Capítulo 10: ¿Dónde estabas?
Sí, lo sé, dos meses sin actualizar, pero es que tenía exámenes, y después en mi escuela de música me liaron para que participara en mil y una actuaciones T-T Lo siento. Ya estoy de vacaciones, totalmente disponible para vosotros ^w^
El final del capítulo está inspirado en la canción Donde Estabas, de Ragdog, por eso se llama así… Bueno, leed, espero que disfrutéis mi "retorno" -.-
La peli azul entró, con la niña de la mano. Lo primero que hizo fue llamar a Midorikawa, y no contestó. Sólo se oyeron ronquidos. Se lo imaginó, durmiendo como un niño, y fue a verle. Takara se quedó por la cocina, jugando con una mosca que había cazado el gato (¿?)
Una castaña de ojos marrones fingía estar dormida sobre el pecho de su "amigo", mientras sonreía para adentro, convencida de que su plan iba a funcionar. La peli azul entró en la habitación y vio a su marido abrazando a la oji marrón. Algo se rompió dentro de ella. No podía ser. La noche anterior misma, le había dicho que jamás sería capaz de engañarla. Y ahora eso…
No lo pensó mucho, sólo tenía dos opciones: irse llorando con la niña y desaparecer para siempre, o despertarle a puñetazos exigiendo una explicación.
La Ulvida que se había ido formando con los años, habría hecho lo segundo, pero otro lado de ella que no conocía, sintió que nunca podría perdonar al peli verde, por mucho que lo intentara. Cogió un poco de ropa y algo de dinero. Se iría ya mismo. Antes de ir a por Takara, se hizo con un papel y escribió una nota de despedida, con lágrimas en los ojos. Seguidamente, fue a la cocina y cogió a la pequeña en brazos.
-Mami, ¿por qué lloraz? –preguntó la niña, al ver el maquillaje esparcido por la cara de su madre. La oji azul no supo muy bien qué contestar. Solo dijo:
-Nos vamos –y salió con su hija en brazos, sin rumbo, sin saber muy bien lo que iba a hacer, ni adónde ir. Sólo quería estar lejos de allí lo antes posible. Quizá fuera a casa de una amiga. No lo sabía.
/
A la mañana siguiente, Midorikawa se despertó con un horrible y molesto dolor de cabeza, cosa que le pareció muy extraña, porque él no recordaba haber bebido. Bueno, para ser exactos, no recordaba nada de nada desde la tarde anterior. Solo que estuvo con Kiku.
Hablando de Kiku… Miró a un lado. Después al otro. Cerró los ojos, dolorido. Instantes más tarde, los abrió todo lo que pudo y volvió a mirar a su lado. ¡Estaba allí, en su cama! Pero, ¿qué diablos había hecho?
Se levantó, apresurado, y vio una nota en la mesilla de noche. Se mordió el labio. Ulvida. La leyó.
Acto seguido, se vistió tan deprisa como pudo y salió, cerrando la puerta con violencia.
La castaña se despertó, sonriente. Todo iba sobre ruedas. Ulvida jamás creería a su marido, el típico "no es lo que parece" no funcionaría con ella.
/
POV MIDORIKAWA
A ver, tranquilízate, Ryuuji, correr sin ir a ninguna parte no te va a solucionar nada. ¿Dónde pueden haber ido? ¡A casa de Hiroto! No, no creo, es tan evidente… Le llamaré.
-¿Sí?
-¡Hiroto! ¿Están ahí Ulvida y mi hija?
-No… ¿por qué lo…?
-¡Gracias! –cuelgo.
Si no están ahí… ¡la estación! Pero hay decenas de trenes que salen cada cinco minutos… y ya se habrán ido hace tiempo. Mierda, no, esto no me puede estar pasando. La llamo.
-¿Diga?
-¡Cariño, soy yo! ¿Dónde estás?
-… déjanos en paz…-
-¿Oye? ¡No cuelgues, por favor! –pero estoy hablando solo. El pitido que indica el final de la llamada resuena en mis oídos. Así que… ¿las he perdido?
No.
Voy a matar a Kiku…
FIN POV MIDORIKAWA
Un portazo delata al recién llegado, Midorikawa, que va a la habitación sin rodeos, abriendo la puerta con brusquedad y ordena decisivamente a la peli castaña que se encuentra en la cama:
-Fuera de mi casa, ¡YA!
-Pero, mi amor… -replica ella, intentando abrazarle.
-¡Fuera!
-¿Por qué? –pregunta, ahora de manera más tosca- Lo hecho, hecho está, y lo que ha pasado ya no se puede evitar. No dejes que me vaya, piénsalo: te has quedado solo… ¿y me echas? Eso no te beneficia, cariño.
-Largo ¬¬ -vuelve a decir el peli verde, sin ni siquiera darle tiempo a terminar la frase.
-Está bien, pero te… ¡te arrepentirás!
-No lo creo.
POV MIDORIKAWA
No lo puedo creer. Esto no me puede estar pasando, simplemente, no es posible… ¿Qué voy a hacer ahora? No voy a poder seguir con mi vida, mi vida eran ellas dos, no consigo quitármelas de la cabeza ni un solo segundo. Tengo que recuperarlas, me cueste lo que me cueste.
FIN POV MIDORIKAWA
1 año después…
Ryuuji se esforzó de veras en encontrar una pista, algo que le llevara cerca de ellas. Pero por más que buscó, preguntando a sus amigos, pidiendo favores a contactos del ejército para revisar todos los vuelos de los aeropuertos, y el registro de viajeros a larga distancia en un tren… no consiguió nada, ni una sola pista.
La espera fue muy dura, pero cuando creyó que nunca iba a saber más de ellas, le llegó una carta. De un hospital. Estaba con Hiroto cuando la recibió.
Se la dio a leer al pelirrojo, convencido de que serían malas noticias.
-Bueno, ¿qué pone? –se impacientó el moreno.
-Te… te ¿la leo? –el oji verde tampoco se lo podía creer. El otro asintió, y él comenzó a leer.- Hospital de María, Veracruz, México. Le informamos de que la paciente… -hizo una pausa, cerrando los ojos-. Mira.
-Uf… a ver… Le informamos, bla, bla, la paciente Midorikawa Takara padece de neumonía leve-moderada… e-espera… ¿Takara? Pero… pero si… -se levantó del sillón y subió corriendo a hacer la maleta. Se iba a Veracruz aquel mismo día.- ¡Hiroto, llama al aeropuerto y pregunta por Kaede Fujiwara, dile que vas de mi parte y que necesito un billete a Veracruz, México! ¡Para mañana!
-Vale… -el pelirrojo hizo lo que le pedían.- ¡Midorikawa! Está todo listo, te vas mañana a las 7:00 am. Oye… suerte, ¿vale? Me tengo que ir.
-Gracias, Hiroto. Gracias por todo –el peli verde le dio un abrazo a su amigo.
Al día siguiente, el vuelo de Mido llegaba a Veracruz, y conforme el avión aterrizaba, él tenía más ganas de salir y encontrarlas… entonces, miró a su derecha, la ventana del avión daba justo a la cristalera que tienen los aeropuertos y que da al interior de estos.
Bajó del avión, y entonces, la vio, entre un montón de gente:
-¡ULVIDA! –gritó, abalanzándose entre la agobiante multitud, luchando por abrirse paso y lograr también ser escuchado por su mujer, que le había visto y recogía todas sus cosas, acelerada. No quería hablar con él, bajo ningún concepto.- ¡ULVIDA, ESPERA, POR FAVOR!
La peli azul suspiró, rendida, dándose cuenta de que el oji negro ya estaba frente a ella, y se volvió a sentar, con la mirada baja y ganas de llorar. Nunca pensó que volverle a ver le afectaría tanto…
-¡Ulvida! –exclamó Midorikawa, llegando al lado de su mujer y su hija.
-Ya te oí, deja de gritar… ¬¬
-Ulvida… yo… os… os he buscado durante… un año entero… -se le llenaron los ojos de lágrimas.- Hice lo imposible para llegar hasta aquí…
-Pasajeros del vuelo 2314 con destino a Nueva York, facturen sus maletas, por favor –el altavoz resonó por encima de las voces de todos los allí presentes.
-…Takara estuvo enferma de neumonía, ¿verdad? Te encontré por eso, la factura del hospital llegó a casa… te quiero…
-Ya. Bueno, nos tenemos que ir.
-¡No! Por favor… espera, déjame explicártelo. ¡Por favor, mi amor!
-No me llames así…
-Yo… -el peli verde suspiró- sólo necesito que me escuches –levantó la mirada, dirigiéndola directamente a los claros orbes de su mujer. Esta se conmovió y se sentó, esperando a que Midorikawa se dispusiera a hablar.- Esa… esa tarde… yo no sé lo que hice. De verdad, ¡no lo sé! ¡Y no, no bebí, te lo juro! Por favor, tienes que creerme –suplicó el peli verde.
Se quedaron en silencio por unos instantes. Ulvida estaba pensativa.
-Así que… ¿no bebiste?
-¡No! –Respondió su marido, incómodo.- Te he echado muchísimo de menos… vuelve conmigo…
-Yo a ti también te he extrañado. Pero no voy a volver.
-¿Por qué?
-Sabes muy bien por qué.
-¡NO! ¡TÚ ERES LA QUE NO SABE NADA! ¡NO ME ESCUCHAS, ¿CÓMO VOY A EXPLICÁRTELO? ¡ESA ZORRA ME DROGÓ! ¡¿QUIERES MÁS DETALLES? ¡PUES LO HIZO CON ESTO! ¡TOMA! –sacó una caja de pastillas y la tiró al suelo, enfadado, frustrado por no ser creído por su esposa.
Ulvida la recogió y la leyó: benzodiazepina. Los efectos encajaban con lo que le había dicho Ryuuji. Se mordió el labio.
-¿Esto era todo…?
El peli verde se dio la vuelta.
-¡Por fin me crees! –suspiró, aliviado. Sonrió.
-Lo siento, perdona por huir así…
-Entonces, ¿vais a volver? –preguntó Midorikawa, esperanzado, a lo que Reina cambió su expresión tranquila, a una preocupada.
Fin del capi, no tardaré en subir el siguiente, lo prometo. Me ha dado mucha nostalgia volver a escribir de este fic ^^
¿Me dejáis un review? (:
