Hola a todas! Perdonen la tardanza, pero, esta semana la he tenido tapada de cosas y la verdad no creo que les hubiese gustado hablar conmigo en ese momento, en fin, aquí traigo el décimo capítulo (si el décimo!) de mi fanfic, como siempre, muchas gracias a los que dejan reviews y apoyan a que siga esto, me animan mucho chicas, de verdad! Bien, creo que este capítulo definitivamente será más largo que otros capítulos, espero que no les de mucha lata leer. Mis agradecimientos van como siempre a: Sig, ely Granger y a cass metallium! Gracias chicas! Me inspiran mucho a seguir!

Veamos, este capítulo, para mí, fue importante escribirlo, ya verán porque. Me emocioné mucho al escribirlo, saborear lo que yo escribía, asi que, espero que les guste. Con cariño para mis lectoras.

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Era un lunes en la mañana. El calendario decía 30 de Julio, mañana entonces sería el cumpleaños de Harry. George se vistió y bajó las escaleras hacia su adorada tienda, tanto Harry como Ron y Hermione –aunque estos estaban algo ocupados en su mundo- comenzaban a abrir la tienda. Fijó su vista en su hermano que estornudaba y Hermione le limpiaba la nariz cariñosamente.

-¡Oh George!- exclamó Harry sorprendido. -¡Qué gusto verte!- dijo entusiasmado.
-Quería volver a la tienda.- susurró encogiéndose de hombros.
-Me alegro mucho de verte aquí George.- dijo Harry, abrazándolo. –No me gusta verte triste amigo mío, tantas veces que me ayudaste a sonreír en Hogwarts.- dijo con nostalgia.
-Para serte muy sincero… no estoy del todo animado.- murmuró, mirando fugazmente a Ron y Hermione que se estaban besando y Harry lo miraba suspicazmente. –Pero, Fred me hubiese matado si dejara de lado la tienda. ¡Luchamos tanto por ella!-
-Ya imaginé eso.- dijo Harry suspirando. –Y no sabes como te comprendo.- Lo miró unos segundos y tomó aire: -Yo, quizá no tuve hermanos, pero tuve una especie de padre y hermano y lo perdí… hace unos años.- dijo con un dejo de tristeza.
-¿Te refieres a Sirius?- preguntó tímidamente. No quería traer a la mente de Harry malos recuerdos. Este asintió.
-Si, Canuto.- dijo cariñosamente. –Uno de tus ídolos por cierto.-
-¿Ah, como?- preguntó. -¡Ya entiendo! Él era uno de los merodeadores si mal no recuerdo. –Harry asintió con la cabeza. –Uno de los hombres nobles que trabajaron sin descanso por una nueva generación de quebrantadores de la ley.- recitó, acordándose de sus propias palabras.
-Lo extraño mucho…- dijo Harry con pesar. –Pero… a él no hubiese querido que me deprimiera, luchó y murió por protegerme, para que estuviera bien yo, y al menos, por respeto a lo que pude conocer de él… fue breve, pero al menos pude tener una experiencia de un hermano con él.- concluyó.
-Te entiendo bien. Fred no hubiera querido que estuviera asi, después de todo, él murió feliz.- recordó cariñosamente.

Harry en medio de la conversación, (que por lo demás nunca a nadie le había revelado mucho acerca de Sirius) no dejaba de notar George miraba de soslayo en contadas ocasiones a Ron y Hermione. Seguramente se admiraba de que su hermano se viera tan feliz, ese fue su primer pensamiento, pero no duró mucho al notar otras miradas… ¿celos? Podía ser… Si era asi, sería extraño, por no decir otra cosa. Ahora que lo meditaba, esta no era la primera vez que notaba una mirada asi en su amigo o que escuchaba esa idea. En el primer momento cuando se la mencionaron, Harry pensó que le estaban gastando una broma, un enorme disparate. George Weasley… ¿enamorado de Hermione? Era algo sin pies ni cabeza.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando sonó la campanilla, avisando de que un cliente estaba llegando, sólo que este no parecía ser un cliente, era un hombre negro y alto, muy ancho de hombros, con un pendiente de oro en su oreja, era nada más y nada menos que Kingsley Shacklebolt, el ministro de Magia, seguido se su séquito de hombres, entre los que se encontraba Percy Weasley, este miró a su hermano George con una mirada de aprensión, mientras Kingsley se acercaba a Harry.

-Buenos días señor ministro.- dijo Harry muy cortésmente.
-No sé si sea adecuado que me digas "señor ministro" dado que nos conocemos hace tiempo y somos amigos, al menos yo lo siento asi.- dijo con su voz profunda. -¿Cómo has estado?-
-Bien, contando los días para volver a Hogwarts, cursar los EXTASIS, y convertirme en auror.- contestó Harry.
-Justamente de eso te quería hablar.- y se detuvo. –He pensado y creo que no será necesario que vuelvas a Hogwarts este año.-
-¿No?- se extrañó el chico.
-No.- contestó Kingsley. –Teniendo en cuenta todo tu historial, venía a pedirte formalmente que formaras parte desde ya de la oficina de Aurors. Los magos tenebrosos seguirán existiendo, y yo quisiera saber que puedo contar contigo Harry. Sé que podrías ser un maravilloso auror.-
-Bueno…- no sé que decir. Miró a su alrededor, sus amigos estaban muy felices de esto que le estaba pasando.
-También, me alegro de anunciar que la Señorita Granger puede entrar al Departamento para el Control y Cuidado de Criaturas Mágicas.- y añadió. –Y creo que el Señor Weasley podría hacer un buen trabajo en el departamento de deportes y juegos mágicos.-
-¿De verdad?- chilló Hermione.
-¡Increíble!- exclamó Ron.
-Si es asi, tendremos que quedarnos por aquí más tiempo.- dijo Hermione intentando susurrarle a Ron. Miró a George inquisitivamente.
-Por mí no hay problema si se quieren quedar más tiempo aquí.- respondió él finalmente.

-Eh George, le avisé de esto a mamá, y bueno, creo que la conoces, quiere celebrar esto, por eso… ojala pudieras venir a casa, hace mucho tiempo que no te vemos, y todos te echamos de menos.- dijo Percy nervioso, acomodándose los anteojos.

George arqueó una ceja. No tenía ganas de volver a la Madriguera realmente, pasar por todos esos lugares en los que planeaba tantas cosas con Fred… era doloroso. Miró a su hermano y musitó.

-No sé si vaya Percy, lo siento.- contestó tajantemente. Percy sabia esta posible reacción.
-Está bien, yo le explicaré a mamá.- respondió. Y dicho esto se fueron todos de la tienda, dejando a Ron y Harry completamente felices del aviso de Kingsley.

Percy se retiró del lugar, de alguna forma, este ya sabía que su hermano se rehusaría a ir a la Madriguera, pero al menos lo había intentado. El día transcurrió de manera muy rápida, se acercaron muchos clientes, curiosos de que George hubiese vuelto al negocio, y este los recibía cálidamente, afortunadamente, estos no preguntaban por Fred, sin embargo, miraban con respeto una foto que habían de ellos dos colgada en la pared, era el recuerdo de cuando habían abierto la tienda hace unos 2 años.

Al anochecer, tanto Harry como Ron y Hermione se estaban arreglando y hablando alegremente acerca de esta reunión familiar, no hacía mucho tiempo de la última vez que se fueron, pero siempre era gratificante el estar con la familia, estaban a punto de entrar en la chimenea cuando Hermione miró hacia atrás.

-¿Y George?- preguntó.
-Sabes bien que él no quiere venir.- contestó Ron.
-¡Pero debería venir!- chilló Hermione.
-Pero no depende que deba o no deba venir.- contestó Ron impaciente. –Hermione, si George no quiere venir es válido. No puedes obligarlo.-
-¿No podemos intentar persuadirlo?-

Harry y Ron se miraron impacientes. Evidentemente, aquella mandona que conocieron en primer año, no había cambiado del todo. Ron ya rendido musitó.

-Inténtalo, pero no creo que resulte.-
-Nosotros al menos tenemos que irnos.- dijo Harry con apremio. –Ginny prometió hacer una torta de Calabaza.-
-Los alcanzaré luego.- dijo Hermione. Ron no se podía creer que fuera tan tozuda.
-Hermione, no insistas, en serio.- dijo Ron. –No lo conoces bien, porque nunca han hablado mucho, pero yo si lo conozco, no en vano es mi hermano, y sé muy bien como es. Y te digo que a George no le gusta sentirse invadido.- pero al mirar el semblante de su novia miró a Harry y susurró: -De acuerdo, vámonos Harry.-

Se despidieron, y Hermione los vio ser comidos por las llamas, tras eso, giró sobre sus talones y fue con aire resuelto a la habitación de George, no lo encontró allí, tampoco en su sala de inventos, donde se escuchaban risas, como si alguien más estuviera allí, pero, esto solo era su imaginación. No, tampoco estaba en el balcón. ¿Dónde se supone que estaba? Se dirigió a donde se supone que estaba aquella habitación donde lo escuchó tocar una guitarra, pero no encontró la puerta, en vez de eso, había una lisa pared color blanca, que resaltaba entre lo oscura del departamento… ¡Que raro!... Entonces, ¿Cómo se supone que había podido pasar por esa puerta en otra ocasión? Y sin embargo, aunque todo esto fuese ilógico, sabía que George estaba del otro lado de esa pared, estaba claro que George no quería ser encontrado. Sus ganas de encontrar a George hicieron que de la nada la puerta apareciera y Hermione finalmente la pudiese cruzar.

-¿Necesitas algo?- preguntó George tocando despreocupadamente unas teclas blancas del piano.
-¿No vas a ir con tu familia?- preguntó Hermione.
-No tengo ganas de ir.- dijo encogiéndose de hombros. -¿Cómo me encontraste?- preguntó dirigiéndose a la ventana. –Se supone que este lugar es inmarcable.-

-¿Tú hiciste que este lugar sea inmarcable?- este asintió. –Has sido completamente brillante.- dijo con admiración. -¿Por qué no quieres ir?-
-Sabes muy bien porque no quiero ir.- contestó con brusquedad. –Algún día iré, claro, pero no ahora.-
-Todos te echan de menos.- dijo Hermione. –Incluso Percy.- y ambos sonrieron.
-Y yo a ellos.- dijo George, mirando al suelo. –Pero si voy, esa casa, esa escalera, todo me va a traer recuerdos de Fred y…- se detuvo, sus ojos comenzaban a aguarse una vez más recordando a su hermano, ¿Por qué justamente Fred era el que tenía que morir?
-¡Pero no te puedes aislar!- chilló Hermione.
-Necesito un tiempo, un mes es muy poco tiempo para asimilarlo todo.- dijo George dándole la espalda. –Necesito estar… solo.-
-¡Ya estoy harta!- bramó Hermione. -¡Nosotros también estamos afectados, hay muchas otras personas que murieron injustamente en la guerra! Pero, sabíamos a que nos enfrentábamos. ¡Aún asi debemos seguir adelante!- George iba a decir algo, pero Hermione bramó más fuerte. -¡Hoy avanzaste mucho al decidir trabajar en la tienda, no dejes que esto te derrumbe!-

George se quedó de piedra, la miró detenidamente, Hermione pensó que él le iría a gritar, pero, sonrió, rió un tanto, y finalmente le dijo:

-Supongo que siempre me convencerás de que haga lo que debo hacer.- y tomó aire para decir: -Esperamé unos minutos, que me arreglaré un poco para ir, de lo contrario, Mamá me matará.-
-De acuerdo.- concedió Hermione contenta.

Hermione se sentó en el sofá contenta… ¡Si Ron supiera que tan bien ella conocía a su hermano mayor! Es decir, claro, no lo conocía a la perfección, George siempre había sido el más misterioso y sensible de los gemelos, pero, Hermione podía decir que lo conocía mucho más que otras personas, salvo Fred y la madre de ambos, claro, estaba nerviosa, con Ron darían un anuncio importante y tenía que decírselo a alguien. Tras unos minutos, George apareció con su mejor chaqueta de cuero de dragón y la verdad es que se veía muy guapo, mejor que Ron… ¡¿MEJOR QUE RON?! Algo estaba pasando: ¿Por qué pensó eso?

-Supongo que hay una razón más por la que me convenciste de que vaya a la Madriguera.-
-¿Cómo sabes?-
-Hermione, creo que te conozco lo suficiente.-
-Bueno, si, es que te quiero contar algo importante. Asi que, ¿Qué sucede?-
-Lo estuvimos pensando mucho con Ron…- se detuvo y sonreía lentamente. –Ya que no iremos a Hogwarts, bueno…- se sonrojó, estaba medio apenada. –Nosotros, decidimos casarnos.- dijo radiante, confirmando los peores presentimientos de George.

De inmediato, con cada palabra que dijo, George sintió que el suelo donde estaban sus pies se quebraba, y atrás de él se levantaba un enorme escenario negro, la sangre dejaba de fluir, y el sudor que corría por su frente era más frío que el hielo. Hermione lo miró algo asustada, este reaccionó: ¿Cómo no se iba a alegrar por su amiga?

-¡Me tomaste por sorpresa! Francamente… ¡Felicidades Hermione!- exclamó con una falsa efusividad.
-¡Gracias George! Sé que es un poco precipitado… pero…-

-Si, supongo que eso es lo que esperan hace mucho tiempo.- dijo terminando de completar la frase.
-Es tanto el tiempo que tuve que esperar para estar con Ron…- dijo suspirando.
-Si, lo recuerdo…-

Si, muchas veces Hermione le planteó su amor por Ron, y lo peor es que en ese año en particular todo se complicaba, si había rumores de que Hermione tenía una relación más allá de la amistad con Harry, ahora muchos miraban con ojos ávidos a Hermione y a Viktor. Este se notaba que no se había enamorado de Hermione a propósito, ¿Cómo culparlo? Hermione era una chica encantadora, quizá no el significado de la palabra atractiva, pero era atrayente para muchos, aunque no lo dijeran.

Flashback.

Por muchos motivos, Hermione y George no se hablaban, esta estaba demasiado metida ayudando a Harry, que para variar dejó los deberes del enigma para último momento, y además de eso, estaba más que dispuesto a olvidarla, saliendo con otras chicas, no le faltaban, puesto que los gemelos Weasley además de ser simpáticos y graciosos, también eran atractivos.

Otra persona que se paseaba mucho por la biblioteca era Viktor Krum, quien le hablaba a Hermione acerca de los avances de los duendes en Bulgaria.

-¡Asombroso!- se maravillaba Hermione. -¡Vaya si que tenemos mucho que aprender de ustedes acerca de sus mejoras de los derechos de los duendes!-
-Pero, segurro que contigo en el ministerio todo mejorrará mucho Herr..mio..ne.-
-Espero Viktor.- dijo ella esperanzada.
-A nosotrros nos tomó tiempo, perro se les han ido concediendo sus derrechos de a poco, porr ejemplo, en mi casa no esclavizamos a los elfos domésticos, como otrras familias.-

Y si Hermione no estaba ocupada con Viktor, estaba ocupadísima ayudando a Harry, George de alguna manera lo agradecía, asi no tenía pretexto para acercarse a ella y tenía tiempo para hacer otras cosas más productivas, como ocuparse de ese asunto con Bagman, todo era sospechoso, ¿de quienes eran esas voces que lo amenazaban en los terrenos de Hogwarts? Estaban cuchicheando sus teorías cuando, la clase de transformaciones terminó y se escuchaba un bramido.

-¡SEÑORES WEASLEY!- bramó la Profesora McGonagall.
-Ese ha sido un gran grito, sin duda tiene excelentes pulmones.- dijo Fred intentando halagarla, esta arqueó una ceja.
-Ya que no pusieron atención a la clase por dedicarse a hablar como un par de brujas leyendo corazón de Bruja…-
-No leemos eso profesora.- dijo Fred.
-Pero, si usted lo lee, entonces, si que tiene un extraño sentido del humor.- dijo George. McGonagall estaba exasperada.
-De todas maneras, necesito que vayan a buscar a alguien.-
-¿A Filch?- preguntaron.
-¿Me dejarían hablar por favor?- preguntó aún más exasperada. –Necesito que traigan a su hermano, y a la señorita Granger y los traigan a mi despacho.-
-¿Y para que sería eso?- preguntó Fred.
-Cuando quiera hablar de esos asuntos contigo Weasley, entonces te los diré, pero por ahora, vayan de inmediato a menos que quieran que les imponga un castigo, que les aseguro, no podrán olvidar.- dijo en tono amenazante. Claramente ellos la habían hecho perder los estribos, primero se sentaron en primera fila y encima no tomaron atención en clase, ¡Que descaro!

Ambos salieron del aula de Transformaciones, George no podía creer en su suerte, justo cuando llevaba un buen tiempo sin tener que pensar en Hermione, ahora tenía que ir a buscarla y llevarla donde McGonagall. Caminaron hacia la biblioteca, y Fred no dejaba de reir.

-¿Qué te parece tan gracioso?- preguntó George mientras taladraba con la mirada a su hermano.
-De la situación; resulta que evitas de todas maneras a Hermione y resulta que McGonagall te impone ir a buscarla, ¿no es irónico?-
-Gracias por recordármelo Fred.-
-No hay problema.- dijo este en un tono muy alegre, y añadió: -hay que ir a buscarlos antes de que McGonagall nos imponga un castigo "que les aseguro que no podremos olvidar".- repitió Fred asustándose de las palabras de su profesora.

Efectivamente estaban en la biblioteca, escondidos en una enorme pila de libros, intentando buscar algo que sirviera para respirar una hora bajo el agua, Harry se daba cabezazos contra los libros, como si eso pudiese ayudarlo en algo, pero no pasaba nada, Ron estaba casi a punto de dormirse, pero abrió los ojos de repente y siguió leyendo otro libro, mientras Hermione se paseaba desesperada buscando alguna respuesta que parecía no encontrar, algo extraño, usualmente siempre ella tenía la respuesta para todo.

-¡Ah, esto o sirve de nada!- se quejó Hermione cerrando de un golpe otro enorme libro. -¿Quién demonios va a querer hacerse tirabuzones en los pelos de la nariz?-
-A mí no me importaría, daría que hablar, ¿no?- preguntó Fred, saliendo con George de las estanterías.
Harry que estaba en un profundo estado de depresión de no encontrar nada levantó la mirada junto a Ron y a Hermione, quizá no le iban a poder ayudar, pero ciertamente se alegraba de verlos.

-¿Qué hacen aquí?- preguntó Ron.
-Vinimos a buscarlos.- repuso George, que evitaba el mirar a Hermione. –McGonagall quiere que vayas Ron. Y tú también, Hermione.-
-¿Para que?- preguntó Hermione completamente tomada por sorpresa.
-Ni idea, pero estaba muy seria.- contestó Fred.
-Tenemos que llevarlos a su despacho.- explicó George.

Tanto Ron como Hermione tomaron todas sus cosas y salieron de la biblioteca, detrás de Fred y George que cuchicheaban algo que no se llegaba a entender del todo, pero de vez en cuando miraban hacia atrás.

-¡Por Dios George! Hasta ella nota que no le quieres hablar.- reclamó Fred.
-Sabes bien que dije que me iba a alejar de esto.-
-Bueno, si, y te apoyo, pero no creo que la puedas olvidar, no es una cosa obsesiva, tú te enamoraste de la chica come libros que suspira por chicos que juegan Quidditch.-
-¡Oye no digas eso!- le espetó George.
-¿Lo ves?- preguntó Fred. –La estás defendiendo, pruebas mi tesis.-
-Bueno, supongo que podré hablarle algo…-
-Pues piensa rápido, porque se está acercando, y aprovecha que el trecho de aquí a la oficina de McGonagall es largo.- dijo Fred con una sonrisa cómplice. –Iré a entretener a Ron, me debes una, y muy grande.-

George se limitó a sonreírle a su gemelo, mientras Hermione efectivamente se estaba acercando hacia él, como era mucho el tiempo que no se hablaban (dos meses sin hablarse) ambos se sonrieron como siempre y siguieron caminando hacia la oficina de McGonagall, mientras Fred hablaba con Ron acerca de Quidditch y de cómo se la había pasado en el baile de navidad.

-Mucho tiempo sin hablarte George.- dijo Hermione con voz cordial.
-Si, bueno, te he visto algo ocupada, si no era con Viktor, era con Harry.-
-Si…- dijo suspirando. –La verdad es que no sé como Harry dejó todo para último momento.-
-No puedes culparlo, si abría ese huevo en la sala común más de uno quería asesinarlo en ese momento.-
-Si, ese sonido era insoportable.-
-¿No pudieron encontrar nada que ayude a Harry?-
-No.- dijo con pesar. -¿Para que nos quiere McGonagall en su oficina?- preguntó Hermione.
-Ya te dije que no tenemos idea.- dijo suspirando. –Pero algo de lo que pudimos escuchar es que es algo de la segunda prueba, no sé más.- Hermione lo miró ceñudamente. -¡Es verdad!- se excusó George. -¿Cómo podríamos escuchar más?-
-Pues, ustedes son los rompe-reglas de aquí, deberían poder.-
-Está bien, supongo que sabes que pudimos escuchar más.- dijo pasándose su mano por su cabello. –Algo más que pudimos escuchar es que tiene algo que ver con que ustedes son personas valiosas para los campeones, nada más.-

George la miró nervioso, sabía bien que ella era la persona a la que Viktor Krum más valoraba, y lo peor es que Viktor no era exactamente muy disimulado para expresar de que estaba cautivado con Hermione, estudiaban juntos, paseaban juntos, en fin, eran una pareja… adorable. Aunque George no lo quisiera admitir.

Estuvieron hablando un poco más hasta finalmente llegar al despacho de McGonagall, en la que estaban Cho Chang, la "chica-con-cara-bonita-que-no-sabe-lo-que-quiere" de acuerdo a las palabras de Ginny, junto a una niña que no parecía tener más de unos ocho años, que parecía ser la versión miniatura de Fleur Delacur. McGonagall los miró de forma tan severa que ellos no se atrevieron a mantenerse ahí un segundo más, y salieron rápidamente del despacho.

Al día siguiente, se dirigieron a la segunda prueba que se desarrollaba en el lago, y Harry estaba llegando tarde y visiblemente temeroso, sosteniendo entre sus manos algo que parecía ser peligroso, ni Ron ni Hermione se veían cerca, ¿estarían dentro del lago? Si era asi… los campeones tendrían que liberarlos, asi que de eso se trataba la prueba… se escuchó un disparo y todos los campeones se sumergieron en el lago. Tanto Cedric como Fleur hicieron un perfecto encantamiento casco-burbuja, Krum hizo una transformación algo extraña, parecía ser un tiburón, pero no lo era completamente, como que algo le había salido mal, o esto lo estaba consiguiendo hace poco. Y Harry tragó algo, que al principio parecía que era doloroso, pero no se supo más. Quince minutos, media hora, casi una hora y no habían señales de nadie, a lo lejos, la voz de Ludo Bagman (que tendrían que ir a buscarlo costara lo que costara) anunciaba que Fleur había tenido que volver antes, había sido atacada por un Grindylow, pasados unos cinco minutos, la enérgica voz de Ludo Bagman gritaba que Cedric había conseguido sacar a Cho Chang del agua y se acercaba a las afueras del lago para ser atendidos por Madam Pomfrey que estaba terminando de atender a Fleur.

-¿Y Hermione?- preguntó George preocupado. –Casi se cumple la hora.-
-De hecho, la hora ya pasó, no creo que en cinco minutos lleguen.- dijo Fred.

Cuando entonces se vio que algo salía del lago, era ese ser mitad tiburón, mitad hombre que traía entre sus brazos a Hermione, que, al estar fuera del agua de inmediato abrió los ojos, Krum ya había recuperado su aspecto normal, Viktor tomó la mano de Hermione, para ayudarla a que llegara a la carpa de enfermería, donde terminaban de ayudar a Cedric y a Cho Chang. George suspiró de alivio, mientras contemplaban como Ginny aún estaba intranquila, y esto era porque Harry aún no salía del lago con Ron, otra que se veía especialmente apesadumbrada era Fleur Delacour. Fred propuso que se acercaran hacia la carpa de la enfermería, nadie podría regañarlos, después de todo, estaban los tres preocupados por su hermano y por su amigo, fueron los tres, y mientras tanto escuchaban a Fleur lamentarse tristemente.

-¡Soy tan tonta!- se lamentaba. -¡Gabguielle!- suspiraba. – ¡No me podgue pegdonag si es que le pasa algo!- se le escuchaba decir mientras se paseaba por fuera de la carpa.

Fred, George y Ginny se acercaron con sigilo al lago, pasaron por el lado de Viktor y Hermione, que le escuchaba con total atención. George hizo unas señas a sus hermanos y se quedó escuchando del otro lado de la carpa.

-Herr… mio … ne.- decía Krum. –Me alegrro mucho que estés bien.-
-No me iba a pasar nada Viktor, Dumbledore nos hizo un encantamiento para que no nos ahogáramos.-
-Ya veo, Dumbledorre es un hombrre muy inteligente.- dijo Krum suspicaz. –Pensó en todo. Bueno, no erra de eso de lo que yo te querría hablarr.- dijo hoscamente.
-¿Pasa algo malo Viktor?-
-No, parra nada, verrás Herr..mio..ne, no sé como comenzarr.- dijo visiblemente nervioso.
-Tranquilo Viktor. Si no pasa nada malo, entonces no veo porque debas estar nervioso.-
-Verrás.- comenzó Viktor. –Parra mí tú erres la perrsona que yo más aprrecio.- dijo secamente, Hermione estaba sorprendida. –Yo nunca, nunca había sentido lo mismo por ninguna otrra chica.-

Esto no era una sorpresa, George ya lo sospechaba. Pero miró a Hermione, esta estaba visiblemente sorprendida, y para desgracia de este, visiblemente roja y halagada de la confesión de Viktor.

-Vaya Viktor, no sé que decir… verás yo…-
-No es necesario que contestes nada ahorra Herr… mio… ne.- dijo Krum apresuradamente. –Tenía que decírrtelo. Y también querría invitarte a que vinierras a pasarr las próximas vacaciones de verrano a mi país, Bulgarria.-
-Seguro. Me encantaría ir a Bulgaria.- dijo esta con sinceridad.

Krum la miró feliz. Iba a acercarse, hasta que se escuchó que alguien más salía del lago, eran Harry, Ron y la pequeña niña parecida a Fleur, esta se acercó al lago y le gritaba a la pequeña que se acercara hacia ella, visiblemente preocupada pero aliviada a la misma vez de ver viva a su pequeña hermana. Al llegar su hermana a tierra, le pasó una manta seca y la abrazó fuertemente.

-¿Te sientes bien Gabguielle?- preguntó Fleur.
-¡Está bien!- intentaba decirle Harry. Ginny se acercó timidamente a Harry para pasarle una manta seca, y Ron luchaba por liberarse de la preocupación fraternal de Percy.
-¡Ah Gabguielle!- suspiraba Fleur aliviada. –Me atacaron los Guindylows, y pensé… pensé… lo peog.-
-No te pgeocupes Fleug.- la tranquilizó su hermanita. –Hagui y Gon me ayudagon a nadag.- y esta entró a la carpa para ser atendida por Madam Pomfrey, y Fleur agradecía besando a Harry y a Ron dos veces en la mejilla. George se acercó a Fred y le hizo una señal con la cabeza, esperaron a que Harry saliera de la carpa de enfermería y se dirigieron con ellos hacia la sala común.

-Ese Krum es todo un galán.- dijo Fred con desdén.
-Parece que a Hermione le gusta.- dijo George con un gesto muy serio en la cara.
-No creo, le habría dicho que si. Para mí que dijo eso por compromiso.-
-En fin, tenemos mejores cosas que hacer y pensar.- dijo George. –Mira quien va por ahí.- dijo apuntando a Bagman. Miró a su hermano. –Es nuestra oportunidad.-
-Esta vez no se nos va a perder, no se nos debería perder, conocemos estos pasillos mejor que nadie.- aseguró Fred.

Comenzaron a seguirlo sigilosamente, pero parecía que Bagman advertía que ellos los estaban siguiendo, finalmente, como la otra vez, alguien más agarró a Bagman de la túnica, y lo perdieron de vista. Los gemelos se miraron desconcertados. Los días siguientes les trajeron más sorpresas, sobre todo cuando llegó la nueva edición de "Corazón de Bruja" a las manos de Alicia y Angelina.

-Oh, vaya, no pensé que Granger fuera asi…- dijo Angelina.
-Yo la veía como una muchacha tan seria.- dijo Alicia con una nota muy tensa al hablar.
-¿Qué sucede chicas?- preguntó George sirviéndose un poco de jugo de calabaza.
-¡Mira George!- exclamó Alicia, como queriendo mandarle una señal extraña a este, quien tomó la revista y comenzó junto a Fred a leer el artículo.
-¿"La pena secreta de Harry Potter"?- preguntó Fred desconcertado. –Parece que Rita Skeeter no tiene nada mejor que hacer ahora.-
-¿De verdad Harry y Hermione eran novios?- preguntó Alicia.
-No, no que yo sepa.- dijo Fred. –Lo habrían dicho, y creo que Harry habría salido corriendo de estar de novio con ella, cualquiera en realidad.- George carraspeó. –No deja de ser verdad.-
-Pobre Harry.- dijo Angelina. –Como si no hubiese sufrido lo suficiente y ahora Hermione lo deja por Krum, que… no es mal partido a todo esto.-
-¿Ah si? Pues ve con él.- dijo Fred en tono mordaz.

George miró de soslayo hacia donde estaba Hermione, durante esos días a ella le llegaron continuamente sobres con maldiciones y diversos tóxicos, con los que debió correr a la enfermería y perderse muchas clases, evidentemente este se preocupó mucho por su amiga, ¿Cómo tanta gente se podía creer semejante historia? Harry ya estaba cansado de repetir que Hermione no era su novia, sino que la quería como si fuese su hermana.

Por otro lado tenían que intentar una vez con Bagman, este problema definitivamente los estaba aquejando más del tiempo que tenían planeado, asi que redactaron una cara más, George estaba en mediano desacuerdo con esta carta, pues insistía en que era un chantaje, y por lo tanto, era ilegal, pero Fred parecía no hacerle caso.

-Eso es chantaje, así de claro, y nos puede acarrear un montón de problemas.-
-Lo hemos intentado por las buenas; ya es hora de jugar sucio como él. No le gustaría que el ministerio de la Magia supiera lo que hizo…-
-¡Te repito que, si se pone por escrito, es chantaje!-
-Si, y supongo que no te quejarás si te llega una buena suma de dinero, ¿no?- decía Fred mientras abría la puerta de la pajarera de lechuzas y se ponía pálido al igual que su hermano al encontrarse a su hermano y a sus amigos detrás de la puerta.

-¿Qué hacen aquí?- preguntaron Fred y Ron a la vez.
-Enviar una carta.- dijeron George y Harry a la vez.
-¿A estas horas?- preguntaron Fred y Hermione.
-No les preguntaremos que están haciendo si ustedes no nos preguntan nada a nosotros.- dijo Fred, sonriendo, mientras intentaba tapar un sobre sellado con sus manos y procurar que nadie lo viera. Harry y Hermione parecían dispuestos a irse, pero Ron no.

-¿A quien están chantajeando?- preguntó.
-No estamos chantajeando a nadie.- dijo George, sonriéndole amablemente.
-Pues, no lo parecía.- repuso su hermano menor. Los gemelos se miraron, y Fred suspiró mirando amenazadoramente a su hermano.
-Aparta las narices Ron, si es que te gusta como están ahora, no son una preciosidad pero…-
-¡Claro que es asunto mío!- exclamó Ron. -Están chantajeando a alguien, a mí nadie me saca eso. George tiene razón, se podrían meter en problemas.-
-Ya te he dicho que estábamos bromeando.- dijo George, acercándose a Fred y arrancándole de las manos la carta a la lechuza más cercana. –Te estas comenzando a parecer a nuestro querido hermano mayor. Sigue asi, y luego te veremos convertido en prefecto.-
-Eso nunca.- dijo Ron, desafiante.
-Entonces deja de decirle a la gente lo que tiene que hacer. Hasta luego.- dijo mirando a Harry y a Hermione, y salieron de la pajarera.

Aquella noche, Hermione simuló que estaba haciendo unos deberes de pociones, la verdad es que estaba esperando a que George volviera a la sala común, hasta que finalmente llegó: venía sonriente al lado de Fred, esta se acercó a George y le dijo seriamente.

-Quiero hablar contigo George.- Este la miró sorprendido. –Solos, por favor.- dijo mirando a Fred con desdén.

Fred se fue a las escaleras y una vez más simuló que las subía, pero quería escuchar la conversación, ¿será que por fin Hermione abrió los ojos?

-¿Necesitas algo futura prefecta?- preguntó George.
-Quiero saber a quien están chantajeando.- dijo Hermione.
-¡Nuevamente con eso!- exclamó George. -¿Entiendes cuando digo: estábamos bromeando?-
-Pues me pareció que estaban mintiendo, sé que están metidos en algo raro.- dijo escuetamente. –En algo ilegal, y debería decirle a alguien… quizá Percy pueda ayudarlos…-

Fred se tapó la cara con las manos, asi que de eso se trataba, no era que se le hubieran abierto los ojos, sino que definitivamente le salió lo metida.

-¿Percy?- preguntó George. -¿Ayudarnos?- preguntó nuevamente poniendo los ojos en blanco. –Debes estar bromeando.-
-¡Entonces eso me prueba que efectivamente, ustedes están metidos en algo extraño!- exclamó Hermione.
-No estamos metidos en nada raro Hermione.- repitió George. –Podrías confiar un poco en mí, ¿no?-
-Pues, es que ustedes son conocidos por romper las reglas George; pero esto es la ley, se podrían meter en líos.-
-¿Y como vamos a querer meternos en líos legales adultos Hermione?- preguntó George contrariado.
-No puedo creer que por una estúpida tienda de chascos…- continuó Hermione.
-¡Es nuestro sueño tener esa tienda!- saltó George intentando no perder los estribos.
-Pero están haciendo una serie de estupideces por ella, ¡no puedo creer que un par de muchachos inteligentes como ustedes pierdan su tiempo con eso!- exclamó Hermione acalorada, George se sintió muy dolido por sus palabras. –No es que no confié en ti George, pero te estás metiendo en líos grandes…-
-Eso quiere decir entonces que no confías plenamente en mí y eso me duele mucho saberlo.- dijo George dirigiéndose a las escaleras. –No te voy a decir nada, pero lo único que si te puedo decir es que por primera vez, la ley está de nuestro lado.- y se fue a reunir con Fred y subió las escaleras hacia su habitación.

Pasó mucho tiempo antes de que le volviera a hablar a Hermione, pasaron meses, incluso la tercera prueba, en la cual Cedric Diggory murió trágicamente. Y se escribía una especie de guerra entre Dumbledore y el ministerio. En el expreso de Hogwarts, escucharon que Draco Malfoy y sus amigos se dirigían al compartimiento en el que estaban Harry, Ron y Hermione, y para variar, Harry comenzaba a discutir con Malfoy. Y más aún, había atacado a Hermione.

-¡Ahora ha retornado el Señor de las Tinieblas, los sangre impuras como tu amiga Granger, y los amigos de los muggles serán los primeros en caer! Bueno, no los primeros, los segundos, el primero ha sido Cedric Digg…-

En menos de un pestañear, Malfoy, Crabbe y Goyle estaban tendidos en el suelo, completamente inconscientes, Harry, Ron y Hermione les habían hecho diferentes maleficios, pero no eran los únicos.

-Vinimos a ver que buscaban estos tres.- dijo Fred con total naturalidad, pisando a Crabbe.
-Si que es un efecto interesante.- dijo George mirando a Crabbe. -¿Quién le lanzó el maleficio Furunculus?-
-Yo.- admitió Harry.
-Es curioso.- comentó George. –Yo le lancé el embrujo piernas de gelatina. Se ve que no hay que mezclarlos. Saquémoslos de aquí, que no pegan con la decoración.-

Jugaron unas cuantas manos de snap explosivo, ya al término del quinto partido, Harry volvió a preguntar quien era la persona a la que chantajeaban.

-¡Ah!- dijo George con cierto misterio. -¡Eso!-
-No importa.- contestó Fred, moviendo la cabeza hacia los lados. –No tiene importancia. Ya no la tiene por lo menos.-
-Hemos desistido.- añadió George encogiéndose de hombros. Nuevamente los tres amigos comenzaron a insistir hasta que Fred tomó la palabra.
-Bueno, si realmente lo quieren saber, se trataba de Ludo Bagman.-
-¿Bagman?- exclamó Harry con brusquedad. -¿Entonces nuevamente estaba envuelto en…?-
-No.- repuso George en un tono sombrío. –Ni mucho menos. Es un cretino. No tiene bastante cerebro para eso.-
-¿Se acuerdan de la apuesta que hicimos con él, en el mundial de Quidditch? Apostamos a que Irlanda ganaba pero que Krum atrapaba la Snitch.-
-Nos acordamos.- dijeron Harry y Ron.
-Bien, el muy cretino nos pagó con oro leprechaun que agarró de las mascotas de Irlanda.- contestó George.
-¿Si?-
-Si.- contestó Fred con profundo malhumor. –Y se desvaneció, claro a la mañana siguiente, ¡no quedaba nada!-
-Pero… seguramente fue una equivocación, ¿no?- dijo Hermione mientras comenzaba a entender que había pasado en realidad, finalmente George no había cometido nada ilegal. Lo miró y este se rió con cierta amargura.
-Eso fue lo que pensamos al principio. Creímos que si le escribíamos explicandole el error que había cometido, nos daría el dinero. Pero no fue asi. No hizo caso de nuestra carta. Intentamos muchas veces hablar con él en Hogwarts, pero siempre tenía una excusa para marcharse.-
-Al final se volvió bastante desagradable.- explicó Fred. –Dijo que éramos muy jóvenes para apostar y que no nos daría nada.-
-Asi que le pedimos que al menos nos devolviera nuestro dinero.- añadió George.
-¡Como se iba a negar a eso!- exclamó Hermione.
-Pues se negó.- contestó George.
-¡Eran todos sus ahorros!- exclamó nuevamente Hermione.
-No lo tienes que explicar.- dijo George. –Por supuesto que al final descubrimos que pasaba. El padre de Lee Jordan también había tenido problemas financieros con Bagman. Está metido en líos con los duendes, ellos le prestaron mucho dinero. Una banda de ellos lo acorraló en el bosque después del mundial y le sacó todo el dinero que llevaba con él y aún no bastaba para pagarles, por eso lo siguieron hasta a Hogwarts para asegurarse de que les pagara, terminó perdiendo todo en el juego. ¿Y sabes como intentó pagar a los duendes?-
-Apostando por ti Harry.- explicó Fred. –Apostó un montón de galleons contra los duendes a que tú ganabas el torneo.-
-Eso explica porque intentaba ayudarme en el torneo. Bueno, yo gané, ahora podría pagarles lo que les debe.-
-De ninguna manera.- dijo George negando con la cabeza. –Los duendes son más astutos y juegan más sucio aún. Como empataste con Diggory y Bagman apostó a que ganabas de manera total. Asi que tuvo que escaparse, se escapó justo después de la tercera prueba.- suspiró profundamente y comenzó a repartir nuevamente las cartas.

Al llegar a King's Cross, todos se movieron arrastrando sus pesados baúles, Harry no se movió, suspirando largamente.

-Fred, George… esperen un momento. Estos se volvieron, Harry abrió su baúl y sacó el dinero del premio. –Tómenlo.- les dijo y puso la bolsa en las manos de George.
-¿Qué?- preguntó Fred atónito.
--Que lo tomen.- dijo Harry con firmeza. –Yo no lo quiero.-
-Estás loco.- dijo George tratando de devolvérselo.
-No, no lo estoy. Quédenselo y sigan inventando para su tienda de chascos.-
-Has perdido la cabeza.- dijo Fred casi asustado.
-Escuchen: si no se lo quedan, pienso tirarlo por el inodoro, no lo quiero ni lo necesito. Y no me vendría mal reírme un rato, necesitaremos reírnos en el futuro… Me temo que dentro de poco harán mucha falta las risas.-
-Harry.- musitó George, sopesando la bolsa. –Aquí tienen que haber mil galleons.-
-Si.- contestó Harry, sonriendo. –Piensa cuántas galletas de canarios pueden hacer con eso.- los gemelos lo miraron fijamente y este añadió: -Pero no le digan a su madre de donde sacaron este dinero… aunque pensándolo bien, quizá deje de insistir con la idea de que trabajen en el ministerio.- Fred hizo un ademán de decir algo pero este sacó su varita. –Mira.- dijo rotundamente, mirando a los gemelos. –Si no se lo llevan, les echaré un maleficio, porque he aprendido algunos bastante buenos, pero, sólo les pido que le compren a Ron una túnica de gala nueva. Díganle que es su regalo.- Y antes de que ellos le pudiesen replicar, entonces salió del compartimiento.

No podían creer su suerte, la gente generalmente no suele desprenderse de esa manera de sus bienes, y sobre todo tratándose de dinero. Salieron del compartimiento rápidamente para agradecerle a Harry por esta ayuda, lo veían ya irse al lado de su tío, que lo miraba impaciente.

-Gracias Harry.- musitó George, mientras su hermano asentía fervientemente con la cabeza y Harry les guiñaba un ojo.
-¿Por qué le agradecen a Harry?- preguntó Hermione acercándose a George.
-Porque… bueno, nos enseñó…-
-Unos maleficios muy útiles.- terminó de decir Fred.
-Ya veo.- dijo Hermione. –Quisiera poder hablar contigo un momento George.- dijo y Fred nuevamente hizo señas de desaparecer, pero encontró que este es el momento propicio para usar un prototipo de oreja extensible.
-¿Pasa algo?- preguntó George.
-Quería pedirte disculpas por lo desde hace un tiempo.- dijo Hermione apenada.
-¿Qué cosa? Ya ni recuerdo.- Y era cierto, la verdad es que en un principio estaba algo molesto con Hermione, pero al día siguiente se le había pasado el enojo.
-Bueno, eso de que yo desconfié de ti, al final no estabas haciendo nada ilegal. Lo lamento George.- dijo apenada, -No debí haber desconfiado de ti.-
-No hay problema Hermione, la verdad es que debería haberlo dicho, pero con Fred no queríamos decirles nada, ya los veíamos con muchos problemas, y si a eso sumamos tu prontuario amoroso…- dijo en tono de broma, y esta lo miró ceñudamente. –Es solo un decir.- contestó nervioso.
-Entonces, ¿amigos?- preguntó Hermione.
-Por siempre.- contestó George, se sonrieron y se abrazaron como no lo hacían en mucho tiempo.
-Maldita chica es una genio y una lenta, a este paso se dará cuenta cuando pasen 3 años o más…- murmuró Fred por lo bajo.

Fin del Flashback.

-George… ¡George!- Lo llamó Hermione. –Ya hemos llegado.-
-¿Si?- preguntó. –No sé como me dejé convencer por ti, se supone que no iba a venir.- dijo nervioso.
-Tranquilo George, tu familia no te va a hacer nada, salvo tu madre que quizá te deje sin aire.-
-Y Percy lea un discurso de bienvenida.- Hermione rió por lo bajo.
-Ya es hora de tocar la puerta.- y la tocó repetidas ocasiones.

Se escuchó un "¡Ya voy!" que sin duda era de la Señora Weasley, se escuchó que se arreglaba un poco para lucir mejor, y al abrir la puerta vio a su hijo que creía perdido, fue un momento extraño, por una parte todo se detuvo, y la Señora Weasley solo miraba a los apagados ojos de su hijo, que en algún momento fueron vivaces y llenos de luz, tantas veces que ella le reclamaba sus actitudes, y aquellos ojos se limitaban a reir, ahora lucían vacíos pero con una luz que quería salir de ellos, de inmediato, a ambos les comenzaron a salir lagrimas.

-Hola mamá…- musitó George. –Tanto tiempo sin…- "Verte" pensaba decir, pero no pudo terminar la oración, de inmediato fue contenido por el fuerte abrazo de su madre, quiso parecer fuerte, no pudo evitar que algunas lagrimas salieran de sus ojos, para una madre, después de todo, un hijo no tiene secretos, por mucho que este los quiera esconder. Quizá era un mes sin verlos, pero para George, que era apegado a su familia, sin duda fue mucho tiempo.
-Vamos a cenar George querido.- dijo la Señora Weasley visiblemente emocionada por la llegada de su hijo. –Tengo puesta tu silla favorita, e hice tu postre favorito, como siempre te ha gustado.- dijo mientras tomaba su mano para que entrara a aquella casa, su casa.
-Gracias mamá.- dijo George besando a su madre en la frente y entrando para reunirse con el resto de su familia, mientras Harry y Hermione miraban emocionados este hermoso momento.
-Muy bien Hermione, a ver si agilizas esa mente.- dijo una voz lejana. Hermione se dio media vuelta, ¿es que estaba escuchando mal?

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Bien, hasta aquí dejo este capítulo, no puede negarse que estuvo muy contundente. Dejé un cierto halo de misterio, pero quizá muchos sepan quien puede ser. Yo al menos me emocioné mucho escribiendo este capítulo, y agradezco mucho el hecho de que me hayan apoyado hasta el capítulo 10. Gracias totales, je, pude decir esa frase. Bueno, ya el próximo capítulo sabemos en que se va a centrar y ya di una pista de quienes aparecerán… Prometo subir ese capítulo luego.

Muchas gracias y hasta el próximo capítulo, besos!