Disclaimer: Los personajes le pertenecen a la gran S. Meyer. La historia es una idea de mi cabeza que he decidido compartir con ustedes ¡Dí no al plagio!
Capitulo beteado por Mirem Sandoval Callañaupa
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Capitulo 9 Borrando los fantasmas del pasado.
Capitulo 9. Borrando los fantasmas del pasado
Sin muchas ganas, Edward se separó de Bella. — ¿Por qué no puedes mudarte conmigo, sí dentro de un semana nos vamos a casar?
—Tengo compromisos. —Bella caminó hasta el coche.
—Yo también, cara. — Edward le abrió la puerta para que ella entrara. — Los compromisos siempre estarán ahí, pero no en la noche cuando debes estar en mi cama. —Él deslizó sus labios por la longitud de su cuello.
Bella cerró sus ojos, estaba resignada a dejarse llevar por sus caricias. —¿Podrías acomodarte en tu lugar del coche. —Ella lo empujó.
Edward se rió y se apartó de nuevo de ella. —Pronto mi anillo de matrimonio estará en tú dedo. —Sus ojos verdes se clavaron en sus firmes pechos. —Entonces no vas a discutir más conmigo —advirtió Edward al encender su coche.
Eso era lo que preocupaba a Bella, ella no podía pelear contra la atracción. Su cuerpo la traicionaba, le dolía y deseaba que la poseyera, ¿dónde estaba su propio respeto? ¿cómo podía sentir algo por este arrogante billonario? Edward la estaba presionando para que se case con él, utilizando sus medios para que aceptara. Había dado en su punto débil, su familia. ¿Cómo podía sentir algo por él?
Al regresar al restaurante, Jacob estaba que echaba humo por la cabeza. Las noticias habían corrido rápido, le habían contado que Edward había pasado por ella y que había disfrutado de la compañía de él durante todo el día. Bella permaneció en su oficina, revisando las reservaciones del día y de toda la semana. Quería cerciorarse de que el sistema de reservación de su restaurante fuera competente. Ella estaba contenta por los números de sus cuentas. El negocio estaba viento en popa.
Un pensamiento azotó su mente, las reservaciones habían aumentado desde la publicación de su próxima boda con el billonario italiano Edward Cullen.
No había duda de que la curiosidad los había atraído. Querían comprobar la suerte de "la nueva restaurantera". Otros querían comprobar el talento culinario de la futura señora Cullen. Bella estaba confiada de que la apertura del "Café media luna", complementaria perfectamente a su restaurante.
—Hoy tuve una llamada sorpresa ¿puedes creerlo? —dijo Rosalie con efusión, cuando Bella llegó al departamento.
—¡Oh! —Bella sonrió. Se preguntaba sí su hermana había conocido a alguien que le moviera el tapete. Rosalie no había tenido una cita desde que Daniel falleció. De nuevo su condición era un obstáculo.
—El Sr. Cullen quiere enseñarnos la nueva casa.
—¡Oh! —repitió al tomar asiento. Ese era un gesto hermoso de parte del "Rey Cullen'", algo que ella desconocía de él. Se estaba tomando enserio su papel.
—No te importa ¿verdad? —preguntó Rosalie ante el silencio de Bella.
—No, claro que no. — Bella se acercó a su hermana y tomó sus manos entre las suyas. —Me alegra que Edward se esté portando a la altura de las circunstancias.
Bella no podía esperar para ver el rostro de Natasha cuando vea la nueva casa. Ella no sabía cuándo sería apropiado pedirle a su prometido que llevara a su hermana y a su sobrina a conocer su nuevo "hogar".
—Él pasara por nosotras mañana. —Rosalie sonrió.
Claramente, Rosalie estaba encantada con su nuevo cuñado. —No le he dicho nada a Natasha. —Ella rodó los ojos—. Porque si no, no se hubiera ido a la cama y la tendríamos preguntando cada cinco minutos "¿Ya llegó Edward?"
Bella se carcajeó. —Será mejor que lo mantengas en secreto hasta que llegué él.
—Luces feliz.
¿Enserio? La sonrisa de Bella desapareció de su rostro. Ella estudió su rostro, le agradaba que su hermana pareciera feliz.
—Te va a encantar la casa. —Bella cambio de tema—. Te va a robar el aliento.
—¿La cocina fue de tú agrado? —Rosalie se carcajeó.
—Sí, es mejor que la cocina de mis sueños —coincidió Bella.
—¡Wow!, entonces tienes altos estándares.
—Hoy examiné los libros del restaurante.
—¿Hay algo malo en ellos? —Rosalie detectó un tono confuso en la voz de Bella.
—¡No! Por el contrario, la contabilidad del negocio que manejas va demasiado bien. —Bella se rió—. Las reservaciones van en aumento. Me gustaría expandir el restaurante.
—¿Expandir? ¿Ya lo consultaste con el Sr. Cullen? Pensé que cuando te casaras con él, ibas a vender el restaurante.
¿Se opondrá Edward? Él es un tirano.
—¿¡Vender mi restaurante!? Pero si es mi pasión, trabajé por cuatro años para incrementar mis habilidades, ¿por qué tendría que detenerme? No voy a quedarme sentada en mi casa mientras él va a trabajar.
—¿De qué te estas riendo? —Bella puso los ojos en blanco.
—Puedes ser tan obstinada cuando se te mete algo en la cabeza. —Rosalie apretó tiernamente las muñecas de Bella—. Tienes que comunicarte con el Sr. Edward, la comunicación es fundamental en una relación.
Bella se levantó. Rosalie y Daniel tuvieron una buena relación, ellos se habían amado. Esa era la diferencia entre Bella y Edward. Bella había deseado casarse con alguien a quién amara de la misma forma en que su cuñado amo a su hermana.
—Creo que es un poco injusto. —Bella comenzó a caminar de un lugar a otro, siempre lo hacía cuando estaba nerviosa—. Lo que quiero decir es que Edward no me va a pedir consejos para sus negocios y menos va a buscar mi consentimiento para hacer algo.
—Es... diferente porque eres mujer.
— ¿En qué manera es diferente? —Bella interrumpió a su hermana—. ¿Por qué los hombres ven como prerrogativa conquistar al mundo y la mujer debe buscar primero el consentimiento para hacerlo?
Rosalie inhaló profundamente. —¿Por qué no lo consultas con la almohada? Medítalo hasta mañana.
No había manera que ella le pidiera permiso al rey arrogante Cullen
—A lo mejor tienes razón. —Bella asintió por su propio bien—. Buenas noches, Rose. —Ella besó a su hermana en la mejilla—. Voy a tomar una ducha y después lo meditare.
A la mañana siguiente, Jacob llegó tarde pues Bella había llegado temprano. Él siempre era puntual. Bella preparó el pan con ajo y se encargó de otros detalles para el día. Cuando llegó Jacob, una hora más tarde, todo estaba listo. Jacob entró como tornado a la cocina. Bella lo analizó, llevaba una pequeña barba, seguro no le dio tiempo de afeitarse y reflejaba pena pues evitaba sus ojos.
Alguien no durmió en su cama la noche pasada
— Mi dispiace ... —Jacob murmuró en italiano, había mencionado algo de que la alarma no había sonado.
—Por favor dime que al menos te bañaste. —Bella puso los ojos en blanco. Su staff sabía que ella era una obsesionada en cuanto se refería a la higiene en su cocina.
—Sí. —Asintió Jacob un poco ofendido.
—Ya está el pan en el horno, puedes seguir con lo demás... voy a...
El teléfono la interrumpió—. Voy a contestar el teléfono. —Se mordió los labios.
—No hay duda de quién es —murmuró Jacob por lo bajo. Bella lo alcanzó a escuchar.
Miró por su hombro a Jake, la adrenalina corría por todo su cuerpo antes de tomar la llamada.
—Bella, tienes que venir rápido al departamento. Natasha…
—¿Qué le pasó a Natasha? —Bella sintió como sí le hubieran drenado todo la sangre de su cuerpo.
¡Oh Dios! no podía pasarle nada a Natasha.
—Apúrate Bella —sollozó Rosalie.
—Voy en camino. —Bella se apresuró—. Jacob, tengo que ir a casa. Algo le pasó a Natasha. Encárgate de todo —instruyó.
Jacob asintió, salió y con un chiflido paró un taxi, ayudó a Bella a subir. Vio cómo se alejaba el taxi. Bella estaba muy nerviosa, sólo tenía una debilidad, Natasha.
Bella rezó para que Natasha estuviera bien. Cuando se detuvo el taxi frente a su piso, se quedó en shock al ver el elegante coche estacionado. No era el coche deportivo de Edward, no había duda de que él había traído un coche que pudiera acomodar la silla de ruedas de Rosalie. Al entrar al departamento, vio a un Edward que no sabía qué hacer y a una histérica Natasha, que sólo gritaba su nombre. Escuchó las palabras de Rosalie hacia Edward, le estaba explicando el miedo de Natasha a los coches.
—Natasha. —Bella se dejó caer de rodillas y tomó en brazos a la pequeña—. Todo está bien, ya estoy aquí —murmuró suavemente.
—No me voy a subir al coche... voy a morir... como mi papi —sollozó Natasha histéricamente.
Rosalie e Isabella sabían del terror de Natasha desde el accidente. La pequeña caminaba a la escuela. La librería estaba por la esquina al igual que el supermercado. Ocasionalmente, Natasha utilizaba el tren pero se rehusaba a subir a cualquier vehículo. Rosalie y Bella trabajaban en el miedo de la pequeña, más Bella que Rosalie por su condición.
—No va a suceder nada, te lo prometo. —Bella cargó a Natasha en sus brazos. Esa promesa había resultado mágica porque Naty se calmó. La paseo por unos minutos, pequeños sollozos salían de su boca. Bella seguía tratando de calmar a la niña.
Edward observó a Bella con gran admiración. Ella no era madre, aún, pero tenía despierto el instinto maternal. Una calidez inundó su corazón. En silencio sintió orgullo de incluir a Rosalie y Natasha a sus planes. Ahora entendía la obligación de Isabella Swan para con su familia. Bella aún llevaba su uniforme de chef, era claro que ella se había apresurado a llegar.
—Hola —saludó Bella a Edward cuando Natasha se calmó. Sus pensamientos estaban en otra parte. Se había arrepentido de invitar a Rose y Naty a conocer la nueva casa.
—Buon giorno, tesoro. —Edward se acercó a Bella y besó su mejilla.
—¿Qué dijo? —Natasha levantó su rostro para ver a Edward.
—Él dijo "Buenos días" .—Tradujo Bella evitando la parte de "tesoro".
—¿Por qué no solo dijiste hola? —cuestionó Natasha.
—Hola piccola. —Edward rió suavemente. A Bella le había gustado la forma en que él había llamado a su sobrina.
—¿Y eso qué significa? —Natasha se carcajeó.
—Sí me dejas cargarte para que tú tía se siente, te digo que significa.
No deberías formular una excusa para irte. No tienes cosas de billonarios que hacer.
La sonrisa de Natasha desapareció de su rostro. Ella miró a Bella como sí silenciosamente le preguntará sí Edward era digno de su confianza. Bella asintió.
—Ok —Natasha le extendió los brazos a Edward.
Edward cargó a Natasha y le indicó a Bella que tomara asiento. Ella no quería sentarse pero Edward iba a permanecer de pie hasta que ella se sentara. Bella se hundió en el sofá y Edward se sentó a su lado. Su presencia era muy fuerte, sentía la calidez de su cuerpo y la colonia exclusiva que usaba, inundada sus sentidos. Vagamente escuchó la explicación del significado que Edward le dio a Natasha de la palabra 'piccola'.
—¿Te siente mejor, Naty? —Gentilmente, Edward acomodó las piernas de Natasha sobre los muslos de Bella. Bella dejó de respirar cuando sintió las manos de Edward sobre ella. Al verlo, vio su preocupación por su sobrina. Su accidental contacto fue para que Natasha estuviera cómoda.
—¿Por qué no me dijiste que tienes miedo a subirte a un coche? —Edward sonrió y acarició las ondas delgadas del cabello de Naty. Ella lo imitó y pasó sus deditos por el cabello cobrizo de él. Bella los observó fascinada.
—¿Gustas una taza con café? —Ofreció Bella.
Edward la miró, estaba sorprendido. Una sonrisa torcida se dibujó en sí rostro. Había olvidado que Natasha y él tenían compañía.
—Me encantaría, cara.
Las mejillas de Bella se tornaron rojas, esperaba que Natasha no preguntara por la traducción de la última palabra.
—Sr. Cullen después del café creo que deberíamos re agendar la visita a la nueva casa. —Rosalie le ofreció una ruta de escape a Edward. Bella se detuvo a mitad del camino hacia la cocina para escuchar su respuesta.
—Tengo toda la mañana libre, Rosalie. —Él le sonrió. Bella sintió que sus piernas eran de gelatina—. Pronto vamos a ser familia, así que dime Edward.
— Eddwwaarrdd.
Bella sonrió por la manera en que Natasha enfatizó el nombre de Edward.
— Sí piccola.
—¿El tren pasa cerca de la nueva casa?
Bella cerró los ojos ¿Por qué olvido tomar en consideración ese pequeño detalle?
Porque estaba ocupada, disfrutando de la intimidad con Edward.
Ella sabía que la estación del tren estaba retirada. Tendrían que buscar una casa nueva que estuviera cerca de la estación del tren. Bella se concentró en escuchar la respuesta de Edward.
—No piccola, pero sí manejo muy pero muy despacio, ¿confiarías en mí?
El tono de voz de Edward era hipnotizante.
—Mmm, sip.
Edward quedó en shock pues había pensado que tal vez Naty no iba a estar de acuerdo.
—Sólo sí mi tía Bella viene conmigo.
La taza de café se le resbaló de la mano a Bella y cayó al piso, rompiéndose en varios pedazos. Lo que hizo que Edward se moviera rápido a su lado.
—Lo siento —murmuró. Bella vio preocupación en el rostro de Edward y Rosalie—. Estaba muy caliente.
—Yo me encargo. —Rosalie se ofreció a recoger, ella también estaba en shock al escuchar a su hija aceptar subirse en un coche con Edward.
—No, ve y encárgate de Naty —dijo Edward—. Bella y yo nos encargaremos de recoger. —Llevo a Rosalie de regreso a la sala.
—¿Cara, estás bien? —Edward fue hasta el lavabo y abrió la llave del agua fría para que Bella metiera su mano. Su piel le ardía pero el agua fría calmaba la quemazón.
—Sí, no es nada —susurró al apartar su mano. A pesar del agua fría que corrió por su piel ella se estaba quemando por dentro y no tenía nada que ver con el café.
—Deberías tener más cuidado —comentó Edward mientras besaba la muñeca de Bella. Ella se quiso apartar pero al mirar los ojos de Edward perdió su voluntad.
—Bésame, cara. —Pidió en un gruñido.
Ella enredó sus brazos alrededor del cuello de Edward, lo acercó a ella y capturó sus labios. Necesitaba saborearlo. Mordió sus labios y aprovechó para meter su lengua en su boca.
—Tía Bella... ¡Wacala!
Bella se apartó de inmediato. Edward se rió. Ella quería morir de vergüenza.
—No has visto nada —murmuró Bella al ver a su sobrina mirarla con desagrado.
—Esto es para ti. —Natasha miró a Edward y le entregó la escoba.
—¿Es un castigo, piccola? —Edward la levantó y dio vueltas con ella.
—Detente. —Naty se aferró al cuello de Edward—. Tía Bella, dile a Edwwaarrdd que me está mareando.
—Estas mareando a Natasha —repitió Bella mientras preparaba más café.
—Creí que debo cumplir con el castigo. —Fingió
—Que no te falte nada. —Natasha apuntó con su dedo al piso.
—Si signorina.
Bella se rió por lo bajo al ver a Edward barrer. Natasha tenía los brazos cruzados y sus manos descansaban en su barbilla, estaba inspeccionando que Edward llevara a cabo su castigo. ¿Quién habría pensado que Bella tendría a un billonario italiano barriendo su piso?
—Será mejor que re-agendemos la visita a la nueva casa. —Bella miró su reloj, ya había desperdiciado una hora y tenía que volver al restaurante.
Edward no respondió de inmediato, terminó de barrer, llevo la escoba al baño, se lavó las manos.
— ¿Puedes tomar una hora más? —Edward regresó a la cocina, tomó la taza con café que Bella le había preparado. Ella realmente no podía darse ese lujo.
Bella no creía que Jacob fuera capaz de manejar él sólo el restaurante a pesar de tener tres asistentes. Era la hora de la comida y habría muchos clientes. Tomar una hora más no sería tan dramático. Inmediatamente hizo una nota mental contratar a un segundo chef de tiempo completo. Edward tendría que comprender que ella estaba ocupada y que no podía disponer del tiempo que él deseara pues su restaurante no se manejaba sólo.
—Supongo que puedo tomar una hora extra.
—Gracias tía Bella.
—Voy a ayudar a Rosalie a subir a tu coche.
—No es necesario.
—¿Perdón?
—Es un coche que facilitará a Rosalie moverse por sí sola. Tiene una rampa que ayuda a la silla de ruedas.
—Ya lo veo. —Ella realmente no lo sabía. Había visto una película en donde subían la silla de ruedas y mágicamente el pasajero aparecía en él coche.
—Entonces, vámonos. —Edward extendió su mano, Bella asintió y a pesar de la mezcla de sentimientos le permitió a Edward tomar su mano entre la suya.
Bella observó asombrada cuando Edward presionó un botón y apareció una rampa. Él acomodó la silla de ruedas de Rosalie y como por arte de magia su hermana estaba en el asiento trasero del coche ¡Magia!
Rosalie estaba impresionada. Cada vez que salían tenían que informar a la compañía de taxis y Rosalie tenía que ser cargada para subir y bajar del coche.
Edward le pidió permiso a Bella para llevar a Natasha en el asiento de enfrente. Ella asintió sin oponerse.
Rosalie y Bella estaban felices de que Naty no tuviera miedo dentro del coche. Edward manejó a velocidad de un caracol. Aprovechó el tiempo para averiguar los gustos de Naty como su color preferido, su caricatura preferida y su juguete favorito.
Como Bella había pensado, a Rosalie y a Natasha les fascinó la propiedad. Naty no esperó mucho para ver su propia habitación. Bella casi llora cuando Edward les pidió que escogieran el color de su habitación. Este hombre se estaba ganando a su familia y eso no le agradaba mucho. Él cumplió con su palabra y después de una hora regresó a Naty y Rosalie a casa y llevó a Bella a su trabajo.
—Fue un gesto maravilloso el que tuviste, gracias —agradeció Bella a las afueras de su restaurante.
—Fue un placer, cara. —Edward salió del coche y abrió su puerta.
— No, lo que quiero decir es que curaste a Natasha de su fobia a los coches y fuiste muy lindo con Rosalie.
—Tengo más que sólo dinero. —Bella no se dio cuenta de que ambos caminaban dentro del restaurante—. No fue nada.
Cuando vio los ojos negros de Jacob, fue cuando ella se dio cuenta de que estaban dentro.
—Hay algo de lo que quiero hablar contigo ¿tienes tiempo? — murmuró Bella.
—Sólo sí aceptas cenar conmigo está noche.
—Puedo prepararte algo de cenar aquí.
—Quiero tu compañía Bella aunque la idea de que tú cocines para mi es maravillosa. —Él le sonrió—. Tu staff me ve como si fuera un alíen.
Bella se carcajeó al ver que todos lo miraban con fascinación.
—Muy bien —aceptó Bella—. Pero tendrá que ser una cena muy tarde.
—Ok… ¿De qué quieres hablar? —La expresión de Edward cambio en segundos.
—Me podrías esperar. —Bella lo guio hasta su oficina—. Regresó en unos segundos.
—Pensé que te habías ido porque le había pasado algo a Natasha —acusó Jacob.
Bella tomó aliento. —Edward quería llevar a Natasha en el coche y ella se estresó mucho. —Jacob sabía de la fobia de Naty.
—¿La bambina se encuentra bien?
—Sí —asintió—. Vamos a tener una junta. —Bella apuntó hacia su oficina—. En quince minutos te ayudare con todo lo pendiente.
Jacob asintió, Bella se sintió incómoda ante la mirada inquisitiva de su mejor amigo.
—¿Puedo ofrecerte algo de tomar o comer? —preguntó Bella al entrar a su oficina.
—No gracias.
—Por favor, toma asiento. —Ella se sentó frente a su escritorio—. Deseo discutir... un plan que tengo en mente. Quiero expandir mi negocio.
Bella espero por la explosión de su prometido. Espero a que le ordenara que vendiera su restaurante. Todo era confuso, Edward estaba reflexivo, no despedía negatividad.
—Deseas hacer esto ¿con base a qué? —Edward la invitó a qué continuara con su plan.
Ella tomó la calculadora que estaba dentro de su escritorio. —Cuando busqué lugares también pensé en la segunda fase de mi restaurante. —¿Por qué estaba tan nerviosa?
—¿Me permites echarle un vistazo a tú balance?
—Lo tengo aquí mismo. —Bella le entregó el libro de la contabilidad a Edward.
Él abrió el libro y lo estudió, su semblante era el de un empresario frío, arrogante y conocedor. El silencio la estaba matando. Diez minutos más tarde, Edward la miró.
No va a estar de acuerdo.
Edward tomó la calculadora de las manos de Bella, en su rostro se dibujó una sonrisa torcida. — No eres sólo un chef, sino que eres una estratega en los negocios. Tienes una gran visión.
¿Eso era un cumplido?
—¿En dónde piensas llevar a cabo está expansión?
Eso era una buena señal. Comentarios y preguntas. Él no decía no, aún-
—Vamos a caminar afuera. —Bella llevó a Edward a la parte de enfrente y señaló la parte donde pensaba condicionar el café.
—Ésta sección es perfecta para el café "Media luna".
—¿Ya tienes el nombre?
Bella levantó su mirada al cielo, los rayos del sol bañaron su rostro—. Es un punto ideal para "El fresco café".
Ella no se dio cuenta de que Edward la miraba. El sol iluminaba su rostro y no pudo evitar admirarla. El cabello castaño de Bella parecía tener rayos.
—Regresemos a tú oficina —ordenó Edward.
A Bella no le agradó el tono de voz que utilizó él, de seguro no iba a aprobar su ampliación. Edward le indicó que pasara primero después cerró la puerta. Bella le dio la espalda, no deseaba ver a los ojos a Edward cuando echara abajo su nueva visión pero se sorprendió cuando él la volteó y la tomó entre sus brazos.
—Me gusta —murmuro él, dejando un beso en sus labios.
—¿Enserio? —Sus ojos le brillaron.
—Sí. —Él sonrió. Capturó sus labios en un beso provocador.
Ella apartó sus labios. —Enserio te gusto la propuse...
Sus labios fueron capturados de nuevo. No terminó lo que iba a decir, gruñó contra los labios de Edward. Participó activamente en el beso. De mala gana, él se apartó de Bella.
—Así que… ¿qué vas a querer de mí?
—¿Querer? —repitió.
—La razón por la cual me comentaste tus planes de expansión conmigo — cuestionó él, esperando que ella le pidiera ayuda económica para llevar a cabo su plan.
—Bien... tú eres el dueño de la propiedad. —Ella apartó sus brazos de él—. Quiero saber a cuanto aumentara la renta pues voy a ocupar más espacio de la propiedad.
—¿Eso es todo? —preguntó Edward incrédulo.
No quiere ayuda financiera de su prometido.
—Sí. Necesitamos firmar un nuevo contrato para estipular el aumento de la renta por ocupar espacio extra
Ella está llena de sorpresas.
—No hay necesidad de un aumento, se quedará como está. —Él sonrió.
—¿Enserio? No vas a extorsionarme después ¿verdad? — Ella se carcajeo.
Edward apartó su mirada. Bella moría por saber que estaba pensando. Ella odiaba su poker face.
—No habrá más extorsión-
—¿Estás de acuerdo con que ... yo tomé una nueva responsabilidad?
—Quieres decir que piensas que después de que nos usaremos, ¿yo sólo quiero que estés todo el tiempo tras de mí? —Él sonrió.
Bella no lo creía pues pensaba que Edward era un machista.
—Tengo una mente abierta, cara mía. —Él la volvió a atrapar entre sus brazos—. No tengo problema con que mi esposa tenga una carrera, especialmente sí a ella le apasiona, como tú.
Él la besó una y otra vez, antes de separarse a regaña dientes de ella—. Si no me detienes ahora mismo tesoro, voy a hacerte el amor sobre su escritorio —gruñó virilmente.
—Hasta luego. —Bella abrió la puerta de su oficina y apresuró a Edward para que se fuera.
Bueno chicas aquí les traigo otro capítulo más, que espero que les guste mucho y que creen! Ya tengo BETA nueva jeje.
Las actualizaciones serán cada fin de semana, así que nos leemos el domingo próximo.
AGRADECIMIENTOS:
A cada princesa que deja REVIEW! Gracias por sus halagos y comentarios. Espero seguir escuchando de ustedes.
A las que siguen la historia y la tienen como favorita.
A las lectoras fantasma, que pronto dejen sus comentarios. Su opinión es importante para mi.
A las nuevas lectoras ¡Bienvenidas!
y a mi nueva BETA :D Gracias Mirem por ayudarme con la corrección de la historia :D
Si gustan pueden unirse al grupo en facebook, búsquenlo como Alex's Fic :D
Nos leemos pronto.
REVIEW?
Alex de Grey
