Los personajes y derechos de esta historia pertenecen todos a la autora de Kaichou wa maid-sama, Hiro Fuyiwara.


10. Disputas, reconciliaciones… y ataques directos

Misaki volvió a casa destrozada. ¿Qué había dicho a Usui? ¿Qué le había dicho? Había sido tan cruel con él como Anko cuando le habló a ella de su padre y las deudas que le habían dejado a ella y su familia. Usui… ¿Qué había hecho? se volvió a lamentar. Pero estaba obligada, ¿no? Era por su bien, para evitar decir nada que le pusiese en peligro. En cierto modo, le había salvado… ¿entonces porque se sentía mal?

Esa noche Misaki no cenó y tan solo se encerró en su habitación, para gran preocupación de su madre.

- ¿Misaki, cariño, estás bien? –le había preguntado Minako–.

- No es nada, solo estoy algo cansada por el trabajo del colegio.

- ¿No quieres cenar nada? ¿Segura?

- No, no, no hace falta Okasan, gracias.

Había sido una mentirosa. Una mentirosa con Minako, con Usui, con Charlotte. Con todos a los que quería. Si Suzuna estuviese aquí, seguro que también habría sido una mentirosa con ella, se dijo Misaki con lágrimas en los ojos.

Suzuna…

¿Cómo iba a salvarla?

Misaki se miró las manos… rojas. Llenas de sangre. Y delante de ella estaba Usui, con la espalda escarlata. Era la sangre de Usui…

- ¿U… Usui? –se escuchó decir–. ¡¿Qué ha pasado?!

- Misa-chan no se acuerda, qué mal.

- ¿Quién te ha hecho esto?

- ¿Acaso me vas a hacer creer que no lo sabes?

- ¿Usui, de qué hablas? –preguntó la chica cada vez más angustiada–.

- No me dijiste nada de lo de Suzuna y fuiste a salvarla por tu cuenta, como siempre. Sin darte cuenta del peligro. Pero yo estaba ahí, Misaki, yo estaba siguiéndote. Cuando te dispararon, te protegí, ¿lo recuerdas?

- N… no…

- Que cruel eres Ayuzawa… Por tu culpa voy a morir y no te acuerdas de nada. Todo por tu culpa…

- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAH!

Misaki se despertó de golpe, con el cuerpo lleno de sudor y las manos temblando.

¡USUI! ¡Usui!

No había sido nada, solo un mal sueño. Sin embargo, no podía quitarse de la cabeza la imagen de Usui muriéndose delante de ella.

Usui…

Secándose las lágrimas de miedo que salían de sus ojos, Misaki se quitó el uniforme con el que se había quedado dormida y pasó a ponerse un chándal. Iba a ir al apartamento de Usui. Ahora, Misaki sabía que tenía que contárselo todo. Tenía que hablarle del trato con Anko e intentar encontrar una manera de resolver el problema con él. Dejándole aparte solo sería una fuente de preocupación suplementaria.

Tras abrocharse las playeras y ponerse una gorra contra el frio de la calle, Misaki abrió la ventana y saltó a la acera. Lo siento, Okasan, pero no puedo dejar las cosas así, pensó mientras corría hacia el apartamento del alienígena.

A medida que se acercaba, Misaki se puso más nerviosa. ¿Cómo le iba a explicar todo a Usui? ¿Y si el rubio no quería verla? Después de los horrores que le había dicho… A lo mejor le podría obligar a escucharla por la fuerza, pero Usui era más fuerte que ella y probablemente que cualquiera.

Misaki estaba a 3 minutos del apartamento y sumida en estos pensamientos cuando vio en el retrovisor de un coche una sombra moviéndose detrás de ella, escondiéndose furtivamente de un sitio a otro.

- ¿Quién va ahí? –preguntó Misaki con una voz que intentó ser fuerte, cuando en realidad estaba muerta de miedo–.

Nadie le respondió.

La chica se dio la vuelta y continuo andando, más tensa que la cuerda de un arco. Al poco rato, oyó un ruido de lata moviéndose en la acera.

- Por última vez, ¿quién esta ahí?

De nuevo, ninguna respuesta.

Presa del pánico, Misaki echó a correr. Ya solo le quedaban 500 metros. Detrás de ella empezó a oír pasos precipitados y voces dando órdenes. ¡Eran más de uno! ¡La banda de Hyoko! ¡Tenían que ser ellos! Misaki corrió por su vida, a una velocidad de la que ni ella se hubiese creído capaz. En menos de un minuto, ya se encontraba en el apartamento de Usui. Al fondo de la calle, podía ver las figuras de unos hombres intentando llegar hasta ella.

Misaki apretó frenéticamente al botón del apartamento del rubio. No hubo respuesta. ¡Maldito alienígena! ¿Para qué tenía timbre si no era para abrir a la gente?

Misaki miró alrededor de ella, buscando una manera de llegar hasta el rubio. Su mirada se posó en el árbol. Con un salto, la joven se propulsó hasta una de las ramas más bajas, para luego ir subiendo como una araña.

- ¡USUIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! –gritó a todo pulmón cuando llegó ante su ventana.

Dentro, una luz se encendió y al poco apareció él, únicamente con el pantalón del pijama. Misaki ni se inmutó: los hombres estaban llegando a la entrada del apartamento.

- ¿Misaki? –preguntó sorprendido el rubio abriendo la ventana–. Tanto me echabas de menos que vienes corriendo y chillando como una loca a las 2 de la mañan…

Misaki entró medio saltando medio volando dentro del salón.

- ¡CIERRA! ¡CIERRA!

- ¡Misaki! ¡¿Qué te pasa?! –preguntó el rubio con todo rastro de burla en su voz perdido, al tiempo que cerraba la ventana–.

- ¡Pon un candado, un candado!

- No hace falta, son ventanas del mejor cristal posible. ¡Misaki! ¿Qué ocurre?

La chica se dejó caer en el suelo, la respiración agitada, gotas de sudor cayendo de su cara.

- ¿Misaki? –repitió el rubio a cuclillas al lado de ella–.

La chica se incorporó, sentándose con un suspiro de alivio, y… se le echó a los brazos.

- No me dejes alejarme de ti nunca más, Takumi.

Misaki se puso a llorar, de alivio y estrés, mientras que Usui le pasaba una mano en la cintura y otra en el pelo, acariciándola lentamente.

- Estoy aquí, Misaki. Estoy aquí –le dijo, con la cabeza apoyada en la de la chica–.

Se lo dijo una y otra vez mientras que la chica se desahogaba y le contaba todo lo que había ocurrido: el acuerdo con Anko, el encuentro de ambas en la feria, el sueño que acababa de tener, los hombres que habían estado siguiéndola hasta la casa del rubio... Para cuando terminó, Usui ya la había perdonado desde hace tiempo, desde que le había dicho "no me dejes alejarme de ti nunca más, Takumi"…

Misaki terminó de contar todo algo más calmada, pero aun con miedo. Suzuna, Usui, Anko… y Hyoko, el misterioso Hyoko. ¿Qué iba a hacer para salvar a Suzuna? ¿Qué podía hacer?

- Será mejor que pases la noche aquí –avisó Usui–. Esos tipos de antes aún pueden estar fuera, es más seguro que te quedes conmigo.

- Está bien –aceptó Misaki, sin fuerzas ni ganas de protestar–.

Misaki envió un mensaje a su madre para decirla que estaba bien y después fue a sentarse al sofá.

- ¡Miauuuuuuuuuuuuu! –se quejó cierto gato al notar que se sentaban encima de él–.

- ¡Uy, perdón Licht! ¡No te había visto!

El gato gris de Usui se fue con maullidos furiosos hasta la cocina, desde donde Usui asomó la cabeza.

- ¿Quieres un vaso de leche, Misa-chan?

- Si, por favor, Usui.

Al poco el rubio volvió con un tazón que dio a Misaki.

- Arigato.

- No es nada, Kaichou.

Misaki sonrió al sentir el bol caliente en sus manos. De repente, los dos extremos de una manta de lana pasaron por delante de ella y los brazos que agarraban la tela se enrollaron en su cintura.

- ¡¿Qué haces, alienígena pervertido?!

- Cuidado con la leche, Ayuzawa.

Usui la hizo girar con cuidado, hasta que Misaki terminó con la espalda apoyada en su torso desnudo. Ruborizada, la chica giró la cabeza hacia atrás, para ver a Usui mirándola con una sonrisa tierna, la misma manta que la juntaba a ella pasada sobre su espalda y su cabeza rubia.

- Estamos enrollados en la manta como sushis –no pudo evitar burlarse el chico–. ¿Tenías frio, verdad?

- Pfffff… –suspiró la joven, maldiciéndole por conocerla tan bien y mirando el tazón medio vacío–.

- ¿Sabes? Se me están ocurriendo muuuuchas cosas pervertidas…

- Ni se te ocurra realizar ninguna de ellas. ¡Y mejor tampoco las pienses!

Detrás de ella, sintió a Usui reírse ligeramente antes de susurrarle al oído:

- Duerme bien, Misaki... Te quiero.

- Yo… yo también te… quiero.

Usui apoyó la espalda sobre el respaldo del sofá, mientras que Misaki dejaba el bol en el suelo y se dormía en sus brazos.

Más tarde, los claros rayos de la luna entraron en el salón e iluminaron la cara de una chica, recostada y dormida con una sonrisa en el hombro de un chico rubio, igualmente dormido y con la cara girada hacia su amada.

- Riiiiiiiiiiiing!

Misaki se despertó medio saltando del sofá y vio que Usui ya se había despertado. Oh no, había dormido en los brazos del alienig… no, no era el momento de pensar en ello. Misaki, aun con frio, se echó la manta a los hombros y fue a la entrada para ver quien había llamado. Usui ya estaba allí, hablando con dos policías.

- Usui, ¿qué ocurre? –preguntó llegando a su lado–.

El rubio la tomó de la cintura y la besó con pasión, dejándola sorprendida y ruborizada.

- ¡Idiota! ¡No es el momento, qué hay gente! –le espetó cuando se separaron, sin reprochárselo realmente–.

- Pero Misa-chan, solo quería mi beso de buenos días. Además, cuando nos casemos tendrás que acostumbrarte…

- ¡Cállate, maldito pervertido! ¿Quién ha dicho qué nos vayamos a casar? ¿Y por qué están estos policías aquí?

- Al parecer tu madre llamó a la policía esta mañana al no encontrarte por ningún lado.

- No puede ser, todas las mañanas lee sus mensajes en el móvil y le envié uno…

Entendiendo súbitamente lo que estaba pasando, Misaki y Usui se giraron simultáneamente hacia los dos policías en posición de defensa, pero era demasiado tarde. Uno de ellos se lanzó sobre Usui, le asentó un puñetazo y le puso un pañuelo de clorofila en la nariz, dejándole caer en el suelo inconsciente. Cuando Misaki intentó ir a ayudarle, el otro falso policia sacó una pistola y la disparó en la pierna.

La chica gritó de dolor y espanto, y siguió gritando hasta que a ella también le apretaron un pañuelo con clorofila en la nariz. Sintió como uno de los falsos policías la levantaba del suelo y segundos después la tiraba dentro de una camioneta, haciendo que su pierna herida emitiese un terrible "crack" al chocar contra el suelo. Lo último que pudo ver Misaki antes de desvanecerse por la clorofila y el dolor, fue a Usui completamente inconsciente a su lado y con una ligera herida en la ceja izquierda de la que caía un riachuelo de sangre.

Usui, no…


¡Holaaaaaa! Perdón por el retraso, nos hemos ido una semana de vacaciones y no he tenido conexión a la red. Enfin, aquí estaba el capítulo 10, ¡ya no vamos acercando al final! Y si, otro secuestro, a parecer que me gustan XD

Proximo capitulo dentro de unos días, ¡déjenme sus reviews pleaaase! Sobretodo que estoy decidiendo como van a acabar los distintos personajes y puede que incluso Usui o Misaki salgan mal, pero no sé si matar a uno de ellos o que…. Ziiiii, zoy una zadicaaa XD

Para terminar, querria dar mis mas sinceros agradecimientos a LucyxSting y Meimei11, por su apoyo incondicionado y sus comentarios que me dan animos para seguir con este fic. ¡Muchisimas gracias chicas!

¡Espero que hayan disfrutado de la lectura y hasta el próximo cap!