Bueno, aquí está el capítulo que os había anticipado. Como dije, he tratado que sea tierno y no demasiado dramático.
¡Espero que les guste!
Capitulo 10
Antes
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Una vez tomada la decisión, ambos se quedaron mirándose en un silencio incómodo como si fueran dos adolescentes en su primera vez. Ninguno de los dos era inexperto en la materia, especialmente Mick, pero desde luego, tampoco habían imaginado encontrarse en una situación como aquella.
- ¿Cómo...?- Balbuceó Emily incomprensiblemente enrojecida, teniendo en cuenta que era ella la que se lo había pedido- ¿Dónde?...- Continuó en una serie de cuestionamientos absurdos- Quiero decir... Supongo que la cama resultará más cómoda que el sillón- Terminó la frase casi sin aliento.
Y Mick se quedó sin palabras, sintiéndose el hombre más torpe de la tierra.
- ¡Claro...!- Acertó a decir finalmente- Eso es lo que haremos.
Pero ninguno de los dos parecía dispuesto a ser el primero en levantarse del sillón. Y simplemente siguieron mirándose esperando el uno por el otro.
- ¡Oh, señor!- Jadeó Emily azorada, bajando la vista hacia sus manos.
Mick lo interpretó como una duda.
- Emily... Si no estás segura...
- ¡Por Dios!- Exclamó ella un poco exasperada- ¡No es eso!... Es que es raro... No era así como me lo imaginaba cuando nos conocimos- Añadió casi sin pensar.
Cuando levantó los ojos hacia Mick se encontró con su sonrisa descarada.
- Así que habías pensado en ello...
Emily soportó estoicamente su expresión traviesa.
- Disfruta de tu momento de gloria... Rawson...- Le espetó entornando los ojos. Y luego se quedó mirándose otra vez las manos. Aquello no estaba yendo exactamente como había previsto.
Notó la mano de Mick apoyada suavemente en su mejilla.
- Ey...- Le dijo obligándola a mirarlo- Yo también había pensado en ello...- Le confesó en voz baja- Pensé en llamarte después de lo de San Francisco... Pero al final no me atreví.
Emily lo miró sorprendida.
- J.J. y García me persiguieron durante semanas para que hiciera lo mismo... Y estuve a punto... Pero no sé... Supongo que no quise complicar las cosas...
- Bueno...Ahora estamos aquí... Tal vez...
- Sólo será esta noche...- Le interrumpió Emily antes de que pudiera terminar la frase. Había adivinado rápidamente hacia dónde iba su pensamiento- Sabes que no puede haber nada más... Y yo no estoy preparada para implicarme con nadie de ese modo...- Añadió sin poder evitar que un atisbo de tristeza se reflejara en su mirada.
- Tú mandas... - Se rindió Mick finalmente y luego se levantó del sillón y le tendió la mano- Pero esta noche, será siempre nuestra...
La estremeció el tono de grave y sincero de su voz. Aceptó su mano, y dejó que la guiara a la cama. De repente se sintió invadida por una timidez inaudita en ella. Emily no se consideraba precisamente una persona sumisa en cuestiones de dormitorio, pero ahora se sentía incapaz de llevar la iniciativa.
Se sentaron uno junto al otro, mirándose a los ojos. Mick pudo darse cuenta de que estaba aterrorizada. Esperó un momento por si decidía echarse atrás, pero ella hizo un gesto silencioso de asentimiento para indicarle que continuara, así que la besó suavemente primero, mientras le acariciaba el rostro con delicadeza. Emily sintió como si sintiera alas de mariposa en su piel. Percibió su calidez en sus labios, su ternura en su tacto, y a pesar de sus reticencias, se negó a darse por vencida tan pronto. Fue ella quien buscó su lengua, comunicándole así que confiaba en él para hacer aquello, que de hecho, era el único hombre en el que podría confiar. Su lugar seguro.
Mick en otras circunstancias, habría sido más impetuoso, más atrevido, más duro incluso. Así había imaginado siempre que sería el sexo con ella. Fuerte, caliente y salvaje. Pero aquella noche no sería así. Aquella noche, sería lo que ella necesitaba y nada más. Tal vez no habría una nueva oportunidad. Estaba seguro de que no, en realidad. Pero no se trataba de él, sino de ella.
Con sus lenguas entrelazadas, Mick bajó sus manos hasta el primer botón de su blusa y se deshizo de él, luego siguió con el resto, notando la respiración agitada de Emily bajo su pecho. Cuando sólo le quedaba dejar caer la prenda suavemente hacia atrás, notó cómo se estremecía ligeramente y bajaba la cabeza.
- Emily...- Le susurró con cierta inquietud.
Pero ella negó con la cabeza.
- Estoy bien.. Sigue...- Y como para convencerlo, ella misma se desprendió de la blusa..
Mick decidió quitarse su propia camiseta, antes de continuar. Luego se debatió durante unos segundos entre si continuar con su sujetador u optar por su pantalón. Pensó que sería menos intimidante para ella no encontrarse desnuda tan pronto, y desabrochó el botón de éste último. Emily parpadeó un par de veces, aún nerviosa, y se incorporó levemente ayudándole luego a tirar de él hacia abajo, al tiempo que se deshacía de sus zapatos. En ropa interior, Mick podía notar aún más su temblor, y su rubor en el rostro. Se sentía insegura. Podía verlo. Aquel maldito le había quitado hasta eso.
Lo siguiente fueron sus propios zapatos, calcetines y vaqueros, y en un momento ambos estaban sobre la cama, sólo con su ropa interior.
La rozó levemente con la mano, recorriendo su rostro, luego su cuello y bajando luego hasta su cintura. Se saltó el pecho en el proceso. Aún tenía miedo de que se asustara.
Emily se dio cuenta de lo que hacía, y le cogió la mano, llevándola hasta allí. Mick notó el latido de su corazón tan fuerte que casi podía oírlo.
La oyó tragar saliva, mientras su respiración se agitaba aún más. Pero no era sólo deseo, era la incertidumbre de no saber si sería capaz de hacer lo que ella misma le había pedido.
La vio deslizar el tirante de su sujetador hacia abajo. Y la detuvo con la mano.
- Espera...- Le dijo con suavidad- No tenemos prisa... ¿De acuerdo?.
Y ella casi sintió deseos de llorar ante aquella muestra de dulzura, ante aquella forma de cuidarla y protegerla.
La ayudó a tenderse en la cama, y se reclinó junto a ella, besándola con besos suaves, acariciándola como si fuera la flor más delicada de la tierra, evitando al principio las zonas que creía que podrían causarle más rechazo. Tenían tiempo. Tenían todo el tiempo. Sólo cuando vio que parecía comenzar a relajarse, se atrevió a ir más allá. Posó sus dedos sobre su vientre, recorriendo sus caderas y subiendo hasta el borde de su pecho, dejando besos de pluma durante el recorrido.
Emily simplemente se dejó llevar, en una actitud que ni ella reconocía como propia. Lo dejó tomar el control con la plena confianza de que no le haría ningún daño, a pesar de que en algunos momentos su respiración se agitaba un poco mas por el recuerdo de lo ocurrido, y su cuerpo se estremecía sin poder evitarlo. Era placer y miedo. Las dos cosas al mismo tiempo.
Mick subió ligeramente para volver a mirarla a los ojos. Sólo para estar seguro. Quería estar absolutamente seguro antes de dar el siguiente paso. Ella le sonrió tímidamente, y entonces se atrevió a recorrer el trébol tatuado en su pecho. Emily tembló. Pero esta vez él estaba convencido de que no era por Morente. Aquello se lo había hecho su otro monstruo. Aquel que aún la perseguía.
Emily se incorporó levemente, dándole acceso a su espalda. Con habilidad, y mirándola en todo momento a los ojos, deshizo el cierre de su sujetador, y ahora sí, lo deslizó con delicadeza por sus hombros, hasta que la prenda cayó abandonada junto a la cama.
Volvió a notar su pecho subiendo y bajando y su respiración acelerada. Sentirse expuesta la ponía aún más nerviosa, así que siguió mirándola a los ojos hasta que ella asintió con la cabeza, dándole permiso.
Con sus labios, recorrió su rostro, bajando por su cuello y posándose en sus pechos, donde sus manos ya jugaban a acariciarlos. Por primera vez, se permitió deleitarse en su suave piel de alabastro, y siguió besándolos y acariciándolos con ternura. Su mano volvió a jugar con su vientre, notó que ella gemía ligeramente, y continuó hacia abajo, hasta el borde de sus bragas de encaje.
Cuando acarició la piel debajo de la prenda, Emily casi saltó, con un jadeo que no tenía nada de placentero.
Mick se incorporó con la preocupación reflejada en la cara, y se encontró con sus ojos abiertos y sus manos cerradas en dos puños tensos.
- Emily... Lo siento...- Se disculpó rápidamente sintiéndose como un imbécil por haber pensado que por fin había bajado sus barreras.- Será mejor que lo dejemos aquí.
Pero ella negó con la cabeza a pesar de su expresión de pánico. Quería continuar.
- No voy a hacer esto...- Insistió él , horrorizado, apartándose ligeramente de ella- No voy a hacerte esto...
A Emily la conmovió su expresión angustiada. Ella no había tenido intención de reaccionar así. No había tenido control alguno de su cuerpo. No era algo que él hubiera hecho mal. No tenía nada que ver con él. Tenía que saberlo.
- Quiero esto...- Le aseguró cuando consiguió tranquilizarse- Es sólo que...- Trató de encontrar exactamente dónde estaba el problema- Creo que... no me lo esperaba...- Añadió frunciendo el ceño absolutamente confundida.
Mick arqueó una ceja. Su expresión perpleja le había inspirado ternura y un poco de diversión. Pensó que precisamente era lo que Emily necesitaba, restarle dramatismo al asunto.
- ¿No te lo esperabas?- Le preguntó inclinando la cabeza- Sabes como va esto, ¿no?- Se burló de ella.
Emily abrió la boca bastante descolocada por su cambio de registro. Había pasado de una genuina preocupación a bromear a su costa en un segundo. Aunque en realidad, lo prefería así, antes de tener que soportar sus miradas compasivas.
- Bueno... Aunque no te lo creas... No soy totalmente inexperta en la materia- Le espetó ella siguiendo su juego.- ¿Sabes?... Estuve muy atenta a cuando explicaron todo aquel asunto de las flores y las abejas...
Se intercambiaron miradas cómplices. Sí, aquello definitivamente resultaba mucho mejor. Habían encontrado su punto de conexión a través del humor, para poder sobrellevar la cuestión.. Ambos se echaron a reír, después de unos segundos tratando de mantenerse serios.
- Oye... - Le susurró al fin Mick atreviéndose de nuevo a rozar la piel de su vientre con sus dedos- A riesgo de ser pesado... ¿Realmente quieres seguir?.
Emily tomó su mano entre las suyas y asintió con la cabeza.
- Sí...Quiero...- Le aseguró sin asomo de duda.
Y Mick se quedó en silencio durante un instante. Lo vio divagar como si tratara de descubrir el origen del Universo.
- ¿Qué pasa ahora?-Le preguntó Emily un poco perdida en este punto del problema.
Mick silbó como si por fin hubiera descubierto, efectivamente, dicho origen. Emily lo interrogó con la mirada.
- Hablando de las flores y de las abejas...- Dijo al fin él- ¿No se nos ha olvidado algo?.
La boca de Emily se abrió al caer en la razón de sus divagaciones. En todo su planteamiento inicial no se le había ocurrido que podrían necesitar un condón.
- ¿No tienes?- Le preguntó esperanzada. Y precisamente su forma de preguntarlo fue lo que le indicó a Mick, que de ninguna manera iba a encontrarlo en su mesilla de noche.
- No venía con la intención de practicar sexo contigo... ¿sabes?.- Le recriminó él, casi ofendido.
- No lo decía por mí... Pensé que eras de los que llevan siempre alguno encima...- Le planteó con la sorpresa reflejada en la cara.
Mick jadeó, de forma tan exageradamente afectada, que Emily tuvo que contener la risa.
- ¿Por quién me tomas, señorita? . Me ofende que pienses que voy poniendo mis ojos... Y el resto de mi persona... En cualquier mujer. Que sepas que soy muy selectivo.- Añadió con fingido enojo. Evitó deliberadamente explicarle que en circunstancias normales estaría más que preparado, pero que en el último año, al haber estado encubierto, su método de protección había sido la abstinencia.
E inevitablemente Emily se echó a reír.
- De acuerdo.. De acuerdo...- Se rindió ella levantando ambas manos. Se había olvidado por completo de que se encontraba prácticamente desnuda delante de él- ¿Qué hacemos entonces?.
Mick se puso la mano en el mentón, en actitud de pensar.
- Mmmm... ¿Marcha atrás?...
Y Emily alzó una ceja aún sin creer lo que estaba oyendo.
- ¿En serio?. ¿Tú te perdiste la clase donde explicaban que eso no funcionaba?. Iba justo después de la de las flores y las abejas...
Mick asintió, sabiendo que tenía razón. Pensó un poco más mientras Emily lo miraba cada vez más estupefacta. ¿Qué demonios se le estaba pasando ahora por la cabeza?
- Oye Emily...- Comenzó suavemente- Esto... ¿Tú sabes en qué parte de tu ciclo estás?.
Las mejillas de Emily se volvieron del color de un tomate en su estado más maduro, en menos de dos segundos.
- ¡Oh señor!- Exclamó cubriéndose la cara con las manos- No puedo creer que me estés preguntando eso- Jadeó completamente avergonzada.
Y sin embargo, a él le parecía que le estaba haciendo la pregunta más obvia del mundo. Al fin y al cabo sólo se trataba de biología y probabilidad.
- Bueno... Ya sabes que en realidad solo hay unos pocos días en tu ciclo menstrual...
- ¡Cállate por el amor de Dios!- Le ordenó ella fulminándolo con la mirada.
Y Mick consideró que era buen momento para cerrar la boca.
Emily dio unas cuantas respiraciones largas tratando de calmarse, mientras que Mick esperaba pacientemente a que le dieran permiso para hablar.
- ¿Crees que tendremos tan mala suerte?- Le preguntó ella al fin. Se reprendió a sí misma por preguntar lo que le estaba preguntando, teniendo en cuenta su experiencia a los 15 años. Pero al fin y al cabo, ¿cuántas veces se podría quedar embarazada a la primera?.
- Normalmente yo no la tendría... Pero la verdad... Hasta donde sé, tu trayectoria en general deja bastante que desear...Agente Prentiss... Tú decides. - Se burló él a sabiendas de que su broma estaba yendo más allá de lo aconsejable. Pero quería ver su reacción. Quería ver si podía soportarlo.
Ella abrió los ojos y la boca, sin salir de su asombro, pero finalmente se mordió el labio, lo miró a los ojos, le cogió la mano que aún descansaba sobre su vientre, y la llevó de nuevo hasta el encaje de sus bragas.
- ¿Qué tal si continúas donde lo dejaste?.- Le dijo casi con timidez.
Mick le sonrió con ternura, y volvió a posar sus labios sobre los de ella. Esta vez, ella procuró centrarse en su boca, relajándose y le permitió deslizar el borde de la prenda por sus caderas, hasta que finalmente fueron a parar junto a su sujetador.
Se incorporó para mirarla. Por fin la tenía delante de él, totalmente desnuda. La había visto antes, por supuesto, pero era la primera vez que la contemplaba así, con deseo. Y era más hermosa de lo que había imaginado en sus sueños, a pesar de las pequeñas marcas en su cuerpo que aún quedaban por sanar.
De nuevo notó que su respiración comenzaba a acelerarse. Las bromas quedaron a un lado, y la ternura volvió a hacer acto de presencia. Emily, con sus ojos ahora fijos en el techo, y su cuerpo más tenso de lo que habría deseado, escuchó cómo Mick terminaba de desnudarse... De desnudarse para ella. Pero ni siquiera se atrevió a mirarlo. No aún. Tal vez luego.
Sintió la boca y las manos de Mick subiendo por todo su cuerpo, hasta llegar junto a su rostro..
- Cierra los ojos...- Le susurró con suavidad- Sólo respira...
Y de nuevo bajó para perderse a través de su piel
Emily hizo lo que le pedía, tratando de concentrarse en su respiración. Sintiendo como su cuerpo se estremecía a cada toque de Mick. Miedo y placer. Inseguridad y deseo. ¿Cómo era posible?.
Sus manos, seguidas de sus labios en su camino, terminaron de explorar todos los rincones que aún no habían sido descubiertos..
- Sólo respira- Le volvió a repetir en voz baja cuando notó que de nuevo se tensaba al llegar a su monte de venus. Y siguió bajando hasta que por primera vez la oyó jadear de placer y sólo de placer.
Los besos siguieron, las caricias siguieron y se extendieron en lo que a Emily le pareció una eternidad. Pero una buena eternidad.
- Mick.. - Le susurró por fin incorporándose un poco. Éste levantó la vista hacia ella y le dirigió una expresión diabólica. Inmediatamente, volvió a bajar la cabeza y continuó haciendo aquello que se le daba tan bien - ¡Oh señor...!- Jadeó ella incapaz de verbalizar nada más.
Al momento Mick volvió a recorrer su cuerpo hasta llegar de nuevo hasta su rostro. La besó en los labios, con la misma suavidad que le había prodigado hasta el momento, y luego en su cuello. Finalmente, buscó su lugar entre las piernas de ella y se apoyó en sus brazos, evitando dejar caer su peso sobre ella. Tenía claro que eso era algo que no haría, no dejaría que ella se sintiera inmovilizada bajo su peso.. No le haría lo que el monstruo le había hecho.
La miró a los ojos. Emily se dio cuenta de que su expresión había cambiado. Ahora estaba serio, vio la preocupación en su rostro. Y ella sabía exactamente por qué.
- ¿Estás segura?- Le preguntó Mick una última vez.
Ella afirmó con la cabeza. Pero a él no le bastaba.
- Quiero oírtelo decir. ¿Estás absolutamente segura de esto?
Emily percibió el miedo en su voz. Aún tenía reticencias con aquello. Aún creía que era una mala idea.
- Sí, estoy segura... Sólo...- Y suspiró incapaz de terminar la frase.
Mick la besó en los labios.
- Despacio... Ya lo sé... No debes preocuparte por eso.- Le susurró.
Aún así, notó cómo ella se encogía levemente cuando él trató simplemente de llegar a su entrada. Y se detuvo.
- Em...- La llamó con ternura- Mírame...- Y esperó a estar seguro de que estaba ahí con él y no en ningún otro terrible lugar- No soy él... No te haré daño. Sólo mírame.. Así sabré que estás bien...
Su respiración se agitó debajo de él. Mick no estaba seguro ahora de si era por la expectación o por el miedo. Tuvo que confiar en que Emily, efectivamente, estaba manteniendo su mirada y no había nada en ella que le indicara que deseaba que se detuviera..
Así que lentamente entró en ella, dándole el tiempo que ella necesitaba. Un pequeño gemido de dolor salió de su boca. Mick se quedó paralizado ante la posibilidad de haberla herido de alguna manera.
- ¿Te he hecho daño?- Le preguntó con la angustia reflejada en su rostro- Emily...
Ella negó con la cabeza.
- Sólo ha sido un momento...Pero estoy bien... Es solo... Es extraño...Todo esto me resulta extraño...Tú y yo aquí... No sé... Sólo es raro...- Trató de tranquilizarlo evitando cualquier comentario que le generara culpa. Aquello no había modo de que tuviera vuelta atrás. Suponía que aún no estaba recuperada del todo de sus lesiones. Pero eso era algo que no se veía capaz de confesarle. No podía confesarle al hombre que estaba tratando de curarla, que tal vez nunca se recuperaría del todo.
Él la contempló durante unos instantes, aún sintiendo su piel erizada después de oírla quejarse. Aún esperó un momento hasta que ella le dio la confirmación para que continuara. Finalmente comenzó a moverse dentro de ella sin perder de vista la expresión de su rostro. Pero fuera lo que fuese, el dolor parecía haber desaparecido. Superado el principal obstáculo, se la veía más segura.
Emily no había esperado llegar al orgasmo. No esta vez al menos. No después de lo que le había ocurrido. Quizás por eso precisamente, porque no tenía esa expectativa, se relajó hasta el punto de que únicamente se dejó llevar, sin importar cómo terminaría. Simplemente se sentía bien, y con eso le era suficiente.. Estaba segura de que si no hubiera sido Mick el que hubiera estado allí con ella, no habría sucedido.
Mick tampoco lo esperaba. Creía que a ella le llevaría mucho más tiempo superar esa barrera. Por eso fue el primer sorprendido cuando la vio comenzar a gemir en lo que evidentemente no era una expresión de dolor. Pensó que ahora que conocía perfectamente su cuerpo, podía facilitárselo un poco. Y empleó sus dedos para ayudarla en el proceso. Poco después, con una sonrisa en los labios, comprobó que había funcionado.
Y olvidando la clase de las flores y las abejas, se unió a ella, jadeando.
Se dejó caer a su lado, y después de besarla en los labios, se apoyó en el codo para observarla. Estaba relajada, con una expresión de paz en el rostro que lo reconfortó.
- ¿Estás bien?- Le preguntó aunque podía ver que era así. Aún así necesitaba oírselo decir.
Emily se giró un poco para tenerlo de frente. Se acurrucó junto a él, y Mick la rodeó con el brazo..
- Creo que sí...- Susurró. Y cerró los ojos.
Minutos después, ambos se quedaron dormidos, abrazados.
Al día siguiente, se despidieron entre miradas cómplices. La noche de los amantes había terminado, ahora de nuevo eran solo amigos. Eso era lo que habían acordado. Mick le reveló que estaría un tiempo fuera, ya que en cualquier caso no podrían mantenerse en contacto, y se prometieron que en cuanto pudieran hacerlo se buscarían el uno al otro. Sólo para hablar. Sólo como amigos.
Mick se fue con la confianza de que tal vez algo en ella había cambiado. La había hecho prometer que buscaría ayuda, ahora o cuando regresara a Estados Unidos. Emily creyó también que las cosas mejorarían, al menos al principio. Pero en cuanto Mick se hubo alejado, las pesadillas volvieron y el vacío se volvió a instalar apagando la tenue luz que había prendido en su corazón.
Luego, las cosas, simplemente se pusieron peor.
