Hetalia no me pertenece, este es de su respectivo creador.
Primera parte
Efecto domino.
Acostada en ese cama de hospital, con la piel quemada y los pulmones ardiendo por culpa del incendio, Lynh observa la parpadeante luz que tiene el propósito de iluminar su habitación. Desde hace rato escucha el zumbido de un mosquito que da vueltas a su alrededor. Pero eso no le importa, no después de lo que paso esta mañana. Cuando la muerte vino del cielo, y las llamas arrasaron la selva en donde estaba.
Ahí fue cuando lo entendió todo. Comprendió que siempre había estado en el bando equivocado, que apoyaba a un gobierno al que ni siquiera le importaba. Supo que su aliado en realidad era su mas grande rival.
Debió haberlo anticipado. Sus intuición le decía que los extranjeros nunca traían cosas buenas. Primero había sido Francia y justo cuando se libro de el, venían los estadounidenses, rusos y chinos a tratar de convencerla de que sus formas de gobierno eran las mejores, que debían unirse contra el enemigo. Como sus gobiernos no se reunificaron tuvo ante si dos caminos a escoger.
Capitalismo o Comunismo.
Eligio al primero. Ella rememoraba el día en que lo había decidido. Antes de que el alba viniera, ella ya iba en camino a Saigón, y con ello, comenzó con un viaje que no terminaría hasta varios años después, en aquel cuarto de hospital.
Vino a su memoria el día en que lo conoció.
Insípido.
Fue la primera palabra que se le vino a la mente al ver en persona a Alfred F. Jones.
Tal ves fue un mal augurio el que ella le encontrara cierto parecido con Francis, como si otra época de sufrimiento volviese a repetirse pero ahora con otra persona que tenia el cabello amarillo. Se quito esas ideas de la cabeza. Mientras se mantuvieran solo como asesores militares y políticos y se abstuvieran de intervenir directamente en el conflicto todo estaría bien.
La convivencia con el podía describirse como extraña. Alfred trataba de enseñarle de la manera mas cordial el como manejar distintos tipos de armas y técnicas de combate. Cuando la vietnamita no comprendía un concepto o se trababa con algo, Jones enseguida mostraba signos de frustración. Suspiraba y resoplaba con bastante frecuencia.
Lynh sabia que el no quería estar allí y la verdad, no podía culparlo.
La situación no era la mejor y un hombre que había tenido una vida privilegiada en comparación con la suya no estaba acostumbrado a pasar por todas las incomodidades que estaban en su país. Las inclemencias del tiempo, el que siempre estuviera alerta ante cualquier ataque proveniente del norte y estar lejos de su hogar por largos periodos de tiempo eran ingredientes para que el americano no tuviera la mejor de las actitudes.
También estaba el hecho de que el no apoyaba la presencia de su gobierno en aquel país. Algo que era bastante irónico tomando en cuenta la posición que el ostentaba. Y, tal vez sonara estúpido pero el ni siquiera entendía las razones por las cuales tenia que estar allí. Sus jefes le habían explicado una teoría. El supuesto efecto domino. Le dijeron que si Vietnam del Sur caía en las manos del gobierno comunista, en poco tiempo, países de aquella área no tardarían en asociarse con la URSS. Aquello, desde el punto de vista sus lideres, era un verdadero peligro para su propia seguridad.
Eso no termino por convencer al rubio pero no podía poner objeciones. A pesar de ello, la frágil alianza entre naciones totalmente opuestas se puso en marcha.
Poco tiempo después, los rumores de una supuesta relación romántica entre el y Lynh no tardaron en aparecer. El sospechaba que el cotilleo inicial había provenido de la siempre perturbada imaginación de cierto francés. Las miradas poco disimuladas, risitas y sus guiños con pizcas de glamour le habían terminado por fastidiarlo. Cada que se lo topaba en las conferencias mundiales, el le sonreía y le daba una palmada en la espalda. Todo un encanto. ¿Por que no se moría?.
Para su mala suerte, la mayoría de los países también tenían esas ideas tan estúpidas en sus cabezas. Aquella situación le era en absoluto incomprensible. La vietnamita y el ni siquiera llevaban un trato tan cercano como para al menos ser considerados amigos. Solo salían y se sentaban juntos pero alguien que fuera observador se daría cuenta enseguida de que apenas y se soportaban. Por eso Lynh le sonreía a cada país que se acercaba a saludarla. Porque en cada nación veía un posible aliado y alguien que podría ayudarla a sacarse de encima a Estados Unidos.
Ahora Alfred además de soportar a sus lideres, una aliada caótica a la cual no comprendía, también tenia que lidiar con las ideas estúpidas provenientes de personas con mentalidades tan huecas que ni siquiera eran lo suficientemente listas como para sospechar que entre ellos las cosas no estaban bien.
De cualquier modo, su jefe decidió que los rumores siguieran. Era preferible que todo el mundo pensara en ideas cursis y no en la extrema injerencia que el gobierno norteamericano tenia en los asuntos políticos de Vietnam del Sur.
Segunda parte.
El tigre y el elefante.
"Sera una pelea entre un elefante y un tigre. Si el tigre se queda quieto el elefante lo aplastara sin remedio; pero si el tigre nunca se quedara quieto, saltara sobre el lomo del elefante, arrancándole grandes trozos de carne para después esconderse en la jungla. Así, el elefante morirá desangrado."
Agosto 2, 1964.
El ataque al USS Maddox fue la excusa perfecta para que Estados Unidos interviniera de lleno en la contienda. Desde aquel incidente, los contingentes traídos desde Norteamérica comenzaron a luchar lado a lado con los sur vietnamitas. Aunque mas parecía que quienes en realidad defendían a Saigón eran los estadounidenses y no los locales. Eran tan indisciplinados e imprudentes que cometían la estupidez de escuchar la radio a todo volumen en plena selva, a merced de sus enemigos.
Desde esa fecha, la cruenta guerra civil que se libraba entre Vietnam del Norte y Vietnam del sur empezó una escalada de violencia sin precedentes. Comenzaron a verse matanzas perpetuadas por ambos bandos. El norte, con un mayor entrenamiento y grandes ganas de luchar por lo que consideraban justo, no escatimaban en esfuerzos por tratar de acabar con sus enemigos y seguir avanzando hasta Saigón. Durante todo ese tiempo, la personalidad de Alfred comenzó a tornarse mas oscura. El Vietcong tenia como estrategia el atacar a los pelotones que se internaban por las vastas selvas, causar el mayor daño posible, salir huyendo y esfumarse de allí.
Ellos, los del norte dijeron que lucharían eternamente. Alfred no pensó que hablaran enserio.
El norteamericano, quien no terminaba por acostumbrarse a las extrañas tierras, comenzó a ponerse paranoico, como si en cualquier lugar y momento un enemigo saliera de la vegetación con el único objetivo de rebanarle la garganta. Sus jefes recurrieron a la gasolina gelatinosa o napalm y también al agente naranja para poder acabar con las tupidas selvas que servían como refugio para las fuerzas del norte.
Funciono, por un corto espacio de tiempo.
Durante todos esos días, Alfred no dejaba de cuestionar mas y mas a sus superiores de el porque su gente peleaba en tierras extranjeras, no se hacia la idea de que sus compatriotas murieran por defender un estado que se podría considerar fallido, que estaba corrupto hasta los cimientos. Una parte recóndita de su ser le decía que daba lo mismo si ellos se hacían comunistas. De todos modos, personalmente hablando, Vietnam no le importaba en lo absoluto.
Por ello, solicitaba permisos para poder regresar a América cada que el quisiera. Cuando lo hacia, se quedaba en su casa escuchando música. La soledad lo carcomía y comenzó a tirarse a los vicios. Primero fueron las cajetillas de cigarrillos. Después, las interminables borracheras. Y aunque deseaba la compañía de su hermano y la vecina sureña, el no los buscaba.
Temía hacerles el mismo daño que le estaba causando a Lynh.
Un día, mientras llegaban en una comunidad cercana a la línea de frente, el rubio comenzó a divisar un montón de cadáveres. Los cuerpos estaban apostados a ambos lados del camino, una vez que entraron a la aldea, lo que encontraron los estremeció. Cada hombre, mujer y niño había sido asesinado. El lugar había sido prácticamente arrasado, llevado al exterminio. Aun no salían de su asombro cuando varios guerrilleros del Vietcong salieron de entre las sombras. Ni siquiera le dio tiempo de irse a refugiar cuando las granadas comenzaron a explotar. Las esquirlas de metralla se incrustaron en el pecho del estadounidense. Lo hicieron caer de espaldas. Mirando al cielo.
De pronto, el agua comenzó a caer. Ahogando los lamentos y gritos de su pelotón. Los hombres, en su mayoría jóvenes, gritaban de dolor mientras trataban de cubrir las hemorragias. A los mas afortunados le habían sido mutiladas algunas extremidades. Otros, veían como sus intestinos salían de su caja torácica si que ellos pudieran hacer nada. La sangre y el agua se mezclaron con la tierra formando una especie de estanque. La lluvia cayo y cayo. No fue sino hasta una semana después que soldados americanos encontraron Jones a un kilometro de allí. El se había estado arrastrando, tratando de ignorar el dolor que emanaba de su torso. Estaba completamente lleno de lodo y sangre. Algunos de sus dedos ya no portaban uñas, habían sido arrancadas como resultado de que el americano se tuviese que agarrar de la tierra para seguir avanzando.
Lo vieron totalmente roto, medio muerto. A la espera de que un alma compasiva le diera un tiro en la cabeza.
Eso habia ocurrido a finales de la primavera de 1967 y después de una operación para sacarle la metralla le permitieron volver a su nación.
Se gano su boleto a casa.
Naturalmente, pensó que nunca tendría que volver a Vietnam pero se equivoco.
Ahora estaba frente a Lynh en aquella cama de hospital. La veía consumirse mientras ella le miraba. Ninguno de ellos tenia la culpa de lo que había ocurrido. No personalmente y aunque ellos fueran representaciones de sus naciones, también eran seres humanos con cualidades y defectos, personas que sentían alegría y sufrimiento.
Se quedo allí unos cuantos minutos, luego, se levanto de la incomoda silla.
—Farewell—.
Alfred se dio la vuelta, dispuesto a salir cuando la vietnamita hablo.
—Tu no le das esperanza a la gente… tu se las quitas y no sabes cuanto deseo que alguien te quite a ti la tuya—.
El americano se volvio.
—¿Y quien ha dicho que aun no me la han quitado?
Tercera parte.
Castigo.
Era un cuatro de julio cuando Matthew lo notó.
Llevaba una botella de vino y un pastel. Era el cumpleaños de su hermano y había que celebrar. Toco varias veces el timbre pero nadie le abrió. El auto de su hermano estaba estacionado frente a la casa lo cual le indicaba que el se encontraba allí. Dejo los comestibles en la acera y comenzar a forzar la cerradura. Logro entrar en el hogar de su hermano. Puso lo que llevaba en la mesa del comedor y empezó a internarse en las habitaciones. Escuchaba el tenue sonido de una canción, era "Piece of my heart" de Janis Joplin. Entre mas se acercaba, comenzaba a oir tambien la voz de Alfred.
El aludido estaba acurrucado en un rincón de la alcoba, sudando profusamente y respirando de manera bastante agitada. Hablaba incoherentemente.
Por el lugar había una jeringas usadas y una botella de morfina.
Matthew trato de ayudarlo pero fue imposible moverlo de allí. Jones no hacia mas que tratar de defenderse y murmurar una frase que al menos para el canadiense no tenia ningun sentido.
—I know what it' s like to be dead—.
Unas cuantas horas después y luego de que su mal viaje hubiese terminado, Matt lo llevo a rastras al hospital.
Supo que su hermano tenia los nervios destruidos. Que cada ruido ensordecedor, rechinido o tenue sonido provocaba que su hermano se sobresaltara y comenzara a buscar la amenaza inexistente. De la propia boca del estadounidense se entero de que hacia unos cuantos meses que era adicto al acido y que desde el incidente con la granada no podía vivir sin morfina.
Todo lo que le estaba pasando era su castigo. Uno que, según el, merecía totalmente.
7 de Agosto, Portugal.
Aun estaba sintiendo los efectos del sindrome de abstinecia cuando Sara entro. Casi le destruyo el cerebro cuando escuchar el grito ensordecedor que provino de ella.
—¡¿Que rayos haces aquí? ¿Quién te dejo entrar?—.
El siguió imperturbable, sentado en aquel sillón, la miraba como si fuera una completa traidora. La intensa paranoia que aun sentía le hacia pensar que el que ella quisiera ir a Rusia significaba que se estaba uniendo al enemigo.
—Y bien, ¿no piensas contestarme?—.
—Arriba. Nos devolvemos a América en este instante.
—¿Disculpa? ¿Desde cuando me das ordenes?
Alfred negó con la cabeza.
—¿Es que no te das cuenta del peligro en el que te expusiste? El que quieras ir a Rusia y después a Alemania del Este. ¿En que rayos estas pensando?
"¿Acaso planeas traicionarme?"
—Ah, con que ya te fueron con el chisme.
—¿No te queda claro lo que tu vida significa? Hacer ese tipo de cosas, ponerte en riesgo. ¿Qué ni siquiera te importa?
"¿No te imaginas lo que me pasaría si te mueres?"
—Lo que yo haga o deje de hacer no es tu incumbencia.
—Claro que lo es. Mi gobierno tiene varios acuerdos con el tuyo, y viendo que esto es algo que puede afectarme, se convierte en algo de mi interés.
—Bueno, tu lo has dicho. Esto tendría consecuencias para ti si estuviera haciendo algo relacionado con la política, pero para tu buena fortuna este viaje es enteramente personal. Así que te agradecería que no te metieras en lo que no te importa.
Ella tenia razón, y aquello comenzaba a molestarle.
—Eso no me interesa. Empaca tus cosas que nos vamos ahora mismo.
—¿Y si digo que no?
El joven se sobo las sienes.
—Si no me equivoco, las personas que me seguían eran de los tuyos, ¿no es así?
Alfred asintió.
"Son una protección Sara, no quiero que te pase nada malo, no como a la gente de Vietnam, no como lo que paso con mi pelotón, no quiero que nadie te haga daño"
—Bien, te lo advierto. No quiero que vuelvas a hacer eso o te juro que me largo a Rusia indefinidamente y me uno al que tu llamas cerdo comunista. Lo digo enserio, no me importan las consecuencias.
—¿Te atreverías a hacerlo?—.
—Claro, al menos el no manda a espiar a supuestos aliados. En ese contexto, es mejor hombre que tú.
Aquello le rompió los nervios y sin tener completo control de sus acciones el estadounidense se lanzo contra ella. La estrello contra la cama mientras tomaba sus manos y las sujetaba. Ambos se estremecieron.
—No te atrevas siquiera a pensar en ello—.
"¡No pienses en ello, por favor!"
—¿Quién te crees que eres para venir a amenazarme así?— La mujer lo miraba despectivamente.
"No es una amenaza, es una suplica"
—Suéltame. Tu no eres nadie como para venir a hacerme esto.
Ella estaba en lo cierto y aquello comenzaba a romperle el corazón.
La cabeza comenzaba a sudarle y la ira trepo a el. Comenzó a sentirse fuera de si.
Alfred apretó mas las muñecas y acerco su rostro al de la dama. Puso sus labios a unos centímetros del oído de la mujer y murmuro.
—Tienes razón, no soy nada tuyo y nunca lo fui. Recuerdo que estuviste tan patética aquella vez que cuando me confesaste que me amabas. Y también cuando viniste a buscarme, durante la guerra. Te viste tan estúpida y simplona que no me quedo mas remedio que abrazarte y confieso que llore porque me diste tanta lastima. Como un perro mojado y hambriento bajo la lluvia. Dabas tanto asco que estuve a punto de vomitar, pero mi cortesía me impidió apartarme de ti.
—Basta—.
Quiso detenerse pero no pudo. Quiso decir lo que realmente sentía pero no lo logro.
—Lynh es mejor que tu. Es mas hermosa, mas agradable y mucho mas interesante. Y lo mejor de todo es que podre estar con ella indefinidamente y no tendré que importunarme por una pobre nación que se volvió mortal.
Al terminar de decir aquello y mientras le estrujaba las muñecas, Alfred sintió las líneas cicatrizadas que invadían la piel suave y tersa de la mujer. Alzo su rostro para poder observarlas y cayo en la cuenta de lo que esas heridas significaban.
Un intento de suicidio.
Después de ello, fue consiente de que la vio llorar y de que Sara lo echo de allí. ¿Por que rayos no lo dijo la verdad? ¿Por que no le conto todo lo que había sucedido y el porque de su ausencia?
Caminando por las calles de Lisboa, empezó a sentirse totalmente miserable.
Tenia la tentación de volver allí y rogar que lo disculpara, decirle que todo lo que le había dicho no eran mas que mentiras y también confesarle que estaba total y perdidamente enamorado de ella desde hacia muchos años. Decirle que ella era su mundo.
Pero, después pensó ¿Para que?.
Ella había seguido, continuado sin el y al parecer le estaba yendo de maravilla. Tal vez lo mejor seria dejar las cosas así y de una vez por todas, dejarla ir.
Al fin y al cabo, aquello era parte de su castigo.
Hello everyone! Después de un mes y viendo The Force Awakens he aquí el cap 10. Perdón por la larga espera y es que este capitulo en realidad iba a ir mas adelante pero a causa de un par de reviews que llegaron me sentí obligada a cambiar un poco la estructura. Es por ello que lo escrito aquí este un poco anticlimático pero bueno. Como pueden ver hay muchísimas notas históricas pero no las pondré aquí porque en si no son relevantes para el desarrollo de la historia y también porque no quiero aburrirlos con tanto dato. Lo que puedo decirles es que la actitud de Alfred va mas acorde a la que tenia el pueblo estadounidense en aquel tiempo. ¿Recuerdan el movimiento Hippie? Pues digamos que es una representación de ello. Digo, hasta Muhammad Ali rechazó ir a combatir a Vietnam.
Victoria Grayson: Como has podido ver, tuve un gravísimo problema con el bloqueo xDD En el próximo capitulo creo que saldrá Prusia y espero no tardarme tanto en escribirlo. Muchísimas gracias por leer :D y gracias por tu otro review, me animaste bastante.
Hikari: Vale, gracias por leer y me alegra que unas cosa del fic te gusten y mi forma de narrar te agrade. Dejando de lado eso, como podrás date cuenta, ellos no son pareja y en ningún momento del fic yo dije que lo eran. algunas personas que me han leído se han dado cuenta de que mientras las cosas van predecibles es porque un giro de tuerca se avecina y bueno, honestamente no me importa lo que hagan otras autoras. Si, las he leído y si, no me gustan para nada sus caracterizaciones pero hey, son sus fics y ella pueden hacer lo que les plazca con ellos sin que les importe nuestra opinión. No me lo tomo a mal porque a fin de cuentas es tu opinión y te has expresado sin sonar grosera y bueno, cuando se trate de mis fics, no puedes dar por hecho una cosa hasta que yo no la confirme.
Lo de los ojos verdes se explica en Endure and Survive creo que es en el cap 18 o 19 no lo recuerdo.
Que tengas bonito día. :D
Johana:Sep, me encanta romper con los estereotipos y si, es de la guerra fría. Muchísimas gracias por leer!:D
IceLemonTea: Aww muchísimas gracias por leer y me alegra muchísimo que el fic te haya animado. Intentare escribir un poco de estos dos en el futuro c:
Anima537:Muchas gracias por seguir leyendo y he aquí el cap, espero que haya sido de tu agrado. :D
Amissia2234: Oh, que genial, lees muy rápido y en verdad gracias por leer y comentar y he aquí el nuevo cap :D
Lucy: Honestamente no se si tomar esto como una opinión ya que en todo lo que he leído no es mas que un berrinche de tu parte. Pero de igual modo tratare de responderlo. En todo lo que respecta a Vietnam, pues ya has leído que en ningún momento se le ridiculizo y whatever. En cuanto a Estados Unidos, el es así por que yo quiero y si no te gusta pues sorry. Y realmente no me interesa la relación que lleve México con Estados Unidos y se bastante de la guerra de Vietnam como para decirte que ambos bandos realizaron masacres y no solo fueron los americanos. Ah y para que lo sepas el Napalm es lo que comúnmente se llama gasolina gelatinosa y no tiene nada que ver con el agente naranja.
¿Y también me pides que me adhiera al canon cuando en Hetalia las cosas se satirizan y nada se toma enserio? Really? Además, esto es un fanfic, no la paz en medio oriente, y es que el que te tomes tan enserio lo que he escrito es algo extraño. Y si, ustedes tienen derecho a opinar pero yo también puedo seguir escribiendo lo que me plazca, es mi fic a fin de cuentas y puedo hacer lo que quiera con el.
Tampoco me importa si me respetas. Es mas, respondí a tu berrinche por cortesía, algo que tu no tienes.
Elena-Chan: xD, estoy trabajando en tu fic y creeme que tratare de publicarlo pero es que en verdad me has dado un genero que me es muy complicado xD Pero, veré que puedo hacer e intentare no falla. Muchísimas gracias por leer C:
Muchisimas gracias a mirty love, amissia 2243 y a Iztpapalotl-Iztaxochitl (muchísimas gracias por sus reviews, me han animado mucho c:) por darle follow y favorito c:
Dudas, comentarios, sugerencias son libres de hacerlos y bien, espero que le haya gustado y si no pues ni modo. :D
Larga vida y prosperidad.
