KND: Los Chicos del Barrio es propiedad de Tom Warburton por encargo de Cartoon Network Studios.

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Mauricio Lender.

Está congelado en su sitio mientras ambos se miran con los ojos bien abiertos. Es increíble que vayan a besarse, todo por culpa de una ridícula flor.

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Como todo niño está muy, muy asqueado de lo que tiene que hacer. Antes sólo ha visto ésa flor en algunas tiendas pero nunca le ha dado importancia, quitando que le ha parecido preciosa; algunas personas la compraron con una sonrisa pintada en toda la cara, su curiosidad le ha hecho querer enterarse del por qué. Sin embargo, son dos cuestiones demasiado diferentes; lo más bochornoso de la situación, es que la pequeña Abigail –con sólo un año de haber sido asignada al sector V– no para de reírse.

Si lo no se hubiesen ido hace el año pasado, seguramente que se estarían burlando de él… de los dos.

—Número 11 —le dice a la muchacha que se encuentra enfrente de él: sus ojos desorbitados y sonrojada, con la vista fija en el muérdago que cuelga arriba de ambos. Voltea a verlo, con ligera vergüenza—, no es necesario que lo hagamos. ¿Sabes?, podemos ignorarlo —menciona con suplica.

—Mauricio —dice Cree; llamarla por su código KND implica que está inseguro, llamarlo por su nombre real implica decisión—, lo haremos —añade posando su vista en las botas que cuelgan de la chimenea.

«Todo sería más fácil si Abby no se burlase de nosotros —piensa dando un paso hacia adelante—. Sé que Cree no olvidará esto—añade con tono resignado, Número 11 es la clase de persona que no es tolerante, o hasta donde sabe.»

Se halla a pocos centímetros de sus labios.

Es su primer beso.

Y es desagradable.


Recuerda el exacto lugar donde ha estado el muérdago –de hace tres años– y está vacilante de su anterior elección, como ya es un adolescente no considera tan repulsivo besar a una mujer, para qué negarlo, Cree es bastante guapa; maligna pero atractiva, al menos así le parece a él. A veces, desea no tener que engañarla empero sabe que es necesario: para entregarle información a los KND debe fingir estar aliado a ellos; no es muy partidario de engatusar a la gente haciéndoles pensar cosas que no son. La parte noble de él le menciona que debió haber rechazado ser un agente encubierto, la parte rebelde objeta que de esa manera puede ayudar a los niños.

Es irónico tener una sensación que refuta a la otra.

—Debe ser cosa de la adolescencia —susurra sentándose en su cama, dispuesto a escuchar los villancicos que ha descargado. Hay que mantener el ambiente festivo.

— ¡Mauricio! —Grita su madre desde abajo— ¡Muévete y ven a darme una mano con la tarta! —acaba ordenando.

En el proceso de fingir ser un joven más, está responderle mal. Aun sabiendo que eso lo meterá en problemas, y que hará que su madre desee que el "viejo" Mauricio vuelva.

— ¡Ya voy! ¡Y ya deja de darme mandatos! ¡Mujer!

— ¡¿QUÉ HAS DICHO?! —alza abruptamente la voz, con un destello de enojo.

Traga en seco, tal vez decirle "mujer" sí ha sido una mala idea; en los líos que se mete por el bien de los Chicos del Barrio.

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Teniendo en cuenta la personalidad de Mauricio, sostengo firmemente que en ocasiones se siente inseguro de engañar a sus seres queridos, o de no ser completamente sincero con sus propios sentimientos.

Lo último lo agregué después de recordar el inicio de Operación: M.A.U.R.I.C.I.O. en el que él le contesta mal a su madre.