Hola!

Ehm… primero que nada les agradezco sus comentarios, todas son muy lindas conmigo :)

Y ahora las dejo con la lectura! *huye*

:::///*Cindy Elric*\\\:::


Lluvia

Ya era tarde, casi atardecía, casi llegaba la noche y Sesshoumaru estaba inusualmente inquieto, pero ¿cómo no estarlo? Si esa noche reiniciaría esa estúpida maldición convirtiéndolo en un despreciable humano otra vez, ya bastante le había costado deshacerse de esa desagradable sensación y cuando por fin estaba tranquilo recobrando su sano juicio y su frialdad de siempre tenía que caer nuevamente en ese juego… pero algo más molestaba al youkay, además de tener que convertirse en humano un mal presentimiento lo molestaba desde que esa maldita bruja los había visitado, nada bueno podía seguir a su visita, no si había sido justo el día que la maldición recomenzara.

-Demonios… -masculló entredientes mirando hacia el horizonte, pronto los colores empezarían a teñir el cielo y esa era su señal para desaparecer.

-¿Y ahora qué le pasa? –pregunta extrañada la sacerdotisa, desde hace horas que veía al demonio inquieto, cambiando de ubicación y mascullando maldiciones por lo bajo, demasiada actividad para alguien molestamente imperturbable.

-¿De qué habla señorita? –la niña la mira confundida mientras come.

-De nada Rin, no te preocupes –le sonríe y luego ve que nuevamente el youkay se levantaba pero esta vez parecía estarse alejando de ellos- ¿y tú a dónde vas?

Sesshoumaru escuchó la pregunta y frunció el ceño, no les diría por ningún motivo la razón de su retirada y mucho menos le daría explicaciones a una humana, así que sin decir nada hizo un desprecio general alejándose en silencio, el sol casi se ocultaba y él también debía hacerlo.

-Es un grosero –bufó la chica cruzándose de brazos y alzando la mirada al cielo.

-No se enfade señorita Kagome, el señor Sesshoumaru es así con todos –le sonríe la niña mientras Jaken suspira pesadamente al estar de acuerdo con la pequeña.

-Eso lo hace aun peor… bueno, sigamos comiendo.

La noche cayó regresando a Sesshoumaru a esa maldita pesadilla, otra vez estaba en medio de un desconocido bosque ocultándose de su grupo, ocultando la humillación de la que era víctima, nuevamente teniendo que abandonar su armadura porque no tenía las fuerzas para sostenerla, mirando sus manos y su cabello repudiando aun más a la raza humana… ¿Por qué? ¿Por qué demonios tenía que haber sido él quien cayera en esa absurda situación?

-Esto no podría ser peor…

Y como si de un conjuro se hubiera tratado sintió algo frío en su cabeza obligándolo a alzar la vista para ver como pequeñas gotas empezaban a caer del cielo, debían estar bromeando, no podía ponerse a llover justo cuando se encontraba en ese estado, no estando en un cuerpo tan estúpidamente frágil que de seguro enfermará por algo tan burdo… gruñó entredientes al ver como la débil garuga empezaba a tomar fuerzas, pasando de mojarlo a empaparlo en tan sólo unos minutos, si él fuera un youkay, si estuviera en su estado normal de seguro y eso no le molestaría, nunca a huido de una simple lluvia, el mojarse nunca ha sido algo por lo que preocuparse pero ahora… ahora tenía que buscar resguardo, no podía seguir ahí, no sintiendo ese intenso frío en todo su cuerpo…

Caminó sin rumbo fijo, no porque quisiera seguir escondiéndose es sólo que estando en esa despreciable forma y con la molesta lluvia a su alrededor no podía ver bien y entre un bosque desconocido y con un camino inexistente la tarea de encontrar un refugio era aun más difícil, hasta que para su alivio a metros pudo divisar lo que parecía una cueva… excelente, pensó al momento de acercarse, ese lugar parecía perfecto, se resguardaría de la lluvia y además le serviría para ocultarse de ojos curiosos, si, era un lugar óptimo para sus planes si no fuera por un simple y desagradable problema…

-¿Sesshoumaru?

El nombrado abrió sus ojos sorprendido, no podía ser verdad, no podía haberse encontrado con precisamente esa humana estando convertido en eso… no, su suerte no podía estar tan maldita, ¿acaso estaba siendo castigado por algo? Ehm… bueno, eso si es posible.

-Eres tú –se limitó a decir frunciendo el ceño aun a metros del interior de la cueva, viendo como la chica lo miraba sentada cerca de la entrada, ¿estaba sola? ¿En dónde habían quedado la niña y su sirviente?

-¿Qué haces aquí Sesshoumaru?

Kagome lo miró curiosa, era extraño volverlo a ver, ya era casi un mes desde que no se lo había encontrado, algo que no le pareció extraño ya que sus encuentros habían sido sólo casualidades, después de todos ellos eran desconocidos, pero ahora, viéndolo ahí parado a metros de ella le hizo sentir algo extraño en su interior, ¿acaso había extrañado a ese joven desconocido?

-¿Tú qué haces aquí?

-Yo estoy refugiándome de la lluvia –respondió sincera notando por primera vez lo empapado que se encontraba quien la miraba con su acostumbrada tranquilidad- ¿qué haces aquí?

-Nada.

-¿Por qué te están mojando?

-Por la lluvia –respondió lo obvio notando como la chica fruncía levemente el ceño.

-No me refiero a eso, quiero saber por qué no te refugias.

-No tengo donde –pronunció sin planearlo en realidad, él no quería mantener una conversación con ella pero seguía respondiendo sus preguntas.

-¿No tienes…? –Lo mira preocupada- ¿a qué te refieres con eso?

-A nada –desvía la mirada, no le gustaba lo que se reflejó en los ojos frente a él, esa mujer lo miraba con preocupación, con lástima… y él no quería, no necesitaba ni merecía la lástima de nadie, mucho menos de ella.

La sacerdotisa sintió el tono frío de esa voz y reflexionó lo que desde hace tiempo había cruzado por su mente, la aparente similitud de ese joven con el youkay que siempre la sacaba de quicio, en verdad eran parecidos, sus ojos, su complexión, su voz… todo en ellos parecía igual pero a la vez habían detalles que los separaban, era obvio que quien seguía mojándose frente a ella era un humano, el color de su cabello era diferente a la del Sesshoumaru el demonio sin contar esas expresiones y demostraciones de emociones que el youkay jamás ha mostrado frente a ella (y de seguro frente a nadie).

-Buenas noches…

Ambos jóvenes voltearon su rostro encontrándose con la responsable de ese saludo y frunciendo el ceño a la vez al reconocer a esa mujer, era la bruja que los había visitado horas antes las que los miraba con una sombrilla en mano y sonriéndoles ampliamente.

-¿Qué haces aquí? –cuestionó Sesshoumaru, tenía que ser una broma de mal gusto, esa mujer no podía estar ahí.

-Sólo estoy paseando –le sonríe y luego mira a la chica- ¿está Sesshoumaru?

-¿Eh? –la mira confundida, no porque no la hubiera escuchado sino porque se sorprendió al ver que el joven conocía a esa mujer.

-Te pregunto si Sesshoumaru está, necesito hablar algo importante con él –dice mirando de soslayo a quien estaba evidentemente furioso.

-No, él se fue no se a donde.

-¿Y tú estás sola? ¿Dónde está la niña y Jaken?

-Están en el interior de la cueva –responde aun mirando extrañada la molestia del chico.

-Oh, ¿y tú por qué no estás con ellos? Acaso… -sonríe de lado- ¿estás esperando a que Sesshoumaru regrese?

Esa pregunta tomó por sorpresa a Sesshoumaru que relajó su expresión al instante.

-Dime Kagome, lo estás esperando ¿verdad?

-Eso a usted no le importa –respondió con el tono más cortes que pudo encontrar, no le gustaba esa mujer ni tampoco el haber sido descubierta, porque si, se había quedado cerca de la entrada para ver cuando el youkay se dignaría a regresar y no porque estuviera preocupada por él, a ella no le interesa que se pierda con esa lluvia, que se moje, que se resfríe o que se muera… no, a ella no le importaban esas cosas…

-No te pongas a la defensiva, era sólo una pregunta –amplia su sonrisa y ahora mira al joven-, disculpa pero, ¿nosotros nos conocemos?

-Por supuesto que no –vuelve a fruncir el ceño, esa mujer quería jugar y él no podía hacer nada para evitarlo, ella podría ponerlo en evidencia en cualquier momento, bien sabía que esa bruja ya había descubierto su verdadera identidad.

-¿En serio? Porque me pareces familiar… -se acerca y lo mira de pies a cabezas- tienes un gran parecido con un demonio al que conozco, ¿no estás de acuerdo conmigo Kagome? –Mira a la chica que ahora parece un poco desconfiada- sus ojos son idénticos, su voz también y su complexión… si no fuera porque eres humano diría con seguridad que eres Sesshoumaru.

Y ahora él quiso matarla, desgarrarle la garganta para callar esa molesta voz, esa bruja… esa bruja estaba jugando con él tratando de ponerlo en evidencia y lo peor es que lo estaba haciendo justo frente a la sacerdotisa, a ella que por alguna razón era la última persona que esperaba que lo descubriera.

-No sé de que hablas –le da la espalda, dispuesto a marcharse de ahí, aunque estuviera huyendo, aunque eso fuera algo cobarde no le importaba.

-Estoy segura de que Kagome se ha hecho la misma pregunta, ¿no es así? Además… -se apresura a interponerse en el camino de quien iba a huir- el que escapes te hace aun más sospechoso, Sesshoumaru…

Sesshoumaru enfrentó a los ojos frente a él, despreciándola, odiando a esa mujer mucho más que antes (aunque suene imposible).

-Si insistes en huir le contaré todo sobre la maldición a esa chica –murmuró para que sólo él la escuchara y notando entretenida como el joven empezaba a emanar un aura maligna a su alrededor.

-No te atreverías.

-Sabes muy bien que si –sonríe ladina- así que decide, te quedas o te pones en evidencia.

Sesshoumaru oprimió su puño con fuerzas, reteniendo ahí la furia, sintiendo como por la presión se hacía daño en su mano pero sin importarle el dolor, no, todo era insignificante comparado con esa humillación.

-Así me gusta Sesshoumaru –dice viendo como el joven volvía a voltear hacia la cueva- bueno, yo los dejo, regresaré para ver si Sesshoumaru volvió, nos vemos –y sonriéndoles a ambos desaparece en un segundo.

Kagome estaba confundida por todo lo ocurrido, no entendía nada y no sabía si preguntar o no… el chico parecía en verdad enfadado y temía el aumentar esa molestia o quizás… ser la razón de ella.

-Sesshoumaru… -murmuró algo insegura viendo como los dorados volvían a enfocarse en sus ojos, notando el hielo en ellos y sintiendo un escalofrío recorrer su espalda.

-¿Qué quieres? –preguntó cortante y con hiel en su voz.

-Y-yo… -desvió la mirada, buscando algo en el suelo, en su cabeza, ese tono frío la hería como nunca supuso podría herirla, no le gustaba que ese chico que ella consideraba dulce la tratara así, a ella… le dolía demasiado ese trato- nada.

Un silencio incómodo los envolvió, Sesshoumaru no podía marcharse como quería porque sabía muy bien que esa maldita bruja regresaría y podría abrir su repugnante boca para ponerlo en evidencia, mientras que Kagome no sabía que pensar, se sentía estúpida, débil… frente a ese chico siempre se comportaba así, si fuera Sesshoumaru el demonio quien la tratara de una manera tan fría e indiferente a ella no le importaría, hasta lo enfrentaría enfrascándose en una estúpida discusión, pero con Sesshoumaru el humano no podía hacer eso, con él sentía que estaba bien verse débil, mostrarse frágil porque él siempre había estado en los momentos que lo había necesitado.

Entonces la sacerdotisa tomó una decisión, no quería dejar esa sensación de seguridad que el chico le transmitía, no quería ser odiada por él así que trataría de arreglar eso que ni siquiera sabe que había hecho mal, tratar de acercarse a él que era el único que podía hacerla sentir tranquila, que la había salvado tantas veces, que había sido tan dulce con ella.

-Sesshoumaru… -volvió a intentar.

-¿Qué?

-¿Por qué no entras? –pregunta enfocando una vez más su mirada y sintiendo una vez más el hielo de esos ojos.

-No quiero.

-Pero te estás mojando…

-No me importa.

Un nuevo rechazo que quebró un poco el corazón de la chica, ¿por qué dolía tanto? ¿Por qué si apenas y conocía a ese chico?

-Sesshoumaru ven, refúgiate aquí –ofrece esta vez con una tranquila sonrisa, escondiendo tras ella todas esas confusiones, evitando pensar en cosas que no eran… aunque si lo fueran…

Sesshoumaru frunció aun más el ceño por la oferta, él no quería estar cerca de esa mujer, no estando en esa forma, no si al ver esa sonrisa sintió algo extraño en su interior… algo como alivio, como si hubiera extrañado verla, pero ¿en qué está pensando? Si la ve todos los malditos días, desde que viajan juntos que esta aguantando esa insistente y molesta sonrisa, entonces ¿por qué sintió eso? ¿Por qué demonios estaba "sintiendo"? Sesshoumaru no siente nada, no, él NO PUEDE sentir nada.

-¿Sesshoumaru, estás bien?

-Eso no te importa –le hace un desprecio, dándole la espalda, castigando a la chica por su propia confusión, la odiaba… odiaba tanto el que pudiera tenerlo así por el simple hecho de sonreírle, sin siquiera buscarlo, de seguro y sin darse cuenta esa humana lograba causar estragos en su cabeza y la odiaba por eso.

-¿Por qué estás enfadado? –Lo mira preocupada- ¿es por… mi?

Y ese tono de voz destrozó la inminente huida de quien seguía mojándose, Sesshoumaru ya estaba decidido, iba a marcharse y después se preocuparía de las consecuencias, ¿qué importa si esa maldita bruja lo ponía en evidencia? Una vez vuelto youkay negaría todo hasta la muerte y si la sacerdotisa no le cree sería problema de ella, si, él iba a marcharse de ahí pero esa sorpresiva pregunta lo detuvo o más que eso fue su tono de voz lo que llamó su atención, parecía triste, herida y él no sabía porque, la única razón era que hubiera sido por él, pero ¿ella podría estar triste por eso? ¿Por él?

¿Es que acaso ella podía sentir tristeza por él?

-¿Sesshoumaru…?

Esa voz se sintió extrañamente cercana lo que logró que el nombrado se volteara encontrándose con algo que no esperaba ver, ahí, a metros de él y también mojándose estaba la sacerdotisa, mirándolo directamente a los ojos, tratando de descubrirlo, de meterse en su mente y él… él no pudo hacer más que imitarla, queriendo escudriñar en ese marrón y buscar las razones de tanta preocupación.

-¿Qué haces?

-Entra en la cueva, si sigues mojándote te enfermarás –ofreció sonriendo y alzando una mano.

-La que se está mojando eres tú –evidenció lo obvio mirando esa mano frente a él, ¿qué esperaba? ¿Que la tomara?

-Entonces entremos juntos o acaso… ¿no quieres estar conmigo?

Nunca lo había sentido antes y en verdad no supo bien lo que fue, pero Sesshoumaru sintió que se le revolvió el estómago con esa pregunta, ese "estar conmigo" acompañado con ojos suplicantes hizo que una sensación de estúpida felicidad quisiera romper sus labios en una sonrisa, pero tenía que resistirse así que frunciendo el ceño golpeó eso que desde hace minutos estaba ofreciéndose a él, a esa mano que tembló cuando fue rechazada y logrando sólo cristalizar los ojos frente a él.

-No quiero estar contigo –dictaminó con hielo en sus ojos, sabiendo que mentía, escuchando claramente los reclamos de su conciencia pero ignorándolos, no, él no se dejaría arrastrar por esa mujer, por esas estúpidas e innecesarias sensaciones en su interior.

-¿Por qué? –preguntó en voz baja y fijando su mirada en su mano rechazada, era un mes desde que no había visto al chico y también era un mes desde que no había visto a Inuyasha, entonces ¿por qué ahora en su mente el rostro del hanyou había desaparecido? Sesshoumaru era un desconocido y se lo ha repetido mil veces, pero aun así le dolía esa indiferencia, ese hielo en sus ojos, ese rechazo de su parte.

-Porque no –respondió simple, ignorando las recriminaciones de su estúpida conciencia humana y reprimiendo la tentación de su mano por tocar la piel frente a él, recordando ese abrazo que cuando era youkay se veía lejano y absurdo, pero que ahora convertido en humano sentía que lo necesitaba, que le encantaría volver a probar la calidez de esa mujer.

-¿Me odias? –dijo insegura, llevando su mano hasta su pecho y sonriendo levemente por lo estúpida de la situación, ¿es que acaso a ella debería dolerle el ser odiada por el muchacho? Bueno si, como debería dolerle ser odiada por cualquier persona… cualquier persona… ¿ese chico era eso para ella? o quizás, sin notarlo, sin quererlo ni entenderlo, se había convertido en algo más…

-Por supuesto que… -y retuvo en sus labios la respuesta, no queriendo continuar, sabiendo que un "si" sería la respuesta siendo youkay, sabiendo que un "no" era lo que quería decir siendo humano y terminando por odiarse a si mismo por esa absurda confusión.

-Que… -insistió.

-¿Por qué te importa? –decidió por preguntar, desviando la mirada y notando que a su alrededor seguía lloviendo, ya lo había olvidado…

-¿Cómo no importarme? Acaso… ¿acaso a ti no te importa que te odien?

-Claro que no, muchos me odian y no me importa.

-Pero… antes, la última vez que nos vimos no querías que odiara a Sesshoumaru, ¿por qué puede importarte que lo odie a él y no que te odien a ti?

-Porque… -frunce el ceño, odiando a su boca, odiando a su conciencia por lo que le estaba obligando a decir- porque mientras tú no me odies estoy bien.

Kagome sintió sus mejillas sonrojarse de golpe, levantando la vista para ver esos ojos que huían con insistencia de los suyos, ¿cómo ese chico podía actuar tan frío y decir cosas tan dulces? ¿Cómo podía herirla y después darle una alegría tan grande?

-Estúpido… -murmuró entre dientes con una amplia sonrisa.

Sesshoumaru sintió sus labios romperse ante ese insulto y sin poder sentirse enfadado, el tono tan molestamente suave de la voz de la mujer hizo que una nueva sensación extraña revolviera su estómago, provocando otra cosa inusual en él, algo que con ese frío a su alrededor era absurdo de sentir, ¿por qué sus mejillas empezaban a calentarse?

-Esto no es divertido –bufó en descontento la bruja mientras observaba la escena oculta de los ojos mortales, agradeciendo que Sesshoumaru siendo humano no pudiera sentir las presencias y pensando seriamente en una forma de transformar a ese escenario tan empalagoso en algo más emocionante, ella quería ver controversia y una idea cruzó su mente, quizás sería hora de que el dueño de una parte del corazón de la sacerdotisa apareciera, quizás conducir a Inuyasha hasta ese lugar podría darle la emoción que ella tanto quería presenciar.

Continuará…


No me odien! TwT de verdad que había pensado en descubrir el secreto en este capítulo, pero me dieron ganas de escribir algo así de ¿cursi? Y no me pude resistir, gomene… *se golpea a si misma*

En el próximo si se va a descubrir, esta vez lo prometo! *cruza sus dedos tras la espalda*, espero les haya gustado el capítulo, me quedó un poco raro, no se, cuando lo releí sentí que no encajaba mucho pero no quise cambiarlo, eso fue lo que me dio mi maldita musa que sigue desaparecida, cuando la pille ya verá ¬_¬

Muchas gracias por leer y por su paciencia!

Saludos! *vuelve a huir*

:::///*Cindy Elric*\\\:::