivieron.
-Mataste a los representantes de las cualidades, no a éstas mismas. Nunca entenderás eso.
-Sabes que volveré a matarte, así que dime lo que quieras, que no me importa.
El emblema de la realidad lo miró desafiante.
-Tú eres el emblema de la Maldad. Pero aun así necesitas de un digivice para activar todo tu poder.
-Eso no es del todo cierto. –retó con malicia. –Si me hubieras dicho esto hace tres años te habría creído, pero sin siquiera planearlo, le di a una niña la mitad de mis datos oscuros, y residen en ella… mientras alguien más los tenga, seré inmortal. Yami, tráeme a la niña.
Oscuridad dudó un poco, a pesar de que seguía adolorida por el ataque que había recibido.
-Que la traigas, te ordeno.
-No lo hagas Yami, nosotros estamos seguros que tú no eres así. –dijo Akari con una mirada suplicante.
Por otra parte, Amai estaba resentida por la manera en la que ella le había arrebatado su emblema con el que se sentía tan identificada.
Yami estaba indecisa. No sabía qué hacer ni qué decir.
-Si no me traes a la niña, yo mismo iré por ella.
La confundida caminó hasta el campo de fuerza en el que se encontraban los desesperados niños. Tomó a Tsuki, que seguía algo desconcertada por el arrebato de su cresta, y la cargó.
Se dirigió a Dark, pero en el último instante, tal como lo había planeado, le entregó la bebé a Akari.
-No.
-¿Qué dices? –cuestionó enojado.
-No, hasta que me digas qué soy yo y cómo es que tú eres una autoridad en mi vida.
Dark se enfadó grandemente, pero con su sonrisa cínica de siempre comenzó a hablar de nuevo.
-No tengo nada que decirte, tú eres de mi propiedad, gracias a mí estás viva y por lo tanto, debes obedecerme.
-No creas todo lo que él te dice, es mentira. –interrumpió Akari.
-Y tú cállate niña. Hace quince años pensé que te había matado, no fue así, pero ahora, podré usar a tu prima para los mismos fines que en su momento no pude lograr.
-Aunque me hubieras matado, mis amigos te habrían eliminado. La luz siempre encuentra la salida.
-Pero no es eterna. –objetó más enojado que nunca. –Tómenlas como prisioneras.
Dada la orden, el villano fue hasta la rubia e intentó arrebatarle a la pequeña Tsuki.
-No. –Akari luchaba para que no lo hicieran. –Sólo tiene dos años.
Dark estaba al límite de la paciencia, cuando de la nada sintió un gran golpe en su hombro. Se giró y vio una mirada penetrante y decidida que lo encaraba.
-Malvado. Eres lo peor que he conocido. Tsuki tiene sólo dos años, es una bebé. Tiene una familia que la está buscando desesperadamente, ¿por qué le diste la oscuridad a ella?
El emblema maligno rio ante la ironía de las cosas.
-¿Oscuridad?, ja, ¿a qué juegas niña?, a ser esa justiciera que practica artes marciales, ¿no? Por si no lo sabías, tú también tienes esa semilla de la oscuridad… no sé cómo ni por qué no germinó en ti, pero también la tienes e incluso la siento.
-No es verdad. –negó, no quería tener nada que ver con la oscuridad, nunca.
-Claro que sí. Tienes esa semilla, y no es copia como la de tu madre, sino original, del mismo Mar Oscuro que te eligió a ti para dártela hace tiempo. Pensé que cuando sufriste el accidente de automóvil habías muerto, incluso me acerqué para quitártela, fue lo que me ayudó a tener más fuerza. Pero a pesar de todo eso… no floreció. Tus sentimientos nobles reprimieron ese crecimiento.
-Y me alegró que lo haya hecho.
-Pues no, porque sólo haces que mis propósitos sean más complicados.
-Esto no tiene que ser así. –interrumpió el emblema de la realidad. –Cada quien puede ser feliz sin lastimar a otros. Olvida el pasado Dark. Yo olvidé el mal que me provocaste a mí y a los míos. Puedes ser diferente si tú quieres…
-Intenté ser diferente, pero soy un ser hecho de oscuridad, de maldad. Estoy destinado a ser así. –observando por última vez a las muchachas y a los emblemas que estaban allí. Levantó su brazo y, de la misma manera que un par de horas atrás cuando fue al hogar Yagami, atrajo a sí a la pequeña Tsuki.
-¿Cómo es posible? –preguntó Hida, ya sujetada por los digimons que estaban allí.
-Ella forma parte de mí. Cuando aún no nacía, sin planearlo le dejé la mitad de mi información a Mimi. Y como yo estoy destinado a ser el rey del mar oscuro… también lo está la mitad de mis datos.
-¿Qué le harás a Tsuki? –preguntó el emblema de la Realidad.
-Como aun es pequeña para ser reina, aceleraremos su proceso de crecimiento y la haremos la máxima autoridad de este lugar, claro… siendo manejada por mí. –admitió.
-Eso es algo atroz. No lo permitiré.
-Ja, me gustaría que lo intentaras. –retó desafiante. –La única manera de cambiarlo es que otra persona con tal grado de poder intercambie su lugar…. Y dudo que alguien quiera, o cumpla con los requisitos.
-Yo lo haré. –se ofreció Hida.
-No, lo haré yo. –estableció Akari, comenzando a brillar. Como consecuencia, los agarres de los digimons se disolvieron. –Quieres a alguien con el mismo grado de poder oscuro que de Tsuki. Mi emblema y mi poder son "superiores". Es la fusión del emblema de la luz, la esperanza y la oscuridad. Soy capaz de manejar los extremos del poder negativo y positivo… eso es mucho más valioso que tener a una niña que aún no ha activado su emblema.
Claro que omitió que Tsuki ya no poseía cresta alguna.
Dark meditó muy bien esa teoría. Era verdad cada una de las palabras de la muchacha, pero aun así no podía permitirlo.
-Demuéstralo.
Sin dejar de ser esa luz que emanaba de su ser, la rubia Ishida simplemente miró a Genjitsu; ésta sonrió como si leyera sus pensamientos y regresó a ser lo que era… una etiqueta sobre el pecho de Akari.
-Estoy brillando en medio de un mundo repleto de oscuridad. ¿No es suficiente prueba?
-No.
La muchacha vio a su amiga. La mirada expectante de ella le dio una idea. Tal vez Amai no le perdonaría lo que iba a hacer, pero tenía que intentarlo.
Trató de focalizar toda su energía a la castaña, como si le diera cierta fuerza o cierta cualidad.
Cuando terminó con ella, se dirigió a Yami. Hizo lo mismo, aunque por su contrario, la redujo a lo que siempre debió ser… un emblema.
Algo agitada y cansada, Akari retornó su mirada a Dark.
-He reducido el errante ente de la oscuridad a una etiqueta. –dijo mostrándola. –Ya no puedes ejercer autoridad en ella ni tampoco robarle poder. Ahora ese poder es mío. Si quieres tener a la oscuridad, yo debo intercambiar el lugar de Tsuki.
El señor oscuro miró con recelo a la niña. Debió acabar con ella cuando nació. Sabía que ella truncaría sus planes en algún momento, y era ese momento.
-De acuerdo. Tomaras el lugar de la niña.
-Pero señor Dark, Akari no tiene la mitad de sus datos. –interrumpió Demidevimon.
-No los tiene, pero tenemos a los niños.
-¿Para qué ocupan a los niños? –preguntó Amai.
-Explícales Demidevimon… ya me cansé de hablar. –ordenó con una cínica sonrisa.
-Para que el poder de Tsuki logre pasar a Akari, es necesario que el poder positivo y negativo sea equiparable. Como Tsuki aún es pequeña, tiene todo el poder negativo del señor Dark, pero el positivo no le es suficiente. En realidad no nos importa porque podría morir, pero el poder se perdería. Así que para realizar ese cambio, es necesario unir a los emblemas más puros, porque son los que tienen más poder.
-Intentan realizar la fusión de los emblemas, ¿no es así? –Akari infirió, aun algo cansada por el esfuerzo tan grande que hizo.
-Así es, sólo que con algunos solamente.
-Eso es muy peligroso. –comentó.
-No me importa la vida de esos chiquillos mientras obtenga mi poder. Ya hiciste ese trato, y cuanto antes lo cumplas, mejor. –la miró con interés. –Demidevimon, trae a los chiquillos.
El murciélago obedeció y con ayuda de algunos digimos trajo a los niños. Amai estaba expectante a la situación, no dejaba de preguntarse sobre su hermano ni sobre lo que ocurría a su alrededor, y lo que era peor, sentía a Kotaro como si estuviera a su lado.
Los niños fueron acomodados en un círculo, Tsuki y Akari en medio, para prepararse ante el próximo trueque de poderes.
-¿Dónde está el otro niño? –preguntó Dark al notar que un lugar estaba vacío.
-Mi señor, el poseedor de la Justicia no tiene un emblema con grado de poder.
-Pero es puro por pertenecer a un menor de cinco años, además no ha brillado.
El avecilla se puso nervioso, preparándose para recibir un golpe.
-No lo encontramos. No estaba en el mundo real. –confesó con temor.
-¡Tontos! –espetó, pero sin golpearlo, ya habría tiempo para eso. Volteó a ver a Hida. –Tú, eres su hermana… dime dónde está ese niño.
-No lo sé.
-Dímelo.
-Pensamos que los digimons que los atacaron lo tienen. No recuerdo bien, yo me desmayé. –nerviosa contestó.
Dark miró de nuevo a Demidevimon.
-Búsquenlo por todas partes, incluso por debajo de las piedras si es necesario… dije claramente que necesitábamos a ese niño para sustituir al emblema de la Vitud que ya liberó su poder el día de ayer. Realizaremos la fusión de emblemas hasta que encuentren a ese mocoso. Mientras tanto… enciérrenlos a todos.
Acorralaron de nuevo a los elegidos y elegidas. Kibou buscó refugio en los brazos de su hermana mayor. Y los demás también. Akari y Amai se vieron, tratando de buscar una respuesta. Pero sin previo aviso, Akari abrazó a Amai fuertemente.
-¿Qué pasa? –preguntó ante el extraño e inoportuno acto.
-Estás a punto de regresar al mundo real. Yo aunque también puedo irme, debo quedarme aquí a cuidar a los niños.
-Yo me quedo contigo. –murmuró para que ni Dark ni los digimons la escucharen.
-No, necesito que cuides de esto. –Akari tomó el digivice que estaba sin el emblema de la Nobleza e insertó la etiqueta de la Oscuridad. –Perdóname por esto, sé que no quieres un emblema diferente al de tu mamá, pero en este momento nadie más puede tenerlo. Es mío… y ahora te lo doy. Es la única manera en la que nuestro Digimundo puede salvarse.
-Akari… ¿qué dices?
-Ahora eres la portadora del Emblema de la Oscuridad… sé que a mi hermano no le gustará, pero lo entenderá, lo prometo. Mientras tanto, cuida del emblema, y del poder que te di hace unos momentos.
-¿Qué poder? –preguntó.
-Uno que ayer una mariposa del Digimundo me dio. A Kotaro también se lo dieron, estos poderes deben estar juntos, y nadie mejor que tú y Kotaro. Te prometo que todo va a estar bien, y descuida, Shousha está en buenas manos.
Amai estaba verdaderamente confundida, más que nunca en su vida, y de repente, comenzó a desvanecerse… ya estaba de nuevo en el mundo real.
-¿A dónde ha ido Amai? –cuestionó Dark, furioso.
-Regresó a la Tierra. No pude evitarlo, ella no pertenece a aquí.
-Da igual, a ella ya no la necesitamos, aunque aún tiene algo de la semilla de la oscuridad. Mientras tú te quedes, al igual que esos mocosos y tengas el poder de la oscuridad de tu lado… mis planes seguirán igual.
Akari no dijo nada y se dejó guiar por los digimons quienes ya comenzaban a tratarla como su futura reina. Los niños lloraban por sentirse solos, pero la rubia, haciendo uso de sus buenos genes que tenía de su madre como maestra de preescolar, los tranquilizaba.
Si tan sólo Dark supiera que ella ya no tenía a la oscuridad de su lado.
Solo quedaba esperar.
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-¿Estás segura de esto Miyu? –preguntó el digimon en los brazos de su compañera.
La mencionada suspiró de nueva cuenta. Llevaba rato parada frente a ese centro de ayuda a adolescentes. No estaba segura de hacer eso.
-Yo digo que es mejor irnos. Tus padres creen que estás en un campamento.
Ichijouji negó con la cabeza al mismo tiempo que pasaba una mano por su abdomen.
-Entre más rápido me quite esto, será mejor Pouromon.
-Pero creo que es mejor que le digas a tus padres… ellos pueden ayudarte, o al menos a tu tía Momoe, ella te quiere mucho, Miyu.
-Lo sé, pero no dejaría de reprocharme lo que hice.
Se quedó parada un rato más, vio a una chica con una gran panza que también entraba allí. Vio a otra con unas inmensas ojeras, y aunque no fuese criticona, identificó ciertos rasguños en sus muñecas.
¿En serio quería entrar sola?
Tomó aire y entró por la puerta, pero un guardia la detuvo.
-Disculpa, pero no se permiten digimons aquí. Sólo personas.
-Pero eso es injusto… conozco a un gran abogado y al mismito embajador del Digimundo con el Mundo… le aseguro que esta discriminación que le hacen a nuestros compañeros digimons no quedará indemne.
El guardia se asustó por la reacción tan acertada que tuvo la adolescente, además del poder oral que causaba en todos.
-Lo que le iba a decir señorita es que puede dejar al digimon en el área que tenemos para ellos. Es por salubridad y…
-¿Sabe qué?, quédese con su clínica y con su área especial de digimons.
Sin decir nada más, Miyu dio media vuelta y retomó su camino.
-Creí que querías entrar para que te ayudaran.
-Sí, pero… nadie puede resolver mis problemas, sólo yo. –dijo tristemente.
-No estás sola Miyu, pero quieres estarlo.
Siguieron caminando un poco en esa mañana. Hasta que la guardiana de la Alegría comenzó a notar que a su alrededor muchos digimons comenzaban a desaparecer.
-¿Qué sucede?
-Miyu… no me siento bien. Es como si me obligaran a dormir.
Comenzó a pensar lo peor al ver cómo es que poco a poco iba desvaneciéndose.
-No, no Pouromon… sólo te tengo a ti. No quiero que nada te pase. –la chica comenzó a correr en busca de ayuda, pero el panorama que el resto del mundo vivía en esos momentos era exactamente el mismo.
-Tienes a muchos que te aman Miyu, no soy el único.
La pelinegra sabía a lo que el digimon rosáceo se refería.
-No…
-Se fuerte Miyu, regresa a tener esa alegría y confianza que hay en ti.
"Confianza"
A duras penas el digimon dejó de hablar y desapareció. Lágrimas comenzaron a caer de su rostro. Era difícil lo que ocurría y lo que pasaba. Eran muchas emociones. Dio una mirada lejana al centro al que iba a ir, y valientemente regresó a su casa. Algo andaba mal, no sabía que era, pero sí se sentía culpable.
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Se sentía flotando. Trataba de caminar, pero no podía encontrar el piso con sus pies.
Entendió lo que pasaba: Estaba soñando.
Pero no era un sueño cualquiera, era como un Deja vú. Ya había estado allí.
Ami movió su cabeza y a lo lejos vio una agrupación de personas que brillaban.
Fue hacia ellas.
Prestó más atención e identificó a algunos de ellos. No eran personas, eran los emblemas que había visto en varias ocasiones.
- Waru ha matado a muchos emblemas… sólo quedamos nosotros. –informó el ente a quien Ami reconoció como el emblema del Valor.
-No podemos desproteger al digimundo. Se alimenta de nuestras fuerzas. –manifestó un emblema que sólo ella conocía, el emblema del Altruismo.
-No lo haremos. –comunicó el conocimiento, a lo que el resto prestó atención. –Este mundo aún es joven. Necesitará siempre de nuestro poder para estar en equilibrio. Debemos unir nuestras fuerzas y guardarlas en diferentes puntos de este mundo.
-Algún día, alguien las encontrará. ¿Y si hacen mal uso de ellas? –cuestionó el emblema de la Virtud.
-Pero serán personas con ciertas cualidades. Alguien a quien cada uno de ustedes elija para que sean protectores de esos poderes. –finalizó.
-Somos los emblemas que quedan. Debemos hacer un plan para que este mundo hecho de los pensamientos positivos, así como de las redes de comunicación de las personas no desaparezca. –empezó Hikaru, el emblema de la Luz. –Dividámonos por equipos con los que tenemos conexiones directas, formemos Piedras Sagradas para mantener el equilibrio del mundo.
-Me parece arriesgado tener sólo las Piedras, quizá debemos formar en ellas nuestra esencia, pero nuestros poderes en algo más. –propuso Confianza.
-En algo que sea más difícil de conseguir, a menos que nuestras cualidades estén juntas. –opinó el emblema de la justicia.
De repente, el anteriormente conocido como Waru, apareció entre ellos.
-Tú no eres bienvenido. Formas parte del lado oscuro del Digimundo. –retó el emblema de la Libertad.
-Lo que no sabes es que a partir de ahora, el Mundo Digital me pertenecerá. Tengo el poder de los antiemblemas de mi lado, lo he liberado.
Empezó a matar a cada uno de ellos de manera dolorosa humillante. Absorbía la energía de ellos. Cada uno fue cayendo a pesar de intentar evitarlo.
Valor, Integridad, Conocimiento, Paz, Sueños… e incluso algunos emblemas que desconocía fueron desapareciendo.
Le llenó de ternura ver cómo la Amistad protegía al Amor. Le recordó a Sora y a Yamato, incluso sus emblemas estaban destinados.
-Ahora soy más fuerte que nunca.
Pensando que había terminado, se marchó.
Ami se acercó un poco para ver si ella era capaz de hacer algo.
Sin embargo, en medio de unas rocas… reapareció el emblema de la Luz.
La rubia lo ayudó.
-Gracias niña, no deberías estar aquí. –mencionó dolorosamente.
-Yo tampoco entiendo por qué estoy aquí.
Hikaru la miró atentamente.
-Esto en parte es por mi culpa. Me enamoré y descuidé mi función en el mundo. Waru se aprovechó de eso y realizó esta masacre. Y ahora incluso Yami está muerta…
-Oye, tú eres Luz, mi hermano dice que la esperanza es la Luz, y que gracias a ella todo puede renacer.
Hikaru meditó las palabras de esa niña a la que ni siquiera conocía, pero le despertaba una confianza profunda.
-Luz…
Ami sintió que las cosas desaparecían a su alrededor, como si ella ya no estuviera, o como si Hikaru dejara de mirarla. En cuestión de segundos vio el Sol salir y ponerse, para hacerlo de nuevo una gran cantidad de veces. Hikaru seguía con esa misma posición, sentado sobre una piedra.
De repente, aparecieron cuatro bestias, ella las conocía a la perfección, vivió tres años entre ellas.
Rodearon a Hikaru, para después verlo morir.
-La esperanza es la luz que hay en cada uno de nosotros. La luz provoca oscuridad, la oscuridad no es buena ni mala, simplemente necesaria. –dijo uno de ellos.
Hikaru se dividió entre muchas partes. Formando muchas mariposas y también muchas mini esferas que se convirtieron en parte del cuerpo de los cuatro digimons.
Cuando ella empezaba a creer lo peor, una de esas mariposas empezó a transformarse y se convirtió en otro ente: La esperanza.
-Bienvenido Kibou. La luz está en ti, ustedes son uno mismo. –dijo el más grande de todos ellos.
-Confiamos en que tú sabrás qué hacer. –mencionó otro antes de desaparecer junto a sus compañeros.
Ami estaba verdaderamente sorprendida. Eso era como una película.
-La esperanza es lo último que muere. –susurró, parafraseando a su hermano Takeru.
Kibou la volteó a ver y le sonrió, aunque no sabía si en verdad la miraba a ella.
Caminó un poco y vio algunas cenizas en sus pies, mandó una pequeña luz y poco a poco el ser de color rojo fue reconstruyéndose, el emblema del Amor.
-Con que el amor renace de las cenizas, igual que el fénix. –susurró divertida, y conmovida, porque de ese mismo emblema, se subdividió el emblema de la amistad.
Ami fue testigo de cómo algunos emblemas iban renaciendo. No eran tanto como los que había visto un poco antes, pero si los ocho que conocía a la perfección.
Crearon se subdividieron en más emblemas y éstos, a su vez, en las tan conocidas Piedras Sagradas. Cuatro emblemas a cada una de ellas. Y por primera vez, vio cómo se iban formando las digiesferas que les ayudaron en la última batalla que tuvieron.
La cabeza le empezó a doler. La vista se le nubló y de repente, estuvo en su cuarto otra vez.
-¿Estás bien, Ami? Kalu kalu…
La rubia se levantó de su cama y enfocó su mirada al digimon con ojos tiernos
-Sí Kalumon, estoy bien, es sólo que… -volteó a ver la taza que estaba en su mesita de noche. –No vuelvo a tomar café antes de dormir.
Bajó a desayunar con sus padres como cada mañana desde que tenía memoria.
Dialogaron un poco antes de que ambos fueran a trabajar.
Ella estaba de naciones, por lo que no era tan necesario vestirse ni arreglarse, en caso de que saliera con sus amigas o algún chico que casi siempre le invitaba a salir.
Se puso a ver un par de canales en la televisión, encontrando la mayoría de ellos como monótonos y aburridos, pero Kalumon estaba muy entretenida, así que decidió ocuparse con algo más, encontrando su distracción en su celular, que marcaba un mensaje no leído.
Sin ánimos se dedicó a leerlo, y se sorprendió cuando vio al remitente "Shun Kido"
No sabía si leerlo o borrarlo como lo había hecho con los últimos que éste le mandó durante los últimos meses. Justamente fue eso lo que le llamó la atención, que tenía mucho sin buscarla ni procurarla. Él y su hermano ya estaban en preparatoria por lo que había perdido cierto contacto con ellos, pero lo que si sabía es que salían a menudo con chicos que tenían una no muy agradable reputación.
Pasé la noche en una discoteca, falsifiqué una credencial de mayoría de edad, fui a dar a la policía, me contuve de fumar, casi me arrestan si no es por mi tío Ken que interfirió para que ni a mí ni a Souta nos pasara algo.
Y no sé por qué, pero en cada locura te tenía presente en mi mente, y sobre todo en mi corazón.
Lamento todo lo que te hice, espero me perdones. Y aunque no volvamos a salir, al menos sí espero retomar esa amistad que tuvimos.
Sé que no te gusta un amigo así de irresponsable, quiero cambiar, y quiero que seas parte de ese cambio.
Ese mensaje simple, pero lleno de Sinceridad le sacó varias sonrisas, verdaderamente extrañaba las loqueras con Shun, salir con él, inclusos sus besos, pero sobretodo, extrañaba las peleas que tenían hasta gritarse a más no poder… Era una relación extraña la que llevaron por un tiempo.
Estaba a punto de responder ese mensaje, cuando de repente, Kalumon dio un gran quejido de dolor.
-¿Qué sucede Kalumon? –preguntó apurada y acercándose un poco más.
Ni siquiera le dio tiempo de responder, a diferencia de los demás digimons del mundo que pasaban por lo mismo en esos momentos.
-¿Kalumon? –con leves lágrimas en sus ojos trató de pensar qué pudo haber pasado.
Trató de hablar con sus padres y hermanos, pero no funcionaban las líneas de teléfono ni de celular.
No entendía lo que pasaba.
Pero ver a Kalumon desvanecerse, le hizo recordar un día en el digimundo, de hace mucho tiempo cuando conoció una historia, la cual su memoria había borrado; misma que años después le contó a su prima Akari: la leyenda del origen de los emblemas.
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Así termina el capi que de momento me ha costado más escribir.
Vimos lo que pasó en el Mar oscuro, y cómo es que Amai y la pequeña Tsuki perdieron sus emblemas, así como el destino incierto y muy místico de Akari.
Respecto a la última escena… hay una idea rara en mi cabeza, que espero este año darle forma y sentido. Es un fic que hable sobre cómo Ami consiguió su emblema de la Unión y cómo es que es elegida, que de momento no he hablado sobre eso.
Los gemelos aun andan medio raros, pronto se dirá por qué andan así.
Aquí Miyu tuvo una breve participación, en el próximo capi habrá un reencuentro entre ella y Yori… jijiji
A partir de aquí, los más peques tendrán mayor participación, bueno, no los peques peques bebés, sino los medianos: entiéndase Juni, Kazuyo, el mini hombrecito Yuujou, Kenshi, Katashi, Yume…
Bueno que esa rara historia de los emblemas se me hizo algo raris jeje, pero bueno, espero que al menos se les haya hecho interesante.
Ha llegado el momento de… Votaciones!
Los romances entre los hijos de los elegidos están de la siguiente manera.
Kotaro x Amai: 21 puntos. Los únicos que aguantaron las rupturas, aquellos que llevan juntos mucho tiempo, el príncipe que salvó a la princesa de ser ahogada… el MISTICO Takari de la nueva generación, los dos más tiernos. Portadores de La luz y la Oscuridad… podrán congeniar? Primer lugar para ellos!
Saki x Chikako: 20 puntos. El rubio y la pelirroja. El terco y la cuidadosa… el sorato de la nueva generación va en el segundo lugar. Una historia con contada sobre unas galletas de un 1 de agosto de hace tiempo…
Yori x Miyu: 17 Puntos. Un Motomiya y una Inoue… podría funcionar esta relación pese a que está muy deteriorada con gran falta de comunicación… vamos chicos, que hay muchos fans que los quieren juntos, no sólo por ese bebé que Yori ha confirmado… pero Miyu no todavía… Alguien me dijo por Facebook que son como la nueva pareja Michi, ustedes que creen? Bajaron al tercer lugar, pero aún puede mejorar…
Daichi x Aiko: 12 Puntos. El Yagami y la Ishida. Una Ishida y un Tachikawa. Un Tachikawa y una Takenouchi. Una Takenouchi y un Yagami… esta rara mezcla de genes tenía que fusionarse con los herederos del Amor y el Valor… arreglaran sus problemas?, o Ai se quedará con la idea de una traición, o peor aún, Daichi sí jugaba con Ai?... cuarto puesto para el Daiko.
Kazuyo x Yuujou: 10 puntos. Los inocentones del grupo aparecen en la quinta posición. Algún día Yuujou entenderá el significado de las galletas? (Como publicidad subliminal… digo que está en proceso un fic donde Yuujou es el mero protagónico, y Kazuyo tiene una gran y bonita participación)
Shun X Ami: 2 puntos. El Kido estricto y correcto con la liberal… funcionará esta pareja que se parece a Joe y Momoe?, habrá que decidirlo en esta etapa difícil para Kido. En este capi hubo una pequeña participación entre ellos.
Souta X Akari: 2 puntos. El otro Kido libre pensador con la tierna y mística Akari ahora tienen un puntito de más… en serio pegan o es mera loquera mía? Habrá que seguir viendo cómo se desarrolla esto.
Yume X Katashi: 1 punto. Se agrega a la votación esta parejita. De momento Katashi es el único que tiene sentimientos por Yume, de Yume todavía no sabemos… Bienvenidos chicos, a partir de ahora tendrán nuevos fans.
Apoyen a su favorito!
Ya saben. Tres votos por review con tres razones.
Y de los mayores van así:
May y Kou: 14 votos. En pleno divorcio, pero cómo tendrán un bebé?... habrá que verlo y seguir votando.
Hiromi y Iori: 10 votos. Otro bebé que nazca en el Digimundo a la orden!. A Hiro no le ha ido bien en este fic, tal vez un niño es lo que necesita para tener un mejor consuelo.
Hikari y Takeru: 8 votos. Cuantos hijos llevan?, en serio ocupan otro? Cinco?... el público decidirá, además, los niños les salen súper bonitos y misticos…
Momoe y Joe: 3 votos. Tres adolescentes guerreros y rebeldes para agregarle otro más?
Miyako y Ken - Mimi y Tai - Sora y Yamato: 2 votos. Es probable que sean abuelos y ustedes queriendo otro bebé. Empatados estas tres parejitas…
LES AVISO QUE ESTA ES LA ÚLTIMA OCASIÓN EN LA QUE VAN A PODER VOTAR POR LOS MAYORES
Lo que sucede es que tengo que ir dándole forma al fic, por lo que debo de definir quiénes serán los próximos papis y qué emblema y digimon tendrá ese futuro baby.
Así que… piensa bien tu último voto :D
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Muchas más sorpresas y cosas raras en:
Capítulo 11: Cuando los sueños mueren
-Momoe, aquí están los exámenes que solicitaste.
-Hiromi despertó… al parecer está bien, pero sigue alterada.
-La única manera de ir al Digimundo es pasando por otros mundos.
-Yume, eres la única que puede abrir las puertas a ese mundo.
-El cuerpo de Akari desapareció.
-Parece que no todos podremos ir.
-Debes recuperar los sueños que perdiste para entrar a ese mundo.
-Miyu… hijita, recuerda que soy tu madre… te voy a apoyar en todo, pero necesito que confíes en mí y me cuentes lo que te pasa.
-No me quedaré de brazos cruzados esperando a que mi hermanito me venga a salvar… debemos encontrar la manera de ir a ese mundo, o de ir directo al Digimundo.
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Ya por último, me gustaría saber qué Fic quieren que comience publicar de los nuevos proyectos para este año… por medio de una votación en Facebook, por si les interesa participar :D
Lo de siempre, gracias por todo, créanme que son demasiado importantes para mí, les deseo un buen año :D
Gracias por leer
Dios los bendiga
**Amai do**
19 -01 -13
