¡FELIZ AÑO NUEVO 2016!
Perdonen la demora, muchas cosas han pasado en mi vida. Pero bueno… aquí está el capítulo de esta perversa historia. Después de mucho tiempo al fin llegue al capítulo decimo, y wow sorpresa una tras otra. El arco del Rey casi está por llegar a su desenlace, las relaciones amorosas han sido fundamentadas. Y de seguro, quieren leer lo que hace tiempo estaba planeado. Siempre me pronuncie como fanático del NaEr [Natsu y Erza], desde esa saga [Torre del Paraíso] pensé que terminarían juntos, lastimosamente [Soy consciente de ello] terminara en un NaLu, pero me conformó con mi historia y mis traducciones.
"Pensamientos"
—Diálogos
-aclaraciones-
«Técnicas»
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EL REY X: La caída de Titania.
Se quedó quieta, —Natsu —Mirajane murmuró casi de manera inaudible, de pie en la puerta del gremio. Con su cabello blanco recogido en una coleta; blusa monocromática que enmarcaba sus pechos de manera provocadora y un pantalón entallado. "Ufff vaya que la misión no me tomó mucho tiempo" pensó al ver a Siegran encarando al pelirrosa. Una mirada del hombre le bastó para comprender lo que él requería. "Allí está" se dijo al ver a una dubitativa Titania, que hacia el intento de ponerse de pie pero no se atrevía. "Jo supongo que es hora", con rapidez se colocó frente a Erza. Sin siquiera un «Hola», tomó con presteza la mano de la pelirroja y se la llevó lejos del gremio, con un objetivo en mente. "Será mejor que no decepciones a Natsu… no otra vez, Erza" de manera inconsciente apretó su agarre, obteniendo un quejido de Erza y que la pelirroja se parará en seco.
—Mira. ¿Por qué? —quiso saber la razón del raro actuar de La Demonio, ahora las dos estaban fuera del gremio.
Mirajane la encaró, sujetó con fuerzas los hombros de la pelirroja. —Tú quieres estar con Natsu —afirmó, con sus hermosos ojos celestes escaneando cada ápice del rostro ruborizado de Erza.
Las palabras de la albina la sorprendieron de sobremanera, incapaz de gesticular palabra alguna, guardó silencio debatiéndose internamente entre el rosa o el azul, el valor que había reunido se esfumó al ver a Siegran después de tanto tiempo. Pero el vivo recuerdo de Natsu y Levy, reavivó su deseo. —Natsu —susurró entre dientes.
—Yo te enseñare a complacerlo —profesó la albina justo en su oído izquierdo, lo mordió ligeramente, cosa que aumentó el sonrojo de Titania.
"Yum, disfrutare esto" pensó la albina, sonriendo de lado. A su mente regresó el recuerdo de Natsu y la posición que él le había otorgado.
FLASHBACK
Algunos días antes…
En la privacidad de su oficina, Natsu jaló a Mirajane, obligándola a sentarse sobre su regazo, para comodidad de ella. Posó sus manos sobre el suave vientre de su chica, con cariño y dulzura acarició la piel tersa; hundiendo su rostro en el cabello sedoso dejó que el delicioso aroma embriagara cada uno de sus sentidos, ese olor tan a ella, único y sin igual. —Mirajane Strauss te amo… —sus palabraa eran sentimientos sinceros—. Quiero que seas la madre de mis hijos. Que lleves a mi primogénito en tu vientre —añadió mientras entraba a un profundo letargo, al lado de ella se podía permitir ser sincero.
Por su parte la albina se tapó la boca para no demostrar la inmensa alegría que esas palabras le otorgaron. Ese sincero «Te amo» fue más que suficiente para conmoverla hasta las lágrimas. —Yo también te amo… te amo tanto que me volvería loca sin estar a tu lado —juró con solemnidad, así como lo haría una reina a su rey. Se enjuagó las lágrimas y apoyó su peso en él, dejando que el delicioso calor la confortara.
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La mujer que dentro de poco tiempo pasaría a ser «de Dragneel», despertó; notando la ausencia de luz en la habitación "Ya es de noche" aseguró mientras acariciaba las manos del hombre que amaba, comparando la grandeza de esas manos contra las suyas. Él entrelazó su mano con la de ella, como señal de que estaba despierto.
Bañados por la luz del astro plateado, Natsu cavilaba sin cesar en aquello que lo perturbaba. "Por el bien de mi venganza… Gray y Juvia… sin importar cuál sea la verdad, nunca perdonare a esos desgraciados, el maldito peli-azul y la puta pelirrosa… los destruiré" prometió en honor a la memoria de aquellos seres perdidos. "Erza es el primer paso, ella que comparte un pasado con Siegran, él volverá dentro de poco tiempo... Pero, y si no es culpabl-" las dudas se acumulaban en su corazón, pero fue interrumpido.
—¿Qué te tiene tan pensativo? —musitó la albina, en algún momento ella se había puesto de pie, observándolo directamente.
Natsu dudó por un segundo en responder, pero fiel a su forma de ser, espantó su temor más profundo "No quiero perderte, pero…" y habló: —Mira, quiero a Erza en mi cama.
La mencionada volteó el rostro. —Me niego —pronunció con un deje de tristeza, alejándose unos centímetros de él. Triste por no ser lo suficiente mujer como para borrar el amor que él tenía por esa.
Natsu presionó. —Es una orden.
—No quiero —su respuesta fue clara, quería alejarse, pero sus pies no se lo permitieron.
—Te obligaré —amenazó, aunque él mismo sabía que jamás lo haría.
—Nunca lo harías —pronunció con seguridad, esa seguridad que le había otorgado las palabras del pelirrosa un par de horas antes. Palabras sinceras.
Natsu cerró los ojos, y sonrió con ironía. —Me conoces demasiado bien, Mira. Perdona por la estupidez que dije antes —dijo, aun sentado y ella de pie, los dos iluminados tenuemente por la Luna. Estuvieron inmersos en un silencio, no un silencio incómodo, sino más bien un silencio reconfortante, algo que sólo ellos sabían apreciar.
Mirajane bufó con molestia. —¿Por qué? —su voluntad comenzó a ceder, aunque no sería fácil convencerla por completo.
—Ella aún está presente en una pequeña parte de mi corazón… la ame por muchos años, un amor que a pesar de la intervención de Igneel, aún persiste en mí. Quiero estar contigo, pero también quiero estar con Lissana, Cana, Levy, Ultear, Meredy. Las amo sin duda alguna… pero quiero a Erza —pronunció, ahora de pie, viendo esos orbes celestes que lo deslumbraban. Con sus rostros a escasos centímetros, él siendo ligeramente más alto.
"Nos ama, pero no la ha olvidado" pensó. —Ella no te merece… te rechazó —argumentó, aunque tuvo que recurrir a un golpe tan bajo.
Natsu sonrió con inocencia. —Pero es gracias a eso, que somos uno —intentó besarla pero ella se apartó con brusquedad.
Interpuso sus brazos como un escudo. —Lo sé… pero… la amas más que a nosotras —era consciente de ese favor que le hizo la pelirroja, pero tenía miedo de perderlo, porque sabía del amor profundo que él tenía hacia la pelirroja, ese amor que lo podría llevar a la muerte, un amor que lo podía cambiar por completo. Y eso ya había sido demostrado hace casi un año.
Natsu dio una pequeña risa. —Tonta~ —respondió divertido—. Podre amarla, pero no más que a ti, ya que tú eres mi mujer— la besó con brusquedad, en un beso anhelante, tomando posesivamente la cintura femenina. Ella se resistió al principio pero fue cuestión de segundos para que su espíritu flaqueara.
Con un hilo de saliva de por medio y respirando agitadamente pronunció: —Sé eso también… yo y cinco más, somos tus mujeres.
Natsu la arrinconó contra el escritorio, buscó con anhelo su oreja y la mordió levemente. —Pero Mirajane Strauss es la que manda sobre las demás... entonces… cumple mis deseos…
En medio de su parlamento había dejado un rastro de besos en su níveo cuello, quitando eróticamente la tira de la blusa negra; besó el hueco de la clavícula, deleitándose por los dulces gemidos que Mirajane quería contener.
—No te importa que método use…—pronunció con la voz quebrada en placer.
—Dejare a tu criterio el cómo lo harás *kiss* rómpela *kiss* despedázala *kiss* quebrántala *kiss* destrúyela y crea a una nueva *kiss* no importa. Sólo quiero que sea mía.
Con habilidad la subió sobre el escritorio, abrió las piernas de su chica -no sin antes destrozar el pantaloncillo negro y las bragas de encaje del mismo color- para luego silbar de felicidad. —Mira que chica sucia, cuan empapada estás —dijo con un deje lascivo en su voz.
—Tonto ah~ cállate nn~ y convénceme~ —exigió, dando gala a su posición de mujer principal en el harén Dragneel.
Sin más palabras, mordisqueó el botón rosa, Mirajane instintivamente enrolló sus piernas alrededor de su cabeza incitándolo a continuar, se recostó en la superficie dura de caoba sin importarle lo más mínimo las cosas que lanzó al suelo, aunque no llegó a escuchar el sonido del golpe. Con sus pechos subiendo y bajando, su mirada descubrió a dos personas ocultas en la penumbra, observándola. Pero antes de pronunciar algo, su cuerpo tembló de gozo. —Ahhhhh~ Diossss~ Ahhhh~ Natsuuuu~.
El hombre sonrió con lascivia, una pequeña señal y los dos sujetos se mostraron; Mirajane en medio de su letargo se sorprendió enormemente al reconocer a los sujetos.
—Supongo que Mira necesita mi armamento pesado —dijo en voz alta uno de ellos, sonriendo con prepotencia. Mirajane estaba por protestar, pero sus brazos fueron agarrados con fuerza por el sujeto que había hablado, y restregó su pene con fervor contra su boca, obligando su entrada a la cavidad bucal
—Mi reina necesita ser atendida como se merece —añadió el pelirrosa, le dio la vuelta y separando las nalgas para mejor acceso, penetró el ano de su hembra de un simple y llano golpe. Los gemidos de Mirajane fueron acallados por la anatomía del primer sujeto.
Algunos minutos después un fuerte viento movió las cortinas permitiendo que la claridad de la noche penetrara en el recinto, mostrando en todo su esplendor el acto sexual entre Mirajane Strauss y tres Natsus; golosamente mamaba el miembro de uno, mientras era penetrada por los otros dos, todo eso sobre el escritorio. La oficina se inundó de exclamaciones orgásmicas. Y al final un «Lo haré» por parte de Mirajane selló el trato.
END FLASHBACK
Mirajane regresó del recuerdo candente de su primera experiencia con tres hombres. "Natsu es muy peligroso…" movió sus piernas de manera inquieta "…demasiado". Decidida a cumplir con su papel, no esperó más y se llevó a Erza a un destino incierto.
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De regreso al gremio…
Natsu sonrió internamente al ver como Mirajane cumplía con su pedido. "Las cosas van como lo había previsto" se dijo.
El cuarto maestro observó por completo el gremio, notando la tensión que gobernaba el ambiente, algunos miembros de manera disimulada los observaban, mientras otros permanecían de pie para intervenir rápidamente. "Debo hacer tiempo para Mirajane…ya sé cómo" se dijo. Dejó lo que estaba haciendo por un lado, y habló con parsimonia:
—Pero antes debo hacer el papeleo sobre tu misión. Cosas de rutina —anotó, cerca de ir por los papeles a la oficina.
—¿Rutina? Eso es más importante que Gray —recriminó Siegran. Parando en seco al Dragneel, reavivando la preocupación de los demás.
—No lo menciones —masculló molesto, para segundos después recuperar la compostura—. Cálmate. Comprendo cómo te sientes, pero necesitas tranquilizarte.
Esas últimas palabras eran para sí mismo. Siegran lo miró resignado y asintió. —Está bien, Natsu.
En silencio subieron al segundo piso. Siegran en ese momento fue consciente, de la jerarquía de sus posiciones, al estar frente a la oficina que sólo podía ocupar el maestro. "El cuarto maestro… supongo que ahora, debo llamarlo maestro" se dijo, aunque un extraño sentimiento invadía su corazón. Aun cuando eran niños, él consideró al pelirrosa como alguien inmaduro y en muchas ocasiones demasiado tonto. "¿Por qué él?". Estaba implícito en su naturaleza el compararse con cualquiera y siempre anhelar ser el mejor, negó y se deshizo de esos sentimientos.
—Siéntate —ordenó, observándolo con la mirada afilada digna de un dragón. Estar en el trono de maestro le proporcionaba una presencia poderosa e intimidante que afectaba a cualquiera. Siegran tomó asiento…
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Al mismo tiempo en la parte trasera de la casa Strauss [Harén Dragneel]…
Natsu estaba con el torso al descubierto enseñando un tatuaje en el cuello de color negro «Nec possum tecum vivere, Nec sine te. 4» pantalones cortos azules y los pies descalzos; Minerva por su parte usaba una playera blanca holgada, pantalones cortos y zapatos deportivos; su cabello amarrado en una cola.
—Minerva antes de empezar debes entender algo —pronunció con calma.
Ella guardó silencio, prestando absoluta atención a las palabras de su padre. Al mismo tiempo que trataba de calmar su respiración a causa del calentamiento previo.
—La debilidad de cualquier mago es su magia misma.
La pequeña lo miró con confusión, esperando el resto de la charla.
—Verás, la magia no es eterna. Cualquier mago termina cansado después de cierto tiempo… y eso se convierte en su perdición.
Minerva asintió. —Entiendo… pero entonces sólo hay que ganar antes de cansarse —afirmó con entusiasmo.
Alguien se acercó a ellos dos, pantalones blancos pegados al cuerpo mostrando su firme trasero, un blusa que dejaba al descubierto su delineado abdomen y a la vez que enseñaba un sostén amarillo; un libro bajo el brazo remataba a la sensual mujer. —Eso puede ser cierto, pero también existen varios modos para sellar la magia de cualquiera —interrumpió Levy. Estaba presente desde que Natsu empezó con el dichoso entrenamiento, sólo para asegurarse de que hiciera las cosas bien—. Esposas que restringen cualquier magia— acomodó sus gafas, dispuesta a explicarle a la pequeña los muchos métodos conocidos para suprimir a un mago.
Natsu se mareó después de los primeros cinco minutos de platica educativa, en cambio Minerva estaba maravillada de la inteligencia de la peli-azul, algo que comentó inocentemente. —Wow, mami Levy sí que sabes mucho.
La aludida se sonrojó ligeramente por el halago, volteando su rostro para ocultar su rubor. "Moo no estoy acostumbrada a la honestidad de Minerva". Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando el pelirrosa tomó su cintura, presionándola contra sí mismo.
—Verdad que sí. Levy es, sin duda alguna, la mujer más inteligente del mundo —dijo sonriendo de oreja a oreja.
Levy sintió el torso del hombre, sus pechos se presionaron contra él. "Es un tramposo… estar medio desnudo… decirme palabras lindas… todo él… es hacer trampa" hundió su rostro para aspirar el aroma del pelirrosa, su cuerpo sufrió un espasmo leve, señal de su creciente excitación.
Natsu sonrió. Se acercó al oído de su musa, la mordió ligeramente, haciéndola temblar. —Levy, cuando Minerva se distraiga te voy a dar duro contra el muro.
A Levy le temblaron las piernas, levantó su rostro para mirarlo con ansiedad. —A-pre-su-ra-te —gesticuló, arrastrando cada silaba del modo más sensual posible, usando una voz sedosa, acariciando con las yemas la piel masculina.
Natsu tragó duro, a punto de arrancarle cada prenda y hacerla gritar como una posesa. Pero el sonido de sorpresa de Minerva regresó sus pies a la tierra. —¿Minerva que has aprendido —cuestionó, temiendo internamente que la niña empezara el interrogatorio sobre cosas de adultos.
La niña los miraba con curiosidad, pero respondió a la pregunta del hombre, guardando las preguntas sinfín sobre el juego que tenían ellos. —Esos que dependen totalmente de su magia, tienden a perder en un enfrentamiento de cuerpo a cuerpo… o por agotamiento de magia… ¿Papi sabes pelear sin magia? —colocó su dedo en sus labios, observando como su madre se retiraba con un caminar gracioso -contoneando las caderas-.
Natsu quedó algo embobado al ver la faceta provocadora de su pequeña peli-azul. "¿Debería crear otro clon?" pensó con seriedad. Sopesando la posibilidad de un trio con su maga del Solid Script. "Bueno… no se puede todo en este mundo… ya están cuatro clones en funcionamiento" cabeceó de manera pensativa.
—Claro que sí, Minerva. Es por eso que te enseñare mi forma de pelear.
La pequeña lo miró de forma entusiasmada. "Seré alguien fuerte…" se dijo, recordando la fuerza que Natsu había mostrado al enfrentar a Jiemma.
—Bueno, lo básico serán los movimientos de control de fuerza y luego seguirán las maneras de respirar.
Con eso dicho, instruyó a la pequeña para que repitiera los movimientos de pelea de un Dragón Slayer. "Bueno, le tomara un par de horas perfeccionarlo… más que suficiente". —Minerva repite la secuencia mil veces —ordenó.
—Muy bien —respondió la pequeña, ya habiendo memorizando la secuencia de su padre—. ¿Iras a jugar con mami Levy?
Natsu casi se atraganta con su saliva. "No sé si lo hace a propósito" se cuestionó viendo la sonrisa inocente de Minerva y dudando de esa sensación de inocencia que emanaba la niña…"Bueno… ha sido culpa mía, que ella nos atrapara en momentos incomodos" se rascó la nuca, sin saber bien que hacer, preguntándose si cada padre pasaba por ese dilema.
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De regreso al gremio…
Natsu finalizó de sellar el reporte de la misión que Siegran había completado con éxito.
Fairy Tail.
Miembro del gremio: Siegran Fernández.
Nivel: Clase S.
Investigación de Avatar.
Nivel de misión: Clase S
Completada.
Después de quince días de observación. Siegran Fernández determinó por juicio propio que el gremio Avatar es potencialmente peligroso. Los miembros principales son adoradores del mago oscuro Zeref, emplean la magia oscura con el propósito de regresarlo a la vida. Por ende cada cabecilla fue capturado y entregado a la prisión mágica 'El Cubo'. De los documentos recuperados, el 100% han sido puestos a disposición del consejo mágico. Además de información sobre las células de dicho gremio.
Firma y sella.
Natsu Dragneel, Cuarto Maestro.
Natsu apreció con satisfacción el reporte. Después de todo, como maestro, era responsable de los aciertos o desaciertos de cada hada. "Que mal que ahora ya no pueda realizar misiones, pero toda dificultad es una bendición disfrazada… después de todo, es gracias a mi tiempo libre que logre formar una familia". Sus ojos cambiaron, a un verde de profunda oscuridad. "Supongo que mis clones se verán afectados si me tardo más de lo previsto".
—Natsu exijo conocer todo sobre la muerte de Gray —Siegran había perdido la paciencia, ansiaba conocer los hechos tal cual como eran. La versión que conocía era -según él- algo confusa, distorsionada e incompleta. Se había comportado, pero al ver la actitud despreocupada de su antiguo amigo, fue la gota que colmó el vaso.
—Ahora es maestro, Siegran —respondió conservando la serenidad, era extraño, pero su mente se mantenía en calma. Si esta discusión hubiera sucedido unos meses antes, sin duda alguna, ya se hubiese lanzado a los golpes. "¿He madurado?".
—Eso es lo de menos —respondió, con molestia por el tono usado y la intención oculta en ellas.
—Cierto, pero ahora me debes respeto.
—El respeto se gana.
—Vaya, no eres quien para decirme eso —emuló con una sonrisa altanera, haciéndole recordar la traición de esa vieja promesa.
—Aun sigues siendo un inmaduro, deberías superarlo. ¡Fue mi error, pero tú lo has hecho más grande! —golpeó el escritorio con los puños, frustrado consigo mismo, nuevamente estaba escondiéndose y echándole la culpa a Natsu.
—¡No digas estupideces! ¡Lo hubieras dicho desde un principio! —Natsu se exaltó de igual manera, disgustado por muchas cosas. Aunque por dentro su pensar fuera distinto. "Jajajaja. Esto es divertido, aún no sabes que Erza ya está en la palma de mi mano" meditó. "Este será un juego interesante, quiero experimentar con la magia de Levy y de Cana" su espalda comenzó a temblar, anticipándose al placer de una buena pelea.
Siegran no se dejó intimidar. —Ja. No tenía por qué rendirte cuentas —la sangre le hervía, y consecuentemente sólo exteriorizaba su verdadero sentir.
Natsu apretó los dientes dejando que Siegran viera su expresión de ira… le dio la espalda y sin que el peli-azul lo viera, su ira cambió a una expresión de villanía. —Será mejor que solucionemos todo esta mierda fuera del gremio.
Escuchó las palabras del pelirrosa, quien estaba ya de cuclillas listo para salir por la ventana. "No necesito hacer algo estúpido… debo calmarme y ha-" su pensamiento fue interrumpido.
—Tú mataste a Gray —dijo sin mirarlo. No esperó una respuesta y salió del gremio, segundos después, siendo seguido por el peli-azul.
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Siegran llegó medio minuto después a un claro: pasto verde, rodeado por algunos árboles y un tapiz de diversas flores, las cuales emitían un fuerte aroma. Natsu lo miraba desde el otro lado con la respiración agitada, aunque ambos corrieron el mismo trayecto, el pelirrosa, por alguna extraña razón, estaba más cansado.
—¡Dije que tú mataste a Gray! —dijo con la ira palpable en sus palabras, ya recuperando la respiración. "Maldita sea… es demasiado para mi cuerpo" se dijo con frustración. "Aunque eso es bueno… Siegran es perfecto para probar mi poder reducido a una quinta parte".
—¡Eso es una idiotez! —exclamó iracundo, se sentía insultado de gran manera. La rabia cegó su juicio, y no pensó en la posibilidad de que su hermano gemelo estuviese involucrado, un error que pagaría caro.
—Ninguna, tú lo mataste y eso jamás lo perdonare —su voz adquirió un aire frio y sin sentimientos. "Ya no importa nada más" su mirada se oscureció, con los puños arremangados dio tiempo para que su otrora amigo se preparara para la batalla. "Este es el final, viejo amigo". La resolución que mostraba su mirada daba a entender que no le importaba si tenía o no la razón, adoptando la pose de combate que siempre lo caracterizó se lanzó al ataque.
Viendo que Natsu se mostraba serio, optó por prepararse para una lucha sin cuartel. —¡Jamás haría algo así, Natsu!
—¡No escuchare nada más! —de un impulso se encontraba tirando un golpe directo al rostro del peli-azul, la distancia que los había separado fue nula en casi un parpadeo.
—¡Maldita sea, quien crees que soy! —esquivó el golpe y contratacó, mandando a Natsu hacia la izquierda gracias a un golpe en el costado. "Maldición… creo que puedo detenerlo… no ha cambiado para nada, siempre atacando de frente".
"Siegran, sólo debes confiarte… eso será tu perdición" volvió a la carga, ahora atacando por el lado derecho, lanzó una patada descendente que Siegran sin mucha dificultad esquivó. —¡Un doble cara! —aunque sus palabras y actos demostraran inmadurez, todo era una farsa. "Él ataca por la izquierda, cerca de las costillas" y acorde a su pensamiento Siegran lo golpeó en el costado izquierdo, en el momento en que Siegran lo rozó Natsu se impulsó al lado contrario, aparentando haber sido alcanzado por el ataque.
Siegran se lanzó, atacándolo continuamente, puñetazos, patadas; acertando cada uno. Con el objetivo de no alargar la lucha. —¡Debes regresar a tus cabales! —exclamó, sabía que Natsu era un experto en la lucha cuerpo a cuerpo, y además su resistencia era mucho mayor a cualquiera de Fairy Tail. "Perdón Natsu… pero iré con todo" confiaba en su fuerza pero aun desconocía el hecho de que Natsu ya no era un no-mago. Un sentimiento de superioridad invadió su ser. "Terminare esto rápido" se dijo, confiando plenamente en su poder.
Natsu de reojo observó la posición del sol. "Bien… estamos cerca del ocaso" siguió defendiéndose del ataque férreo de su otrora amigo. De su espalda baja surgió una extensión de «Sucoropendra» que se arrastró vertiginosamente hacia Siegran, capturó uno de los pies causando que él perdiera el equilibrio. Antes de que Siegran diera contra el suelo, desde la sombra del pelirrosa surgió la punta de una espada desenvainada justo por debajo de su enemigo, perforándole la espalda en el momento en que Siegran finalmente tocó suelo. "El daño ya está hecho" pensó al ver como su oponente de una pirueta se ponía de pie sin siquiera notar el ataque, extrañamente no tenía ningún rasguño.
"Maldición, que es esa cosa" asombrado al ver como más 'cosas' surgían de Natsu, "dos… cuatro… ocho… no sé, pero esto no me gusta" estaba tan inmerso en la batalla, pensando en formas para vencerlo, que no se percató que había dejado de percibir el intenso aroma de las flores del prado. Si sólo hubiese reparado en ese detalle su derrota pudiese -probablemente- haber sido evitada.
"¡Flechas celestiales!". Su estrategia era atacarlo a larga distancia, unió las manos y después de que se formara el sello mágico color ámbar, su ataque fue disparado contra Natsu, quien se defendió usando cada extensión de su cuerpo. El ataque no duró más de cinco minutos, pero cualquiera que estuviese viendo se asombraría del espectáculo: Natsu permaneciendo inmóvil con los brazos cruzados hacia uso de su magia peculiar destruyendo cada flecha a escasos centímetros de impactarlo, sin importar el ángulo de ataque. "Realmente se ha hecho más fuerte desde que me fui… que estúpido fui al subestimarlo". Ahora veía a Natsu bajo una luz diferente, por ende decidió cambiar de plan. Empezó a elevar su poder mágico, llamando la atención de Natsu. "¡Meteoro!" En un parpadeo desapareció, instantes después reapareció al lado izquierdo de Natsu, enviando una patada directo a la cabeza del pelirrosa, seguro de golpearlo. Todas las extremidades color sangre se dirigieron para bloquearlo, Siegran sonrió confiado. "No me detendrás así" su ataque cortó a través de la defensa; Natsu se agachó, esquivando por poco el golpe.
"Vaya… Sucoropendra es inútil contra Meteoro, pero la velocidad de recuperación es sorprendente".
Se conocían desde pequeños, y en más de una ocasión lucharon por el afán de probar sus fuerzas. Pero ahora las cosas eran diferentes. Siegran volvió a presionar, mandando ataques a una velocidad prodigiosa, aunque Natsu no se quedaba atrás. Los dos hombres luchando por convicciones diferentes: Siegran por enseñarle la verdad y Natsu por diversión disfrazada de rencor. Durante varios minutos se dio el intercambio de golpes, aunque Siegran usara una de sus magias más temibles estaba siendo igualado por su otrora amigo.
"Genial, como era de esperarse de un mago clase S del gremio. La magia de Levy también se puede usar como apoyo, es ideal para alguien como yo" sonrió con malicia. Tomó distancia, y en el aire escribió 'Niebla' las letras se deshicieron y en cuestión de segundos fue rodeado de niebla, dificultando la visión de Siegran. O eso pensó Natsu, pero lo cierto era que la niebla se semejaba a un halo de vapor, por el cual era fácil vislumbrar a Natsu.
"Vaya, esa magia… ¿Acaso Levy le ha enseñado su magia? Pero es muy débil, supongo que ha sido un golpe de suerte que Natsu aún no sea capaz de dominar por completo Solid Script". Siegran regresó al ataque, antes de que impactara un puñetazo en la barbilla del pelirrosa…
—Sus últimas palabras clamaban venganza, contra el asesino de su novia —dijo, fuerte y claro; a escasos centímetros de que Siegran lo golpeara en el mentón.
"¿Qué dijo?" su mente quedó en shock, aturdido por semejante declaración. Momento que Natsu aprovechó, en un triple ataque. El primer ataque provino de la sombra del pelirrosa, la punta de la espada rasgó la pierna derecha de Siegran sin dejar marca alguna. Casi al mismo tiempo que «Sucoropendra» perforaba el hombro derecho y la pierna izquierda justo por arriba de la rodilla finalizando con un puñetazo al plexo solar que lo mandó un par de metros lejos. "Que mal, mi magia reducida a una quinta parte es inútil, un rango corto y duración escasa... que mal, ni modo…" pensó mientras simulaba estar cansado por la pelea.
—Puaj puaj —se apoyó sobre la rodilla que no había sido herida, mientras dejaba escapar lo que horas antes había consumido. La pelea se había alargado más de la cuenta y viendo la posición del sol se dio cuenta de ese hecho. Siegran regresó su atención a un Natsu exhausto y creyó que la pelea estaba cerca del final—. ¡Nunca le haría daño a mi familia! —exclamó adolorido, molesto y frustrado, después de haber recuperado el aliento. No se preocupó por las heridas, ahora incapaz de sentir dolor, algo que atribuyó a la adrenalina del momento.
Natsu ya había confirmado que Siegran no era el verdadero culpable, sonrió internamente; pero, ahora con su nueva afición de actuar, lo vio con ira. —¡Mientes! ¡Lo mataste a él y a la mujer que amaba!
La mirada del pelirrosa le confirmó que no mentía, esa mirada que sólo mostraba cuando odiaba a alguien, ni siquiera cuando sucedió lo de Erza, él nunca lo miró de esa manera. "Imposible… Jellal" su mente finalmente dio con la posibilidad de que su hermano fuese capaz de semejante atrocidad. Estaba por revelar la verdad, pero no pudo pronunciar palabra alguna. "¿Que sucedió?" se dijo, tocándose la garganta en busca de una herida que lo imposibilitara de hablar.
En el segundo en que Siegran descubría la identidad del asesino, al mismo tiempo de la sombra de Natsu surgía otro -Natsu- que desde lejos, agarró la espada que In le había dado y como si fuese una lanza, la envió volando, atravesándolo desde el costado izquierdo, saliendo por el lado derecho, sin dejar herida alguna. El resultado fue que Siegran perdió la habilidad de hablar.
—Gray murió creyendo que lo mataste —su comentario era para desestabilizarlo emocionalmente, cosa que estaba funcionando a la perfección. Aprovechando el desconcierto del peli-azul, acortó la distancia. Usó «Sucoropendra» y lo clavó al árbol más cercano, atravesando brazo izquierdo, pierna derecha y el costado derecho. "Lástima que no pueda usar ataques tan llamativos" se dijo, pensando en las consecuencias que podría acarrearle si alguno de Fairy Tail lo viera luchando en serio contra Siegran, su reputación como maestro seria mancillada. Ya tenía la estratagema que usaría para «la desaparición de Siegran».
"¿Gray murió viéndome?" su mente se comenzó a quebrar, negándose a creer esa atrocidad; imaginar la mirada de odio y desprecio de su amigo de infancia… Intentó reaccionar cuando Natsu se lanzó por él, pero Natsu fue más rápido y lo clavó al árbol, extrañamente no sintió dolor alguno. Sus ojos se agrandaron con terror, frente a él ya no estaba el pelirrosa de antaño, ahora era un ser despiadado, un ser sediento de sangre. "Moriré, si no salgo de aquí" el instinto de supervivencia, movió su cuerpo automáticamente. Con el brazo libre activó «Palma del Cielo», fue un disparo a quemarropa: Natsu salió volando varios metros, destruyendo varios árboles en su trayecto. Aunque Natsu había sido el que más daño recibió por ese ataque, Siegran no se encontraba en mejores condiciones. "Maldición… mi cuerpo no reacciona", cayó sentado al pie del árbol. La pérdida de sangre le cobraba factura. "Vaya… realmente es… un monstruo…" pensó; miedo, terror, espanto y un sinfín de sensaciones iguales lo abordaron, al ver como Natsu a cámara lenta surgía de los escombros. La sed de sangre era asquerosa, pero ya no tenía las fuerzas para vomitar.
—¡Te mataré lenta y dolorosamente! —pronunció, soltando todo el veneno que se había obligado a tragar, ese odio que tenía para ellos dos. Ya no estaba actuando, era simple y llanamente su deseo verdadero.
—¡NATSU DETENTE!
Siegran con su mente aletargada, pudo reconocer a la dueña de esa voz. "Erza…" fue su último pensamiento, de ahí todo se volvió oscuridad. Su vista se nubló por completo.
Sucedió casi lo mismo de unos minutos atrás: Natsu lanzó la espada, golpeando justo en la frente del peli-azul, brindando un toque macabro al lugar. El cielo estrellado fue testigo del crimen cometido. Alguien que no tenía la culpa de que Erza se enamorara de él; ni la culpa de tener un hermano gemelo; ni era culpable del egoísmo de Natsu; ni de la muerte de Gray; ni de la caída de Titania. En fin, alguien inocente, fue acabado.
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Algo más que Siegran desconocía era que las últimas palabras que escuchó no habían sido pronunciadas por la pelirroja, fue lo contario, un Natsu que gracias a la magia de las hermanas Strauss pudo duplicar la voz de la mujer a la perfección. Ahora, extrañamente habían dos Natsus en el lugar. Uno que se encontraba sin herida alguna y el otro, caminando a paso lento.
"Tsk. Realmente estuve a punto de perder la calma" pensó mientras se acercaba, con la camisa destrozada por el ataque recibido, dejando al descubierto el tatuaje en el cuello «Nec possum tecum vivere, Nec sine te. 0», su cuerpo comenzaba a regenerar las heridas, apenas significantes debido a la diferencia abismal entre los dos.
—Todo ha salido a pedir de boca —comentó el pelirrosa aplaudiendo enérgicamente—. Deberíamos dedicarnos a la actuación —dijo después de ver la espada incrustada justo en la cara del peli-azul. Se inclinó para retirar dicha arma, bajo su cuello se pudo percibir un 2 color negro. —Oye Zero, se morirá si sigue sangrando —añadió al examinar las heridas.
—Dos, tienes razón, tal vez se me pasó la mano, pero no permitiré que muera —con esas palabras, conjuró una gran bola de energía que absorbió a Siegran. "No, aún no lo dejare morir…"
El ahora mencionado como 'Dos' miraba con tranquilidad la escena. —La magia que obtuvimos de Ultear es impresionante —dijo Natsu 'Dos' con tono casual, después de todo ellos eran uno solo. La esfera se introdujo en la sombra del Dragneel con el 0 en el cuello, y el otro permaneció observando la Luna de esa noche.
—Hablando de ella —dijo Natsu 'Zero'—, será mejor que verifiques la información que nos dio.
Natsu 'Dos' lo miró con indiferencia, —Será un viaje largo… y peligroso, las tierras de nadie son molestas de visitar —dijo en voz alta, hablando consigo mismo.
Natsu 'Zero' meditó unos segundos, antes de responder: —Sabes que hacer, encuéntralos, captúralos y escóndelos en las cercanías de la casa.
Natsu 'Dos' cabeceó, afirmando la orden, pero se quedó en silencio durante unos breves segundos, miró al original y dijo: —Sera difícil, por lo menos lo mejor sería que contara con la mitad de poder.
—Cierto… pero, aun son necesarios los demás, para mientras llévate esto —de la sombra comenzó a surgir una espada oriental, con la funda blanca; se la entregó, pero su copia negó.
—Preferiría esta —empuñaba la espada que habían usado para combatir a Siegran—, el poder de Tenbuhourin sería más útil contra ellos.
—Puede ser, pero aun la necesito para terminar con todo esto.
'Dos' bufó con molestia. —Es mejor dejarlos en coma, para después despertarlos y torturarlos lentamente, a que tenga que amputar algún miembro para dejarlos quietos.
Natsu rodó los ojos, su modo de pensar era el mismo. "Tsk. Detestó hablar conmigo mismo", su molestia era porque no podía refutar ese argumento.
—Pero no quiero arruinar nuestros planes —tomó la espada blanca «Youtou: Shiro Yasha», la colocó en su cintura y avanzó adentrándose en el bosque —. Bueno, los traeré sin un brazo… o dos…
Natsu 'Zero', después de ver desaparecer a 'Dos' en el horizonte, empuñó a «Youtou: Tenbuhourin» y con tranquilidad se alejó del lugar, con intención de regresar a la ciudadela, mientras rememoraba el día en que puso sus manos sobre una magia flexible, divina y diabólica.
FLASHBACK
Natsu se sentó cómodamente en el sofá privado de su mujer come libros, le gustaba el cómodo silencio del lugar. Casualidad o predestinado, sus ojos dieron en un libro común y corriente, que era parecido a muchos más. Un libro simple, ordinario, sin nada especial. Y más de alguno diría que era algo vulgar. —Disgregación de cuerpos —murmuró mientras observaba el curioso libro con una pasta vieja, derruida y asquerosa. Después de ver el libro, estuvo a punto de descartarlo pero un impulso en su interior se lo impidió. Concentró su mirada en unas pequeñas letras opalinas -hechas por un infante- que apenas si resaltaban en la pasta. «Allis y Nell, los hermanos-» "…las ultimas letras se perdieron con el tiempo". El nombre sin duda era extraño y vagamente familiar, pero deshecho ese pensamiento y tomando las gafas de Levy inició la lectura, después de unos minutos casi salta de la alegría. "Esto… esto es maravilloso… pero muy complicado…" el lenguaje al principio se le había hecho difícil de comprender, pero con el pasar del tiempo su cerebro se acostumbró, más bien era como si recordara algo olvidado en un lugar recóndito de su mente.
Se perdió en la lectura, a un nivel en que no fue capaz de percatarse de la presencia a su alrededor, unos brazos descendieron por sus hombros, acariciando su tórax de manera delicada y suave. —Es sorprendente que puedas leer ese libro —un mordisco en su oreja lo hizo suspirar.
—¿Por qué, Levy? —respondió mientras observaba con detalle cada palabra escrita.
—Es una lengua muerta —Levy depositó suaves besos alrededor del cuello masculino, mientras apretaba los pezones del hombre. Hizo un moflete al ver que el aludido no reaccionaba a sus provocaciones, sin darle demasiada importancia al hecho de que Natsu tuviera la capacidad para leer algo imposible de descifrar, después de todo, lo averiguaría con el paso del tiempo.
Las palabras de su amante lo exaltaron un poco, "Puedo leer a la perfección… este libro… es demasiado viejo… podría ser de-" su línea de pensamiento fue interrumpida, por el agarre dubitativo de la fémina en su miembro viril. —¿Estas segura? —dijo, viendo a Levy de rodillas posicionada justo a la altura de su miembro.
—Todas lo hacen… yo también puedo —dijo, con convicción. En su mirada se apreciaba como ardía el deseo de complacerlo, esa necesidad de devolver el favor y estar en igualdad de condiciones con las demás, ya que había sido testigo del nivel de perversión de ellas.
Natsu comprendió lo que ella realmente quería, no se hizo de rogar y sacó lo que Levy deseaba. —Abre la boca, saca tu lengua y chupa.
Levy cumplió al pie de la letra cada orden, su lengua tímidamente saboreó el glande. Pequeñas lamidas, después de agarrar valor, engulló el pedazo de carne, enrollando su lengua alrededor, bajando y subiendo a un ritmo lento y tortuoso. Palpando cada pulgada, descendiendo desde la punta hasta la base, soltando una risilla ahogada a causa de los vellos rozando su sensible piel; chupando cada bola como si fuera un dulce apetitoso.
—Joder… Levy, aprendes rápido —halago jugando con ella; estaba acostumbrado a la voracidad de su bebedora -Cana- así que una inexperta no lo haría temblar, pero como un hombre debía hacer que su dama ganara confianza; reanudó su lectura mientras colocaba su mano sobre la sedosa cabellera femenina y la incitaba a aumentar la velocidad. "El significado intrínseco en este libro fue hecho de tal manera que no fuera descifrado por cualquiera… pero no soy un cualquiera, la magia de Levy será prescindible con este hechizo" pensó al ver las palabras que sólo alguien milenario comprendía. Un vago recuerdo llegó a su mente:
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Por largos pasillos adornados de cuadros, esculturas y un sinfín de cosas más, corrían dos niños hasta entrar a una enorme biblioteca; donde los esperaba una dama de belleza sin igual, cabello rosa que le caía hasta la cintura, facciones delicadas, mirada amable acompañada de una sonrisa afable y con un cuerpo delineado por los mismos dioses. En su cabello rosa una corona que resplandecía grandeza gracias a los diamantes, rubíes y zafiros; un aura celestial la rodeaba, sin olvidar el majestuoso vestido digno de una reina. Los niños se lanzaron a sus brazos, ambos de cabello rosa.
—Mami, mami —dijeron con cariño, mientras ella los abrazaba.
—Allister, Nelliem… ¿Cuál es la prisa? —preguntó con una voz suave, una voz digna de un ángel.
—Por favor, enséñanos este encantamiento —un pelirrosa, de ojos jade, pidió con amabilidad; mientras el otro apoyaba emocionado—. Por favor, mami— sus ojos eran de colores diferentes, el izquierdo ámbar y el derecho negro.
El libro que sostenía el niño pelirrosa de ojos jade era el mismo que sostenía Natsu, sólo que en mejores condiciones.
La mujer de divina apariencia, se sorprendió por lo ambicioso que eran sus hijos. —Vaya, mis amados hijos, esto no es algo sencillo de aprender… pero siendo ustedes estoy segura que serán capaces de dominarla. Un hechizo que permite dividir tu cuerpo cuantas veces quieras, al igual qu-
—Suprema Emperatriz, tenga un buen día, su Alteza demanda su presencia.
Una voz de manera educada interrumpió, inclinándose de manera respetuosa, un hombre mayor y con un aura de sabiduría, saludo también a los pequeños.
—Principe Allister, Principe Nelliem, buen día tengan señoritos.
—Gracias por tu arduo trabajo, Slain. Iré enseguida.
Los pequeños hicieron una mueca de decepción, sabiendo que tendrían que esperar para poder aprender lo que sus curiosidad ansiaba.
—Mis amados niños, terminaremos esto después —acarició las cabelleras de cada niño y salió con rumbo desconocido.
—Nelliem, vamos a jugar hasta que madre vuelva —respondió el mayor, llevándose al menor a las afueras del castillo imperial… Sin duda alguna, tiempo después aprenderían 'Disgregare of Corpus', el cual tiene como requisito imprimir runas en el cuerpo del usuario.
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Natsu parpadeó sorprendido, apretó los dientes, empujando la cabeza de Levy, ahogándola con su corrida. En el cuello del hombre comenzaron a aparecer letras, escritas a fuego:
Nec possum tecum vivere, Nec sine te. 0
El proceso, aunque breve, fue doloroso y se sintió como una eternidad, sudaba frio por lo repentino de la situación; finalmente soltó su agarre, liberando a una chica aturdida y obnubilada, quien había hecho lo posible por tragar todo lo que podía, pero sin la práctica requerida casi se ahoga en el proceso.
—Cof… cof… cof…
Natsu la auxilió, pero no pudo evitar sentirse excitado gracias a la sensación de someter a la dulce y pura Levy y haberla convertido en una mujer deseosa de amor. La levantó con brusquedad y la subió al sillón, con violencia eliminó las prendas femeninas y de un golpe la penetró.
—Ah~ Ah~ Ah~ —Levy sólo pudo responder con gemidos, sus pezones eran pellizcados con malicia, mientras era penetrada desde atrás—. No… así no… —protestó, tratando de ocultar su alegría.
—¿Por qué no? —dijo, observando como ella se apoyaba sobre el sofá, tomó con rudeza la cintura de la chica y aumentó el ritmo del acto.
—No… soy mmm~ una mmm~ perra ah~.
Metió sus dedos en la boca de su mujer, y ella los comenzó a chupar con fervor. —Je. Claro que sí, eres mi perra, mi linda perrita —la penetró de manera fuerte, levantándola con cada golpe, haciéndola chillar de gozo.
END OF FLASHBACK
Fue sacado abruptamente de su recuerdo feliz, dando de cara al piso. —Maldita sea —pronunció con tierra en la boca, su caída era consecuencia de haber tropezado con una losa mal colocada y también por estar recordando algo que lo excitaba. Agradeciendo internamente la poca luz del callejón, ya que se salvó de las risas de los aldeanos por ver tan gracioso acto por parte del maestro de gremio. Sintió como su poder regresaba a su cuerpo, señal de que cada clon -exceptuando a 'Dos'- habían cumplido con el plan.
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Mientras tanto…
'Dos' avanzaba a paso lento por las llanuras de Magnolia, fuera de cualquier camino ya establecido antes por viajeros, había decidido conocer una parte de los alrededores de la ciudad que no conocía, con la luz de la Luna como su única guía.
"Tsk. Que aburrido es todo esto" se dijo, repentinamente un aluvión de poder invadió su cuerpo. "Vaya, pensé que se llevarían más tiempo… pero, no hay nada de diversión para mi…" la oscuridad se hizo total, en medio de sus cavilaciones había llegado al final de las llanuras y ahora se abría paso en medio del bosque. "Dokuro Kai… Dokuro Kai es un gremio oscuro de occidente… es el primer paso para encontrarlos… debo ser cuidadoso, sin boberías hasta estar completamente seguro de la victoria" 'Dos' era distinto a 'Zero', sopesaba los pros y contras de manera más concienzuda.
Ya habían pasado un par de horas desde que dejó Magnolia, en su camino se encontró con varios monstruos pero no fueron un gran inconveniente. Una explosión llamó su atención, se paró en seco y olisqueó un poco el aire. —La señorita Lucy Heartphilia —dijo, sin darle importancia al asunto. "Es miembro del gremio… buenas curvas y pechos apetecibles… no es fea… ni modo, mirare un rato y seguiré mi camino" pensó al girar sobre sus pasos, dirigiéndose hacia las explosiones. "Puede que al final sea divertido".
No le tomó mucho tiempo llegar al lugar, de un saltó se posiciono en el árbol más cercano y se dedicó a analizar la situación gracias a sus sentidos que eran superiores a los de cualquier humano, ayudado por el manto oscuro de la noche. Lo que debería ser bosque, había sido destruido por varios ataques de gran escala, aun a pesar de estar a veinte metros podía distinguir lo que pasaba. Durante varios minutos fue capaz de apreciar la batalla, durante ese tiempo vio desaparecer a un peli-naranja que Lucy había nombrado Loke, al igual que un extraño ser vaca con mezcla de hombre y a un hombre raro que siempre pronunciaba 'Ebi-Ebi'; quedando solamente una pelirrosa llamada Aries, quien estaba exhausta y con varios golpes recibidos, y la misma Lucy que estaba en peores condiciones.
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—Lucy-sama ah por favor… escape —Aries pronunció con la voz entrecortada, sumamente exhausta por la pelea que había empezado hace unas horas. Defender a su señora había sido difícil, y nunca antes había peleado de esta manera, su deber era defender principalmente a la rubia, por sobre todos los demás; incluso sobre sí misma. Se comenzó a preparar, su intuición le decía que el siguiente golpe seria decisivo.
Lucy le dio una mirada de agradecimiento, negando con convicción. —Aries… hasta el final… ¿verdad?. "Joder… haber usado el camino celestial al principio fue algo tonto" pensó haciendo lo posible por calmar su respiración.
Mavis miraba a ambas mujeres, flotando en el cielo nocturno -unos cincuenta metros sobre el suelo- su cabello parecía ser mecido por el viento pero realmente era su magia la que movía su melena dorada al igual que su atuendo de loli gótica. —Han terminado ya con sus últimas palabras —dijo con desdén; aunque por fuera aparentara tener absoluto control de la pelea, por dentro analizaba los daños recibidos. "Esa niñata… si sólo tuviera mi cuerpo real… hace tiempo que hubiera terminado la pelea" pensar en esa debilidad, hizo hervir su sangre. La rubia pechos de vaca se las había arreglado para aguantar hasta este momento, y eso hería su orgullo.
Lucy sonrió. "Aún me queda algo de magia… es una mierda que no haya agua cerca". Desde hace minutos había recorrido una gran distancia en busca de un rio, o inclusive un charquito. Aunque nada le costaba hacer lo que Aries le había aconsejado, en su moral no existía la palabra 'traición' y su forma de pensar que sólo el más fuerte sobrevivía, fundamentaba su negación a escapar. "Esa loli rubia es muy fuerte… no parece estar cansada… pensar que moriría aquí… sin haber conocido bien a Natsu-sama" en su interior, por extraño que pareciera, estaba feliz de haber peleado con alguien así de fuerte, y en su corazón no había rencor alguno contra ella. El fuerte siempre prevalecería sobre el débil.
"Bien, es hora de terminar esto… primero será destruida la defensa" Mavis concentró su atención en la pelirrosa, al principio no le había dado el suficiente aprecio, pero ahora se había vuelto un férreo escudo que no había traspasado. "Si sólo esa rubia hubiese sido mejor controlando a sus espíritus, la historia seria otra". Lucy, desde el punto de vista de Mavis, había tenido como mínimo cien maneras de haberla vencido, usando de mejor manera la defensa de Aries, los ataques de Loke y Taurus, así como el apoyo que el arquero hubiese proporcionado si no hubiese sido vencido antes. Negó sus pensamientos. —Sunflower —acorde a su forma de ser, había guardado el mejor ataque, que podía realizar con su condición actual, hasta el final; había separado a ambas mujeres a través de varios ataques, fingiendo que su objetivo era Lucy para que Aries concentrara su poder en proteger a su ama.
Del suelo emergieron varios capullos violáceos, que se elevaron tres metros del suelo, rodeando por completo a la Heartphilia. —¡Gran defensa de Lana 100% esponjosa! —Aries exclamó, alejadas entre sí por varios metros, convocó su magia con el objetivo de proteger a la rubia.
—Ilusa —musitó para sí misma, sonriendo porque su plan había sido efectivo.
—¡Aries, cuidado! —exclamó Lucy, observando como incontables capullos rodeaban a su aliada.
Los ojos de Aries se humedecieron, quiso cerrar su puerta pero no tenía el poder necesario para realizar esa acción. "Perdón, Lucy-sama" pensó con remordimiento, al saber que su última defensa seria desperdiciada, ya que los capullos cambiaron de objetivo.
Cada capullo se abrió en un acto majestuoso, en su centro se reunieron partículas extrañas, segundos después dispararon una ráfaga a quemarropa. "Gané" pensó satisfecha, segura de que Lucy no aprovecharía esa oportunidad para atacar gracias a que había sido bloqueada por la defensa de la pelirrosa. No parpadeó, y maldijo internamente.
El impacto fue avasallador, digno de una magia asombrosa, un agujero de más de diez metros de radio y cinco de profundidad había sido creado. —Aries —murmuró incrédula, no había tenido el tiempo necesario para cerrar la puerta del carnero, y al ver la fuerza del ataque, había pensado lo peor. Una hermosa noche se había teñido de sangre.
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Aries parpadeó sorprendida, segundos después de comprender su situación, sintió como sus mejillas se enrojecían, estaba en los brazos de un hombre desconocido, quien la había salvado y le sonreía de manera radiante, y la Luna no hacía nada por ayudarla, era todo lo contrario, le daba un aura celestial al hombre. —¿Estas bien? —dijo el pelirrosa, con un tono fuerte y protector que la envolvía en una calidez que nunca antes había sentido, fue incapaz de hablar y sólo asintió como respuesta, embobada por la belleza de su Adonis salvador; su sonrojo aumentó al darse cuenta, además de sentir como su pecho izquierdo era tomado con firmeza, un gemido dulce escapó de sus labios aunque extrañamente no realizó protesta alguna para que el hombre dejara de tocarla.
Natsu 'Dos' sonreía porque finalmente tendría algo de diversión, en la batalla contra Siegran estuvo relegado a fungir como apoyo, siempre atacando en el momento oportuno, cosa que no satisfacía su espíritu combativo, y ahora la idea de enfrentarse a alguien que era capaz de emplear un ataque tan destructivo lo había excitado. No prestó mucha atención a la belleza que tenía en brazos, incluso ignoró la suave sensación que tenía en su mano izquierda; concentrándose únicamente en su oponente.
Lucy espabiló, al escuchar la voz masculina detrás de ella; internamente agradeció a todos los dioses al ver a su espíritu a salvo en los brazos de alguien. Quiso moverse, pero su cuerpo se lo impidió, cayendo de rodillas por el cansancio; reparó finalmente en la identidad del salvador. —Natsu-sama —susurró con sorpresa, incapaz de creer que su héroe era nadie más que su ídolo y amor secreto: Natsu Dragneel. Envidiando internamente a la afortunada Aries.
—Lucy, ¿puedes caminar? —dijo Natsu, ya cerca de ella. Dándole tiempo a que Mavis se recuperara, algo que ella supo aprovechar—. Rubia oxigenada, ¿estás bien? —dijo medio bromeando y preocupado, ya que se había tardado demasiado en ayudar a la nueva del gremio.
Lucy por su parte aún se negaba a creer que realmente su ídolo, como príncipe azul, había aparecido para ser su héroe. Hasta que se las ingenió para ponerse de pie y tocó el rostro del hombre fue capaz de hablar: —S-si, Nat-su-sama.
Natsu no dio importancia al extraño comportamiento de la chica, ya para ese momento Aries había desaparecido debido al agotamiento de magia y con un casi inaudible «Gra-cias» se despidió en una estela brillosa.
"Sera mejor que me retire" pensó Mavis, al ser consciente de su oponente y el estado en que se encontraba. "No creo poder vencerlo, aunque quiero saber cuáles son sus habilidades en un combate" se debatió internamente entre quedarse o realizar una retirada estratégica, decantando finalmente por la ultima.
—¡No creas que saldrás impune después de haber lastimado a alguien de mi gremio! —sentencio, desenvainando la espada y posicionándose al frente de Lucy, cosa que Lucy malentendió como si él estuviera protegiendo a la mujer que amaba y con la cual tendría muchos hijos, Lucy emanó vapor debido al sobrecalentamiento de su cerebro.
Mavis sonrió, flotando a unos cuantos metros sobre la tierra y alejada de ellos. —Ja. Crees que puedes hacerme frente, ya has visto de lo que soy capaz —pronunció enfatizando el daño de «Sunflower». "Puedo usarlo unas dos veces más… todo depende del flujo de la batalla" su cerebro comenzó a maquinar un sinfín de estrategias para salir indemne de la situación. "Tsk. La magia de la rubia pechos de vaca me afectó demasiado" maldijo internamente el haber caído presa de «Camino Celestial».
Natsu sonrió de manera predatoria, en su mirada se proyectaba el deseo de pelear. "Take Over: Lion's Soul". Su cuerpo comenzó a agrandarse; su cabello rosa creció hasta la espalda baja; los brazos, piernas y músculos se marcaron, mostrando las venas expuestas en la piel; ganó varios centímetros llegando a los dos metros de altura; su ropa se estiró, hasta comenzar a romperse; un torbellino de aura se manifestó en el lugar; y su rostro adquirió una mirada salvaje además de su dentadura casi bestial. El suelo crujió debajo de sus pies, y en un parpadeo desapareció. La distancia que los separaba fue nula en un santiamén, apareció en el cielo nocturno a un lado de Mavis, segundos después la pequeña -gracias a una patada- había sido enviada directo al suelo.
El impacto fue terrible, agradeció internamente a que su alma no podía ser destruida. La mayor parte de la destrucción fue causada por la onda de viento del golpe, y ella no tuvo tiempo de pensar, ya que él se dejó caer en picado, como un águila lista para rematar a su presa. Sonrío con picardía. "Asombroso, me muero de ansias por volverlo mío… pero eso será para después. Root's Cage". Del suelo surgieron incontables raíces, listas para defenderla, formando una especie de capullo protector. —Sunflower: Rain Second —musitó Mavis; alrededor de Natsu se formaron varios círculos mágicos los cuales comenzaron a girar, siguiéndolo en picada.
Natsu no dejo de sonreír, había pensado que en el aire la magia de la pequeña no lo afectaría, ahora estaba feliz de poder pelear con ella. Un pensamiento rápido cruzó su mente, atacar o defenderse, optó por la primera. —Youtou: Shiro Yasha.
Los ataques sucedieron al mismo tiempo, Natsu fue golpeado a quemarropa y lo mismo para Mavis. Con un corte recto, la zona donde Mavis se encontraba desapareció; quedando solamente una grieta profunda con una longitud aproximada de cincuenta metros y en el centro unos cuatro metros de ancho. Y Natsu recibió varias ataques de cosas alargadas semejantes a lanzas incandescentes, brazos, piernas, costillas fueron perforadas sin piedad, para luego caer sin control desde una nube de humo directo a la grieta que había creado con su espadazo. "Mierda… fue un buen ataque… esplendido" ingresó a la oscuridad del abismo, pero de su espalda surgió «Sucoropendra» que se extendió hasta cada pared, evitando la caída, con un simple impulso logró salir del abismo oscuro.
Las lanzas desaparecieron, dejando con claridad el daño causado. Las partes que habían sido seriamente dañadas se comenzaron a recuperar a una velocidad lenta pero constante, tejidos, huesos y ropas se recuperaron por completo después de varios minutos. Con los ojos cerrados y sus sentidos al máximo examinaba algún rastro de su oponente. "Es una pena que no hubiera peleado desde un principio… ella era fuerte… y mi cuerpo se siente adormilado… es la primera vez que uso a Yasha con todo su poder" las impresiones de Natsu 'Dos' eran correctas: Mavis sin duda alguna era fuerte, ya que ella luchó sin tener un cuerpo físico y usando la poca magia que había reunido desde el día en que despertó, además había enfrentado a la descendencia de aquella mujer que fue capaz de encarcelarlos «Rey de Espadas y Reina de Tréboles».
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"¡Wow! ¡Wow!" Por otro lado, alejada a unos veinte metros, Lucy estaba anonadada, con la boca abierta y sin poder decir palabra alguna. Admirada, asombrada, emocionada, sintiendo un sinfín de emociones por solamente ser testigo del abrumador poder del maestro de gremio. "Natsu-sama es grandioso". Se quedó atónita al ver como él ignoraba la defensa, recibiendo de lleno un ataque brutal para atacar de igual manera. "Venció con facilidad a la rubia loli", reunió las pocas fuerzas que tenía aunque su cuerpo reclamará un descanso, la adrenalina de la batalla se había terminado desde que Aries desapareció. Avanzó a paso trémulo y en unos minutos cerró la distancia que la separaba del Cuarto Maestro. "¿Qué le digo?... No, mujer, mantén la calma… respira… eso… ahora, ¡! ¡que rayos es eso!" sorprendida atestiguó como unas cosas parecidas a delgadas serpientes se movían en busca de algo.
—Regresa al gremio —ordenó, siendo consciente del estado de la hada estelar.
Ensimismada en su tren de pensamientos, preguntándose un sinfín de cosas sobre el pelirrosa, asintió afirmando haber entendido la orden.
Natsu le dio la espalda, alejándose del lugar con una sonrisa en el rostro. "Bien… ahora a pelear con Dokuro Kai… será divertido".
"¡EH! ¿A dónde va?" con un caminar difícil lo siguió.
"¿Eh? ¿Por qué me sigue?" de reojo se dio cuenta de su perseguidora, aceleró el paso y lo mismo hizo ella.
Por su parte Lucy, que apreciaba la fuerza en gran manera, lo supo después de verlo pelear, él era el hombre al cual seguiría eternamente, ya que estaba segura que nunca conocería a alguien más fuerte que el Dragneel. El miedo a perderlo de vista, le dio el valor necesario para hablar. —¡Maestro, por favor permítame ser su discípula!
Natsu se paró en seco, sorprendido por las palabras, aludiendo internamente la actitud de la rubia a un golpe fuerte que en algún momento la había vuelto loca. Negó, prosiguiendo su camino…
Lucy lo siguió y volvió a exclamar con convicción: —¡Le suplico que me deje ser su discípula!
"Nadie la obliga, su convicción es férrea… no pierdo nada con aceptarla" Natsu sopesó las palabras de la rubia, maquinando las ventajas de tener una alumna. "Es fuerte… será más fuerte con el paso del tiempo… y bueno…", sonrió de lado. "…necesitare una mano para luchar con Dokuro Kai". Detuvo su caminar, encarando a la mujer de buen cuerpo.
—¿Estas segura?
Ella había tropezado, y ahora estaba sobre sus rodillas.
—Completamente. Lo seguiré hasta el fin del mundo —la intensidad de su mirada achocolatada no dejaba lugar a dudas.
Natsu suspiró resignado, pensando las palabras que debería decir. "Épicas deben ser" se dijo, tendiéndole la mano, pronunciando con vigor: —Sígueme, te enseñare cosas que nunca antes has visto. Te harás tan fuerte, más allá de lo imaginable.
El corazón de Lucy palpitó con violencia, la escena era perfecta: el sol salía detrás de Natsu, quien sonreía con amabilidad. No pudo evitar sonrojarse, y desbordando emociones desconocidas tomó la mano del hombre. —¡Sí, maestro! —pronunció con energía, aunque tambaleó un poco.
Natsu 'Dos' la cargó en sus brazos, para sorpresa y agrado de ella, con la excusa de que no podía permitirse que su primera discípula muriera de cansancio; por el rabillo del ojo pudo ver como de la grieta surgían un haz de luz que a una velocidad abrumadora regresaba a Magnolia. "Bueno… ya no es asunto mío" se dijo el pelirrosa pensando en que sería problema de 'Zero', ignorando eso, ambos magos tomaron rumbo hacia occidente en busca de Dokuro Kai. Un viaje lleno de aventuras les esperaba…
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De regreso a Magnolia…
La calle iluminada tenuemente, brindaba un ambiente tétrico al lugar, todo lo contrario de lo que realmente era: un vecindario familiar, casas de dos niveles con lindos jardines al frente, rodeados de una cerca. Casas perfectas para criar niños y formar una familia. Ese era el vecindario más hermoso de Magnolia, no por nada era llamado 'Thousand Flower'.
En ese lugar, un hombre de aproximadamente un metro ochenta centímetros caminaba de manera en que sus pies apenas tocaban el suelo. De un brinco cruzó la cerca de la cuarta casa de esa zona. Antes de llegar a la puerta dio un brinco y con un par de maromas estaba en el barandal del segundo piso. Entró por la ventana, la cual estaba entreabierta de manera premeditada. Un par de pasos, y sacó de su sombra la esfera en la cual descansaba Siegran. Lo dejo caer, como un costal de basura, sobre la mullida cama; la cama una testigo de los encuentros que Erza y Siegran habían tenido. Por un momento quiso destruir toda la habitación, pero se detuvo. "Ya habrá tiempo para eso" se dijo. "Ahhh… mierda, mejor hubiera entrado por la puerta, no hay un buen motivo para ingresar como un ladrón… aunque robare a Erza de este idiota" un último vistazo a su otrora amigo y salió del cuarto. A paso lento bajó las escaleras que conectaban los dos pisos, a cada paso que daba el sonido de gemidos femeninos se hizo más fuerte. Sonrió con la ansiedad abultada en sus pantalones.
Algunas horas antes…
—Espérame en tu casa, sólo iré a recoger algunas cosas en la mía —ordenó Mirajane usando un tono autoritario, lo cual no dejó lugar a replica alguna.
La vio desaparecer entre el arco de flores que adornaba la calle principal del vecindario. Cruzó varias casas, casi iguales entre sí, la diferencia entre cada casa era el jardín frontal y la razón de que se llamara 'Thousand Flower': era que cada casa tenía una flor distinta tallada como fuente. Ahora estaba frente a la casa que ellos dos con mucho esmero habían comprado, su mano titubeó en girar el picaporte. Tenía una idea más o menos certera de lo que sucedería, reunió el valor que necesitaba y giró el picaporte, a su mente llegaron los recuerdos de ellos dos juntos, cada cosa que pasaron como pareja. Quiso retroceder, pero un par de manos la empujaron.
—¿Qué haces todavía en la puerta?
Mirajane había regresado, con un par de bolsas en sus manos. Negó, y terminó por entrar con Titania. Algo que hizo a la pelirroja preguntarse por el tiempo que había pasado, ya que estaba segura que sus casas estaban en lados opuestos de la ciudad.
—¿Hace cuánto que no estas por aquí? —preguntó, al notar el polvo cubriendo los muebles. Se dirigió a la cocina, con la intención de preparar algo de té.
—Desde hace unas semanas —respondió Erza, justo el tiempo en que Siegran se fue de misión y Natsu invadió su mente, negó para espantar esas memorias y se dedicó a admirar el amueblado de la sala, con un torrente de recuerdos inundando su cabeza. El piso de caoba, las paredes con un tapizado color vino, demostraban cuanto esfuerzo le habían puesto al lugar para crear un ambiente acogedor.
Mirajane la dejó estar en silencio, después de unos minutos en que no dijeron nada, el sonido de la tetera hirviendo despertó a Erza.
—¿Cómo me ayudaras, con Natsu? —quiso saber, ahora sentada en la mesa de la cocina, mientras bebía a sorbos el té que Mirajane tan amablemente había preparado.
Mirajane la imitó, a pesar de su apariencia de niña mala, tenía modales dignos de una señorita educada. —¿Ayudarte? —respondió y después negaba con una sonrisa.
Erza permaneció en silencio, ligeramente mareada, su vista se comenzó a nublar. Lo último que escuchó fue a Mirajane reír y diciéndole algo que la ofuscó:
—Parece que has comprendido mal las cosas… simplemente te preparare para Natsu.
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Despertó con la cabeza dándole vueltas, trató de ubicarse, pero su vista permanecía en tinieblas, el temor la asaltó repentinamente. "¡No puedo moverme!" pensó después de haber intentado ponerse de pie, ya que sentia estar sentada.
—Así que has despertado.
—Mira, suéltame —ordenó, con el tono que usaba para dejar en claro su enojo.
Mirajane respondió con una risilla contenida, disfrutando el momento. —Sabes, eso no sucederá. Ah. Lo olvidaba, me asegure de que no puedas usar magia —declaró, sentada en el sofá y en una pose de reina malvada. Erza, por otro lado, estaba amarrada a una silla con cadenas y esposas que restringen la magia.
—¡Suéltame te he dicho! —vociferó. Sintió frio en todo el cuerpo, y fue cuando se dio cuenta de su cuasi desnudez, inútilmente trató de cubrirse—. ¡QUE ME SUEL-!
*PLAF* Erza fue callada por una fuerte cachetada, de su labio escurrió un hilillo de líquido carmín debido a que se mordió accidentalmente.
—Tú, no tienes el poder para exigirme absolutamente nada —dijo con frialdad. *PLAF* Antes de que Erza protestará, le propinó un bofetón más—. ¿No comprendes algo tan simple?
La sensación de estar a oscuras, el sentimiento de inutilidad, la hizo temblar. Se removió con rabia, intentando todo lo posible para salir de la situación. "No sé qué me dio de beber además del somnífero, pero no tengo la fuerza para romper esta silla… No puede ser… ¡Un relajante muscular!".
*PLAF* *PLAF* *PLAF* *PLAF* Una, dos, tres, cuatro cachetadas la hicieron rechinar los dientes. Mirajane sonreía con malicia, no podía negar que estaba disfrutando del momento.
—Te ayudare un poco, debes responder: Sí, he entendido, Mirajane-sama~.
El tono de burla hirió su orgullo, soltó un escupitajo, sin saber si acertó. La risa de Mirajane la desubicó: —Vaya, vaya. Era de esperarse de Titania, pero hay más de un método para hacerte entrar en razón.
*PLAF*
Mirajane la volvió a abofetear, para ese tiempo las mejillas de Erza ya habían adquirido un rojo intenso, y se notaban ligeramente hinchadas. "Tsk. Se me pasó un poco la mano" observó sus implementos, entre ellos destacaba un botiquín mágico que le ayudaría a restaurar la belleza de la pelirroja después del tratamiento educativo. Con magia comenzó a manipular las esposas de Erza, obligándola a quedar de puntillas y con los brazos extendidos en cruz. Se relamió los labios, deleitándose con la figura de la mujer. Curvas bien definidas, la piel tersa y sin un gramo de grasa, grandes pechos que casi se equiparaban a los suyos. "¿A dónde irán a parar tantos dulces?" se preguntó mientras miraba minuciosamente el cuerpo de su no amiga de la infancia.
Erza aprovechó el cambio de posición y trató de patear el aire, pero no pudo mover las piernas.
Mirajane se percató de esa intención, y soltó una suave risa. —Niña mala, aún no comprendes mis palabras —de la mesa tomó un látigo de varias hileras en el extremo. Rozó la parte dura contra el sostén de la pelirroja justo donde se ubican los pezones, dando pequeños círculos y presionando con fuerza hasta hundir el extremo en la carne suave—. Parece que te gusta —dijo, al ver que Erza apretaba ligeramente los labios para evitar gemir.
Sin preámbulo alguno, se perfiló por la retaguardia y propició el intenso castigo. —Sé que te gustara esto —dijo, y soltó el primer latigazo, esperando un par de segundos para que Erza comprendiera lo sucedido. Soltó el segundo, y luego el tercero.
—¡MAL!
*PLAF*
—¡DI!
*PLAF*
—¡CION!
*PLAF*
Erza hacia lo posible para aguantar los azotes, aunque no pudo evitar gemir de dolor. Una serie de diez latigazos a su trasero cada cinco minutos, aunque no pudiera ver estaba segura que sus nalgas habían adquirido un color semejante a su cabello. "Debo aguantar… no perderé contra Mira" se dijo con convicción.
Mirajane se tomó un descanso, permitiendo que Erza maldijera infinitamente, como manera de aliviar el dolor. La albina se puso de pie nuevamente y ahora arrancó el sostén de encaje, liberando esos pedazos de carne que amenazaban con salirse de sus manos, los palpó, apretó y mordió ligeramente, hasta pellizcó los pezones rosas con tal de mofarse de la pelirroja.
Erza se retorció, mordiéndose el labio inferior para acallar los gemidos que a gritos querían salir. —Ah~ Ah~ Ah~ —, pero no pudo evitar soltar más de uno cuando Mirajane comenzó a devorar sus pechos, con una maestría aterradora tocaba sus puntos más sensibles. Casi suelta un lamento, cuando la albina terminó con su labor; reprimiéndose internamente por semejante cosa. "Maldición… casi me vengo…".
—Es hora de subir de nivel —dijo con vehemencia, tomó un par de pinzas y apretó los pezones erectos, haciendo que Erza chillará de dolor y placer. Con el control mágico impuesto en cada implemento, empezó a estirar los orbes carnosos tanto como fuese posible. Arrastró su mano por el vientre plano, hasta llegar a la húmeda intimidad de la pelirroja, palpó sobre la tela—. Realmente le has agarrado gusto al dolor.
—Umm~ N-no~ Umm~ —Erza hizo lo posible por negar esa afirmación, pero no puedo evitar soltar varios gemidos gracias al toque de Mirajane. El suave roce y la abstención sexual estaba haciendo mella en su mente, un dedo delgado y largo comenzó el escrutinio de su interior. Rechinó sus dientes, tratando de no llegar al orgasmo que su cuerpo anhelaba. "No… se fuerte Erza… esto…ohhhh~" quiso liberar su mano para alentarla a que profundizara con la penetración, pero al albina se detuvo. —Aún n- —de sus labios estuvo a punto de escapar una protesta de inconformidad cuando Mirajane retiró sus dedos.
Mirajane sonrió de lado, juguetonamente dejó que su cálido aliento golpeara el rostro de la pelirroja, con lentitud lamió los carnosos labios, haciendo que Erza ladeara su cabeza, pero eso era algo que la albina no permitiría, *PLAF* otro bofetón sorprendió a Erza. —Parece que no has aprendido nada, niña tonta. Cuando yo digo rana, tú saltas; cuando yo digo perra, tú ladras —el tono fuerte de la albina daba a entender que hablaba enserio. Con su mano volteó el rostro de la pelirroja, y procedió a besarla con violencia, mordió el labio inferior y obligó una lucha de lenguas, la cual ganó con facilidad, mientras la besaba con pasión también la manoseaba, tocando aquí, allá y por acullá. Se separaron dejando un pequeño hilillo de saliva como puente conectando sus bocas—. Um. Los besos de Natsu son mucho mejores que los míos —dijo, como si hablara del clima o algo sin importancia.
Erza con su mente obnubilada por lo candente de su situación, no pudo evitar comparar los besos de Mirajane y los de Siegran. "¡No puede ser que Mira bese mejor!" se dijo con incredulidad. "¿Qué dijo?... ¡Natsu besa mejor!" de manera inconsciente se emocionó por la oportunidad de un beso que superara los de Mirajane.
—¡No!- —protestó cuando su braga de encaje fue rota con mucha facilidad.
—No aprendes verdad.
*PLAF* un bofetón más a la pelirroja. Después de verla jadear, Mirajane apretó con malicia el clítoris de la mujer, y se regocijó con la escena: El cuerpo de Erza convulsionando con violencia. Aprovechó el momento y la azotó con fuerza, mientas estiraba más los pezones.
—¡AAAAAHHHH! —su grito fue señal clara del placer abrumador que cruzó su cuerpo. "…No… esto… no… se… siente… bien…", aunque negara con palabras y tratara de engañarse a sí misma, su cuerpo actuaba distinto ya que poco a poco la albina se las estaba arreglando para quebrar su voluntad. Su respiración se volvió errática, dejando que pequeños halos de vapor escaparan de su boca, con un ardor en sus nalgas, dolor en sus pezones y completamente desnuda, llegó al orgasmo.
La noche había llegado a Magnolia, aunque la pelirroja no era consciente del tiempo ya que desde un principio fue sumida en tinieblas, gracias a una venda cubriendo su luz. Escuchó a Mirajane caminar por la habitación, y revolver varias cosas en busca de algo. Tembló, siendo plenamente consciente que el asunto iba para largo rato.
—Aunque este no es del mismo tamaño… pero servirá para la ocasión.
"¿No es del mismo tamaño?" incapaz de saber lo que Mirajane tramaba, respingó sorprendida cuando un objeto frio y duro se rozó contra su intimidad, las suaves manos se posaron en su cintura y Mirajane desde atrás susurró con una voz sedosa, enviando un escalofrió por todo su cuerpo:
—Hoy te haré sentir mujer… —besó con fuerza su cuello, asegurándose de dejar una marca violácea en la piel de porcelana—… Pero todo lo que hago, no se compara a nada de lo que Natsu puede hacer…— cambió y ahora mordió el lazo izquierdo, dejando que un hilillo de sangre escurriera. —…Bienvenida a la familia Dragneel… —sin más preámbulo, arremetió contra la intimidad de la pelirroja, lo hizo lento y fuerte, asegurándose de que Erza disfrutara cada milímetro.
—¡AAAAAAHHHHHH! —vociferó, perdiendo la voz por el placer que inundaba su cuerpo. "No… no… puede ser… me volví a correr", incapaz de controlarse empezó a gemir de placer, su intimidad estaba sensible gracias a todo el juego de la albina. "No… no… ella no puede ser mejor en todo… debo resistir…" su mente seguía intentando combatir el placer que la embriagaba, pero ya no era dueña de su cuerpo, ni voz. Instintivamente movió sus caderas.
—Te gusta —afirmó, yendo a paso lento y tranquilo por ese camino que sólo un hombre había recorrido, y ahora tenía nueva dueña y dentro de poco tiempo tendría un amo y señor.
—MMM Nnnoo —hizo lo posible de negar una verdad que a leguas se notaba, aun permanecía algo de su orgullo de guerrera. "Mmm ese lugar… es muy buena…", pero por dentro también comenzaba a ceder.
—Oh entonces debo detenerme —dijo con un tono burlón, mientras detenía su movimiento de cadera.
Erza se debatió por un instante, pero el placer pudo más que su orgullo y en un susurro apenas audible pronunció: —N-no.
"Jeje. Al fin te tengo", Mirajane sonrió de manera triunfal. —No ¿qué? —susurró a su oído, dejando que ella temblara.
Sintió el fuerte escalofrió recorrer su cuerpo, internamente reclamaba más placer. —Sigue —musitó entre dientes.
—¿Cómo se dice?
"Ya no me importa nada más… ya nada…" su mente aceptó su destino. —¡Mirajane-sama por favor hazme sentir mujer! —exclamó con deseo; finalmente, después de varias horas, se rindió por completo.
Mirajane carcajeó, con la satisfacción de haber minado la voluntad de Erza 'Titania' Scarlet, y gracias a esa experiencia algo en su interior también había despertado: el deseo insano de quebrar a una mujer recatada y reducirla a un simple juguete. "¿A quién más podre quebrar?" se preguntó con inocencia. —Buena niña, toma tu premio.
Sintió como el placer se reanudaba, ahora con su orgullo hecho a un lado ya no tenía razones para contener su expresión de placer y alegría; dejó que su voz saliera de manera cantarina y contenta. —AHHHH~ SIIII~ MMMMM~ OHHHH~ SIII~ MMMM~
Aumentó la velocidad de la penetración, y aprovechó para seguir con el castigo corporal: Nalgueaba a la feliz mujer. —Fufufufu Natsu te hará sentir mejor.
El tiempo pasó lento para Erza, cuantas veces se corrió, la pobre mujer perdió la cuenta después de la cuarta descarga libidinosa de su sexo. No dejo de implorar por mas, pero Mirajane con un «Puta. Sé paciente, que lo bueno aún no ha empezado» se detuvo.
Después de que Mirajane cumpliera a cabalidad su palabra, la dejó presentable para su marido: Sin ningún hematoma; con una lencería provocadora que consistía en un diminuto body carmín, pantimedias negras y ropa interior erótica con áreas recortadas que mostraban sus pezones y su intimidad; la pelirroja jadeaba con anhelo.
—Natsu~. Natsu~. Natsu~ —Erza pronunciaba como si estuviera en trance, aun maniatada y con sus piernas brillando gracias a la luz lunar reflejándose en los líquidos amorosos de la pelirroja. Mirajane se acercó y colocó una mordaza, acallando los gemidos de la pelirroja.
"Espero que no tarde mucho" se dijo mientras se vestía. "No sé por qué me arreglo, si me arruinaras de nuevo" una sonrisa sutil se apoderó de su rostro. —¡Yawn! —bostezó con cansancio, miró el apetecible sofá de terciopelo y sin pensarlo mucho se recostó.
Tiempo actual.
Natsu bajó del segundo piso, con una parsimonia asombrosa, como si tuviera absoluto control de todo. Miró a Mirajane profundamente dormida, admirando la belleza de su mujer; aunque escuchara a la perfección los gemidos de Erza decidió ignorarla. —Mira~ —canturreó, besando con suavidad los labios de la mujer, fue cuestión de segundos para que la albina respondiera.
Mirajane con sus brazos rodeando el cuello del chico, tenía una sonrisa de satisfacción. —Wow~ puedo acostumbrarme a despertar con tus besos.
Natsu se subió sobre la albina, aprisionándola contra el sofá. —Bueno, sólo es un premio por tu excelente trabajo —dijo, haciendo referencia a la pelirroja, procedió a besar el cuello, dejando marcas rojas que contrastaban contra la nívea piel.
La mujer por su lado dejó escapar sus dulces gemidos con una doble intención: La primera, excitarlo ya que a él le gustaba ser el dominante; y la segunda… —¡Oh~! ¡Natsu~!
Erza repentinamente acalló sus gemidos, escuchando atentamente la conversación de ellos. "¡Natsu por fin está aquí!", se dijo con ansiedad. "Yo también quiero que me bese", la necesidad insana de estar con él hizo que empezará a gemir con más intensidad. —¡HUUM~! ¡NNNHUUU~!
—Eres malvada Mira~ —elogió entre besos apasionados.
Ella sonrió con lascivia; —Pero eso te gusta —dijo mientras acariciaba la erección del hombre—. Espérate un momento. Se me ocurrió algo genial.
Natsu la liberó después de ver la sonrisa traviesa de la chica; se encogió de hombros mientras observaba ese exquisito cuerpo tallado por los dioses. "Sin duda alguna… me gusta cada parte tuya" se dijo en un pensamiento libre de lascivia, era un pensamiento sincero, llenó de amor.
Mirajane llegó hasta Erza, con un movimiento delicado quitó la venda: —Erza-chan~ míralo y deséalo~ ya que es todo mío~
Erza parpadeó un par de veces, para que sus ojos se acostumbraran a la luz mágica de la habitación. Después de eso, miró sorprendida como Mirajane se subía sobre Natsu. Y literalmente se comían a besos. Admiró la voracidad que demostraban, el deseo casi animal y la lujuria en cada caricia. —¡HUUMM! ¡MUFUFGH! "Yo también quiero" dijo con desespero, aunque ninguno de ellos la escuchara o siquiera le prestaran atención.
Mirajane se quitó la blusa a la vez que el impaciente Natsu rompía su sostén, dejando que sus pechos saltaran de alegría. Natsu se regocijó internamente, era el primero y único en ver en todo su esplendor la desnudez de Mirajane, la aureola rosa y el pezón tierno, se le hizo agua la boca y como un niño pequeño se amamantó de los orbes carnosos.
Mirajane lo abrazó, apretándolo contra sus pechos. —¡Ah~! ¡Ah~! ¡Ah~! —sus gemidos, intencionalmente, eran más fuertes—. ¡Mm~! ¡Si~! ¡Qué bueno~!—. La albina comenzó a restregar su intimidad contra el bulto masculino, llenándose de gozo con cada roce. Los suaves «Umm~» y «Ahh~», acompañados de los intensos «Ohh~» inundaron la sala.
"¡Es injusto! ¡Muy injusto!". Eran los pensamientos de Erza, quien incapaz de hablar, sólo gemía y pujaba para manifestar su pesar. "Lo quiero también…" deseó profundamente cuando miró a Mirajane gemir extasiada, señal de que había llegado al orgasmo.
La albina respiraba de manera errática, dejando que su cuerpo disfrutara cada segundo del placer abrumador que la embriagaba. —Mira~ —la voz del hombre en su oído hizo que se estremeciera, la lujuria impresa en esas palabras causó que su propia lujuria explotara, sin palabra alguna lo besó con salvajismo. Mordió, lamió y degustó de Natsu, olvidando a Erza y construyendo un mundo para ellos dos—. Mmm~ Natsuu~
El beso se rompió por la imperiosa necesidad de aire. Sin preámbulo alguno, lo hicieron; ella bajaba y subía a un ritmo voraz. Ambos gruñían como animales en celo. Del sofá se movieron a la alfombra de lino, y luego fue la mesa del comedor; se unían como posesos. El tiempo se hizo eterno mientras se convertían en una nueva entidad, un nuevo ser concebido de dos cuerpos y dos almas. Sin que ellos lo supieran, el hijo del Rey y La Demonio fue concebido; una entidad poseedora de un poder que abrumaría al mundo entero.
—¡AAAAHHHH! —. El cuerpo de la albina comenzó a convulsionar; con un ruido sordo la mesa cedió por el peso y la fuerza del coito, aunque la pareja no le dio importancia al repentino bajón de altura.
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La habitación desbordaba en lujos: Vajilla de porcelana con detalles de oro; mesa de caoba con incrustaciones de jade negro; pinturas que derrochan talento, adornadas de marcos de plata; todo en la habitación, hasta el objeto más pequeño, era de muy alta calidad. El hombre de cabello trenzado color carbón, repentinamente volteó la cabeza en un ángulo inhumano, agudizando la vista, como si mirara más allá del ventanal que tenía a su espalda. —¿Cómo era?—. Aunque fue por un breve momento, su voz demostró cierta sorpresa, para luego soltar una risa traviesa—. Vaya, vaya, pensar que Alli sería capaz de concebir un hijo —dijo para sí mismo, regresando a su acento juguetón y sin importarle la presencia de su anfitriona.
"¿Un hijo? Ja. En este maldito cuarto me juego la salvación del mundo y allá afuera un par de libidinosos lo están haciendo como conejos… ¡Que envidia!". La anfitriona frunció el ceño ligeramente y suspiró molesta, señal de que reprimía sus ganas de echar al invitado-no-deseado, quien interrumpió su descanso. "Que falta de modales" pensó mientras depositaba la taza sobre la mesa, con movimientos elegantes enfocó su mirada en el invitado-no-deseado. Sacó lo mejor de su repertorio, una sonrisa grácil y un tono dulce: —Como era de esperarse del Supremo Gobernante: In Veliares Ghuisler Provoke, ser capaz de ver algo que los mortales no pueden. Sólo afirma lo poderoso que es usted.
In Veliares Ghuister Provoke la miró con una mirada juguetona, esa mirada que indicaba que absolutamente todo está bajo control. La mujer de elegante vestido guardó silencio, gracias a «Luz Flotante» se pudo observar el fugaz cambio de humor de la peliverde.
In con su sonrisa imperturbable, afirmó: —Tú, la Reina de Corazones no conoce la posibilidad de que uno de los cuatro pueda engendrar descendencia.
Su cerebro conectó las anteriores palabras de In, y comprendió. "Tsk. Esto es malo, los otros tres son unos genocidas… es malo que cualquiera de ellos haya tenido un hijo… debo moverme y destruir a ese engendro del demonio… ¡Maldición! Tranquilízate mujer, pierdes el juego si no mantienes la calma" recitó en su interior. La peliverde no dejó el acto, y afirmó con seguridad, sin un ápice de equivocación: —Uno entre un millón… esa es la posibilidad de que uno de los cuatro reyes pueda tener descendencia.
—Fufufufu—. La risa de In fue rara, si fuese posible, casi se podría verle bailar de alegría, pero el permaneció sentado. Una sonrisa condescendiente quedó plasmada, para malestar de la peliverde.
La anfitriona por poco pierde el temple, un tic amenazaba con formarse en su sien derecha. —¡Oh! Pequeña Corazón, has fallado. Pero déjame iluminar tu ignorancia, verás… —juega con su cabello negro y la mujer rechina los dientes— …la posibilidad es una entre un billón. Ustedes son especiales, cada uno es diferente; Espadas es el que más sangre derramó; Diamante es el que sólo quiere dominar el mundo; Trébol es la que no puede perdonar… y bueno, tú-
Su labio sangra, se ha mordido para contener la rabia, sus ojos demuestran el odio tan profundo que podría consumir a cualquiera, la mujer recupera su sonrisa pero sabe que es demasiado tarde; In sonríe con arrogancia, señal de que la ha vencido en el juego. —Corazón, tú eres la más especial, hiciste algo que ninguno de los otros pudo hacer —In prosigue con su discurso, aunque sus palabras deberían ser un halago, realmente son palabras para menospreciarla.
Ella no lo soporta, las palabras del pelinegro finalmente la sacan de quicio; "Tonta, no puedes ganarle, morirás" se dice, sabe que pelear contra un ser que está más allá de su entendimiento era como la lucha de la hormiga y el hombre; en un segundo la mesa sale volando, se abalanza contra su enemigo y usa lo primero que tiene a la mano: la cuchara brilla por la oscuridad de la Luna, el impactó es inminente y lo inevitable sucede. El tiempo parece detenerse para ellos dos, ambos flotan en el aire, mientras la torre oeste del castillo real de Crocus se derrumba; los escombros caen y el lugar se vuelven un caos; los guardias se precipitan al lugar del siniestro.
Bajo la bóveda oscura, los ojos rojos de In brillan como rubíes ardientes. —Hisui E. Fiore —musita aun sentado aunque la silla flota; con la yema del índice izquierdo detuvo el ataque, su dedo se flexiona ligeramente debido a la persistencia de la mencionada; su rostro se deforma en una mueca espeluznante, su sonrisa parece cubrirle toda la cara y las comisuras de sus ojos se doblan hacia abajo. Su aura hace presencia, y la única cosa que puede describirlo perfectamente es un abismo infinito de oscuridad o un pozo sin fondo.
La mencionada tiembla de impotencia y rabia, rabia a si misma por ser demasiado débil, pero prepara un segundo ataque. —¡No soy tu juguete! —vocifera, antes de que el cuchillo toque la sien derecha del pelinegro, ella se derrumba. Un simple «Castigo Divino» escucha y cae sin fuerza, ella sólo puede observarlo, su cuerpo cae entre los escombros; aunque él permaneciera a varios metros sobre el suelo, murmura y ella es capaz de escucharlo con una claridad aterradora:
—Tonta, que hayas matado a White Rabbit no significa que puedas pelear contra mí. ¡Oh Reina tonta! Eres la más débil de los cuatro, será interesante ver cómo te las arreglas para destruir la descendencia del Rey de Espadas.
In desaparece, como que si simplemente se tratara de una ilusión, se difumina en la oscuridad de la noche… Los guardias llegan a la desastrosa escena, con un «Princesa» llenó de angustia lloran impotentes, pensando lo peor. Hisui E. Fiore los ignora mientras yace entre los escombros, cavilando a una velocidad estrepitosa. "El Rey de Espadas es el más fuerte… es una catástrofe que él este despierto…argh que dolor". Siente que es levantada en brazos, quiere gritar pero sólo suelta un doloroso gemido, finalmente su cuerpo de manera automática la sumerge en el sueño para que de esa manera se recupere más rápido. Pasarían unas semanas para que volviera a despertar, para ese entonces sería demasiado tarde.
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Natsu finalmente encaró a la pelirroja, después de haber dejado a la inconsciente Mirajane sobre el sofá, decidió terminar lo que desde hace tiempo había empezado. El dulce aroma de la excitación llegó a su nariz de dragón; su erección palpitó con fuerza bajo la mirada deseosa de Erza. —Erza~, Erza~, Erza~. Es hora de empezar —Canturreó con alegría, actuaba como un niño al recibir un juguete nuevo, internamente agradeció a Mirajane por el fantástico trabajo realizado sin olvidar la intervención de Cana. Hizo sus pensamientos a un lado y pasó su mano por la mejilla de Erza, descendiendo lentamente; mejilla, mentón, cuello, seno derecho, pezón, abdomen, monte de venus—. Vaya~ vaya~ quien creería que Erza 'Titania' Scarlet sería una regadera~.
—¡HMUHGH~! ¡AUHSDHM~! "¡Rápido! ¡Rápido! ¡Me quemó Ummm un poco más! ¡Ahí! ¡Sí! ¡Oh sí!" ¡HUMM~! —la mujer se retorcía con cada caricia, su cuerpo anhelaba cada roce, hasta el toque más pequeño la quemaba con locura. Convulsionó con violencia cuando el pelirrosa mordió con fuerza uno de sus pezones… sin fuerza finalmente cayó de rodillas gracias a que Natsu había soltado un poco las cadenas que la mantenían atada. Lagrimillas de placer escurrían por las comisuras de sus ojos, su mirada reflejaba la intensidad de su deseo.
No dio tiempo para que la mujer descansara. —Erza~ —dijo, mientras restregaba su pene en toda la cara de la mujer obnubilada, dejando que ella, literalmente, fuera cacheteada por el pedazo de carne—. Mi verga está toda sucia~ así que hay que limpiarla~ —murmuró al oído, haciendo que ella gimiera, agarró el cabello escarlata y comenzó a limpiar su pene, gruñendo por la sedosidad. Estuvo por varios minutos masturbándose con los suaves cabellos hasta correrse, asegurándose de cubrirla por completo. —Este maquillaje te queda de maravilla.
Justo después, regresó al sofá, junto a Mirajane, sin despertarla se sentó. "Debo resistir, aún no, debo asegurar por completo su lealtad" se dijo, los recuerdos del desamor inundaron su mente, la oscuridad comenzó a borbotear en su interior. Para cualquier persona ajena al ambiente sexual del lugar habría jurado ver que la habitación se inundaba de una densa oscuridad y admirar como la luz mágica por un momento se ahogaba en el mar de oscuridad como una débil flama se apaga en un ventarrón
—¡Perra! ¡Limpia mi verga!
El tono juguetón cambió por completo, ahora cada palabra fue recitada con vilipendio. La excitación de Erza era tal que no le importó la manera en que la llamó, ni siquiera el tono empleado o siquiera el ambiente enrarecido. Mirajane la había tratado de tal manera en que no le importaba la humillación con tal de cumplir los deseos del pelirrosa; sintió la libertad y no dudó en acercarse, antes de que se pusiera de pie un «Las perras caminan en cuatro» la obligó a caminar como un animal. Con naturalidad empezó a menear el trasero; "¡Pene~! ¡Pene~!" en su mente retorcida no había más que emoción por empezar con su labor. Erza se estremeció cuando finalmente miró a los ojos del pelirrosa, una mirada gélida con una sonrisa ladina, fue cuando se dio cuenta que aquel niño de mirada alegre se había esfumado y ahora era alguien diferente. Hizo a un lado esa observación y se concentró por completo a saciar su hambre: "Ummm~ este aroma fuerte…" olfateó cada pulgada "¡Ah~! ¡Me gusta~!" sin más dudas comenzó a devorarlo, gimiendo de gusto y haciendo que Natsu gruñera como animal. Empezó desde la punta, descendiendo golosamente hasta la base y chupando los testículos como si fueran dulces de fresa durante varios minutos; sin poder resistir más tiempo, arrastró su lengua de regreso y se comió el glande, enrolló su lengua y comenzó a engullir el pedazo de carne con parsimonia…
—¡Cerda! ¡Te gusta mi pene! ¡Entonces trágatelo!
Natsu enterró su pene en la garganta de la pelirroja, con sus manos agarró la melena carmín y la embistió con un frenesí de animal en celo. Una, dos, tres… varias veces repitió la penetración, permitiendo que Erza soltara sonidos ahogados, recorriendo con vigorosidad la boca-vagina, grabando a fuego esa nueva función en la mente de Erza.
"Argh… argh… argh~… Um~… Oh~… Ah~… Que rico~… Ah~… Delicioso~… Me corroo~" Erza al principio se opuso a la brusquedad de la situación, pero la fuerza del hombre se lo impidió. Sin otra opción aflojó la mandíbula y a medida que el tiempo pasaba le agarró gusto a la situación hasta el punto en que su cuerpo explotó en una alegría nunca antes percibida.
Regodeándose con la mirada nublada y la sumisión absoluta de ella, se puso de pie. —¡Eres mi perra! —aunque la distancia no fuera lejana, gritó para que ella comprendiera su nuevo rol—. Voy a terminar, pero no te lo tragues, quiero que disfrutes cada gota.
"Ah~ Si master~" Erza se preparó para cumplir con la orden impuesta. Llevó sus manos a su boca, para que nada se desperdiciara. Dicho y hecho, Natsu soltó el semen que con esfuerzo había retenido desde hace varios minutos. "Um~ ¡Es mucho!" después de algunos segundos, Erza abrió la boca con un sonoro «Ah~» dejando que Natsu observara como ella jugaba con su lengua y el líquido blancuzco.
—Saboréalo.
—Mmm~ Ah~ —sin poder evitarlo gimió de gusto.
—Trágalo
Erza asintió, y dejó que el líquido espeso recorriera su garganta. "Dios, podría quedar embarazada con esta cantidad…" con ese pensamiento su intimidad cosquilleó; con un sonoro «glup» terminó y después abrió la boca.
El simple hecho de ver la expresión erótica de la mujer, fue suficiente para que su erección regresara con la misma fuerza de hace unos minutos. —Erza, es hora. Eres mi perra así que ponte en cuatro y levanta tu trasero.
La mujer sonrió internamente y sin demora alguna respondió: —Sí master —hizo lo que se le pidió y, levantando su trasero, con sus dedos abrió su intimidad, ofreciéndose a su nuevo dueño—, lo he esperado con ansias.
A un paso solemne, y con el arma en mano, se colocó detrás de la pelirroja; se quedó ensimismado viendo a la mujer que se sometía a su voluntad. ¿Cuántas veces, en el pasado, había soñado con esto? ¿Cuántas noches se había despertado con la calentura a flor de piel? ¿Cuántas veces se había masturbado imaginando esta escena? Incontables veces había soltado baba al ver los labios color cereza que parecían ser suaves y dulces; y esos firmes montes, con los cuales deliró en ser el primero en conquistar; pero todo se fue a la mierda ese día. "Ese maldito día… es hora de enmendar mi fracaso", restregó la punta en la intimidad femenina, mirando como su glande se hundía con lentitud a la vez que expandía los carnosos labios.
Erza se mordió el labio, con la mirada nublosa y con su mente en peligro de irse al carajo. "Tanta locura por sólo la punta… Um~… ¿Por qué se detiene?"
Con la punta empezó a golpear las orillas, metiendo y sacando sólo la cabeza. —Jajajaja. Te gusta, perra…
—Um~ Ah~ Si me fascina~. Por favor, sigue.
—Entonces suplícame.
—Mm~ Master por favor mm~ permita que esta perraa~ llegue al paraíso.
"Ya no es un sueño…" colocó su mano derecha en la cadera de la mujer "ni estoy delirando…" y con la mano izquierda agarró las hebras carmesíes "finalmente llego este momento…" hizo la cadera para atrás, tomando vuelo "ahora Erza por fin es mía" —¡ORYA!
—¡GYAHH~!
Con un aullido de guerra la embistió, con tal fuerza que la derribó sobre la alfombra que usaban como cama. Hacer el amor con varias mujeres le había dado la experiencia necesaria para comprender que aún no había llegado al final del recorrido y que Erza nunca antes había experimentado esa dicha. "¡Cálmate, Natsu! ¡Aun no llegare hasta el fondo!". A medida que sacaba su pene, ella lo apretaba con fiereza negándose a abandonarlo. —Vaya~ no pensé que fueras tan estrecha —dijo con sorna, extrañado por ese hecho, a la vez que volvía a embestirla—. Oh, ya entiendo, el de Siegran es pequeño.
—Mm~ Ahh~ Mm~ Umm~
El rostro de Erza estaba descompuesto en una expresión de éxtasis, soltando gemidos con cada embiste, cada caricia y hasta el mínimo roce, hacían que en su mente adulara al hombre. "Wow… Natsu es sublime… me ataca en cada punto débil… es tan bueno". Sus pezones se rozaban contra la suave superficie de la alfombra, al compás que marcaba el hombre, hizo lo posible para juntar fuerzas y ponerse de pie, pero no pudo hacer nada contra el poder de su galán.
Ahora colocó la segunda mano en la cintura de Erza, aumentando la velocidad del coito. —¿Quién es mejor? ¿Siegran o yo?
—¡Gyah~! ¡Ufua~! ¡Umjh~! ¡Aaahh~!
La mujer fue incapaz de responder correctamente, pero cada gemido y alarido lleno de placer demostraba su sentir. Y eso era más que suficiente para Natsu, aunque tenía la intención de subir más el nivel de placer. "Maldición… estoy llegando al límite…", con la fuerza suficiente la levantó y sin miramiento la empaló hasta que fue capaz de entrar en el lugar que había anhelado.
—¡MUGHYAAHHH!—. Erza quedó semiconsciente ya que su útero por primera vez fue ultrajado, la sensación de placer fue tal que su cuerpo convulsionó con violencia; reduciéndola a una muñeca de carne en los brazos del hombre—. ¡FUAAAHHHH!
—¡UOOHH!
Natsu la apretujó contra su cuerpo, liberando su ansia en lo más profundo de la pelirroja. Con cada pulso de su miembro ella liberaba una buena cantidad de jugos amorosos con una expresión orgásmica en su rostro; Natsu sonrió con sorna al comprender que la había dejado fuera de combate, liberándola finalmente y dejándola caer sobre la alfombra sin preocuparse por su salud: Ya que la mirada de satisfacción de Erza daba a entender que todo estaba bien. Sin agitación alguna se dejó caer.
—Vaya~ vaya~ La has arruinado —la albina pronunció con una suave voz, mientras acariciaba la cabellera color salmón, dejando que el hombre descansara entre medio de sus piernas.
Natsu permaneció tumbado en el suelo, con su espalda apoyándose en la parte inferior del sofá mientras era mimado por su mujer. —Pero a ella no parece importarle, más bien creo que adora que la haya arruinado.
Mirajane asintió estando de acuerdo con esa afirmación, internamente compartía ese sentir con la pelirroja. Ella y su hermana -y otras cuatro más- amaban hacerlo con él. —Realmente eres sorprendente, Natsu. ¿Acaso Tu libido no tiene fin? Ni con siete mujeres quedas satisfecho, es que eres una especie de Dragón Maniático Sexual Imparable Libidinoso… ¡Ves, te lo dije! —exclamó con reproche y un tono juguetón; ya que con sus habilidosos pies se las ingenió para conseguir que el mini-dragón se irguiera orgullosamente. La mujer sonrió de lado, sin poder evitarlo se relamió los labios y aumentó la velocidad del foot-job.
—Mirajane, dejando de lado mi gusto por las mujeres y mi extraordinario libido, tú no te quedas atrás: Siempre estas deseosa de continuar, una y otra vez… además ahora que recuerdo fuiste tú la que me tentó con ese cuerpo de infarto que tienes.
Mirajane se bajó del sofá y sin demora alguna llegó hasta lo que su cuerpo deseaba. —Así que, en conclusión yo soy la culpable de que este niño bueno —sin prisa acercó su dedo índice al pedazo de carne, limpió y degustó con lentitud los vestigios de la faena con la pelirroja —ah~ sea ahora un niño malo —con esas últimas palabras y un asentimiento de Natsu, Mirajane se hizo responsable de sus actos. Con su mano derecha masajeó los testículos mientras se comía a Natsu, dejando que el intenso sabor intoxicara su mente, después de varios minutos sintió varias pulsaciones en su boca, paroo la felación y con una mirada seductora provocó a Natsu:
—Natsu~
La simple mención de su nombre, acompañado de un tono dulzón, hizo que el mencionado abriera los ojos.
—Mi conchita~ quiere~ tu jugo~ de bebé~
Natsu tragó sonoramente, ver a Mirajane recostada sobre la espalda de Erza, con sus dedos abriendo su intimidad y con la respiración errática, adornado su rostro con un suave rubor y los ojos celestes opacados de deseo… y con semejantes palabras… "Joder, Mira siempre saca lo mejor de mi" le bastó apreciar la sonrisa coqueta de la albina para comprender que estaba a los pies de semejante diosa. "Bueno… no me puedo quejar…". —Ajem. Los deseos de mi señora, serán cumplidos sin dilación alguna.
Natsu se aferró a la delgada cintura de Mirajane y la penetró con suavidad, demostrando todo el amor que profesaba por ella. Las piernas esbeltas de la albina se enrollaron alrededor del hombre, con la intención de no liberarlo hasta que él haya cumplido la promesa. Dulces gemidos fueron las expresiones de cuanto disfrutaba la mujer, mientras el hombre de dulce y amoroso cambiaba a una bestia de deseo ilimitado. Entre besos y caricias, la velocidad y ferocidad de las embestidas aumentaron, sin siquiera percatarse de que habían cambiado de posición, lo hacían como posesos; se encontraban tan perdidos en sus propio mundo que no se percataron que Erza se masturbaba furiosamente al observarlos.
—¡Natsu, te amoooo~! —con la voz quebrada Mirajane vocifero de alegría, con las piernas abiertas estaba sentada en el regazo del hombre, mientras subía y bajaba al capricho del pelirrosa. Con el cabello alborotado, las mejillas sonrosadas y la mirada perdida en el techo, se aferró al cuerpo varonil, dejando que Natsu se amamantara de esos deliciosos malvaviscos mientras daba una última estocada, llenándola por enésima vez en esa madrugada; Mira fue incapaz de contener la gran cantidad de semen en su interior, algo que Erza aprovechó y codiciosamente chupó hasta la última gota que se escurría de la albina, tanto era su deseo que metió su lengua en busca de más elixir. Inevitablemente llevando a La Demonio a otro intenso orgasmo, con la anatomía del hombre liberada, Titania se engulló la virilidad y empezó a subir y bajar.
—¡! ¡JODER! "Maldición acabo de correrme y ya estoy empalmado… supongo que Mira tiene razón al decirme Dragón Insaciable… bueno, uno más antes de que salga el sol, no le hace mal a nadie" ¡Perra! ¡Te voy a dar, hasta que te rompas!
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Natsu pasó un brazo por debajo de las piernas y el otro por debajo de la espalda media de Erza, sin esfuerzo alguno se irguió, Erza casi parecía una muñeca sin vida pero el suave respirar demostraba que aún seguía con vida. Natsu pudo ver de reojo a Mirajane bostezar sonoramente, señal de lo cansada que se encontraba.
—Vístete, regresaremos a casa para que descanses. Y si, también te llevare en brazos, así que no estés celosa.
Natsu se adelantó a las palabras de Mirajane, haciendo que la mujer se ruborizara por haber sido pillada, iba a negar esa declaración pero Natsu se retiró. Sin otra opción, empezó a buscar su ropa "Tsk. Alegremente traje otro cambio de ropa" se dijo al examinar lo destruida que estaba su braga de encaje.
Natsu con una extensión de «Sucuropendra» giró la perilla, y maldijo internamente al ver a Siegran tendido en la cama. "¡Por mis mil demonios! ¡tengo a este tipo aquí! Es una pena que no haya podido completar mi plan, pero supongo que ya habrá tiempo para ello" sin demora alguna su sombra consumió al durmiente peli-azul. "¡No! ¡Definitivamente no! ¡Aun no destruiré este lugar!" aguantándose las ganas de realizar una locura, depósito a Erza en la cama.
Justo cuando la luz del alba iluminó la habitación, ella había despertado al sentir que la sensación reconfortante la abandonaba. Sin un ápice de duda, Erza lo besó por primera vez. Ambos sufrieron un escalofrió por el simple roce, pero no se separaron. Fue un beso suave y prolongado, que desbordaba sentimientos que no podían ser expresados con palabras, un beso libre de deseos mundanos. La lujuria de la pelirroja había sido saciada durante toda la noche y gran parte de la madrugada; y Natsu había matado su hambre por la mujer. El beso concluyó, y Erza sonrió con dulzura.
—Natsu, te has sonrojado.
El hombre volteó la mirada avergonzado, rascándose la mejilla. Erza rio con ligereza y tomando su mano, lo calmó. Estuvieron sumidos en un silencio reconfortante, mirándose mutuamente. Natsu sonrió con picardía. —Vaya~ ahora ya no hay un 'Master Woof~'. ¿Qué paso con mi linda perrita?
Con un «poof» el rostro de Erza se coloreo de un rojo intenso, casi parecido al escarlata de su cabello. Con la sabana ocultó su rostro avergonzado, recordando lo que habían hecho algunas horas antes, como ella sin pudor alguno se entregaba en cuerpo y alma.
—Jajajaja. Ahora que lo recuerdo, también hubo varios 'Oink~, oink~' y algunos 'Nya~, Nya~' —ahora que la avergonzada era ella, Natsu dejó las cosas en un empate.
—Tonto. Es vergonzoso —musitó.
—Jajaja. Para nada es vergonzoso, después de todo son tus verdaderos sentimientos. Bien, cambiando de tema: Sera mejor que descanses, es una orden. Además, vendré esta noche, para seguir dándote la lechita que tanto te gusta.
—¡Tú! —Erza tomó lo primero que tenía a la mano y lo lanzó, ya para ese momento Natsu se había escabullido fuera de la habitación. La almohada impacto contra la puerta, Natsu entreabrió la puerta y asomó la cabeza.
—¡Pero bien que te gusta! ¡Golosa!
Así como apareció, desapareció, justo a tiempo para salvarse de la lámpara que se estrelló contra la puerta.
Erza dio un vistazo rápido a la habitación, y sin querer se puso a pensar en su futuro al lado de Natsu. "Lo primero será arreglar las cosas con Siegran" se dijo "ahora que me convertí en parte de los Dragneel, no quiero que otro hombre me toque, soy de Natsu y de nadie más". Sonrió con tranquilidad; de un modo u otro, cumplió con su anhelo. Se tumbó en la cama, con la intención de cumplir la orden y esperar con ansias la noche. "Ese tonto… realmente me ha convertido en una pervertida".
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—Natsu.
—Dime.
Mirajane lo interrogó mientras era llevada en brazos, tal como él había prometido.
—¿Qué hiciste con Siegran? Independientemente de lo sucedido con Erza, él es alguien de Fairy Tail. Y fue tu amigo durante muchos años.
—Discutimos. Peleamos. Vencí. Y lo deje incapacitado —. Natsu dijo lo sucedido, sin darle importancia al asunto, como si fuera un asunto banal.
—¡Incapacitado! —Mirajane no ocultó su sorpresa, conocía el nivel de Siegran, y aun así Natsu se dio el lujo de incapacitarlo, no pudo evitar preguntarse internamente por el nivel actual del pelirrosa, pero prefirió que el hombre continuará.
—Tengo una buena razón —trató de excusarse, recibiendo una mirada de reproche como respuesta—. No me veas así, te lo explicaré cuando veas Oberon's Forest.
—¿Eso qué es?
—Yare yare. Eso es una sorpresa, para todas ustedes. Así que se paciente —la sonrisa de Natsu quitó cualquier intención de seguir con el interrogatorio. Mirajane bostezó sonoramente, rindiéndose a la calidez. Desbordando un aura rosa a sus alrededor.
A medida que avanzaban, las miradas indiscretas no se hicieron esperar, en cada lugar que pasaban, los espectadores quedaban boquiabiertos. Muchos se tallaron los ojos, para alejar cualquier atisbo de sueño: «¡Mirajane 'La Demonio' Strauss y Natsu 'El Cuarto Maestro' Dragneel: Son pareja!», varios atónitos comentaban entre ellos el cambio radical de una mujer cuando se enamora. Esa noticia corrió como pólvora, poniendo en tela de duda el viejo rumor sobre el «Harén del Joven Maestro». Las señoras recordaban viejos tiempos, mientras reñían con sus maridos por dejar de ser románticos y atentos con ellas.
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Natsu se hacía cargo de los pormenores que conlleva su puesto, con una sonrisa suave recibía a los miembros que poco a poco iban llegando; y de igual manera despedía a aquellos que se embarcaban en una nueva aventura. Detrás de la barra, cocinaba y servía platos sencillos pero sabrosos; bromeaba y conversaba con los demás magos; y se encargaba de las misiones, informes y alguno que otro papeleo. Siempre siendo apoyado por Lissana y otras personas más. La razón de que el maestro de gremio fungiera como mesero, cocinero, barman, encargado y muchas cosas más, esa razón era desconocida para casi todos, excepto Cana.
Sentada en una mesa alejada, la morocha miraba con atención la sonrisa falsa del pelirrosa. Como atentamente atendía a cada uno que se acercaba para el almuerzo, sin dejar de verlo dio un buen trago de su bebida predilecta. Recordando esa pregunta realizada hace algún tiempo y la respuesta que obtuvo de Natsu:
"Cana, lo que hago es simple egoísmo. Sin una sola pizca de altruismo… he cambiado y ya no hay vuelta atrás"
En medio de su pensamiento, por el rabillo del ojo, pudo ver a Erza. El caminar raro, el sutil sonrojo en sus mejillas con sólo ver al maestro y esa aura de felicidad que desprendía la pelirroja le dio a entender todo lo que necesitaba comprender. "Jujuju. Suertuda, mi amo le dio sabrosura durante toda la noche. Y a mí, me dejó friendo espárragos. Ahh~ pobre de mí. Ni recompensa, ni nada de nada."
—¡Otra ronda más¡ ¡Master~!
Como si hubiese visto el futuro, Natsu ya tenia preparada una jarra de cerveza en la mano. Y con asombra velocidad, ya estaba frente a ella.
—¡Master~! —usando un tono infantil, infló sus mejillas—. ¿Y mi recompensa? Sólo un vistazo, para darse cuenta que le diste shaka~ shaka~ hasta la madrugada —como si fuera una niña pequeña, hizo un berrinche. Manoteando sobre la mesa mientras Natsu colocaba la jarra, al ver su bebida, de varios tragos se terminó el contenido. —¡Puah~ la cerveza es lo mejorrr~! No necesito nada más —lo último lo dijo en un susurro casi inaudible.
Natsu rodó los ojos. "Joder. Sin querer, terminé siendo un hombre muy solicitado" pensó, mientras varias miradas llenas de envidia lo apuñalaban aunque a él nada de eso le afectara. —Cana, así que la cerveza es mejor que yo. Entonces no te afectara que te mande a una misión por un par de semanas ¿verdad?
Natsu se carcajeó, viendo como el color rojo característico de la borrachera era reemplazado por un azul característico del miedo.
—¡EH! ¡No! ¡No! ¡No! ¡Eso absolutamente no!
Cana negó rotundamente, la simple amenaza bastó para eliminar en cierto grado la borrachera. Natsu se acercó a su oído, haciéndola suspirar,
—Iré a Fairy Hills a eso de las siete, iremos a un buen lugar así que ponte sexy… más sexy de lo que ya eres.
Justo a tiempo Natsu fue llamado desde otra mesa, sonrió internamente al ver de quien se trataba. —Cana, te hare pasar una velada inolvidable —finalizó—. ¡Voy!
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El comensal limpió el sudor de su frente, alternaba su mirada entre cierta mujer, sus manos y el vaso de agua que tenía en frente.
Natsu con plato en mano, se estaba cansando de la situación, pero como buen amigo decidió tomar la iniciativa. Primero observó en la dirección en que el muchacho nervioso miraba, la iluminación llegó con un «¡Oh!» y una sonrisa burlona. —Alzack, no se nota que te gusta Bisca.
—¡EH!
Con un sonido estrepitoso el vaso de agua cayó al suelo. Y Alzack intentó ocultarse bajo el sombrero, cuando involuntariamente atrajo la atención de su musa.
"Yare, yare. Esto puede ser divertido" —Alzack, tranquilízate. Ya que si sigues así, tendrás que comprar el set completo —dijo, mientras limpiaba el destrozo. Podría utilizar magia «Arca del Tiempo» para reparar el daño pero eso sólo mal acostumbraría a los demás.
—Lo siento…es solo que…
—No sabes como acercarte y cambiar esa relación de amistad por algo más —dijo, adivinando el pesar del pelinegro. Natsu tomó asiento.
Alzack miró perplejo a su homónimo, pero recordó que su compañero pasó por una situación igual con Erza. Indeciso, decidió actuar. —Puedes ayudarme.
"Pensé que jamás lo pediría" pensó. —Claro, pero estas dispuesto a hacer todo lo que te diga —rodó los ojos al comprender que el hombre no respondería fácilmente—. Piénsalo, puede que aparezca un hombre que se gane su corazón. Y entonces ya no podrás hacer nada, ¿estás seguro de eso?
—Yo-
—Hablemos mañana, ahora tengo que atender un asunto con Jii-chan.
Natsu interrumpió la posible respuesta, al ver entrando a Makarov por la puerta del gremio. El anciano lucia más calmado antes de que se fuera del gremio, había logrado aceptar la muerte de uno de sus hijos. Aunque la sonrisa jovial abandonó su rostro.
—Jii-chan. Ha pasado un tiempo, pensé que te habías ido de juerga con Bob.
El susodicho esbozó una sonrisa ligera. —Te mando saludos Ichiya, quiere saber cuándo le guardas tiempo para una cita casual.
Un escalofrió recorrió la espalda del pelirrosa, para después soltar una carcajada. —Jajajaja. Al final salí perdiendo, es bueno verte de mejor ánimo, viejo.
—Bueno, a Gray no le agradaría verme con los brazos caídos. Tenemos que hablar.
—Claro, llevare un par de bebidas y algo para picar.
Durante un par de horas, el par de hombres se dedicaron a beber mientras conversaban sobre lo sucedido en la ausencia del mayor. Natsu relató lo que todo el gremio conocía:
—Después de haberle contado a Siegran lo sucedido con Gray, él me dejó fuera de combate. Su comportamiento extraño llamó la atención de Macao y Wakaba; hoy en la mañana, ellos me informaron que al parecer Siegran conoce la identidad de los asesinos, pero él los dejó fuera de combate y cuando despertaron Siegran se había marchado con rumbo desconocido.
La conversación siguió con especulaciones sobre Siegran, los motivos que lo llevaron a salir huyendo del gremio. Una posible venganza era la respuesta más obvia. La conversación se movió hacia el mago santo: José Porla 'El Fantasma', maestro de Phantom Lord.
—José, derramó muchas lágrimas por la pérdida de Juvia. Nunca llegue a pensar que José veía a sus magos como hijos, al igual que yo. Sentí mucha lastima por él, pero preferí dejarlo solo.
Makarov compartió sus impresiones con el joven maestro; Natsu pensó que la actitud de José no encajaba con la descripción que le había dado Juvia, así que supuso que algo iba mal, prefirió no decirlo en voz alta y guardó ese pensamiento cuando Makarov le informó sobre otro aspecto.
—Natsu, la reunión del consejo de maestros de gremio será en una semana. Haz que me sienta orgulloso.
—Claro Jii-chan. Hare que Fairy Tail siga siendo un gremio respetado.
El día transcurrió sin ningún percance mayor. Natsu creó algunos clones para que hicieran cargo de diversas cosas: El entrenamiento de Minerva. Compras con Mirajane y Lissana. Estudio e implementación de magia al lado de Levy.
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—Es-esto es… ¡Asombroso!
Natsu sonrió complacido, feliz de ver la reacción de Cana. La morocha lucía un vestido blanco de una sola pieza, el cual se ajustaba a cada curva de la mujer; para rematar un collar dorado con piedras preciosas incrustadas embellecía su escote. Una diadema adornaba sus hebras castañas, y un sutil carmín cubría sus deliciosos labios. Antes de que Cana preguntara, Natsu respondió:
—Jeje. Nada menor a esto sería una recompensa adecuada para mi adorable Cana —aunque quisiera haber dicho putita, el lugar no era el adecuado para ese comportamiento. Irradiaba un aire de poder, atrayendo la mirada de cada mujer que pasaba cerca. Ofreció su brazo, y Cana lo aceptó apretando su pecho contra él.
El lugar era 'Galaxy Place', un restaurante con alta popularidad entre los nobles de Fiore. Solamente la entrada del lugar estaba adornada con pilares de mármol blanco, y varias esculturas de bellísimas doncellas formaban un arco para los invitados. Las mesas del interior se encontraban divididas de tal manera, que ningún comensal se perdería del acto artístico del día. Y el techo era el que otorgaba el nombre al lugar, con magia desconocida, estaba adornado por un cielo estrellado sin importar si fuera de día.
—Natsu Dragneel —pronunció en el vestíbulo. El metre con un rápido vistazo a la carta de reservación, afirmó.
—Dragneel-sama, Alberona-sama, por favor síganme.
Con una pequeña inclinación, el metre les dio la bienvenida. Con toda la profesionalidad posible, los llevó a una mesa para dos. Natsu, raramente demostraba ser todo un caballero, acomodó la silla de Cana para que ella se sentara.
"Nunca llegue a pensar que vendríamos a este lugar… gracias al cielo que compre este vestido, no quiero imaginarme que hubiese sucedido si vistiera normalmente". Cana, con un tenue rubor, y siendo un manojo de nervios, trató de disimular su nerviosismo con un control absoluto sobre cada acción, pero parecía un robot. "¡EH! ¿Por qué hay tantos tenedores y muchas cucharas? ¡No! ¡Voy a meter las patas!"
—Cana, no te preocupes y cálmate. Quiero que disfrutes esta cena.
Natsu sonriendo acarició la mano de la morocha, transmitiéndole seguridad y afecto. Ella asintió y devolvió la sonrisa. "Él realmente puede confortarme, a pesar de todo es un gran hombre" pensó para sí misma. "¿Qué dirá Gildarts cuando le diga sobre nosotros?"
—La especialidad del cheff.
Los platillos culinarios fueron servidos, y un delicioso aroma fue liberado. Cana no pudo evitar preguntarse cuánto dinero había desembolsado Natsu para tanto lujo. Un jugoso trozo de carne, bañado en salsa blanca y papas horneadas al lado, fue el primer platillo.
"Vaya, me alegro haberme convertido en el maestro". Con las responsabilidades aceptadas también le acompañaba una remuneración económica apropiada.
Cana sutilmente miró la mesa vecina, para averiguar cómo se las ingeniaban para utilizar tantos cubiertos. "¿Y Natsu?". La morocha casi desencaja su mandíbula por la sorpresa, el pelirrosa con toda la elegancia posible o como si fuese todo un experto, maniobraba los variados instrumentos. "Eso no es posible. ¡Nunca pensé que Natsu comiera como la alta alcurnia! ". Ahora, para Cana, Natsu estaba bajo una nueva luz. Sin más, copió los movimientos del pelirrosa. La carne tierna se deshizo en su boca, la sutiliza de cada ingrediente explotó en boca. Un mundo de sabores.
•••
La cena fue la cosa más maravillosa que Cana había experimentado en su vida, el dulce sabor de «Elixir» era una bebida que nunca antes había probado. El exquisito postre «Mont Blanc», sólo pensar en ello hacia que su boca salivara. Y cada delicatesen era algo que la plebe no probaría en su larga vida.
Ahora la pareja caminaba alumbrados por lámparas flotantes, la mujer tomada del brazo del hombre sonreía alegremente.
—Natsu~ la velada fue maravillosa.
—Aún no ha terminado, hay que cerrarlo con broche de oro. ¿Lo hacemos al aire libre? ¿O prefieres un trio con Erza?
Los ojos de Cana se nublaron de deseo y una sonrisa expectante adorno su rostro. Su vientre bajo se estremeció. —Quiero jugar con Erza.
La sonrisa ladina se extendió por el rostro del hombre. —Cana, sin duda alguna, mañana no podrás caminar correctamente.
Esa noche la casa de Erza se llenó de alaridos llenos de éxtasis, la cama cedió por la salvajada del acto. Erza fue la carne en medio del sándwich. Y como el día anterior, las cosas terminaron a altas horas de la madrugada. El lazo de amistad entre Cana y Erza fue fortalecido. En Thousand Flowers sucedió algo extraordinario, en la madrugada de un día normal, la residencia Rose amaneció hecha cenizas.
FIN DEL CAPITULO
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[Rincón informativo]
«Disgregare of Corpus»: Permite que el usuario divida su cuerpo cuantas veces quiera, además el poder es repartido de forma proporcional entre los clones y el usuario. Lo cual conlleva una carga anormal para el joven, por eso, Natsu prefiere mantenerlo en cuatro clones, aunque el entrenamiento y el uso continuo está expandiendo ese límite. La frase en el cuello de cada uno termina con un número, siendo el 0 para el original, y los demás según el orden de creación. La frase significa: 'No puedo vivir contigo, ni sin ti'.
«Camino celestial»: Es una habilidad -hereditaria-que permite acceder al mundo de los muertos, pero el tiempo de preparación es inmenso además al no ser una magia de uso rutinario su cuerpo no está acostumbrado al empleo de la misma. Gracias a esa magia pudo combatir con Mavis, obligando durante un par de horas al alma de la loli rubia a adquirir una forma tangible (Algo que Mavis puede hacer a voluntad, pero después de ser dañada con Camino Celestial ya no fue capaz de manipular la intangibilidad de su forma etérea).
Las espadas que él «Rey de Espadas» ha usado hasta ahora son:
Youtou: Shinpuu Shourai (Espada de la calamidad: Ascensión del viento divino).
Youtou: Tenchu (Espada de la calamidad: Retribución divina) Nombre usurpado de GinTama.
Youtou: Hoshikudaki (Espada de la calamidad: Rompe estrellas) Nombre usurpado de GinTama.
Youtou: Tenma Koufuku (Espada de la calamidad: Bendición de las tinieblas) Nombre usurpado de Saint Seiya.
Las espadas que él «Natsu» tiene en su poder son:
Youtou: Shiro Yasha (Espada de la calamidad: Demonio Blanco). Se puede pensar que su atributo de combate es el viento, pero realmente es gravedad.
Youtou: Tenbuhourin (Espada de la calamidad: Tesoro del cielo). Espada con la forma de Excalibur de Fate Stay Night. Basado en la habilidad de Shaka de Virgo.
¡127 REVIEWS!
Jajajaja, soy feliz por cada review. Me muero de ganas por leer sus impresiones, dudas y cualquier cosa que escriban. A ti, mí apreciado lector, te dejo las siguientes preguntas:
¿Qué tal la pelea de Natsu y Siegran?
¿Qué te pareció las nuevas habilidades del pelirrosa?
¿Fue una buena idea el sometimiento de Erza?
¿Qué les espera a Dos y Lucy en busca de Dokuro Kai?
¿Por qué cuando la reina de Corazones se recupere, será demasiado tarde?
¿Los planes de Natsu saldrán como él quiere?
¿Querías leer el trio de Cana y Erza?
Siguiente capítulo: El encuentro entre Natsu y el consejo de Era. ¿Cómo será el encuentro con Lullaby y Erigor? Ah. Oberon's Forest sera revelado. Y se abrirá el telón para la guerra entre dos magos santos.
Agradezco a cada uno por:
Follows 86
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IMPORTANTE
A favor de la Campaña 'Con voz y voto'. Un favorito no expresa en ningún modo lo mucho que te puede gustar una historia.
Creo que para el autor siempre es satisfactorio leer las apreciaciones de la gente que lee uno de sus escritos. No los estoy exigiendo, para nada, pero no cuesta más de un minuto (creo), dejar un comentario sobre que te pareció. Esto no sólo nos motiva, sino que nos ayuda a mejorar cuando nos hacen ver en que fallamos para no volver a cometer el mismo error; siempre con el respeto y la buena onda que esto implica.
IMPORTANTISIMO
Este año emprenderé un gran proyecto en mi vida. Por eso, decidí borrar I.D. y dedicarme a solo esta historia. Si, si seguiré escribiendo. Demorare, pero ya están acostumbrados a la larga espera -perdón por eso-. Feliz inicio de año, deseo éxito en cada actividad que emprendan. Nos leeremos en la siguiente ocasión.
