¡Hola!

Me presento: soy Diana (liRose) vivo en Venezuela y mi pareja favorita es RON&HERMIONE pero desde hace unos meses la pareja Rose-Scorpius ha imperado con cierta fuerza pero no sobrepasando mis Rose-OC que son invaluables para mi. En fin, esta viñeta o serie de viñetas (aun no se) se irá desenvolviendo con lentitud basándose en el amor Rose y Scorpius que se generó con dificultad y se propagó en sus cuerpos tan silenciosamente como una enfermedad mortal.

Sin más preámbulos:

ADVERTENCIA: ¡Leer! Puede contener escenas fuertes o subidas de tono, no es recomendable para aquellos cuyas frágiles mentes no sean aptas para ellos. Preferiblemente para mayores de 16 años o quien lo desee pero está en voluntad de cada quien. Yo ya hice la advertencia.

Si los protagonistas le suenan familiares es porque los creo Jotaká hace varios ayeres, por lo tanto, ninguno de los personajes me pertenece, solo los creados por mi y la trama en general.

. + * Rose y Scorpius * + .

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*-- MALA CONDUCTA --*

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-Bueno es momento de llevar a la práctica ciertas técnicas conocidas en clase ¿no creen?- nadie tomó con importancia del conocido profesor de DCAO, William Fox, -Vamos ¡Arriba eso ánimos! Lo haremos divertido, será una batalla entre las casas.

Cuando dijo esto, algunas cuantas cabezas se vieron interesadas. Todo por un detalle sin importancia, como el hecho de que Slytherin y Gryffindor compartieran esa clase. La rivalidad entre las casas hacía que la tentación a una batalla a costa del honor de sus colores fuera muy fuerte. El profesor terminó por convencerlos cuando habló de puntos extras no solo para sus casas sino puntos personales a su clase que se irían acumulando para los exámenes.

El alumnado de sexto año de Slytherin y Gryffindor estaba de pie atento a las indicaciones del profesor, excepto cierto chico de cabellera platinada y mirada gris helada. Su pose arrogante lo hacía ver notablemente sexy. Murmuraba ciertas cosas a sus amigos hasta que el profesor se dio cuenta de que su alumno lo ignoraba enormemente.

-¿Gusta mostrarnos lo que le he enseñado durante este año escolar, señor Malfoy?

-Serán muchas cosas- habló sin inmutarse con la mirada gélida del profesor.

-Haga su mejor esfuerzo. Después de todo es de mis mejores alumnos ¿no?

-Asi es.

-Solo debemos buscar quien quiera ser su contrincante. Simplemente eso.

-Será difícil- dijo con arrogancia.

-¿Por qué lo dice?- cuestionó su profesor, -¿Esta muy seguro de si mismo?-

-Nadie en esta sala se atrevería a ser quien sufra mis hechizos. Sería humillante y una tortura para ellos.

-Ya veo. ¿Alguien quiere hacer frente al señor Malfoy?- nadie hablaba.

-No son tontos, profesor-

-¿Algún Gryffindor que le haga frente?- El silencio reinaba el lugar, -Bueno, de ser así le doy los 150 puntos a…

-Yo me ofrezco- una voz entre la multitud resurgió y generó murmullos de su compañeros, -Yo quiero pelear por esos puntos.

-¡Silencio!- el profesor Fox logró acallar a los estudiantes, -Muy bien, señorita Weasley. Tenía mi fe en usted. De su casa usted representa una excelente contrincante para el joven Malfoy.

-¡No, yo soy mejor!- hablaron ambos aludidos y tras coincidir en sus palabras se miraron con desprecio.

-En fin, no alarguemos este asunto y demos por comenzado la batalla- empujó a sus alumnos unos metros más atrás de la zona de lucha provisional, se giró a sus alumnos preferidos y agregó, -recuerden las normas de duelo y no olviden, por ningún motivo, que pese a las diferencias entre sus casas ustedes son compañeros de colegio.

-Si, claro…-habló ella con sarcasmo.

-Por supuesto profesor- dijo Scorpius en el mismo tono que ella.

-Bien. Ahora, comiencen- autorizó el profesor.

Se miraron desafiantes. Ambos se voltearon y tras diez pasos exactos ni uno más ni uno menos, se voltearon y dieron los saludos de respetos correspondientes (por hipocresías nada más). Tanto en el slytherin como la Gryffindor llevaban una mirada punzante junto a una pose imbatible. Bajaron sus varitas y se colocaron en pose de inicio, cada uno a su manera y según su propio entrenamiento.

-Estas a tiempo de retirarte, Weasley- dijo Scorpius desde su punta.

-Verte caer ante mis pies es una tentación muy fuerte como para retirarme, Malfoy- respondió altaneramente

-¿Qué te hace pensar que perderé?- preguntó

-Que soy yo la que está luchando contigo- respondió tranquilamente.

-Sigo creyendo que…-

Pero antes de poder terminar de hablar, tuvo que esquivar el primer hechizo de la leona. Él la miró indignado y molesto, pero ella solamente rió. Asi es como comenzaron los ir y venir de hechizos, algunos fuertes y otros más suaves. La chica Gryffindor en varias ocasiones, con ayuda de su varita, lanzó a su compañero cajas, mesas y sillas, mientras él luchaba por detener los ataques en el aire o agacharse lo suficiente. Era una batalla sin tregua. Pero Malfoy no quedó atrás pues también hizo uso de sus facultades como buscador en el quidditch y consiguió tomar a la chica por el brazo y logrando casi rozarla con el hechizo.

-Puedes rendirte si quieres- ofreció Malfoy

-Jamás.

Antes de que ella pudiera atacar, un hechizo rebotó en la silla y le hizo perder su varita, pero eso no significaba su derrota sino una desventaja, cosa que no lograba aminorar a la chica.

-Has perdido la varita. ¡Ríndete!

-Eso nunca- y con un rápido movimiento digno de un felino y de sus facultades de cazadora, se acercó a él aturdiéndolo con su presencia y se montó sobre él con el objetivo de derrumbarlo, -Te he visto observándome.

-¿De qué hablas? –Al caer al suelo, él perdió su varita a escasos metros y ella estaba debajo de él. Mientras, Scorpius, para impedir que tomara su propia varita la tomó de los puños, -Alucinas, Weasley. Yo jamás te observaría; no soy de esos.

-Eso quisieras. Pero si todos me lanzaran esas miradas, como las tuyas, me sentiría… acosada- al decir esto rozó sus labios con los de él, pero nadie se percató de ello. –Aunque no me sentiría mal por ello- se humedeció sus labios y el rubio siguió el movimiento idiotizado.

-Eso no pasará jamás, Weasley- susurró.

-Yo no daría las cosas por sentadas, Malfoy- puntualizó. –Muchas cosas pueden pasar y no se deben descartar posibilidades- Dio una rápida vuelta y Scorpius quedó debajo de ella estupefacto porque en un dos por tres ella ya tenía ambas varitas en sus manos apuntándolo directamente al pecho, aunque antes de levantarse susurró, -Jaque Mate.

-Muy bien hecho, señorita Weasley- aplaudió el profesor mientras Scorpius seguía en el suelo, -¿Cuál fue su técnica?

-Usar la debilidad del enemigo- sonrió. Pero fue una sonrisa digna de una serpiente.

Scorpius seguía en el suelo sentado estupefacto. No podía ser que perdiera, que perdiera frente a una Gryffindor, frente a la Weasley y ¿qué fue lo que movió ella en pocos minutos de contacto físico?. Antes de poder responder vio un par de pies junto a él y al subir la mirada pudo observar una delicada mano tendida frente a él en señal de ayuda.

-Toma mi mano-

-Debiste haberte ido- la tomó de la mano y al levantarse la atrajo fuertemente hacia él, -Una duda, Weasley- y preguntó con todo el tacto posible que caracterizaba al Sly, es decir, cero sensibilidad, -¿Eres asi en la cama?

Ella sonrió arrogante, divertida, sorprendida, pero cargada de mucha sensualidad. Es por eso que respondió con voz baja, un leve susurro muy cerca de sus labios y sin dejar de mirarlo:

-Eso deberás averiguarlo tú mismo-

Recordaba ese día como si hubiera sido ayer, pero dentro de unos meses sería exactamente un año de todo aquello. ¿Por qué lo recordaba? ¿Qué lo impulsó a averiguar como era el comportamiento de ella en la cama? ¿Desde ese tiempo ya había atracción sexual con la señorita de sus deseos? Esa maldita foto lo estaba traumando, no debería haberla tomado de la habitación de la gryffindor pero, la tentación fue más grande.