27 de Octubre, 2009
Baño, baño, baño… Dios yo ya he estado en esta casa antes, como es que no me acuerdo donde esta el bendito baño, tampoco es una mansión en donde te desorientes hasta no saber en que lugar de la casa estas parada.
En verdad si estoy perdida es por la cantidad de alcohol que bebí, y por aquel maldito bebestible es que ahora estoy con unas ganas horribles de orinar, si en cinco minutos no encuentro el maldito cuarto para orinar, juro que lo haré en el mismo pasillo.
¡Donde diablos estoy!
Ok Isabella Swan respira, inhala, exhala…la escalera estás por allá, y en todas las películas el baño está al fondo a la derecha, ¿o es a la izquierda? ¿Derecha o izquierda? Recuérdalo, recuérdalo. ¡Mierda! Si sigo aquí recordando si es a la izquierda o la derecha me haré en los pantalones.
Ya se… abriré todas la puertas hasta encontrar el baño, si, eso haré.
Dormitorio, Dormitorio, sexo, dormitorio, ¡baño! ¡Por fin!. Era la puerta del fondo a la derecha. Reí. Wow si que el vodka, las cervezas, el ron y el vino tomado se me subió más que rápido a la cabeza ¿está temblando, o alguien me está moviendo el WC mientras orino?
Salí del baño, y de vuelta a la fiesta, me había dicho que las fiestas en casa de Susan Cullen eran de las mejores a la que podías asistir, pero definitivamente el que te lo contaron no le llegaba ni a la planta de los pies al estar verdaderamente en la fiesta. Sien lugar a dudas esto estaba de puta madre.
Ahora, ¿Dónde estará Susan? Quería decirle lo buena que estaba su fiesta.
- Susan – grité
Bueno en fin, luego la encontraré, iré a la mesa de licores a ver que me servia ahora. Opte por otro vodka naranja, definitivamente lo que más me gustaba beber. ¿Alguien tendrá un cigarro para mí? ¿Donde está Mark? Ese chico siempre anda con cigarrillos que le roba a sus padres. ¿Dónde están todos mis amigos? No encuentro a ninguno. En este lugar hay mucha gente. ¿Qué hora es?
- ¡Mark! – Lo encontré – amigo de mi alma, ¿tienes un cigarro para mi?
- Bella, para un poco con el alcohol, ya estás más que ebria –
- Mark, pregunté otrrra cosa yo. ¿Tienes un cigaro o me consigo en otro lado? – ya me estaba aburriendo
- toma – me entregó el delgado objeto – y baila un poco para botar el alcohol.
- si, si… lo que digass – y me fui de su lado, para llenar un poco más mi vaso.
- ¿bailemos? – miré al chico que me invitó y se me hizo cara conocida.
- buenoh – me tomo de la mano y me llevó al lugar donde todos bailaban para unirnos. Luego de la primera canción aun no recordaba quien era ese chico, así que decidí preguntarle.
- yo – dije apuntando mi pecho – te conozco – lo apunté a él – pero no se de donnde, no lo recuerdo. O…o. ooo... ¿es una tonta idea mía? – él río
- No, no es una tonta idea tuya, soy Niall, somos compañeros en geometría y deportes –
- aaaa, sisisisisisi… ahora te recuerdo, ¿o no?, bueh, no importa. ¿Tienes fuego? Tengo un cigarrillo, pero me olvidé pedirle a Mark con que prenderlo ¿me entiendes? ¿Tienes fuego?
- no, no tengo – soltó una risa a causa de no se que - ¿sabes? Nunca pensé que la tranquila Isabella Swan que veo en clases, fuera toda una alocada. Yo te creía como una chica de casa, que hace sus tareas, que lee mucho y muy aplicada. Y que su pasatiempo favorito es ir al colegio.
- yo odio el colegio, es más. LO DETESTO, por mi que se muera – rodé lo ojos ¿Cómo mi pasatiempo favorito va a ser el colegio? Este chico está loco.
- pero tienes las mejores calificaciones, todas la materias apuntadas en tus cuadernos y trabajos entregados ¿y cómo se va a morir el colegio? –
- pues obvio que hago todo eso, si lo único que quiero es salir de ahí, y viajar, e ir a todas las fiestas, de todas la ciudades. Imagínate si no hago los deberes escolares, tendría malas calificaciones y seria otro año en el colegio, y amigo… créeme, yo un año adicional en el puto colegio… ni loca. Ahora me perdonas, pero iré a ver con que puedo encender este cigarro.
Pregunté a muchos de los que estaban ahí si tenían con qué prender el cigarrillo, uno me entregó un encendedor, pero que no prendía ni por favor ¿para que traen cosas inservibles?. La cocina, ahí iré a ver si hay fuego, ¿Cómo no va a haber fuego si es la cocina no?
Ahí sobre la mesa, alumbrado por la luz de la luna estaba él… al verlo estoy segura que mis pupilas se dilataron, pues lo busque por mucho rato. El chispero.
Me senté en una de las sillas del comedor, y prendí mi cigarro.
Luego de la última calada, me decidí a volver a la fiesta y ver si encontraba a ese chico, Niall para ver si volvíamos a bailar y cosas así. Oww me siento mal, creo que vomitaré, mejor me quedaré aquí tranquilita y sentadita. Malditas nausea váyanse!
Escuché como la puerta que daba al patio se abría, levanté lentamente mi cabeza para que las nausea no se acentuara, no, no podía vomitar. Todos sabemos que si vomitas hasta ahí llega tu momento en la fiesta.
- ¿hola? – me saludó la persona que entró por la puerta, lo observé y era un chico algo mayor que yo por lo que podía ver a la escasa luz y además que no paraba de moverse. Tenía cabello despeinado, era alto y delgado, sus ojos resaltaban a la luz de la luna, ¿de que color son? ¿Azules? ¿Verdes? Esmeralda, si ese era su color de ojos. Era muy guapo, me pregunto de donde salió. - ¿te sucede algo?
- me ssiento mal – apoyé mi frente en mis manos – creo que vomitaré.
- ¿eres amiga de Susan? ¿Dónde está ella? –
- si, somoh amigass, o no se si amigahs, pero la cosa es que noss sentamos juntas en una clase – luego le preguntaría si somos amigas - ¿vienes a la fiesta? Ereh amigo de Susan? Pues no sé donde está
- no, soy su hermano – este chico me está mintiendo ¿por qué nunca he escuchado algo de él?
- Susy no tiene hermanoss, yo he venido a essta casa y nunca hay un hermano – me recosté sobre la mesa para dejar de sentirme mal
- Nunca me has visto porque no vivía acá y… - se que seguía hablando, pero yo deje de escucharlo debía concentrarme en no vomitar. Levante la mirada
- me siento maaaaaaaal – no sé como lo hizo, ni de donde lo sacó, pero en menos de tres segundos tenia un basurero frente a mí.
Ya me di por vencida, las nauseas fueron más severas y enterré mi rostro en el bote para botar todo. El hermano de Susan tomó mi cabello, despejando así mi cara y evitando que me lo ensuciara.
- ¿no eres muy pequeña para beber? ¿Qué edad tienes? ¿13? ¿14? – ya no me sentía tan ebria
- Tengo 15 – le respondí algo molesta
- gran diferencia, sigues siendo una niña – guapo, pero amargado.
- cosa mía lo que hago, y además tengo la misma edad que tu hermana y te aseguro que ella esta en iguales o peores condiciones que yo – haber que respondía a eso.
- Solo que Susan sabe beber, y no combina licores porque sabe que eso le hará botar su hígado junto con el vomito.
- no sé por que estas aquí – ¿en verdad botaría mi hígado?
- bien dicho, me iré – soltó mi cabello, me entregó una servilleta para limpiarme la boca y se dio media vuelta para irse rumbo a la fiesta a paso lento.
- ¡amigo espera! – Le pedí – no… no te vallas, deja que alguien me encuentre y luego te vas, pero me siento mal… porfa – volví a enterrar mi rostro en el basurero, y volví a sentir como él tomaba mi cabello. Sentí mi estomago vacío y me enderecé
- ¿estás bien? – preguntó y yo negué
- ¿quieres volver a tu casa? – volví a negar
- no puedo, dije que llegaría mañana y no tengo como entrar -
- ¿y tus amigos? ¿Tu novio? … ¿por qué no están contigo? – el hermano de Susy es un preguntón, pensé
- no tengo novio, y mis amigos están ahí adentro pasándola bien, si quieres te vas tampoco te estoy obligando a quedarte –
- No te pongas tan a la defensiva, solo preguntaba – puso las palmas a cada lado de su cabeza encogiendo sus hombros - ¿te siente muy mal?
- sí - respondí
- ¿aun tienes ganas de vomitar? – negué
- ¿recuerdas tu nombre, edad, donde vives y donde estás? – siguió preguntando mientras sacaba el basurero al exterior.
- obvio que recuerdo todo eso – dije en tono obvio
- ok, solo me aseguraba que no estuvieras bajo una intoxicación – tocó mi frente – tampoco tienes fiebre. Creo que la fiesta terminó para ti, ¿y si vas al dormitorio de Susan y te acuestas? Buscaré a mi hermana para decirle. Quédate acá no te muevas sin que alguien esté a tu lado ¿segura que no tienes nauseas?
- segura – respondí. Yo creía que Denis era un preguntón y mandón, pero el hermano de Susan lo superó, y por mucho.
Me quedé ahí ¿por qué bebí tanto? ¿Dónde estaban mis amigos que no me han extrañado? No quiero ni pensar en la resaca de mañana. Renee y Charlie me retaran ¿qué edad tendrá el hermano de Susy? Pues está muuuuy lindo, una sonrisa se dibujo en mis labios a pesar de lo mal que me siento. ¿Cómo se llamará?
Awww ¿por qué estoy pensando en él si es un odioso? ¿Por qué estoy haciendo tantas preguntas? Prometo no tomar nunca más. Es más… ¡LO JURO!
- volví – di un salto del susto y él soltó una risa – lo siento, no quería asustarte – volvió a reír – Susan dice que puedes recostarte en su cama ¿Cómo te sientes?
- Ebria – le respondí poniéndome de pie para irme al segundo piso en donde se encontraba el dormitorio de Susan.
- me imagino… haré café para que bebas a ver si así se te quita la borrachera, pero vete a recostar, cuando esté listo te lo llevo –
- gracias hermano de Susan. – dije, el rió y me guiño un ojo.
Al tomar el camino hacia las escaleras vi como Niall estaba besándose con una chica mientras bailaban pegadamente, reí y seguí mi camino, solo espero no caerme por las escalera de lo mareada que estoy.
Llegué sana y salva al segundo piso y de forma decisiva abrí la puerta… ¡oh! Yo no tenía por que ver eso, yo no vi nada, no abrí nunca esta puerta. ¿Qué hago ahora?, me aleje de aquella puerta y me fui a sentar sobre un puf que había en el pasillo igual es cómodo, y sirve para relajarse un poco
- ¿no sabes cual es el dormitorio de Susan? – preguntó el chico que me ayudo estos últimos minutos.
- si se cual es, solo que… esta ocupado – respondí frunciendo mi boca y volviendo a recostarme sobre el puf cerrando los ojos.
- ¿ocupado? ¿A que te refieres con ocupado? – vi como se dirigía al dormitorio de su hermana
- espera – lo detuve – no querrás ver eso
- ¿por qué? –
- sexo – fue lo único que le dije
- o…ah oj… ¿es Susy? – ¿es idea mía o su color de piel se está poniendo aun mas blanca?
- no, no es Susan – y volvió a su color normal.
- toma – me extendió una taza de humeante de café - no esperes que se enfríe, bébelo pronto.
- Gracias. – Con cuidado bebí un trago pequeño – está dulce.
- así debe ser para que active un poco tus sentidos, bien cargado y con un poco mas de azúcar de lo normal.
- pero terminaré con un coma diabético con esto.
- que eres exagerada – rió – ¿ya no tienes ganas de vomitar?
- no, ya estoy bien, solo con ganas de dormir – le respondí antes de tomar otro trago de café.
Miré al hermano de Susy, es bastante guapo, que bastante… muuuuuy guapo, pero no sabia su nombre, ¿Cómo se llamará? Tiene cara de tener un nombre algo común como Ryan o Tyler.
- ¿Qué tengo? – preguntó tocando sus mejillas y mirando su camisa. ¡OW! Creo que me quedé mirándolo por mucho tiempo.
- emm… nada, es sólo que no se tu nombre – respondí viendo el humo que salía de la taza y pasando mi dedo por el borde de ella
- Yo tampoco sé tu nombre –
- me Llamo Bella – dije si levantar la mirada
- Yo soy Edward – no tenia un nombre común. De pronto vi como una mano se extendía frente a mí, la tomé
- Mucho gusto Edward – dije entre risas
- mucho gusto Bella – su sonrisa, su rostro, sus ojos. ¿será que me gusta el hermano de Susy?
- Ven –
- No, me quedaré aquí, tengo sueño, y dormiré un poco. -
- por eso, ven para que duermas – volví a extender su mano para que la tomara.
- ¿Dónde? –
- está mi cuarto disponible, yo no me puedo acostar hasta que termine la fiesta así que puedes usar mi cama.
- no es necesario, en el puff estaba comodísima – que verguenza dormir en su cama
- pero una cama es mucho mas cómoda que un puff – llegamos frente a una puerta que fue abierta y me dejo contemplar el cuarto de Edward.
Habían muchos libros, CD´s, una cama grande, un escritorio con muchos más libros, un esqueleto, un sillón de cuero, e implementos de medicina.
- ¿eres doctor? – quise saber
- sí – respondió mientras abría la cama – medico pediatra
- Genial – si ya egresó de la universidad ¿Cuántos años tiene? Creo que mis esperanzas de tener algo con el han muerto – Edward, en serio no es necesario que ocupe tu cama, aquel sillón está perfecto para dormir.
- No ya dije, te prestaré mi cama y punto – dijo – quítate los zapatos y te acuestas.
- pero tu también tendrás que dormir después y yo estaré ocupando tu cama y no… yo dormiré en el sillón –
- eres demasiado cabeza dura, no dormirás en el sillón –
- ¿y por qué no?! – yo creo que él es el cabeza dura
- porque… porque… emm porque hace unos días tuve sexo sobre ese sillón con mi novia y está sucio – dijo con algo de verguenza
Tuvo sexo sobre el sillón, tiene novia, y la ama y que ahora si que cero posibilidades de que se fije en mi. Owww si lo admito, a pesar de las pocas horas ya me gusta el Hermano de Susy.
Volví de mis pensamientos y Edward estaba frente a mi mirándome, pasé por su lado sin mirarlo, me senté sobre la cama y comencé a desatarme los cordones de mis Zapatillas.
- por fin entendiste – seguí sin mirarlo, mientras menos lo mire menos, menos me cautivará
Me quité la chaqueta negra de cuero y la camisa escocesa que andaba trayendo, y solo me quedé con la polera de color negro y las calzas del mismo color, y me recosté
- ok duerme tranquila que nadie sabrá que estas aquí – subió el cobertor hasta mi cuello y cerró uno de sus ojos en forma de guiño, y luego se fue dejándome sola en su dormitorio
Su almohada olía a algo dulce y refrescante, como chocolate y menta, al igual que las sabanas que estaban cubriendo mi cuerpo. Cerré mis ojos pensando en el hermano mayor de Susy, sin darme cuenta en qué momento caí dormida.
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Desperté porque algo vibraba sobre mi cadera. Era mi celular, lo tomé y con dificultad abrí los ojos para ver quien llamaba Mark. Apreté el botón para contestar.
- Hola – dije si mucho animo
- Isabella María de las Mercedes… ¿Dónde diablos estas? –
- ¡ese no es mi nombre! – Reclamé – Y estoy en casa – mentí - ¿y tu? ¿Sigues en la fiesta?
- sí, pero me iré pronto, solo quería saber en donde estabas que de un momento a otro te perdí –
- bueno Mark, que estés bien Adiós
- Adiós Bella -
Mi celular marcaba las 3:00 A.m. solo cuatro horas más y ya podré irme a casa, intentaré dormir un poco más.
Volví a mirar la hora, 3:30 A.m. y sigo sin poder dormir, seguramente producto del exceso de cafeína que ingerí hace unas horas.
Sentí pasos acercándose al cuarto del hermano de Susan, espero que sea él o Susy porque en verdad no quiero tener problemas con alguien. La puerta se abrió, y era Edward, entro con mucha delicadeza, supongo que pensaba que yo aun dormía. Abrió una puerta, creo que del armario, y sacó algo, la poca luz no me deja distinguir qué. Caminó hacia el sillón y se sentó.
- ¿y la fiesta? ¿ya terminó? – pregunté para que supiera que ya no estaba durmiendo
- me asustaste!, pensé que estabas dormida, disculpa si fui yo quien te despertó –
- no, ya estaba despierta hace un rato, pero ¿y qué? No me has respondido lo de la fiesta –
- a, emm si ya terminó, se terminó el alcohol y se fue la gran mayoría, solo quedan unos pocos que están ahí abajo conversando con mi hermana-
- yo me tomé todo ese alcohol – dije y el soltó una risa pequeña que me contagió.
- Te aseguro que algunos se fueron peor que tu, así que no te sientas culpable – me dijo
Estuvimos en silencio por mucho tiempo, un silencio que era interrumpido por algunas risas que venían desde el primer piso y por los chirridos del sillón cada vez que Edward se movía, y les aseguro que se movía mucho, me sentí mal, porque el está incomodo, mientras yo ocupo su cómoda y grande cama.
- ¿estas incomodo? –
- ¡deja de asustarme! – rió - si estoy incomoda, pero tu tranquila que ya encontraré la posición adecuada y te permitiré dormir sin ruido.
- Yo ya no dormiré más, creo que la sobredosis de cafeína y azúcar que me has dado hace un rato, me llenó de energías, y las ganas de dormir se fueron muy lejos de mí, puedo esperar el amanecer sentada, mientras tu duermes en tu cama, prometo no hacer nada de ruido e irme apenas salga un mínimo rayito de sol. – le propuse.
- No, tu te quedas ahí y punto
- entonces acuéstate, aquí a mi lado – ¿de donde salio la personalidad para decir eso? – perdón, no quise ser tan osada, pero en verdad tu cama es grande y perfectamente caímos los dos sin siquiera tocarnos.
-No te incomodaría?
- a ti debería incomodarte, mas que mal yo soy la ajena en este lugar –
- ok, pero en verdad si te molesto me dices y me vuelvo al sillón – dijo
Un poco de aire frío entró cuando levantó la tapa, y luego sentí como la cama se hundía a mi lado.
- ¿en verdad no te molesta? – volvió a preguntar
- no, en verdad estoy bien – respondí
Otra vez nos quedamos por un largo rato en silencio, las risas continuaban en el primer piso, pero no eran molestas.
- Creo que me has pegado el no tener sueño – susurró
- oh… perdón no era esa mi intención – reí y él también lo hizo.
- ¿en verdad te llamas Bella? – preguntó de pronto
- Sí – estaba dudando de mi? – por qué?
- pues porque no conozco a nadie que tenga ese nombre – respondió – de hecho ni siquiera sabia que existía
- en verdad me llamo Isabella, pero nadie me dice así –
- ahora entiendo – rió –
Otro tiempo más en silencio.
- ¿qué edad tienes? – me atreví a preguntar
- que edad crees tu que tengo
- Yo diría que tienes máximo unos 19 años, pero si ya egresaste de la universidad, obviamente tienes más años – respondí
- tengo 21, casi 22, pero me alegra saber que la gente me de menos edad – dijo entre risas – me suben el autoestima – ahora fue mi turno de reír.
Conversamos durante mucho tiempo, sobre música, películas, libros, el maldito colegio, lo mucho que me gusta la fotografía, y su gusto por los niños.
No nos dimos cuenta cuando el dormitorio ya estaba iluminado por los primeros rayos de sol.
No se en qué momento de la larga conversación llegamos a la posición en la que estábamos. Rostro contra rostro, pero aun así no me sentí avergonzada.
- Ya amaneció – dije
- así es, ¿ya te irás a casa? - preguntó
- si, ya debo irme, te dije que apenas amaneciera me iría – miré sus ojos y en ellos vi ¿tristeza? No, definitivamente deben ser ideas tontas d mi cabeza.
Nuestras miradas no se despegaban, ¿por qué me mira así? ¿Yo tendré la misma cara de tonta?
- eres muy linda ¿sabias? –
- mentir es malo ¿sabias? – en serio dijo eso? ¿En verdad me encuentra linda?
- no estoy mintiendo pequeña, en verdad eres muy linda, y no sé el porque me siento así en poco tiempo, pero en verdad… – acercó su rostro al mío – en verdad, a pesar de las escasa horas, y de lo poco que hemos hablado, y aunque esto sea ilegal, siento que me gustas.
Me atrevería a decir que nuestros rostros no estaban a centímetros, si no que a milímetros, sentía su respiración chocar con la mía, nuestros labios se rozaron, ninguno se atrevía a más. Finalmente acorté la escasa distancia y dejé que nuestros labios se fundieran en un beso.
Era un beso tímido, y algo temeroso, pero sin duda exquisito, tocó mi mejilla y yo puse mi mano sobre su mano. Recordé algo y corté el beso.
- Perdón, se que no debí haber dicho eso, obviamente soy un anciano para ti, no sé que me pasó es solo que…
- No es eso, tu igual me gustas y no sabes lo nerviosa que me pone el que estemos aquí, y así de cerca, pero tú tienes novia.
- yo no tengo novia – dijo con una sonrisa.
- pero el sillón, tú no me dejaste dormir ahí porque estaba sucio –
- era mentira, no tengo novia e imagínate, si ese sillón es incomodo para dormir, como lo seria para hacer eso.- reí y el volvió a besarme – en verdad me gustas Isabella – murmuró muy bajitos sobre mis labios.
- Y creo que tu igual me gustas – dije acariciando su mejilla.
Nos besamos por mucho tiempo, sin decir nada, solo compartiendo sonrisas, miradas y gestos.
- Ya debo irme – murmuré bajito, casi sin voz, y rozando sus adictivos labios
- ¿por qué? – se quejó
- porque nunca llego después de las 8:00 de la mañana a mi casa, y ya son las 8:30
- Bella –
- dime –
- en verdad eres linda, y en verdad que no sé que es lo que me pasa, no se que ahí en ti, pero me gustas, aunque me gustaría negarlo y aunque no se… eres pequeña, yo soy mayor, y aunque arriesgo una demanda… me gustas. Y mucho – la sinceridad en sus ojos era innegable, al igual que el miedo. Miedfo que yo igual sentí.
- Vamos con calma ¿si? – lo besé – pero ahora debo irme. –
Me levanté y fui por mi camisa y chaqueta que estaban sobre el sillón, me senté sobre la cama para ponerme las zapatillas
- ¿puedo acompañarte? –
- ¿en serio quieres acompañarme? – Asintió – ok, levántate que yo ya me voy.
Se levantó y solo se puso sus zapatillas porque ya estaba vestido desde anoche, entró al baño y salió en menos de un minuto.
- Voy por mi auto, espérame afuera. –
- No, vamos caminando, vivo cerca, no es necesario un auto. –
- ¿en verdad no quieres que te valla a dejar en auto? – preguntó con extrañeza
- en verdad no es necesario ir en auto – le respondí con una sonrisa
- ahora me gusta mucho más – se acercó, tomó mis mejillas y me plató un beso fugaz que me dejó embobada.
Bajamos y en el living habían cinco personas durmiendo, pero no reconocí a ninguno, por lo cual supongo no eran de la escuela.
Al, abrir la puerta el sol me pegó de lleno sobre los ojos, así que del bolsillo de mi chaqueta saqué mis lentes de sol y comenzamos a mi caminar un al lado del otro en dirección a mi casa.
- Que tan cerca vives? – preguntó él.
- a unos veinte minutos caminando a paso normal –
- Isabella, eso no es vivir cerca – se detuvo – en verdad puedo ir por el auto.
- Ya dije que me iré caminando –
- ok, perdón, pero no te enojes – dijo encogiendo sus hombros.
Continué caminando con una sonrisa en mi rostro, Edward tenía algo especial que aun no lograba identificar. Camino a casa seguimos conversando, no sé en que momento nuestras manos se unieron, pero se sentía muy agradable y cómodo.
Divisé mi casa, y supe que el momento de decir Adiós ya se aproximaba. Treinta pasos más y ya estábamos frente a ella.
- esta es mi casa – dije
- Isabella … - se rascó la cabeza, con cara de duda –
- ¿quép? –
- emmm… este… es que me da cosita – ahora tocaba su pelo una y otra vez
- ¡Dilo! , que ya debo entrar
- este… solo si quieres, pero ¿me darías tu número? – reí y su cara de nervios desapareció y sacó su celular desde el bolsillo.
Tomé el celular desde sus manos y guardé mi número en la lista de contactos.
- ya está – le entregué el Mobil y el volvió a meterlo en su bolsillo. Se acercó a mí y me abrazó por la cintura.
- Cuídate, y duerme un poco – dijo a mi oído, se separó de mí y tomo mi rostro entre sus manos, con sus ojos fijos en mi.
- eres hermosa, incluso con cara de sueño y resaca – rió – en serio me gustas.
- ¿no te cansaras nunca de decir eso? – pregunté riendo
- ¿Qué me gustas? Nunca – me besó y volvió a abrazarme – no te desasirás de mi, haré todo lo posible por seguir conociendo a tu persona.
- ¿es una amenaza? –
- tómalo como quieras hermosa, ahora debo irme – me besó por ultima vez, y se dio media vuelta para irse.
- ¡Edward! – lo llamé y el solo se volteó
- tu igual me gustas – sonrió de una forma gigantesca y continuó su camino de vuelta a casa.
Yo entré a la mía y aun no había nadie en pie, por lo cual pasé directo a mi dormitorio, me lavé la cara, los dientes, me saqué la ropa, para quedar solo en ropa interior y me acosté en mi cama, con los recuerdos de la loca noche que pase.
Pues aquí está el Outtake del que le hablé en el cap anterior :) un beso enorme para todas, espero les haya gustado y mil gracias a todas ustedes que están atentas a las actualizaciones, a las que dejan sus RW Y a las lectoras silenciosas... también mil besos a las nuevas lectoras :D
Todas son importantes aquí.
Adiós
