-Carajo. No lo voy a lograr- dejó escapar Jack.
-No lo va a lograr- declaró Kimiko.
Jack vio la orilla opuesta acercándose. Sentía que empezaba a caerse de a poco. A esta altura y velocidad, caer en la garganta, casi garantizado, iba a ser letal.
-Awwwww, demonios- lloriqueó Jack, dejando caer su labio quebrado.
-¡Wudai Estrella Viento!-
Fuertes vientos huracanados rodearon al pelirrojo de repente, volviendo a elevarlo fuera de la garganta y tirándolo sin ceremonia en la nieve del otro lado.
Raimundo se elevó en el aire sobre el, ahora, completamente destruido salto de esquí, con su aura elemental disimulando sus rasgos.
Dojo se zambulló hacia la montaña, llevando a los tres monjes y a Pequeño Chase.
Jack se levantó del piso y volvió con cautela a sus esquís, que, de alguna forma, no se habían roto.
-¡Me debes una, Spicer!- chilló Raimundo, sentándose en la espalda de Dojo con sus amigos.
Los monjes no podían ver los dedos de Jack desde esa distancia, pero a juzgar por el gesto que le dio al brasileño, probablemente estaba bien.
-¡Papi! ¡Déjame bajar, quiero a mi papi!- chilló Pequeño Chase, empezando a patear y retorcerse.
El pelirrojo se acercó con cuidado ala garganta y se asomó. Urgh. Era un largo camino hacia abajo sin tu helipack.
-¡Jack! ¡Jack!-
Spicer levantó la vista y vio a los monjes acercándose. Al principio pensó que estaban volviendo por más, pero entonces notó con cuanto fanatismo le hacían gestos. Jack sintió un súbito sentimiento de "detrás de ti".
Por consiguiente, no se sorprendió del todo cuando las manos de Wuya lo golpearon entre los hombros, arrojándolo a la quebrada.
De hecho, tuvo el temple para girar y agarrarla mientras caía, arrastrando a la bruja con él a la garganta.
Los minutos siguientes fueron una desconcertante mezcla de nieve, aire, bruja, pelea y caída.
El par rebotó por la pared de la quebrada, dándole puñetazos y arañazos al otro cuando tenían la energía, y sólo aferrándose entre ellos cuando no la tenían. A veces Wuya tenía la mano arriba, ahogando al joven hombre albino con el que estaba, entonces el par parecía un canto rodado de hielo, dando vueltas, y el resultado del forcejeo haría que Jack girara hasta estar arriba.
Cuando Spicer y Wuya finalmente aterrizaron con un suave "¡wump!" en la fresca nieve del fondo de la garganta, la fuerza del impacto los hizo caer metro y medio en el montón de nieve.
Jack aterrizó sobre su espalda, con Wuya yaciendo encima, un poco sobre el cuerpo del albino.
Por unos momentos, estuvieron demasiado aturdidos para hacer cualquier otra cosa que no fuera yacer allí y jadear.
Wuya flexionó los dedos de una mano con cautela, para asegurarse que todavía podía. Con la nieve presionada contra su cara, ni siquiera podía ver sus dedos. Por eso la golpeó un poco el sentir cálidas hebras de seda frotarse contra sus dedos.
La bruja Heylin pasó sus manos sobre la calidez. Las yemas de sus dedos encontraron un tipo diferente de calidez, suave satín esta vez. Wuya cerró sus ojos de nuevo y acarició la calidez del satín, dejando que su memoria y conocimiento del cuerpo humano le dijera qué era.
La columna de la garganta de un hombre.
Los largos tendones estrechándose desde la esquina de la mandíbula hasta la base de la garganta. El ligero golpe de la nuez de Adán. La fuerte línea del hueso de la mandíbula, La fuerte línea de la mandíbula, algo empolvada con rastros de barba.
La nuez de Adán se movió con esfuerzo bajo la mano de Wuya.
-¿Qu-qué dices si lo declaramos un empate?- raspó Jack.
Los ojos de la bruja se abrieron de nuevo. No era el estado de Jack lo que la sobresaltó, pero la forma en que ése joven, delgado y, sobre todo, masculino cuerpo se movía con esfuerzo, cambiando de posición bajo ella, mientras Spicer empezaba a evaluarse sus lesiones.
-Porque, de verdad, creo que estoy hecho por hoy- siguió el pelirrojo, olvidando la confusión de la bruja –Y si vas tras Chase, entonces, no te preocupes. Voy a mantenerlo en el estado en que está-
Profunda vibración cuando la voz de Jack reverberada a través del cuerpo de Wuya. Los músculos en su torso se retorcían e hinchaban mientras se movía, incómodo. La bruja de repente se volvió intolerablemente cálida, incluso medio enterrada en la nieve.
Con un gruñido, Wuya se sentó, montando las caderas de Jack. El mago de la tecnología estaba liberando sus brazos de la nieve. Le dio a la bruja una sonrisa esperanzada.
-¿Qué dices, Wuya? ¿Lo declaramos empate? ¿Por los buenos viejos tiempos?-
Jack pestañeó, mirando hacia quien había sido su primera maestra maligna. Wuya le dio la más extraña de las miradas. Y entonces, al parecer por los buenos viejos tiempos, ella lo besó.
Como, besarlo.
Jack sintió una seria necesidad de amordazarse hasta la parte posterior de su garganta, cuando sintió la lengua de la bruja Heylin en su boca.
No era que él odiara a las chicas o algo así, pero… ¡Ésta era Wuya! ¡Obsceno! ¡Obsceno!
El joven albino dejó escapar una estrangulada, ahogada bocanada de aire cuando la bruja se apartó.
-¿Cuándo creciste, Jack?- ronroneó la mujer de piel oscura, acariciando la mejilla del joven con un dedo con una afilada uña -¿Cuándo creciste hasta ser tan sexy? Sé cómo podemos hacer que las cosas funcionen-
Wuya se inclinó de nuevo para otro beso.
Jack liberó una de sus manos de la nieve y abofeteó fuerte a Wuya en la mejilla.
-¡No me toques!- gritó el albino.
La bruja Heylin cayó de espaldas en la nieve, mientras Jack trepaba desesperadamente para salir debajo de ella.
-Ohmierdaohmierdaohmierdaohmierda… - murmuró, abriéndose paso a arañazos a través de la dura nieve.
Spicer logró llegar a la superficie de la nieve, y empezó a intentar correr, con sus esquís rotos actuando como pseudos zapatos de nieve.
-¡Espina de rayo!-
Una explosión de relámpago mágico cruzó la nieve, golpeando a Jack de lleno y arrastrándolo siete metros antes de estrellarlo de nuevo contra la nieve. De alguna forma, se las arregló para estar consciente por un minuto. Lo suficiente para ver a Wuya dejarse caer sobre su albino estómago, y ver la sonrisa en sus diminutos ojos rojos.
-Eso no fue amable, Jack. Como castigo, creo que tendré que quitarte la ropa… -
Eso fue lo último que Jack supo por un largo tiempo.
.-.
Los monjes tenían sus propias pequeñas irritaciones.
-¡Wahaaaaaaahaaaaaaahaaaaaaahaaaaaaa! ¡Quiero a mi paaaaaaaaapiiiiiiiiiii!- gritaba Pequeño Chase.
Gruesas lágrimas de bebé bajaban por las regordetas mejillas del reducido guerrero. Los dragones Xiaolin se quedaron mirando fijo al niño, como si esperaran que saltara directo hacia sus gargantas.
-¡Geez!- se quejó Kimiko, tapándose los oídos con sus manos -¡Alguien que lo calle!-
-Sólo ignóralo, el pequeño lo hace para llamar la atención- dijo Rai, dejando de lado los llantos con la facilidad practicada de un hermano mayor.
-Ey, eso no fue muy amable. Ya, ya, pequeño, no llores- dijo Clay, frotando la espalda de Pequeño Chase.
-Sí, está bien, encontraremos a tu padre- estuvo de acuerdo Omi -Jack Spicer es muy listo; estará bien, ya lo verás-
Las lágrimas de Pequeño Chase empezaron a bajar.
-¿E-en serio?-
-Seee, si Jack Spicer muriera fácil, lo habríamos matado hace mucho- dijo Raimundo.
Ojos dorados se ensancharon.
El chillido resultante hizo que hasta Dojo se crispara, serpenteando a través del cielo.
-Hombre, pensaba que los hatchlings(1) dragones podían gritar- murmuró.
-¡Miren!- chilló Omi, señalando. Todos menos Pequeño Chase miraron hacia abajo.
Había un gran disturbio en la nieve, grandes huellas que delataban un gran forcejeo.
-Oh caray. Parece que es allí donde aterrizaron- dijo Kimiko, apoyándose al lado de Dojo.
-¡Aquí están las huellas de Wuya!- dijo Omi -¿Quién más podría ir descalza en la nieve?-
Era el traje de nieve de Jack Spicer hecho tiras.
.-.
-Despierta, despierta, Jack- ronroneó Wuya, instigando al flácido joven.
"Frío" fue lo primero que vino al confundido cerebro de Jack "Frío, frío, frío, frío"
El joven hombre intentó hacerse un ovillo, en un intento de protegerse reteniendo el calor de su cuerpo, pero algo mantenía sus brazos separados.
Forzando a sus ojos a abrirse, Jack tomó conciencia de su situación.
Entonces dijo una muy, muy mala palabra.
Wuya se las había arreglado para localizar una cabina en las montañas. Parecía un espacio vacío; como si los dueños no estuvieran en los alrededores por la temporada. Jack se preguntó si la calefacción siquiera estaba encendida. Le hubiera gustado ir a verificar, pero viendo cómo estaba sujeto a la valla privada, eso debería esperar.
Jack tiró, para experimentar, contra las líneas de ropa atadas con fuerza a sus muñecas.
-Oh, Dios- se quejó el pelirrojo, con su aliento formando pequeñas nubes en el frío aire.
Estaba desnudo de la cintura para arriba; su traje de nieve se había ido y había grandes desgarrones en la tela de su pantalón, como si Wuya hubiera intentado cortarlos, pero se hubiese aburrido. Todavía usaba las botas de esquí, con los fragmentos rotos todavía unidos.
Wuya estaba a unos metros de él, con una sonrisa maligna en su rostro.
-¿Estamos despiertos ahora?- preguntó ella, con dulzura –Te dije que te sacaría la ropa, Jack-
-Aún no te has metido en mis pantalones- intentó bromear el pelirrojo.
-Bien, creo que eso me ayudará para lo que tengo en mente- dijo Wuya.
La bruja señaló su mejilla. Había una marca roja donde Jack la había abofeteado.
-Has aprendido a jugar rudo, Jack. ¿Fue porque Chase te necesitaba? ¿Aprendiste a ser un hombre haciéndote cargo de ése malvado niño? Interesante concepto-
-¡Ch-Chase no es un problema para ti ahora!- chilló Jack –Sólo déjalo en paz; él ahora ni siquiera sabe quién eres-
-No, ahora él no lo es, ¿verdad? Un problema, digo. Tengo bien marcados a quienes podrían ser problemas para mí, y Chase ha salido de la lista. Como sea, alguien más tomó su lugar- Wuya se acercó más, y empujó la manga derecha de su vestido hacia arriba, revelando la vívida cicatriz –Alguien muy sorprendente. ¿Puedes adivinar quién?-
-Y-yo no quiero ser un problema para ti, Wuya- tartamudeó el pelirrojo –De verdad que no. Sólo quiero proteger a Chase. Quiero salvarlo-
-Awww, nuca te habría tomado como del tipo paternal, Jack. Pero ya ves; esto me deja en un dilema. Tengo una reputación que mantener, después de todo- Wuya tocó su cicatriz –Si se corre la voz que permití al patético Jack Spicer herirme y no lo hice pagar por eso, nadie me respetaría. Aunque no eres tan patético como fuiste alguna vez. De hecho- Wuya acarició con un largo dedo el pecho desnudo de Jack –Debido a tu súbita… ferocidad, quiero explorar qué otras pasiones están escondidas bajo esta piel blanca como la leche-
Jack empezó a tiritar de frío.
-Oh, ¿qué pasa, Jack? ¿Tienes frío?- preguntó la bruja.
-¡Por supuesto que tengo frío, perra tonta!- ladró el pelirrojo, intentando alejarse de los dedos que lo acariciaban.
-No, ahora sólo estás fresquito. ¡Estoy aquí para asegurarme que mueras de frío, pequeña princesa melindrosa!- Wuya sostuvo el instrumento de muerte de Jack.
Una manguera de jardín.
-¡Oh, Dios!... ¡No Wuya, si quieres, lo haré! Si quieres que tenga sexo contigo… Bien intentaré que se mantenga erguido-
Al parecer la bruja Heylin tomó como ofensa la insinuación que Jack tendría que excitarse para ella, porque apunto al pelirrojo con la manguera y apretó la válvula.
A esta temperatura, el agua fría no daba una sensación de frío, sino de aplastante dolor. Jack dejó escapar un grito ronco cuando su cuerpo desnudo se empapó con agua. Las tiras que colgaban de su pantalón vaquero se mojaron, pegándose a sus piernas, dejando escapar aun más calor de su cuerpo.
Los gritos del genio albino hicieron eco a través de los árboles de pino, y menguaron gradualmente hasta que Jack quedó lloriqueando con la boca abierta, y cualquier palabra que intentaba decir quedaba ahogada por el sonido de sus dientes castañeando.
-Ahora, esto es frío- dijo Wuya.
La bruja miró a Jack sacudirse y retorcerse durante unos minutos, para luego caminar a su alrededor, apoyándose con aire casual contra el cerca, a su lado, como si fueran dos amigos que salían.
-Ahora, no creas que esto es fácil para mí. Quiero decir, hemos pasado por mucho juntos, carne y fantasma. Supongo que eres la cosa más cercana a un hijo que he tenido en la vida. Bien, el medio-djinn monstruoso que aborté en el octavo siglo era la cosa más cercana a un hijo que tuve, pero conseguiste mi preferencia-
Jack dejó escapar unos proto-sonidos que podrían haber sido palabras. Su cuerpo se retorció con violentos espasmos musculares mientras luchaba contra las sogas que lo mantenían sujeto.
-Quizás no como mi hijo. Quizás como el molesto amigo de mi hijo que creció para estar sorprendentemente bueno (2). Pero no estabas interesado en mí. Bien, ahora puedes decirme Jack. ¿Te gustan los hombres, verdad?-
-Wuh-wuh-wuh-wuh-y-ya- balbuceó Jack, ronco.
-¿Qué pasa, Jack? ¿Quieres decirme algo?- preguntó la bruja, acercando su cara para que quedara cerca de la del joven albino.
El pelirrojo zafó una de las botas de esquí de la nieve, mandándola directo al estómago de Wuya. Una bota de esquí que todavía tenía la fibra de vidrio dentada, rota, de un esquí.
-J-j-j-j-ódete- gruñó, mirando la sobresaltada mirada en los ojos de la bruja.
Wuya se alejó con un grito, con sangra manándole de la herida como una fuente. Jack apenas le dio una mirada, zafando su otra bota con un fragmento de esquí dentado, para descargarlo de un golpe en la cara, bajo las cuerdas que ataban su muñeca.
El borde afilado cortó las cuerdas de ropa, aunque el dolor punzante en la cadera del pelirrojo le advirtió que había tirado mal de un músculo y, cuando liberó su brazo, vio que se había cortado un poco la muñeca a través de las sogas.
Ignorando a la bruja sangrando y llorando en la nieve, Jack dio de puntapiés con el esquí ensangrentado, y cortó la segunda cuerda de ropa.
Este pequeño plan de escape había agotado la poca razón que tenía; todas las otras células lógicas se habían cerrado por el frío.
Ahora el "cerebro de lagartija" tomó el control; el razonamiento instintivo inherente a todos los animales, la fuerza que llevaba a criaturas salvajes a sobrevivir por sobre el resto. Esta fuerza dijo:
"Demasiado frío. Caliéntate"
Jack echó una mirada a su alrededor y vio la cabaña. Las cabañas eran cálidas. El genio albino se tambaleó a través de la nieve y prácticamente se arrastró los últimos metros hacia la puerta delantera, agrietando el hielo con sus pantalones vaqueros.
Cerrado con llave.
Si hubiera estado en forma de pensar sobre las cosas, habría buscado algún trozo de metal, quizás una llave oculta en alguna parte.
"Ve adentro ahora o morirás" dijo el cerebro de lagartija.
Jack llevó su codo hacia uno de los vidrios de la ventana decorativa de la puerta, la atravesó y entonces abrió la puerta. Después, se asombraría de cuán fácil había roto el vidrio. Ahora se tambaleaba dentro de la casa, sintiendo que sus extremidades empezaban a dormirse.
La temperatura estaba fijada en bajo; sólo lo suficiente para que el agua de las tuberías no se congelara. Los quizás 17 grados (3) era más cálido que fuera, pero también le aseguraba a Jack que sucumbiría a la hipotermia dentro de no mucho.
"Cañerías de agua" dijo el cerebro de lagartija "las duchas son cálidas"
El mago de la tecnología tropezó a través de la casa hasta que localizó un baño. Esperando como nunca que los dueños no hubieran apagado el calentador de agua caliente en su ausencia, Jack puso al máximo el chorro de agua caliente. Después de, quizás, treinta segundos de frío, el vapor empezó a llenar el aire.
Jack Spicer dejó escapar un suspiro aliviado y entró en la ducha.
.-.
Afuera en el patio, Wuya se obligó a aplicarse presión sobre la herida en su estómago. Mirando la cabaña, la ruja Heylin humeó. Jack la había herido de nuevo; ¡mientras estaba atado y helado, nada menos! ¡El bastardo de piel blanca!
Wuya se obligó a estar de pie.
¡Esto no se quedaría así! ¡Lo mataría! ¡Con toda seguridad esta vez!
Después de un paso, la bruja pelirroja dudó.
Jack estaba ahora dentro de la casa; estaría calentándose, recobrando su fuerza, armándose. Él no estaba herido. Y estaba empezando a desarrollar un talento para salir de las posiciones de debilidad.
Wuya volvió otro paso hacia atrás.
Quizás ella debería esperar. Sí, esperar y recuperarse antes de atacar al joven de nuevo.
La venganza era un plato que se servía mejor frío.
-¡Cometa de Longi!-
.-.
-¡Jesús!- murmuró Clay, echando una mirada a la nieve alrededor de la cabaña. Había señales de un forcejeo; huellas, la impresión de un cuerpo, manchas de sangre en la nieve.
-¿Dónde está mi papá?- preguntó Pequeño Chase desde los brazos del vaquero.
-Oh, no creo que haya logrado llegar lejos- murmuró el Dragón de la Tierra.
Omi estaba avanzando con dificultad a través de la nieve hacia la cabaña.
-¡Hay un camino de gotas de sangre que llevan hasta la casa! ¡Quizás éste es el camino que tomó Jack Spicer!-
-Sí, mira; ¡la ventana está rota!- observó Rai, corriendo hacia la cabaña.
Todos los monjes se encaminaron hacia la cabaña, Clay más rápido que los otros, y tiró del Dragón del agua para sacarlo del embrollo en el que estaba.
Una vez adentro, el sonido de agua corriendo los llevó directo a la inclinada figura de Jack Spicer, con su piel azul-blanca, tornándose roja en donde el agua caliente le caía.
-Jesús- murmuró de nuevo Clay.
-Necesitamos llevarlo de nuevo al templo. Como, ahora- declaró Raimundo.
.-.
.-.
(1) No encontré palabras siquiera similares, así que la dejé tal y como estaba.
(2) "Estar bueno" significa ser muy atractivo y sexy.
(3) Aquí decía 50 grados, pero como no podía ser que en el hemisferio norte se necesiten 50 grados "sólo para que el agua de las tuberías no se congelara" deduje que era otro sistema de medición, y lo más aproximado a nuestro sistema de medición de temperatura era 17 grados.
Como dije, apenas la autora actualice, les traduzco el capítulo. Traigo dos juntos porque es cortito y tuve algo de tiempo para traducirlo y corregirlo. Volví a escuchar música al traducir, ésta vez una selección de tangos clásicos, y me encontré con que me gustan más los instrumentales que los cantados, o contados, en este caso. Nos veremos en dos semanas (antes, sólo si la Diosa me lo permite)
Nos leemos
Nakokun
