DISCLAIMER: Ningún personaje me pertenece, son propiedad de SNK Playmore.
Capítulo siete.- ¿Kula?
Un viejo dicho dice "el que busca encuentra". Bueno, K' Dash estaba dispuesto a descuartizar a quien tuviera el descaro de siquiera mencionarlo. Los últimos cincuenta días los había pasado en las calles de South Town, buscando en cada rincón a Kula Diamond. Sólo volvía a casa a la noche, para comer algo y tratar de buscar al sueño, hecho que desde que ella se había marchado parecía más difícil que recitar el Corán entero. Diana se había quedado con ellos, con la esperanza de encontrar a su protegida, pero hasta el momento no habían logrado –ni siquiera con la gran tecnología de búsqueda proporcionada por el Ikari- hallar una pista, un rastro, una seña de la menor.
Dentro de unas pocas semanas sería el cumpleaños de Kula, que en realidad no sabía cuándo era su fecha de nacimiento, pero decidieron establecer una para que pudiera soplar las velitas y recibir regalos. Kula… siempre tan infantil, acabando con la paciencia de K'. Pero al parecer esa Kula ya se había esfumado, siendo reemplazada por otra, que no se acercaba siquiera a la anterior. De todos modos, K' la extrañaba, sea como fuere. Extrañaba su risa, sus ojos rojos únicos, su perfume de jazmines y fresas, su largo y extravagante cabello rubio convertido en celeste ante la menor señal de peligro… Sí, ella era única, ojalá lo hubiera notado antes. Ojalá se lo hubiera mencionado aunque sea una vez, jamás tuvo el coraje. Ahora ya no estaba y lo único que K' quería era vivir para volver a verla, para volver a sentirla, a olerla, a tocarla…
K' había terminado de almorzar, cuando se ponía su chaqueta para seguir con esa tediosa pero necesaria búsqueda. ¿Necesaria? ¿Por qué? ¿Desde cuándo Kula se había vuelto alguien indispensable en su vida? Meses atrás, podría jurar y perjurar que ella no le interesaba en lo más mínimo. Incluso solían ser enemigos. Pero había algo en esa muchacha, algo que, desde que la conoció, le impedía lastimarla. No había olvidado aquella vez en la que se enfrentaron, realmente era muy buena, y si bien estaba consciente de que ella había sido hecha para matarlo, nunca había podido derrotarla.
Es que K' y Kula eran tan parecidos, con una historia triste desde algún punto de vista, convertidos en experimentos y armas, tan iguales…
Afuera estaba lloviendo y daba un poco de pereza salir, pero tenía que seguir buscando (aunque ya no quedaban lugares para hacerlo, al menos no públicos), y además a él le gustaba sentir cómo la lluvia parecía enfriar aunque sea un poco su siempre-caliente cuerpo preparado para quemar todo a su paso. K' se estaba ajustando los lentes cuando escuchó unas risas provenientes de la cocina. Ahí estaban Whip y Máxima. Diana había salido. Frunciendo un poco el ceño, se acercó un poco a esa habitación, sin entrar, con la intención de escuchar la conversación tan animada que estaba tomando lugar.
—¡Lo sé! ¡Fue el capítulo más gracioso! Pero entiendo a Gokú y a Pícoro, aprender a manejar es muy difícil, ¡a mí me tomó más de un mes! Y Leona me contó que ella aprendió en tres días… Ojalá el Coronel también aprendiera, ¡es una bestia!— le escuchó decir entre risas a Whip, y Máxima no tardó en comentar:
—¡Y que lo digas! Yo no entró en los asientos de conductor, ¡mis piernas se atoran con el volante!
Más carcajadas. Eso lo enfureció un poco. Pensó en irse, pero la conversación no terminó ahí.
—En fin…— Whip parecía haber controlado aquella risa tan chillona— He escuchado que hay una película buenísima en cartelera, ¡vamos a verla, sé que te gustará!
—¿De qué se trata?— preguntó Máxima, al parecer interesado.
—¡Ah! Pues se trata de unos superhéroes que se alían y… ¡K'! ¿Ya comiste algo?— preguntó la muchacha, su hermano había entrado en la habitación.
—¿Tomando un descanso?— preguntó K', ignorando la pregunta de su hermana, y con su típico semblante serio, pero había algo de ironía y fastidio en él.
—Etto… Sí, acabábamos de comer y le decía a Máxima que hay una gran película en el cine y que tal vez podríamos ir a …
—Sí, de superhéroes, lo escuché— la interrumpió K', cortante. —Buena manera de perder el tiempo.
Whip parpadeó repetidas veces, al tiempo que levantaba una ceja y cruzaba los brazos. Máxima tragó saliva, porque anticipaba lo que se venía.
—¿Perdón? ¿Se puede saber qué rayos te pasa?
—¿A mí? A mí no me pasa nada, hermana…
—Entonces, ¿por qué demonios tienes ese tonito de sarcasmo y esa cara de trasero?— preguntó la muchacha, levantando un poco la voz—Anda, escúpelo…
Al oír las palabras "cara de trasero", K' automáticamente frunció el ceño. Habían despertado a "The Beast of Prey".
—¿POR QUÉ? ¡TE DIRÉ PORQUÉ! RESULTA QUE TANTO TÚ COMO MÁXIMA ESTÁN PASÁNDOLA BOMBA, COMENTANDO CAPÍTULOS DE DRAGON BALL Z Y HACIENDO PLANES PARA EL CINE, CUANDO AÚN NO TENEMOS LA MENOR IDEA DE DONDE PUEDA ESTAR KULA. MIENTRAS QUE YO LA BUSCO DÍA Y NOCHE POR TODA LA MALDITA CIUDAD COMO UN VERDADERO ESTÚPIDO, ¡USTEDES ACTÚAN COMO SI NADA ESTUVIERA PASANDO!
Whip y Máxima se miraron uno a otro, perplejos, mientras que K' demostraba su furia respirando agitadamente.
—¿Cómo te atreves a decir que no la estamos buscando? ¿Crees que eres el único que se preocupa por ella…?— empezó a defenderse Whip, cada vez más irritada con la actitud de su hermano, pero una vez más fue interrumpida.
—¡Oh, sí! ¡Se nota! ¿En dónde la buscan? ¡¿EN EL CINE MIENTRAS VEN UNA PELÍCULA?!
—¡LA HE ESTADO BUSCANDO EN TODO LUGAR! ¡HE REVISADO CADA MALDITA ESTACIÓN DE TRENES, ESTACIÓN DE BUSES Y AEREOPUERTOS QUE HAY EN ESTA MALDITA CIUDAD! ¡DEJÉ DE LADO MIS MALDITAS MISIONES PARA TRATAR DE RASTREARLA! ¡¿Y TODAVÍA TE ATREVES A INSINUAR QUE NO HE…?!
—Dejó de lado sus misiones, pobre…— se burló frío K', al tiempo que su hermana se volvía roja granate de ira—¿Y qué ha logrado con eso, capitana? Al parecer, ese absurdo cuartel no sirve para nada, son una manga de inútiles-
La bofetada que Whip le dio a K' resonó en toda la casa. Él permaneció, como siempre, sin emociones en su rostro, pero su hermana estaba tan enfadada y ofendida que derramaba lágrimas de rabia. Máxima no sabía dónde meterse ni qué hacer, después de todo era una pelea entre hermanos.
—Si Kula se fue, y hasta ahora no regresa, es porque quizá está bien sin nosotros. ¿No te has puesto a pensar en eso? No hay día en que no piense dónde está, si está bien, si está feliz… La seguiré buscando y haré todo lo que esté a mi alcance, pero: ¿y si jamás la encontramos? ¿Seguiremos buscándola por siempre? ¿Pasaremos el resto de nuestras vidas preocupados y tristes detrás de ella? Piénsalo, ¿quieres?— Whip se fue llorando de la cocina, dejando a los otros dos.
—K'…— musitó Máxima, apenado, pero K' no dijo nada más, y aún enfadado, salió de la casa. Decidió buscar en el sur de la ciudad por centésima vez, pero mientras caminaba alerta por las calles, no pudo evitar que las palabras de Whip siguieran resonando en su cabeza.
"¿Y si jamás la encontramos?"
"¿Seguiremos buscándola por siempre?"
Tal vez Whip tenía razón. Tal vez ya era hora de rendirse y continuar la vida sin ella. K' tampoco quería vivir así, cada día buscándola, pero a veces el deseo de volverla a ver lo derrotaba.
Pero lo que más dolía de todo esto, era el pensar si Kula estaría bien. Sería fuerte, con poderes y todo lo que se quiera, pero aún así seguía siendo una muchacha. Vivir sola no era lo suyo.
Ya era noche, el día pasa volando cuando se lo pasa vagando por la ciudad. K' pasó por un callejón, y sin saber exactamente porqué, decidió tomar un respiro ahí. Sacó uno de sus cigarrillos y lo encendió con el meñique. Una manía que le gustaba tener hace tiempo. Se apoyó en una pared. Había ruido de música: seguro que allí había algún bar o discoteca.
—Tal vez ya debería rendirme… Tal vez deba aceptar que te fuiste, tengo experiencia con eso…— musitó K', dolido de tan sólo pronunciar esas palabras. Las gotas de lluvia caían sobre su rostro.—Creo que eso haré…
De repente, una puerta de uno de los edificios que daban forma al callejón se abrió de un porrazo, dejando escapar ruido amplificado de música fuerte, y también dejando salir a dos personas de su interior: un joven bastante alto y cabello marrón, y otro de pelo negro corto, menudo y vestido con un canguro negro que le quedaba grande. K' miró de reojo, sin ser notado.
—No te me vas a escapar más…— escuchó decir al más alto, mientras éste jalaba con fuerza el cuello del canguro del más pequeño, que trataba inútilmente de zafarse. Para sorpresa de K', aquel joven tan alto tomó por la fuerza la mandíbula del otro, acercando su boca al tiempo que sonreía maliciosamente.
"Pero ¿QUÉ DEMONIOS?" pensó K', sin poder apartar la vista de aquellos otros. Quería irse, ¡qué situación más rara! Jamás le había ocurrido algo así, pero si se marchaba ahora sería visto y eso lo haría aún más incómodo. Pero algo más sucedió:
—¡NO!— gritó "el más pequeño". Aquel grito no parecía de hombre, sino de una muchacha. K' cayó en la cuenta al tiempo que la muchacha daba una fuerte patada a su agresor.
"No te metas, Dash, tú no eres un héroe…" se dijo K' a sí mismo, mirando apenado cómo aquel golpe había despertado la furia del castaño ese, y sabía que iba a lastimar a la pobre chica. El chico alzó una mano y depositó un puño en medio del rostro de la morocha, que al caer al suelo se apresuró a ponerse la capucha, hecho que era extraño."No eres un héroe… Entonces: ¿POR QUÉ RAYOS ESTÁS CORRIENDO A AYUDARLA?" se regañó K' al tiempo que derribaba al castaño y prendía sus manos en llamas. El otro lo miró horrorizado:
—¿Qué… eres?
—¿No te enseñaron que a una mujer no se la toca? Basura…— respondió K', lanzando una llamarada al otro, quien no dudó en salir corriendo de aquel lugar.—Tss… Cobarde.
Se dio la vuelta para ver a la muchacha, y vio que ella trataba de irse sin ser vista.
—¿Estás bien?— le preguntó K', pero lo que en realidad le hubiese gustado preguntar es "¿No vas a darme las gracias?".
—Eh, sí… Gracias… Yo debo irme…—dijo ella, al tiempo que se aferraba bien la capucha y caminaba más rápido. Pero aquella muchacha despertó una sospecha en K'. La alcanzó antes de que pudiera marcharse del callejón y la tomó del brazo.
—¿Qué quieres? Ya te di las gracias…— reprochó la chica, esquivando la mirada de K'. Este no respondió, simplemente estiró la mano y le bajó la capucha, para después palidecer.
—Ku… ¡Kula!— exclamó atónito. En frente de él, se encontraba la muchacha peli celeste, aunque ahora su cabello no pasaba de sus hombros, y al estar tan desmechado, corto y alborotado acompañado con ese canguro tan grande. Y K' también pudo apreciar, con algo de confusión, que los ojos de la muchacha ahora eran azules, maquillados con delineador negro. ¿Qué rayos le había pasado?
N/A: ¿Qué tal el cambio de look de Kula? ¿No les gustó? A mí tampoco, ¡ella es hermosa en la manera en la que es n_n! Pero tranquilos… Esperen los próximos capítulos ;) .
