n/a: ¡Hola! creo que ya se me hizo rutina subir capitulos los miércoles y sábados, así es que aquí estoy. Espero les guste el de hoy, a mi me gusta, soy muy cursi para escribir, lo sé... ¡pero no puedo evitarlo! jaja saludos y como siempre, espero ansiosa sus comentarios.
….
Ya sentada en su lugar en el avión, Emily se había acomodado a ver si lograba dormir un poco. No había dormido nada y ahora estaba cansada, la noche de diversión con los amigos le pasaba la cuenta.
Lo peor era que aún no sabían si al llegar a Virginia se podrían ir a sus casas, o si tendrían que atender otro caso. Rogaba por la primera opción.
Pero no podía dormir.
Los demás miembros del equipo, quienes sí habían recuperado algunas horas de sueño después de ir al club, no como ella que se había ido a divertir con su novio, metían un ruido increíblemente molesto mientras conversaban y jugaban a las cartas en los asientos detrás del de ella.
Era inútil. No podía dormir, pero seguía con los ojos cerrados, no perdía la esperanza de caer en los brazos de Morfeo.
Y finalmente, luego de unos minutos lo estaba logrando, hasta que una voz muy familiar le habló bajito.
-Hola-
Ella abrió los ojos despacio al oír esa voz que le hacía acelerar el corazón.
-¿sigues molesta?- preguntó Aarón, aún hablando despacio.
-No estoy molesta.- respondió ella, volteando su cabeza en dirección a él para mirarlo.
-Siento haber causado una discusión- se excusó Hotch.
-Siento haberte respondido así. No debí hacerlo.- se disculpó ella también.
Ambos sabían que habían hecho algo mal. No había sido nada grave, pero a ninguno de los dos les había caído bien aquella discusión, había sido una verdadera tontería.
-Emily tú tienes razón, no debo meterme en tus cosas, aunque tengamos una relación tienes derecho a tener cierta privacidad, no es justo que de la noche a la mañana yo llegue a querer meterme en todos tus asuntos.- insistió.
Emily suspiró y sonrió de lado. ¡Era tan tierno! Acarició su mejilla y le respondió hablando bajo ella también.
-Hotch, está bien. Si yo no quisiera que te metieras en mis asuntos, significaría que no te quiero en mi vida y eso no es así. Acepté ser tu novia porque quiero que compartamos nuestras vidas el tiempo que sea que dure lo nuestro.
-Pero yo me paso de la raya a veces, lo reconozco…-se lamentó él- y es que mis celos se me van de las manos y yo no lo puedo controlar.
-Y me gusta que sea sí, Aarón. Eso me demuestra que te intereso- reconoció ella.
Aarón tomó la mano de Emily y apoyó sobre su muslo, poniéndose a jugar con sus dedos.
-Pero yo no quiero que con el tiempo eso sea un motivo que desgaste la relación…
-Eso no va a pasar. Hotch, no seas melodramático. Es la primera discusión que tenemos, no vamos a terminar por ello- aclaró la morena, mientras se volteaba en su asiento en dirección a Aarón, para quedar más cerca de él.
El sonrió y se inclinó un poco para besarla en la frente.
-Gracias por aguantarme.
-Si, agradece que tengo paciencia- bromeó ella- y ahora también tengo sueño.
-Ven aquí, duerme un poco.
Aarón la acomodó en su pecho, abrazándola para que durmiera. Emily se sentía cómoda y segura en sus brazos, y finalmente pudo conciliar el sueño. Aquello era lo que le faltaba para poder dormir; Los brazos de Aarón, su aroma y su compañía.
Jennifer Jereau no pudo evitar sonreír al ver desde su asiento aquella escena. Ella tampoco se había imaginado jamás que entre su amiga y amigo podría nacer el amor, un amor que se veía tan limpio y sano, y muy prometedor.
-¿Por qué sonríes? –Le preguntó García.
JJ apuntó con su mentón en dirección a Emily y Aarón, quienes estaban profundamente dormidos.
-Es increíble.
-Ni que lo digas. Aún no me acostumbro- confesó Penélope. -¿Crees que lo de ellos funcione?
Jennifer no dudó un segundo es responder.
-Sí, y lo espero de corazón. Ambas sabemos que desde su divorcio Aarón no había encontrado a qué aferrarse para mantenerse en pie, digo, aparte de Jack. Y bueno, Emily… también necesitaba a alguien, si bien es una mujer independiente, es obvio que necesitaba amor en su vida, otro cable a tierra aparte de ella misma. Se hacen bien, el uno al otro se hacen bien.
García asintió con una brillante sonrisa. Cuánta razón tenía su amiga.
-Espero no tengan problemas con los superiores- comentó Penélope- se ven tan felices que moriría de tristeza si eso ocurriera. Eso significaría que alguno de los dos tendría que dejar su puesto, o que deberían terminar.
-¡Encuentro que esas reglas son tan estúpidas!- se quejó JJ. –mira que mandarte a no tener sentimientos por ciertas personas.
-Te apuesto que esa regla la inventó Strauss. Claro, como ella no tiene sentimientos y no se enamora- bromeó Penélope, y ambas se echaron a reír.
Rossi, quién había estado poniendo oído a la conversación de las rubias, sonrió desde su asiento. Si ellas supieran…
...
Ya de vuelta en la oficina de la UAC, el equipo fue recibido por Strauss, quién quería felicitarlos por el buen trabajo que habían hecho en Las Vegas, y de paso, quería asegurarse de que Hotchner estuviera bien, pues se había enterado de que había resultado herido y quería cerciorarse de primera mano que quién dirigía al equipo se encontrase al cien por ciento.
Luego de eso, les comunicó que podían tomarse el resto del día libre, que de recibir un nuevo caso, lo atenderían mañana. Ella necesitaba a sus agentes descansados y despejados para cubrir los casos, cansados no trabajarían efectivamente.
Y luego se fue.
Hotchner y Prentiss respiraron tranquilos en cuanto la señora Strauss salió de la oficina sin decirles nada a ellos sobre su otro tema.
-Día de suerte- festejó Morgan- Miren que bien, nos fue bien en el caso, luego nos fuimos de apuestas y fiestas, y ahora nos dan el día. No se ustedes pero yo me voy a mi casita, este bombón de chocolate necesita reponer energías para toda bella dama que solicite su compañía.
El egocentrismo de Derek hizo que todos rieran.
-Sí bombón, ve a descansar que mañana te queremos como siempre igual de guapo y fresco- le dijo García, dándole un beso en la mejilla.
-¿Me llevas, Morgan?- pidió JJ.
-Nunca podría decirle que no a una rubia tan irresistible- bromeó.
-No te propases, Will es muy protector y cuidadoso con tu territorio- advirtió Hotchner, ganándose una carcajada irónica de parte de Emily. ¿De veras él hablaba de novios protectores?
La reacción de Prentiss no pasó inadvertida para los demás. Aarón levantó los brazos defendiéndose.
-El que esté libre de culpas que lance la primera piedra- dijo JJ, riendo.
Todos se fueron a disfrutar su día libre, Morgan a descansar, JJ a pasar tiempo con su hijo luego de retirarlo temprano de la guardería, Penélope se reunió con Kevin, su novio, para ver una película en el cine y Reid, programó una cita con Cindy, la chica que le quitaba el sueño.
Y como siempre Aarón y Emily fueron los últimos en dejar la oficina. Ella lo estaba acompañando en su oficina, él había tenido que quedarse a terminar unos papeles del caso recientemente concluido.
-¿No te ha dicho García nada acerca de las fotos aún?- preguntó mientras llenaba una ficha.
Emily, quién estaba metida en el computador, negó con la cabeza.
-No. Ya hasta se me había olvidado. Debe haber sido una broma de mal gusto y ya- respondió sin quitar la vista del computador.
Aarón se dio cuenta y dejó los papeles a un lado para ir a mirar qué la tenía tan concentrada.
-¿Estás jugando Candy Crush?- preguntó riendo.
Emily asintió sin dejar de mirar la pantalla. Estaba concentrada, mordiéndose la puntilla de la lengua.
-¡la pasé! –gritó eufórica luego de unos segundos, cuando logró pasar de nivel.
Aarón la miró con el ceño fruncido, ella sonreía triunfante.
-Llevaba varios días tratando de pasar esa jodida etapa. Me diste suerte.- dijo contenta.
Hotch negó con la cabeza y luego sonrió. Su novia jugaba el mismo juego que le encantaba a su hijo de ocho años. Eso era algo nuevo, nunca se lo esperó de Emily, y era otra cosa que descubría de ella y que le encantaba, otro atributo agregado a la lista de razones por las cuales debía enamorarse de Emily Prentiss.
-¿Qué vas a hacer hoy?- preguntó Aarón, aún sonriendo.
-Irme a casa, supongo- respondió mientras apagaba el computador.- ¿Ya terminaste con eso? –preguntó apuntando los papeles.
-Ya casi.- dijo Aarón volviéndose a los papeles.
-¿Y tú, que harás en tú día libre? ¿Tienes algún panorama?- preguntó alzando las cejas de manera sugerente. Aarón rió.
-Podríamos ir a mi casa, puedo cocinar algo y lueg…
-¡si, por favor!- lo interrumpió ella.- si vas a cocinar, de inmediato mi respuesta es ¡sí!
Aarón no pudo evitar echarse a reír nuevamente. Definitivamente le gustaba mucho descubrir cosas nuevas de Emily.
…
-Es medio tonto que tengamos que viajar en autos separados si vamos al mismo sitio- comentó Aarón mientras ingresaban a la cocina de su casa.
-Sip- estuvo de acuerdo Emily- pero no se puede de otra forma.
-Si me dejaras llevarte y traerte…- insinuó él.
-No. No. –Negó rotundamente ella.- eso sería sospechoso. Además, teniendo mi auto conmigo me hace sentir independiente.- agregó.
-Bien, bien.- aceptó Aarón- no voy a robarle su independencia, señorita- la besó.- ¿qué quieres comer?
-Macarrones con queso, ¿podría ser?- El asintió.
-Mi especialidad.
-Y nuggets de pollo- agregó en un bostezo.- perdón.
-Necesitas dormir. Anoche no dormiste nada, ve a descansar mientras yo me encargo del almuerzo, ¿sí?
-No- se acercó a él y se abrazó a su cintura.- mejor te ayudo a cocinar, comemos, y luego nos vamos a dormir juntitos y abrazaditos. ¿Qué te parece eso?- sugirió besándolo en la boca.
Fue un beso largo, lento, entregado. Ambos lo disfrutaron. Al separarse, unieron sus frentes y Aarón sonrió.
-Me parece la mejor idea en mucho tiempo.
¿Y cómo iba a negarse, si ella lo convencía de ese modo?
En las semanas que llevaban de relación, Emily había ido a la casa de Aarón muy pocas veces, sus encuentros solían ser en el departamento de ella, pero disfrutaba estando con Hotch, fuera duendo fuera. Estaría bien si la compañía era él.
Cocinaron entre los dos, riendo y haciendo comentarios del caso recientemente finalizado y la divertida noche que habían tenido en el casino, y luego ella con los demás del equipo en el club.
Ya sentados en la mesa, mientras disfrutaban la comida, seguían conversando, y mirándose como dos jóvenes enamorados.
-¿En serio Reid bailó con las tres? Eso me lo espero de Morgan, pero Spencer…- rió Aarón.
Emily asintió mientras daba un sorbo a su vaso de jugo de naranja.
-Sí, se comportó muy bien, no quiso dejarnos solas, dijo que podía aparecer un psicópata acosador y que no quería poner en riesgos a las hembras de la UAC.
-Me hubiese gustado ver eso.- comentó Aarón, sonriendo por la imagen mental que tenía del serio agente Spencer bailando con tres chicas.
-Podrías haberlo hecho. La próxima vez, deberías ir a bailar con nosotros.
-Em, por favor. ¿Yo salir a bailar? En esos sitios se baila de todo, yo no bailo de todo.- dijo con el ceño fruncido.- además el resto de la gente me miraría como un bicho raro, ¿te imaginas a un viejo como yo en un sitio como aquél?
-Que pensamiento más anticuado, Aarón- lo regañó ella- En primer lugar no eres viejo, aparte te conservas muy bien- dijo ella en tono sugerente.
Aarón rió.
-Además- prosiguió ella- no necesariamente tenemos que ir a una discoteca o un lugar lleno de jóvenes como dices tú. Podemos ir a bailar salsa o algo así, hay lugares a los que va gente de todas las edades.
-Nombras la salsa como ejemplo porque has tomado clases, ¿siempre vas a querer dejarme en vergüenza?- bromeó él.
Emily rodó los ojos, pero luego le sonrió.
-Quiero que lo pasemos bien. Que tengamos una relación normal. Me gusta estar contigo Aarón, y en serio disfruto cuando nos encerramos por horas en mi apartamento, pero me gusta la idea de tener otros panoramas contigo y con los demás también.
-Entonces… quieres hacer panoramas conmigo.- dijo él, más que preguntar.
-Eso es lo que estoy diciendo.-afirmó la pelinegra.
-Bien, los fines de semana por las mañanas con Jack vamos a andar en bicicleta por el parque, o a trotar. ¿Qué dices?
Emily no supo que responder a eso, ella le estaba proponiendo empezar a hacer cosas juntos, pero él había incluido a Jack en uno de esos planes, ella aún no sabía cómo manejar ese tema, era algo delicado.
-Voy a hablar con Haley el viernes, le voy a contar de lo nuestro. Luego de eso, se me ocurre que podrías irte acercando a Jack, ya sabes… para ver como se llevan en este nuevo ámbito. Estoy seguro que estará fascinado de que alguien se sume a nuestras mañanas deportivas.
Ella suspiró, mientras pensaba que decir.
-Aarón, no es que no quiera pasar tiempo con tu hijo… es solo qué, no quiero quitarle a él el tiempo que tiene contigo- habló finalmente.
-Em- dijo él tomándole la mano- eso no va a pasar, puedo compatibilizar las cosas. Necesito saber que las dos personas que más me importan en esta vida, pueden pasar tiempo conmigo al mismo tiempo.
Su respuesta sonaba totalmente coherente para Emily. Cualquier persona querría eso, y aunque para ella sería algo difícil, no podía negarse a una petición como esa por parte de su novio.
Ella se había comprometido a hacer las cosas que estuvieran a su alcance para que esto funcionara. Aquello estaba muy a su alcance, comenzar a pasar tiempo con Aarón y su hijo sería algo difícil, pero seguramente no imposible.
-Bien, pero tendré que conseguir una bicicleta.- respondió finalmente con una sonrisa
Sonrisa que Aarón devolvió, pero unas tres veces más grande.
-No hay problema. Podemos ir a comprar una en cuanto tengamos un tiempecillo. ¿Qué dices?
-Eso sería genial.
-Gracias Em.- dijo sincero.- gracias por hacer esto por mí.
Ella no respondió nada, solo le dio otra gran sonrisa, de esas que a él le iluminaban el alma.
Luego de terminar de cenar, Aarón fue a lavar los platos y ella fue a cepillarse los dientes en el baño. Sacó su neceser de su cartera y partió.
Al entrar, se impresionó al ver el cesto de la ropa sucia lleno de las camisas de Aarón, algo que le causó curiosidad, pues él tenía muchas, pero el canasto no daba a basto, debían de estar todas allí.
Se lavó los dientes y partió al cuarto de Hotch, en dónde iban a descansar como ella lo había propuesto antes. Se quitó sus botas, se sentó en la cama y lo esperó, mientras veía unas fotos en su celular, fotos en las que aparecían Spencer, Derek, Penélope, Jennifer y ella. Eran de la noche anterior. Sonrió al verlas, en la mayoría salían haciendo caras graciosas mientras bailaban, definitivamente lo habían pasado muy bien.
-¿Y esa sonrisa?- preguntó Aarón entrando en la habitación.- espero sea por mí.
-La mayoría de las veces así es. Pero ahora veía unas fotos de anoche.- respondió ella.
Aarón, quien luego de sacarse los zapatos se estaba quitando la corbata, se encaminó hasta el closet para tomar una polera más cómoda. Instante en el que Emily observó que solo le quedaban dos camisas limpias colgadas allí. Inmediatamente se le vino a la cabeza la imagen del cesto lleno de camisas sucias.
-Oye- le dijo Emily, olvidándose de las camisas por un momento- Nosotros no tenemos ninguna foto juntos.
-¿Cómo que no?- preguntó Hotch al tiempo que se calzaba un pantalón de buzo.- tenemos varias, en cenas, en la oficina, en karaokes…
-Sí, sí. Tenemos varias así, pero no una que demuestre que somos pareja. En las fotos en las que salimos juntos, solo aparecen dos agentes o dos amigos. No dos novios.- respondió mordiéndose el labio inferior despacio.
Aarón la miró y sonrió, tirándose en la cama junto a ella.
-Saquémonos una ahora.- le dijo entonces, ganándose una mirada alegre de ella.
Eso era lo que ella quería. Quería una foto que mirar en su departamento cuando lo extrañara.
Ella se acercó a él, apoyando su cabeza en su hombro, estiró su mano con el celular apuntando hacia ellos y sacó una foto.
Amos sonrieron al ver como habían salido.
-¿Otra?- pidió ella.
Aarón asintió, esta vez tomó su cara entre sus manos y la besó. Emily capturó la foto en el momento preciso.
-Oye, somos guapos.- bromeó ella al ver la foto.
-Tú lo serás- la piropeó él.
-Tonto, juntos no lo hacemos nada de mal.- le dijo mientras dejaba el celular a un lado en la mesa de noche de Aarón.
Hotchner se recostó de lado para poder mirarla, apoyando su cabeza sobre su mano izquierda, mientras que con el otro brazo se abrazó a la cintura de Emily.
-Me gusta mucho que estés aquí. Conmigo. Deberías venir más seguido.
Emily sonrió y sus ojos brillaban cuando lo miró de vuelta.
A ella también le gustaba demasiado estar con él. Era algo totalmente nuevo, nunca se había sentido así, jamás pensó necesitar tanto estar con una persona.
Seguía asustándole un poco aquella nueva forma de sentirse atraída por alguien.
Pero al pensar en que ese alguien era Aarón, el miedo desaparecía. Conocía a Hotch, lo conocía hace tres años y no tenía duda de que era una persona ejemplar, de buenos sentimientos, confiable, y entre otras cosas más. Pero ella estaba descubriendo esta nueva parte de él, la que reía, la que le decía te quiero, la que le tomaba la mano y la hacía poner nerviosa a menudo.
-¿Te quedarás conmigo?- preguntó Hotchner.- nunca hemos pasado la noche en mi casa- dijo acariciándole suavemente la cintura, por debajo de su blusa.
Algo que a ella le provocaba escalofríos. Aarón sonrió al notar que se le ponía la piel de gallina.
Ella pensó alguna razón para no quedarse con él esa noche, pero no encontró ninguna. Tenía ropa de cambio en su maleta que había llevado a Las Vegas, Sergio tenía comida suficiente por si el viaje se alargaba, y también le había dejado la ventana junta para que saliera a hacer sus necesidades.
Y por otro lado, tenía muchas ganas de quedarse con él.
Emily no respondió a su petición. Solamente se acercó más a él y lo besó.
Un beso que comenzó despacio, tierno, y que con cada segundo iba aumentando la intensidad, hasta volverse apasionado, necesitado.
-¿eso es un sí?- preguntó en medio del beso.
Hotchner subió su mano lentamente hasta llegar a su pecho, lo acarició despacio por sobre el sostén. Ganándose un gemido por parte de Emily.
Ella asintió, volviéndolo a besar, esta vez en la mejilla, luego repartiendo besos por su mandíbula hasta llegar hasta su oído, en dónde susurró:
-Te juro que te haría el amor ahora mismo.
-¿y qué te detiene?- preguntó divertido, alzando una ceja.
-estoy malditamente cansada. He dormido no más de dos horas.- respondió ella frunciendo los labios.
Aarón rió fuertemente. Él también se moría de ganas por volver a hacer el amor con ella. Pero ella estaba cansada, él respetaría eso.
-Ven aquí, boba.- dijo acomodándola sobre su pecho.- vamos a dormir unas cuantas horas, y después, cuando despertemos… vemos qué pasa. ¿Sí?
Emily asintió, y enredó sus piernas con las de Aarón. Tenía frío. Él se dio cuenta y se estiró un poco para alcanzar la manta que estaba a los pies de la cama, y tapó sus cuerpos con esta.
Al despertar, Emily estaba totalmente desorientada. Solo sabía dónde estaba, pero no tenía idea que hora era ni que día, no entendía si ya se tenía que levantar para ir a trabajar o si se debía poner su pijama para seguir durmiendo, ni si la oscuridad se debía a que era la madrugada o la noche. No sabía si el desagradable sonido que emitía el celular era una llamada entrante o la jodida alarma.
Se deshizo del abrazo de Aarón y buscó a tientas en la oscuridad su celular sobre el velador, vio la hora y eran las nueve p.m. ¡Habían dormido toda la tarde!
-Penélope- respondió el teléfono con voz perezosa.- ¿qué pasa pequeña?
-¡Em! Han abierto el correo.- anunció hablando muy rápido.- El mensaje lo enviaron desde un cyber café. Los datos del correo electrónico son falsos así que aún no puedo descubrir quién es por ese lado, peeero investigué quién vive por allí cerca del cyber café y me aparece un tal Ian Doyle. ¿Te suena?- dijo con voz acusadora.
Emily estaba confundida, no solo por el hecho de haber despertado recién, sino que aparte García había hablado tan rápido que ella no lograba asimilar si hablaba con su amiga o con Reid.
-¿Ian Doyle?- repitió el nombre Emily, llamando la atención de Aarón, quién se acercó a ella, abrazándola por la espalda descansando su mentón en el hombro de ella.
-Mira, Emily Prentiss. No voy a recriminarte ahora por el hecho de no haberme contado nada de este tipo, ni que me haya tenido que enterar por JJ que tuviste algo con él hace poco y que fueron novios por mucho tiempo, pero te prometo que si me vuelvo a enterar de una cosa así tuya y no la escucho de tu propia boca, te saco los ojos y…
-Ya, ya. ¡Perdón!- la interrumpió la morena- Gracias por avisarme, eres un sol.
-Sí, eso lo sé no tienes que decírmelo.- respondió la rubia.
-Te quiero pequeña.
-Y yo a ti. Mala amiga. –Bromeó- nos vemos mañana.
Luego de colgar la llamada, Emily se intentó parar de la cama pero los brazos de Aarón no se lo permitieron. Volvió a intentar pero la agarró más fuerte. Hasta que se rindió.
-No te vayas- le susurró en el oído.
¿Estaba loco? ¿A dónde se iba a ir? Si ella quería quedarse atornillada a su lado el tiempo que él se lo permitiera.
-No me voy, solo quiero ir por mi bolso al coche.- respondió ella, desordenándole el cabello.
-No. Luego voy yo. Hace frío y está oscuro.- le ordeno él con tono autoritario. Ella alzó una ceja.
-Le informo, señor Hotchner, que me considero bastante autosuficiente e independiente como para ir a mi auto por mis cosas. No necesito que usted, señor, lo haga por mí.- dijo en tono acusador.
-Lo tengo clarísimo, Prentiss. Pero ocurre algo.
-¿Qué ocurre?- preguntó ella manteniendo su tono firme.
-Hoy no necesitarás pijama- dijo antes de lanzarse sobre ella haciéndole cosquillas.
Emily se desesperó. Las cosquillas podían con ella definitivamente, en su interior pensaba que debía controlarse porque normalmente cuando le hacían cosquillas, ella reaccionaba con golpes para defenderse. Pero ni eso podía hacer, Aarón estaba arrimado sobre ella y no le permitía defenderse. Ambos reían, pero la risa de ella contenía quejidos y suplicas.
-Ganas, ganaste- se rindió ella.- pero por favor basta.- pidió agotada.
Aarón continuó riendo, pero complació su pedido, aunque sin salirse de dónde estaba. Le sujetó sus manos por encima de su cabeza y se inclinó más cerca de ella.
-Te quiero.- le dijo antes de besarla.
-Y yo a ti.- le respondió ella en medio del beso.
Finalmente Aarón se salió de encima de ella y Emily se puso de pie, aventándole una almohada en la cara.
-Me las pagarás, Aarón Hotchner- dijo en tono amenazante. El volvió a reír.
Pero pronto se puso serio, recordando la llamada de García.
-Uf, el jefe se puso serio.- sentenció bromeando Emily, volviendo a sentarse en la cama- ¿qué pasa?- preguntó evaluando su rostro.
-¿Qué te dijo Penélope de Ian?- preguntó con el ceño fruncido.
Ah, era eso, por supuesto. Pensó Prentiss. Extrañada porque se hubiera demorado tanto en preguntar.
-Me dijo que habían abierto el correo que ella envió para rastrear a quién mandó las fotos, pero que de ahí no pudo sacar mucha información porque los datos de la cuenta eran falsos, pero que se dio el tiempo y escudriñó en los alrededores del cyber café desde dónde fue enviado el mail y dio con el nombre de Ian.- respondió fluidamente.
-¿él mandó las fotos? ¿Y para qué?
Ella se encogió de hombros y se relamió los labios. Ella no podía saber eso, y no lo comprendía. ¿Por qué los seguía? ¿Qué ganaba Ian con tener esas fotos en su poder?
-Sinceramente no lo sé. Nunca se me ocurrió que sería él- se quedó callada mientras pensaba- bueno, si lo pensé, pero lo descarté.
-¿Y puedo saber por qué lo descartaste?- preguntó con curiosidad a flor de piel.
-Porque la última vez que lo vi, aquella vez que le dije que había alguien en mi vida, él me dijo que se la iba a jugar por mi- respondió pausadamente, evaluando la reacción de Aarón.
Él bufó.
-Por eso lo descarté. -Continuó ella- Buscar una oportunidad con alguien no significa mandarle fotos que se pueden considerar como una amenaza. ¿O sí?- preguntó mientras sentada en la orilla de la cama, se ponía sus botas.
-Bueno, no es mi estrategia de conquista- respondió con sinceridad Aarón, haciendo reír a su novia.- Pero no sé si sea la de Ian.
-A estas alturas, no lo sé, Amor- respondió Emily- Y tampoco sé que pretende. Voy a hablar con él acerca de este asunto, mientras antes lo solucionemos, mejor.
Y hubo silencio luego de que ella dijera esas palabras. Aquello no le había gustado nada a Hotchner. Él no quería que su Emily hablara con su ex novio, no quería que se vieran, no quería que pensara en él, jamás, de ninguna forma.
Él suspiró pesadamente.
-No quiero qu…-
-No, Aarón. No te estoy preguntando si es que puedo o no hablar con él.- lo interrumpió.- te estoy avisando que me juntaré con él para aclarar todo este lío y saber qué diablos pretende.- sentenció ella en tono serio.
Aarón maldijo en su interior. Definitivamente no quería eso. Pero realmente era la única solución.
-De acuerdo- dijo con desgana y evidente molestia.
Emily se acercó a él, tomó su barbilla con su mano y le dio un rápido beso en la boca antes de ponerse de pié y salir en búsqueda de su bolso a su auto.
Había sido un beso rápido, pero suficiente para que Aarón se olvidara de la imagen de ella con Ian y sonriera.
Sonriera porque ella estaba con él, porque había aceptado ser su novia, porque lo besaba en medio de una discusión, porque lo interrumpía y le hablaba con autoridad, porque lo sacaba de sus casillas, porque intentaba mantener una conversación en medio del acto cuando hacían el amor, porque tarareaba canciones cuando iban en silencio en el auto, porque había aceptado hacer deporte el fin de semana por la mañana con él y Jack, porque lo quería, y porque simplemente era Emily. Su Emily, quién llenaba su mundo de alegría.
