Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a la maravillosamente talentosa Sra. Stephenie Meyer, mis historias solo son para desahogar el impulso de lanzarme sobre Edward aunque este casado (lo siento Bella) C:

Summary: Bien dicen que hay grandes historias que inician con un encuentro casual en un bar. ¿Será que Edward Cullen encaja en el personaje masculino? Porque Isabella Swan conoce sus líneas a la perfección.

Playlist de este capítulo:

Eternal Flame – Bangles

Earth To Bella – Incubus

Big girls don't cry – Fergie


Qué tu ¿Qué?

Capítulo 9

Edward POV

¡Mamiiiiiiiiii! Edward no deja de molestarme, tiró de mi colitas nuevamente. ¡Él es malo conmigo!

No exageres Lizzy, estaba probando la resistencia de tu cuero cabelludo, eso es todo. Agradece que te tomo de ejemplo para mis evaluaciones educativas. Eres parte importante de mis experimentos.

Edward, deja en paz a tu hermanita. No es un conejillo de Indias.

Lo siento mamá. Solo quería que Elizabeth me ayudase a concluir mi labor estudiantil. La próxima vez le preguntaré antes. –Estaba avergonzado, realmente no le había hecho tanto daño a Lizzy ¿o sí?

Me había perdido en mis pensamientos después de la llamada de mi madre, no tenía ni idea de cómo iba a afrontar a Bella si ni siquiera le había hablado de "nosotros" como algo seguro, ¿y si se fue más rápido por eso? No quería perderla, claro que no. Ella era el amor de mi vida, si es que eso existía. No podía creer en algo así, no yo que me limitaba solo a establecer mi conocimiento en hechos constatables. A teorías comprobadas y hechos creíbles y válidos.

Pero no encontraba algún tipo de explicación más certero para lo que estaba experimentando con Bella. Mi Bella.

El sonido de teléfono me despertó del letargo.

Era Bella, su número aparecía en mi pantalla.

—¿Hola? —susurré, por fin.

—Edward, cariño. Perdón, yo… me concentré demasiado en mis padres y… olvidé llamarte. Lo lamento realmente, juro que te compensaré en cuanto llegue a casa. Voy a cocinar para ti, o te haré lo que quieras. Tu solo dime cómo y te recompenso ¿sí? —Dios esta mujer no sería capaz de chantajearme con sexo ¿o sí? Mis hormonas estaban más que deseosas, eso sin contar con mi cuerpo que parecía muerto ahora que estaba tan lejos.

—¿A qué compensación se refiere exactamente usted, señorita Swan? —pregunté con voz arrogante en cuanto me hube recuperado de la impresión de oír su voz nuevamente. Dios, la extrañaba tanto. Aunque no me hubiese dado tiempo si quiera de prepararme mentalmente para pedirle que fuese mi novia, o para explicarle cuanto me afectaba su lejanía. Y su propuesta. ¿De dónde había sacado la valentía para preguntarle algo tan descarado?

—Tú pídeme lo que quieras, Edward. Lo que sea. —entonces aparté mis pensamientos del camino lujurioso. Era un hombre con una misión en ese momento: tener a Bella; aunque sonase muy cavernícola.

—Ven pronto. No soporto estar sin ti. —lo dije sin pensarlo demasiado. Luego simplemente pensé en una idea loca. —¿Puedo ir a Forks?

Pasaron por lo menos dos latidos antes de que contestara pero me pareció una eternidad. ¿Acaso no podía ir a verla? Aunque mis planes serían mucho más grandes que solo verla. Todo se estaba armando rápidamente en mi cabeza. Debía decirme que sí.

—¿Estás seguro? ¿Quieres… quieres venir aquí?

—Nunca estuve más seguro de algo en mi vida, —Bella suspiró quedito. Dios ese sonido me recordaba momentos indescriptibles donde ambos estábamos muy calientes, sudorosos y… ¡Y vuelve Edward el pervertido!

—Está bien cariño. ¿Te digo cómo llegar? A mi casa me refiero.

—Está bien. Mándame la dirección en un texto. No me perderé, según mis cálculos, Forks no es demasiado grande como para perderme…

—Quiero recogerte en el aeropuerto. —Eso no estaba en mis planes pero podría adaptar cualquier situación.

—Creo que sería más conveniente si me recoges en Port Angeles, amor. Desde el aeropuerto hasta tu casa es bastante lejos y perderás tiempo con tus padres —se quedó en silencio un momento. Creo que lo jodí todo.

—Ok. Entonces, vienes a casa.

—Voy. —Había demasiado sentimiento en nuestra conversación, lo sentía incluso con esos kilómetros que nos separaban. Pero esta vez se los diría uno a uno. No me iba a quedar callado.

Después de despedirme de ella, con arrumacos y diciéndonos mentalmente las cosas que queríamos hacer al vernos, suspiré profundo. Debía comportarme y buscar rápidamente un vuelo a Washington.

POV narrador

Edward se sentía sumamente nervioso, habría hasta vendido su casa con tal de conseguir un boleto a Washington, no sabía de dónde había sacado la paciencia, aunque su mamá le había dicho que tenía la misma de un santo, para soportar a la vendedora que le hacía ojitos y morritos cuando lo vio tan desesperado por viajar. Le coqueteó de la forma más descarada que podía existir, y eso jamás había pasado antes. Hasta se le ocurrió que había olvidado sus lentes o algo así, pues ninguna chica lo miraba de la misma forma que antes —que siempre había sido como si fuese un bicho raro que necesitaba ser aplastado— y ahora las cosas se volvían extrañísimas.

Las chicas le sonreían y lo miraban como si quisieran comérselo. Tenía hasta miedo de estar tan pendiente de sus reacciones pues parecían querer lanzarse sobre él. Lo trataban demasiado distinto.

Es que ya no hueles a virgen, niño. Eres todo un hombre…

Quiso darse de cabezazos por dejar que su subconsciente se pasase hasta esos extremos. Pero de cierta forma le dio la razón.

Ya no era virgen. Era extraño. Le costaba pensar en una vida antes de Bella, antes de su aparición, antes que diese vueltas su vida. Estaba joidamente enamorado, debía hacer algo para remediar su estatus sentimental, porque él quería una relación seria con ella. Pero ¿ella querría algo así? ¿Estaría Bella dispuesta a ser exclusivamente suya? ¿Podría dejar de ver a sus amigos para frecuentar los suyos? Esperen, no eso tampoco, —pensó él— no era para tanto, el deseo de encerrarla en su habitación y no ver la luz del día en mucho tiempo era mutuo, lo había comprobado ese fin de semana (o ese viernes) pero de allí a limitarla y no dejarla estar en el entorno amical… eso ya era pasarse de la raya, y no iba a hacerlo, para nada.

...

Podría no ser el mejor momento para él, no era un fanático acérrimo de volar o cosas parecidas. Prefería con gusto manejar pero el hecho de que todo se volvería más sencillo y rápido si tomaba un vuelo —sobretodo por el hecho de la velocidad— le había llevado a aprobar la opción de volar en el despegue más próximo.

Y la situación incómoda con la empalagosa chica de los boletos aún lo hacía sentir raro, pero no importaba nada, si era para llegar más rápido con Bella. Su Bella.

Bella estaba demasiado entusiasmada.

La situación no era para menos. Edward quería ir a verla. ¿Sería que también se estaba volviendo loco sin verla?

Porque ella lo extrañaba infinitamente.

¡Agh! Apenas habían pasado unas pocas horas… o muchas. Ya no estaba segura de nada.

Había perdido un poco el rumbo pues se había enganchado demasiado a la sorpresiva y novedosa situación de sus enamorados padres, pero no pudo evitarlo.

¡Se volverían a casar! Vaya… Era tan indescriptiblemente hermoso. Y tan romántico que hasta la hacía sentir cierto nivel de envidia.

¿Podría Edward convertirse en su "felices para siempre"?

Lo que ella sentía recorrer todas y cada una de sus células le gritaba que sí. Que él era el dueño de ella en todo sentido, que era el indicado. Que no importaba nada ni nadie cuando le tenía a su lado y que sin importar que tal vez él solo la quisiera con un tiempo que caducaría pronto, ella no se sentiría así con ningún otro.

Él era su "felices por siempre".

El problema que ahora aplastaba su corazón, acelerado por el amor, radicaba en el mismo hecho. ¿Deseaba él ser ese futuro en su vida?

Pues llevados al caso, apenas y era su presente.

No es como si le importase que etiquetas se le pusiera a su relación –aunque adoraba secretamente que él la llamase amor, cariño, bombón o cualquier apodo lleno de amor que solía decirle al oído, o en cualquier momento– pero darle un nombre también haría que se volviese un poco más real.

¿Sería que tal vez ahora que conocía lo que era realmente bueno –o excelente en todo caso– ya no sentía ninguna inclinación por convertirlo en algo permanente?

Su teléfono volvió a sonar junto a la voz cándida y preciosa de Adele.

—Hola hermosa. —se ahorró un suspiro.

—Hola, cariño.

—Ya tengo la hora del vuelo. –anunció emocionado.

—¿En serio? ¿A qué hora sales? —Bella estaba gratamente sorprendida. Le sola idea de tenerlo en casa con sus padres —sobretodo con Charlie merodeando— la hizo sonreír.

—En hora y media. Estoy en el aeropuerto en diez minutos.

—No puedo esperar. Esto será grandioso. Ya sabes como es mi mamá pero mi papá, ¡uh! él te amará aunque claramente no lo va demostrar. —Bella se enjugó los ojos. Estaba extasiada.

—Te extraño tanto, tanto… aunque parezca algo loco, o tonto. Simplemente no puedo evitarlo. —Ella se sintió absurda por haber tenido alguna remota duda de lo que Edward sentía o quería con ella. Él no era capaz de hacerle daño, no su Edward.

—Bella ¿A dónde vas? —preguntó Renneé

—A Port Angeles.

—¿Ya te vas? Apenas llevas unas horas aquí. —Bella ahogó una sonrisita de suficiencia.

—Voy a recoger a Edward… —a Renneé se le abrieron los ojos de par en par, se emocionó en menos de un segundo.

—¿Edward? Oh, Bella, ese chico está enamoradísimo de ti. ¿Ya le advertiste como es tu padre? Seguro que se pondrá como macho territorial, sobreprotector de su nenita y lo demás pero… me muero por ver cómo reaccionará. Imagino que no querrás que le diga antes de que lo traigas.

—No mamá, Charlie me matará si le digo que traeré a… Edward aquí. Además dudo que se quede en casa, quiero decir a dormir, porque papá se pondrá como loco. Tendré que buscarle una habitación en un hotel o…—

—Ah, no señorita. Él se queda aquí. ¿Dónde vamos a dejar la cordialidad? Me importa poco que tu papá se moleste, él viene a quedarse en casa. Y contigo, es tu novio, no voy a dejar que se sienta incómodo en otro lugar. Prefiero que esté aquí.

Últimamente estaba tan sentimental con todo esto. Además de que la mamá de Bella había hundido la daga en su herida hasta lo más profundo al decir que era su novio. Pero quería que eso cambiase pronto, lo más pronto posible, aunque ella tenga que pedírselo.


Que tal ¿eh? Espero que todo esté bien chicas, ahora voy a demorarme un pelín en actulizar aquí por que voy a revisar los demás que debo avanzar, traducciones y demás. Lo siento pero es así. En unos días vuelvo por aquí.

Besos.

Ale!