¡Siento mucho el retraso! Esta vez me retrasé dos semanas... pero bueno, lo mejor es que estoy de vuelta con un capítulo más largo y más interesante. Para que lo sepáis este es el capítulo, creo yo, más importante que escribiré ^^
Como he dicho en el nuevo cap de mis otros dos fics "MISTERIO DE UNA VIDA ENTERA" y "Tacihila", que también subo los miércoles, dije que la razón por la que me retrasé dos semanas la iba a poner en este fic. La cosa es que el miércoles 24 de abril, el día que tenía que subir los caps, había terminado sólo la primera escena de este cap y me faltaba todavía por escribir, cuando me enteré por una red social (tuenti), que un chico que conocía desde pequeña había tenido un accidente y rumoreaban que se había muerto, pero mi tía que lo conoce dijo que estaba en la UVI. Yo no sabía lo que pensar, y una niña por el chat me decía que estaba llorando porque se había muerto, pero yo no me lo creía. Al día siguiente, estaba viendo las noticias con mi madre y mi hermana, cuando salió de repente una noticia de que un chico de trece años había muerto por un atropello de un coche mientras él iba en bici, y que después de seis horas en la UVI, había muerto... Yo me quedé en shock, no podía creerlo, había podido dormir tranquila porque creía que se estaba recuperando y ahora que no iba a estar nunca más, esa noche no dormí nada... Claro que lloré, pero intenté seguir con mis fics, pero no pude y por eso me retrasé tanto, si no hubiera subido a la semana. Este capítulo es un poco... bueno ya lo averiguaréis como es... el título lo dice todo... Espero que os guste :'(
Bueno, ya sabéis: One Piece no me pertenece, es de un tal Eiichiro Oda; un genio, el tío.
¿DESTINO O ELECCIÓN?
CAPÍTULO 8. ¿POR QUÉ A MÍ?
Aquel día se presentaba mal. Lo noté en cuanto pisé la escuela. Ninguno de los mayores había hecho los deberes de casa y me dijeron que no entendían los problemas. Perdimos un rato enorme con ellos, y no pude atender la lectura de los pequeños, que no por pequeños eran tontos, y saben en seguida cuándo pueden hacer de las suyas sin que yo me entere.
Los análisis por oraciones eran el caballo de batalla de mi alumnado. Y mira que yo ponía interés en ello... Y en las redacciones, que no había forma de que las hicieran...
"Mi padre trabaja mucho, y por la noche echa la partida de mus en la taberna."
Eso fue todo lo que la segunda de sus hijas de Buggy y Alvida escribió en su cuaderno con el tema El trabajo de mi padre.
-¿Pero no puedes hablar algo más? ¿No puedes decir cómo tu padre prepara la tierra, qué productos son los que siembra, si maneja el tractor, qué cultiva en la huerta, si ordeña las vacas, si lleva los terneros a pastar, si alguna vez esquila las ovejas y cómo prepara el queso?
-Bueno, pues sí. Hace todo eso. Todo el mundo lo sabe.
-No. Todo el mundo, no. Vamos a suponer que yo no lo sé y que me gustaría saberlo.
Con ella estaba plena polémica, cuando se presentó de improviso la inspectora.
Fue un caso de mala suerte, porque entró en el preciso momento en que Akari y Aisa jugaban a los cromos a mi espalda, y Helmeppo, hundida la cabeza bajo la tapa del pupitre, propinaba generosos mordiscos a su bocadillo de chorizo.
Me aterró ver la carrera de tres puntos de ancho que ella llevaba en la media. Una mujer con su aspecto y con un desaguisado así en su media no podía venir en son de paz.
-¿Cómo no desbrozan ese camino? -dijo antes de saludar siquiera.
¡Horror! Encima se debía de hacer hecho el estropicio en los matorrales de nuestra escuela. Pensé que el cielo se nos venía encima.
El pescozón que pegó a Helmeppo hizo que éste, sorprendido, diera un respingo y tres rodajas de excelente chorizo casero salieron disparadas de su boca.
Después, queriendo sin duda ser simpática, cogió de un pellizco por la mejilla a Cobi, y lo puso en pie. Le dijo que estaba segurísima de que él si que era un niño aplicado y le mandó decir la tabla del siete.
El chico se la sabía. Estoy segura de que se la sabía, pero el pellizco lo había puesto nervioso. Lo dijo todo muy bien hasta llegar al seis, que le salió un siete por seis treinta y seis de lo más inoportuno, y a partir de ese momento no dio pie con bola. Aseguró que nombre común es el que dice la especie de sus unidades, que la capital de Polonia es Berna y que Aníbal era hijo de Almanzor.
Yo me sentía mal. Francamente mal. ¿Por qué mis chicos que funcionaban aceptablemente conmigo, tenían que decir hoy únicamente disparates?
Salvo algún escaso acierto, nos enteramos de que América se descubrió en 1616, que las conjunciones son el, la, los, las, que mapamundi o planisferio es el que no tiene letras y mapa económico el que recoge un continente completo.
La inspectora iba poniendo cada vez peor cara. Creo que ante mi plantel de alumnos llegó a olvidar la carrera de su media, y yo me hubiera escondido, de haber tenido un sitio en que estuviera segura de que nadie iba a encontrarme.
¡Y eso que todavía faltaba lo peor!
¡Mierda! Se había encarado con Helmeppo.
¿Por qué no se fijaría en Nuin, que me tenía admirada por sus espectaculares progresos? ¿Por qué no llamaría a Carmen, a Paco o a Antonio?
No. Tenía que ser a Helmepo, y además, hacerle encima una pregunta de historia.
-Este rubio tan simpático sí que tiene que saber lo que voy a preguntarle -dijo amabilísima, eso sí, no puedo negarlo-. Tú sabes que hubo un rey en Castilla, llamado Sancho, que un día fue asesinado en las puertas de Zamora...
Helmeppo asentía sonriente. Casi, casi, llegué a cobrar confianza.
-¿Sabes quién lo mató?
No. Helmeppo no se acordaba. No tenía ni idea, pero su rostro saludable y coloradote no se ensombreció. Detrás de él se sentaba Mari Pepi, la primera de la clase.
-¡Sóplame! *que significa que se lo chive, que se lo diga vamos* -le dijo en voz baja, aprovechando que la inspectora se volvía hacia la mesa para consultar la lista.
-Dios mío, que le sople, que le sople -supliqué con una angustia tal que hasta una piedra se hubiera conmovido.
Y Mari Pepi le sopló:
-Bellido Dolfos -le dijo en un susurro.
La inspectora se volvía nuevamente hacia la clase. Yo, más tranquila, respiré hondo.
Helmeppo se rascó una oreja y luego la otra. Tuve la impresión de que se sentía algo perplejo. ¿Sería sordo el chico? ¡Pero si hasta yo había oído perfectamente lo que Mari Pepi le apuntaba!
Sí. Era sordo, no cabía la menor duda.
-Dos golfos -respondió tranquilamente.
Y, desde luego, de hundirse la escuela, nada... Porque la escuela no se hundió como yo hubiera querido. Siguió en pie, con sus paredes azules, sus huellas azules, sus huellas de goteras y los viejos pupitres.
La inspectora tenía la cara tan triste como yo.
-Espero que en mi próxima visita, que no me quedará más remedio que hacer pronto, los niños estén mejor preparados -me dijo.
Asentí con la cabeza. Tenía miedo de echarme a llorar si intentaba decir algo.
-Es usted muy joven, ¿no? -me preguntó de improviso.
¡Vaya por Dios! -pensé-. Otra que me encuentra "esmirriada".
-No -contesté en voz alta.
-Pues lo parece... En fin, no quiero que piense que la culpo a usted exclusivamente, pero debe esmerarse con estos chiquillos. Lo necesitan mucho, precisamente porque son tan tontos.
Me revolví como si me hubiera picado una avispa.
-¿Tontos? ¿Llama usted tonto a un chiquillo que sólo con observar el rumbo del viento sabe que no debe dejar sus ovejas en el prado, porque se avecina una tormenta? ¿Sabe usted distinguir el trigo de la avena, antes de que se hayan granado? ¿Y que es peligroso cobijarse bajo las encinas durante una tormenta porque atraen al rayo? Ellos sí... Y muchas cosas más... Han sembrado albahaca en las macetas de las ventanas, ¿lo ve? Ahora ya no vienen los mosquitos... ¿Sabría usted amasar y cocer el pan? ¿Y que el eucalipto limpia de parásitos las plumas de las gallinas sin perjudicar a sus polluelos? ¿Saldría airosa de la tarea de ordeñar una vaca? Y si tuviera que aparear conejos, ¿está segura de que no pondría juntos dos machos? ¿Distingue usted los avellanos de cualquier otra rama que crece junto al camino?
La inspectora me miraba pensativa, pero no me interrumpió, y cuando terminé de hablar me puso la mano en el hombro, como si yo también fuera un crío.
-De lo que no cabe duda es de que usted los quiere, y eso es muy importante en una maestra. Pero no olvide que usted está aquí para enseñar y yo para asegurarme de que eso se hace, ¿entendido?
Reconocí que tenía razón y bajé la cabeza avergonzada. Me pareció que era buena, que también ella quería a los niños... Pero ¿por qué, si decía que eran díscolos y que se habían portado mal, tuvo que darles la tarde libre?
Volví a casa tan triste y deprimida que Kaya lo notó.
Le conté todo lo ocurrido, y ella me consoló como pudo. Me dio la razón en cuanto a mi enfado por el asueto de la tarde, pero, a pesar de su buena voluntad, yo me sentía muy desgraciada y aquellas horas sin trabajar se me hicieron eternas.
-¿Por qué no te vas a casa de alguna amiga? -me dijo la abuela cuando me vio bostezar por tercera vez. Estaba sentada en la cocina sin hacer nada, y esto no era habitual en mí.
Sí. Tenía razón. Lo mejor sería que me fuera a casa de Robin. Necesitaba distraerme. Además quería hacer un jersey para María, mi ahijada, y Robin podía enseñarme algún punto nuevo.
Eran ya casi las ocho cuando entré. Pero todo iba a salir mal. Mi amiga se había ido y estaba sólo Sanji escribiendo una carta.
-¡Hola! -saludé sentándome en un sillón de mimbre, que yo siempre digo que es mío, porque es muy cómodo. Bueno, como todo lo de esa casa.
-Robin no está -me dijo. Y me pareció que su voz era fría.
-¿Sabes si volverá?
Se encogió de hombros y me dijo que esperara, que quizá volviera enseguida.
Yo me sentía igual de triste, y además parecía como si a Sanji le molestara mi presencia. Su madre estaba con la tía haciendo el pan y no se acercó a la sala... ¿Por qué todo hoy era diferente?
Monté los puntos en una aguja y comencé a trabajar en silencio. No sabía si marcharme o no.
-Te he mentido, Nami -dijo de repente Sanji. Estaba a mi espalda y agarraba con las dos manos el respaldo de mi sillón.
Levanté la cabeza intentando sonreír... ¡Huy! ¿Por qué Sanji tenía los ojos tan bonitos? No me había fijado nunca.
-¿Qué mentira me has dicho?
-Que mi hermana tal vez volviera en seguida. No volverá hasta mañana. Se marchó ayer a El Valle con Zoro a pasar un par de días.
-Pues me parece muy bien, pero no veo el motivo de que no me lo dijeras antes.
-Yo, sí. Es que tenía miedo de que te fueras.
-¡Pero si no iba a irme! -protesté débilmente. Tenía mucho miedo. No sé de qué, pero estaba muy asustada.
-Es que yo te quiero, Nami... ¿No lo has notado?
Sus ojos se ponía más bonitos al mirarme. Se me salieron todos los puntos de una aguja y note las manos calientes y frías alternativamente. Debía de ponerme como un tomate, y me sentí incapaz de decir una palabra.
-¿No lo sabías, Nami? -volvió a preguntar con una voz muy dulce, diferente a la que yo le conocía.
-Nooo... -logré decir.
-¿Y tú? ¿No me puedes dar alguna esperanza?
-¿Esperanza? -pregunté en el colmo de la idiotez. Cada vez estaba más triste. Los ojos de Sanji eran luminosos, grises... Llevaba un traje azul y se había manchado de tinta en el puño izquierdo.
-Sí -me contestó.
-Creo... Creo que ese tipo de esperanza que tú quieres, no -susurré con unas ganas terribles de huir, de olvidarme de sus ojos. La manchita de tinta empezó a girar ante mí. ¡Qué difícil es pronunciar el monosílabo no, y qué duro resulta en los labios de una mujer!
¡Tenía unas ganas de llorar!
Sanji se alejó de mí y tamborileó con los dedos en la superficie de la mesa.
-Oye, Sanji, ¿no podía seguir todo igual que antes? -pregunté. No tenía frío y, sin embargo me castañeaban los dientes. ¿Por qué me tenía que ocurrir a mí esto?
-Tú sabes que no -me contestó-. Sería ya imposible seguir así. Dime, ¿por qué no?
-Es que... Es que no te quiero así, Sanji -dije recogiendo rápidamente mis cosas. Luego añadí de corazón-: Lo siento muchísimo.
Salí del cuarto y él me detuvo.
-Quieres a otro, ¿verdad?
-No. No. No lo sé. No.
-Yo sí que lo siento, Nami.
Me pareció como si quisiéramos consolarnos mutuamente. Abrí la puerta y salí a la calle casi corriendo.
EMPECE a caminar despacio, con las piernas temblorosas, la bolsa de hacer punto bajo el brazo.
¿Por qué tenían que juntarse todas las cosas tristes en un solo día? Primero el fracaso ante la inspectora y ahora Sanji...
Alguien venía detrás de mí. Silbaba tan alegremente que tuve envidia de él. Volví la cabeza y me encontré con Law, el médico.
-¡Hola! ¿Qué hay? -gritó.
Llevaba pantalones vaqueros y camiseta azul. Traía al hombro la escopeta y su cartera de cuero en la mano. Resultaba agradable verlo. Sin dejar de silbar, echó a andar a mi lado y yo, agradecida, pensé que si continuaba así a lo mejor conseguiría animarme.
-Estás tristona, chica. ¿Qué te pasa?
-¿A mí? ¡Nada!
Me dijo que acaba de traer al mundo unos gemelos y que esas cosas siempre le ponían de un humor excelente.
-¿De Califa? ¡Qué alegría! ¿Cuándo podré verlos?
-Cuando quieras. El padre está deseando enseñarlos.
Se le veía satisfecho del día. Tres o cuatro chiquillos jugaban al fútbol bajo la farola de la casa de Helmeppo y se lanzó contra el balcón, metiendo un gol magnífico. Luego volvió a mi lado y siguió silbando.
-¿Es tiempo de caza? -pregunté.
-No. Le he llevado la escopeta al nuevo padre, para que entretuviera la espera limpiándomela. Aquí hasta octubre, cuando pasan las palomas, no tenemos nada que hacer. Oye, ¿por qué no te casa conmigo, Nami? -preguntó con naturalidad, como si estuviera pidiéndome que lo acompañara a tomar una taza de café.
Me quedé de una pieza. ¿Por qué me tenían que pasar a mí tantas cosas en un solo día?
Ni siquiera contesté. Miré al suelo fijamente. Estaba segura de que ahora tenía fiebre.
-¿No me contestas nada?
-No -susurré muy avergonzada.
-¿Por qué no?
-Porque no.
Ni siquiera tuve el detalle de decirle que era un buen amigo o que me gustaba otro, como suele hacerse en estos casos. Estaba cansada de todo y me daba cuenta de que acababa de perder en un momento a mis dos mejores amigos. Esto colmaba ya la copa de mi amargura.
-No es que me hiciera demasiadas ilusiones, pero tenía alguna esperanza -me dijo-. No quieres pensarlo mejor? Aunque ahora no me quieras, tal vez más tarde... Yo te enseñaría, Nami, estoy seguro. No me contestes con un no tan rotundo.
-Sería inútil, Law -dije en una voz rara, que no parecía la mía-. Yo te quiero, sí, pero de otra manera. Sería cruel y egoísta por mi parte hacerte esperar, porque sé que siempre te seguiré considerando como un amigo.
-Pues yo te querré siempre. Me conozco y sé que no he de olvidarte... Nami, si algún día tú llegas a quererme, prométeme que de alguna forma me lo dirás.
-Pero...
-No importa. Prométemelo.
-No puedo, Law... Es que no puedo.
Habíamos llegados a la siguiente farola, ya en la esquina de mi casa, y de pronto me miró.
-Oye, ¿qué te pasa? ¡Tú estás enferma!
-¿Yo? ¡Qué cosas dices...!
-Tienes muy mala cara y ojeras. ¿No quieres que entre contigo y te eche un vistazo? Claro, no. No quieres -añadió al ver mi cara de susto.
-Pero si estoy bien.
-No. Yo te digo que no. Algo te pasa. Por lo menos tómate una aspirina y vete pronto a la cama. Adiós, yo te temo que te seguiré queriendo siempre.
Entré en casa y me senté en silencio en una sillita baja de la cocina. No tenía ganas de hablar ni de hacer nada, pero me asustaba la soledad de mi cuarto.
En la mesa cenaban ya los de la casa y dos muchachos vecinos que había estado ayudando en el campo. Charlaban animadamente, sin fijarse en mí.
-Al que se ve últimamente mucho por aquí es al de Casa Monkey -dijo uno.
Escuché interesada. Luffy solía pasar todos los días a las tres por la escuela y hablábamos un rato. Yo me encontraba a gusto con él y si algún día no lo veía me parecía el mundo más triste.
-Estará mirando a quién puede engañar ahora -contestó el otro despectivamente-. Se gastó el dinero de su padre haciendo como que estudiaba y después se vino a casa, queriendo cambiar el mundo.
-Sí, pues por aquí... No creo que tropiece con ningún incauto -rió Yasopp.
Paulie dijo algo de que no hay que juzgar a nadie y menos sin saber las cosas, pero los chicos seguían erre que erre.
-Todo el pueblo sabe que quiso quitarle a Buggy las tierras de la viña.
-¡Quitarle, quitarle! ¿No querrás decir que se las quiso cambiar por otras?
-¡Hombre! ¡Pero para perder él no sería...! No lo conoces bien, nos sabes de qué pasta es... Si hasta la novia lo dejó en vísperas de casarse, ¿no lo sabías? ¿Por qué crees que está tan amargado? Si no habla con nadie...
Me levanté despacio, procurando no llamar la atención, y subí a mi cuarto. Fue la primera vez en mi vida que dormí vestida encima de la cama, con los ojos doloridos de tanto llorar.
Por la mañana me dolía la cabeza y tenía miedo a enfrentarme con el mundo.
-Podría decir que estoy enferma -pensé tocándome la frente.
Pero me levanté rápidamente.
Acababa de imaginarme a Law entrando en mi cuarto, con su cartera negra bajo el brazo y diciendo alegremente:
-¿Qué es lo que le ocurre a esta chica?
Si decía que estaba enferma, entonces vendría el médico, o sea Law, ha revisarme. Y no quería verlo.
Mejor me tomaba una aspirina y a trabajar.
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Continuará...
Y bueno, ya he terminado este capítulo nuevo después de dos semanas... mira que me ha costado. Espero sus conclusiones ;)
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nami8221: hola de nuevo! Gracias por decir que es genial mi fic, me hace mucha ilusión :) El beso de Zoro y Robin me encantó a mi tambien y a mis amigas ¬¬ El LuNa tiene que ir poco a poco porque si no es muy aburrido... pero tranquila que algún día se harán novios jaja Una pena Sabo... me recuerda a mi amigo... :'( Sobre la pareja LuHan? Bueno Luffy y Hancock no me gustan juntos, pienso que ella es un poco fresca que le interesa alguien a quien acaba de conocer... Desde que la vi no me cayó muy bien. El ZoNa?! Es la pareja que mas odio! No me gusta para nada esos dos juntos y encima tengo una amiga que es una fan loca de esa pareja y escribe fics de ellos! Gracias por esperar mis caps con tanta paciencia y espero verte por aquí más ^_^
theONOFRE: Hola! Me gusta ver caras nuevas por aquí y que me dejen reviews! Lo siento por la espera, espero que comprendas la razon por la que no pude escribir... ¿Desde cuando empezaste a leer mi fic? Gracias por pasarte a leer mi fic, me encanta que tu digas que te encanta mi fic. Tranquila que seguirás leyendo y espero que te siga gustando el fic y no dejes de leer. Espero verte por aquí más!
Zu Robin Kato: Hola! Que bien que ya te tengo en el twitter, me alegro saber como eres en persona! Que te parezco yo en mi foto de perfil de twitter? Lo siento por la espera de dos semanas, espero que comprendas la razon por la que no pude escribir :'( … Si, no fue Luffy el que condujo pero en todo caso Sanji es perfecto! Te gusto lo del ZoRo? Jaja me pareció una buena idea de meter a Zoro en la historia de una vez por todas! De verdad te desmayaste? Jaja te imagino delante de la pantalla como una abducida leyendo y cayendote hacia atrás con la silla! Jaja xD buena escena de como se encontraron Luffy y Nami, y ella lo reconoció enseguida... ¿por qué será ¬¬? Ace no tiene nada que ver con Luffy, es que algunas personas por review me preguntaron que les pareció confuso que no hablaran siendo hermanos. Que bien que soy la mejor! Jaja muchas gracias, ya se de sobra que te encanta mi fic y es tu favorito! TeeeAaadooRRoo! Te espero en el review de este cap!;) 3
Eryme: Hola! Que bien tener otra fan por aquí, encantada de conocerte espero que sigas aquí mucho tiempo! Jeje de verdad que te ha cautivado mi fic? Es que yo tambien pensé en eso, porque he leído unos fics que eran aburridos al principio y tenía que leerlos aunque no quisiera, así que empezé fuerte para que enganchara ^_^ Bueno lo de Dios... tampoco a mi me gusta, no sé ni por qué lo escribí... yo no soy muy religiosa ni nada, es solo que como era un pueblo pues salio asi! xD Espero verte en este cap y en los siguientes amiga! T.T
Iris Cid: Hola iris-chan! Me alegro de verte guapa!;) Lo siento por la espera del cap, espero que no te enfades conmigo! Ya estamos de acuerdo con algo, yo tambien adoro a Luffy! Jaja xD Me alegro mucho de ver juntos a Nami y Luffy, aunque todavía falta para que se hagan pareja, bastante... espero que seas paciente jeje ^_^ Gracias por comprenderme por el retraso, este retraso de dos semanas creo de verdad que valió la pena por la muerte de mi amigo... no sé si a tí te habrá pasado eso, eso sí, espero que no te pase nunca, no te deseo ningún mal como ese... :'( Espero que sigas leyendo mi fic u.u
Shironeko: Hola! Me gusta que haya habido tantas caras nuevas últimamente por mi fic! Me alegra de que te parezca perfecto el cap o el fic, no sé, no te expresaste muy bien. Pero en todo caso me alegra mucho de que me dejes un review y por eso te adoro! Lo siento por el retraso y espero que lo comprendas por qué me tardé tanto, y también espero que sigas por aquí ^_^
Nico Ale: Hola de nuevo! Ya no se me hace extraño ver tu nombre! Me alegra que me dejes reviews en algunos de mis fics 3 Es el primer LuNa que te lees? Pues me siento orgullosa de ser tu primer fic de LuNa y espero que te haya motivado a leer algunos más! Gracias por decir que escribo muy bien */* Me pareció una buena idea que apareciera Zoro de esa manera ya que no se me ocurrian más xD También he actualizado Tacihila, y tranquila que te he respondido a tu review! Saludos y espero verte más por aquí! T.T
Sin más, espero les haya gustado este pequeño escrito, ya saben, los reviews son gratis, siempre bienvenidos, pero sobre todo, me alegran mucho el día.
Nos leemos ^^
Fatima-swan
