Notas de la Autora:

Holaaaaa una vez más a todos, les traigo otro cap, espero que les este gustando la historia y se animen a dejar algún review si tienen alguna duda o acotación.

Aun falta mucho para que este fic llegue a su fin, así que disfruten todo lo que puedan leyéndolo.

Disclaimers:

Los personajes de los 6 Grandes Héroes no me pertenecen, son propiedad de Disney/Marvel. Lo único de mi propiedad es la historia, la cual escribo con gusto y comparto con ustedes sin fines de lucro.

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Capítulo 7: Party en my House II parte

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Resguardados por la oscuridad de la noche, Kuriko junto a un puñado de hombres, se infiltraron en los almacenes de Krei-Tech, vistiendo uniformes de combate color negro, permitiéndoles camuflarse con la noche. Todos, incluyendo a la pelirroja, poseían cascos polarizados, siendo estos del mismo color de sus vestimentas. Portaban armas de avanzada tecnología, a excepción de ella, que solo llevaba su katana envainada en su espalda.

Se ocultaron al ver pasar a un guardia del equipo de seguridad perteneciente a Krei-Tech, notaron unos cuantos drones sobrevolando la zona. El lugar estaba bien vigilado, sin embargo esto no detendría a la Yoshida.

— Maten a todos los guardias, dejen vivo solo a uno, me da igual quien sea. Me haré cargo de los drones —ordenó mientras le quitaba un rifle a uno de sus matones— si alguno de ustedes activa la alarma, lo mataré —amenazó sin contemplaciones. Sacó de su traje un dispositivo y sin miramientos accionó un botón en el mismo, provocando un corto circuito en cada cámara y cortando la electricidad de golpe.

Los hombres no rechistaron e inmediatamente acataron las órdenes de su líder.

Asesinaron a cada uno de los guardias a sangre fría, ya fuese degollándoles la garganta con una cuchilla de plasma o quebrándoles el cuello brutalmente, aprovecharon que estos estaban confundidos por la repentina falla eléctrica, teniendo ellos la ventaja de que sus cascos tecnológicos tuviesen visión nocturna. A los pocos últimos que quedaron, los mataron con sus armas, disparándoles sin piedad alguna.

Tal y como dijo Kuriko, se encargó de derribar a cada drone, disparándoles con el rifle, sin fallar ni una vez. Para cuando acabó, apreció satisfecha que tanto ella como sus hombres, acabaron rápidamente con la seguridad del lugar.

— Pensé que nos darían mas batalla Krei, que decepción… —comentó con burla.

La pelirroja hizo una seña al aire, fue en ese momento cuando se dejó ver una inmensa aeronave, situada justo encima de ellos, misma que había permanecido invisible durante su asalto. Varios robots con propulsores en sus pies, descendieron de la aeronave, hasta aterrizar en el piso.

— Saqueen todo el lugar, monten todo en la aeronave —ordenó a los robots, estos obedecieron comenzando a acercarse a los contenedores para cargarlos y subirlos a la aeronave, la cual aterrizó a unos metros del lugar, justo en los muelles.

— Aquí esta el afortunado jefa —dijo uno de sus mercenarios, aventando a un joven guardia al piso, ante sus pies. El pobre chico temblaba de miedo, Kuriko sonrió debajo del casco y desenvainó lentamente su katana, para después acercarla hasta el muchacho y ponerla a milímetros de su cuello.

— Po-por fa-favor n-no me ma-mate —pidió como pudo el chico, tartamudeando por el miedo de perder la vida allí mismo, como sus demás compañeros. Kuriko hizo un ademan de blandir su katana, el joven cerró fuertemente sus ojos y dejó de respirar. Pero el corte nunca llegó, solo escuchó la estridente risa de la mujer, la cual era amortiguada por el casco, escuchándose un poco distorsionada ante los oídos del chico.

El muchacho aun de rodillas, percibió humedad en sus pantalones, justo en la entrepierna, se percató que se había orinado ante el susto, causando la risa en Kuriko y sus hombres.

— Tranquilo… no morirás hoy, tienes suerte. Informarás de todo lo que pasó aquí —explicó con burla— ¡Dulces sueños! —Acto seguido, lo golpeó fuertemente en la cabeza con la empuñadura de la katana.

El guardia cayó pesadamente al piso, mientras Kuriko dejó caer un celular a un lado de su cuerpo.

— Muy bien terminen con esto —musitó caminando lentamente hacia la aeronave, siendo seguida por sus hombres— aprovechemos que los 6 tontos están de fiesta… espero que disfruten de mi regalo…

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Jadeos, gemidos y gruñidos de placer se escuchaban por todo el salón. Dos amantes perlados en sudor, profesándose su amor como si no hubiese mañana. Fundiéndose en las sensaciones y cuerpo del otro, gimiendo y gruñendo ante cada envestida dada.

Los héroes se encontraban al borde de lo que sería su quinto orgasmo esa noche. Siendo el piano el único testigo y víctima ante el encuentro tan salvaje e intimo de los pelinegros.

— Hiro… amor… estoy a punto... —susurró entre gemidos la heroína.

Apoyada con ayuda de sus antebrazos en el piano, recargándose en el mismo, quedando levemente inclinada hacia adelante, mientras Hiro la embestía brutalmente en su vagina desde atrás, gruñendo de placer ante la estreches y humedad de Gogo. Al escuchar las palabras de su novia este no se detuvo, sino que aumento la velocidad de las embestidas, él también se encontraba cerca del orgasmo.

No bastaron más de siete embestidas. Llegaron al mismo tiempo, perdieron la consciencia, experimentando sacudidas y calambres que se esparcieron por sus cuerpos, ambos sintiéndose realmente uno en esos segundos.

Se dejaron caer exhaustos contra el piano, Hiro la sostuvo de la cintura cuando las piernas de Gogo perdieron fuerza, amenazando con caerse, el pelinegro a su vez se sostenía del teclado del piano, puesto que sentía que se iba a desplomar en cualquier minuto.

Ambos desnudos, totalmente sudados y jadeantes permanecieron en esa posición calmando sus agitadas respiraciones.

Hiro fue el primero en moverse, dándole un cariñoso beso en la nuca a Gogo, para luego incorporarse y salir de ella con delicadeza, arrebatándoles a ambos un pequeño gemido. Se quitó el preservativo usado, haciéndole un nudo para que no se vierta el contenido, producto del orgasmo que tuvo, para después deshacerse del condón usado. Se giró hacia Gogo.

— ¿Estás bien? —Le preguntó Hiro a su novia, al ver como esta se aferraba al piano y se tocaba la cabeza con su otra mano.

— Si… solo me mareé un poco —susurró con voz suave tranquilizándolo.

El pelinegro se acercó hasta estar frente a ella, Gogo al sentirlo cerca se volteó y lo jaló de la corbata, la cual milagrosamente aun llevaba en su cuello, dándole un aspecto más sexy y salvaje, lo besó con lentitud, saboreando una vez más esos labios que la volvían loca.

— Debemos vestirnos… Seguramente los chicos deben estar preocupados ante nuestra ausencia —sugirió Gogo alejándose de su novio y buscando su vestido.

Hiro solo se le quedó viendo embobado, sintiendo una vez más como su miembro se endurecía. Gogo empezó a colocarse solo el vestido, puesto que su querido novio, le había destrozado la ropa interior. Se quedó algo extrañada al notar que Hiro no se movía.

— ¿No te cansas Hamada?

— De ti nunca —susurró este con voz ronca, devorándosela con la mirada.

— ¡Basta Hiro!

— Solo uno más amor… por favor —demandó suplicante, comenzando a cortar la distancia entre ellos.

— No Hiro, se nos acabaron los condones ¿Recuerdas? Además no me siento nada bien, estoy un poco mareada —confesó Gogo y era verdad sentía un poco de malestar, supuso que sería por el alcohol que ingirió, no estaba acostumbrada a beber.

— Tienes razón, perdón amor… ¿Qué sientes? ¿Quieres sentarte? —Toda la excitación que tenia bajó de golpe, miraba preocupado a su novia, ahora que la observaba bien, la notaba pálida y con miedo a que esta se cayera, la sostuvo para encaminarla al asiento del piano.

— No te preocupes ya se me pasará —lo calmó dedicándole una tierna mirada.

Ahora era Hiro quien se vestía, mientras Gogo lo observaba fijamente, mordió un poco su labio ante la escena, pero rápidamente desechó cualquier idea lujuriosa e impura que estuviese asechándola, así que desvió la mirada, concentrándose en otra cosa que no fuese Hiro semidesnudo. El malestar se le había pasado, no se preocupó más por eso. Decidió ponerse los tacones nuevamente.

— ¿Vamos? —La pregunta de su novio la trajo de vuelta a la realidad, miró la mano que le extendía Hiro y la tomó, dándole una sonrisa de complicidad, misma que Hiro le correspondió con una igual.

Caminaron con las manos entrelazadas, dirigiéndose a las escaleras para llegar al piso de abajo. Se detuvieron abruptamente, extrañados y confundidos al escuchar gritos provenientes de abajo, que la fuerte música era incapaz de opacarlos. No lo pensaron mucho y apresuraron el paso.

Cuando llegaron no podían creer lo que sus ojos veían. Fred y Wasabi estaban en ropa interior, totalmente ebrios, montados cada uno en una mesa, con botella en mano y retándose a gritos, sobre quien de los dos sería mejor bailando, la muchedumbre estando en las mismas condiciones de embriaguez que ellos, los animaban a gritos. La pobre de Honey Lemon, la única aparte de ellos que estaba sobria, trataba desesperadamente bajar a Fred de la mesa, fulminándolo inevitablemente con la mirada.

Lo peor y para desgracia de Hiro, Baymax estaba entre el gentío que animaba las estupideces de sus amigos, se encontraba desinflado y con actitud que parecía como si estuviese borracho, puesto que se había descargado hace mucho. Hiro se abofeteó mentalmente por haber dejado descuidado a su amigo robot, aunque no entendió como pudo agotarse la batería, tenía mucho tiempo que eso no pasaba, desde que Hiro solucionó el problema, mejorando la capacidad de su batería, inclusive el robot podía usar el nuevo y mejorado modo sobre marcha por un largo tiempo, sin que se le agotase la carga por completo.

— Sshoo… Fedshilla… ¡hip! siijo desh Gosshilla... te deeto a ti ¡hip! Wuaasshabi —decía Fred a duras penas, sus mejillas sonrojadas por el alcohol, tambaleándose un poco mientras apuntaba a todo menos a Wasabi.

— Buedesss sshablar ¡hip! todo do que quiedashss ssugia dashartijaa ¡hip! pedoo unmno me ganadassh ¡hip! —contraatacó Wasabi, que casi se cae de la mesa.

— ¡Wiiiiiiiiiiiiii! —soltó Baymax apareciendo en medio de los dos.

— ¡Baile! ¡Baile! ¡Baile! —gritaban todos alocados.

— ¡Para ya Frederick! ¡Te vas a caer! —Gritó molesta Honey intentando estabilizar a su novio.

Los pelinegros solo veían la escena sin saber qué hacer, con cara de incredulidad. Hiro vio que Baymax intentó caminar pero se cayó de bruces contra el piso.

— ¡Ay no, Baymax! —Musitó Hiro yendo a socorrer al robot.

— Voy a tener pesadillas con esto —murmuró con desagrado Gogo acercándose a ayudar a Wasabi, para que este no se cayera.

Entre todo el ajetreo y esfuerzo por parte de Honey y Gogo para bajar a los héroes borrachos, más los abucheos de la gente al ver que no habría baile. No se dieron cuenta que afuera, marchaban una gran multitud de robots, cortesía de Kuriko.

Solo fueron consientes de ellos, cuando estos entraron por las ventanas, rompiéndolas estruendosamente. Todo se volvió un caos, la gente empezó a correr para esconderse, los robots disparaban laser a todos lados, destruyendo las paredes y el pobre equipo de sonido.

Hiro se ocultó tras uno de los muebles junto a Baymax, que alardeaba divertido, el pelinegro se cercioró que nadie lo estuviese viendo, activando su armadura cuando estuvo seguro. Saliendo ágilmente del escondite enfrentando a los robots.

Le siguieron Honey y Gogo, dejando a Fred y a Wasabi detrás de una gran columna, activaron sus armaduras y apoyaron a Hiro.

— ¡Son demasiados! —Gritó Gogo esquivando los rayos laser, para después apuntar y lanzar uno de sus discos hacia el puñado de robots, el disco antes de impactar contra el robot, se accionó y fue rodeado por una onda de plasma, cortando a la mitad al robot y a otros cinco mas, desactivándose el plasma a centímetros de volver al brazo de Gogo.

La rubia lanzó una de sus esferas a un robot que se acercaba hacia Baymax, congelándolo y siendo destrozado después por Hiro con una bola de energía. Honey arrojó esferas de acido a un grupo de robots derritiéndolos.

La amante de la adrenalina siguió atravesando robots con sus discos, sumamente concentrada para no darle a su novio o a su amiga. De repente Baymax sale de la nada y se abraza a ella.

— ¡Aahhh! Baymax ¿Qué haces? ¡Cuidado! —Se abalanzó junto al asistente médico hacia el piso, justo detrás de una de las columnas, esquivando el ataque de los robots hacia ellos. Hiro se preocupó al ver esto y se acercó a ellos para cubrirlos.

— Estas embaraazadaaaaau —comentó el robot con la voz distorsionada por la falta de energía y su rostro pegado a su vientre.

— ¡¿Qué?! —Exclamó Gogo impactada.

El pelinegro que también escuchó lo que dijo su amigo, quedó en shock y por poco le daba a Honey con una bola de energía, que disparó sin querer.

— ¡Ten cuidado Hiro! —Le reclamó Honey pero este no le prestó atención.

— ¿E-estas…? —Intentó decir Hiro.

— ¡No! ¡Obvio que no! —Se defendió Gogo apartando a Baymax de su vientre— No le queda casi batería, no sabe lo que dice —justificó su novia saliendo de su refugio para volver a la pelea.

Nuestro joven héroe se repuso al instante, e ignoró el pequeño sentimiento de decepción que se instaló en su pecho.

Por más que destruyeron a bastantes robots, aun quedaban unos cuántos. Los tres empezaron a sentirse agotados y alarmarse al notar los grandes daños en la mansión, si continuaban así terminarían destruyéndola por completo.

— ¡Hiro! ¡Necesitamos ayuda! —Le dijo Honey esquivando los ataques lanzados hacia ella.

— ¡Estoy en ello! —Respondió en las mismas condiciones— activando comando de voz —musitó esperando un momento, rodando por el suelo en el proceso, esquivando un disparo laser— código de apoyo.

En el cuarto de Fred, en la pequeña sala oculta, estaban resguardados Mini-Max y los robots que usaban antes para entregar los trajes, de pronto se accionó una luz parpadeante en sus pechos y se activaron.

— ¡Minimaximun al rescate! —Gritó el robot entrando a la batalla junto los otros 6, empezando a destruir a sus enemigos. Mini-Max disparó rayos de sus ojos y esferas de energía de sus manos hacia los robots enemigos.

Los tres héroes se permitieron suspirar aliviados, estaban exhaustos, sin embargo volvieron al ataque contra los pocos robots que quedaban, tenían que acabar con eso rápido.

— El último —informó Hiro después de dispararle al robot, que yacía destruido en el piso, junto a los demás amontonados por doquier.

Las personas que habían permanecido ocultas, salieron al notar que los héroes habían acabado con todos los robots, agradeciéndoles y vitoreándolos, con la loca idea de continuar la fiesta.

— ¡Ya basta! ¡Lárguense todos de una buena vez! —Gritó enfurecida Gogo ante la inconsciencia de la gente, señalándoles la puerta o lo que quedaba de esta.

Todos se fueron del lugar intimidados por la actitud de la heroína amarilla.

— ¡Levántate compañero de la justicia! No es hora de dormir —exclamó Mini-Max pateando un costado de Fred, pero este ni se inmuto, había caído dormido debido al alcohol.

— Genial… Ahora tendremos que limpiar todo esto… —se quejó Hiro cansado.

Heathcliff apareció de repente, con una escoba en mano mirando con absoluta indiferencia a los héroes. Estos suspiraron y se lamentaron el haber aceptado la idea de Fred sobre hacer una fiesta.

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Cass se levantó adormilada, ante el ruido del teléfono de Krei. Miró a su costado, viéndolo roncando y babeando con Mochi durmiendo en su pecho. Se le encogió el corazón ante la escena y quiso tomarles una foto, pero el celular de su pareja sonaba con insistencia.

Fijó su vista al reloj en la mesita de noche, viendo incrédula y molesta que fueran las 5 de la mañana. ¿A quién rayos se le ocurría llamar a esa hora?

— Alistair… cariño, despierta… —lo llamó suavemente, removiéndolo un poco.

— Ah ¿Qué? ¿Qué pasa? —Preguntó Krei con voz adormilada.

— Tu teléfono no deja de sonar —replicó irritada.

— Ummnh. Apágalo y ya… —contestó como si nada quedándose dormido nuevamente.

— ¡Contesta de una vez! —Exigió molesta.

— ¡Ah! Ya voy, ya voy no te molestes —dijo suspirando, retirando con cuidado a Mochi de su pecho, incorporándose para atender el teléfono.

— Más vale que sea una buena razón para que me despiertes tan temprano —acusó Krei a su asistente, molesto por que interrumpiera el sueño de Cass, el suyo y el de Mochi.

Cass que aun estaba recostada en la cama, miraba atenta a su novio. Extrañándose momentos después al ver como este dejaba caer su teléfono, se preocupó de inmediato al ver su semblante pálido.

— ¿Qué sucede querido? ¿Pasó algo?

— Robaron… uno de mis almacenes…

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Kuriko desayunaba tranquilamente, mientras revisaba su teléfono, coordinando con su asistente las aburridas reuniones que tendría ese día.

Estaba tan concentrada, que ni siquiera se dio cuenta que Tadashi entró en el comedor, ni mucho menos que se sentó frente a ella, para empezar a desayunar también.

El pelinegro sirviéndose de la gran variedad de platillos en la mesa, la miraba atento, analizando los gestos se su aliada. Se extrañó al verla tan tranquila y raramente feliz. Así que concluyó que debía preguntarle.

— ¿Por qué tan feliz?

— ¡Oh Tadashi! No sabía que estabas aquí.

— No contestaste a mi pregunta —la acusó bebiendo un poco de té.

— Pues fue una excelente noche. A esta hora Krei ya debe saber que su almacén principal fue saqueado. Por cierto, puedes usar lo que le robé.

— Es basura.

— Ummnh, si tú lo dices —contestó esta indiferente, fijando su atención en su celular.

— ¿Los Grandes Héroes te dieron problemas?

—Para nada —sonrió esta con burla sin mirarlo— estaban de fiesta ayer, así que aproveché la situación y les mandé un regalo de mi parte —Tadashi solo rió sarcástico.

— ¿Planeas robar a Krei otra vez?

— Si, esta misma noche... Será el golpe definitivo para que no le quede opción más que aliarse a mí.

— Pensé que tomarías las cosas con calma —comentó Tadashi confundido por el abrupto cambio de Kuriko.

— Me aburrí —respondió esta con simpleza alzando los hombros— Apresuraré un poco las cosas.

— Supongo que hoy no tendrás tanta suerte —mientras le decía esto, buscó en uno de los bolsillos de la chaqueta de su traje — ten, te será de mucha ayuda —murmuró entregándole una especie de esfera metálica.

— ¿Qué es esto? —Preguntó curiosa observando aquel extraño artefacto entre sus manos.

— Se podría decir que es una especie de granada.

— Y… ¿Para que la quiero? Tengo muchas.

— No es una simple granada —le arrebató el objeto— para activarla debes deslizar este lado hacia la derecha, la lanzas y listo. Asegúrate de no hacerlo cuando tus robots, helicópteros o cualquier aparato eléctrico tuyo este cerca.

— ¿Qué hace? —Preguntó dudosa.

— Úsala contra los Grandes Héroes —dijo ignorando la pregunta de Kuriko y levantándose de la mesa, ya había desayunado lo suficiente.

Dejando sola a una extrañada Kuriko.

Terminó por no darle importancia y colocó la esfera, con sumo cuidado, a un lado de ella, pensando que haría sin dudar lo que le dijo Tadashi.

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En una de las habitaciones de la mansión Frederickson, Hiro se incorporaba un poco adolorido en la cama, sobándose la cabeza, para después mover su cuello escuchándolo crujir, aliviando un poco la tensión.

Miró a su lado, sonriendo de inmediato al ver la espalda desnuda de su novia, recordando que ella se quitó el vestido esa madrugada para dormir más cómoda, al igual que él se quitó su ropa, quedando solo en bóxers. Se acercó a ella, abrazándola por su espalda volviendo a costarse en la cama. Aspiró fuertemente el olor que desprendía de su cabello, para después darle un pequeño besito en su cabeza, bajando hacia su cuello, donde le depositó varios besos. Le fascinó la pequeña risa adormilada de Gogo, sintiendo como esta le acariciaba sus cabellos con una mano, sin voltearse, ni abrir sus ojos.

— Buenos días princesa —susurró este contra su cuello— ¿Cómo te sientes?

— Buenos días nerd… Algo cansada… quiero matar a Fred —confesó Gogo, causando que su novio riera de buena gana.

— ¡Somos dos! —Le siguió Hiro besando su espalda.

La pelinegra solo se dejó mimar por su novio, amaba esa manera tan tierna de despertarla, le encantaba dormir con él, pero le encanta más aun cuando despertaba a su lado, Hiro era muy cariñoso por las mañanas y esa faceta de su novio, aunque le avergonzara admitirlo, le gustaba muchísimo. Pronto abrió los ojos sorprendida, sonrojándose un poco sin darse cuenta, mientras se mordía el labio, pues había sentido la prominente erección de Hiro chocar contra sus nalgas.

— Mmm… Parece que alguien amaneció muy animado… —comentó con burla, girando su cuerpo para quedar frente a su novio.

— Eso es culpa tuya.

— ¿Mía?

— Sip. Tú y tu sexy cuerpo tienen toda la culpa, de que amanezca tan duro en las mañanas —confesó haciendo que Gogo se sonrojará ante su atrevido comentario, ganándose Hiro un golpe en su hombro.

Hiro solo reía y la acercaba más hacia él, juntando sus cuerpos, dejándose invadir por la calidez de su novia.

No pudo evitar acariciar el vientre de Gogo, cosa que no pasó desapercibida por ella.

— ¿Qué piensas Hiro? —Preguntó curiosa.

— En el momento que peleábamos contra los robots… cuando Baymax dijo que estabas embarazada… Sabes sentí miedo pero… —no sabía si continuar pero al final lo hizo— me emocioné al pensar que tendrías un hijo mío… Un hijo nuestro… —admitió recordando la sensación en su pecho.

— No estoy embarazada Hiro —le aseguró ella posando una mano en la mejilla de él.

— Lo sé… Quisiera tener hijos algún día contigo…

— Hiro yo… —intentó decir algo la pelinegra sorprendida por la revelación de su novio.

— Te amo Leiko —dijo al fin mirándola a los ojos.

Al escuchar esas palabras ella no supo cómo reaccionar. Si bien era cierto que tenían 3 años de noviazgo, nunca se habían dicho te amo, al menos no así directamente, ambos solo lo decían cuando eran consientes de que el otro no los escucharía.

¿Por qué razón? No lo sabían, miedo tal vez, vergüenza quizás, no sabiendo como reaccionaria el otro. No eran de esas parejas que se gritaban cuanto se amaban a los cuatro vientos. Ellos lo demostraban con afectos, con caricias y ardientes besos. ¿Dramático? Así eran ellos.

Gogo iba a responderle algo, pero el teléfono de Hiro no la dejó.

— Amnn creo que debes ir a contestar —fue lo único que salió de sus labios, provocando una punzada de dolor en Hiro. La pelinegra se reprochó mentalmente por no corresponderle ese te amo que le había dicho tan sincero.

El pelinegro un poco desanimado, se separó de ella y se levantó de la cama, tomando su pantalón, para sacar su teléfono, era la tía Cass, rápidamente atendió.

— Hola tía Cass.

— Hola Hiro, cariño ¿Está todo bien?

— Si ¿Por qué la pregunta? —Cuestionó él preocupado al escuchar angustia en su voz.

— Te he llamado toda la mañana y no contestabas, además con lo que pasó anoche… —explicó algo alterada.

— ¿Cómo sabes lo que pasó anoche? —Preguntó alarmado pensando que su tía hablaba sobre el ataque de los robots a la mansión.

— Llamaron a Krei esta mañana y le dijeron que se habían robado todo de uno de los almacenes de Krei-Tech y…

— Espera un segundo ¿Robaron Krei-Tech? —Se pasó una mano por su cabello, impactado por lo que decía su tía. Gogo al escuchar lo que dijo su novio se alarmó y se levantó de la cama, envolviéndose en la sabana para cubrir su desnudes, poniéndose a un lado de Hiro.

— Si… pensé que sabias…

— No, no lo sabía. Iré para allá de inmediato, necesito saber los detalles —musitó este molesto, porque no solo los habían atacado, sino que se aprovecharon de su descuido, robaron a Krei y ellos como unos idiotas no hicieron nada.

— ¿Qué sucedió? ¿Qué te dijo Cass?

— Robaron Krei-Tech anoche —dijo apretando los dientes— ¡Se burlaron de nosotros! —Gritó lanzando su teléfono contra la pared enfurecido, asustando a Gogo.

Reaccionando solo cuando Hiro empezó a vestirse.

— Hiro espera, cálmate un poco…

— ¿Qué me calme Gogo? ¡Tuvo que haber sido ella! Como pudimos ser tan estúpidos… —estaba furioso consigo mismo, cansado de que se burlaran de ellos.

— ¡No lograras nada poniéndote así! —Le reclamó molesta por la actitud de su novio, era la misma que había tenido años atrás, cuando quiso matar a Callaghan— Hiro… —intentó detenerlo pero este simplemente se hizo a un lado.

— ¡Déjame en paz! —Gritó este volteándose hacia ella, mirándola molesto, se sintió mal al ver la expresión asustada y dolida de Gogo pero no cedió— quiero estar solo…

Salió de la habitación dando un fuerte portazo, dejándola allí parada completamente afectada por cómo le había hablado.

Sin darse cuenta, empezaron a dividirse.

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Notas de la Autora:

Espero no me odien por terminar el cap tan amargo, pero lamentablemente es justo y necesario para el desarrollo de la historia, después entenderán por qué.

También espero que no tarden mucho en sacar la segunda temporada de la serie animada de Big Hero 6, de ser así tendré que pausar el fic, puesto que estoy aferrada a la idea de que no se me escape nada y hacer que no sea tan ajena a la serie, que aunque este fic esté basada 5 años más tarde, me gusta agregar las cosas que Disney se encarga de crear y con las cuales nos ilustra y emociona.

Es un quizás, aun no lo he decidido. Así que no se rompan mucho la cabeza pensando en esto.

Les aseguro que terminare este fic si porque si.

Byakko Yugure (reviewn del cap 8)

Jaja si es que no me pude contener las ganas de escribir un especial sobre esa fecha, así que lo escribí 3 días antes y echándome una escapadita de mi pareja por un momentico jaja lo subí el 14 xD Siempre he visto a Honey como la atrevida del grupo, pues no se que hará con Fred jajaja Bueno a mi no me pareció tan extraño no sé, lo vi muy ella. Bueno Gogo aspira y estudia para ser una ingeniera en mecánica y robótica, hacer ese tipo de cosas no debe ser difícil para ella. Bueno si es un poquito obsesivo -.- pero bueh ya lo escribí así y créeme cuando te digo que tiene una razón muy fuerte a futuro. Digamos que ambas jajaja Si supieras que el regalo de Hiro fue el que más me costó más inventar pero me agrada que te guste! Gracias yo amo mucho hacerlas! Jajaja No le eches la culpa a Hiro a mí se me paso por alto escribir que a este se le había quedado el encendedor xD En fin, fallas técnicas! No para nada se quedó con Gogo así que todo le salió de maravilla. Jajajaja see lo hice con esa intención, se me ocurrió de último momento. Hasta luego!

Byakko Yugure (reviewn del cap 9)

Me alegra haberte hecho cambiar de opinión, me siento alagada! Algo es algo. Pues el apellido no lo saque del comic original de Big Hero 6, si es lo que estas pensando, se me ocurrió porque es el apellido del CEO de la Sony, así que me gusto, lo puse y ya. Gracias, me costó mucho escribirlo, quería que pegara con la personalidad de Gogo y me llevo algo de tiempo pero lo logre, quería hacer el cap más largo pero como me enfoqué mucho en el discurso de ella, tuve que partirlo en dos partes y bueh no fue tan mala idea. Somos dos, soy más de quedar una casa con algunos amigos, bebernos unas cervezas bien frías y comer comida chatarra. Jajajaja yo me reí mucho escribiéndolo. Jajajajajaja me hiciste reír demasiado con lo del piano, pero si el pobre sufrirá. Así es Tadashi y Kuriko se pondrán en marcha y todo les salió muy bien!

PD: sigo riéndome por lo del piano jajaja.

Publicado:

24 de febrero de 2019.