Aquí el nuevo capitulo chicos, espero les guste

Actualizo el miercoles si puedo si no el jueves

Disclaimer: HP no es mio es de JK

Capítulo 10:

Libertad por fin.

A la mañana siguiente todos se encontraban en el barco, acomodando las nuevas provisiones, mientras que Ginny y Harry se encontraban en la popa del barco viendo como todos hacían su trabajo mientras que el viento surcaba alrededor del barco haciendo que los cabellos de ambos danzaran a la par del mismo, mientras que del cabello de Ginny comenzaba a destilar un aroma floral, el cual Harry ya había llegado a oler antes pero ahora, el aroma era más pronunciado que antes, algo que extasiaba al joven de cabello negro.

-Ginny, se supone que veremos a tus padres en aproximadamente unas tres horas, para arreglar ya sabes el rescate para que tú y Ron puedan regresar con ellos, aun estas a tiempo para hacerlo y no estar involucrada en todo lo que está pasando con nosotros en el mar, todas las batallas y muertes que se avecinan y cada uno de los peligros a los que nos estamos por enfrentar, entendería perfectamente si quieres regresar a la comodidad de tu familia, no te tendríamos rencor ni te odiaríamos, al fin en esta contienda terminaríamos con los Malfloy de paso y así podría seguir siendo libre…- decía Harry viendo hacia el horizonte con miedo a saber la respuesta de la pelirroja, a la cual había empezado a querer de sobre manera en esos pocos día que habían tenido juntos, como si el mar los hubiera impulsado a querer en esos momentos, siendo unidos por anhelos y esperanzas que ambos compartían.

-No pienso irme de aquí, eso lo debes de tener más que claro Harry—decía Ginny mientras tomaba la mano del pelinegro apretándola –En este sitio me he podido encontrar y ser yo misma y además encontré a la persona más maravillosa de todo el mundo y con ella el amor—decía la chica mientras se sonrojaba de sobremanera algo que también ocasionaba en Harry.

-¿Sabes Ginny? Contigo a mi lado me siento capaz de hacer todo y poder lograr nuestro objetivo en contra de aquel maldito Voldemort—decía Harry mientras hundia su mirada en la de Ginny sonriéndole.

-Eso me halaga Harry, pero ¿que pasara con nosotros después de lo de Voldemort?— cuestionaba Ginny un tanto preocupada.

-¿A qué te refieres?—preguntaba Harry no entendiendo el miedo de Ginny y mucho menos la duda.

-Para poder derrotar a Voldemort, mejor dicho al capitán del Holandés Errante tienes que atravesar su corazón y por ende tu corazón tiene que tomar el lugar y tu hacerte el capitán de aquel navío, algo que sin duda nos separaría por mucho tiempo…Eso me dolería, estar lejos de ti, y más que nada no saber cómo estas o donde estas, me atormentaría.—decía con cierto aire de melancolía en su voz mientras que una lagrima rodaba por su mejilla, la cual Harry limpiaba con sus dedos mientras le daba un pequeño beso en la frente.

-Es algo que tendremos que arreglar conforme pase el tiempo y se vaya desenvolviendo lo de esta guerra marina, pero algo si te aseguro, nunca te dejare sola por más que esas sean las leyes del océano siempre estaré a tu lado y cuidare de ti, eres la primera persona que después de tanto tiempo no ha temido mi toque y mucho menos ha odiado mi presencia o mi forma de ser, tú has sido el único ser humano que en verdad me ha hecho feliz en mucho tiempo, gracias a ti sonrió nuevamente como nunca lo había hecho, te lo agradezco como no tiene idea el haber llegado a mi barco y con ello hacerme la persona más feliz del mundo, en serio te lo agradezco Ginny, por haberme enseñado que era el amor nuevamente, enserio gracias por hacerlo—decía un sonriente Harry.

Ginny no podía evitar sonreír y mucho menos sostener la ganas de no besarlo, lo cual hacia la chica dándole un pequeño beso en sus labios algo que respondía el chico con una gran sonrisa en sus labios mientras que sentía el suave aliento de Ginny en sus labios haciendo que un sentimiento como nunca antes surgiera en sus adentros, se sentía infinitamente feliz, mientras despegaban sus labios y se veían el uno al otro sonriendo.

En ese momento se acercaban Ron y Hermione sonriendo de igual manera.

-Capitán ya está todo listo para zarpar en cuanto usted lo ordene—decía Hermione mientras veía de Harry a Ginny y viceversa sabiendo que ya habían dado el siguiente paso entre ellos, algo que ella inconscientemente deseaba hacer con Ron, aunque no sabía si sería buena idea o sería una estupidez hacerlo, tenía mucho miedo de que el la lastimara o que simplemente no estuviera al nivel que él quisiera. Eran miedos tontos lo sabía pero eran miedos ni más ni menos.

-Aun no podemos irnos, tenemos la reunión con la familia Weasley y la familia Malfloy—decía Harry a lo cual ocasionaba que Ron se le hiciera un agujero en el estómago.

-¿Entonces si planeas cobrar tu recompensa por dejarnos ir y dejarnos ahí con ellos?—decía Ron enojado.

-No seas tonto Ron, el no planea hacer nada de eso, solo quiere que nosotros mismos le digamos a nuestros padres que queremos seguir con esta vida y que no queremos volver a la vida de antes ¿Por qué siempre saltas a conclusiones tontas sin saber hermanito?—preguntaba con una sonrisa en los labios Ginny.

-Perdón…es que me asuste…simplemente no quiero perder todo lo que tengo aquí—y este veía rápidamente a Hermione y después desviaba la mirada rápidamente.

-No te preocupes Ron, es su decisión de ambos el seguir aquí o irse, yo no los obligare a nada, eso no sería correcto, seria simplemente ruin y estúpido hacerlo ya que estaría imponiéndoles algo como lo hacían sus padres y es algo que yo personalmente no quiero hacer—decía Harry mientras le sonreía a Ron.

-Eso suena excelente…- decía Ron mientras sonreía ampliamente y volvía a voltear su mirada hacia Hermione la cual lo veía directamente a los ojos y ambos sonreían, como si se comunicaran silenciosamente solo con miradas.

-¿Dónde veremos a mis padres?—peguntaba Ginny mientras recargaba su cabeza en el hombro de Harry.

-Los quedamos de ver en la plaza principal, espero no sean tan tontos como para empezar una pelea en esta isla, ya que muchos esperarían poder matar a uno que otro mercader rico y noble para poder vender sus finas ropas y joyas y darse la mejor vida que se pudiera—decía Harry.

-No creo que sean tan estúpidos los Malfloys—decía Hermione.

-Pero si los rumores son ciertos, ellos han de tener contactos inclusive dentro de la isla, lo cual sería muy peligroso para todos nosotros, ya que no se tentaran el corazón y harán lo imposible por matarnos—decía Hermione con un gran tono de odio en su voz. –Espero que lo intenten así no tendré por qué contenerme y podría llevar mi venganza acabo, matando a cada una de esas basuras que destruyeron mi vida y es hora de que yo les regrese el favor—decía una furiosa Hermione.

-Calma primer oficial primero tenemos que ver si vienen los Malfloy, aparte sabes que tan ruines son ellos, no dudarían en poner en peligro a los padres de Ginny y de Ron con tal de salvar su pellejo, algo que quiero evita ya que eso sé que a pesar de que estén enojados con ellos, traería mucho dolora ellos- decía Harry refiriéndose a los hermanos Weasley los cuales asentían ante lo dicho por Harry.

-¿Entonces como planeas abordarlos? Y más importante que nada ¿Cuántos iremos a la reunión?—preguntaba Ron.

-Pues de entrada tienen que ir tú y Ginny y claramente mi persona y la de la primer oficial Granger—decía Harry –Seamus y Dean irán por separado con armas de fuego para ayudarnos de lejos por si una pelea se desata y creo que Luna y Neville nos acompañaran para protegernos en caso de que tengamos que entablar un combate cuerpo a cuerpo—decía Harry –Dejare a las gemelas Patil en el barco para que lo defiendan junto con los zombies, si todo sale bien para hoy en la tarde estaremos zarpando para la reunión de los lords piratas—decía Harry viendo a sus tres acompañantes.

-Pues esperemos que el plan salga acorde a como lo dices Harry, pero ¿Qué pretendes decir? ¿Cómo piensas abordarlos?—preguntaba Ron.

-Ustedes lo harán, les dirán lo que quieran hacer, ya no queda en mi si no en ustedes la decisión chicos, yo simplemente los voy acompañar para que puedan hacer la decisión que más les parezca correcta a ambos, como les dije yo no les impondré nada ni los obligare a hacer algo que ustedes no quieran, simplemente quiero que tengan seguro que este es el camino que ambos quiere—decía Harry viendo primero a Ginny y después a Ron.

-Entendido Harry—decía Ron.

En dicho momento subia corriendo las escaleras Neville un poco agitado.

-¿Qué sucede Neville?—cuestionaba Hermione.

-Capitan, primera oficial parece que no tendremos que ir a la plaza…al parecer ellos vienen para acá—decía Neville.

-¿Pero qué diablos?—decía Harry.

-Si, los Malfloys y los Weasley vienen para el barco, los acompñanan los almirantes Weasley y parte de la tripulación de ambos—decía la calmada voz de Luna mientras esta subía tranquilamente a la popa del barco.

-¿Cuántos son?—cuestionaba Ginny.

-Son minimo veinticinco personas viniendo para acá, y que llegaran en aproximadamente diez minutos.—decía Luna.

-Perfecto preparen todo para recibirlos, armas y demás y tomen su posición de batalla—ordenaba Harry y con ello el barco se comenzaba a movilizar preparándose para el arribo de aquellas nobles familias.

El tiempo pasaba y todos estaban listos cuando a través de un callejo veían caminar hacia el barco a los Weasley y Malfloys, escoltados por un grupo de marinero con armas desenfundadas y listos para lo que pensaban que iba a ser una batalla.

Harry se paraba en la cubierta del barco que daba hacia tierra firme y observaba como cada uno de los soldados se formaban en perfecta línea para proteger a las familias que habían venido a parlar con el pirata más temido de todos.

Ginny se paraba al lado de Harry y sostenía su mano mientras que su corazón se aceleraba al ver llegar a sus padres con un rostro contorsionado en enojo, furia y preocupación.

-¿Tú eres Harry Potter el capitán de la Venganza de la Reina Anna si no me equivoco?—decía lo que parecía uno de los gemelos los cuales estaban parados enfrente de sus padres, uniformados con el típico atuendo de los capitanes de la marina británica y distintivas medallas colgadas en su pecho.

-Creo, que si estoy encima del barco llamado "la Venganza de la Reina Anna", portando el sombrero del capitán y mi tripulación lista para defender el barco y al lado mío a quienes ustedes buscan, debería ser yo el capitán ¿No lo creen?—decía con cierto tono sarcástico el joven pirata sin quitarle la vista de encima a los recién llegados y con su mano diestra sobre el mango de su espada listo para responder cualquier amenaza que se hiciera presente.

-Devuélvenos a nuestros hijos por favor—decía Molly con cierto tono de preocupación, mientras veía primero a Ron y después a Ginny.

-Te daremos lo que quieras, solo déjalos venir a nosotros, joyas, dinero, oro lo que sea será tuyo, solo libéralos.—secundaba el señor Weasley

-Esa ya no es decisión mía, señor y señora Weasley…- decía Harry viéndolos –La decisión recae en sus hijos—decía Harry firmemente respetando lo que había hablado con Ginny y Ron hace unos cuantos minutos, mientras que los padres de ambos miraban atónitos al capitán del venganza de la reina Anna, ante las palabras emitidas por el.

-¿A qué te refieres sabandija marina?—decía una voz con cierto enojo en su tono y era cuando salía a la luz la figura del señor Malfloy junto con su hijo Draco.

En aquel momento Hermione sentía rabia brotar por cada uno de sus poros, quería bajar del barco y darle su merecido a esas basuras, hacerlos pagar cada dolor que habían causado en ella, sentía una furia indescriptible floreciendo en su corazón no quería más que destruirlos, hacerlos pagar por la fortuna que le habían dado a ella y a sus padres hace tiempo atrás, sus ojos estaban rojos y llenos de lágrimas, no podía soportar el dolor que sentía al ver a los integrantes de la familia Malfloy, las vivas imágenes de su cautiverio aparecían en sus mente, aquellos recuerdos que aun vivían muy dentro de ella, los cuales hacían que sangrara de sobre manera sus sentimientos el interior de su corazón, aquellas imágenes que surcaban su mente de su madre siendo humillada enfrente de ella y de su padre para que ella pudiera estar a salvo y bien sin ser lastimada como lo habían hecho con la señora Granger, como habían usado enfrente de su amado padre a su madre, recordar el impotente llanto de su padre al no poder defender a su familia en aquellos momentos, la frustración dibujada en el rostro del mismo al ver como un grupo de marineros mal nacidos se aprovechaba del amor de la vida de su padre, de la persona que la cargo nueve meses en su vientre, quien le había cantado canciones de cuna para dormir y alejar los miedos, quien le preparaba de comer y quien la cuidaba sobre cualquier cosa en este mundo.

Ron notaba esto, notaba como le dolía a Hermione ver a los Malfloys y no poder hacer nada al respecto de ellos y simplemente tomaba su mano apretándola firmemente, como si intentara asegurarle que el la ayudaría en todo lo que respectaba a los Malfloys, que él estaría sin titubear cerca de ella cuidándola y soportándola, que no dejaría que la volvieran a lastimar como lo había hecho esa maldita familia de serpientes que solo veían a su hermana como un trofeo más para el estúpido de Draco, no dejaría que esos malditos volviera a lastimar a la gente que tanto quería el pelirrojo, eso no lo volvería a permitir.

-Creo yo que estoy hablando con los Weasley, serpiente inmunda, no con la familia más corrupta de Reino Unido, los Malfloy, recuerden tengo una cita pendiente con ustedes, el venganza de la reina Anna los cazara hasta el final de sus días no les dará ni un momento de descanso eso se los aseguro ratas inmundas—decía agresivamente Harry mientras regresaba su atención a los Weasley los cuales veían de los Malfloy a Harry sin comprender lo que estaba pasando en aquellos momentos.

-Mamá, papá, no pienso regresar y atar mi vida a esa basura humana…- decía la voz de Ginny a lado de Harry y por primera vez reconocían a su hija, la cual no traía un vestido como usualmente lo traía con ellos, si no que ahora traía un atuendo de pirata.

-Santo cielo ¿Ginevra? ¿Qué diablos haces con esa ropa? Y ¿Qué diablos haces al lado de ese pirata?—preguntaba enfurecido el señor Weasley viendo a su hija -¿Dónde diablos esta Ron?—preguntaba el señor Weasley.

-Aquí estoy padre—decía el pelirrojo al lado de Hermione y el cual estaba vestido casi de la misma manera que los demás piratas de la tripulación de Harry.

-¿Qué carajo Ron? Tú también eres un pirata ahora por lo que veo…pensé que al única loca de la familia era Ginevra—decía con cierto tono de veneno en su voz el señor Weasley, lo cual lastimaba de sobre manera a Ginny –Pero veo que me equivoque, ambos están asociándose con un pirata y ni siquiera digamos quien es ese pirata, el afamado y despiadado ser, escupido desde el mismo infierno, Harry James Potter, practicante de magia negra y prohibida por la iglesia, asesino de nobles y marineros honrados que se ganan la vida viajando estas aguas honestamente para que rufianes como esta basura se atrevan a despojarlos de su valiosa mercancía y haga con ello lo que quiera, me avergüenzo de saber que ustedes son mi hijos.—

Cada palabra pesaba en los oídos de Ginny y de Ron, sabían que su padre estaba decepcionado con la decisión que ambos habían tomado, pero eso no impedía que Ginny tomara el valor y se atreviera a contestarle a su padre con lágrimas bañando su rostro, las cuales representaban si tristeza y dolor pero a la vez rabia.

-Yo me avergüenzo de ser cada día que pasa tu hija, ¿Dónde quedo aquel padre condescendiente? ¿Aquel padre que todas las noches le contaba historias a sus dos hijos más pequeños cuando eran unos niños? El padre que siempre velo por mí y por mi hermano el que nunca hubiera dejado que algo malo nos pasara dímelo maldita sea ¿Dónde quedo? Por qué el ser que tengo ahora enfrente de mí no es nada de lo que era esa persona de antes, este intento de persona es solo un egoísta y egocéntrico comerciante que le importa un carajo los sentimientos de sus hijos y los anhelos de los mismos, que los usa para formar alianzas con gente tan vil y ruin como los Malfloy que han lastimado a todo su pueblo y a una muy grande amiga mía a al cual juro en nombre del océano la ayudare a cobrar su venganza—Hermione al escuchar estas palabras emitidas por Ginny no podía evitar más que sentirse feliz –Tu antes no te preocupaban los títulos, tú mismo lo llegaste a decir, ¿De qué sirve un maldito título si los tengo a ustedes? Tu nos lo dijiste a todos nuestros hermanos un día…es triste ver en el monstruo que te has convertido papá, el monstruo que ofrece a su hija más pequeña a las manos de unos bribones sin importarle su futuro por solo una hoja donde diga que eres un gran noble y tontería y media, no puedo creerlo que te tú seas el líder del clan Weasley, y más aun sabiendo que los Weasley siempre prometimos ver unos por otros, no dejarnos caer y mucho menos lastimarnos, siempre estar en las buenas y en las malas los unos con otros tal como lo hizo Ron cuando yo tome la decisión de unirme a la tripulación del capitán Harry. El sin conocerme mucho entendió mi dolor y me ofreció ayudarme sin esperar nada a cambio, él nos ayudó a Ron y a mí y nos está ayudando a cumplir nuestros sueños, algo que tu maldita sea, nunca tomaste en cuenta y decidiste por nosotros, eres la persona más ruin del mundo padre, nunca pensé que pondrías los sueños de tus propios hijos por debajo de unas cuantas monedas, te odio Arthur Weasley…- decía Ginny llorando como nunca antes, mientras que el señor Weasley se quedaba atonito ante cada palabra emitida por la pelirroja sin poder decir nada, -he decidido quedarme en el barco junto con Harry y Ron—decía Ginny.

-Hija…no seque decir…- decía tartamudeando Arthur Weasley mientras observaba de su hija a Ron y de regreso.

-No digas nada padre ya lo hemos decidido, esta será nuestra vida nueva, no queremos más los lujos que nos dabas a cambio de nuestra libertad, queremos ser libre por fin y es lo que haremos de ahora en adelante. Madre lo siento pero tú nunca te atreviste a defendernos de lo que mi padre nos hacía nunca nos ayudaste a sostener nuestros sueños en alto pero ahora los cumpliremos quieran o no ustedes esta ha sido nuestra decisión y así será—decía firmemente Ron mientras sus padres veían a ambos atónitos.

-Hermanos…están conscientes de que esto solo haría que los tuviéramos que cazar en alta mar y darles muerte—decía tristemente Fred viendo a sus hermanos.

-El que moriría serias tu Fred…-decía tristemente Ginny –Así que por favor no lo hagas…déjanos vivir solos déjanos disfrutar lo que ustedes sí pudieron—

Los gemelos se quedaban perplejos ante lo dicho por su hermana y se mantenían en silencio.

-Bueno ahora que ya no tenemos que hablar de nada, les deseo un feliz viaje de regreso, y a ustedes Malfloys, cuidence la espalda por que el Venganza estará sobre ustedes y cada uno de sus movimientos, malditos seres corruptos, lobos vestidos en piel de ovejas—decía Harry y en ese momento Hermione se acercaba al barandal y veía con rabia a la familia Malfloy.

-Espero me recuerden, ya que yo seré su verdugo recuerden esta cara y a la niña a la que le arrebataron su vida y con ella a sus padres, será lo último que vean en esta vida—decía Hermione dejando completamente asustados a los Malfloy mientras que Harry comenzaba a comandar a su tripulación para zarpar.

-Hasta nunca padre y madre…espero recapaciten pronto…- decía tristemente Ginny mientras Ron apretaba el hombro de su hermana y comenzaban a moverse viendo el rostro de tristeza de sus padres, los cuales tenían su visaje bañado en lágrimas mientras comenzaban a recapacitar sobre los errores que habían cometido con ellos de imponerles cosas que ellos simplemente no querían, y que eso los había llevado a perder a dos de su clan mientras los veían desaparecer en el horizonte, para tal vez nunca más volver a verlos en la vida.