-Mira el libreto, sólo míralo- decía Miroku dándole un montón de hojas a Kagome quien se encontraba sentada frente al escritorio de su representante. –Es un trabajo más serio que el que tuviste en la mini-novela; en esta serie vas a poder actuar, actuar, Kagome, te pagarán por hacerlo bien- complementó recargándose sobre su asiento de cuerpo y subiendo los pies al ostento escritorio de mármol moviendo unas pequeñas figuras de metal que se encontraban adornando. –Esto es oro puro, oro te digo-
La joven leía el libreto con cierto interés, definitivamente era más interesante y elaborado que la telenovela que tanta fama le había dado pero temía no hacer un buen trabajo. La propuesta era diferente, los actores principales eran youkais y ella era de las pocas seleccionadas humanas para tener un papel en la serie. Miró a su representante quien parecía estar en las nubes pensando en la buena suma de dinero que podrían conseguir si el programa resultaba ser exitoso. Dejó el libreto sobre el escritorio mientras que Miroku se desconectaba de sus cavilaciones y se enderezó esperando a recibir la respuesta de la joven estrella.
-¿Y bien?- preguntó ansioso.
-Pues, consígueme una audición-
-Pero si ya la tienes mujer- exclamó alzando los brazos –sólo faltaba que leyeras el libreto y dieras el sí, ¿qué te parece si vamos ahorita?-
-¿Justamente ahorita?- preguntó aferrándose a la silla mientras Miroku se levantaba entusiasmado dando unos pasos altos tomándola por los hombros.
-Sí, ahorita. Somos tan afortunados de compartir piso con los del estudio de grabación-
La ayudó a ponerse de pie, aunque prácticamente la obligó y caminaron por el pasillo. Sesshomaru quien esperaba afuera de la oficina caminó detrás de ellos acompañado de Sango quien sostenía una diadema de teléfono y hablaba constantemente mientras sostenía una carpeta y una libreta en la que hacía notas frecuentemente. Llegaron a la puerta y entraron sin avisar. Un grupo de personas voltearon al escuchar el sonido de la puerta y varios se acercaron para saludar a Miroku.
-¡Te estábamos esperando!- exclamó un joven castaño alegre de ver al famoso agente en su estudio. Se saludaron efusivamente con un abrazo amistoso. –Y tú debes de ser la famosísima Kagome Higurashi- dijo extendiendo la mano para saludarla –Soy Hojo Uchida, mucho gusto-
-Igual- dijo Kagome respondiendo al saludo –ellos son Sango Taijiri y Sesshomaru Taisho, nuestros agentes- complementó la joven tratando de incluirlos. Hojo saludó los saludó cordialmente y se dirigió a Miroku y Kagome.
-Bueno, supongo que vienes a hacer tu audición. ¿Por qué no pasas por acá para hacer lectura del libreto?- sugirió indicándole a la joven el camino.
Caminó frente a una mesa de personas que la observaban atentos, Hojo le entregó el libreto y le mostró los diálogos que debía de leer. Haría lectura de una conversación apoyándose de él ya que no se encontraban los demás actores.
-Bien Kagome, vamos a empezar. Estas en el baño equivocado, ¿de acuerdo? No te das cuenta y abres la puerta, entonces…-
-¡NO, NO, NO SEÑOR, LO SIENTO, NO QUISE VER SU…!-
-¡¿MI COLA, ESO QUIERES DECIR? TE ALTERAS SÓLO PORQUE SOY UN LOBO-
El diálogo continuó con el mismo dramatismo y ridiculez. Miroku observaba fascinado mientras Sesshomaru y Sango dudaban que el resto del libreto fuera bueno.
-Creo que es algo exagerado- dijo Sango en voz baja al oído del youkai retirando el micrófono de la diadema que usaba para hablar por teléfono.
-Ella es una profesional en eso- respondió Sesshomaru levantando las cejas. Sango comenzó a reír discretamente y él también.
-ESTÁ BIEN, TOMARÉ UN CAFÉ CON USTED PERO DEBE REGRESARME ANTES DEL ANOCHECER-
-¡MUJER, ¡YA TE DIJE QUE NO SOY UN HOMBRE LOBO, SOY UN LOBO VEINTICUATRO-SIETE, EN DÍAS FESTIVOS, EN FIESTAS Y BODAS; TODO EL TIEMPO!-
La escena terminó y todos aplaudieron. Sin saber si debía hacerlo, por su dignidad más que nada, Sesshomaru aplaudió sólo un par de veces, Sango definitivamente no lo hizo. Miroku era el más entusiasta de todos, se acercó al panel de escritores y los felicitó por sus exquisitas habilidades mientras se secaba las lágrimas de los ojos.
-Son muy buenos, son muy buenos-
Orgullosos de su trabajo, los escritores inflaban el pecho cual ave en celo. Hojo dirigió a Kagome y su representante a su oficina mientras que Sesshomaru y Sango tuvieron que quedarse esperando a que terminara la reunión. La joven se quitó la diadema y la colocó arriba de las carpetas que llevaba en las manos. Echó la cabeza para atrás y suspiró.
-¿A ti no te da tanto trabajo Kagome?- preguntó Sango tocándose la frente.
-No más del que esperaba-
-Miroku es… es complicado- dijo riendo con un aire de derrota –me pide que le haga citas para las cosas más absurdas y luego se queda de ver con personas los mismos días a la misma hora y soy yo quien tiene que arreglar todos esos enredos-
-Tal vez lo hace para ver qué tan eficiente eres- dijo levantando la ceja.
-Eso es bajo- contestó la joven mirando al youkai con cierto enfado ya que si era así lo consideraba injusto.
-Por eso- contestó Sesshomaru sacando su agenda y hojéandola mientras continuaba con la conversación –Tal vez esa es su manera de entrevistarte. Miroku es un hombre de negocios, sabe hacer trampa-
De pronto Miroku y Kagome volvieron a aparecer en el panorama. Sango y Sesshomaru se pusieron de pie rápidamente, la joven colocándose la diadema de nuevo y esperaron a ver qué pasaría después; sus clientes intercambiaron saludos con Hojo y se alejaron sonrientes hablando entre sí, salieron por la puerta y como sombras caminaron detrás de ellos.
-Ya es un poco de dinero asegurado, ¿no crees?- preguntó abrazando a la joven mientras caminaban de nuevo hacia su oficina.
-Sí, al menos tengo trabajo para lo que resta del año- respondió soltando un suspiro de alivio. –Estaba bastante nerviosa pero Hojo es una buena persona, supongo que los actores deben ser simpáticos-
-Claro mi niña, claro. Bueno ahora sólo hay que esperar a que nos den fecha para el primer llamado, tú ya te puedes ir a tu casa y tú, tú ven para acá- le dijo a Sango haciéndole un gesto con el dedo índice para que se acercara. La joven miró a Sesshomaru, negó con la cabeza mientras giraba los ojos y caminó hacia su jefe.
-Bueno, entonces nos vemos después- dijo Kagome alejándose siendo seguida por Sesshomaru.
-Está horrible el libreto- dijo mientras los veía alejarse. Sesshomaru volteó como si hubiera escuchado y miró a Sango quien quería reír.
-¿Señor?- preguntó con cordialidad.
-Lo que oíste, está horrible pero todo sea por una buena cantidad de dinero-La joven entonces comprendió lo que el youkai le había dicho sobre su jefe y comenzó a reír haciendo que Miroku se confundiera.
