Muuuuuuuuy buenas noches criaturitas del Señor :3 Hoy, como cada madrugada, les traigo el siguiente cap de WOAS (es mucha pereza escribirlo completo...).
Respuestas:
arcangel-agael: ¡Créemeque intenté publicar antes! Pero no pude u.u ¡Y se animará aún más! :D ¡Saludos!
geminisnocris: ¡Muchas gracias! :3 Soy algo malvada... Siempre las dejo en la mejor parte xD
Pao de Piscis: Lo justo es una semana de espera. (?) Okno jajaja, pero sirve para mantener el suspenso ;)
Diana de Acuario: Gracias por tu comentario :3 ¿Sabías que la pizza con langosta existe? Hace poco lo descubrí y dije: "¡Tengo que ponerlo!" xD Gracias por lo de la portada :3 ¡Cariños para ti!
Liluz de Geminis: Jujuju... Ahora te enterarás que pasó después jajaja. ¡Saludos!
KiwiArenas: Manigoldito quizá tome más participación más adelante :3 ¡Me alegra que te guste!
Asalea19: Se llevarán tanto sorpresas como sustos, ya verás xD
Alba Salvatore: No te entendí mucho, pero Shion está fresco como una lechuga y joven como... Como un joven de 18 años xD ¡Aguante Escorpio! lml
kirara. noa1: Jajajajajajaja, este cap es un poco más largo que los demás xD Gracias por lo de la imagen :3
yolandachiku: ¡Me alegra que te guste! ¡Cuídate! ¡Saludines!
Sol naciente: Aquí traje el nuevo cap :3
sakura-sparda: No sé si Deuteros tendrá mucha participación, pero habrá caps que aparecerá bastante, más adelante :3
ghiinii: ¡Sí! Jajaja, as always xD
Tepucihuatl-Shun: Mmm... Ya lo hablé con ella, podríamos prestártelos por una pequeña suma de dinero... $10.000 cada uno. :3 Jajajajaja, me alegra que te guste.
Aclaraciones: 'Entre comitas simples y cursiva': Pensamientos.
Bien, sin más preámbulos, continuemos con el cap!
Capítulo 10: Siglo XXI (Parte 1)
(POV Iriel)
Si alguien me hubiese dicho que iba a tener en mi casa a cinco caballeros dorados, me habría reído en su cara, lo habría tratado de loco y hasta le hubiese recomendado que visite a un psiquiatra…
Pero ahí estaba yo… Sentada en el sillón individual de mi living, tomando té con cinco hombres que hasta hace cuatro días creía puramente ficticios. Shion mostró un especial interés por la comida, creo que de no ser del siglo XVIII y un caballero dorado, sería un chef o alguien relacionado con el mundo gourmet…
Como interrumpieron la cena, los invité a sentarse. Estaba segura que no habían comido nada, estos hombres y sus misiones… Al instante, las empleadas les sirvieron un plato de la comida a cada uno.
(Flashback)
Shion miró lo que le habían servido con gran curiosidad, fácilmente pude deducir que jamás en su vida había probado -o siquiera visto- una pizza de queso con langosta, acompañada de vino tinto en el caso de mis padres y gaseosa de pomelo para Izzy y para mí. Podría jurar que jamás había visto una bebida gasificada. A decir verdad, no era un plato muy común para mí tampoco, pero mamá había decidido cambiar el menú y variar un poco, a mi padre no le hizo mucha gracia la idea de abandonar la carne de res y suplantarla con verduras, harinas y pastas… Y honestamente, a mí tampoco, era una carnívora nata, siempre lo dije y lo seguiré diciendo.
Al final, terminó comiéndolo con gusto y hasta repitió el plato.
Degel y Albafica se mantenían serios, pero a diferencia de éste último, al menos el santo de Acuario esbozaba alguna que otra sonrisa de vez en cuando y mantenía una amena charla con mis padres. Shion se les unió a la conversación luego de finalizar su segundo plato de comida. Supe de inmediato que les habían causado una buena impresión.
'Y a quién no… Son todos unos caballeros, hechos y derechos.'
El caballero de Piscis, bien podría haber pasado como un adorno de interiores… No hablaba, no miraba a nadie, sólo se concentraba en terminar su plato. Tampoco hizo ningún comentario al respecto, solo agradeció la comida y se limitó a comer. Ya me estaba preguntando si respiraba, porque ni ruido hacía…
Mientras tanto, Dohko ya había terminado de comer, al igual que Kardia. ¡Madre mía! Que apetito que se traían esos dos… Se encontraban hablando y mirando todos los aparatos tecnológicos que había en la sala con admiración. De vez en vez me preguntaban a mi o a Isabella sobre el nombre y utilidad del mismo. Parecían niños pequeños…
Y eso que solo estaba sonando una radio no muy moderna que había pertenecido a mi abuelo -y aún era de él, solo que la había dejado en casa por tiempo indefinido-. Y las lámparas sobre nuestras cabezas. Si sólo con eso se emocionaban, no quería ni imaginar cómo reaccionarían cuando vean la tele pantalla plasma de 50'… O mi Play Station 3… ¡El estéreo! Oh no… Definitivamente NO los dejaré entrar en la cocina. ¡Ni a mi habitación! Mucho menos a mi habitación.
En cuanto a Izzy… Luego de que se le pasara el shock inicial de ver a sus personajes favoritos vivitos y coleando, pegó un grito que sospecho, se habrá escuchado hasta Marte. Se levantó y caminó lentamente hacia ellos, con una sonrisa embobada en su rostro. Fue hasta Degel, lo miró con adoración, tocó su cabello largo y verde, luego su brazo con un dedo-la parte desprovista de armadura-, como comprobando que era real. Y luego pasó sus dedos por la brillante armadura dorada, observándola con devoción. Todo ante la atenta mirada del caballero de Acuario, y la divertida y curiosa contemplación de los demás. A excepción del adorno de interio… Digo, Albafica, que se mantenía taciturno.
'¡Dios! ¿Acaso este tipo nunca sonríe? Madre mía, hasta Nick Fury sonríe más… Ok… No hay que exagerar. O quizá no exagero…'
Mis padres exigieron una explicación por semejante intromisión, a lo que Degel, junto con Shion y -milagrosamente- Albafica, procedieron a explicarles la situación. Sumándole a eso que yo corroboré su versión con la mía, mis padres decidieron creer en nuestras palabras.
Luego de que la cena pasó, mi madre los invitó a todos a tomar una infusión. Un té común para Isabella y para mí, uno de fresas para mi madre y un té de rosa mosqueta para mi padre y los caballeros.
(Fin Flashback)
— ¡Oye niña! ¿Tienes idea de lo mucho que nos preocupaste? Al Patriarca casi le da un ataque cuando se enteró de lo sucedido—dijo Kardia con expresión y voz reprobatoria.
Él estaba sentado a mi derecha, en uno de los sofás de tres cuerpos. A su lado estaba Dohko. Frente a ellos, en el otro sofá de tres cuerpos estaban Degel y Shion. Albafica estaba justo en frente mío, en el sillón individual, algo alejado de los demás, tomando su té relajadamente, aunque serio como estatua.
Mis padres habían ido a la sala de estar del ala oeste de la casa. Se merecían un descanso luego de que casi les da un síncope con mi desaparición. Supongo que habían ido a ver una película o algo así. En el ala oeste estaba la mayor parte de las cosas de entretenimiento. El ala este, por otro lado, era más para reuniones y eventos sociales.
En el ala sur estaba lo que es el jardín, el patio trasero, la cocina y el salón comedor. En el segundo piso estaban las habitaciones y el tercer piso había otras habitaciones, de huéspedes.
—El Gran Patriarca te ordenó permanecer en el Santuario, por tu propia seguridad. Y lo primero que haces es desobedecerlo—me regañó Albafica frunciendo levemente el ceño.
—No habla nunca y cuando lo hace, ¡me regaña! —susurré molesta. Sólo Isabella me escuchó -o al menos eso esperaba-, y se rio por mi comentario. Ella estaba sentada en el apoyabrazos del sillón, junto a mí.
Me crucé de brazos y fruncí levemente el ceño, evitando a toda costa cruzar la mirada con el santo de Piscis. Sentía que si lo miraba le iba a decir de todo menos lindo.
—No te enojes con Albafica, tiene razón—dijo Shion con voz calma.
'Y ahí viene el borrego mediador de paz…'
— ¿Acaso también tienes súper oído? —Sabía que descargarme con Shion estaba mal, pero no podía evitar responder mordazmente. — ¡No tengo la culpa de haber estado alucinando con cuarenta grados de fiebre! ¡Apenas recuerdo lo que hice! ¡Y vienen ustedes a sermonearme por lo mal que actué! ¡Cómo si lo hubiera hecho a propósito!
Alcé bastante la voz, mirándolos a todos con el ceño fruncido. Estaba enojada, era obvio. Vi como Shion bajaba la mirada y Albafica seguía con un gesto adusto en su rostro, abrió la boca para decir algo, pero al final optó por callarse. Dohko bajó la mirada también, por otro lado, Degel me miró sereno.
—Tranquila, Iriel. Nadie ha dicho que lo hayas hecho a conciencia. Yo puedo corroborar que en verdad tenías mucha fiebre—señaló parsimoniosamente. —Lo que aún no termino de entender, es porqué tenías tanta fiebre—dijo con aire pensativo.
El santo de Acuario dirigió su mirada a Dohko y éste a su vez a Kardia. Esto hizo que Degel alzara una ceja, mirando en dirección a mi maestro.
—Kardia, ¿tienes algo que ver? —Interrogó como quién reprende a un niño.
—Eh… Pues… Yo…—Me resultaba hasta gracioso ver lo nervioso que se ponía. Dejé escapar una pequeña sonrisa divertida. —Yo…
— ¿Tu?
—La hizo entrenar bajo la lluvia, aún sin estar preparada y mucho menos acostumbrada. Ni yo hice semejante salvajada con Tenma—informó Dohko cruzándose de brazos. Lo miró con reproche.
Kardia dejó escapar un suspiro pesado, al parecer sabía lo que se le venía…
— ¡¿Cómo pudiste hacer eso?! —Casi gritó Degel, debo decir que me sorprendió. — ¡Iriel podría haberse enfermado y eso la dejaría muy expuesta!
— ¡Ya! ¡Tampoco fue para tanto! —Trató de defenderse Kardia. Mirando fijamente a Degel y a Dohko simultáneamente.
— ¿¡Que no fue para tanto!? —Exclamaron el caballero de Acuario y el de Libra al unísono.
'Son coordinados hasta para regañar… Shion, si estás leyendo mis pensamientos, que sea útil. Pásame el azúcar.'
Mientras los tres santos seguían enfrascados en la discusión del mes… Shion se sobresaltó un poco, me miró, se le volvieron a teñir las mejillas de un suave rosado y me pasó el azúcar. Reí para mis adentros cuando se enfocó en terminar su té evitando a toda costa mi mirada. Me lo quedé mirando sola y puramente para incomodarlo. Sabía que si alguien se queda mirando fijamente por mucho tiempo a una persona, de alguna u otra manera, ésta se sentirá incómoda.
— ¿Pasa algo…?—Me preguntó aun conservando una pequeña tonalidad carmín en sus mejillas. Se veía tan adorable…
—Nope, nada—le contesté sonriente. Sorbí un poco de mi té mientras lo seguía mirando.
—Y… ¿Por qué me miras así? —Volvió a cuestionar, tomando un trago de su taza.
— ¿Así cómo? —Quería jugar un rato, distraerme un poco.
—Eh…—Parecía dudar. —Tan… Intensamente…—Dijo bajando considerablemente la voz, tuve que hacer un esfuerzo extra para escucharlo. Entre los casi gritos de Degel, Dohko y Kardia era un poco difícil oírlo.
Me reí al comprender sus palabras.
—Te ves adorable—le dije casi con ternura, sonriéndole dulcemente.
De verdad que daban ganas de estrujarle las mejillas como si fuera un niño pequeño.
— ¿Qué? —Preguntó algo confuso.
Por el rabillo del ojo vi a Albafica alzar levemente una ceja.
—Que te ves adorable—repetí.
Pude ver como su sonrojo aumentaba violentamente. Luego de eso no volvió a levantar la vista de su té.
De pronto, me acordé de algo importante. Casi salto del sillón en dónde estaba.
— ¡Izzy! —Grité girando rápidamente en mi asiento. Isabella casi se cae del susto.
— ¿Qué? ¿Qué pasa? —Cuestionó dudosa. Los caballeros dejaron de discutir y nos miraban algo extrañados.
— ¿Le avisaste a tu mamá que te quedarías a dormir? —Pregunté casi adivinando la respuesta.
— ¡No! —Exclamó consternada. Su madre debía de estar preocupada, Izzy vivía en las nubes. — ¿Me prestas tu celular? El mío se me quedó sin batería hace un ratito…
—Claro.
Saqué mi teléfono móvil de mi bolsillo, era un precioso iPhone 5s dorado. Estaba prácticamente nuevito. Era como mi bebé, no se lo dejaba usar a nadie, excepto a Izzy. Y solo en ocasiones especiales. Lo desbloqueé con mi huella digital y se lo di. Todo ante la mirada asombrada y expectante de los caballeros. Explicarles lo que era iba a ser tan difícil como explicarles lo que era la física cuántica…
—Hola, sí, soy yo mamá, Isabella. Hoy me voy a quedar a dormir en casa de Anne. Sí, mañana vuelvo a la tarde. Ok, adiós. También te amo. ¡Besos!
Las caras de los santos eran sumamente cómicas. No pude contenerme y acabé soltando una carcajada que desde hace rato estaba siendo reprimida. En cuanto Isabella se sintió observada dijo:
— ¿Qué?
Los caballeros se miraron entre ellos y comenzaron a hablar todos a la vez, era un caos.
— ¿Qué es eso?
— ¿Anne? ¿Quién es Anne?
— ¿Se comunican mediante esa cosa?
— ¿Cómo se llama?
Isabella hizo un gesto para indicarles que se callaran.
—Primero, es un teléfono celular. Segundo, Anne es Iriel, su segundo nombre es Marianne y le digo Anne de cariño. Sí, esto es un medio muy útil de comunicación. Ya dije que se llama teléfono celular.
— ¿Felétono celular? —Dijo Degel dudoso.
Me reí escandalosamente mientras que Izzy trataba de no hacerlo, aunque se reía por lo bajo.
—Te-lé-fo-no. No felétono—le corregí entre risas, remarcando la palabra "teléfono".
Aun no me creía que Degel hubiese nombrado tan mal un objeto. Entendía que no estaba acostumbrado, que todo era muy nuevo para él, demasiado. Pero vamos, ¿a quién no le hace gracia?
—Ya veo… ¿Y cómo funciona? —Preguntó Shion mirando el aparato con suma curiosidad.
—Pues… Ehh…
—Yo… Amm…
Cruzamos miradas con Izzy, ninguna de las dos tenía ni la menor idea de cómo explicarles. Aprendimos a usarlo más que nada por estar acostumbradas a ese tipo de tecnología. Pero ve tú a explicarle a alguien del siglo XVIII como hacer una llamada a larga distancia con un objeto que cabía sin problemas en su mano….
— ¡Ya sé! —Exclamé alzando una mano con el dedo índice levantado.
— ¿Qué cosa? —Indagó Isabella elevando una ceja.
—No sabemos cómo explicarles cómo funciona, pero sé de una manera en la que saciarán todas sus dudas con respecto a objetos tecnológicos, avances en la historia y la ciencia—le dirigí una disimulada mirada a Degel, le brillaron los ojitos—y demás cosas que quieran saber.
—Estás pensando en la…
— ¡Computadora!
Los santos se miraron entre sí, muy confundidos. Creo que se me había olvidado un pequeño detalle…
— ¿Qué es una computadora? —Preguntó Dohko. Los demás esperaban expectantes la respuesta.
—Una computadora es… A ver, esperen—le quité el iPhone a Isabella y busqué en Google una definición más o menos decente. —Ya. Una computadora es una máquina electrónica capaz de almacenar información y tratarla automáticamente mediante operaciones matemáticas y lógicas controladas por programas informáticos—recité leyendo el primer resultado de la búsqueda. —También puede usarse para comunicarse a largas distancias.
Las exclamaciones de asombro no se hicieron esperar. Isabella reía al ver las caras de los caballeros.
—Y… ¿Qué es una máquina electrónica? —Preguntó Kardia con la duda impresa en su rostro.
— ¿Saben lo que es la electricidad?
Ellos negaron.
—Eh… Querida, esa fue una pregunta algo estúpida—me susurró Izzy al oído.
— ¿Ah? ¿Por qu…?—Iba preguntar cuando un pequeño bombillo se encendió en mi mente. Siglo XVIII, debía recordar que eran de dos siglos en el pasado. —Claro…
— ¿Nos iluminarías con tus conocimientos? —Pidió Shion con una dulce sonrisa.
Me reí de buena gana con sus palabras, por lo irónico al decir "iluminarías" y por lo de mis conocimientos. Si no me hubieran obligado a asistir una escuela desde que tenía uso de razón, no hubiese sabido las cosas que sabía. No iba a saber explicarles todo, por lo que confiaba en mi iPhone para que me ayudase a explicar.
—Bien, comencemos…—Suspiré pesadamente.
Esa iba a ser una larga noche… Una muy larga noche…
Sentí como algo me molestaba. Era insistente, me movía el brazo constantemente. Hice un movimiento brusco para deshacerme de esa molestia. Pero persistía. No quería abrir los ojos, pero debía hacerlo de todas maneras, quería conocer lo que me estaba fastidiando el sueño y si era un ser vivo, mandarlo de una patada a la Antártida.
— ¡Iriel Marianne Evans! —Desperté del todo, incorporándome a medias en el sillón.
Y entonces recordé… Me había quedado dormida. Estaban tan ansiosos por "investigar" lo que era un teléfono táctil que decidí darles algunos viejos celulares que había dejado de usar desde que me compré el iPhone 5s. Un Samsung Galaxy S3 para Shion, un BlackBerry Storm 9500 para Dohko, un iPhone 3G S para Degel, un Nokia Lumnia 920 para Albafica y un Sony Ericsson Xperia1 para Kardia.
En el momento que los tomaron, comenzaron a tocarlos y mirarlos desde todos los ángulos posibles. Y al cabo de un rato, estaban tan sumidos en su "inspección", que el silencio reinó en el salón. Con Izzy cruzamos miradas, ella tomó mi iPhone y se les unió a los santos, perdiéndose en el mundo de la tecnología…
Luego de eso, bostecé, ya cansada. Me acomodé en mi sillón, y cerré los ojos y… Me dormí.
—Lo siento, Izzy… ¿Qué hora es? —Pregunté entre bostezos.
—Las tres de la mañana—me informó, también se la veía cansada.
— ¿¡Qué!? Y los chicos que ha…—los miré y seguían absortos en los celulares—cen…
— Idiotizados con la tecnología moderna, en fin. ¿Dónde van a dormir? —Indagó aburridamente.
—En el segundo piso, no son tantos como para pasarlos al tercero—informé mirándolos con los ojos entrecerrados por el sueño. —Y tú como de costumbre, en mi habitación. Supongo que las mucamas ya habrán preparado las habitaciones para ellos.
—Si… Esas mujeres no son humanas, en menos de lo que tardas en parpadear ya hicieron todo—exageró con un gesto algo gracioso.
Miré a los caballeros, ausentes del mundo. ¡Dios! No debería haberles dado los teléfonos… Degel tenía el ceño fruncido, estaba leyendo, al parecer.
—Hey, querido, hermoso de mi corazón,—me levanté y lo zarandeé un poco del brazo—si fuerzas la vista te quedarás ciego. No es bueno forzar la vista, y tampoco estar tan cerca de la pantalla. Te dañará los ojos.
Me miró con sorpresa luego habló, fregándose un poco los ojos.
—Mi vista no es muy buena, por lo general, uso lentes para leer—me informó mirándome de soslayo.
—Lo sé, si quieres mañana vamos a un oculista, a lo mejor te pueden recetar usar un tipo específico de lentes o mejor aún, lentes de contacto—dije con una amplia sonrisa.
— ¿Un oculista? —Preguntó algo extrañado.
—Es un médico especializado en los ojos—vi que alzó levemente la ceja derecha—algo así como un curandero de los ojos—expliqué ocultando una risa.
—Ya veo…—Susurró. — ¿Y qué son lentes de contacto? —Indagó con más curiosidad.
—Verás… Son… Pásame el iPhone—me lo dio y de inmediato busqué la definición más concisa. También pude apreciar que había descubierto la manera de ingresar a Wikipedia… Me asombré de ello, y aún más al ver que estaba leyendo sobre la Revolución Francesa.
— ¿Qué haces? —Preguntó, sin tratar de disimular su curiosidad.
—Busco una definición decente… A ver, ya la encontré. Las lentes de contacto son unas lentes correctoras o cosméticas que se ponen en el ojo, concretamente sobre la capa lagrimal que cuida y lubrica la córnea. Estas lentes son un producto sanitario y deben cumplir todos los requisitos de estos.
Me miró con la boca levemente abierta.
— ¿No necesitaría usar lentes de nuevo? —Preguntó manteniendo su expresión.
—Nope, con las lentes de contacto no—le aseguré sonriendo. — ¿Te gustaría ir mañana?
—Claro—respondió con una pequeña sonrisa.
Luego me volví hacia los demás santos, que ni cuenta se habían dado de la charla con Degel. Por cierto, éste último dejó el iPhone en la mesita ratona y se volvió a fregarse los ojos. Después de eso, fui hasta Kardia, me senté a su lado y observé en la pantalla para ver que estaba haciendo. Estaba jugando a Angry Birds…
—Wow…—Murmuré, yo, chica acostumbrada a la tecnología y los juegos de computadora, no había logrado pasar del nivel 10 y Kardia, un hombre del siglo XVIII, para nada acostumbrado a la tecnología y mucho menos a los juegos de computadora… Había superado mi record, y además, iba por el nivel 24… —Kardia… Ya es tarde, hay que ir a dormir.
No hubo respuesta por su parte.
—Vamos Kardia, me muero de sueño, es hora de ir a dormir, son las tres de la mañana—lo zarandeé del brazo.
— ¿Mmm…?
— ¡Ay ya! —Le quité el celular de la mano y me lo guardé en el bolsillo.
— ¡Oye! —Se quejó con el ceño fruncido.
—Ah… ¿Ahora si me prestas atención? Es hora de dormir, no quiero excusas.
— ¡Pero!
— ¡Pero nada!
Me volví hacia Dohko, al lado de Kardia, al parecer estaba jugando con la cámara.
—Hey, Dohko…—Comencé a hablar pero me cortó.
— ¡Mira esto! ¡Es impresionante! ¡Presiono este botoncito y guarda la imagen! —Exclamó sumamente impresionado.
—Y eso no es lo único que hace, querido Dohko—dije quitándole el celular y guardándolo en mi bolsillo trasero. Ganándome una queja por su parte. —Nada de quejas, es hora de dormir.
Me acerqué hasta Albafica, había dejado su expresión de "dime hermoso y te asesino" a un lado para pasar a estar completamente absorto en el aparatito. Tanto así que no se dio cuenta de mi presencia hasta que estuve a su lado. 'Madre mía, la tecnología los deja como zombis.'
Pude ver que estaba en Google imágenes. '¡Oh Dios mío!' Estaba viendo una imagen de Minos peleando contra él, era un fan art. '¡Santa madrecita y los ángeles benditos!' Sin preguntarle nada le arrebaté el celular de las manos. Ganándome una expresión de reproche y sorpresa a la vez.
— ¿Qué haces? —Luego vio lo cerca que estaba de él y trató de apartarse un poco más, aun en el sillón. —Es peligroso que estés tan cerca de mí, aléjate—ordenó más preocupado que otra cosa.
—Querido, tu sangre es la que está envenenada, no tú—le dije con expresión desafiante. Él hizo un gesto de aparente enojo y sorpresa mezclada. —Además, si no me morí al abrazarte el otro día, no voy a morir por estar cerca de ti, geniecillo.
—No es seguro…—Continuó diciendo.
—Tus argumentos son inválidos conmigo, Albahaca—puse mis brazos en jarra y me reí. —Quién sabe, quizá hasta sea inmune a tu veneno…—Volví a reír, aunque creo que no le hizo mucha gracia.
— ¡Te dijo Albahaca! —Se burló Kardia. Degel trataba de disimular una sonrisa de gracia, pero Dohko no reprimió su risa.
Shion, que había dejado el celular al ver que se los estaba quitando uno por uno, también intentaba disimular su risa con una tos sumamente fingida. Albafica les dirigió una mirada molesta y luego desvió la vista al suelo.
—Y si quieres quedarte tranquilo con ese tema, mañana, después de que lleve a Degel al oculista, iremos a que te saquen una muestra de sangre y nos dirán si en verdad eres tú el peligroso o solo tú sangre, ¿ok?
— ¿Cómo una muestra de sangre? —Preguntó desconfiado.
—El padre de Isabella es hematólogo—me miró sin entender—, es un especialista en hematología, una rama de la ciencia médica que se encarga del estudio de los elementos formes de la sangre y sus precursores—expliqué lo más concisamente posible.
Me miró con sorpresa, al igual que Degel y Dohko.
—Se manejan con cuidado, además, al ser el padre de mi mejor amiga, es de confianza. ¿Aceptas? Con eso descubrirás si tu sangre afecta todo tu organismo o si se concentra en tus venas—le dije con la intención de convencerlo.
Pareció dudarlo por unos minutos. Le di su tiempo, no lo presionaría.
—De acuerdo…—Aceptó al final.
Le sonreí y ante todo pronóstico, me incliné y besé su mejilla, sobresaltándolo un poco.
—Aún no puedes comprobar tu teoría, sigue siend…—lo corté antes de que siguiera.
— ¡Es hora de dormir! Todo el mundo a la cama—dije levantando un poco la voz, sonriendo para mis adentros.
— ¿Ya? ¿Tan temprano?
—Dohko, son las tres de la mañana—dijo Isabella.
—Oh…
—Vengan, les mostraré sus habitaciones—avisé encaminándome hacia las escaleras a mi derecha.
Los santos me siguieron sin rechistar, dejando a Albafica para lo último. Subimos hasta el segundo piso y comencé a caminar hacia el pasillo a la izquierda que daba a las habitaciones, pero de pronto dejé de sentir los pasos detrás de mí. Me volteé y casi me olvido de respirar, estaban frente a la puerta de mi habitación. Era imposible no saber cuál era. Tenía un poster con el logo de Saint Seiya en ella, además de una gran calcomanía de mi signo sobre éste. Y más arriba mi nombre escrito con letras góticas.
—Oigan, por aquí están sus habitaciones. Esa es la mía y tienen terminantemente prohibido entrar. ¿Ok? —Anuncié seria.
—Pero… Tiene mi signo pegado ahí—dijo Kardia con una sonrisa pícara.
—Si genio, también es mi signo—le dije cruzándome de brazos. — ¡Ya caminen!
—Sí, ya vamos mandona—volvió a decir Kardia sin borrar esa sonrisa de su rostro. — ¿Por qué no podemos entrar?
— ¿No es obvio? Es la habitación de una dama, no pueden entrar—Kardia alzó una ceja mirándome, no se creía esa excusa. —Ay, está bien. No pueden entrar porque sería como entrar al desorden mismo.
— ¿Tienes tus aposentos desordenados? —Inquirió Kardia con suspicacia. Al parecer tampoco me creía eso.
—Sí—mentí.
—Quién lo diría, una mujer con sus aposentos desordenados…—Se burló.
—Bueno, ya dejemos de hablar de mis "aposentos" y vamos hasta sus habitaciones.
La tercera habitación a la derecha era la de Degel, o al menos eso decidí en el momento. Besó mi mano como despedida, al igual que con Isabella, nos pusimos coloradas al instante, él era todo un caballero y en nuestro siglo, los hombres dejaban mucho que desear. Luego de eso, entró a su habitación y cerró la puerta.
La habitación siguiente se la di a Kardia, me revolvió el cabello e imitó el gesto de Degel con Isabella. Ella le sonrió y luego el santo entró en su habitación. Las habitaciones frente a éstas se las di, la primera a Dohko y la segunda a Shion. El santo de Libra imitó el saludo de Kardia y luego Shion se despidió al igual que Degel.
Por último, Izzy se despidió de mí y Albafica, alegando que se moría de sueño. Fue hasta mi habitación, en donde ya le habían preparado una cama. Guie al santo hasta la habitación que quedaba, al final del pasillo. Al estar frente a la puerta, iba a decirle "buenas noches" y ya, me iría, pero su acción me tomó desprevenida.
Se inclinó levemente, tomó mi mano y la besó suavemente, imitando el gesto de Degel y Shion… Me miraba fijamente a los ojos con una expresión que no pude descifrar.
Antes que me diera cuenta, él ya había cerrado la puerta.
Miré mi mano, aun preguntándome si lo que había pasado era real. Cerré mis ojos y sacudí mi cabeza. Albafica era tan predecible como impredecible… Caminé de regreso a mi habitación.
Desperté sobresaltada por una pesadilla, o al menos eso creo que fue… Miré a mi derecha, Isabella dormía plácidamente, hasta babeaba. Me quedé pensando en mi sueño… Realmente confundida y con el corazón latiendo a un ritmo muy elevado.
(Sueño)
Estaba en una habitación sin ventanas ni puertas, lo único visible era un espejo de cuerpo completo, a ambos lados de éste había candelabros, iluminando lo justo y necesario.
Iriel se acercó al mismo y se auto-contempló… Llevaba puesto su piyama, una remera holgada blanca y shorts negros. Iba descalza.
Tocó el espejo, y al momento que lo rozó. Vio cómo su reflejo comenzaba a cambiar. Su ropa se transformó por un largo vestido, negro como la noche misma. Su cabello creció un poco más y adquirió una tonalidad igualmente negra. Sus ojos… Turquesas… En sendos brazos apareció un brazalete plateado.
Miró con sorpresa como reflejo parecía haber cobrado vida. La miró seria, se enderezó y luego miró hacia atrás. Iriel hizo lo mismo, pero detrás de ella no había más que oscuridad.
El reflejo de Iriel sonrió y a su lado, una figura apareció, vestida de negro. Era un hombre, de cabellos oscuros también. Él le sonrió, pero Iriel no pudo ver sus ojos. El hombre la abrazó desde atrás, aferrándose a su cintura y poniendo su rostro entre el cuello y el hombro de ella. Con cariño…
—Ese hombre… Es… Es…
(Fin del sueño.)
Me levanté de mi cama, fui hasta el baño y me lavé la cara, los dientes y salí. Bajé las escaleras y me encaminé hasta el salón comedor, de camino vi la hora en un reloj, eran las nueve. Cuán grande fue mi asombro al ver a todos los caballeros sentados en la mesa, degustando el desayuno. Cuando se percataron de mi presencia, me miraron de manera algo extraña. Degel alzó una ceja, al igual de Albafica. Kardia y Dohko se sonrieron con diversión y Shion me miraba algo sorprendido.
— ¿Qué? —Pregunté confundida. ¿Qué había de raro en mí?
Shion se sonrojó y apartó su mirada, concentrándose en su plato, al igual que Dohko, Degel y Albafica. Kardia se reía por lo bajo.
—Ese no es un atuendo decente para una dama—dijo Degel sin apartar su mirada de su desayuno.
Me reí de buena gana, captando de nuevo la atención, me miraban sin entender.
—Queridos míos, acostúmbrense, porque no pienso cambiarme hasta después de desayunar—avisé entre risas.
Dicho eso, me encaminé hasta la cocina. Meredith, la cocinera me sonrió y me informó que me serviría el desayuno en unos momentos. Le agradecí y fui a sentarme. Al poco rato bajó Isabella, ya cambiada. Se sentó a la mesa y comenzamos a hablar de temas comunes. Hasta que surgió otro tema de conversación.
— ¿Viste el nuevo video de PewDiePie? —Preguntó con emoción.
— ¡No! ¡Muéstramelo! ¡El iPhone! —Salí corriendo como bala hasta mi habitación y al volver, los santos me miraban con una ceja alzada.
— ¿Por qué no corres así en los entrenamientos? —Me reprochó Kardia.
—Es que… ¡PewDiePie es PewDiePie! —Exclamé como si fuera obvio.
— ¿Quién? —Inquirió con claro desconcierto.
— ¡Shh! Ya comienza el video.
Y ahí estábamos Izzy y yo, gritando y riendo al ver el video. Sobra decir que los caballeros nos miraban desconcertados. A veces ponía una expresión de terror puro y me escondía detrás del hombro de Isabella. Al terminar el video, nos reímos y casi ponemos otro, de no ser porque nos sirvieron el desayuno. Dejé el iPhone a un lado en la mesa y devoré mi plato. No me había dado cuenta del hambre que tenía.
— ¿Por qué gritaban? —Preguntó Dohko de repente.
—Uh ideo eh terroh—dije con la boca llena.
—Ya no sé porque me gasto en decirte que no hables con la boca llena—me reprendió Isabella, mirándome con el ceño fruncido.
—Un ¿qué? —Volvió a preguntar el caballero de Libra. No me había entendido ni una palabra.
—Un video de terror—explicó mi amiga por mí.
Dohko asintió y siguió comiendo.
Al terminar de desayunar, subí a mi habitación y me cambié. Al bajar, mi amiga estaba hablando amenamente con Dohko, contándole lo que eran los videos y demás, el resto escuchaba con atención.
—Bueno… Aprovechando que es temprano, Degel, tienes que cambiarte de ropa y acompañarme al oculista. Y a la tarde iremos a hablar con el padre de Isabella, ¿entendido Albafica? —Avisé con voz autoritaria.
Degel asintió, al igual que Albafica.
— ¿Y nosotros qué haremos? —Preguntó Kardia.
— ¿No deberíamos volver, hablar con el Patriarca y…?—Dohko lo cortó antes que pudiera seguir.
—Amigo mío, no hay nada de qué preocuparse…—Dijo con una sonrisa, pasando su brazo por encima de los hombros de Shion.
—No seas aguafiestas, carnerito—dijo a su vez Kardia.
Shion hizo una mueca de disgusto, pero optó por callarse.
—Izzy, ¿crees que podrás encargarte de ellos? Yo iré a comprarles algo de ropa acorde a la época—avisé. — ¿Me acompañas, Degel? Quizá te miren raro, por cómo vistes.
—Descuida, te acompañaré—aseguró con una sonrisa.
—Eh… Claro, no creo que sea muy difícil—accedió mi amiga.
—¿Por qué el iceberg?—Cuestionó Kardia algo resentido. Degel lo miró con un poco de molestia.
—Él es el más tranquilo, después le sigue Shion.
—No es justo...—Susurró en reproche.
Sonreí y me volteé hacia Degel.
— ¿Listo para las calles del siglo XXI? —Pregunté con una amplia sonrisa.
Oh… Eso iba a ser épico.
Espero que no me maten por dejarlas con suspenso por 3 caps consecutivos xD
Aquí viene el ¿Sabías que...?
¿Sabías que...
...Albafica iba a ir a preguntarle a Iriel sobre la imagen que vio de él y Minos, pero luego decidió preguntarle al día siguiente?
...la pizza de langosta en realidad existe, pero contiene más ingredientes y además, es la pizza más cara del mundo?
...Kristel es vegetariana?
...Kardia planeaba entrar en la habitación de Iriel y jugarle una broma, pero en cuanto tocó la cama se quedó dormido?
...Iriel vive en el barrio de Chelsea?
Y hasta ahí llega el cap, mis amores!
Espero que les haya gustado :3
¡Los amo!
Dejen reviews! :D
Hikari-Moonlight.
