Capitulo 7: politica de clanes (parte 2)

Buenas! como os anuncie, aqui esta la segunda parte del capitulo 7, lo mas rapido que he podido. Tanto este capitulo como el anterior se me han ido MUCHO de extension, pero trataban cosas muy importantes... espero que los siguientes ya no tenga que dividirlos. Y que lo de hoy os guste, un saludo y nos leemos!

Sebastiantutu: hola! Gracias, lo cierto es que tenia miedo de que el villano no calase... es que, si te fijas, en un villano de fondo, realmente no se han peleado con el... todavia. Ino, y el lector, saben muy poco de el, salvo que esta ahi y no debería de estarlo. ¿que le motiva? ¿como logro todo eso sin que nadie se enterase?

Y el discurso... si, este naruto es peligrosisimo por estas cosas: no necesita ni genjutsu ni tretas, solo hablar. Realmente POR SUPUESTO que esta loco, una persona cuerda no hace estas cosas... pero quizas hacia falta alguien asi. Si kami lo libero en lugar de hacerlo todo el, es por algo. Y si, AL FIN se jode a sakura, y con ganas. Si, coincidimos plenamente en que la sakura del final del manga y la de boruto es un punto medio entre sadica (sigue gritando y golpeando al chico que le gusta, Naruto) y masoquista (sigue pasandole todos los maltratos al otro que la gusta, emosuke). Solo quise reflejarlo aqui... y lo que te queda del trio SakuNaruIno amigo, no te quiero adelantar nada... xD

Mira, casualmente he empezado a leer un fic, esta en mis favoritos, se llama "echados a perder". El escritor es nuevo, pero apunta a maneras, y el fic es interesante, bastante novedoso. Echale una ojeada. Un saludo y disfruta!

PD: mezclar a konan e ino... joder, eres un cabron con suerte, la mia es mas puritana que hinata en esos temas xD

PD: tengo muchos protectos en mente, cada vez se acumulan mas, pero lo de Sarada... espera a uno llamado "la sombra del poder". Sin contar otro que se me ocurrio el otro dia con Sarada seduciendo a naruto para que deje a hinata...

Nothernlights91: Buenas frank! espero que te vaya todo bien! Si, una especie de Big brother es el villano aquí... o quizas nos estemos confundiendo de sexo, quien sabe... guiño guiño...

Llevo queriendo meter esos conflictos sociales desde hace muchisimo, pero son tan complejos que necesitas capitulos y capitulos para desarrollarlos. Empiezas a pensar en como se articula el mundo shinobi, sigues la linea logica y derrepente te encuentras con que necesitas mas contenido para desarrollar el dia a dia de konoha. Pienso meter mucho mas en mis otros fic, no lo dudes ;) Y un honor inspirar algo en una obra tan buena como cronicas! Un saludo y disfruta, nos leemos!

Kirito720: saludos amigo! Si, llevaba guardándolo desde el inicio, no te oarecio que naruto tenia su mente en otra parte desde lo del hospital? he ahi la razon, un enemigo ultrapoderoso. Ahora la clave esta en la promesa de naruto a ino, ¿como lo hara sin daños? ¿estara jugando a dos bandas? quien sabe...

y lo has calcado, brad pitt y yami naruto siguen la misma filosofia, EL ANARQUISMO. Incluso me he basado en esos discursos de pitt para algunas escenas. Y esa similitud deberia de hacerte temer el plan de naruto... ejem ejem... Un saludo y disfruta!

Ricardus: Hola! Gracias, tus deseos son ordenes, disfrutalo ;) es fácil llevar buen ritmo ahora que este es mi fic principal tras terminar la oscuridad en ti...

Jk999: buenas! Gracias, si, ino es celosa, eso es canonico, y la quieren tocar a su rubio. Unele ademas que es la unica mujer por la cual ha mostrado autentica debilidad antes de ella... normal que haya celos. Y en cuanto a esa confrontacion... se acerca, dame tiempo ;) Un saludo y disfruta!

Honter11: hola! Gracias por el comentario lo primero xD, aunque no me imagino a kishimoto desarrollando personajes femeninos independientes, solo amas de casa sumisas... no me le imagino desarrollando nada fuera del amor a sasuke en general... Su desarrollo sentimental fue MUY malo. Pero bueno, ya esta fanfiction para compensar. Nos leemos, disfruta!

Gjr sama: Saludos y Gracias! Espero que lo de hoy te guste, un saludo!

Uzumaki albert: Buenas! pues si... unimos a un autor narusaku con la deformación que hizo kishimoto de su pj femenino favorito y sale esto... Un saludo y disfruta!

Darck master: saludos! Gracias por lo primero, pero analicemos lo segundo: esas comparaciones continuas de Sakura son ultralogicas, piensalo. Para empezar, toda mujer compara, al igual que los hombres. A eso añadele que ella abrió esa guerra al decir que la razon del rubio para quererla es competir con sasuke... realmente, naruto no hace comparaciones en ese momento, solo se aprovecha de lo bìen que conoce a sasuke y sakura para asegurarse dejarla temblando. La que compara es ella, y va a seguir haciendolo porque es esencia de ese personaje.

Pues si te gusto el discurso, cuabdo veas lo que hara con sus nuevks acoholitos... ya veras ;) un saludo!

Chisa782911: Buenas! Pues si, llevaba esperando para escribir ese lemmon muchisimo, narusaku es mi pairing por algo... y lo de Ino, hay uno por capitulo, SIEMPRE, pero en este viene en la segunda parte ;)

Y lo del trio, te sere sincero: me lo reservo para una secuela. Aqui no lo veo factible, tanto por ambas mujeres como por la trama. Pero esta en mis proyectos ese pairing NaruSakuIno, me parece el unico harem coherente con lo visto en el canon. Un saludo y disfruta!


-aaaaaaaa- personaje hablando.

-aaaaaaaa- personaje pensando.

-aaaaaaaa- ser mitologico hablando.

-aaaaaaaa- ser mitologico pensando.

RENUNCIA DE DERECHOS: No soy kishimoto, ni me pertenece el mundo naruto. Si algun dia es posible que lo logre, prometo menos relleno, mas gore y es posible que alguna escena pixelada de contenido erotico, todo depende de lo que me paguen. Ah, y a Sasuke lo elimino gratis.


Las paredes de la ojijade se contrajeron, apretando el miembro del uzumaki como nunca, sacándole todo su jugo, mientras el cuerpo de Sakura experimentaba pequeños calambres fruto de la relajación del orgasmo y del esfuerzo muscular. Incluso inconscientemente elevó la cadera para maximizar la fricción. El mejor polvo de su vida la había exigido como tal, pero a Sakura en ese momento le daba exactamente igual. Podría estar en medio de la plaza central de la hoja con toda la aldea mirando, que la daría igual. Seguiría con los ojos cerrados tras haberlos llegado a poner en blanco, con su frente sudada, con sus piernas temblando y sosteniéndola a duras penas… demonios, incluso había manchado con saliva la colcha. Pero su sonrisa de pura satisfacción no se la quitarían jamás. Ni tan siquiera le preguntó a Naruto cuando lo notó salir de ella, en ese momento solo pudo gemir al sentir una réplica del brutal orgasmo que acababa de atacarla. Aunque, cuando sintió una extraña sensación cálida en su interior, abrió como pudo los ojos, venciendo a duras penas a su obnubilada mente.

-Te has… ahh kami…- gimió, cuando sus piernas cedieron ante su propio peso y acabó sobre la cama, inerte, sin fuerzas.- ¿te has corrido dentro de mi?- preguntó, aterrada ante esa posibilidad. Podría todavía impedir el embarazo con chakra, pero no dejaba de ser algo brutalmente personal, íntimo… ni a Sasuke le habría permitido correrse dentro de ella. Ni hacerlo a pelo, ya puestos, pero realmente fue ella la que provocó eso último. No fue capaz de pensar en ese momento, solo lo quería sentir dentro. Pero, el que Naruto hubiese terminado dentro la horrorizaba… y la excitaba a partes iguales. Esa sensación cálida, de sentirse completamente propiedad de alguien… la encendía. Pero la pregunta inicial fue seguida por otra cuando Naruto sacó de un sello de su muñeca un pincel y tinta negra. Joder, que útiles eran los sellos uzumaki, y solo eran los más básicos los que se sabía…- ¿Qué… qué haces baka?- la joven intentó erguirse, pero Naruto simplemente puso una mano en la espalda, obligándola a permanecer tumbada, con su simiente aún escurriéndose por su intimidad incluso. Y, aunque estaba furiosa, ella obedeció dócilmente. En ese momento no era capaz de enfrentarse a nadie, estaba sin fuerzas.

-Shhh, estate quieta…- ordenó, comenzando a pintar en su espalda un sello mientras la mantenía tumbada boca abajo aprovechándose de su agotamiento… y contenía su propia carcajada. En serio, era una lástima que kami Naruto apenas le dejase salir… tenía un montón de viejas deudas que cobrar y muy poco tiempo. Tras terminar una serie de kanji volvió a hablar.- Esto de aquí… es un sello para descontrolar tu chakra. No te anula, con tu nivel de control de chakra es imposible, pero pone las cosas mucho más complicadas…- anunció, abriendo los ojos la haruno con terror.

-Pe… pero, ¿estás loco baka? Necesito el chakra para evitar el embarazo después de que tú…- balbuceó, atropellándose sus palabras en su boca, pero el rubio la calló mordiendo su nalga izquierda con cariño, divertido, y haciéndola dar un pequeño respingo seguido de una sensación agradable por volver a moverse tras el orgasmo.- Ahhh…

-Lo sé… míralo por el lado bueno, viendo lo inútil que es satisfaciéndote en la cama mi amigo, quizás sea de las pocas oportunidades que tengas de ser madre… y si salen gemelos rubios de ojos verdes, prometo quererles mucho… shinachiku y katsumi son buenos nombres, aunque hanami también me gusta…- bromeó, no pudiendo evitar reírse al soltar ese comentario y ver la cara de incredulidad de la pelirrosada. Joder, cómo adoraba hacerla rabiar… Sakura iba a gritarle con las exiguas fuerzas que la quedaban, pero Naruto dibujó algo más que la hizo tragar grueso.- y esto de aquí… es mi firma, para que Sasuke sepa cuando vuelva de trabajar quién es el artista…- sentenció, riéndose de nuevo, mientras a Sakura le temblaba el labio inferior por el pavor.

-Naruto, ¡no tiene gracia! ¡SUÉLTAME BAKA!- ordenó, intentando revolverse para deshacerse de las esposas, pero sin éxito. Sus piernas estaban sobrecargadas, su cuerpo agotado y su chakra descontrolado, al nivel que tenía cuando iba a la academia. Joder, no era capaz ni de moverse fuera del colchón. Naruto la observó divertido, para luego hablar.

-Ya te avisé de que si me volvías a golpear habría castigo… y tengo que ser creativo, lo que hemos hecho no se puede considerar castigo viendo cómo estás todavía…- el rubio pasó sus dedos de forma suave sobre la intimidad de Sakura… arrancándola otro gemido mal disimulado. No podía estar más sensible ahí abajo, todo por culpa de ese asqueroso baka hentai que no sabía cuando su broma se pasaba de pesada.- Si aparece Sasuke, recuérdale que puede detectar mi chakra muy fácilmente…- comentó, haciendo el amago de irse, y entrando Sakura en pánico.

-Naruto, onegai, no me dejes así, ¡NARUTO!- gritó, frenándose el susodicho. El rubio sonrió al suelo, zorrunamente, y se acercó a ella. La fémina creyó que la iba a desatar y se prometió a sí misma dejarlo con vida tras la paliza que le iba a dar por gracioso, pero en su lugar el ojiazul tomó su mentón de forma firme pero con cuidado, se acercó a sus labios y los besó. Era un beso diferente a los anteriores, un beso sentido, tierno. Captó su sabor con detenimiento, atrapó su carnoso labio inferior, y acarició de mientras la mejilla de la ojijade. Y Sakura, para su propia sorpresa, se olvidó por unos instantes de su propia situación. Respondió al beso, cerrando los ojos incluso, saboreando al rubio hasta que éste se separó, quedándose a pocos centímetros de su rostro, sonriéndola no de forma soberbia, si no de forma cálida, cercana… como sonreía siempre. Casi hipnotizándola.

-Una parte de mi te adora hasta el extremo de querer despedirse así, en serio…- comenzó a decirla, sin dejar de acariciar la suave piel de su barbilla.- Y a esa parte la enamoraste superando retos, Sakura chan. Así que… enamórame de nuevo.- la retó, guiñándole un ojo mientras sonreía. Sakura se sonrojó, mezclándose en su cerebro las ganas de matarlo, de gritarle, de sonreírle y de volver a besarlo y follárselo, no pudiendo articular palabra mientras el uzumaki abandonaba el cuarto. Porque este Naruto había captado perfectamente lo que excitaba a la pelirrosada… un canalla que la complicase la vida, no un caballero de brillante armadura que se la arreglase.

Dejó a la pelirrosada en tan terrible situación con una tranquilidad que rallaba la psicopatía, incluso silbando la canción de "walk this way". Básicamente, porque estaba MUY satisfecho: Sakura no solo era vital en su plan de seducción, también era una enorme espina clavada en su orgullo y un gran golpe a su "querido" kami Naruto. Además de que, tenía que admitirlo, había sido de los mejores polvos que había tenido, solo superados por los de su mejor amiga… sabía que la repelente Sakura actual todavía tenía algo de la Sakura que había conocido toda su vida, y ese algo lo había visto en el dormitorio. Era consciente aún así de que esa Sakura estaba más que muerta, desde que aceptó salir con Sasuke a pesar de los intentos de asesinarla lo supo, pero bueno, la nostalgia no ha matado a nadie aún. Encontró perfectamente la salida del complejo uchiha, a pesar de su tamaño y oscuridad… no en vano ya había estado allí hace dos días buscando cierto informe confidencial… y salió del lugar muchísimo antes de que el pelinegro volviese de sus labores jounin.

Recorrió las calles de konoha preparando su plan. Necesitaba un sitio con unas características muy concretas: concurrido, incluso abarrotado, con shinobi patrullando y cercano al barrio hyuuga. Y si había niños, mejor. Y sabía de uno perfecto… Atravesó las barriadas pobres de la hoja, viendo para su satisfacción como el discurso de uno de sus enfierecidos clones, uno sobre cómo les habían arrebatado a los pobres la educación básica para que no pudiesen idear cómo enfrentarse a los clanes shinobi y salir de esos barrios, era interrumpido por un grupo de anbu. El clon dibujó una sonrisa zorruna para disolverse antes de que los shinobi le pudiesen pedir explicaciones, mientras estos eran abucheados por la multitud indignada. Ya empezaban a ponerse nerviosos todos los implicados… perfecto… sencillamente, perfecto. Yami Naruto lo tenía muy claro… quería caos… el caos no es malo si sabes bucear en él… es una escalera.

Llegó a la zona comercial de konoha y anduvo hasta uno de los parques más septentrionales, el más cercano al barrio de los ojos perla. Era un parque elegante, muy luminoso, con numerosa ornamentación donada por el pudiente clan de las dos castas. No había que confundir esta donación con generosidad, el clan hyuuga era rico por no gastar un solo ryu sin asegurarse dos a cambio. No, lo elegante de este parque se debía a que los miembros de la casta principal a veces gustaban de salir del recinto hyuuga, y, cuando lo hacían, no querían asquearse con el mal gusto del pueblo llano. Elitistas dentro de los elitistas… Naruto jamás encajaría en ese clan, ni su versión kami, ni Yami. No les podía dar más asco a ambos esa clase de soberbia. Pero, para su fin actual, el clan hyuuga había creado el lugar perfecto para él: un parque concurrido, lleno de cafeterías donde los clientes tomaban algo al sol del fin de tarde en sus terrazas, mientras sus hijos jugaban despreocupadamente en las cercanías. Si, era perfecto, tanto que tranquilamente se sentó durante algo menos de media hora en una terraza a tomar un refresco de la que llegaba su objetivo. Degustó su bebida, hasta que no pudo evitar reírse.

-Ahora me huele a serpiente…- dijo en voz alta, sonriendo a un punto concreto del gentío que andaba cerca de él. Y, de entre ese gentío, apareció su objetivo en un parpadeo… como le gustaban las apariciones teatrales... Vestido con una camiseta negra con el símbolo uchiha bordado a su espalda, unos pantalones grises holgados, y con ese pelo negro largo y liso, tapándole la mitad de la cara donde portaba el grandioso rinnegan, Sasuke uchiha se acercó hacia él. Naruto sonrió con burla, pero por dentro se hallaba intrigado: portaba la misma cara de haber chupado un limón que ponía siempre (dudaba haberle visto sonreír en su vida más de tres veces), pero no parecía más enfadado de lo normal… extraño, teniendo en cuenta que había sodomizado a su novia ante la foto de su difunta madre, entre otras provocaciones…- Buenas tardes teme, ¿tú también vienes a tomarte un refresco tras un duro día de trabajo?- El uchiha mantuvo una expresión indescifrable, una cualidad que Yami admiraba muchísimo pero que ahora quería romper, por lo que decidió provocarle un poco. En cuanto vio que miraba la silla que tenía al lado para sentarse, el rubio puso sus pies sobre ella con un gesto burlesco.- Lo siento, esa silla está ocupada…- el uchiha contó hasta diez mentalmente, viendo que tendría que quedarse de pie al estar todas las demás sillas del lugar ocupadas, y entonces habló.

-¿Qué le has hecho a Sakura?- preguntó con seriedad. Ahí estaba Sasuke, directo, sin preámbulos ni presentaciones, salvo que con ella pudiese recordarle al mundo que era el príncipe del sharingan y esas mierdas. Otra cualidad que admiraba de él. Pero, en este caso concreto, había sido tan directo que al rubio le faltaban piezas para resolver el puzzle…

-No sé a qué te refieres… ¿Qué te ha contado?- tanteó, sin borrar esa sonrisa burlesca. Joder, por supuesto que sabía lo que había hecho, pero parecía que Sasuke no lo sabía exactamente. Una parte de él sospechaba que quizás Sakura había vuelto a sorprenderle. Tocaba ser cauto.

-La encontré en mi casa, encerrada en el baño. No quiso abrirme, pero la notaba agitada, incluso aguantando el llanto… y la casa olía a ti por todas partes…- acusó veladamente. Y en este preciso instante Naruto no pudo evitar mostrar una pequeña sonrisa burlesca mientras bebía su refresco, una muestra mínima de lo que realmente pasaba en su interior. Kurama lo personificaba perfectamente.

-JAJAJAJAJAAAA- se reía como nunca el kitsune, mientras Naruto se mordía la lengua para que su amigo biju no le contagiase la risa.- ¡NO ME LO PUEDO CREER! La chiquilla consiguió levantarse aún en el estado que la dejaste, liberarse de las esposas sin usar chakra y ocultarse en el baño con las pruebas antes de que llegase don palo metido por el culo, JAJAJAAAAA…- el kiuby tuvo que limpiarse una lagrima del rostro de lo que se estaba riendo, no en vano ODIABA todo lo que oliese a uchiha. Y el ver ahí a su último miembro, ignorante de todo… Bufff, casi mejor que el sexo.- En serio, si te vas a cruzar con la pelo chicle algún día, acaba de obtener mi bendición…- concedió el kitsune, mientras Naruto asentía internamente. Lo dicho: esa faceta de ella literalmente enamoraba a una parte de él. Aunque se olía cómo lo había logrado, y era un fastidio… esto retrasaba sus planes…

-¿Qué la has dicho para ponerla así?- le sacó Sasuke de su conversación interna, mirando con severidad al rubio y haciendo acopio de toda su paciencia. Reconocía esa sonrisa del uzumaki, era esa sonrisa burlesca que le regalaba cuando le ganaba en algo. La pregunta era… ¿en qué? Quizás fuese su exacerbado orgullo, quizás la total sumisión que le mostraba su novia en día a día, lo que le impidiese ver la opción más obvia…

-Me has pillado…- reconoció, atrayendo la total atención del uchiha.- …hablamos de que el ramen de ichiraku ya no es lo que era, y ella quedó realmente afectada…- mintió descaradamente, preguntando con fingida inocencia algo que hizo a Sasuke volver a contar mentalmente para no matarlo, solo que esta vez hasta cien.- ¿No te parece que últimamente sabe a mierda?

-Hmpf…- no iba a dignificar esa soberana estupidez con una respuesta. No tenía ni sentido, ese ramen sabía bien, como siempre… era de lo poco que merecía la pena de esa repugnante aldea. El uchiha decidió volver a ir al grano en lugar de dejar que el uzuratoncachi le arrastrase en su clásico viaje a la idiocia.- ¿Te parece bien lo que la estás haciendo? Lleva cinco días sufriendo, pasándolo fatal por tu culpa… creí que te importaban más sus sentimientos.- Naruto arqueó una ceja, ofendido de verdad.

No, a Sasuke no le había dado una embolia y había desarrollado un alma humana que se preocupaba por su novia, no… Naruto sabía perfectamente la razón. Statu quo: Sakura no era la única que disfrutaba viendo a Naruto renunciar a cada ápice de su dignidad por enamorarla, sin éxito… No, había otro implicado que saboreaba como una victoria cada vez que Naruto se dejaba la piel por hacerla sonreír para que al final otro la dedicase un segundo de atención y se la acabase follando… el uchiha. Y, ahora que las tornas habían cambiado, el pelinegro estaba cada vez más frustrado. Su antaño sumisa y atenta novia literalmente le ignoraba ahora, ansiosa por agradar al uzumaki, y sus intentos de devolverla al redil no podían ser más inútiles. Joder, ni tan siquiera había podido follársela desde que el ojiazul comenzó a ignorarla, Sakura literalmente se pasaba todo el día hablando de él y le ponía una excusa tras otra en lo referente al sexo. Era frustrante. Naruto tuvo que morderse la lengua para no desvelarle que hace una hora ella no lo estaba pasando tan mal con él… no, el plan exigía ser cauto, provocar sin aparentarlo…

-Si fueses un novio decente, quizás no estaría tan pendiente de lo que hago o dejo de hacer…- dejó caer, bebiendo su refresco con serenidad. Una forma elegante de dejar salir sus ganas de partirle la cara, y que había funcionado visto el ceño ligeramente fruncido del pelinegro. El plan era claro: provocar, no atacar.

-No intentes culparme a mí de lo que has hecho tú…- devolvió la pelota el uchiha, intentando llevar el combate a dónde suponía que estaba la debilidad del rubio.- Sakura lleva días llorando por tu culpa…- Naruto dibujó una sonrisa irónica, surgiendo la respuesta perfecta casi al instante.

-No son ni una décima parte de las que tú la provocaste al intentar matarla bajo ese puente…- dejó caer con visceralidad. Puede que la Sakura actual le inspirase lástima y odio, pero no dejaba de ser alguien importante en su evolución. Atacarla a ella delante de él era atacar a su orgullo… el único que tenía derecho a joderla la vida era él, se lo había ganado. Que el subnormal de su amigo se intentase atribuir esa capacidad le cabreaba… mucho. El uchiha frunció el ceño, confundido.

-Yo nunca he intentado matarla, lo de ese puente fue algo diferente…- espetó con desprecio el vengador, riendo de forma burlesca Naruto de vuelta al caer en el detalle.

-Ah, es verdad… que hay una versión que solo conocemos el equipo 7 y otra oficial mucho más benevolente contigo…- reconoció, relamiéndose los dientes. Era cierto, Sakura literalmente obligó a Kakashi y a Naruto a omitir los intentos de asesinato, en un torpe intentó de salvar la reputación del vengador… como si pudiese hacer algo después de literalmente matar a un hokage… Nadie en konoha se creyó esa versión, pero no llegaban a alcanzar hasta qué punto estuvo dispuesto a llegar Sasuke… El caso es que el uchiha se removió incómodo, incómodo y furioso. Le estaba provocando, y parecía funcionar… solo necesitaba un nuevo empujón…- Oficialmente solo eres un traidor y un maltratador de mierda, no un asesino…- insultó, sin levantarse de su silla, aparentando incluso una charla amistosa para quien los viese de lejos. La realidad era muy diferente… ese insulto tenía a Sasuke al borde de atacarle. El uchiha era una persona fría frente a todos, incluso frente a su novia… hasta que entraba Naruto. Naruto era como una puta estampida en medio de la sabana, como un río de lava atravesando un glaciar. Sasuke pasaba de ser hielo a ser fuego, incontrolable. Y con eso contaba el rubio al provocarle. Aunque quizás el estar rodeado de mujeres y niños inocentes le estuviese ayudando a conservar el control, todos ellos morirían al minuto de iniciarse hostilidades… estaba claro que había que provocarlo más entonces para que dejase de preocuparse por las bajas colaterales.- Es una suerte para ti… como asesino jamás estarías a la altura de tu hermano y seguirías siendo un segundón…

Ese insulto tan visceral y directo arrancó una mueca de sorpresa incluso en el normalmente inalterable uchiha. Para empezar, por el origen de ella. Naruto tenía muchas características únicas, pero el combinar tan bien crueldad con ingenio no había sido nunca una de ellas. Se esperaría un comentario así de orochimaru, o de ese chico que reclutaron para sustituirle en el equipo Kakashi… pero no del rubio, que siempre jugaba limpio. Y, por otro lado, estaba la esencia del ataque: una frase, dos golpes en los tres puntos débiles del pelinegro. El crimen de su hermano, la muerte de su clan… y su principal causa de competición con Naruto. Una bofetada a mano abierta al orgullo del uchiha que, en noventa y nueve de cada cien ocasiones, habría sido respondida con un amateratsu inmediato. Pero ahí no podía, no… le había costado mucho ganarse su posición en la aldea, y todo ello caería como un castillo de naipes si atacaba ahora al jinchuriki de la hoja y provocaba la muerte de cientos de civiles. Porque, por supuesto, konoha le culparía a él. Haciendo acopio de cada ápice de su autocontrol, apretando sus dientes hasta casi quebrarlos, pudo redirigir esa ira.

-¿Por qué no damos un paseo y me lo repites en un campo de entrenamiento?- declaró con una fingida pose serena, aunque por dentro estaba a punto de estallar de furia.

Y los que casualmente se estaban fijando en la conversación cayeron en la cuenta de ello, podía notarse su instinto asesino a kilómetros. Incluido Naruto lo sentía en sus carnes mientras bebía su refresco con aparente calma, pero sin despegar sus zafiros del uchiha, esperando cualquier indicio de ataque para iniciar su plan. Pero ese indicio no llegaba, Sasuke en serio se estaba controlando, y sorprendiendo al rubio de paso. El Sasuke post guerra que recordaba le habría atravesado el pecho con su katana nada más oír el insulto "maltratador de mierda", este en cambio era más maduro, más listo. Una lástima, estaba claro que no iba a sacar lo que buscaba hoy, el pelinegro no iba a atacar como él quería que lo hiciese. No tenía motivación suficiente, solo un par de insultos no bastaban, por graves que fuesen… necesitaba algo que de verdad hiriese su orgullo hasta el punto de enloquecerlo… Así que era hora de pasar al plan B y no salir de vacío de ese primer duelo. Aunque la idea que tuvo para lograrlo iba a requerir cada ápice de su capacidad interpretativa… y una gran confianza en su sexualidad de paso…

-¿Un paseo?- preguntó, con un tono… sugerente. El cambio de registro fue tan brusco que Sasuke ni se movió de su posición mientras Naruto se levantaba lentamente de su asiento, preguntándose qué cojones iba a hacer el dobe. ¿Iba a aceptar el reto? No lo parecía por su tranquilidad… ¿iba a disculparse? Tampoco daba esa impresión. Y, el que clavase sus ojos tan fijamente en los suyos mientras se acercaba le empezó a poner incómodo. Se quedó congelado cuando Naruto completó su movimiento.- ¿Tú y yo de la mano, y a la luz de la luna?- preguntó, con su rostro a centímetros del uchiha, sonriendo con soberbia y burla. Y, para mayor incomodidad del pelinegro… metiendo ambos pulgares en los bolsillos de su pantalón, acercándolo más a él.

El uchiha reaccionó como preveía Naruto. Muy comprensible, y de agradecer ya puestos, si hubiese seguido su juego el que hubiese estado en problemas hubiese sido él. Tenía clarísimo que, si algún día le diese por chupar una polla, no sería la de Sasuke. Por suerte, su amigo era solamente un gilipollas, no un hombre confuso con su sexualidad. Sasuke era egosexual, no homosexual ni heterosexual. Y un gran amante del espacio personal, por añadido. En la academia, muchas de sus fangirls habían intentado este movimiento para robarle un beso… y con todas ellas había reaccionado igual que con Naruto. Por instinto, el pelinegro empujó con violencia al uzumaki, haciéndolo rodar sobre una mesa cercana hasta caer al suelo, tirando bebidas, comida, sillas, incluso a algunos de los clientes cercanos. Y atrayendo toda la atención del lugar. Y todos los que miraban ahora, veían lo mismo: que un shinobi poco querido y de lealtad dudosa acababa de empujar al héroe de la hoja. Nadie iba a interponerse en su camino, nadie estaba tan loco… pero todos iban a hablar de ello. Lo dicho, mucho menos de lo que quería Naruto, pero era útil lo que había logrado.

-Vaya, veo que hoy estás de mal humor, Sasuke…- comentó en voz alta, mientras se levantaba con una sonrisa irónica. Cuando estuvo completamente en pie, el uchiha adoptó una pose de combate unos instantes, por reflejo realmente, pero la pose tranquila del uzumaki, y el que todo el mundo estuviese mirando le hizo abandonar la idea. Incluso algunos jounin hyuuga del cercano complejo de clan habían aparecido en el lugar, adoptando una pose de combate, y percibía anbu de Kakashi preparados para intervenir al más mínimo movimiento y convertir eso en una guerra todos contra todos. No era el momento. Lo dicho, hacía todavía falta algo más hiriente para hacer explotar al uchiha.- Exacto, no vas a intentar nada aquí uchiha… así que guárdate la polla antes de que se te congele… y si quieres saber más, pregúntale a tu novia, no a mi.- sentenció, y acto seguido, el pelinegro desapareció.

El uchiha no estaba dispuesto a seguir esa conversación ni un segundo más, estaba furioso, necesitaba destrozar algo, y probablemente sufrirían en sus carnes esa ira los muñecos de algún campo de entrenamiento. Sin contar que esa última frase le había dejado con la mosca tras la oreja… Era imposible, Sakura tenía una necesidad patológica de él, su autoestima dependía de un gesto del uchiha, el uzumaki no tenía ese poder sobre ella… pero algo en su interior se removía, incómodo. ¿Y si el rubio había hecho algo… inesperado? En cuanto al ojiazul… ya había obtenido todo lo que necesitaba. Todos los allí presentes habían visto al ojinegro empujar al rubio, encararse con él sin motivo aparente y oído esa referencia a la novia del uchiha… era menos que el premio gordo, pero le bastaba. Sobre todo porque, como deseaba, el clan hyuuga se había enterado de todo. Se fue de allí con una sonrisa… un paso más hacia su objetivo…

A la noche, en la residencia principal del complejo yamanaka, una joven y bella rubia se preparaba para salir. Se encontraba frente al espejo de su tocador, ocupada maquillándose, vestida con un mono azul turquesa de dos piezas, con su pelo alisado y bien lavado. En ese momento sentía dos emociones contrapuestas. Por un lado, preocupación. Kami santo, Naruto tenía razón con lo del panóptico. Por supuesto que no le había creído a ciegas, no era estúpida, así que, con la excusa de recuperar algunas horas de trabajo pérdidas en el hospital, se dedicó a revisar la mente de cada paciente en cada chequeo médico, fuese civil o shinobi. Y en todos y cada uno de esos parajes mentales estaba ese ojo. Kami santo, incluso parecía fijarse cada vez más en ella, enfadándose. Para su disgusto, Naruto no la había engañado, la situación era terriblemente grave. Incluso pudo verlo en el paraje mental de su padre con la excusa de entrenar contra una mente preparada para rechazarla...

Pero a esa preocupación se unía algo muy diferente… expectación. Se sentía algo miserable por sentirse así en una situación tan grave, pero no podía evitarlo. Naruto la había escogido a ella para luchar contra ese gran enemigo, había apostado todo por ella. No por Sasuke, o por Sakura… por ella. La gente siempre se quedaba en su físico, nunca la habían tomado en serio por considerarla más una modelo que una kunoichi. Era cierto que la gustaba la moda, y que era una mujer coqueta, pero no por ello dejaba de ser la heredera de un gran clan, una kunoichi capaz. La asqueaba que solo viesen en ella una cara bonita, incluso en exámenes mentales había descubierto que compañeros shinobi tenían fantasías nada santas con ella. Fantasías que serían halagadoras si no girasen todas alrededor de convertirla en una puta y en un juguete sexual. Hasta tenía el convencimiento de que la habían asignado misiones de seducción benévolas y voluntarias por ser hija de quién era… que, si tuviese un origen humilde como tenten o Sakura, sería usada como anko, solo para esas misiones…

Y era injusto. Ella era una mujer capaz, inteligente. Y, tras muchos años, el primero que la veía así era Naruto. Ni su padre, que la trataba como una princesa y la sobreprotegía; ni su difunto maestro, que siempre prefirió a Shikamaru; ni sus supuestos mejores amigos y amiga, que la veían como una niñata o como una rival. Solo Naruto. No quería decir que Naruto no la viese como una mujer… Kami santo, la hacía el amor cada vez como si fuese su último día en la tierra, y eso la hacía delirar… Pero también la veía como una mujer lista, capaz de algo más que de anunciar lencería. Por eso… se estaba enamorando de él. Porque la veía por completo. Suspiró, fijándose en la hora. Ocho y media. Ya había anochecido, pero todavía tenía media hora más para prepararse… habría acabado ya, pero estuvo literalmente una hora debatiendo sobre si ponerse el "regalo sorpresa" del rubio o no. Le había dejado un regalo en su cama sin que nadie le viese entrar en el complejo, una elegante bolsa de papel negra con letras escarlatas y una nota dentro. "Ponte esto, es VITAL para salvar el mundo". Y, cuando lo vio, no supo qué pensar… salvo que estaba claro que eso no contribuía al plan, ni de coña…

-Ino, cariño…- la interrumpió su madre, que se encontraba francamente asombrada por el esmero puesto por la rubia en su maquillaje. Su hija era coqueta, presumida, pero ese día estaba siendo detallista hasta el extremo. Fuese quien fuese con quien quedase, la importaba muchísimo que la viese hermosa. Estaba enternecida… hasta que llegó la visita y se imaginó quién era ese hombre para el que se preparaba su hija. Ahí empezó a preocuparse.- Na… Naruto uzumaki está en la puerta, esperándote.- Declaró con un tono recriminatorio.

En esos momentos, Naruto uzumaki era un chico demasiado complicado como para desearlo en la familia. Era una cuestión de estado su enlace, y si su hija se interponía, se olía que habría problemas. La yamanaka más joven abrió los ojos, preocupada. ¿Qué hacía Naruto allí? Habían quedado para dentro de media hora, y joder, lo habían hecho en la casa del rubio, no en la suya. ¡En la suya jamás! Solo de imaginarse a Naruto cruzándose con… su padre… ay Kami, ¡debía de sacarlo de allí rápido! Bajó las escaleras rumbo al hall de entrada, rezando para que estuviese el rubio solo. Pero no iba a tener esa suerte. Lo encontró ya dentro de la casa, guapísimo con una camisa azul oscura elegante y unos pantalones beige algo ceñidos… y hablando con su padre, que la dedicó una mirada de furia contenida cuando la vio aparecer. En esos momentos, con la oferta del hokage aún en el aire, no era recomendable que se viese a la heredera del clan yamanaka con el uzumaki… el resto podrían pensar que estaban confabulando para ganar ventaja. Sin contar lo del discurso de esta tarde en los barrios bajos…

-Naruto, ¿Qué haces aquí?- preguntó, intentando mantener una apariencia de normalidad. Sus padres no tendrían por qué sospechar nada, solo eran dos amigos y compañeros de equipo quedando para tomar algo…

-Llegabas tarde, y supuse que te habrías entretenido, y como el restaurante queda de camino hacia aquí…- se excusó, arqueando una ceja Ino al ver esa pose inocente… conocía esa pose, y que era completamente FALSA.

-Habíamos quedado a las nueve… y son las ocho y media…- repuso, mostrándole su reloj de muñeca.

-¿ah si?- preguntó, para luego pausarse unos segundos y pensar.- Vaya, soy un desastre… no cambié la hora del reloj de cocina y lo tengo una hora adelantado, y como no tengo reloj de muñeca…- se excusó, mirándolo fijamente Ino. Buena excusa, pero la rubia ya empezaba a ver a través de él. Y Naruto lo sabía, puesto que siguió hablando y se justificó solo para ella.- Supongo que en un par de días podré arreglarlo y no me volverá a pasar… bueno, te puedo esperar fuera si quieres, no hay problema…- ofreció, pero Inoichi, que había observado la conversación con un gesto severo todo el tiempo, fue mucho más rápido para intervenir.

-No hace falta que espere, uzumaki sama. Mi mujer y yo íbamos a cenar ahora, pero puede acompañaros junto a mi hija, ordenaré al servicio poner más platos…- ofreció el patriarca yamanaka.

No era una invitación amable, desde luego… era control de daños. Ya se habrían dado cuenta algunos de esa visita del rubio, y seguramente comenzado a elucubrar… ¿y si Inoichi estaba jugando a dos bandas? El rubio siempre había sido leal, pero hasta para él eso resultaba sospechoso… como para que viesen a su hija cenar en un restaurante así de arreglada con Naruto. En otras circunstancias habría sido una gran noticia para el clan yamanaka esta cercanía, pero, hasta que el hokage contestase la oferta de Naruto, enredarse con él era ganarse un hokage hostil, y la enemistad de los clanes más ambiciosos, eso sin contar a hiashi hyuuga… El clan yamanaka siempre se había mostrado fiel a su hokage, y había cumplido a rajatabla la orden de no intentar influenciar en el rubio… lo que estaba ocurriendo ahora echaba por tierra esa actuación. Sin contar que, si le concedían lo que quería a Naruto y su inocente hija le entregaba su virtud, perfectamente podría llevársela a otra aldea si accedía a alguna de las ofertas extranjeras que seguro llegarían… Así que mejor que cenasen en el complejo, con Inoichi atento y lejos de miradas indiscretas…

Ino solo pudo tragar hondo cuando iba a hablar para evitar esa cena en familia y su padre la dirigió una mirada que helaba la sangre. A inoichi se le mezclaban las confabulaciones políticas con que tocasen a su princesa… no estaba para negociar. Así que ella tuvo que ceder. Naruto accedió educadamente a la invitación, mostrándose en todo momento cómodo. Ino tenía que admitir que era meritorio que se mantuviese así, hablando con educación, sonriendo incluso, cuando toda la espera para los platos, e incluso durante toda la cena, inoichi le estuvo mirando como si fuese a matarle en cualquier momento. Ino no podía estar más incómoda, y agradecía que en todo momento el rubio estuviese manteniendo la coartada de que solo era una cena de compañeros de equipo. La dedicaba sonrisas y comentarios amables, como al resto de la mesa, pero nada más allá. Gracias a kami…

-Yamanaka sama, tengo que felicitarla por la comida, está magnífica.- elogió el rubio a la madre de Ino, que sonrió agradecida. No solo por el gesto, ese comentario también bajaba un poco la tensión que estaba imprimiendo su marido en esa cena. Incluso su hija sonrió agradecida.

-Llámame Anzu, Naruto, que eres compañero de clase de nuestra hija desde siempre.- comentó con alegría la mujer.- Todavía recuerdo cuando eras un muchacho revoltoso, ¡como has cambiado!- devolvió el elogio, sonriendo Naruto de vuelta.

-Los modales hacen al hombre, Anzu san…- repuso el jinchuriki, asintiendo las féminas.- En esa época tenía demasiada energía, y mucho tiempo libre, menos mal que ahora ando más ocupado…- añadió, y en ese momento inoichi decidió meter baza.

-Ya lo hemos visto, nos han llegado noticias de su discurso público en los barrios bajos…- recriminó, apretando con nerviosismo su mujer los labios, mientras Ino le miraba preocupada.

-Tou chan, onegai, no hablemos de…

-Solo estamos hablando tesoro…- repuso el patriarca y, a pesar de apelativo cariñoso, estaba claro que no iba a dar un paso atrás. Naruto se limpió con la servilleta para tapar la ligera sonrisa que le había salido… al fin saltaba la liebre, creía que al final solo iba a ser una cena con sus suegros…- uzumaki sama, ¿no le parece ciertamente polémico lo que ha dicho en esos lugares?- preguntó, disimulando un término más adecuado para calificar el discurso del ojiazul.

Peligroso. El discurso de Naruto atacaba directamente a la estabilidad de la hoja, que no pudieron actuar a tiempo para evitarlo porque los líderes de los clanes estaban en ese momento reunidos precisamente tratando la contraoferta del uzumaki. La notificación del escuadrón tobirama, de cuya capitana dependía toda la planta anbu para actuar cuando el hokage estaba reunido, había llegado tarde a oídos del dirigente, y los escuadrones que fueron a poner orden se encontraron ya el gallinero completamente revuelto. Solo pudieron disolver a los clones que apuntaban las deudas de los ciudadanos para saldarlas y a los que todavía daban algún discurso, y a costa de disturbios y crear un enorme descontento. Los clanes se enteraron de todo apenas un par de horas después: el clan yamanaka, como todos los demás, recibió de golpe numerosas peticiones de cancelación de deuda, muchas de clientes fieles durante décadas. Y eso era un desastre, hablando en términos de influencia. Cuando se dieron cuenta de quién era el culpable, la popularidad del rubio se vio mermada… y luego incrementada todavía más por la consecuencia lógica de todo esto, lo que arrancó aún más enfado entre los líderes más tradicionales. Si sus clientes les abandonaban… es que tenían un nuevo dueño…

-¿polémico? Yo solo me ofrecí a pagar las deudas de los más necesitados, yamanaka sama, un gesto hacia esta aldea que me ha dado tanto…- repuso inocentemente el rubio. Inoichi arqueó una ceja… los rumores decían que el rubio había sido mucho más agresivo con respecto a los clanes en su discurso, pero solo eran eso, rumores. Y los informes anbu eran bastante parcos con respecto al contenido exacto del discurso, ergo no podía demostrar lo contrario a lo que había dicho Naruto. Aunque seguía siendo algo grave aún así.- No tener dinero para comer es algo terrible, yamanaka sama, yo lo sé bien… y es terrible sea quien sea el que lo sufra, si algún clan tuviese deudas también habría accedido a pagárselas…- añadió con un tono amable, riéndose Inoichi con ironía. ¿Deudas, los clanes ninja? Nunca en la historia habían tenido deudas monetarias, es más, era un insulto entre ellos hablar de dinero. No, los pobres pagaban en ryu; y los ricos clanes, en influencia. Las deudas y favores entre clanes se pagaban con matrimonios concertados o cediendo el voto en alguna reunión del consejo, mientras todos vivían de las rentas que les generaban sus clientes… era el statu quo de konoha, el sistema que la mantenía como la mayor fuerza del continente, y el rubio no parecía entenderlo. Sin contar que no había caído en un detalle…

-Uzumaki sama, ¿cree usted que los bienes de los clanes uzumaki y namikaze son tan cuantiosos como para pagar esas deudas? Si bien es cierto que su clan materno está a la altura de las riquezas del clan Senju o del uchiha, ni por asomo se acerca a lo que necesitaría para liberar de deudas a toda la aldea…- le dejó caer, buscando hacer cambiar de idea al rubio. Era un puñetero niño, esa expresión de confusión que puso se lo dejó bien claro. Su hija insistía en que era alguien capaz, pero se empezaba a temer que lo dijese por otras razones más relacionadas con un enamoramiento infantil… Kami santo, Naruto mejor que Sasuke, si, pero no mucho… Lo que empezaba a tener claro era que Naruto tenía más corazón que cerebro, y eso era terrible en esta situación: cuando no pudiese pagar, ¿Quién podría desdoblar las campañas? El populacho estallaría en revueltas, indignado… iba a explicárselo, cuando el rubio habló.

-Tiene razón dattebayo…- expresó con esa mueca de idiocia, para luego arquear las cejas, como si hubiese conseguido pensar por una vez.- …bueno, en ese caso hablaré con el daimyo.- Y Naruto tuvo que hacer un serio esfuerzo para contener la risa y no borrar su trabajada expresión del estúpido Naruto canónico al ver cómo los ojos del patriarca yamanaka se agrandaban con terror.- Creo que para él, el dinero no es un problema… e insiste mucho en que le pida lo que quiera… yo creo que me ayudaría si se lo pido, aunque a veces es un poco despistado… lleva presentándome a su hija de mi edad tres veces ya dattebayo…- sentenció, habiendo al fin mandado el mensaje.

Por supuesto que sabía que no tenía dinero suficiente… bueno, como si realmente quisiese pagar todo eso, que tampoco. Si el dinero no le parecía importante, no se lo parecía en ningún aspecto, incluido en este plan. No, el rubio no planeaba pagar todas esas deudas… solo que el resto de clanes ninja si lo pensasen. Pero, ¿Cómo colar esta idea tan descabellada? ¿Cómo convencer a alguien de que puedes pagar millones sin tenerlos? Por suerte, su padrino le dio la clave hace mucho tiempo… "siempre hay un pez más grande". En su momento lo dijo cuando se pasó cuatro horas intentando ligar con una chica para luego dejarla tirada cuando al fin parecía receptiva a "dormir con él" para ir detrás de una rubia de pechos enormes con un aire a su baa chan… adoraba a ese hombre, pero tenía un grave problema… Bueno, el caso es que era aplicable también aquí. Los clanes ninja eran ricos, si, pero la riqueza es subjetiva: con respecto al populacho, su riqueza era inabarcable… con respecto al daimyo, eran populacho al nivel del pordiosero de la esquina. Una mención a su majestad y a esas propuestas de matrimonio veladas que había recibido kami Naruto (de las que ni se había enterado… a veces comprendía a Sasuke y su frustración: una vida entera acumulando poder para que el rubio lo superase sin darse cuenta…) y TACHAN, los clanes temblaban. Inoichi tardó unos segundos en rehacerse incluso.

-Suponiendo que lograses convencerle…- tanteó el yamanaka, totalmente tenso.- ¿Qué harías después de pagar todas esas deudas? Serías de facto el hombre más poderoso del país, todos pasarían a deberte dinero a ti… cualquiera pensaría algo raro…- recriminó. Quería analizar si el uzumaki era una amenaza, si había alguna mala intención tras ese acto… y la respuesta le heló la sangre.

-He vivido toda mi vida con lo justo y he sido feliz a pesar de ello, así que supongo que quemaría cada documento y les daría a todos una segunda oportunidad dattebayo…- confesó con esa mueca inocente, una mueca que engañaba a todos salvo a quien ya estuviese acostumbrado, como Ino, que llevaba toda la conversación callada. Naruto le había explicado que iba a hacer algo con la población, y al parecer era esto… parecía bueno a simple vista, no entendía el enfado de su padre… su clan cobraría sus deudas y la gente tendría para comer, era un buen trato, ¿no? Lástima que su inexperiencia en la política de clanes la impidiese comprender lo que ocurría… la vida de la clase alta de konoha solo la había disfrutado, no analizado, como si había hecho Yami Naruto… Yami conocía sus entresijos, sus puntos fuertes… y sus puntos débiles. Al fin y al cabo, era su nemesis, esa forma de vida y no kami Naruto…

-Naruto… ¿me permites un consejo de alguien con más vida política que tú?- enunció Inoichi, atrayendo la atención del rubio.- Estas jugando con algo que no entiendes, déjalo estar. Todos a los que vas a ayudar volverán a endeudarse en un año máximo, y tu esfuerzo habrá sido en vano… si quieres mejorar sus condiciones de vida, puedo concertarte una reunión con el resto de clanes y juntos alcanzar acuerdos. Pero el statu quo de konoha es así por algo, es el equilibrio: ellos, que no se pueden defender, trabajan, y nosotros les defendemos. Luchamos por ellos, vamos a la guerra por ellos. Morimos por ellos si es necesario… es el sistema que creó el gran hashirama Senju, y defendido por cada hokage… entre ellos tu padre…- expuso, intentando alcanzar la vena sensible del rubio.

Naruto era un buen chico, alguien muy inocente y muy bien intencionado por lo que aparentaba en esa cena, pero lo que sugería era TREMENDAMENTE peligroso. Liberar de control a las masas no era una meta alcanzable, siempre habría caudillos… y por eso era importante que su caudillo fuese alguien fuerte, como los clanes ninja de konoha. Si Naruto hiciese eso, él sería el caudillo de facto. Les tendría a todos siguiéndole no por dinero, si no por influencia y gratitud… y esas emociones son volátiles y volcánicas. Viendo lo pánfilo que era el chiquillo, o bien se acabarían cansando de él y buscando nuevos líderes, o bien sería manipulado por nuevos jugadores, quizás algún clan ninja hábil en esas tretas… como hiashi, que misteriosamente se había mostrado en todo momento como partidario de las ideas de Naruto en el consejo. Quizás el anciano hyuuga lo estaba viendo venir... Eso sin contar la posibilidad de que el rubio se diese cuenta de su propio poder al fin y cayese en la cuenta de que no necesitaba a nadie para gobernar, en cuyo caso tendrían un tirano con el poder de un dios. Por eso era VITAL controlar esto ahora que empezaba… si accedía a colaborar con los clanes, podrían manipularle para que mantuviese la población clientelar…

-No tendría ningún problema en reunirme con los clanes de nuevo una vez se trate lo de mi contraoferta, yamanaka sama…- concedió el rubio, dando un regalo envenenado al yamanaka. Si, se mostraba receptivo a la propuesta… pero no antes de que se le concediese lo solicitado al consejo. Ceder un poco, o arriesgarse a perderlo todo… era algo complicado, iba a hablarlo con el hokage mañana a primera hora… como quería Naruto. Puesto que toda esta conversación no era más que una negociación más con el consejo de clanes de konoha, digamos que "un adelanto de la reunión de dentro de dos días". Negociaciones agresivas, en el lenguaje del uzumaki. Aunque también quería cobrarse con Inoichi otra deuda… desde el principio de la conversación le había tomado por imbécil, era hora de imponerle algo de respeto.- Pero, sobre esa referencia al statu quo, querría añadir algo… yo no sé mucho de esas cosas, no dejo de ser un huérfano de los barrios bajos… ni procedo de una estirpe legendaria realmente… mis abuelos paternos eran granjeros, según tengo entendido, y mis tatarabuelos maternos eran cazadores nómadas según la historia de mi clan… pero sé que el sistema actual en absoluto se parece a lo que quería hashirama Senju. Hashirama quería una aldea de iguales, donde todos pudiesen cooperar y alcanzar sus sueños… ya fuesen civiles o shinobi. Y actualmente, no tenemos eso…

-Chiquillo, eso no lo sabes…- le interrumpió Inoichi, claramente disgustado por ese último comentario. El sistema shinobi fue el legado de hashirama Senju, y era perfecto, ese niño hablaba desde la ignorancia.- No queda nadie con vida de la época de fundación de la aldea, por lo que es tarea de los clanes velar por ese proyecto, y créeme que lo respetamos y…

-Yamanaka sama, créame, sí que lo sé…- le interrumpió con toda la seguridad del mundo Naruto, para luego dar el golpe de gracia.- Al fin y al cabo, estoy en contacto permanente con alguien que SI que estuvo presente en esa época y en cada momento de la vida del primero…- declaró, poniéndose por un segundo sus ojos rojos con la pupila negra para mandar un mensaje claro. Tenía testimonio directo del kiuby. Fue como una bofetada al orgullo de Inoichi, que mantuvo la mirada a Naruto en un desafío, los dos en silencio. La tensión se podía cortar con un cuchillo, las féminas yamanaka estaban francamente incómodas… así que Ino intentó romper el hielo. "Sin querer", tiró su copa y derramó ligeramente su copa de vino sobre su mono azul… y sobre el pantalón de Naruto, cortando el duelo de miradas de golpe.

-Ay hija, qué desastre…- intervino su madre, agradecida internamente por la inteligencia de su hija. Se levantó a atender a la fémina, mientras el invitado también se levantaba para evitar mancharse más.- Esto dejará mancha, debéis de lavarlo de inmediato.

-Tienes razón kaa san, Naruto, sígueme y te indico dónde está el baño…- iba a ordenar Ino para intentar sacar al uzumaki de ahí, pero Inoichi estuvo más rápido.

-Ya le indicaré yo dónde está el baño hija…- ordenó. Bajo ningún concepto iba a dejar a esos dos juntos sin vigilancia…- Tú mejor sube a tu cuarto a cambiarte…- la fémina apretó los labios, intentando inventar una nueva excusa para evitar el conflicto, pero Naruto la dirigió una mirada serena, tranquilizándola.

-Tranquila Ino, creo que con un poco de agua se quitará, estaré bien…- la prometió, para luego guiñarle un ojo imperceptiblemente.- Tu te has llevado la peor parte… mejor ve a tu cuarto y cámbiate antes de que se ponga peor…- sugirió.

No le faltaba razón: la mancha del rubio era mínima, solo parte del muslo, Ino, en cambio tenía pintada toda la pierna izquierda del mono. Aunque, más que lo racional de sus argumentos, la convenció el gesto del jinchuriki. Naruto quería que fuese a su cuarto, y parecía que ya había obtenido todo lo que deseaba del patriarca yamanaka. Así que Ino accedió a la sugerencia de Naruto y a la orden de su padre, y se dirigió a su cuarto. Subió las escaleras, y entró en su habitación. Se trataba de una gran estancia, con una cama amplia, un tocador con espejo y varios cajones para el maquillaje, baño propio y una gigantesca habitación vestidor donde la ojiazul acumulaba cada conjunto del que disponía, que no eran pocos precisamente. Una habitación llena de las atenciones que la brindaba su familia. Suspiró y entró en su baño para limpiar el mono con un paño húmedo… vaya desastre de cena… Miró al espejo un momento, viendo su habitación como siempre, bajó la vista para buscar un pañuelo, y cuando la elevó se llevó una sorpresa.

-Ya estabas tardando en subir…- comentó un divertido Naruto, apoyado en el marco de la puerta. Ino pegó un brinco del susto, aunque pudo contenerse lo suficiente para no gritar.

-Na… ¿Naruto? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo has…?- balbuceó, aterrada. Como su padre le viese allí, a solas con ella… la había costado muchísimo que no se enterase de que no era su princesita perfecta y casta, como descubriese allí a su amante se iba a liar parda. Pero Naruto ofrecía mil incógnitas. ¿Cómo se había escabullido de la vigilancia de Inoichi? No tenía sentido, incluso estaba vestido de forma diferente… con su clásico chandal negro y naranja, su bandana en la frente… ¿Y cómo había aparecido allí? Un sunshin estaba descartado, haría tanto revuelo con las hojas y el viento que se habría dado cuenta todo el complejo… y había sido rápido… un segundo antes no estaba allí… Bueno, ya habría tiempo para preguntas, ahora había algo más importante que tratar…- Tienes que salir de aquí, como mi padre…

-Tranquila…- la cortó, acercándose a ella y besando sus labios. Era un beso marcado, profundo… atrapó su labio inferior y la fémina cerró los ojos, atrapada por el hechizo. Cada vez que la besaba reafirmaba que Naruto besaba de maravilla… como si fuese su último beso…- Mi clon tendrá distraída a tu familia toda la noche…- la susurró al separarse, despertando Ino del hechizo y entrecerrando los ojos con severidad.

-¿Tenías planeado esto desde el principio, no?- acusó por lo bajo, buscando confirmar las sospechas que tenía desde el principio de la cena, sospechas que el carácter irascible de su padre la había impedido confirmar completamente… Naruto no había sacado nunca el tema de conflicto, se había mostrado siempre educado y agradable… aunque ese era su juego, ya lo llevaba haciendo mucho tiempo lo de lograr que otros hiciesen lo que él quería sin que se diesen cuenta…- Podrías haberme avisado de lo que ibas a hacer en los barrios bajos… mi padre te quiere asesinar…- le recriminó, medió enfadada, medió divertida… lo cierto es que su rubio capeó muy bien el temporal provocado por su otro rubio, y dijo muchas cosas con las que incluso ella estaba de acuerdo… quizás por eso se quedó envuelta en los brazos del jinchuriki, disfrutando de su calidez, en lugar de matarlo.

-Si te hubiese avisado, casualmente me habría encontrado la plaza llena de anbu…- contestó, apretando sus labios Ino con frustración. Era cierto, y la razón por la cual solo se la daba la información imprescindible: ella no se había liberado todavía del panóptico. Toda información que recibiese sería usada por su enemigo para contraatacar, era de vital importancia que permaneciese ignorante de la mayoría de los datos hasta el ataque, dentro de dos días.- Y antes de que me grites por meter a tu familia en esto… necesito mandar datos al consejo hokage sin que sepan que lo estoy haciendo realmente, darles información útil para nuestros fines… así que tenía dos opciones…- la sonrisa traviesa del uzumaki hizo arquear una ceja a Ino. Se iba a enfadar...- …o hablar con tu padre de mis planes de liberación del pueblo para que se los transmita al hokage y así tener un arma más en mi negociación… o ir al complejo hyuuga, y tener esta cena con hiashi… y hinata. Básicamente, ese era el plan original antes de que hiciésemos un trato tú y yo… Y ya sabes lo que te he prometido sobre mi fidelidad… y también lo que ella querría de mí…- sugirió, frunciendo el ceño con furia la yamanaka. Por supuesto que sabía lo que querría doña mosquita muerta… tocar lo que era suyo. La rubia, carcomida por los celos al recordar a Naruto follando con la ojiperla sobre la camilla del hospital, tomó del mentón al uzumaki con rudeza.

-Y más te vale que siga siendo así… y que tengas una muy buena razón para tu… excepción…- amenazó, mostrando unos instantes ese fuego que tanto le gustaba a Naruto. Ino era una rubia con cara de ángel y carácter de mil demonios si se enfadaba… como le gustaban al ojiazul.- pero… hay algo que no entiendo… ¿Por qué complicarte tanto la vida para presionar al consejo hokage para que acepten tu contraoferta? Con esta jugada te has ganado la enemistad de muchos, como mi padre…

-Cierto… podría haber enviado un mensaje de muchas otras maneras… podría haberme reunido con algún embajador extranjero… o haber anunciado un viaje por las cortes de los daimyos para después de la reunión…- Ino asintió, joder, eso hubiese sido mucho más sencillo y habría tenido un efecto parecido.- Pero… ¿no te parece que hacía más falta aquí?- preguntó, atrayendo la atención de la yamanaka.- Ya que estamos salvando el mundo, qué menos que intentar evitar que sigáis matando de hambre a los ciudadanos de la aldea cuando acabemos…

-¡Nosotros no estamos matando de hambre a nadie!- repuso una ofendida Ino. Iba a seguir hablando, cuando Naruto la volvió a cortar con un beso, para luego separarse con la sonrisa.

-¿No te parece un poco presuntuoso decir eso en esta habitación?- preguntó con ironía, tragando hondo Ino. ¿A qué se refería con…?- Digo… poco vas a saber de hambre con un vestidor del tamaño de una casa entera de los barrios pobres…- comentó mientras se separaba de ella y abría sus brazos en la habitación de Ino, apretando los labios la fémina con vergüenza. Era cierto… literalmente, su vestidor era más grande que la casa del rubio si le quitabas los armarios…- Con lo que vale ese mono que llevas podría haber comido de niño un mes seguramente.- aseveró, fijando sus zafiros en los de la fémina. Ino apretó los dientes y se enfrentó a su propia vergüenza… era cierto lo que decía Naruto, y la hacía sentir MUY culpable, pero…

-Yo… yo no tengo la culpa de que mi familia sea rica…

-Pero lo disfrutas... y mucho.- interrumpió un juguetón rubio.- Es lógico eh… eres Ino yamanaka, heredera del gran clan del control mental, la protegida hija de Inoichi yamanaka… en cierto modo eres una princesa en konoha… Ino hime (princesa Ino)- se burló, arqueando una ceja la kunoichi… no la gustaba ese mote, ni el tono con el que lo estaba diciendo… ¿Estaba haciendo esto por el placer de importunarla o quería llegar a alguna parte? Porque, si quería guerra, ella se la podía dar.

-Tú no estás para hablar… príncipe del remolino…- repuso, desafiando al rubio con la mirada. Naruto sonrió, satisfecho… le excitaba muchísimo que su rubia presentase batalla. Se acercó hacia ella, sin que la joven diese un solo paso atrás… aunque el que entreabriese los labios cuando le tuvo a un palmo le dio una pista a Naruto sobre un nuevo punto en común con la kunoichi.

-Cierto, soy príncipe… de una isla con un volcán activo, rodeada de remolinos que hacen casi imposible llegar a ella por mar, con una niebla tan fría y densa que arrebata hasta el calor de la vida y las almas atormentadas de mis antepasados reclamando venganza en cada ruina…- se quejó, para luego regañarse mentalmente… se había dejado llevar por su visceralidad. Ino no lo sabía al decir eso, lo cierto es que el destino de Uzu era una especie de tema tabú en konoha, la mayoría creían que se trataba de un reino lejano y antiguo… Y, viendo cómo la joven apartó la mirada, avergonzada, el uzumaki decido enmendar el fallo. Le importaba que ella estuviese bien… era suya, y como era suya le interesaba que estuviese feliz, era… importante para él. Aunque nunca lo reconocería… Tomó sus labios y los besó con ternura, buscando tranquilizarla, y, cuando la sintió responder gustosa, se separó con una sonrisa lujuriosa en el rostro.- y dime, Ino hime…- la rubia se enfurruñó ligeramente al oír de nuevo su mote. Entre el beso y el mote, se había olvidado de ese momento incómodo con lo de uzu… lo dicho, Naruto sabía cómo manejarla...- ¿Dónde tienes lo que te regalé?- preguntó, juguetón, el rubio. Ya quería vérselo puesto. Pero, cuando la joven apartó la mirada y se sonrojó, entendió claramente el mensaje. Joder, para que Ino se sonrojase así, es que había sido una chica muuuuy traviesa. La excitación le hizo incluso hablar con voz más grave.- Muéstramelo… despacio.

El rubio dio un par de pasos atrás, y se apoyó en un armario cercano, obteniendo las mejores vistas posibles. No quería perderse nada. Ino en un principio reaccionó algo cohibida… pero solo en un principio. Cierto es que le daba mucha vergüenza haber hecho lo que había hecho, aunque en su defensa podía decir que no tenía planeado cenar con sus padres esa noche, pero… también la inspiraba otra cosa. La gustaba el peligro… la excitaba. Y había un premio extra… esa mirada del rubio. Cuando empezó a desarrollarse físicamente en la academia, se dio cuenta de que los otros niños la miraban. Que se fijaban mucho en ella, y, había algo en esa forma de mirarla que la gustaba, que la hacía sentirse bien. Se vestía con ropa que su padre desaprobaba, sonreía a sus admiradores… con el tiempo se dio cuenta de que la excitaban esas miradas. Hoy día, para su desgracia, había descubierto que esa actitud la había encasillado en el papel de rubia explosiva, en el de cacho de carne, pero todavía la excitaba en algunas ocasiones una buena mirada. Como la que le estaba mandando Naruto. No era una mirada de baboso, con una expresión de idiocia. No, era una mirada de pura adoración, de auténtica necesidad de verla… de que no había nada más bello en el mundo que ella.

Sonrió con un gesto coqueto, con ese gesto que tan bien la salía, y comenzó a obedecer. Se desabrochó los botones frontales del mono despacio, muy lentamente, recreándose en la impaciencia del rubio. En ese momento no tenía ninguna duda, ELLA tenía el control. Cuando estuvieron desabrochados, no le permitió ver lo que había debajo, a pesar de que notó el brillo de la expectación en sus ojos. No, quería hacerse de rogar, seguir disfrutando de esa mirada que la estaba regalando… después de ver a esos zafiros del rubio mirarla así, solo se excitaría con él a partir de ahora. Se bajó un tirante con suavidad, casi dejándolo caer sobre su hombro, como si la acariciase… y luego el otro. Sin apartar su vista de él, se quitó sus zapatos púrpuras… siempre llevaba algo púrpura… y dejó caer el mono por su fina piel hasta el suelo… desvelando la sorpresa. El uzumaki salivó cuando la vio vestida con su regalo… un juego de ropa interior blanca de encaje de una pieza, transparente en muchas zonas, que dejaba la piel libre para ser acariciada en otras, como a los costados… decorado, muy elaborado… a la altura de una princesa…

-La mejor compra de mi puta vida…- confesó, mientras la yamanaka se recreaba un poco. Se mordía el índice con una sonrisa traviesa, y posaba disimuladamente para dirigir la atención del rubio a dónde ella quería… a sus caderas, a sus pechos… Desde que la fémina se compró ese conjunto de encaje negro y rojo, Naruto lo tuvo claro: ese cuerpo requería mimo, atención, regalos continuos… como ese. Un picardías blanco que realzaba sus pechos y se ajustaba perfectamente a su trasero, delineándolo, apretando ese trasero trabajado. Kami santo… esa mujer le iba a volver loco. Sobre todo por un detalle… El rubio se acercó hacia ella mientras la yamanaka le esperaba con un brillo divertido en los ojos. Justo el efecto que esperaba. La jodía el origen de la idea… Temari y su gabardina sin nada debajo… pero podría vivir con ello.- Y lo has llevado puesto toda la cena con tus padres… chica mala…- "regañó" el uzumaki, sonriendo con picardía la fémina de vuelta. Sintió las manos del jinchuriki recorriendo su cuerpo, entreabriendo ella los labios con excitación. La acariciaba como si fuese un tesoro frágil, y a la vez como si fuese el oxígeno que necesitaba para respirar… eso la gustaba muchísimo.

-¿Tú crees que soy mala?- preguntó con fingida inocencia, gustándose con su nuevo complemento para su vestidor.- ¿no decías que mi vestidor era demasiado grande y que me sobran cosas? Creo que debería de tirarlo y dejar de ser tan materialista… ni tan siquiera sé qué tiene que ver con tu plan para salvar el mundo…- jugueteó, acariciando por fuera el "arma" del jinchuriki, que ya pulsaba dentro de los pantalones de Naruto. El rubio sonrió de vuelta.

-Es de vital importancia… tengo que recordar lo bonito que puede llegar a ser el mundo si quiero salvarlo...- El piropo arrancó una sonrisa satisfecha a la fémina.- Así que nada de tirarlo, Ino hime… o te llevarás un azote…- la dio un suave cachete, arrancándola un suave gemido.

-No me llames… ahhh…- gimió cuando los dedos del rubio rozaron su intimidad desde atrás, ligeramente… totalmente empapada, el rubio habría rugido al aire con satisfacción si no alertase eso al patriarca yamanaka. La fémina le miró con un fingido gesto de enfado, ligeramente sonrojada.- …no me llames así… no soy una princesa… soy una kunoichi…- le recriminó, sonriendo Naruto mientras seguía acariciando su piel, con su rostro a centímetros del de la rubia, pero sin besarla, calentándola más.

-¿No te gusta? Es una pena… si eres una princesa, no tendría más remedio que obedecerte en TODO lo que me ordenes…- dejó caer, dibujándose de golpe en Ino la sonrisa más traviesa de su vida. Esa sugerencia… disparaba su imaginación.

-¿todo? Bien…- la fémina estaba ardiendo. Por momentos su conciencia la recordaba que sus padres estaban en el piso de abajo, pero era contraproducente. El peligro la excitaba. El rubio intentó besarla, pero ella le apartó sin borrar esa sonrisa traviesa. Se sentó en la cama con su picardías, apoyándose con sus manos en el colchón de tal manera que sus pechos se realzaron. Naruto tragó hondo… la yamanaka estaba sencillamente perfecta. Su ligero maquillaje en ojos y pómulos, sus carnosos labios pintados de sensual rojo, su pelo rubio suelto y liso cayendo sobre sus hombros, ese cuerpo de infarto… si existía un paraíso, estaba entre las piernas de esa diosa. Se iba a acercar, pero la kunoichi le frenó con su pie desnudo.- No… desnúdate antes… y despacio.

La rubia se mordió el índice de su mano derecha con interés, cayendo un mechón de cabello desde su frente y tapándola parte del rostro. Naruto podía verla expectante, sin perder detalle de él… poniéndole a prueba. El uzumaki sonrió con confianza. Se bajó suavemente la cremallera de su chaqueta, quitándosela con cuidado a continuación. Pudo detectar ese olor dulzón en el ambiente intensificarse desde que se notaron sus estilizados músculos bajó su camiseta de rejilla metálica… no tardó mucho en quitársela, contestando Ino con un suspiro de satisfacción al ver esos abdominales perfectamente definidos… y eso le hizo ser más osado. Se agachó a desatarse las botas de forma tortuosamente lenta. Ino apretó ligeramente las sabanas con la mano que la servía de apoyo cuando vio esos hombros de musculatura trabajada compactarse. Si, ser una princesa tenía sus ventajas al final… El rubio se levantó tras quedarse descalzo, clavando sus ojos en ella, como un depredador… tocaba la mejor parte. Se fue bajando los pantalones lentamente, junto a sus calzoncillos, y, cuando la yamanaka pudo ver el miembro del uzumaki a plena potencia tuvo que apretar sus muslos entre si.

Kami santo, siempre le parecía enorme, por mucho que lo catase o cabalgase… El rubio iba a ir donde ella, pero la yamanaka se le adelantó. Ya estaba bien de calentamiento joder. Lo empujó contra la puerta, dándola igual si hacía ruido, y se puso de rodillas ante Naruto. Tomó su pene con una mano, y lo lamió de la base a la punta con detenimiento, como si fuese un saludo… y sin despegar sus ojos del rubio. Quería verlo sufrir de placer, literalmente. Antes de continuar, le hizo la señal de que se mantuviese en silencio… y Naruto tragó hondo. Quizás fuese la parte más difícil de cumplir de toda esta aventura para salvar el mundo… La fémina besó con detenimiento la punta del pene, comenzando a envolverla con los labios. La mantuvo succionada unos segundos, y cuando comenzó a tocar la punta con su lengua dentro de su boca le provocó un respingo. Naruto no era el único que sabía jugar con el otro… Engulló el pene, primero tímidamente, luego con más recorrido… y en todo momento mirándolo, clavando sus zafiros en él.

El rubio había cerrado sus ojos, preso de la excitación… y no, eso no lo había ordenado la princesa de la casa. Volvió a lamer el pene por fuera, haciéndolo abrir los ojos por la nueva sensación. La yamanaka le hizo un nuevo gesto… como vuelvas a cerrar los ojos volvemos con mis padres. Oido perfectamente. La joven volvió a empezar su dulce tortura. Permitió al rubio acariciar su cabeza, sobre todo para sentir su tensión, cómo le estaba poniendo. Como si el notar el pene del rubio a punto de explotar en su boca no fuese suficiente… Cada vez recorría más y más rápido, acompañando con la mano, gimiendo de vez en cuando de forma amortiguada… sabía que a él le encantaba oírla. Y, cuando lo notó tomarla del pelo, supo que estaba a punto. Podría haberse apartado pero, iba a ser sincera… no había tomado postre en la cena por algo. Porque su rubio sabía bien.

Lo notó explotar en su boca, con violencia, en grandes cantidades. La gustaba mucho que pudiese vencer la resistencia del jinchuriki tan fácil… confirmaba que no era la única con debilidad por el otro. Cada vez que le provocaba un orgasmo se reafirmaba en que, en cierto modo, no solamente ella era suya… quizás, el también fuese de ella. Se levantó tras tragar hasta la ultima gota con una sonrisa, recogiendo con un dedo algo de simiente que cayó en su rostro y relamiéndolo con lujuria, cambiándose de posición con el rubio mientras lo besaba. Ahora le tocaba a él… y nunca se había sentido tan poderosa como cuando le tomó del pelo con autoridad y lo hizo ponerse de rodillas. Ese puñetero dios shinobi sonrió con picardía, y obedeció sin rechistar, comenzando a aproximarse a su intimidad en silencio. Kami santo, ¡adoraba llevar el mando! Lástima que, cuando empezaba lo bueno, alguien vino a interrumpirlos…

-Hija, ¿estás bien?- preguntó su madre al otro lado de la puerta. Kami santo, ¡tenía que venir ahora! Era una puta suerte que estuviesen haciéndolo contra la puerta, pudo bloquearla y poner el pestillo antes de que su madre intentase abrir.- ¿estás ahí?- se preocupó, mientras la yamanaka abría los ojos con horror. No solo porque su madre estaba al otro lado de la puerta… si no también porque Naruto no había parado de atenderla a pesar de ello. Había deslizado a un lado la tela que cubría su depilada intimidad, y ahora la atendía con la boca. Lo notaba lamerla el clítoris, rozarlo con la punta de la lengua y estimularlo, mientras acariciaba con sus dedos el resto, introduciéndose cada vez más profundo. Y lo peor de todo… la estaba encantando. No sabía si era porque hoy el uzumaki estaba particularmente acertado, por el calentamiento previo, o por el morbo de ser descubiertos, pero joder… estaba cerca…

-S… si mami…- carraspeó ligeramente, intentando aparentar normalidad. Incluso tuvo que morderse el puño libre para no gemir antes de continuar… el muy cabrón de Naruto había succionado su clítoris justo cuando ella iba a hablar, y ahora se reía mientras continuaba con los dedos…- Es que no encuentro que… ponerme…- apretó los cabellos del uzumaki con fuerza, indicándole que la lamiese más arriba. Volvió a sentir la manija de la puerta moverse, y apoyo más su peso contra ella para que su madre no pudiese entrar.- Estoy desnuda mamá, no entres…- gritó mentalmente "oh kami" al sentir una lamida amplia y lenta de su amante que la erizó cada pelo del cuerpo.- mejor… mejor ve a vigilar a tou chan… no vaya a… matar a… Naruto…- pudo articular de milagro. Su madre la hizo caso y se fue, gracias a kami, justo antes de que la rubia llegase al orgasmo. Ino se mordió el puño con fuerza, ahogando cualquier sonido mientras oía su intimidad estallar y empapar el rostro del rubio y parte del suelo. Se dejó caer sobre el pavimento, sentándose con la espalda apoyada en la puerta, desfallecida, recibiendo su merecido beso de su rubio con el que firmaba cada orgasmo de ella. Ya no podía terminar sin ese beso. Lo abrazó con fuerza cuando lo hizo, ansiosa por degustarlo, por mostrarle lo mucho que la había gustado, y Naruto sonrió con ese gesto arrebatador que tenía nada más separarse.

-Veo que te ha excitado que casi nos descubran… eh, Warui hime (princesa mala)…- bromeó el rubio desde el suelo, susurrándolo con una sonrisa pícara. La yamanaka le dio un pequeño cachete en la mejilla con un gesto juguetón, para luego volver a buscarlo con un beso… la noche es joven y ella quería más. Pero el rubio la detuvo.- A pesar de que estaría encantado, tenemos trabajo…- anunció, serenándose la fémina. La mención de trabajo implicaba que tocaba saber más del plan para salvar el mundo.- Necesito que tomes algo prestado de esta casa y te reúnas conmigo en mi piso…

Y, tras finalizar la cena en familia y despedir Inoichi al clon de Naruto con una falsa sonrisa amable (y, por supuesto, sin permitir que su hija le acompañase a casa), la kunoichi cumplió su cometido. Se escabulló del complejo por la noche, rumbo al piso del rubio… con el pergamino con las técnicas secretas del clan yamanaka, que había robado del despacho de su padre. Se sentía muy culpable, incluso atravesaba las oscuras calles de la aldea usando chakra para moverse más rápido. En un principio se negó, pero Naruto se lo explicó fácilmente: ese pergamino contenía técnicas capaces de controlar mentalmente a una población, miles de secretos sobre la mente humana que les podrían dar pistas sobre cómo romper el dominio del panóptico... Era de vital importancia que lo analizasen, que se ilustrasen sobre eso. La rubia lo miró de arriba abajo en su cuarto antes de ir con Naruto, memorizándolo, buscando pistas. No encontró mucho, realmente no se hacía mención a una técnica como la del panóptico, una técnica que le permitiese al usuario controlar una aldea entera. A un grupo vale, pero a miles de personas… ya por la cantidad de chakra que requeriría resultaba imposible. Pero Naruto insistía en verlo… quizás él tuviese la solución. Iba a llamar a su puerta, cuando Naruto abrió antes, dejándola con la mano alzada.

-Ya creí que no vendrías…- bromeó el rubio, con una sonrisa divertida que contrastaba con la preocupación de Ino, que se metió como un rayo en el piso. Naruto se quedó impresionado, mirándola con una ceja arqueada.- Joder, algún día tenemos que echar una carrera… tú intentando escapar de miradas furtivas, yo con el manto de chakra de Kurama tras un año de riguroso entrenamiento…

-¡Deja de bromear y cierra la puta puerta!- le espetó, nerviosa. Joder, ¡estaba tan tranquilo, con la puerta abierta! Podría verla cualquiera…

-No nos va a ver nadie Ino… percibo presencias con mi olfato a kilómetros a la redonda.- reveló, apretando el labio Ino con tensión antes de responder.

-¿Y los anbu que seguro que han asignado a tu vigilancia, a ellos los percibes?- inquirió la joven, resoplando aburrido el uzumaki antes de cerrar con desidia. Con la puerta cerrada, miró a Ino con una expresión de interés.

-¿lo has traído?- preguntó, atrayéndola para si mientras la besaba. La fémina respondió al beso, por supuesto, aunque el uzumaki percibió sus nervios y debate interno. Era un beso tibio, y él los quería ardientes.

-S… si… pero no entiendo qué quieres de este pergamino…- contestó, con un gesto de culpa tan palpable que temía que lo pudiesen percibir como si fuese chakra los habitantes del edificio.

Era el pergamino con las técnicas secretas de su clan, la herencia de sus ancestros. Cada clan de konoha veneraba sus técnicas secretas, y solía juntarlas en un pergamino… cada vez que un shinobi de clan encontraba una forma alternativa de usar su herencia, o desvelaba algún secreto de esos poderes únicos, los ancianos del clan lo apuntaban en el pergamino, cada vez extendiéndolo más y más. Un pergamino sellado, solo la sangre del líder de su clan podía desbloquearlo, y guardado en el complejo principal del clan… Y por ello Naruto la había pedido que se lo llevase. Ino tenía acceso a ese pergamino al ser la hija de su actual custodio, podía acceder a él y abrirlo… aunque eso no significaba que su corazón no latiese desenfrenado por el miedo y la culpa. Si la descubrían, sería marcada, calificada como traidora… incluso podría ser condenada a muerte, según las leyes de la aldea. Y habría fallado a su familia… Naruto percibió todo esto, puesto que juntó su frente a la de ella para calmarla.

-Ino, no te voy a obligar a nada…- la prometió, asintiendo la rubia de vuelta. Una parte de ella la gritaba que devolviese el pergamino a casa y delatase al rubio incluso… aunque quizás eso se debía al control del panóptico, que intentaba evitar este movimiento. La razón por la que seguía en ese lugar era porque, en cierta manera, confiaba en el rubio. Confiaba en su promesa: en dos días, todo se arreglaría. La duda luchaba en su interior, con fuerza.- Mira, te lo voy a explicar todo paso a paso y tú decides, ¿vale?- propuso, y la rubia asintió, sin separarse de él, dejándose envolver por esa calidez.- Lo primero, necesito leerlo…- anunció, abriendo los ojos la ojiazul con miedo. Ese pergamino era solo para los yamanaka, dejárselo ver a Naruto iba contra las costumbres del clan… contra aquello en lo que la habían educado.- Ino, solo es leer una cosa, la descripción de vuestra técnica más básica, la de la transferencia de mente… no soy un yamanaka, no podré usarla.- explicó, apretando los labios Ino. Era cierto, Naruto jamás podría usar esas técnicas. Y, en cuanto a los secretos del clan, si solo leía esa técnica no descubriría ninguno… si, podía confiar en él si estas eran las condiciones. Le tendió el pergamino, y, como prometió, el rubio solo lo desenrolló en su inicio, y no en toda la explicación de la técnica. Lo leyó en voz alta unos segundos, bajo la atenta y curiosa mirada de Ino.- "Técnica de transferencia de mente, permite transferir la consciencia a otro ser consciente, controlándolo durante un tiempo…" Osea, que solo funciona si el enemigo tiene consciencia ¿no? Cerebro, por resumirlo…

-Emmm… si, exacto…- respondió con confusión la yamanaka. Si, esa era la esencia de la técnica: si tu rival tiene una existencia consciente, podías apoderarte de ella durante un tiempo, dependía de su chakra disponible y del tuyo, así como del entrenamiento… pero esa era la esencia.- Mientras el enemigo tenga consciencia, aunque sea primitiva, podemos sustituirnos con él… funciona con seres humanos, animales, incluso plantas en teoría… pero no con rocas o metal, por ejemplo…- expuso, asintiendo Naruto con una sonrisa satisfecha. Iba a preguntarle más, pero el rubio la volvió a besar, está vez con cariño, acariciándola el mentón con dulzura. Este beso era de los otros que le solía dar Naruto, los besos tiernos. También la gustaban.

-Gracias por confiar en mí, Ino chan…- agradeció, con su frente aún pegada a la suya, dejándola ver en todo su esplendor esos ojos azules. Una parte de ella la gritaba que no se acercase tanto a Naruto, que el jinchuriki era peligroso… que solo tenía que matarla y se habría hecho con el pergamino yamanaka como parte de su dote para cuando se trasladase a otra nación. Pero no hizo caso a esa voz, no… no tenía miedo de Naruto. No la iba a hacer daño. Y tal vez fue esa creencia, o el que emplease ese sufijo cariñoso, lo que la hizo estar desprevenida ante la siguiente frase del uzumaki.- Y ahora… necesito que destruyas el pergamino.- anunció, abriendo los ojos con terror Ino.

-Co… ¿Cómo?- preguntó. Tenía que haber oído mal…

-Necesito que destruyas el pergamino, no puede volver a tu casa…- repitió, entrando en cortocircuito la fémina.

-De… ¿destruirlo? ¿Estás loco? No… no puedo hacer eso… son… son los secretos de mi familia…- balbuceó, asintiendo Naruto de vuelta.

-Lo entiendo Ino, pero también es un arma magnífica para el enemigo. Estamos en este problema por el control mental, por eso debemos de privar al panóptico del acceso a estas técnicas. De momento solo controla y vigila, pero, cuando yo ataque, contraatacará… y quiero limitarlo al máximo. ¿Lo entiendes no?- Ino frunció el ceño. Si, por supuesto que lo entendía, pero una parte de ella se negaba a hacerlo todavía.

-Pero… si lo destruyo, mi clan se quedará sin…- Naruto la interrumpió. Sabía que le estaba mintiendo, y sabía por qué lo hacía. Culpa… y alguien más, motivándola.

-Qué casualidad que te hayas olvidado de que el consejo de tu clan puede rehacerlo con el tiempo sin perder nada de información, ¿no?- comentó, arqueando ambas cejas Ino. Joder, era cierto. Cada clan tenía un consejo de ancianos, a cada cual se le transfería el conocimiento de una parte del pergamino del clan, para evitar perderlo todo en caso de ruina o incendio del complejo. Si el pergamino se destruía, el consejo se reunía y en un par de semanas volvían a tenerlo completo. Realmente, este movimiento estaba privando al clan, y por ende al panóptico, de estas técnicas durante ese tiempo, no para siempre. ¿Cómo no lo había pensando?- No te culpes, estás nerviosa… y sigues en parte controlada por el enemigo…- Naruto volvió a tomarla del rostro y a juntar sus frentes, intentando trasmitirla cercanía, confianza. Ino se dejó hacer, luchando consigo misma.- Ino chan, necesito que confíes en mí… al cien por cien, sin reservas. Recuerda lo que te dije: durante estos dos días no tienes familia, ni clan… solo a mí. Eres Ino uzumaki, no Ino yamanaka…- expuso, tragando hondo la rubia, luchando contra esa voz que la gritaba que se alejase del rubio. ¿Era la voz de la razón? ¿El panóptico? Dejó que el jinchuriki tomase el pergamino y lo depositase en una papelera cercana, sin apartar su vista de sus ojos ni un segundo. ¿Podía confiar en él?- Necesito que confíes en mí Ino chan…- el uzumaki se separó un poco y sacó una cerilla de un cajón cercano. Encendió el fósforo, tendiéndoselo a ella.- …o todo estará perdido.

Se quedó con el fósforo sostenido, esperando una reacción de la fémina. Podía encender esa papelera sin su ayuda, solo tenía que tirarlo allí… Ino no se lo impediría, estaba paralizada por su lucha interna. Pero no lo hacía, esperaba que fuese Ino la que lo hiciese. La joven siguió luchando contra sí misma, luchando contra sus miedos, sus sospechas… y, al final, se impuso una opción. No supo cuánto tardó, si minutos, horas… su única pista era ese fósforo a punto de consumirse. Pero, sin pensarlo más, lo tomó y lo arrojó a la papelera con el pergamino. El papel comenzó a arder, primero lentamente, después con más fuerza, iluminando tenuemente a ambos amantes. Ino contempló de nuevo a Naruto, que la miraba con una sonrisa, satisfecho. La luz de la pequeña hoguera iluminaba sus rasgos varoniles, y ese rojo contrastaba con el azul de sus ojos, profundo, insondable. Su azul. Porque había dado el primer paso, motivada por otra necesidad que llevaba dentro… la necesidad de ser libre como su rubio. Y para ello debía de liberarse de ataduras, como él. Ya no tenía ni familia ni clan… solo a Naruto. Solo esperaba no equivocarse…


Y fin por hoy! Como veis, empezamos con un nuevo naruto: esta kami naruto, esta yami naruto y esta... Troll naruto. Nas, ahora en serio, alguien se huele lo que quiere el rubio con respecto a sakura? Y sobre Sasuke... perturbador no? (y no lo digo por su ultima jugada para sacar de sus casillas a sasuke, que por cierto justificare: yami usara CUALQUIER recurso para lograr sus objetivos. No tiene moral ni limites, ya sabéis) Parece que Naruto quiere conflicto con el señor del rinnegan, pero... ¿para que?

Y sobre el naruino, avanzamos. Espero que quedase bien justificada esa visita al complejo... como bien dice, son negociaciones agresivas. Y sobre ese pergamino de clan... naruto parece muy interesado en destruirlo, ¿por que? Todo se vera. Lo cierto es que hoy ino ha dado un gran paso para liberarse del panoptico. Un saludo y nos leemos en el siguiente!