Capitulo 10: El embarazo.

Daryl empezó realmente a preguntarse como había conseguido sobrevivir tanto tiempo sin que se la comieran los lobos, no solo era muy mala apuntando con la pistola, sino que además era bastante más patosa que una persona normal, la había observado y tropezaba de media tres o cuatro veces al día. No se le daba bien lavar la ropa, ni desmontar la tienda de campaña, solamente la veía suelta cuando había que coser algunos puntos o curar heridas.

Observó como metía el cuchillo bajo la piel de la ardilla con cierta reticencia.

-Se supone que has echo esto antes... -le recordó sentado a su lado.

-¡Con humanos! -exclamó irritada- los humanos no tienen pelo.

-Haces mucha presión -resumió gruñendo, le agarró la mano y la deslizó suavemente haciendo que la piel saliera de una sola pieza.

Kai se sobresaltó ante el contacto, había imaginado sus manos ásperas o callosas por el trabajo físico pero eran sorprendentemente suaves, de dedos largos que envolvían firmemente su mano. Sintió como de pronto su contacto quemaba, le faltaba el aire y el corazón se le estaba acelerando demasiado. Tragó saliva incómoda, bajó la vista un momento tratando de serenarse, pero el no se movía, hacía rato que el corte estaba echo, acabó por volver a levantar la mirada. Sus ojos azules emitían un ligero brillo extraño, suplicante. Kai se quedó hipnotizada mirándolo, el tampoco podía apartar la mirada, no sabía si era su imaginación pero estaban acercándose poco a poco.

La caravana, el ruido que hacía T-Dog al caminar, Lori con una cesta de ropa, todo desapareció.

Quería besarlo, necesitaba saber como sería y de pronto un portazo en el vehículo hizo que ambos se separaran como si quemaran.

La chica continuó con la vista fija en la ardilla a medio preparar notando como sus mejillas adquirían un gran calor, después de limpiarla debidamente la dejó en el recipiente con las demás y se levantó para ir a lavarse y volver a colocarse el cabestrillo.

Andrea estaba allí, mirándola con una mezcla entre odio y asco que la sorprendió.

Cuando se giró Daryl no estaba por ningún lado, entró corriendo al baño a ducharse, el corazón seguía a toda prisa, se miró al espejo para mirarse, tenía toda la cara roja y los ojos claros brillaban confusos.

-Por favor... por favor... -susurró- no te enamores de el...

Se maldijo a si misma cuando sintió una gran calidez en su interior, se metió a la ducha corriendo, dejando que el agua fresca le aclarara las ideas.

Por la tarde cuando Hershel la examinó de nuevo Maggie estaba con el.

-¿Ves? -preguntó el hombre a su hija- Es por eso que no puedes dejar los puntos tan sueltos.

-Para no haber practicado nunca es un buen trabajo -señaló Kai sonriendo.

Entonces escucharon fuera el jaleo, Rick gritaba algo, Lori le pedía que bajara la voz. Estaban en el porche.

-¿Como no me has dicho que estas embarazada? -preguntó de pronto el hombre, haciendo que los tres dentro de la sala enmudecieran.

-Rick por favor... -pedía en voz más baja, trataba de calmarlo.

Hershel le colocó un nuevo apósito limpio y el cabestrillo.

-Intenta no moverlo mucho, aún te queda recuperación -señaló dejando que se levantara.

Kai salió por la puerta trasera para evitar la escena, era demasiado incómodo, al llegar al campamento Shane se levantó deprisa y la agarró del brazo.

-¿Donde coño estabas? -inquirió nervioso, ella abrió la boca sin que le diera tiempo a decir nada- Ve a ver a Lori.

Kai tironeó hasta soltarse con violencia.

-No vuelvas a tocarme -resumió con los labios apretados.

Sin esperar se dirigió a la tienda de la mujer, la obsesionaba la forma en que Shane se dirigía a ella últimamente, parecía estar siempre esperando el momento para asaltarla.

Lori estaba sentada dentro en una silla de acampada, lloraba desconsoladamente, sus finas facciones estaban surcadas por gruesos lagrimones.

Kai cogió la otra silla y la colocó a su lado. Poniendo la mano en su espalda le hizo saber que estaba allí.

-¿Que voy a hacer? -preguntó angustiada sin mirarla.

-Siento ser tan directa pero no hay muchas opciones -declaró con tristeza, no tenían hospital ni forma de interrumpir el embarazo sin saber de cuanto tiempo estaba.

-Esto es horrible -soltó llevándose las manos a los ojos- ¿Como voy a dar a luz en un mundo así?

Kai la abrazó con la poca fuerza que le permitía un solo brazo e intentó calmarla.

-Aún tenemos tiempo -empezó con calma- tenemos que ir paso a paso, hay que buscar un lugar seguro, y cuando estemos instalados necesitaremos equipamiento médico, después de eso yo estuve en maternidad un tiempo.

No quiso decir que fueron solo varios meses y que salió de allí para no volver. Después de eso pareció calmarse.

-¿Crees que podemos hacerlo? -preguntó mirándola a los ojos.

-No creo que tengamos alternativa -respondió- pero te ayudaré en todo lo que pueda Lori.

La mujer la abrazó soltando unas ultimas lágrimas y después se limpió.

-Le dije a Rick que no quería tenerlo...

-Entonces ve y habla con el -la ayudó a levantarse y la vio salir con una leve sonrisa.

El sol apenas se veía cuando salio de la tienda y no había rastro de Shane, lo que agradeció. Se sentó sobre una piedra al lado de la hoguera mientras Carol le pasaba con cariño un plato de sopa.

-¿Mañana saldrás otra vez? -preguntó tímida. Kai asintió decidida metiéndose la cuchara en la boca.

Después de cenar la ayudó a fregar los platos, esperó lo máximo posible para ir a su tienda, estaba realmente nerviosa.

Al entrar descubrió a Daryl recogiendo sus cosas, lo miró extrañada mientras se desataba las botas.

-¿Te mudas? -preguntó tratando de aparentar casualidad.

-Pensé que querrías tu tienda de vuelta -gruñó recogiendo su linterna, pero ella le agarró del brazo de golpe.

-Creía que podríamos compartirla -murmuró cohibida, no quería enfrentarse de nuevo a sus ojos fríos, pero con un poco de confianza cerró las cremalleras de la tela y sonrió.

El cazador tardó unos segundos en volver a poner su bolsa a un lado y miró el espacio que tenían, era demasiado poco.

Kai se quitó la chaqueta para mostrar una camiseta de tirantes blanca y se metió bajo la manta, el hombre suspiró sonoramente y la imitó.

-¿Crees que Sofía duerme en ese armario? -preguntó cuando hubieron apagado la luz.

-Puede...

-Quiero volver mañana contigo.

Como respuesta solo emitió un gruñido de asentimiento, ella le dio un codazo.

-¿Que? -soltó molesto.

-No hablo Wookie -respondió la chica con una risita.

-Eres un coñazo... -ella volvió a reír- ¿Podemos dormir ya?

Durante un segundo pensó en decirle que no quería dormir, que quería que la abrazara. Casi tuvo que darse un coscorrón para dejar de pensar esas tonterías, suspiró con fuerza y cerró los ojos, se giró sobre el costado de su brazo bueno e intentó coger una postura cómoda.

-Como no dejes de moverte... -la amenazó en la oscuridad.

-No encuentro la postura -respondió girándose hacia el otro lado dándole la espalda, había muy poco espacio en el que no estuviera tocándole.

Oyó el chasquido de su lengua y de pronto su brazo la rodeó con fuerza para mantenerla quieta. Se sorprendió a si misma pensando lo cómoda que se encontraba, su brazo se hizo hueco por su cintura hasta descansar junto a sus manos. Ella retiró el pelo de su espalda, estaba segura que le molestaría y entonces cerró los ojos.

Jamás pensó que pudiera dormir tan cómodamente con otra persona pegada a su espalda, cuando despertó se desperezó como un gato levantando el brazo por encima de su cabeza y descubrió otra cabeza.

-Quita... -murmuró el con voz dormida.

Seguían abrazados, la muchacha sonrió bajando el brazo, estaba realmente calentita y a gusto allí, se subió la manta hasta la barbilla y el dejó reposar el brazo sobre su abdomen de nuevo. Cerró los ojos de nuevo con una sonrisa en la cara cuando alguien se paró delante de la tienda y rascó con las uñas la tela.

-¿Kai? -preguntó Lori- ¿Estas ahí no?

La chica se incorporó rápidamente y lo miró, el también abrió los ojos nervioso.

-Dile que se vaya -susurró casi sin pronunciar sonido. Luego hizo una señal con la mano de que el se iría cuando se fuera.

Era muy raro todo aquello pero la verdad era que a ella tampoco le hacían mucha gracia los comentarios de los demás. Eran un grupo demasiado reducido y serían la comidilla tan solo por compartir tienda.

-Si, estoy aquí -se aclaró la garganta para alejar la voz de dormida- ¿Que pasa?

-¿Podrías salir o entrar yo? -dijo la mujer con un tono extraño en la voz- Tengo que hablar contigo.

La pelirroja se llevó una mano a la cabeza intentando pensar con claridad.

-Eh... espera un momento, ve a tu tienda y voy en cuanto me vista -dijo aparentando decisión. Mientras Daryl iba poniéndose sus botas, ella misma se colocó las suyas y su chaqueta.

-Vale, no tardes -escuchó a la mujer a través de la tela. Podían oír como los demás ya estaban levantados.

El cazador fue a abrir la cremallera con decisión pero ella le retuvo la mano.

-Si te ven salir primero fliparán -murmuró ella con ansiedad- espera un poco cuando yo salga y si te preguntan estabas cogiendo algo que se te había olvidado. Conformes con el plan ella abrió la cremallera y antes de salir habló con calma- me a encantado dormir contigo.

¿Como era posible que aquella persona torpe y blanda lo sorprendiera tanto? Se había quedado allí mirándole lo bien que se ajustaban los vaqueros sobre su trasero y pensando en aquella frase. Levantó las cejas confundido, aquella mujer iba a ser su perdición.

Consiguió salir rápidamente de la tienda, actuando como si no pasara nada pero al levantar la cabeza Andrea lo miraba ceñuda desde el techo de la caravana. Pensó que en el fondo le importaba una mierda lo que pensara ella y todos los demás. Fue directo a por su desayuno antes de que les diera por hablar.

Kai entró a la tienda de Lori despacio, la mujer parecía tranquila, estaba organizando su ropa en la maleta.

-¿Pasa algo? -preguntó sorprendida.

-Ah Kai, quería saber si podías hacerme chequeos, la tensión y ese tipo de cosas.

-No tengo mucho para hacer pero puedo controlar tu tensión, las frecuencias, glucosa...

-Es por llevar un registro de todo esto- respondió la mujer sonriente.

Kai volvió a su tienda para recoger sus utensilios y empezó a tomarle todas las constantes.

-Necesitaríamos encontrar ácido fólico -señaló frunciendo los labios- quizás Hershel tenga, deberías preguntarle.

-Gracias Kai -murmuró la mujer más animada.

Todos los datos los fue apuntando en una pequeña libreta, donde apuntaba las formas de destripar una ardilla o de tensar el arco. Su pequeña guia de superviviencia.

Daryl fue poco a poco enseñándole, cada vez que salían volvía con algo más y la sensación de que quería estar a su lado más tiempo.

-¿Vas a salir? -preguntó a la semana, su hombro estaba mucho mejor y sería el ultimo día con el cabestrillo. El hombre asintió cogiendo su bolsa y ella lo siguió contenta.

Caminaron uno junto al otro un rato, hasta que llegaron a la carretera, llevaban toda la semana yendo primero a la casa abandonada y después vagaban por los alrededores.

-Carl esta mucho mejor -dijo ella- lo vi esta mañana.

-Es un crío duro -se limitó a responder sin mirarla. Ella ya sabía que ese tipo de contestaciones eran para no hablar más del tema pero le preocupaban todos- ¿Que harías si por esa carretera viniera una horda de caminantes? -La chica observó la carretera durante un rato, sopesó sus opciones, entonces el le pellizcó el brazo con los dedos- Ya estas muerta, tardas demasiado en encontrar una solución.

-Au... -se quejó frotándose la zona.

-¿Que tipo de planta necesitas para curar un sarpullido? -preguntó de nuevo.

-Aloe vera y...

-Que crezca en estos bosques.

-Eh...pues... esa que es grande y con puntas... -respondió vagamente.

-Acabas de resumir todas las plantas del mundo -soltó deteniéndose- si no quieres aprender dale el coñazo a otro.

Kai se quedó plantada detrás de el apretando los puños.

-A lo mejor no eres un buen profesor -soltó con altanería- estoy segura de que podría sobrevivir bien sola.

-¿A si? -dijo el visiblemente molesto- ¡Pues entonces déjame en paz!

-¡Bien! -exclamó dándose la vuelta, caminó muy enfadada todo el camino hacia el campamento y se entretuvo en ver como Andrea practicaba puntería, por suerte era igual de mala que ella.

Aquí nos quedamos por hoy, espero que os haya gustado, me encanta que Daryl y Kai se peleen, es muy divertido escribirlo. ¡No paséis mucho calor ahora que va llegando el verano!