CAPÍTULO 10: Detective privado.
Kanda se encontraba sentado en el sillón rojo al frente del escritorio de Komui. Desde que entró, él supo que no lo había llamado para cualquier tontería como usualmente lo hacía. Su cara estaba bastante seria, algo que ocurría cada vez que tocaba un tema delicado.
—Siento molestar tus preparativos para la misión, pero tengo que pedirte un favor antes de que partas hacia Italia. —Komui hizo una pausa —Quiero que investigues algo mientras estas de viaje. Como sabes, hace poco se nos ha unido una nueva exorcista.
Hemos hecho nuestras investigaciones rutinarias, pero encontramos algunas inconsistencias, como por ejemplo el verdadero motivo de su ingreso al hospital. Y así como eso hay muchos otros temas que no son claros y debemos estar completamente seguros de que no haya nada mas allá de todo esto, que la ponga en peligro no sólo a ella sino también a nuestros compañeros.
No es que desconfiemos de Amelie, es el vaticano quien me preocupa, es por eso que si llegamos a encontrar algún problema, sería mas fácil ayudarle que esperar a que este tome sus propios métodos. Si en mis manos está la posibilidad de hacer algo lo haré.
—¿Y por qué no le preguntan directamente? —comentó serio.
—Sabemos por el mal tiempo que está pasando, y decidimos no presionarla por ahora, eso podría empeorar las cosas, pero tampoco nos podemos quedar con los brazos cruzados esperando a que suceda algo, es por eso que decidí tomar estas medidas.
—Entiendo lo que dices, pero ¿por qué me haz escogido a mi para esta investigación?, Marie por ejemplo está libre en estos momentos —comentó Kanda.
—Es porque tú eres el más indicado para este trabajo, sé que se conocen de antes ❤y al parecer todavía llevan una relación encantadora ❤ —esto último lo dijo cantarinamente mientras le palmeaba la espalda (¡¿cómo había llegado ahí?!) — ❤sería un buen momento para ligar y sacar información Kanda, ya sabes, ¡¡así tendré a un pulpo menos por el cual preocuparme de que se le acerque a mi hermosa y queridísima hermana Lenalee!! ❤ —terminó hablando mas para si mismo, con su vocecita tonta y esa cara de estúpido que siempre ponía cuando hablaba de su hermana.
No se podía saber muy bien que se reflejaba en la expresión de Kanda, era una mezcla de enojo (en su mayoría), aura asesina, mal genio, sorpresa y ¿vergüenza?, adicionando el hecho de que se encontraba completamente rojo. Se paró y desenvainó su mugen amenazante contra la garganta de Komui.
—Puedes suplicar cuanto quieras, pero te aseguro que esta vez no me contendré —amenazó ácidamente Kanda.
Acto seguido Komui comenzó a correr y a gritar infantilmente.
—¡Era una broma, era una broma! ¡ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
—¡KANDA! —escuchó como gritaron su nombre y salió de sus pensamientos.
Por instinto activó a mugen y tuvo suerte de detener el ataque del akuma que se encontraba frente a él. ¿Realmente había estado tan elevado?
—Tsk, eres bastante molesto —dijo Kanda al akuma. Acto seguido lo cortó en dos, así como los otros tres que se habían acercado.
Observó su entorno por unos momentos, sus compañeros se hallaban sumidos en la batalla, estaban bastante dispersos y con mucha razón, toda la posada se encontraba completamente rodeada, e inconscientemente se habían asignado sus respectivos sectores. Era inusual que salieran gran cantidad de ellos tan de repente, era como si los hubieran... escuchado.
—Mierda —dijo Kanda por lo bajo —es mejor acabar rápidamente con esto, antes de que la información se filtre —él nombró a su espada y se puso en posición de ataque —Primera Ilusión, insectos del inframundo —anunció.
Su espada se iluminó considerablemente, mientras de ella salían demoniacos insectos destruyendo cualquier akuma a su paso.
—Estas un poco creído humano —se burló un akuma de nivel tres, que recientemente acababa de salir del suelo —vamos a ver cuanto dura esa cara engreída que traes, jajajaja.
—Tsk, no te emociones tanto, es mas que obvio el resultado —Kanda sonrió burlonamente.
—Pareces confiado —dijo molesto —es por eso que detesto tanto a los humanos —inmediatamente el akuma se abalanzó hacia su objetivo.
Su brazo se formó en una fina cuchilla de hielo descargándola contra el joven espadachín, este fácilmente le detuvo con mugen, luego desvió con su espada el helado brazo del akuma, quien aprovechó esa oportunidad para contraatacar con su brazo libre, pero Kanda estaba preparado, bloqueó por segunda vez su ataque generando una pequeña grieta en el arma de su adversario.
—No eres tan duro como pareces —se mofó Kanda. Aplicó fuerza en mugen y con un corte limpio partió su brazo haciéndose cenizas.
—Maldito... —murmuró el akuma.
—Eso no es nada nuevo —Kanda saltó e irguió su espada en lo alto para darle un golpe definitivo, pero una vez comenzó a descender, una densa capa de neblina lentamente apareció, restringiéndole casi por completo su visibilidad, su adversario ya no se encontraba allí.
—Jajaja, si que eres estúpido humano —la voz del akuma se escuchaba lejana.
—¡No huyas miserable! —grito irritado Kanda, cómo le molestaba esa estúpida neblina.
—Ya veremos quien es el miserable, ¡jajajaja! —su voz se había perdido y ahora sonaba como un eco.
—Tsk.
—Exorcista —esta voz era distinta al anterior akuma, algo infantil, pero no podía ubicar exactamente desde donde provenía —que suerte, al fin me encontré con un exorcista, jajaja —ahora su tono era terrorífico.
—No te escondas cabrón, muéstrate de una vez bastardo —gritó Kanda irritado sin bajar la guardia.
—¿Tantos deseos tienes de morir? —una silueta aparentemente humana se fue formando a través de la neblina, caminaba lentamente hacia su objetivo, revelando su identidad.
—Nivel cuatro... —susurró Kanda sorprendido.
Allen peleaba enérgicamente con los dos akumas que tenía al frente, hacía poco había surgido una neblina de quien sabe donde, pero gracias a su ojo maldito no tenía muchos problemas de visibilidad, podía ver sus almas incluso si ojo normal no veía sus cuerpos. Fue entonces cuando lo notó, aquel alma podrida que nunca podría acostumbrarse a mirar, aquella que le dejaba nauseabundo y le obligaba a apartar la vista con tal de no volverle a ver, era un nivel cuatro. Se movía enérgicamente, no cómo si anduviese caminando desprevenidamente, sus movimientos indicaban algo mas que eso, era como si estuviera luchando, pero ¿con quién?
Entonces lo recordó. Recordó que aquella dirección era la misma en la que había visto a Kanda momentos antes de que la neblina apareciera. Lo que significaba que era él quien se enfrentaba al akuma. Si con tres exorcistas era difícil hacerle frente, ahora con uno solo, realmente estaba en problemas. Tenía que ayudarlo pronto.
—¡Cross Grave! —gritó Allen. Grandes cruces aparecieron en los akumas causándoles su destrucción en pocos instantes.
—¡Lenalee, Amelie! —llamó Allen por su golem —ha aparecido un nivel cuatro, en estos momentos Kanda se encuentra haciéndole frente, únansenos en cuanto puedan.
—Entendido —respondieron al unísono.
Allen comenzó a correr en dirección al nivel cuatro.
—¡Kanda! —llamó por su golem mientras avanzaba.
—Moyashi —respondió Kanda, su voz sonaba agotada.
—¿Estas bien?, ya estoy llegando —prosiguió Allen.
—Tsk, no me estorbes, moyashi —al otro lado se escuchó un sonido sordo metálico —tsk.
—¿Vas a traer otro amiguito para jugar, exorcista? —se escuchó una voz infantil y a la vez amenazante.
—¡Cállate! —gritó Kanda y se cortó la comunicación.
Allen apresuró su paso, cuando estaba lo suficientemente cerca como para poder atacarle, su alma desapareció súbitamente.
—¡Quieto ahí, cabrón! —de la neblina salió un joven espadachín con expresión enojada y mirada asesina —¡muere! —gritó descargando su espada contra el oponente.
Allen le bloqueó sorprendido al ver de quien se trata.
—¡¿K-kanda?! —Allen abrió sus ojos como platos.
—¡¿Moyashi?! —respondió un igualmente sorprendido Kanda.
—Me llamo Allen —le corrigió este con mirada ácida y malhumorada, Kanda le respondió con el mismo gesto.
—¿Qué estas haciendo aquí? —preguntó con la misma expresión.
—¿Qué no es obvio? —aún mantenían sus armas bloqueadas.
—¿A dónde se ha ido? — preguntó Kanda fastidiado.
—No lo sé, parece que ha desaparecido —contestó meditabundo mientras miraba a su alrededor.
—Tsk —Kanda le miró molesto.
—¿Por qué me miras así? —refutó Allen también molesto —¡No me mires como si yo me hubiera metido en medio y hecho que le perdieras! —luego su expresión cambió a una de insolencia y reproche —es mas, apuesto que se fue porque eres mas lento que una tortuga —esto último lo dijo relajado, como si fuera lo mas normal del mundo.
—¿Qué haz dicho? —dijo Kanda serio con una gran vena en la cabeza, este retiró su espada —fue tu culo gordo el que apareció tarde, ¿en qué estabas pensando, brote de habas lento?
—Me llamo Allen, ¿cuantas veces te lo tengo que repetir? —contestó Allen también con una vena en su cabeza —ah, es cierto, perdona —dio un suspiro de indiferencia —olvidaba que tu cerebro es tan lento como tu cuerpo.
—Eso lo dirás tú. Te mostraré quien es en verdad el jodido imbécil —Kanda más molesto que nunca se puso en posición de ataque —¡en guardia! ¡Te arrancaré ese pelo y se lo venderé a unos cuantos viejos!
—¿No ganarías mas vendiéndoles pelo negro? —comentó Allen con indiferencia.
—Por insolente, te raparé y sólo te dejaré un pelo en toda la cabeza —gruñó Kanda.
—¿Y es así como se supone que muestran su aprecio? —preguntó por lo bajo Amelie a Lenalee.
—Si, es una forma poco usual de demostrar su amistad, es normal verlos discutir —dijo Lenalee.
Ellas habían llegado poco después de que Allen se encontrara con Kanda, llevaban un buen rato escuchando como esos dos discutían.
—Oh..., ya veo —comentó Amelie.
—Bueno, ya han discutido bastante, voy a pararles —dijo Lenalee.
Con paso lento y despreocupado se acercó a ellos, sacó dos cartillas de la misión que tenía guardadas en su uniforme y con un sincronizado golpe suave les pegó a ambos en la cabeza.
—Ya, ya, pueden dejarlo los dos, no es momento para discutir —dijo Lenalee calmadamente.
Ambos tenían una expresión bastante graciosa, era una mezcla de sorpresa, incredulidad y resignación. Amelie frunció sus labios conteniendo una sonrisa hasta que no aguantó más y soltó una carcajada. Ambos la cuestionaron con la mirada.
—¿Qué es tan gracioso? —preguntó curioso Allen.
—Jajajaja, debieron de haberse visto sus caras, jajajaja, se veían tan graciosos —ella no paraba de reír.
Escucharon unas risitas por lo bajo, era Lenalee quien ahora se unía a las risas.
—¿Qué? —preguntó cuando sintió sus miradas sobre ella —Ami tiene razón, tenían una expresión muy divertida —ambas continuaron riendo.
Diez minutos después...
—Tsk, ya acabaron de reírse o todavía les falta —preguntó un molesto Kanda cruzando los brazos.
—Si, si... —dijeron Lenalee y Amelie tomando un suspiro.
—Esos akumas nos han escuchado, no sé hasta que punto, pero considero apropiado comenzar ahora mismo con la búsqueda —comenzó Kanda.
—Kanda tiene razón, además no debemos pasar por alto el hecho de que algunos desaparecieron y posiblemente le transmitan la información a otros —apoyó Lenalee.
—Es mejor darnos prisa en encontrar ese objeto, ya descansaremos más adelante —agregó Amelie.
Allen suspiró —Será difícil con tanta neblina, pero siendo así, las coordenadas son en aquella dirección, vamos.
Cinco días habían pasado desde que los exorcistas habían comenzado a investigar, saltando de un lugar a otro sin encontrar mucha información útil. Pero no todo había sido en vano, tenían un nombre, Francis Stuart, todo apuntaba a que si lo encontraban, tendrían una idea clara del paradero del misterioso objeto. El problema era localizarlo, hacía tres años que partió de Ámsterdam y nadie sabía exactamente hacia donde había ido, pero algunos rumores decían que una mujer llamada Roxanne Burgers, su antigua amante, sabría de su localización. En esos momentos la buscaban, pues nadie tenía idea dónde actualmente vivía.
No habían sido unos días fáciles, el encuentro con los akumas en la posada no fue el último, desde ese momento tuvieron constantes batallas y muy poco descanso.
Afortunadamente ninguno resultó herido, aunque no todos lucían tan saludablemente. Llevaban dos días de viaje desde que salieron de Katham, un pueblo costero en Holanda, y ahora se dirigían a Munnikeveld el pueblo donde presuntamente se encontraba Roxanne.
Ya estaba atardeciendo mientras caminaban por un empolvado sendero hacia su destino. Una tos ahogada se escuchó en el lugar.
—¡¿Amelie te encuentras bien?! —Lenalee se puso rápidamente a su lado pasando una mano por su espalda.
—Estoy bien Lenalee, tranquilízate, no es nada, continuemos —apenas terminó de hablar cuando retornó la tos con más fuerza que antes, instintivamente cubrió su boca con la mano, ese molesto dolor en el pecho había vuelto y podría jurar como sentía que lentamente se esparcía, realmente dolía. Esto la hizo arrodillarse apoyándose con su brazo libre en el suelo. Lenalee miró a Kanda y Allen, quienes ahora estaban frente a ellas, cuestionándolos silenciosamente que hacer al respecto. Fue Kanda quien tomó la iniciativa, examinó por unos momentos a Amelie y luego se dirigió con voz baja hacia Allen.
—Moyashi, la llevaré a un hospital, Komui me ha comentado al respecto, al parecer su enfermedad se está haciendo cada vez mas difícil de controlar, y me pidió llevarla a un centro de salud si algo como esto sucedía. Volendam está cerca, nos encontraremos en Munnikevelt en dos días, ustedes adelantense e investiguen cuanto mas puedan, entre mas rápido terminemos, mejor —finalizó Yuu serio.
—Está bien, queda en tus manos —asintió Allen —vamos Lenalee, debemos adelantarnos.
A Lenalee sólo le bastó con mirar a Allen para entender lo que habían planeado, así que silenciosamente asintió y se fue tras él.
—Nos veremos mas tarde Ami —se despidió Allen con una sonrisa al igual que Lenalee.
Kanda tomó el lugar de Lenalee, pasó un brazo por su cintura y puso una mano de ella sobre sus hombros. Luego se levantó, al notar su esfuerzo por mantenerse en pié, decidió cargarla.
—¡¿Q-Que haces?! —preguntó sorprendida y levemente sonrojada.
—Así llegaremos mas rápido —contestó monótonamente Kanda.
—¿Hacia donde van Lenalee y Allen? —preguntó Amelie.
—Se adelantaron a Munnikevelt, los encontraremos mas tarde —respondió Yuu mientras comenzó a caminar a paso rápido.
Amelie se sorprendió por el repentino cambio y se aferró con ambos brazos al cuello de Kanda.
—¡Oye!, no tan fuerte, me estas ahogando —chistó Kanda pero Amelie podría jurar que en el fondo tenía un tono divertido, como si estuviera disfrutando de alguna broma personal.
—Lo siento —se disculpó ella —no me dejarás caer, ¿verdad?
—Tsk, que tonterías dices —respondió con el tono de siempre.
—Sólo preguntaba —dijo Amelie por lo bajo.
Pasaron mucho tiempo en silencio, el sol había caído hacía una hora atrás, densas nubes se arremolinaban en el cielo obstruyendo el resplandor de las estrellas.
—Así te lo pregunte, ¿no me dirás hacia donde vamos, cierto? —preguntó calmadamente Amelie.
Kanda guardo silencio. Las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer avisando una gran tormenta.
—Será mejor que esperemos en aquella cabaña hasta que pase la tormenta —dijo Yuu después de un rato. Ella solo asintió.
La cabaña parecía haber sido abandonada hacía algún tiempo, era un cuarto prácticamente vacío con una mesa y tres maltrechas sillas amenazando con desbaratarse si se les miraba. La tormenta ya había tomado lugar, así que cerró la puerta luego de entrar. Él estaba a punto de descargarla en el suelo, cuando escuchó que ella habló.
—¿Podemos quedarnos un rato mas así? —preguntó en voz baja mientras su rostro era cubierto por una cortina de su cabello —hace frío.
No respondió, se limitó a sentarse en el suelo descargándola sobre sus piernas.
—Prométeme que cuando lleguemos al hospital no me dejarás sola —dijo Amelie en un susurro. Él sintió como ella apretó su abrazo en el cuello.
—De acuerdo —contestó mientras le cubría con su capa de viaje. Se sentía un poco incómodo pero no le molestaba —dime Amelie —este miró hacia la ventana del frente sin detenerse en nada en particular —¿en realidad que es lo que te hicieron en ese hospital que le tienes miedo a acercártele a uno? —preguntó.
Ella lo miró por un momento, decidiendo si contarle o no, al final comenzó a hablar.
—Esto —dijo enseñando la cicatriz que ahora tenía en sus muñecas —era sólo el principio —prosiguió —en ese hospital en particular, estaban haciendo una investigación, su objetivo era reproducir akumas artificiales a partir de humanos vivos, no sé hasta que punto estuvieron vinculados con el conde, sólo sé que les parecía fascinante esta "nueva especie", como la llamaban, y querían descubrir como se reproducía, llevándolos a tratar de recrearlos, fue entonces cuando empezaron a experimentar en organismos vivos, pero al no tener grandes resultados con animales, pasaron a los humanos. Sería fácil tomar a unos cuantos "impotentes mentales" quienes su desaparición no sería notable —dijo irónicamente —pero tras el requerimiento de mas individuos experimentales —prosiguió —comenzaron a reclutar personas de cualquier clase, mas tarde se convertiría en la solución perfecta para desaparecer a personas indeseadas —comentó amargamente —este fue el caso de Michael y yo, vivíamos un infierno en vida, los tratamientos previos a la experimentación eran bastante fuertes, sesiones de electroshock, aislamiento, fuerte entrenamiento físico, "terapias" mentales y muchas otras mas, entonces a medida que el tiempo pasaba, las pruebas físicas empeoraban, nos ponían a condiciones extremas, nos aplicaban un sin número de medicamentos, era como estar muertos en vida, vacíos e irracionales —ella escondió su rostro en sus brazos —Vi morir a muchos mientras me llevaban a las sesiones de electroshock. Generalmente en las noches escuchabas los gritos agonizantes de aquellos pacientes con el virus, mutando constantemente entre monstruo y humano hasta reducirse sólo a cenizas. Esos horribles sonidos que retumbaban en cada rincón de la habitación... —ella se estremeció —quisiera sacarlos de mi cabeza —dijo en voz baja vagamente —y olvidarlo todo… —hizo silencio por unos momentos, observó a Kanda y luego desvió su mirada —te juro que intenté escapar, cada oportunidad que se presentaba, un pequeño descuido por parte de los enfermeros y allí estaba yo, lista para fugarme, pero cuando ya estaba lo suficientemente cerca de la salida, llegaban "ellos" y me detenían. Conocían bien mis habilidades, hasta el punto de poder inmovilizarme fácilmente. Entonces cuando regresaba, me aislaban completamente, empeoraban los tratamientos y entre mas me rehusaba se ponían mas duros conmigo, ya casi ni veía la luz del sol —hizo una pausa —. Hubo un tiempo en que creía que realmente era imposible escapar, pensaba que estaba condenada a morir en ese lugar, sólo observando los rostros de los frustrados científicos al ver mi aparente inmunidad al virus cada vez que lo aplicaban. Recuerdo cómo dolía, es de las peores sensaciones que alguien puede experimentar, es como una batalla interna entre perder el control, o mantener la conciencia y dominar ese monstruo que te inyectan… —ella se recostó en su pecho —. Debido a mi magnífico historial, mantenía vigilancia las 24 horas del día, así que cada vez más se me dificultaban las cosas y mi enfermedad tampoco me ayudaba mucho. Fue Michael quien me dijo que les siguiera el juego, que me comportara cuan zombie ellos querían que fuéramos, así que lo intenté y funcionó. Los guardias se fueron reduciendo, hasta el punto de volver a caminar "libremente" por las zonas comunes, fue entonces cuando comenzamos a crear un plan para largarnos tan rápido cómo pudiéramos. Él fue mi único amigo mientras estuvo allí, hacía los días más llevaderos. Pero entonces ocurrió algo que no habíamos previsto —su voz se llenó de tristeza —su turno con el virus llegó más rápido de lo calculado. Fue tan frustrante y doloroso no poder hacer nada por él, por mas que avanzaba y apartaba a todo quien se osaba a detenerme, por mas que corría y destruía cada laboratorio a mi paso en su búsqueda, no alcancé a llegar a tiempo, me congeló esa imagen mutante, entre hombre y monstruo en que se encontraba, ya no había nada que hacer, me sentí agotada y abrumada, así que no fue difícil para ellos atraparme esta vez y en la oscuridad del cuarto subterráneo, nuevamente me derrumbé.
Pasarían algunos meses hasta tener una gran oportunidad, la que me llevaría al mundo exterior de nuevo —ella bostezó —. Ese día me habían llamado a la oficina del director, para evaluar mi desempeño físico, ya que yo era la paciente mas antigua en ese lugar, en cuanto a experimento se refiere. No fue una sorpresa para mí enterarme de que este en realidad era un akuma y que por eso se estaban haciendo tan común la desaparición de pacientes en ese lugar. Cuando vi esa ventana que me separaba del mundo exterior, me dije a mi misma que escaparía o moriría en el intento —bostezó de nuevo —. Luego de darme un discurso de cuan estorbosa era para sus planes, por poseer los poderes de un exorcista —esto último lo dijo con tono burlón —mostró su verdadera forma y me enfrenté a él. Y ya vez cómo resultó —volvió a bostezar —. Lo siento, es que estoy cansada. —ella cerró sus ojerosos ojos.
—¿Esas personas a los que haces referencia como "ellos" hacían parte de del personal del hospital? —preguntó casualmente Kanda después de un rato.
—No —respondió Amelie —la verdad nunca pude ver sus rostros, aparecían como por arte de magia, y de esa misma forma desaparecían, sólo se hacían presentes en mis intentos de fuga y en algunas terapias psicológicas. De todos en ese lugar fueron ellos a los únicos que llegué a temer por lo que podían obligarme a hacer —terminó entre susurros.
Kanda estaba pensativo, conectando con la información que le había sacado al brote de habas sobre el día que le había encontrado, y otras cosas que había averiguado por si mismo, muchas temas se le habían aclarado, pero aún así otros puntos quedaban pendientes, como el hecho de terminar en un hospital mental donada por su familia, sabiendo que tanto su padre como su madre estaban muertos, ¿por qué querrían deshacerse de ella?, ¿quién era en realidad ese tal Michael o como se llamase, para terminar allí?, ¿cuál era el verdadero vínculo entre "ellos" y Amelie?, ¿ por qué luego de haber escapado no podían enterarse de su fuga?, después de todo ahora se encontraba con los exorcistas y raptarla no sería nada fácil, ¿qué era lo que realmente querían obligarle a hacer cómo para que ellos quisieran su captura?
La voz de Amelie interrumpió sus pensamientos.
—Sabes, constantemente me pregunté sobre cómo estarías y qué estarías haciendo. La verdad me asusté mucho cuando comenzó a dolerme aquí —señaló un lugar en su pecho al lado izquierdo —me preguntaba que era lo que estaba pasando como para sobrepasar el límite para usar de forma segura el sello. Pero por otra parte me alegraba que lo aprendieras a usar tan bien sin ninguna explicación previa —su voz era suave —me siento muy feliz de volverte a ver… —terminó en un susurro.
Él guardó silencio, la verdad, de una u otra forma también se sentía tranquilo porque ella estuviera bien, aunque ahora parecía que se complicaban más las cosas. Después un tiempo decidió volver a interrogar.
—Amelie, ¿qué era lo que ellos querían obligarte a hacer? —preguntó casualmente de nuevo.
—…
—¿Amelie? —por primera vez desde que habían empezado hablar, la miraba, ahora que lo notaba, su respiración era suave, lenta y rítmica como si estuviera… durmiendo, si, estaba durmiendo, que tonto se sentía por no haberse dado cuenta antes.
Afuera la tormenta seguía en su máxima expresión, dando a entender que no acabaría muy pronto, entonces recostó su cabeza contra la pared y cerró sus ojos. Hasta ahora sentía el cansancio acumulado de los últimos días, y sin notarlo se sumió en un extraño sueño que nunca se imaginaría.
Hola hola!!!
Que bueno es volver por aquí con las manos llenas de una nueva actualización! tarde pero llegó!! jejeje
¿Y que tal les ha parecido? Las sugerencias son bien recibidas, aunque el final ya está mas que decidido, muajajaja!!
Nunca había escrito un capítulo tan largo, pero debo confesar que me pegué en el último párrafo que al final terminó siendo más de una hoja, jajajaja.
Ahora los avisos parroquiales: Recuerden dejar sus REVIEWS, las escritoras nos alegramos mucho cuando leemos a nuestros lectores, apreciamos mucho sus opiniones y puntos de vista respecto al fic.
Por último le agradezco mucho a Koharu Lawliet por sus sinceros y nutritivos aportes y consejos, espero que este capítulo sea de tu agrado, próximamente nos estaremos hablando ;)
También a todos aquellos que desde el anonimato han estado siguiendo fielmente esta historia, a pesar de mis esporádicas actualizaciones, gomen gomen... U-_- Espero que se animen a dejar un review por lo menos para saludar jejeje.
Feliz semana, hasta la próxima entrega!
