.Virtuosso.
En el auditorio Takeru prestaba atención a las indicaciones de Sora, el nuevo concierto que venía en camino era uno de piano y orquesta, se trataba del concierto nro. 1 de Tchaikovsky y faltaba un par de semanas para comenzar los ensayos con el pianista, pero él ya lo había conocido personalmente.
Y es que ese joven era muy amigo de Hikari, ya habían tenido oportunidad de conocerse y le resultaba un buen tipo. Sonrió al recordar el momento en el que Koushiro había puesto en un aprieto a Hikari aquel día.
-Flashback-
Caminaban juntos mientras charlaban alegremente sobre una ópera que acababan de ver. Ambos se habían reído mucho porque se trataba de una obra bufa, es decir, cómica. Y las representaciones de los cantantes habían sido maravillosas.
Ya hacía cerca de un mes que habían comenzado a verse por fuera de las clases y de los ensayos con la Orquesta, pretendían ir despacio, y había pasado tantas cosas que preferían no ilusionarse tanto al respecto. Hikari no era una chica para nada celosa, pero dados los antecedentes con Takeru, iba ganando confianza muy lentamente. Él, lejos de molestarse, prefería que todo marchara así, era como un juego, se veían a escondidas de todo el mundo y en las clases y los ensayos era divertido fingir que solo eran conocidos con una relación cordial.
Luego de aquel día en el parque ella había preferido alejarse un poco pero se había dado cuenta de que realmente él le gustaba, así que al terminar la clase siguiente salieron a caminar para aclarar lo que hubiera que terminar de entender. Era el mejor acuerdo.
Hasta que Koushiro los sorprendió caminando luego de la función que acababan de ver.
Lo cierto es que el muchacho de cabello rojizo había divisado en el teatro a su amiga acompañada de un chico que le resultó vagamente familiar.
No había dicho nada y les había seguido, entre intrigado y divertido porque su amiga no era alguien que saliera con muchas personas, más bien solía encerrarse a estudiar y tocar.
Llegaron a una esquina y aguardaron a que el semáforo habilitara el cruce. Hikari se aferró al brazo de su acompañante y éste le sonrió a la vez que susurró algo al oído de la castaña que pareció estallar de risa.
"Al menos parece un buen tipo". Pensó el pianista, ya acercándose deliberadamente a la pareja y sorprendiéndolos de lleno cuando la luz cambió.
Takeru nunca había visto a Hikari sobresaltarse así, para inmediatamente lanzar una exclamación aguda y saltar a los brazos del joven que había aparecido. El muchacho sonrió mucho y luego de corresponder el afectuoso saludo de su amiga se acercó a Takeru para saludarle.
-Koushiro, amigo de Hikari.
Ella se burló del gesto serio de él y procedió a finalizar la presentación.
-Es Koushiro, mi mejor amigo. Y tocará con la Waseda en el ciclo de conciertos de piano. Es el mejor.- le dijo al rubio mientras su amigo sonreía avergonzado. La chica se giró y continuó con su charla – él es Takeru, toca en la Waseda, es violinista…
-¿Es tu novio?- preguntó Koushiro con una mirada curiosa a la vez que la chica se sonrojaba intensamente -¿Qué opina Yagami Taichi de esto? -se sentía gratamente sorprendido, hacían una bonita pareja. Sabía que el hermano de la chica tenía sus motivos para ser celoso.
-Ehhhhhhh
-No de momento. -dijo Takeru con una sonrisa franca mientras veía divertido las diferentes tonalidades rojizas que podía adquirir la piel de la chica a la vez que estrechaba la mano del joven.
El pelirrojo pareció conforme con la respuesta.
-Pues ha de ir en serio, porque me dejó plantado a mí para ir a la ópera contigo. -dijo mientras bromeaba maliciosamente.
-Ja, ja.-dijo la castaña con sarcasmo, fingiendo estar molesta -Takeru me había invitado antes. Además ya ves que puedes ir solito.
-En eso te equivocas, solo fui a ver a mi novia, hoy cantó allí y quería presentártela.-
Hikari quedó muda, pero entonces escucharon una voz femenina que llamaba a Koushiro.
La chica era ni más ni menos que la soprano protagonista. Era realmente guapa, sus ojos enormes de color miel, su sonrisa perfecta y los cabellos castaño claro que se movían con suavidad ante cada gesto que hacía.
-Tachikawa Mimi, es un placer- dijo ella adelantándose para saludar a la pareja.
Koushiro tenía un semblante tranquilo, pero parecía embobado, como si flotara y Hikari nunca lo había visto tan… "enamorado". Decidieron ir a cenar todos juntos.
-Me alegra que ya estuvieras viniendo al restaurant, estoy muriendo de hambre, ¿sabes? No me sentía muy cómoda con ese corset que me dieron para cantar.
Mimi no dejaba de hablar, pero no llegaba a ser pesada, era amigable y se relacionaba con fluidez, justo lo contrario a su novio. Takeru hablaba alegremente con ella mientras Hikari y Koushiro murmuraban cosas entre ellos.
-¿Se puede saber de qué hablan ustedes? -interrumpió la cantante con su voz aguda.
-Simplemente nos ponemos al día como buenos amigos -dijo el pelirrojo sonriendo.- Sin poder creer que pese al poco tiempo que llevamos en pareja aún no hubiéramos podido hablar al respecto.
Hikari le dio un codazo en las costillas como toda respuesta a ese comentario.
-No podemos creer lo idiota que está contigo cuando antes se la pasaba encerrado estudiando obras y llenándose de ojeras. -dijo la joven ácidamente mientras que su amigo se sonrojaba.
Era divertido verlos así, Takeru disfrutó mucho de la velada y cuando se despidieron optó por acompañar a la castaña hasta su casa, realmente estaba cansado esa noche y ella tendría más clases con otros alumnos por la mañana.
-Fin de flasback-
Volvió a la realidad cuando Sora indicó que ejecutaran el segmento final y su mente se centró en la partitura que tenía delante. A lo lejos vio que Miyako le sonreía muy divertida cuando la directora hizo detener a la orquesta para corregir a cierto grupo de envidiosos que le habían hecho pasar mal la últina temporada al rubio, sentía que poco a poco iba cobrándose su revancha porque varios se le acercaban a felicitarlo por sus notorias mejoras.
Por supuesto la única persona que sabía lo de Hikari era su amiga Miyako, el joven confiaba muchísimo en ella y había sido un apoyo fundamental en sus peores momentos.
El ensayo finalizó y Takeru se apresuró a recoger sus cosas, dado que aquella noche saldría nuevamente con Hikari para ir a un concierto sorpresa de la banda de Yamato. Solo él y unas pocas personas sabían de ese show esa noche, era una campaña de prensa que harían.
Una hora y media más tarde se encontraba en la puerta del local donde actuaría su hermano, esperando a que su violinista preferida llegara. Ella le había avisado que se había retrasado un poco pero el rubio no estaba muy apresurado por entrar.
Entonces vio llegar a un grupo de chicas bastante numeroso entre las que distinguió a Sora. Tenía que ser ella, su cabello era inconfundible.
Hikari le había comentado algo con respecto a que Sora había salido con Yamato cuando iban al instituto justo antes de que lo alcanzara la fama, cuando su banda comenzaba a hacerse conocida. Pero llegado el momento de firmar un contrato discográfico, su hermano se fue sin darle explicaciones, atrás de un sueño de toda la vida, y allí era cuando aparecía Taichi, que siempre había tenido diferencias con el rubio y se había enfurecido demasiado. Taichi no era así de celoso con Sora y Hikari porque sí. Ambas habían sufrido mucho en relaciones anteriores, por lo que el castaño tenía esa actitud sobreprotectora.
Takeru ignoraba toalmente esos hechos, apenas recordaba si su hermano había tenido novia en esa época, cuando su banda pasó al estrellato salieron muchos romances fugaces con alguna celebridad o fans, pero su hermano era bastante difícil de llevar, no tenía un carácter particularmente dado a socializar.
Al parecer Sora nunca se había recuperado de aquel rompimiento, considerando que ella había dejado de lado muchas cosas para que finalmente él ni siquiera se hubiera detenido a pensar en ella. Había salido con otros chicos pero ninguna relación había sido muy positiva, quizás por su propio dolor e inseguridad en ella misma, sentía que jamás sería suficiente para nadie.
Takeru nunca lo hubiera imaginado, pero ahora entendía porqué a veces la había sorprendido mirándolo en algún ensayo, o porqué no aceptaba ninguna propuesta para salir con algunos músicos de la Waseda. Pero allí ante sus ojos estaba, riéndose mucho con sus amigas, quizas totalmente ajena a que estaba a punto de entrar a un show de su ex.
El joven tragó saliva.
No sólo era el hecho de que probablemente no lo pasaría muy bien. Estaba el hecho de que era amiga de Hikari, amiga del cascarrabias de su hermano Taichi, y directora de la orquesta en la que ambos estaban tocando… y él y la violinista estarían juntos allí.
Maldición.
Justo cuando iba a escribirle un mensaje a su cita, la vio aparecer y no tuvo tiempo para avisarle nada, porque primero se quedó paralizado observándola.
Llevaba un vestido negro y corto, con falda acampanada, medias largas y oscuras que subían hasta los muslos, borcegos y una chaqueta de cuero azul. También un bolso que hacía juego con los pendientes y su abrigo y un leve maquillaje, el cabello suelto que se agitaba en el aire y caía por su espalda y hombros hasta la cintura, enmarcando sus rasgos delicados.
Le costó mucho poder sonreírle y reaccionar hasta que ella estuvo muy cerca y le echó los brazos al cuello, para besarlo con suavidad.
-Disculpa la tardanza. -dijo en voz baja, parecía apenada.
-Desc… descuida -balbuceó él, aún atontado mientras algunos colores se le subían a la cara.
-No puedo creer que ahora tú te hayas sonrojado, luego de burlarte tanto de mí – dijo ella muy divertida y maliciosa.
-Estás hermosa. -fue todo lo que pudo decir Takeru.
Finalmente se separó de él, fijándose en el lugar donde estaban y miró a la gente. Hasta que escuchó su nombre pronunciado con la persona que menos hubiera esperado encontrar allí.
-¿Hikari?
-¿Sora?
Las chicas se miraron y luego se acercaron para abrazarse afectuosamente.
-Estás muy guapa, no sabía que vendrías aquí, mis amigas me arrastraron porque dicen que hace mucho no salgo. - dijo la pelirroja mientras sonreía para luego cambiar el gesto a uno un poco más serio - ¿estás saliendo con…?
-Conmigo. Sí. -Takeru se acercó a las chicas para saludarlas. Ya no tenía sentido intentar ocultar algo cuando Hikari prácticamente había corrido hacia él para besarle.
Sora lo estudió con la mirada y finalmente sonrió.
-Bueno, definitivamente él me cae bien y ha mejorado muchísimo en las últimas semanas. -dijo la pelirroja sonriendo.
-Hemos venido a ver la banda del hermano de Takeru. -dijo Hikari mirando con ansiedad a su amiga.
Pero cuando quiso explicarle un poco más, las chicas que acompañaban a la directora de orquesta la llamaron porque la gente comenzaba a entrar.
Ellos se tardaron un poco más para entrar últimos, dado que tenían una mesa reservada.
El local no era demasiado grande pero contaba con un escenario de buenas proporciones que estaba a cierta altura, mientras que el resto del lugar estaba lleno de mesitas y sillas, en los sitios más cercanos a las paredes había sillones y mesas más grandes. En la parte posterior del recinto se encontraba una barra y la cocina al fondo, no se hacían platos muy elaborados, pero había algunas opciones interesantes. Se ingresaba por uno de los costados.
Ellos tenían una mesita que estaba frente al escenario hacia la izquierda, y divisaron con preocupación cómo Sora se sentaba en una mesa de las grandes, en un sillón en medio de todas sus amigas.
Se miraron. No podían hacer nada.
-Quisiera escribirle y ponerla sobre aviso, sus amigas no deben saber nada tampoco. -Hikari estaba realmente preocupada.
- Acércate a ella y dícelo aparte, para que pueda procesarlo con tiempo. La banda de Yamato será la tercera, quizás hasta puedan marcharse antes de aquí.
La joven castaña asintió y fue a ponerse de pie cuando vio que Sora se dirigía al baño. Era la oportunidad perfecta.
Hasta que vio a Yamato que se había pedido un trago en la barra.
El choque fue tan inesperado para los violinistas como para los protagonistas.
Sora caminaba a paso veloz hacia el costado del bar para acceder a los baños y aparentemente iba distraída porque su vestido se había manchado con algo que alguna de sus amigas derramó en la mesa sin querer, y el rubio iba distraído mientras saboreaba el trago que le habían servido. Se dieron de lleno y muy cerca estuvieron de caer, ella se rió y cuando alzó la vista para disculparse, se quedó helada, una milésima de segundo alcanzó para que volviera a respirar y se escabullera ágilmente hacia el baño, a la vez que él se quedaba de pie, entre sorprendido de verla allí y furioso por no reaccionar antes.
Hikari se revolvió incómoda en su silla.
-Ve a buscarla si quieres. -Takeru la alentó para que fuera tras su amiga y ella no dudó en levantarse bruscamente y dirigirse a los baños.
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Podría haber sido desastroso pero no lo había sido.
El show había estado increíble y se lo habían pasado de maravilla juntos. Sora había preferido irse antes, no sin antes agradecerle a Hikari que quisiera acompañarla hasta su casa.
Takeru y la castaña disfrutaron de la velada en calma, y cuando finalizó el show fueron a felicitar a Yamato al backstage. Lo vieron algo malhumorado pero estaba agradecido de que hubieran estado allí para apoyarlo.
Realmente era una música muy diferente a la que estaban acostumbrados a oír, pero era una buena banda de rock, el hosco hermano mayor de Takeru realmente se transformaba cuando estaba haciendo lo que amaba en el escenario, las melodías del bajo y de su voz encantaban a todos los asistentes llenando cada rincón de la sala con su carisma, luciendo su sonrisa más encantadora y sincera. Sin dudas que los años recorriendo el mundo con giras habían forjado a un artista muy auténtico que expresaba en sus canciones todo lo que se sentía incapaz de hablar.
Luego de despedirse, Takeru observó a su bella acompañante y sintió que ya no podía continuar resistiendose a la gran atracción que despertaba ella en él, así que le rodeó los hombros y la atrajo hacía sí.
-Te quiero, chiquilla.- le susurró al oído a la vez que ella le rodeaba la cintura con sus brazos mientras caminaban.
Hikari se sentía igual, él estaba particularmente guapo y ella se había arreglado a conciencia para la ocasión, aún no habían tenido un momento para explorarse más, pero todo indicaba que aquella noche era perfecta, tan distinta a aquel lejano recuerdo cuando Takeru la había visto tocar en la calle, acompañado de aquella bonita chica de cabello azul.
Caminaban y la castaña reflexionaba sobre ello, ¿qué podía ofrecerle ella a un chico tan atractivo que había salido con jóvenes tan bellas como aquella maliciosa chica? No se reconocía en esos pensamientos, no solía ser insegura, pero esto era, en su opinión, algo que mostraba lo mucho que él le gustaba. Siendo consciente de que había más gente que ya sabía lo que había entre ellos, no podía evitar trasladar todo a mayor escala y proyectar hacia futuro, algo que no le pasaba desde aquella relación. Sintió una punzada de angustia en el pecho pero la disimuló. Takeru le indicó que ya estaban cerca de su departamento y ella le sonrió, pues no quería detenerse en estupideces del pasado innecesariamente.
Unas calles más adelante llegaron a un bonito edificio, estaba en una zona bastante residencial, por lo cual no era una construcción muy alta.
Subieron las escaleras hasta el tercer piso y entraron al departamento del rubio. Mientras se quitaban los zapatos él se ofreció a traerle un vaso con agua y se dirigió hacia la cocina.
Hikari se quedó de pie en la habitación.
El lugar no era muy grande, pero estaba bien distribuido, las paredes eran blancas y había algunos cuadros de arte clásico. La ventana era grande y ella imaginó que le daría a la estancia mucha luz natural. Debajo de la misma había un bonito sofá de color marrón oscuro, mullido y moderno. Y cerca de allí había un par de bibliotecas con muchos volúmenes de música y un equipo de audio. Vio un atril negro con partituras y en una esquina el estuche que contenía el violín de Takeru.
En el otro extremo de la habitación, que era donde se encontraba ella en ese momento, había un mueble que contenía papeles y documentos, incluso recibos de facturas pagas, sus llaves y un paraguas rodeado de un par de chaquetas y abrigos. Ella se quitó el suyo y lo colocó allí, acercándose a la mesa oscura, que tenía un tamaño mediano y en que podrían ubicarse hasta seis comensales.
Se apoyó allí prestando atención a los ruidos que provenían de la cocina, solo había aceptado un vaso de agua pero Takeru parecía buscar otra cosa. Ella le preguntó si necesitaba alguna ayuda y él se asomó desde la cocina, que quedaba hacia un costado de la sala.
-Solo buscaba algo más para comer, a esta hora me ataca el hambre. -dijo mientras sostenía en sus manos un paquete de galletas saladas. -¿Quieres?
Hikari se rió y no le hizo caso, por lo que el rubio se metió de nuevo en la cocina haciendo más ruido para finalmente aparecer al cabo de unos minutos con un vaso con agua para la chica.
-Lo siento, la comida en ese lugar no fue suficiente para mi apetito - dijo él de pie frente a ella mientras la observaba beber el agua.
Le encantaba verla así, con ese vestido azul oscuro lleno de lunares diminutos y con mangas amplias que dejaban parte de los hombros al descubierto, realzando su figura esbelta.
Se observaron unos breves instantes, parecía palparse en el mismo aire un nerviosismo creciente.
La chica se acomodó mejor en la mesa, procurando dejar el vaso a distancia prudencial, como invitando a Takeru a que se le acercara.
Así lo hizo él, ubicandose justo frente a ella para besar su frente y continuar su camino hasta los labios, que respondieron como por efecto de una descarga eléctrica. Los brazos finos de la chica rodearon el cuello del joven y mientras que él, acariciando su esbelta cintura y continuando el recorrido hacia las caderas, la levantó para dejarla sentada en la mesa, en la postura precisa para poder recorrer los muslos y afirmarse contra ella.
Pudieron sentir la forma en la que sus ritmos cardíacos comenzaban a alterarse más y también fueron conscientes de sus cuerpos siendo recorridos con intensidad.
Los besos de cada uno se perdían en la piel del otro y el aumento de la temperatura se manifestaba en el color que tomaban sus mejillas.
Se separaron un poco para mirarse a los ojos y decidir solo con la mirada que podían continuar en algún lugar más propicio.
Takeru ni siquiera lo dudó y la levantó ágilmente en sus brazos para llevarla a su habitación.
Allí la depositó con suavidad en la cama, como si se tratara de una muñequita frágil pero que tenía una mirada encendida por el deseo. Aquella faceta de la castaña definitivamente le gustó. Se echó a su lado y se apoyó sobre un costado para observarla fascinado y permitir la mirada generosa de ella sobre su cuerpo.
Hikari se incorporó un poco solo para desabrocharle la camisa y luego guiarlo hacia ella para volver a besarlo.
Él la dejó hacer, mientras sentía que su cuerpo de quemaba ante el contacto de las manos de la chica, hasta que se inclinó deliberadamente hacia ella para inmovilizarla un poco, mientras comenzaba él a acariciarla. Le recorrió la cintura sobre la tela del vestido, llegó hasta sus caderas y continuó hasta los muslos, donde encontró aquellas medias altas que tan bien le sentaban a su chica. Se las quitó rápidamente y aprovechó para desatar el delicado lazo que mantenía el vestido en su lugar mientras ella le quitaba los jeans.
Le recorrió los pechos con sus manos y luego con los labios, simplemente para observar la forma en la que ella disfrutaba y luego fue sorprendido con las caricias que lo recorrieron a él, le encantaba que fuera mutuo.
Volvieron a mirarse a los ojos y ya no había vergüenza, simplemente se sentían plenos de compartir ese momento, de disfrutarse y conocerse.
Lo poco que llevaban encima no tardó en decorar el piso de la habitación, olvidado y siendo mudo testigo de las caricias, impulsos y sensaciones.
Cuando lo sintió dentro suyo, Hikari sintió una oleada de felicidad y gratitud, se sintió plena, sus uñas dejaron algunas marcas en la piel de la espalda de él, que la observaba fascinado y la besaba mientras la fuerza y la velocidad aumentaban hasta llegar al climax.
Habían intentado ser silenciosos pero se les escapaba algún gemido o exclamación, era algo inevitable cuando llevaban tanto tiempo deseándolo.
Al final simplemente se miraron sin decir nada, quizás las palabras sobraran en ese momento, compartieron una sonrisa y algunos besos más antes de que él se apartara y ella pudiera incorporarse.
Un rato después ambos yacían en la cama abrazados sin mediar palabras. Takeru acariciaba la cabeza de Hikari mientras ella respiraba con lentitud y simplemente apoyaba una mano sobre el pecho de él. No tardó mucho en darse cuenta de que ella dormía profundamente, y eso le bastó.
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Hasta aquí este capítulo, ya tengo dos más encaminados así que espero no tardarme mucho con las actualizaciones.
Besos! (Algunas notificaciones no me han llegado así que las contesto en los reviews!)
