Capítulo 10
Por alguna extraña razón sentía que el tiempo se nos venía encima. Un extraño presentimiento se había apoderado de mí, y aunque trataba de no demostrarlo, Seiya estaba más intranquilo de lo normal.
Llegó un punto en el que no nos dirigimos la palabra; él centrado en su carrera como cantante y la escuela, y yo quebrándome los sesos para intentar sentir la cercanía de nuestra princesa y dónde atacaría Galaxia.
Pero había algo que los dos teníamos en común: Serena Tsukino. Porque aunque yo me lo negara una y otra vez, ella también estaba en mis pensamientos y eso me preocupaba sobremanera.
En primera porque ambas éramos chicas, ¡sí! Porque aunque Seiya tuviera cuerpo de hombre, yo era su verdadera personalidad, y la segunda era porque ambas teníamos misiones muy diferentes. Yo tenía que velar toda mi existencia por la protección de mi princesa, tarea que no hice muy bien cuando atacó Galaxia, y ella, bueno, ella tenía novio y también tenía su propia misión. Lo nuestro simplemente no podía ser.
- ¿Hasta cuándo vamos a estar así? – le pregunté, sentada en una banca mientras él jugaba futbol.
- Pensé que eras tú la que no quería saber nada de mí – me respondió mi alter ego, sin soltar el balón para luego hacer un pase.
- No es que no quisiera saber nada de ti – solté un suspiro – pero me estoy concentrando en la misión.
- Bueno, entonces yo tambien me estoy concentrando en mis actividades como humano.
En ese instante, escuchamos la voz de Serena y sus amigas.
En automático, me levanté y él dejó de jugar para dirigirse hacia donde ella se encontraba.
- ¡Te equivocas porque esta noche estaré sola en mi casa! – chilló la rubia
- ¡Hay que pena! Aún eres muy joven – Mina comenzó a burlarse de ella.
- Yo seré tu guardaespaldas – interrumpió mi pelinegro yo
- ¡Seiya!
- Si un ladrón se mete a tu casa, yo me encargaré de darle su merecido.
Esperanzada, la rubia de odangos se acercó a nosotros.
- ¿Verdad que soy muy generoso?
- ¡No es justo! – protestó Mina
- Eso significa que Seiya se quedará a dormir en la casa de Serena, ¿verdad? – preguntó Lita
- No es justo que nos haga a un lado – protestó también Amy
- ¡Chicas!
- Bueno, hasta esta noche, Bomboncito – y guiñándole el ojo, Seiya se retiró del lugar.
- ¿Me puedes explicar qué fue eso? – pregunté
- Fue que ella es una chica y si se encuentra en problemas, la voy a proteger.
- Tu no eres su novio – le recriminé
- No, pero soy su amigo.
En ese instante, y después de mucho tiempo, Seiya volvía a mirarme, plantándose frente a frente conmigo, su verdadero yo. No dije nada, solamente lo miré. Ambos sabíamos que ella no solo era "nuestra amiga", y que el mucho o poco tiempo que nos quedara, queríamos aprovecharlo cuanto pudiéramos.
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Al caer la tarde nos dirigimos a casa de Serena. Como de costumbre, no nos dirigimos la palabra. Parecía que ya se estaba haciendo hábito entre nosotros. Mi alter ego tocó el timbre, esperando a que ella abriera.
- Comper… ¡¿Ah?! – dijo Seiya al verla tirada en el suelo
- Adelante – dijo ella, con una risilla
- Serena, ¿acaso estabas haciendo gimnasia? – mi alter ego estaba bastante sorprendido, y debo decir que yo tambien.
- No, no, es solo que me resbalé – la rubia se incorporó un poco nerviosa.
- Deberías tener más cuidado.
- Si, lo sé – la chica rio nerviosamente - ¿me acompañas?
Después de cerrar la puerta y recoger un poco, Serena nos llevó a su habitación.
- Espérame aquí por favor, iré por un poco de té.
La rubia salió de la habitación dejándonos solos. Seiya comenzó a observar todo hasta que encontró una fotografía donde estaba ella con quien, imaginamos, era su novio.
No pude evitar percibir disgusto que Seiya sentía, porque, en ese instante, nuestros sentimientos se volvieron uno solo. Me paré junto a él, mirando la foto con el mismo gesto ceñudo y el mismo malestar, posando mi mano sobre su brazo, en señal de apoyo.
Al sentirme, mi pelinegro amigo bajó la fotografía.
- Más te vale que no la hagas llorar, ¿te quedó claro?
- ¡Ya llegue! – la voz de la rubia nos sacó de nuestros pensamientos.
Rápidamente, nos dirigimos a la pequeña mesa baja que tenía en medio de su cuarto mientras ella disponía todo para tomar el té.
- Bueno, ¿qué pastel quieres? ¿El de fresa o el de chocolate? – preguntó la chica mientras se sentaba.
- El que tú no quieras
- ¡Entonces yo me comeré el de fres! – exclamó Serena – pero no puedo hacer eso, tu no eres así Seiya, elige el que quieras.
- Me comeré los dos – le dijo bromeando
- ¡No! – en ese instante, Serena acaparó ambos pasteles – así no serás atractivo para las mujeres.
- ¿Podrían dejar de comportarse como niñitos? – resoplé, un poco harta
- No me importa. A mí nunca me ha interesado todas las mujeres.
- ¿Eh?
- Porque yo solamente he estado cantando para una sola mujer…
En ese instante, supe que a pesar de no cruzar casi palabra con él, no solo se había dedica a sus ocupaciones de adolescente, sino también se estaba tomando por fin nuestra misión en serio.
- ¿Cantando para una sola mujer? – repitió la chica.
- Así es. Nosotros queremos que una sola persona de la Vía Láctea se dé cuenta… por eso cantamos con entusiasmo.
Por primera vez, Seiya me dejó mirar a través de sus ojos, y no pude evitar dejar salir el dolor que mi corazón sentía.
- Y dime – la rubia se acercó a nosotros - ¿quién es esa mujer?
- Bueno, yo… buscaba una oportunidad de estar solos para confesarte algo.
Al escucharlo, me puse a la defensiva. ¿Qué demonios quería decirle?
- Prométeme que pondrás atención
- Si.
- Seiya, ¿Qué vas a hacer? – le demandé sin que me hiciera caso
- Bombón, sabes yo… - al sentir el Sailor Chage Star en su mano, supe inmediatamente lo que pretendía.
Me levanté sobresaltada de la mesa, situándome atrás de la chica para poder encararlo.
- ¡No te atrevas! – le grité
Él no respondió. Simplemente me sostuvo la mirada mientras yo lo veía furiosa
- ¿No crees que esto no está bien? – la chica se hizo hacia atrás, un poco roja
- ¿Por qué, si dijimos que no iba a haber secretos entre nosotros? – mi alter ego me ignoró por completo para centrarse en ella.
- ¡Seiya! ¡Ni se te ocurra!
- Si ya lo sé pero, no hay por qué llegar a los extremos.
- ¿Me puedes poner atención?
- ¡No! ¡Déjame en paz!
De pronto, la cara de Seiya se vio embarrada completamente de merengue, y obviamente no pude evitar reírme. Al menos había aliviado bastante la tensión.
- ¡Chibi Chibi! ¿Qué haces aquí?
- Chibi Chibi pastel – la pequeña comenzó a reir
- Oye Chibi Chibi no hagas eso – Serena le llamó la atención, pero como buena pequeña, comenzó a hacer una rabieta.
- Serena, déjala, no hay problema
- Seiya lo siento mucho – la rubia estaba apenada
- ¿Dónde está el baño?
- En el fondo del pasillo a la derecha. Toma una ducha si quieres. Enseguida te doy una toalla.
Mi alter ego y yo nos dirigimos al baño y Seiya comenzó a desvestirse. Después de un año, ya no me daba vergüenza mirarlo desnudo.
Serena tocó la puerta, la abrió un poco y dejó unas toallas mientras mi alter ego se metía a la regadera y comenzaba a bañarse.
- Cielos, estuve a punto de confesárselo
- Si, y sinceramente no sé en qué estabas pensando
- Fighter, ni siquiera lo hice. No me recrimines nada
- Seiya, es que siempre es lo mismo. Cometes error tras error y todo por culpa de esa niña. ¡Siempre tengo que estar al pendiente de tus decisiones!
En ese instante exploté. No solo eran sus decisiones, es obvio que también eran mías, porque ambos éramos la misma persona. Pero esta situación cada día me pesaba más y más. Seiya me miró, ceñudo.
- Si tanto te parece que cometo errores, entonces toma mi lugar. Pero te recuerdo que yo soy solo una parte de ti y en todo caso, esto que siento también es parte de tus emociones y sentimientos, así que deja de juzgarme y por primera vez, actúa como la líder que debes ser.
No dije nada. No pude. Simplemente lo vi salir de la ducha y envolverse con la toalla mientras yo permanecía empapada. Él tenía razón. Él era esa parte de mi un poco atrevida que yo, siendo chica, no me atrevía a sacar por miedo, por siempre tratar de ser perfecta.
- ¿Vienes o te vas a quedar ahí parada? – su voz firme me sacó de mis pensamientos.
No respondí. Sencillamente tomé la toalla y salí tras él.
- ¡Oye Bombón! – el pelinegro la llamó – préstame algo que ponerme. Mis pantalones y mi camiseta se ensuciaron con el pastel.
- ¡Seiya! – grité mientras señalaba a las chicas que estaban paradas en la puerta de la casa.
En ese momento, la pequeña pelirroja corrió hasta nosotros y comenzó a tirar de la toalla que cubría las partes masculinas de mi alter ego, mientras que yo no sabía ni qué hacer.
- ¡No! ¡Detente! – gimió él - ¡No! ¡Por favor! – y Seiya no tuvo más remedio que regresar al baño con la pequeña colgada de la toalla.
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Después del momento tan vergonzoso que pasamos y ya vestidos, estábamos en la sala viendo la televisión con la niña mientras las chicas preparaban la cena. De pronto, escuchamos un grito. Seiya y yo nos apresuramos a llegar a la cocina.
- ¿Qué ocurre? – preguntó mi pelinegro yo masculino
- ¡Eso! – gritaron ellas.
- Ay, es solo una cucaracha
- ¡Parece que va a volar! – dijo una
- ¡Cállate! – dijo otra
- Háganse a un lado. Solamente hay que matarla – Seiya tomó la sandalia
- ¡No, no! – las chicas gritaron al unísono mientras yo veía la escena desde la puerta - ¡No la mates, no!
Y justo después de eso, la cucaracha voló hacia nosotros, obviamente volviendo un caos la cocina, entre los gritos histéricos de ellas y mi alter ego persiguiendo la cucaracha.
- ¡Listo! Ya está muerta
- Taiki, Yaten.
Al escuchar el nombre de nuestros hermanos, mi alter ego y yo nos asomamos a la puerta de la cocina junto con las chicas.
- ¿Qué hacen ustedes aquí?
- Queríamos ver como la estaban pasando – respondió Taiki - ¿qué estaban haciendo ustedes?
- Matando una cucaracha – respondió Mina, apoyada por las demás.
- Pasen chicos. Póngase cómodos – les invitó Serena – nosotras nos vamos a limpiar.
Los tres las vimos alejarse mientras mis hermanos se acomodaban.
- ¿Por qué están llenas de comida? – preguntó Yaten
- Ya les dije que estábamos matando una cucaracha, pero era voladora y ya sabes como son las chicas.
- De repente ya hablas como todo un hombre – comentó Taiki
- En este momento lo somos – respondió Seiya
- Chicos – Serena se acercó a nosotros - ¿les gustaría jugar un juego de mesa?
Los tres se miraron y asintieron. Una a una, las chicas se iban incorporando, por lo que nos sentamos en la mesa, dispuestos a jugar.
- Hay alguien que no ha sacado el tres de corazones – comentó mi yo masculino
- Soy yo – dijo Rei – aquí está.
- Gracias
- Rei, ¿también puedes sacar el cinco de corazones?
- Serena, no es tan fácil obtener la victoria – la reprendió la pelinegra
- Eres una tacaña, Rei.
Simplemente rodé los ojos. No sabía cómo esa niña llorona e infantil nos embelesaba tanto.
- Ahora es mi turno – interrumpió Amy, mientras ponía su carta sobre la mesa - ¿Qué tal Taiki? ¿Crees poder ganarme esta jugada?
- No podré ganarte, Amy Mizuno, pero ¿será posible que puedas ganarlea este grupo de cinco?
- Pues, no sé a qué te refieres – respondió ella
- Bueno, creo que mejor lo dejamos así, ¿de acuerdo?
Me crucé de brazos y los observé. Era evidente que entre mi hermano y Amy había una atracción, lo podía sentir, pero obviamente nunca diría nada. Me hubiera encantado saber qué pensaba Maker de todo esto.
- Taiki, no seas tan obstinado – dijo Seiya, tratando de calmar el ambiente
- Esto es solo un juego – lo secundó Serena
- Vamos a divertirnos - completó Rei.
- Paso – dijo Lita
- Paso – repitió Yaten
- Yo también paso – dijo Mina
- ¿Por qué no las sacas si tienes muchas cartas? – mi hermano platinado confrontó a Mina
- Si me invitas a salir daré mis cartas.
- ¿Pero qué estás diciendo? – Yaten se acercó a ella - ¡anda!
- ¡No, no quiero!
Rodé los ojos. No podía creer que Yaten también tuviera atracción por esa chica. No sabía si sentirme preocupada o aliviada. Al menos Seiya no era el único metido en este lio, pero me hubiera gustado saber que pensaban mis hermanas, sus verdaderas personalidades de todo este mar de emociones que como chicos, éramos capaces de sentir. ¿A caso estaban tan confundidas como yo? ¿Ellas también peleaban tanto como yo lo hacía con Seiya?
El sonido del timbre me sacó de mis pensamientos. Serena se levantó rápidamente a abrir la puerta.
Los chicos comenzaron a recoger las cartas mientras la rubia de odangos regresaba, acompañada de los nuevos invitados. Cuando Seiya y yo vimos que se trataba de la violinista y su novia, no pudimos evitar ponernos alerta. Evidentemente, ellas hicieron lo mismo, sobre todo la rubia ceniza.
- ¿Tu eres…?
- ¿Pero qué están haciendo aquí? – demandó mi alter ego
- Esto no se pondrá aburrido – comentó Michiru.
SMSS
El ambiente era algo tenso con todos metidos en la casa, sobre todo con Haruka y Michiru. No sé por qué, pero ellas me incomodaban mucho.
- ¿Está bien que no regresen temprano? – demandó Haruka – los artistas tienen mucho tiempo libre
- ¡Debes en cuando podemos cancelar algunos compromisos! – estalló Seiya – además, hoy tengo que trabajar como guardaespaldas.
- Ya veo. ¿Con que ahora los guardaespaldas traen a sus amigos para causar alboroto entre otras cosas – continuó Haruka
- ¿Pero qué demonios le pasa a esta mujer? ¿Y a ella qué le importa? – exploté
- ¿Qué dijiste? – Seiya estaba molesto
- Es bastante peligroso tener unos guardaespaldas como ustedes – la rubia ceniza era mordaz
- ¡Nosotros no somos como tu, así que deja de estar fastidiando! – Yaten explotó
- Yaten, no le prestes atención – dijo Taiki, manteniéndose ecuánime como siempre.
El ambiente se había puesto aún más tenso, teniendo que soportar a esas dos impertinentes mientras las chicas solo miraban a ambos bandos.
- Oye Serena, ¿ellos no se llevan bien? – comentó por lo bajo Rei
- Tu ya sabes, Rei, parece que Haruka detesta a los hombres – susurró la rubia
- Ahora entiendo – comentó burlón mi platinado hermano
- No lo tomen en serio – la rubia ceniza parecía un poco molesta
- A Haruka no le gustan los hombres atractivos – dijo Michiru
- Ya vemos – contestaron las chicas al unísono
- ¡Ya les dije que no lo tomen en serio!
- Ahora entiendo, los hombres no son lo suyo
- Estrellita, tampoco son lo nuestro – me comentó mi alter ego, tratando de ser razonable.
En ese instante, el timbre volvió a sonar. Serena se levantó a abrir la puerta, dejándonos a todos en la sala.
- ¿Y ahora quien será? – Seiya se levantó, seguido de todos los demás.
- ¿Y ahora qué haremos? – nos preguntó la rubia de odangos recargada en la puerta.
- Son los de la televisión – dijo Haruka
- Esto es terrible – argumentó Michiru
- Si el público televidente se entera que estuvimos en la casa de una niña se armará un escándalo – Taiki estaba preocupado
- Si, y harán un programa de las actividades nocturnas de Three Lights – Yaten estaba un poco histérico
- Vamos a escondernos – sugirió Seiya.
- Mina, encárgate de esto por favor – le pidió Serena, mientras todos corríamos a escondernos.
Seiya tomó a Chibi Chibi en brazos y se dirigió a uno de los cuartos grandes, seguido de Serena y de mi, por supuesto. Una vez dentro, la rubia sugirió escondernos en el armario, sin embargo, la pequeña pelirroja estaba muy inquieta, haciendo que Seiya se golpeara la cabeza.
- Está muy estrecho
- Oye Seiya, ya déjame en paz, ¿quieres?
- ¿Qué te he hecho?
- ¡No te hagas el inocente!
- ¡Yo no te he hecho nada!
- ¡Por Dios! ¿Podrían callarse? Los escucharán
Serena y Seiya realmente parecían dos adolescentes comunes y corrientes, viviendo sus romances de verano. Ojalá esa fuera nuestra vida, tranquila.
- Bueno, quería retomar nuestra plática de hace un momento. Te dije que quería confesarte algo.
Al escucharlo, no pude evitar alterarme. ¿Por qué aún pretendía revelarle la verdad?
- ¿En este lugar? – la rubia se sobaba la cabeza, pues de la impresión se había golpeado
- Pero si estamos solos…
- No es cierto. Chibi Chibi está con nosotros, además, ya te dije que tengo a Darien.
Tuve que contener la risa. ¿Por qué esa niña piensa que Seiya se le quiere declarar? O sea, sí, a él le gusta, pero no es eso lo que quería confesarle.
- ¿No crees que estas malentendiendo?
- ¡Lo mismo digo! A lo mejor quieres aprovecharte de mi
Un grito proveniente de la sala terminó con aquél momento incómodo.
- Cuida de Chibi Chibi por favor
- ¿A dónde vas?
- Cuídala - demandó la chica, saliendo del lugar.
- ¿Pero qué le pasa? ¿En verdad cree que estás enamorado de ella?
- Estamos, Estrellita, estamos, y aun así, no es mi intención declarármele.
- Sigo sin entender el por qué quieres decirle la verdad. No creo que nos acepte después que se lo digas.
- Y a propósito, deberíamos ver qué ocurre.
Salimos del armario para seguirla hasta el lugar donde provenían los gritos.
- ¿Qué ocurre? – preguntó mi alter ego mientras se asomaba hacia el comedor.
- ¡Te dije que me esperaras arriba!
- Yo soy tu guardaespaldas
- Escóndete por favor – ordenó Serena, alejándose del lugar.
- ¡Seiya! Es el enemigo – grité, mientras veía como le quitaban la semilla estelar al chico de la televisora
- Será mejor que nos transformemos.
Y como Serena, nosotros también buscamos un lugar donde poder transformarnos.
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- ¿Y Yaten y Taiki? ¿Cómo sabrán qué…?
- Ya deben haber sentido nuestra energía – le respondí a Seiya, mientras corríamos al interior de la casa
- ¡Fighter! – gritaron al unísono mis hermanas
- ¡Chicas! Lograron escabullirse para transformarse.
- Si, ahora es hora de entrar en acción – Healer me guiñó el ojo.
Cual fue nuestra sorpresa que cuando entramos a la casa, todas las sailors estaban reunidas en un espacio tan pequeño.
- ¡Las Sailor Star Lights han llegado! – gritamos al unísono
- Sailor Moon, ¿cuántos metros hay aquí? – le demandó Uranus.
- Tiene veinte metros. Pensaba que era bastante amplia pero todas estamos aquí – respondió con pesar.
- Se ve muy estrecho – comentó Neptune
- ¡Estrella de Sailor...!
Maker estaba dispuesta a atacar cuando las demás scouts la detuvieron.
- Espera, no lo hagas.
- ¡Sueltenme!
- ¡Sailor Moon! ¡Deprisa! – le ordenó Sailor Mercury.
Y usando sus poderes, como siempre, la rubia guerrera pudo devolver a la normalidad a la víctima.
- Nos vemos luego – exclamó Maker cuando todo estuvo resuelto y nos fuimos del lugar para destransformarnos en el jardín.
- Nosotros no vamos, Seiya – dijo Yaten
- ¿Vienes o te quedas?
- Soy su guardaespaldas, los veo luego.
- Como quieras.
Y nuestros hermanos se marcharon.
Mi alter ego y yo entramos a la casa, fingiendo que no sabíamos nada.
- ¡Bombón! ¿Pero qué ha pasado aquí?
- Bueno, digamos que se salieron un poquito de control las cosas con los chicos de la televisión – la pobre Serena estaba algo apenada – y ahora tengo que limpiar.
- No te preocupes, te ayudaremos – dijeron las chicas, saliendo de su escondite.
- Así es Bombón, entre todos limpiaremos el desorden – Seiya le guiñó el ojo.
Después de mucho trabajar, la casa había quedado reluciente y como si nada hubiera sucedido.
- Parece que ya hemos limpiado todo – mi alter ego estaba satisfecho
- Si… fue todo un desastre – Serena estaba cansada
- Tienes toda la razón – la apoyó Lita
- ¿Quién lo diría? Terminamos limpiando la casa de una niña – comenté, recargada en el respaldo del mueble.
En ese instante, escuchamos un ruido extraño en la casa y de inmediato todos nos pusimos alerta
- ¿Qué es ese ruido tan extraño? – preguntó Rei
- ¡Se escuchó en el pasillo! – dijo Amy, alarmada
Nos levantamos casi sin hacer ruido, obviamente Seiya y yo ibamos al frente del grupo.
- ¿Será un ladrón?
- Yo me encargaré de él
- Chicos, ¿ya vieron eso?
- Tal vez es un… - Lita tenía mucho miedo
- ¡Lita guarda silencio! – Mina estaba nerviosa
- ¿Están listas? Cuando cuente tres, vamos a atacarlo – mi pelinegro yo estaba listo para luchar – uno, dos, tres.
Pero para sorpresa de todos, la "cosa" que estaba en el pasillo haciendo ruido no era más que Chibi Chibi comiendo dulces.
- Chibi Chibi – dijo la niña
- Chibi Chibi
- No nos asustes así
- ¡También tenemos que asearla! – dijo Serena con pesar.
- ¿Te imaginaste que así terminaría tu noche de guardaespaldas?
- A decir verdad no, Estrellita, pero la pasé bastante bien.
Que tal Bombones! Cómo estan? Ahora no tardé tanto en actualizar jaja
Bueno pues aqui les traigo el capítulo 10, que corresponde al cap 184 del ánime, debo decir que uno de mis favoritos y divertidos. Igual y parece no muy relevante pero no lo quise saltar porque Seiya estuvo a punto de decirle la verdad a Serena. Es un poco complicado traspasar los diálogos exactos y crear escenas que cuadren con el anime pero bueno, espero les guste.
Serenity de Kou: Que bueno que te gustó y prometo ya no estar tan alejada del fandom ;) Gracias por tu review!
Génesis: Gracias por tu review! Creo que todos hubieramos preferido que Chibi Chibi fuera hija de Serena y Seiya xD
Bueno Bombones, me despido, no sin antes invitarlos a pasar por la página en facebook, recuerden que me encuentran como Gabiusa Kou, así como al grupo, Constelación Estelar! Les mando un fuerte abrazo, besos estelares y nos leemos pronto! :*
