Disclaimer: los personajes son de Kishimoto, la historia original se llama The madness of an enchanting obsession, cuya autora es AnnaDax. Yo únicamente la traduzco para poder difundirla

10 - NUEVA PERCEPCIÓN

Hinata se despertó dolorida. Esa cama era, oficialmente, la peor en la que había dormido nunca. Le dolía la espalda y el cuello, y estaba tan entumecida que apenas podía moverse. Al menos estaba caliente.

Luego, notó pequeños cambios. El primero, que tenía su chakra de vuelta. Sus dedos hormigueaban y se sentía más fuerte. Pero eso sólo significaba otra cosa. Para que eso pasara, tenía que estar cerca de Sasuke. Demasiado cerca. Intentando sentir su propio cuerpo no era fácil, estaba atenazado y había algo sobre ella. Activó su Byakugan y vio un brazo descansando en su cintura. Estaba al borde de la cama, pero el hombre tras ella estaba muy cerca. De hecho, su cara prácticamente estaba enterrada en su pelo, y la sensación de calidez y su respiración la hicieron sonrojarse por alguna razón.

La joven tragó. Su brazo derecho era pesado, pero se sentía confortable con él sobre ella. Algo la hizo sentirse acogida. Parpadeó, sintiendo el cuerpo completo del hombre pegado a ella. La había abrazado a lo largo de su sueño. Congelada, la Heredera no sabía qué hacer. La incomodaba y la agradaba. Su cara acabaría haciendo arder las sábanas. Lentamente cogió su muñeca y la intentó levantar, concentrándose para no despertarle. Sólo su toque lo alertó del movimiento, y apretó su mano contra el torso con un firme agarre. Inconscientemente, el hombre la acercó contra él, pasando su brazo entre sus pechos. Hinata iba a pegarle una patada para tirarlo de la cama pero se congeló de nuevo. Sintió algo en la parte baja de su espalda. Algo... duro.

Con un chillido, la joven concentró chakra en la palma de su mano y, usando su técnica del Puño Suave, lo golpeó en el pecho. El Uchiha voló a lo largo de la cama y cayó al suelo con fuerza. Hinata también giró sobre sí misma, saltando sobre sus pies. Dio unos pasos atrás hasta que chocó contra la pared.

-¿Qué demonios está mal contigo?- miró al hombre, intentando respirar. Estaba apoyado en sus rodillas, con el brazo hincado sobre la cama. Sus pupilas rojas la atravesaban como dagas. Lentamente, se levantó, frotando su pecho. La chica no pudo evitar suspirar y ocultó la cara entre sus manos.

-Tú... ¿Qué estabas haciendo tú?- su voz sonaba amortiguada, pero el hombre se las arregló para entenderla. Sasuke estaba confuso. ¿Por qué lo atacaría ella mientras dormía? Tenía su chakra de vuelta, lo que significaba que habían estado lo suficientemente cerca como para que lo absorbiera. El hombre miró hacia abajo, encontrando la razón por la que lo había golpeado.

-Oh, no seas niña.- frotó su cuello y se sentó en la cama, dándole la espalda.

-¿Ni... niña? Tú... tú...- él volvió la cabeza y la miró por el rabillo del ojo. Su Sharingan había sido reemplazado por el negro más profundo que ella había visto.

-Soy un hombre. Estas cosas pasan por las mañanas.- la joven abrió las palmas y lo miró.

-¿Qué?- él suspiró.

-¿No tienes un primo o algo? ¿No te ha contado sobre este tipo de cosas?- negó con la cabeza, con pánico.

-¡No! Neji-niisan nunca podría...- luego paró, mirando al suelo.

-Ah.- continuó el hombre.- Cierto. Eres la Princesa Hyuuga. No tienes nada que ver con el primitivo organismo del hombre. Además, asesinaron a tu primo en la guerra, ¿no?- la joven achicó los ojos, mirándolo.

-No hables de él. No así.

-No lo haré.- un suspiro escapó de sus pulmones. Sasuke se frotó la cara, intentando despertarse.- [¿Qué hora es?]- parpadeó, sintiéndose extrañamente fresco. Por primera vez en mucho tiempo había dormido bien. Miró de nuevo a la chica, que seguía apoyada en la pared, justo al otro lado de la habitación.- Cálmate. Nos vamos.

Se levantó y fue al baño. Hinata sólo lo miró y pensó que al final moriría si seguían pasando ese tipo de cosas en las que no quería pensar. Finalmente se relajó, intentando respirar regularmente. Por supuesto, él no intentaba violarla. Meneando su cabeza de nuevo, trató de apartar los recuerdos de ese hombre rubio que la había raptado. Hinata no podía ocultar que estaba agradecida al Uchiha por haberlo matado. Quizás él la había protegido por sus propias razones, pero la había salvado sin pedir nada a cambio.

-Vamos.- la llamó, abriendo la puerta.

-¿Dónde vamos?

-A comer.

Hinata estaba ligeramente sorprendida. Comía poco, pero su estómago empezaba a protestar ahora y estaba contenta por aquella idea. Sin embargo, no pensaba que Sasuke necesitara comer también. De algún modo ella parecía haber olvidado que Sasuke era un humano después de todo.

Lo siguió a otro pequeño y lúgubre edificio que olía mal y había gente todavía peor. La chica miró al portador del Sharingan ir hacia la barra y pedir algo a la camarera. Ella asintió y habló, pero él no prestó demasiada atención. La joven tenía el pelo largo y rubio, y unos ojos grandes muy bonitos. Su sonrisa era enternecedora, pero el Uchiha sólo se apresuró a darle algo de dinero y volvió a la mesa en la esquina, donde Hinata se había sentado. No habló y sólo asintió a la misma chica rubia que traía dos vasos de agua para ellos. Le sonreía tímidamente, con las mejillas sonrojadas. A ella le gustaba.

La Hyuuga la miró, como si estuviera tras una puerta. Cuando ella volvió a mirar al hombe, se dio cuenta de que la observaba.

-¿Estás celosa?- parpadeó.

-¿Debería estar celosa de qué?- por primera vez, la chica vio su sonrisa. No la mueca, una genuina sonrisa. Era pequeña y duró solo un segundo, pero no pudo olvidar cómo adornaba su cara.

-Tienes razón. Ella no tiene ni la mitad de cosas que tú.- enarcando una ceja, la Heredera se sonrojó un poco.

-¿Qué quieres decir?

-Olvídalo.- la camarera volvió. Les sirvió algo de sopa, lo que parecía un plato de carne con salsa de tomate y algo de pan. La chica le dijo algo a Sasuke, pero él sólo negó con la cabeza y ella se fue.

-¿Sabes lo que ha dicho?

-Me ha preguntado si necesitábamos algo más.

-Así que, ¿entiendes su lengua?

-Un poco. He pasado tiempo aquí, pero conozco muy poco su lengua para que todos noten que soy un extranjero. La gente en estas tierras es muy suspicaz.- La Hyuuga asintió y miró lo que aparentemente era sopa de pollo. Era grasienta y salada, pero tenía que comérsela.- Intenta comer todo lo que puedas.- continuó él.- Sé que no es lo que estás acostumbrada a comer en tu palacio, pero lo necesitamos.

-[¿Acostumbrada a comer?] ¿cuánto tiempo tienes intención de retenerme aquí?

-No es necesario para nosotros estar en este pueblo exactamente. De hecho, será mejor si nos marchamos pronto. Pero te llevaré conmigo hasta que me las arregle para persuadirte de lo que quiero que hagas.

-¿Y qué es lo que quieres de mí exactamente? Ya arreglé tu brazo.- Sasuke miró su mano derecha y movió los dedos.

-Mi brazo no es la razón por la que te traje conmigo.

-¿Y cuál es?- el hombre posó los ojos sobre ella y la estudió mientras hablaba tranquilamente.

-Quiero que me ayudes a destruir Konoha.

-Estás loco.

-Siéntate.

-No.

-Siéntate antes de que lo haga yo.

-Me voy.- Hinata se dio la vuelta e intentó ir hacia la puerta. La agarró por la cintura instantáneamente.

-¿Te has vuelto loca?

-Déjame ir.- siseó, intentando soltarse de su agarre. Sasuke estaba furioso. Le cogió la otra mano y la volvió hacia él. La gente los estaba mirando con demasiado interés.

-La única razón por la que no te he matado todavía está fuera de tus cortesías. Ahora, acaba tu comida.- Hinata lo miró, insegura de lo que pudiera hacer por las ganas que tenía de abofetearlo. Además, si hacía una escena en ese momento, la gente podría ir tras ellos. Por otra parte, incluso si ella conseguía escapar, ¿dónde iría? Miró hacia abajo, para darse cuenta de que él la miraba. Se estaba acostumbrando a sus expresiones. La había dejado calmarse y había vuelto a sentarse en la silla. Hinata había perdido el apetito y ahora sólo miraba el extraño líquido ante ella.- Come.

-No tengo hambre. Puedes comértelo tú.- los ojos negros recorrieron su cara, pero no discutió. Cogió el plato de carne y se lo acabó rápidamente. Parecía gustarle la salsa de tomate. Sin embargo, pasó de la sopa.

-Vamos.

-¿Adónde?

-De vuelta a la taverna. Parece que te gusta montar escenas.- el hombre se levantó y se puso el abrigo, dirigiéndose hacia la puerta. Una voz familiar tras ellos sonó justo antes de que salieran del edificio. Dándose la vuelta, el Uchiha miró a la camarera. La joven se dirigió hacia él con rapidez, mirándose los pies. Dijo unas pocas palabras y le tendió un trozo de papel con algo escrito, pero oculto a la vista. Una vez en la calle, el hombre abrió el papel y miró lo que había escrito.

-¿Qué es eso?- no podía evitarlo, era curiosa. Con las cejas enarcadas, la miró y arrugó el papel en su mano, tirándolo a un lado de la calle.

-Parecía ser la invitación a una cita.

Cerrando la puerta tras él, Sasuke se quitó el abrigo y lo tiró sobre la cama deshecha. Se sentó en una de las sillas pequeñas y esperó a que la chica hiciera lo mismo.

Vio cómo se quitaba el abrigo y lo dejaba graciosamente en el lado izquierdo de la mesa ante ella.

-No puedes destruir Konoha.

-¿Por qué no?

-Es tu pueblo y...

-Era mi pueblo cuando era un niño ignorante.- la interrumpió.- El hecho de que naciera y creciera allí no hace que quiera pasar mi tiempo allí.- la Heredera se dejó caer sobre la silla. Ese hombre llevaba la locura en los huesos.

-¿Cómo puedes querer una cosa así?

-¿Eres hija única, Hinata?- ella parpadeó.

-No. Tengo una hermana.

-Entonces, ¿cómo te sentirías si tu hermana asesina a todos y cada uno de los miembros de tu clan? ¿Cómo reaccionarías si fueras el único superviviente y tienes que vivir en un mundo sin empatía y que te desprecia? ¿No querrías matarla?- esperó por su respuesta, pero ella no dijo nada.- Por supuesto que lo harías.- continuó.- Después, cuando finalmente lo has hecho, ¿no sentirías que has fallado al entender que todo lo que hizo fue para protegerte? En una orden de proteger a la villa que no ha agradecido el tipo de sacrificio que tuvo que hacer?

-Hanabi...- Hinata intentó calmar aquella situación un poco.- Ella no es así.

-Bueno, mi hermano lo era. Se causó a sí mismo un inmenso dolor porque la villa había decidido que nuestro clan era una panda de traidores. ¿Puedes entender cómo te sentirías cuando te dieras cuenta de eso?

-Yo... yo no sé...

-Yo sí. Y tú podrías. Eres amable, frágil, tienes calma. Pero eres igual que yo. Sólo has tenido la suerte de tener un Clan que es ciego obedeciendo todas las órdenes sin cuestionarse.

-Yo no soy como tú.- lo miró, intentando no apartar la vista de sus ojos.

-¿De verdad piensas eso?

-Sí.

-Estoy seguro de que estarías dispuesta a matar a cualquiera que hubiera herido a tu familia y a todo aquel al que quieres. No eres tan diferente a mí como piensas.- la Hyuuga siguió mirándolo. La vela que había encendido creaba profundas sombras en su rostro, haciéndole parecer más mortal que de normal. La pequeña llama jugaba con el color rojo de sus ojos.

-No necesitas destruir la villa entera, Sasuke-san. Sólo unas pocas personas son responsables de lo que le pasó a tu Clan. Pero la mayoría de Konoha son gente inocente.

-No importa.

-Por supuesto que importa. Hay gente que mira por ti. Naruto-kun, Kakashi-san, Sakura-san... Hay mucha gente que quiere que vuelvas...- el Uchiha rió, alarmándola.

-No juegues conmigo. A ninguna de esas ratas le importa lo que me pase.

-Bueno, yo creo que sí. Y no me pidas que tome parte en este plan insano que simplemente va a llevar a que te maten.- el hombre la miró por un momento, sorprendido por sus palabras.

-Todavía no me conoces. ¿Por qué te preocuparías por mí cuando tu vida corre peligro al intentar pararme?

-Te conozco poco, tienes razón. Puedo entenderte. Si todas esas cosas me hubieran sucedido a mí y a mi clan...- respiró profundamente e intentó no imaginarlo.- Probablemente me hubiera vuelto loca también. No puedo imaginar cómo te sentiste al ver a tus padres y familia...- paró de hablar, incapaz de continuar. Jugando con el abrigo en la mesa, se llevó una mano a los ojos. El portador del Sharingan estaba en silencio. Hinata se sentía mal por traerle de nuevo aquellos recuerdos.- Perdona...- sollozó. Sasuke se levantó y caminó hacia ella. Le quitó el abrigo con el que se estaba cubriendo, tirándolo al suelo y apartó la mesa que había frente a ella. Le cogió la cara entre sus dedos y la miró a los ojos blancos, examinándolos un momento. La joven miraba los suyos negros con interés. De alguna manera, tras esa conversación, ella ya no le tenía miedo. Podía entenderlo perfectamente.

-Tú y yo...- su voz era sólo un murmullo.- No somos tan diferentes después de todo.

continuará...

¿Os he dicho que amo este fic y... este capítulo? jajajaj

No me alargo mucho, pero gracias por leer! Besitos!