¡Buenas tardes! Aiiri ha vuelto porque ya está de vacaciones, de invierno y que son bastante cortas, pero volví! Perdón por mi eterna demora, debo decir que si estuvo difícil estos meses la universidad, por ello no podía darme el tiempo de escribir. Bueno, ahora con Dolor de pérdida terminado y mi otro fic que es mucho más ligero que este, puedo actualizar con más frecuencia. Muchas gracias por sus comentarios, debo decir que se empezó todo el drama a partir de ahora, así que empecemos a sufrir!
Sobre el capítulo, está triste, pero deben leerlo ustedes preciosas criaturas.
Perdonen todos mis errores!
Disfruten de su lectura!
Sousuke miró su reflejo en el espejo, quitándose el parche calórico de su hombro herido. Tomó los antiinflamatorios y se colocó la chaqueta de su equipo, quizás estaba preocupado más por que los demás notarán su lesión que él mismo por su salud, pero no iba a ceder, no cuando hoy tenía la práctica con los de la universidad de Tokio, definitivamente no perdería por un malestar físico, no le daría la chance a Haruka. Se miró por última vez antes de salir a un día en el que el sol estaba oculto tras las nubes.
Makoto esperó a sus amigos en los pasillos de la universidad, no le había dicho a su novio que lo iría a ver a la práctica, pues era una sorpresa. Esbozó una sonrisa al ver al rubio acercarse con entusiasmo, sin embargo; le llamó atención que Rei no estuviera a su lado. Nagisa le explicó que el chico no se sentía muy bien y prefirió irse a casa, la verdad es que había estado actuando extraño desde aquella vez que se había encontrado con el nadador prodigio. Se dirigieron a la gran piscina antes de que ambos equipos llegaran, instalándose en un lugar perfecto para tener una vista más amplia del lugar. El chico de hebras olivas estaba ansioso, realmente nunca había venido a ver las prácticas de Rin, pero esta era la oportunidad de ver a su novio y disculparse como debía por haberlo dejado plantado; luego de unos minutos entraron varios estudiantes a sentarse en las gradas, la mayoría eran chicas que por lo general disfrutaban de la vista que les proporcionaba los nadadores.
—De cierta forma, me siento un poco fuera de lugar —Sus orbes esmeraldas reconoció varios rostros que en el pasado lo trataron bastante mal.
—No te preocupes Mako-chan, todos tenemos el derecho de estar acá —Lo animó su pequeño amigo— ¿A quién animarás? ¿Rin-chan o Sou-chan?
—Supongo que a los dos —Miró pensativo la piscina. Las puertas se abrieron dejando ver la entrada de ambos equipos, su sonrisa fue instantánea al ver a su precioso chico de orbes turquesa, pero había algo extraño en él, lo notaba cabizbajo… No, estaba concentrado y bastante.
Haruka miraba su alrededor aburrido, no le gustaban los espectadores, alzó la mirada para ver quizás, lo más hermoso que podría toparse en aquel día, esos orbes esmeraldas no se podían ver en cualquier lugar, sin embargo, aquella preciosa mirada estaba dirigida hacia una sola persona. Volteó a mirar, por supuesto, Yamazaki era la razón de que el chico de hebras olivas estuviera ahí y el pelinegro no pudo pensar en un mejor escenario que éste. Le demostraría a Makoto que era mejor que su novio en la natación y en todo, después de todo, él era capaz de seducir tanto en tierra como en agua.
—¡Rin-chan, Sou-chan! —Les gritó Nagisa para que los miraran.
—Son Nagisa y Makoto —Sonrió el pelirrojo mientras los saludaba alzando la mano— Sousuke, vinieron a verte.
El de hebras azabaches miró a su novio que le entregó una dulce sonrisa, lo saludó para luego desviar la mirada rápidamente, realmente no podía ser más desafortunada la visita de Makoto ¿Por qué hoy? Ahora se sentía doblemente presionado, no sólo debía demostrar que su lesión no era un impedimento para nadar, también debía demostrar que tenía que ganar, pues era la primera vez que el de orbes esmeralda iba a verlo a una práctica, y simplemente no podía recibirlo con una derrota. Debía concentrarse, sabía que podía hacerlo, podía vencerse a él mismo.
—Sou-chan está bastante serio —Bueno, no era que Sousuke fuera de los que sonriera siempre, pero ni siquiera miró a Makoto por más de cinco segundos.
—Está concentrado —Explicó el mayor, aunque no entendía el porqué de tanta concentración, bueno, no lograba entender la natación del todo.
—Tal vez lo pusiste nervioso.
—¿Eh? ¿No es eso malo? —Inseguro por las palabras de Nagisa, Makoto comenzó a dudar si era buena idea haber venido a ver al de orbes turquesa— ¿Deberíamos irnos?
—Cálmate Mako-chan —Rio el rubio ante la inseguridad del más alto— Sou-chan ya te vio, de seguro ahora tendrá más ganas de ganar por ti.
—Si eso dices…
El sonido del silbato había anunciado el inicio de la práctica, primero iniciaron con las carreras individuales, compitiendo en primer lugar con estilo libre, en esta ocasión Rin decidió desistir para poder competir en el estilo mariposa y mejorar así en el relevo. El carril de Sousuke y Haruka estaban lado a lado, ambos nadadores se pusieron en sus posiciones listos para partir en cuanto se lo indicaran y así fue, con gran ferocidad se sumergieron en el agua, dejando ver sus grandes habilidades.
—Increíble… Sou-chan y Haru-chan, son muy rápidos —Decía asombrado el chico de orbes rosas, podía sentir la tensión entre aquellos dos.
—Sí, pero Haru aún no ha logrado alcanzar a Sousuke —Makoto estaba maravillado por la forma de nadar de su novio y la de Haruka, eran por muy superiores a los demás nadadores que también estaban en competencia.
Sólo un esfuerzo más, sólo uno más y podría acabar la carrera victorioso, a pesar de que su hombro ya había empezado a doler y bastante. Listo para dar la vuelta, una especie de golpe eléctrico lo paralizó por completo dándole la ventaja a Haruka. Con gran dolor, casi insoportable, trató de recuperarse y seguir, no podía pasarle esto ahora, faltaba tan poco, no podía ceder. Contra toda indicación médica, siguió, pero le era un infierno, podía sentir como su hombro se desgarraba y algo en él no estaba en lo absoluto bien, una puntada aún más fuerte cayó sobre él.
Haruka tocó la pared quitándose los lentes y gorro de paso, dándose cuenta que era el primero en llegar, sonrió para sus adentros, le había ganado nuevamente a Yamazaki, se volteó a mirar la cara de derrota del pelinegro, pero no se esperaba para nada lo que estaba ocurriendo. Sousuke parado sólo a metros de él, inmóvil y sosteniendo con fuerza su hombro derecho, entonces se dio cuenta, de que aquel chico estaba sufriendo de un gran dolor, estaba impactado ¿Qué había pasado con él? ¿Qué ocurría con Sousuke? Sus compañeros de equipo se acercaron a él preocupados, éste caminó hasta el borde de la piscina ignorando a todos, ni siquiera miró al de orbes oceánicos que lo miraba con gran interrogante. Con inútil esfuerzo trató de salir de la piscina, pero era incapaz. Rin preocupado se acercó a ayudarlo, junto a otros nadadores, el silencio era total y eso incomodaba a cualquiera.
Sousuke sin escuchar a nadie, intercambio unas palabras con su entrenador, para luego tomar su chaqueta y dirigirse a los camerinos. Rin miró a Haruka quien aún no salía de la piscina, para luego ir tras su amigo. El silbato sonó nuevamente y las ordenes de los entrenadores de que siguieran con la práctica, rompieron con el tenso ambiente. Makoto se había levantado de su asiento más que impactado, su novio… No lo entendía, ¿Se había lastimado? Su corazón latía de manera desenfrenada, nunca lo había visto de esa forma, necesitaba saber si estaba bien.
Totalmente ahogado en su frustración, Sousuke golpeó los casilleros no soportando más el dolor. Apoyado en la pared se deslizó hasta caer al suelo, no podía creerlo, lo peor de todo es que Makoto lo había visto. Otra punzada lo hizo estremecerse y retorcerse de dolor, esto no estaba para nada bien.
—¿Sousuke? —Dirigió sus orbes turquesa a los escarlata de Rin, que se acercó preocupado— ¿Qué sucede? —Fue entonces que se dio cuenta de la terrible hinchazón que ya alcanzaba los matices morados— De-debes ir a un hospital, Sousuke tú… Pediré ayuda —Pero su actuar fue impedido por el fuerte agarre del pelinegro sobre su muñeca.
—No… Lo hagas —Dijo con voz temblorosa— No le digas a nadie…
—Sousuke… —Rin realmente no lo entendía, su amigo se veía bastante mal para no querer ayuda, ¿Por qué era tan obstinado?— Está bien no le diré a nadie, pero te llevaré al hospital, no puedes estar así —Se levantó para ir en busca de las cosas de su amigo, pero nuevamente fue impedido por el agarre del de orbes turquesa.
—Por favor, que Makoto no lo sepa —El chico de hebras rojizas se sorprendió un poco, era casi imposible que Makoto no se enterara, después de todo él también presenció toda la escena— No… No quiero que me vea así.
—Pero… ¿No estaría mal ocultárselo? Digo, es tu novio.
—Por ese mismo motivo no quiero que lo sepa —El pelinegro nuevamente se retorció del dolor que le había provocado su lesión. Rin rápidamente se dirigió en busca de las cosas de su mejor amigo. Sousuke cerró los ojos, Makoto había depositado toda su confianza en él, en que iría al campeonato y ganaría, no podía destruir sus ilusiones así, ni tampoco podía permitir que lo viera en ese estado, lo preocuparía y no quería eso.
—¿Sousuke? —La dulce voz de su novio hizo que abriera los ojos sorprendido. Rápidamente se cubrió su hombro con su chaqueta. El de hebras olivas se dirigió a él asustado— ¿Estás lastimado? ¿Te sientes mal? —Iba a tocarlo, pero el pelinegro se lo impidió, provocando confusión en el más bajo— ¿Qué pasa?
—Ah, Makoto —Rin se acercó a los dos muchachos sintiendo un poco la tensión en el ambiente— Sousuke sólo tuvo un calambre.
—¿Calambre? —Pero lo que vio no era nada parecido a eso, dirigió su mirada hacia la turquesa quien no lo miraba directamente, él lo había visto, su hombro... Era su hombro el que no estaba bien, no entendía mucho sobre lesiones ni esas cosas, pero estaba seguro de que lo que hizo parar a Sousuke cuando estaba nadando, no era un calambre, no era tan idiota— Sousuke, ya en serio, ¿Qué te sucedió? ¿Por qué paraste de nadar? Le paso algo a tu hombro, ¿Verdad? —Iba dirigir su mano hacia donde ocultaba su lesión, pero el de hebras azabache sujetó su mano para alejarla de él.
—Vete… Makoto —No quería que lo viera así, débil, derrotado .
—Pero…
—Sólo vete —Dijo más severamente y molesto al ver la insistencia de su novio— No debiste haber venido…
Hubo un silencio muerto tan grande después de esas palabras, Rin perplejo, vio como Makoto se alejaba lentamente del pelinegro, supo de inmediato que ese chico no iba a estar bien. Sousuke al darse cuenta de su error, se agarró la cabeza totalmente frustrado. En cuanto a Makoto, simplemente no lo entendía, pero dolía un montón, el rechazo y sus palabras, realmente le habían dolido y sus ojos comenzaron a arder, queriendo llorar. Quería darle una sorpresa a su novio, pero la sorpresa la recibió él. Salió de los camerinos encontrándose con Nagisa quien se le quedó esperando para saber lo que había ocurrido; no contestó ninguna de sus interrogantes, sólo lo tomó del brazo y se fue queriendo salir lo más rápido del lugar. Ya en la salida escuchó su nombre, se volteó para encontrarse con los orbes oceánicos de Haruka, que lo miraba sin entender lo que sucedía. Sólo con una seña logró entender lo que le quiso decir el pelinegro, por lo que sólo se le quedó mirando por unos segundos antes de marcharse del lugar.
Caminaron un buen tramo antes de que Makoto se cansara y se sentara en una banca del patio de la universidad. Sus emociones se estaban revolviendo y convirtiendo en un nauseabundo malestar.
—¿Te encuentras bien, Mako-chan? —El mayor alzó su mirada ante la preocupación de su amigo. Nagisa ladeó la cabeza al darse cuenta de que Makoto estaba haciendo lo imposible por no llorar, por lo que se sentó a su lado— ¿Pasó algo con Sou-chan?
—Rin… Dijo que le dio un calambre…. —Se mordió el labio inferior ahogando un sollozo— Sólo… Sólo no debimos haber ido —Trató de sonreír, pero su corazón dolía, y su cuerpo temblaba.
—Tranquilo, Mako-chan —Tomó la mano del muchacho para que dejara de temblar— ¿Quieres ir por unos batidos? —Le sonrió para trasmitir su energía. Makoto sonrió levemente, no tenía ánimos de ir a casa, por lo cual la propuesta de Nagisa no le pareció mala.
El dolor de Sousuke se había apaciguado un poco gracias a los calmantes que llevaba consigo, iba directamente al hospital junto a Rin, sabía que ambos recibirían severos regaños por parte de sus entrenadores al dejar la práctica sin decirle a nadie. No podía sentirse tranquilo, tenía un sentimiento de frustración increíble. Trató con bastante rudeza a Makoto, quien simplemente estaba preocupado por él, pero, aunque lo tratara de explicar no lo entenderían, sólo no quería que lo viera así y romperle las ilusiones, aun así, fue una mala forma de reaccionar, a pesar de todo lo que se lamentara, lo hecho, hecho está. Claramente debería disculparse con él, pero no ahora, no en este momento, porque sus emociones negativas estaban a flor de piel y nada bueno saldría de eso. Rin se había quedado en silencio todo el tiempo, lo había sospechado desde un principio, sabía que todos esos exámenes no eran de rutina, de alguna forma lo entendía, no poder nadar por culpa de una lesión, sólo esperaba que no fuera tan grave y que su amigo se recuperara lo más pronto posible y así poder nadar juntos otra vez.
Haruka tomó su celular y le envió un mensaje a su precioso chico que anhelaba, cuando lo vio salir se notaba realmente afectado, si bien no sabía lo que había pasado, no podía perder esta oportunidad. Si Makoto se encontraba desconsolado, él lo contendría, movería las piezas de ajedrez para asegurar su juego y victoria. Después de unos minutos, recibió una respuesta a su mensaje, no pudo evitar sonreír levemente, su arcángel era demasiado inocente, y eso le encantaba. Rápidamente tomó sus cosas y se fue a cambiar, de cierta forma sentía lástima por Sousuke, muy pronto perdería a su novio.
Ya en el hospital, atendieron de inmediato al pelinegro, por lo que Rin se quedó esperando en la sala de espera, no podía evitar preguntarse por su otro amigo, de seguro lo tendría llorando toda la noche. Quiso llamarlo, pero no le contestaba, está bien, entendía que estuviese molesto, pero al menos podía dar señales de vida; recordó que estaba con Nagisa, por lo que decidió hablarle al rubio, quien contestó de inmediato, llevándose con una no tan agradable sorpresa. Efectivamente ambos chicos estuvieron juntos, pero después de un rato, se separaron, por lo que ahora no tenía idea de donde se encontraba el lindo idiota. Mantendría la calma por el momento, sin dudas este día había sido desastroso. Una de las enfermeras se acercó a él diciéndole que podía pasar y estar con su amigo, por lo que ahogó un suspiro y fue donde se hallaba Sousuke, estaba algo nervioso, no quería que nada malo le pasara al de orbes turquesa.
Makoto se encontraba sentado en la banca de una plaza mientras miraba las nubes de colores grisáceos, quizás llovería en la noche, recordó las palabras de Sousuke y como tal efecto depresor, su corazón sufrió un acongojo que le hizo temblar, se preguntaba hasta cuanto podría durar sin llorar, de acuerdo, era muy sensible, pero su novio nunca lo había tratado de esa manera tan severa.
—Makoto… —El de hebras olivas dirigió sus preciosos orbes esmeraldas a los oceánicos que lo miraban con consuelo— ¿Cómo estás? ¿Qué fue lo que pasó? —Preguntó sentándose a su lado.
—Ah bueno… Supongo que ni yo lo sé —Dijo mientras se revolvía sus sedosas hebras y trataba de sonreír como si nada malo hubiera pasado.
—¿Le ocurrió algo a Sousuke? —Era muy evidente que Makoto era un pésimo mentiroso, se notaba a leguas que quería llorar.
—Creo que se lastimó —Contestó de manera sincera, pero triste— Y… Creo que también está molesto conmigo.
—¿Por qué dices eso? —Si bien esta era una gran oportunidad, no entendía por qué no se podía sentir bien al querer usar su estrategia, ver a Makoto triste le causaba bastante malestar, ¿Dónde fue su preciosa sonrisa?
—Porque…. —Ahí estaba, de verdad no quería llorar, realmente soportó lo más que pudo, pero con tan sólo hablar del tema, las lágrimas no tuvieron compasión y no tardaron en caer. No quería dar lástima, ni siquiera quería ser el centro de atención de todos, no quería que nadie se preocupara por él, pero es que le dolía un montón y él era un bebé llorón como lo llamó Rin muchas veces, aunque entre los dos, el que más lloraba era el pelirrojo.
De pronto, sintió una calidez en medio del frío, se estremeció un poco ante el contacto; Haruka lo estaba abrazando, como si lo hubiera leído por completo, ¿Cómo supo aquel chico que necesitaba un abrazo en ese mismo instante? Con miedo y algo de asombro, se agarró de la chaqueta del de orbes oceánicos y ya no queriendo aguantar más, soltó el llanto contenido; no era un llanto escandaloso ni nada parecido, si no uno muy íntimo, pero no menos triste.
Haruka no quería ver a Makoto llorar, por lo que lo abrazó fuertemente, definitivamente no podía sentirse bien con esto, ni siquiera podía verlo como una oportunidad, el pobre chico se veía tan afligido y solitario, que pensó que lo mejor no eran las palabras, si no que un simple gesto como lo era un abrazo, y es que era todo lo que necesitaba aquel muchacho de hebras olivas.
—Tranquilo… —Fue lo único que pudo decir mientras hacía de aquel toque un poco más fornido, Makoto no merecía llorar y menos por Sousuke, estaba molesto, no entendía muy bien lo ocurrido, pero si el de orbes esmeralda había quedado afectado de esa manera, era suficiente para estar enojado con el otro nadador.
El pelirrojo miró con algo de tristeza el vendaje que le habían puesto a su amigo, ahora ambos esperaban los resultados de una radiografía, que determinaría en qué grado de gravedad se encontraba la lesión del de hebras azabache. La espera parecía eterna, ambos estaban ansiosos, Sousuke no podía dejar de pensar en cosas tormentosas, se había excedido en todo, en la natación, con su novio, todo por su ambición y miedo de demostrarse débil. Ahora sólo quería que le dijeran el resultado de todo esto.
Después de unos largos minutos, vieron entrar al doctor que lo había atendido, sonrió cortésmente a los dos nadadores, pero su expresión no era muy alentadora, lo que provocó inquietud.
—Yamazaki-kun —El nombrado miró al hombre con mucha ansiedad— Tu hombro ya estaba lesionado, ¿Verdad? ¿Por qué no seguiste bien el tratamiento?
—Yo… Mi equipo contaba conmigo —Dijo en una excusa para engañarse a sí mismo— Por… ¿Por cuánto tiempo no podré nadar? —Hubo un silencio ensordecedor después de aquella pregunta que, si se dejaba entrever, se podía apreciar un atisbo de esperanza en ella.
—Ah —Suspiró el doctor mientras leía los papeles que tenía en las manos— Yamazaki-kun… Tú no podrás volver a nadar de manera profesional nunca más.
Fue semejante a una puñalada, un dolor que lastimaba de forma horrible.
—Prácticamente destrozaste tu hombro… Necesitas una operación.
Rin no podía creerlo, ¿No volvería a nadar con Sousuke? ¿Qué clase de broma era esta?
—Tu lesión es muy grave, hay que hacer una reconstrucción… Realmente es imposible que vuelvas a nadar —Explicaba el doctor ante el crudo silencio— Te daré unos papeles para que puedas gestionar lo de la operación lo antes posible y prepararte para ella, te daré unos antiinflamatorios más fuertes, pero si aun así te duele debes venir de inmediato —El hombre alzó la mirada para ver a aquellos jóvenes totalmente desolados, le entregó los papeles al pelinegro, lamentando la situación— Puedes irte en cuanto se acabe el suero, una enfermera vendrá a quitártelo… Lo lamento mucho —Dijo despidiéndose y saliendo de la habitación.
Sousuke suspiró de forma lastimera, había perdido, había sido derrotado completamente y no había consuelo para eso, miró a Rin quien no podía evitar las lágrimas, él también quería llorar. Su sueño… Él mismo había roto su sueño, ¿Cómo se podía sentir ante eso? ¿Podía ser más miserable? ¿Qué haría ahora? Ya no podía continuar en la universidad, se había quedado sin nada en tan sólo segundos, esta era la crueldad de la realidad, peor que miles de pesadillas. Y pareciera que el cielo había notado la tristeza de aquel chico, pues de las nubes empezaron a caer miles de gotas.
Japón acababa de perder a su mejor nadador y el cielo lloraba por ello.
Sus orbes turquesas se vieron nublados por las lágrimas que se asomaron en ellos, miró hacia la ventana, este futuro se había acabado.
¿Qué le quedaba ahora?
Eso es todo! Qué les pareció?
Ya empezaron a ver la nueva temporada? Yo he visto el primer capítulo y ahora veré el segundo.
Espero les haya gustado el capítulo! Espero actualizar pronto.
Hasta entonces, se despide su servidora.
Aiiri.
¡Muchos kissus llenos de amor virtual!
