Durante dos días completos, Peter permaneció semiinconsciente, recuperándose de las heridas producidas por la explosión nuclear. Nathan le ofreció a Mohinder que se quedaran en su casa, ambos estarían más cómodos y él más tranquilo de poder tener cerca a su hermano todo el tiempo.

El genetista aceptó, principalmaente porque después del último ataque de Sylar, se sentía más seguro en casa de Nathan, con toda la seguridad que esta contaba, aunque tambíen tenía claro, que cuando Sylar quisiera volver a atacar, esa seguridad no le iba a detener por mucho tiempo.

Además, ahora que todo el tema de la bomba había pasado, de una forma bastante positiva para todos, Nathan no quería perder de vista a su hermano, sabía que le había hecho mucho daño durante los últimos meses y había estado a punto de abandonarlo cuando más le necesitaba. Pero ahora quería que eso cambiara y recuperar el tiempo perdido.

Por si eso no fuera poco, teniendo a su hermano en casa, su madre apenas se había acercado, después de que sus planes de destruir la ciudad fueran eliminados por sus propios hijos, Angela no estaba muy por la labor de hablar con ellos, al menos por el momento, ni siquiera de visitar a su hijo convaleciente. De ese modo Nathan evitaba enfrentarse a ella, cosa que quería evitar, hasta que Peter se encontrara bien y pudiera estar a su lado para hacerlo.

- o -

Unas risas infantiles despertaron a Peter. Miró a su alrededor y reconoció el cuarto, como uno de los muchos con los que contaba la gran casa de su hermano. No recordaba exactamente cuando ni como lo habían llevado allí, igual que no podía decir con seguridad cuandos días habían pasado desde su último recuerdo totalmente claro, él explotanto en el cielo.

Después de eso, todo estaba borroso, recordaba haber sentido el abrazo de su hermano al despertar pro primera vez, el rostro cubierto de lágrimas de Mohinder y verlo completamente empapado. A partir de ahí, ya no era capaz de diferenciar entre los delirios, los sueños o la realidad. Sabía, o al menos eso creía que su hermano y Mohinder habían pasado mucho tiempo a su lado durante esos días; cuand abría los ojos, uno de los dos siempre estaba allí, incluso creyó ver durante un momento a Claire, aunque no estaba muy seguro de eso.

De lo que si estaba completamente seguro, es de que su madre no había aparecido por allí y tampoco es que molestara demasiado, porque no deseaba verla, ni enfrentarse a ella después de lo que había escuchado que pensaba de él, no al menos, hasta que se encontrara bien.

Se sentó en la cama y notó que la habitación giraba ligeramente a su alrededor, todavía estaba algo mareado, como si tuviera una fuerte resaca, pero lo peor ya había pasado y necesitaba moverse de nuevo. Salió de la habitación, con una manta sobre sus hombros, porque aún tenía algo de frío y bajo al piso inferior.

La casa parecía vacía, aunque escuchó las voces de los hijos de Nathan en el jardín. Sin embargo, al moverse por el gran salón, vio que alguien estaba en el sofá y que parecía dormido. Pensó que tal vez se tratara de su hermano y se acercó para comprobar que después de todo lo que había pasado, se encontraba del todo bien y que su explosión no le había dañado, porque si por alguna razón, le hubiera pasado algo a su hermano por su culpa, no se lo hubiera perdonado nunca.

Llegó al respaldo del sofá, pero se sorprendió al ver que no se trataba de su hermano, sino de Mohinder, quien dormía, con un montó de papeles alrededor y el portatil encendido encima de la mesa. Peter se quitó la manta y la colocó sobre el profesor. Dio la vuelta al sofá, se arrodillo y se colocó a la altura de la cara de Mohinder.

Peter lo miró, en silencio, sintiéndose tremendamente feliz de que Mohinder estuviera bien y de que había conseguido evitar que su sueño se hiciera realidad. Lo besó en la mejilla y se levantó para dejar que siguiera durmiendo, pero al darse la vuelta escuchó la voz de Mohinder a su espalda

"¡Peter¿Cuando te has levantado!" Se incorporó rapidamente y dejó que los papeles cayeran al suelo sin molestarse en tratar de cogerlos.

"Hace un momento ¿cuanto tiempo he pasado..." Se sentó en el sofá junto a Mohinder, cuando se dio cuenta de que estaba tremendamente cansado y que su pequeño paseo había sido todo un esfuerzo para su cuerpo todavía por sanar.

"Dos días." El genetista acarició la mejilla de Peter, como si quisiera cerciorarse de que realmente estaba allí con él. Un momento después le vino un fuerte ataque de tos. Peter lo miró contrariado y puso su mano en la frente del profesor.

"Mohinder, tienes fiebre ¿que haces levantado? Deberías estar en la cama. ¿Qué te ha pasado?" demasiadas preguntas, para que la cabeza de Peter no se resintiera. Cerró los ojos y trató de evitar que todo le volviera a dar vueltas.

"Peter, no es nada, es sólo un resfriado, además tengo que trabajar para encontrar al resto de los nombres de la lista." Se recostó en el brazo del sofá.

Peter se volvió hacia Mohinder con una sonrisa en los labios. "Tu y tu lista." Le dijo mientras se acomodaba en el pecho del profesor. "Por si no lo has notado sigo siendo enfermero y reconozco la diferencia entre un simple resfriado y lo que no lo es y esto, te puedo asegurar que no lo es. Tendrías que estar en la cama." Se incorporó un poco y miró a los ojos de Mohinder. "Todavía no me has dicho como has acabado así, porque te vuelvo a repiter, que eso no es un resfriado."

Mohinder le mantuvo la mirada por un momento, pero luego tuvo que apartarla. Le costaba tremendamente decirle a Peter que no le había sentado nada bien lanzarse al agua en pleno mes de noviembre, lo conocía demasaido bien, como para saber que se lo tomaría como que había sido culpa suya, por haberle metido en todo aquello de la bomba. Pero tampoco podía ocultárselo por más tiempo.

Se aclaró la voz, tratando de hacer que las palabras acudieran a su boca. "Fue hace tres días, cuando Nathan y yo te encontramos, tuve que sacarte del agua." Prefirió dejarlo ahí, tal vez Peter no preguntara más y asumiera que ese día era extremadamente frío, pero no fue así.

"Un momento, recuerdo haberte visto empapado. ¿Te metiste al agua a por mi?" Peter se apartó un poco de Mohinder y bajó la mirada al suelo. "Quieres decir que al final si que has estado a punto de morir por mi culpa."

Mohinder se aceró a él y tomó su cara entre sus manos, obligándole a mirarlo. "No se te ocurra pensar eso, tu estuviste a punto de morir por toda la ciudad y ellos ni siquiera lo saben. Nathan se sacrificó por ti y sabes que hubiera muerto por salvarte. Yo hice lo mismo y no te permito que te sientas culpable por ello. Fue mi decisión, como lo hubiera hecho si tu sueño se hubiera hecho realidad."

Peter no le dijo nada, porque sabía que tenía razón, no podía estar protegiéndole permanentemente y si mal no recordaba, ya era la tercera vez en la que le salvaba la vida Mohinder a él.

Perdido en sus pensamientos, Peter se sorprendió al escuchar de nuevo hablar a Mohinder, tan cerca de su oido que casi se trataba de un susurro. "Te quiero Peter Petrelli"

Peter abrió los ojos al sentir el aliento de Mohinder contra su cuello y su tierno abrazo alrededor de su cintura. "Yo también te quiero" tomando el rostro de Mohinder con una de sus manos, lo acercó hacia si y le besó dulcemente.

Cuando Mohinder abrió los ojos, vio que ya no estaban en el salón, sino que estaba sentados en una cama, la misma en la que había estado durmiendo Peter hasta hacía pocos minutos.

"¿Cómo..."

"Estaba comprobando si mis poderes también habian vuelto a la normalidad." Peter se había sentado enfrente de él con las piernas cruzadas y lo miraba con la misma expresión de un niño cuando ha hecho alguna travesura. "Ahora te vas a meter en la cama y vas a dormir unas cuantas horas."

Mohinder le mostró una amplia sonrisa, al darse cuenta que lo había engañado para llevarlo allí, luego se acercó a él y presionando sobre su pecho, lo tumbó en la cama y se sentó encima. "Lo haré si te quedas conmigo." Se reclinó sobre Peter y deslizó sus labios sobre los de su amante.

Peter agradeció mentalmente el cálido beso, porque parecía que hacía meses que no sentía nada parecido. Cuando sus bocas se separaron Peter se giró y lo dejó caer sobre la cama. "Me quedaré contigo, pero todavía tienes fiebre y no deberías realizar ningún esfuerzo innecesario. Lo único que debes hacer ahora es descansar."

"De acuerdo, pero quiero tenerte a mi lado, me has tenido muy preocupado durante estos días y necesito tenerte cerca para saber que estás bien.

"Me parece justo." Peter se levantó y notó un dedo de su compañero recorrer su espalda. "Mohinder, eso no va a pasar." Giró la cabeza y miró al genetista. "Al menos, hoy no."

Mohinder le sonrió timidamente. "Prometeme que "eso" pasara mañana." Dijo mientras su mano se separaba de Peter.

"Depende de como te encuentres tu." Peter iba a levantarse de la cama, cuando sintió dos manos, alrededor de su cintura, que lo arrastraban de nuevo a ella.

"Prométemelo Peter, o no pienso soltarte." Peter podría haberse liberado fácilmente de los brazos de Mohinder, sabía que este no habia recuperado todavía toda su fuerza, pero no lo hizo y dejó que el juego continuara, forcejeando levemente y haciendose pasar por incapaz de soltarse. "No Peter, quiero que me lo prometas."

"De acuerdo, te lo prometo." Peter se giró hacía Mohinder y lo besó como prueba de que cerraban su trato.

Unos nudillos sonaron en la puerta y al girarse Peter vio su hermano y estuvo a punto de saltar de la cama para abrazarlo, pero al verlo bien se detuvo. "Nathan ¿estás bien?" Su hermano llevaba el brazo derecho vendado y sujeto por un cabestrillo.

"No es nada, no te preocupes, es lo que tienen los aterrizajes forzosos, un hombro dislocado y un par de costillas magulladas, nada que no se cure con un poco de descanso. De ti no puedo decirlo mismo, veo que ya te encuentras mucho mejor."

Peter se levantó de la cama, comprobando que ya nada daba vueltas a su alrededor y se acercó a Nathan. Con cuidado de no hacerle daño, lo abrazó y su hermano le devolvió el abrazo con su brazo sano, ambos se quedaron así, en silencio, sintiendo un gran alivio de sentir al otro, durante lo que fue un largo minuto.

Finalmente, cuando se separaron, Peter se dio la vuelta y se dio cuenta que Mohinder se había quedado dormido, igual que en el sofá. "Mira que es testarudo." Se acercó al genetista y tras cubrirle con la ropa de cama, le besó en la frente. Peter escuchó la risa de Nathan detrás de él, dandose cuenta, que no recordaba cuando había sido la última vez que habia escuchando a su hermano riéndose y se giro hacia él. "¿Qué pasa?"

"Me hace gracia, no me me había percatado hasta que punto erais una pareja y estos día me doy cuenta de lo mucho que os quereis." Se acercó a su hermano y le puso una mano en el hombro. "Supongo, que no te habrás dado cuenta estos días, pero el profesor no se ha separade de tu cama hasta esta mañana, cuando ha visto que la fiebre te había bajado, apenas a dormido. Creo que te quiere de verdad."

Peter no contestó, pero por primera vez desde que había comenzado su relación con Mohinder, sintió que su hermano estaba orgulloso de verlos juntos, de saber que su pequeño Peter era feliz con alguien y eso le quitó un gran peso de encima.

- o -

Peter, sintió un movimiento en la ventana como si algo hubiera pasado volando, pero no vio nada. Se levantó de la cama para cerrar la puerta después de que Nathan hubiera salido y estuvo a punto de gritar al ver una figura demasiado familiar delante de la puerta. "¿Sylar?"

"Hola Peter ¿Ya te habías olvidado de mi?"

Peter se movió y se colocó delante de la cama, protegiendo al indefenso Mohinder. "Veo que te has recuperado muy pronto de tu pequeño problema. Pero no te será suficiente, cada vez que nos enfrentamos, siempre te he vencido y esta no va a ser una excepción."