Perdónenme la vida por actualizar hasta ahora, los veo abajo!
Los Juegos del Hambre y su continuación son de Suzanne Collins, no míos yo solo quise alargar el final.
En el momento que tomo la decisión comienzo a dudar de ella. ¿Quiero ver a un Gale encarcelado? Sencillamente: ¿Quiero ver a Gale? ¿Seré capaz de ver esa realidad sin temblar, sin condenarlo, sin matarlo? ¿Seré capaz de enfrentarme al futuro de mi hermana sin hundirme? Veo los ojos de Peeta, siento los míos abrirse desmesuradamente y él entiende antes que yo que necesito espacio, por lo que suelto su mano, retrocedo poco a poco, comienzo a correr y sin pensar y solo noto que le he dado la espalda cuando el contacto visual con él se ha roto.
Comienzo a correr por lo que antes fue la Pradera y recuerdo los cuerpos que Thom y sus compañeros se encargaron de levantar. Me encuentro temblando en la roca que compartía con Gale, pensando en él, en ella, en ese momento que lo vi atrapado por el Capitolio y sus deseos de muerte. ¿Cómo serán estos momentos para él? ¿Merece que esté pensando en él? ¿Acaso él pensó en las personas que mataría cuando estaba haciendo la bomba? Sí lo hizo -y estoy segura porque fui yo quien le hizo hacerlo, le recalqué lo inhumano de su bomba -¿le importó? "tú puedes, Catnip, sabes cazar." Puedo escucharlo decir eso, decir también que no cree que exista mucha diferencia entre un animal y un ser humano. Puedo escuchar mi corazón latiendo al verlo, verme sonriendo en los bosques junto a él, puedo recordar sus labios sobre los míos…
No estoy segura si es por el recuerdo, la idea de haber besado a alguien que en este momento odio un poco más que a Coin o el olor a alcohol que solo la casa de Haymitch puede desprender pero vomito, arcada tras arcada me convulsiono un poco más , sintiéndome estúpida, enojada, muy enojada. ¿Cómo llegué aquí y cuánto tiempo ha pasado? No lo sé y en parte no me importa, pocas cosas lo hacen en este momento.
-Si me preguntas a mí, creo que te tardaste en reaccionar a la noticia. – cuando alzo la cabeza puedo ver a Haymitch viéndome directamente con una expresión que no logro conseguir descifrar.
-Lo odio.
-Lo sé.
-Entonces ¿Por qué Peeta quiere que lo vea? ¿Por qué quiere que lo salve?
-Porque a diferencia de nosotros, Peeta perdona. Peeta es mejor que todos nosotros juntos y lo sabes, preciosa.
-Lo sé, lo sé "ni porque viva cien vidas podré merecerlo", lo sé, Haymitch ya me lo has dejado en claro demasiadas veces.-él ríe cínicamente mientras camino tambaleándome a su lado.
-No es eso, preciosa, te tomaste muy en serio eso ¿te das cuenta?-
-Es que es verdad.
-¿Y tú no vales nada?
-No, yo nunca quise ser el Sinsajo, no sé cómo todo esto se convirtió en mi responsabilidad cuando lo único que yo quería hacer era salvar a mi hermana, después a Peeta. Jamás pensé en Panem, siquiera en el Distrito… Gale sí…-
-Sí, ese muchacho sí que tenía ideales- en ese momento saca un pequeño termo metálico y bebe de él- pero definitivamente-
-Definitivamente era un cabezón estúpido sin respeto alguno por las vidas que esos malditos ideales se llevaban de por medio. Irónico ¿no lo crees?- cuando termino de escupir la descripción tomo el termo de sus manos, las cuales gracias a la sorpresa la sueltan, pero descubro algo muy distinto a lo que esperaba:- ¿Agua?- digo escupiéndola gracias a las náuseas que me crea.
Él se encoge de hombros mientras dice:- ¿Qué esperabas?
-¿Licor? ¿Vodka? ¿Ron? Cualquier porquería que compitiera con el olor de tu casa.
-Agradécele a nuestro querido Distrito 13 ¿o debería de decir Nuevo Capitolio?
-¿A qué te refieres?- pregunto completamente desorientada.
-¿Quién creías que se coronaría en el Nuevo Capitolio? ¿El 12?- ese comentario me produce una punzada de dolor- No corazón, esa es la misma razón por la cual cuando mataste a Coin, quedaste exiliada, ya no solo era la Presidenta del 13, sino de todo Panem.
-Ella se lo ganó a pulso- digo ácidamente.
-Eso no lo pongo en duda, primero te quiso matar y después mató a tu hermana pero no solo eso sino que lo hizo por medio de tu mejor amigo… ¡Ah claro! Y cuando te quiso matar era por medio del amor de tu vida ¿doloroso, no es así?
No sé si lo hace apropósito o simplemente no se da cuenta, pero cuando me ve doblada del dolor con lágrimas recorriendo mi rostro, parece apiadarse de mí y tomarme en brazos cual bebé recién nacido. Apoyo mi cabeza en su pecho, por lo que escucho siguiente me retumba por el cráneo:
-Lo siento, preciosa, pero a lo que voy es: Gale fue una más de las herramientas en todo esto, así como tú, así como Peeta, así como yo.
El dolor es tan grande que después de esa declaración solo puedo sollozar más y más fuerte, llorando como si se me fuera la vida en ello. Olvido todo, me deja de importar el olor o las náuseas, solo recuerdo la trenza rubia mancharse de rojo, las llamas envolviendo mi cuerpo, a Peeta sin respirar en una arena, a mi padre con la sonrisa de lado antes de irse a la mina por última vez, a mi madre sin vida debajo de las mantas e inmediatamente la comprendo y yo misma me entrego a ese dolor por todos y cada uno de los momentos en los que no lo hice ya sea por las cámaras del Capitolio, por evitar que los agentes de la paz nos llevasen al orfanato, por las personas del Distrito 8 en el hospital viéndome como si fuera le esperanza, por Finnick, por Prim.
-Haymitch, ¿cómo puedes? ¿Cómo pudiste vivir todos estos años sin nadie a tu lado?- digo esto mirando al vacío, con la voz rota después de tanto llanto y puedo sentir sus músculos tensarse.
Tose un poco antes de responderme pero cuando lo hace me dice fríamente- Hay algo que no viste en las grabaciones porque no sé de qué manera los Vigilantes no lo grabaron, pero Maysilee me hizo prometer algo-vuelve a toser gracias al gran nudo que tiene en la garganta mientras me deposita en el pasto, en el cual él mismo se echa- sencillo: evita que mi familia muera. Lo dijo en su lecho de muerte, cuando la sangre ya brotaba de su garganta, verdadera razón por la que cuando mis intestinos se estaban saliendo de mi cuerpo, seguí luchando, porque sabía que ella tenía una hermana y esa hermana si llegaba a esas arenas, sería mi labor sacarla de allí.
"El problema recayó en el hecho de que esa querida hermana, al verme pisar la estación no solo me gritó, arañó y deseó la muerte, sino que decidió darme la noticia que me esperaba: mi familia y mi novia en ese entonces estaban muertos. Lo dijo cruda y directamente sin importarle nada y así fue como yo me olvidé de ella por bastante tiempo, hasta que en la siguiente cosecha recaí en mi error y la recordé a ella, por un segundo, cuando Effie sacó el papel de la urna femenina mi corazón se detuvo, llenándose de odio y rencor. Como bien sabes no salió ella, sino que mi primera tributo, una chica de 14 años con rizos oscuros y mirada nerviosa.
En ese momento me di cuenta de que aunque ya no tenía a mi familia conmigo, otra familia había quedado a mi cargo, realmente bastantes más, por lo que cuando el pequeño y joven Undersee comenzó a subir de rango comencé a comentarle lo bella y hermosa que era la hermana de Maysilee y funcionó de maravilla, siendo sinceros, por lo que la última cosecha en la que el nombre de esa damisela debía de estar ya no estuvo.
Pero ¡Oh sorpresa! Esa bella damisela decidió tener hijos ¿a quién bigotes se le ocurre tener familia estando deprimida?- su manera de insultar me recuerda a alguien pero no termino de entender quién por lo que simplemente frunzo el ceño- pero ella lo hizo, así fue cuando vi por primera vez a Madge, viéndola por primera vez a ella después de tantos años, fue ahí donde comenzó esto- dice señalando el termo metálico- y simplemente muerte tras muerte parar parecía imposible. Así lo logré con una venganza, una promesa y mucho, mucho alcohol.
-Perdóname, Haymitch- cuando lo digo, mi voz es quebradiza, débil.
-¿Por ser tan testaruda, preciosa?- lo dice a manera de broma, y en parte aprecio eso.
-Por ser el fantasma de alguien tan querido para ti- sus ojos me perforan, esos ojos de Veta, no de comerciante.
- Preciosa, tú cambiaste las cosas junto con ese mocoso que tiene el alma pura aun después de haber sido torturado por el Capitolio. Porque ese sinsajo que usaba ella primero como insignia pero después tú convertiste en el símbolo de esperanza, eso, ese fantasma ya no me causa dolor, ya no me ahorca de culpa. Los primeros días en el 13 fueron un bendito infierno- ríe secamente- cada vez las pesadillas eran más vividas y Maysilee no paraba de reclamarme las muertes de tantos tributos, de la niña con rizos y mirada nerviosa, del niño que cojeaba, de los gemelos que fue uno tras otro, de todos esos años en los que no pasaban del baño de sangre pues estaban demasiado hambrientos o estúpidos como para hacerme caso. Ninguno realmente tenía un objetivo en concreto. – su voz es ronca y cargada de dolor- pero algo pasó, algo que me hizo querer salir de las nubes agobiantes que significan la sobriedad indeseada, decidiste ser el Sinsajo. Lo cual sencillamente significaba: no habrán más tributos, no habrán más muertes a mi nombre y aunque no pude hacer nada para salvar a los Undersee del bombardeo, solo ruego porque Maysilee me perdone. Así que si pido perdón, debo de dártelo también ¿no lo crees?- dice alargando un brazo y posándolo sobre mis hombros.
-¿Eso quiere decir que lo debo de perdonar también?- sabe perfectamente que me refiero a Gale a lo que responde:
-¿Recuerdas cuando se propuso unos Juegos del Hambre Capitolinos?- asiento- Dije que sí, por ti, por Prim, por Maysilee, por su familia, porque por mucho que desee un perdón eterno y completo también deseo que aquellas personas que lo merecen, dejen de estorbar en este mundo. Es tu decisión linda, si crees que él estorba, quítalo.
Me entiende y lo entiendo perfectamente, sin embargo la palabra estorbo y Gale simplemente no cuadran en mi cabeza. Por lo que me separo y digo:-Pero todavía tengo unos días de viaje en los cuales decidirme, ¿no lo crees?
-Entonces sí irás.
-Eso no fue una pregunta.
-Porque no necesita serlo. – se pone de pie y estira la mano hacia mí, es hora de regresar al mundo real. La tomo porque sé que hay alguien esperándome en esa realidad y esa persona merece la pena.
-¿Tú sabías del plan de Peeta?-pregunto antes de entrar a mi casa.
-Mucho más que eso, preciosa, pero te enterarás al último, como siempre- y ríe cínicamente. Yo solo frunzo el ceño, el aprieta mi brazo a manera de despedida.
-¿Si te pido que ignores ese último comentario, lo harías?- su voz me sobresalta y volteo de golpe, encontrándome con su cuerpo a escasos centímetros.
- ¿Por qué no me dijiste?- digo frunciendo el ceño ante el olor a manzana que no deja de desprender.
-Porqu—
-Sé porque, lo cual es peor porque no puedo estar enojada contigo- y antes de que se lo espere, lo beso.
Él ni corto ni perezoso abraza mi cintura y me lleva dentro. Cuando nos separamos acuna con sus manos mi cara, la cual seguramente está moteada y roja por el llanto y posa sus labios en mi frente –Ve a dormir, Katniss, mañana será un viaje largo- cuando habla del viaje me mira alzando las cejas como preguntando "¿sigue habiendo viaje largo?" a lo que yo asiento y digo:
-Vamos a dormir, que mañana tenemos un viaje largo. – tomo su mano, pero antes él dice:
-Falta algo importante.- me guía hacia el cuarto de Rosalina, en el cual ella no está y es cuando noto que no hay nadie en casa. Saca del cajón el libro de mi familia, por lo que sonrío y digo:
-Te acordaste.
-Jamás se me olvidó- pero antes de que pueda hacer algo, lo tomo y coloco en el lugar anterior- Vamos a dormir, Peeta.- él comprende y cuando mi cuerpo toca la cama inmediatamente se vuelve un ovillo acurrucado junto a su cuerpo, estoy hecha polvo y me espera una noche sin sueños.
Poco antes de llegar al Capitolio, al Nuevo, puedo notar desde un principio muchos cambios. Sentada como estoy en el tren puedo ver la silueta, completamente cambiada, dejando a la anterior artificial a manera de caramelo como un mal sueño. Mis ropas vuelven a ser diseño de Cinna, un bello vestido azul cielo corto junto arriba de las rodillas, suelto, de esas faltas que al voltear vuelan, con un escote en V pronunciado, dejando los hombros descubiertos y mi busto- casi inexistente- ajustado, nada al aire, pero todo en su lugar, Peeta no puede evitar chulearme y darme un beso. Al llegar, se me antoja lejano que en algún punto al bajar de este mismo tren, las personas nos aclamaron, nos vitorearon y nos amaron. Mientras antes gritaban mi nombre, ahora solo lo susurran como su fuese algo prohibido o peligroso.
Ya no me ven como la Tributo que viene divertirnos y morir bañada en sangre, sino como la Rebelde que los puede matar sin titubear, soy la hermana que mató a la presidenta. Mientras veo todas esas miradas, tan distintas, tan lacerantes, comienzo a desesperarme, volviendo a pensar en la genialidad del plan, sus ojos azules me buscan y me encuentran, nerviosa tal como estoy y sus manos siguen el ejemplo de sus ojos y al encontrar mis manos las une.
-Estamos juntos en esto, ¿recuerdas?- asiento, porque realmente recuerdo que a él muchos del 13 lo odiaron y tacharon de traidor, por lo que muchas miradas también está dirigidas a él. Justo cuando creo que todos desean nuestra muerte, llega mi equipo de preparación, ese que lloró por mi muerte y compartió mi victoria, sencillamente como Katniss Everdeen, sin el título de Sinsajo.
-Katniss, Katniss ¡Katniss, querida!- comenzaban a hacerse paso a través de las personas, eran como un arcoíris en medio de una tormenta de grises—Por aquí, ¡Yujuuu!- No sé si es su ropa la que me hace darme cuenta o simplemente tantos años de cazadora, pero observo perfectamente como un rebelde del otro lado de la estación en el tejado dispara hacia nosotros poco después de que yo tire al suelo a Peeta.
El grito sale de la garganta de varias personas, aunque sinceramente no lo escucho, ya que en mi mente todo pasa en cámara lenta. La mano de Venia estaba alzada, balanceándose de un lado a otro para llamar mi atención y es cuando yo lo hago que el disparo llega. No es a mí, ya que yo logro captar el movimiento segundos antes, por lo que he tirado a Peeta y a Venia, siendo ellos los más cercanos a mí. Los gritos salen disparados y la gente comienza a alborotarse de manera ordenada, mientras yo comienzo a pensar en lo que el sonido significa, ese sonido constante, un gemido casi animal que ruega por ayuda. Es Flavius.
Pero antes de que logre llegar a él, la mano de Peeta rodea mi muñeca, lastimándome de por medio. Sus nudillos son blancos de la fuerza aplicada y al ver su cara descubro que sus pupilas casi negras, repletas de memorias falsas, implantadas y de su boca sale un pequeño siseo que dice una sola cosa: mi nombre.
Antes de que pueda hacer algo, Haymitch taclea a un Peeta poseído y grita:
-Katniss, corre, ayuda al hombre- actúo bajo inercia y cuando llego con Flavius su sangre mancha mis manos, ropa y visión. Comienzo a temblar. Recuerdo que mi madre aplicaba presión en las heridas similares para evitar que la sangre manara, por lo que lo hago.
-Flavius, no nos dejes, por favor, no, no me dejes- veo como Octavia no para de hablarle, acunando su cara en las manos, mientras yo no para no de hacer presión. Dejo de sentir resistencia por parte de su cuerpo y veo justo el momento en el que sus ojos se apagan y dejan un vacío al cual Octavia le sigue rogando.
Lo siguiente ocurre como un borrón, comienzan a llegar agentes de la paz, que ahora portan otro tipo de uniforme detienen a Peeta, a muchos grises, se llevan a una desesperada Octavia, a una estática Venia y cuando llegan por mí comienzo a correr, alejándome de ellos, de todo lo que acaba de pasar, porque es una trampa más, porque si llego al otro lado de la arena los mutos se esfumarán…
Cuando despierto mi vestido, cuelga junto a mí, que estoy en bata blanca, en una cama de hospital y siento una punzada fuerte en donde la jeringa que me sedó administró el líquido. Intento moverme para poder saber lo que ha sucedido pero es Peeta el que me detiene con una mirada de culpa muy mal encubierta.
-Dijeron que era mejor que permanecieras aquí.
-¿Qué pasó?- mi voz es casi irreconocible.
-Te querían disparar, no se termina de saber quién pero se cree que rebeldes fieles a Coin. -Todo comienza a golpear mi cabeza y recuerdo la sangre, el siseo y el miedo.- Los agentes de la paz te sedaron, pero tu cuerpo al estar alterado reaccionó dejándote noqueada por más tiempo.
-¿Y t..?
-¿Yo? No hubo necesidad de sedarme, Haymitch se encargó de hacerme regresar…
-¿Flavius?- realmente no necesito preguntar, ya que sucedió frente mis ojos, sin embargo me gustaría creer por un segundo que la respuesta de Peeta será distinta. Cuando mira hacia abajo puedo entender que así no será.
-¿Estás bien?
-¿Cómo puedes estar preocupada por mí, cuando alguien murió en tus brazos, trataron… tratamos de matarte….-
-Porque sé que ese no eras tú-
-Perdóname, Katniss, juraba que ya había regresado, trabajé para-
-Katniss.- la voz de la comandante, Presidente Paylor, nos distrae al entrar- me disculpo desde este instante y te prometo que la investigación ya está en curso.
-Presidente- digo secamente.
-Basta de formalidades, soldado.
-Paylor- repito alzando la ceja- ¿qué sucedió?
-Fue un ataque, los hemos tenido bastante, en este "nuevo Capitolio" hay muchos inconformes, sino son los soldados de Coin, son los del 13, o los del 1. – se ve agotada- lamento mucho lo que acaba de suceder, lo digo en serio, Katniss.
-¿Existe algún riesgo si va al tribunal?- pregunta Peeta preocupado.
-No, yo misma seré su escolta si es necesario. Panem necesita entender de una vez por todas, su situación.
-¿Y esa es?- pregunta Peeta cauteloso.
- No somos los de antes, pero tampoco seremos el 13. La rebelión fue de todos.
-Pero pensé que tenías un plan para todos los Distritos, que todos tenían un delegado.
-Así es, el problema recayó en que muchos rebeldes siguen pasándose por el arco del triunfo esas autoridades.
-¿Y cuál es la solución?
-Limpiar las calles de personas como las que mataron a tu amigo el día de hoy, llevarlos a Corte y en base a decisión de todos deparar en su destino.
-Como con Gale.
-Y Beetee- añade,
-¿No es muy lento?- pregunta Peeta.
-Pues si tienes una mejor idea, dila que estoy abierta a opciones.
Recuerdo cuando, al llegar al Distrito 8 y ver el hospital, Gale le hizo una pequeña crítica acerca de tener a todos en el mismo lugar, a lo que ella respondió de la misma manera. No hay duda alguna que ella está dando lo mejor de sí, aunque eso no esté dando los mejores resultados, lo entiendo completamente, he estado allí.
-Entonces vamos de una vez- digo mientras desconecto todos los cables que están pegados a mi cuerpo, veo como Peeta quiere detenerme, pero entiende que no es momento de descanso, se acerca a mí y comienza a ayudarme.
-¿Estás lista?- sé que se refiere a las emociones que me atormentan, él también sabe que cuando asiento no es completamente cierto.
-Katniss, querida, tu vestido está lavado- entra Effie diciendo como si eso fuese lo más importante de todo, pero al verla puedo notar el dolor impactado en su rostro.
-¿De casualidad hay otra ropa que pueda usar?- y sin que pueda evitarlo me recorre un escalofrío al pensar en usar otra vez ese vestuario.
-Claro, claro, yo te traigo unos cuantos cambios en el tren, ahora vuelvo.- sin más, con un nudo en la garganta la veo partir. Cuando Paylor asiente a manera de despedida, devuelvo el saludo y la observo hasta que sale del pequeño cuarto blanco de hospital. Cuando no hay nadie más, me lanzo a sus brazos.
-Tranquila, Kat…-
-Pensé que te perdía. – la declaración me toma por sorpresa a mí misma y veo como él tampoco lo esperaba, el abrazo en el que nos envolvemos es fuerte, dulce y cargado de un sentimiento que sólo él y yo podemos entender.
-¿Está bien éste?- cuando Effie nos encuentra así, las lágrimas le salen sin permiso rodeando su cara. Haymitch sale detrás de ella y poniendo la mano en su hombro, ella se tira encima de él a llorar. De no saber la razón por la que llora, sería una escena bastante divertida.
Nos unimos a un abrazo casi familiar que me recuerda al tren de los Segundos Juegos a los que fuimos. No sé bien cuanto tiempo llevamos así cuando ella misma se separa y dice:
-Tenemos que mantener una sonrisa y la barbilla en alto ¿no es así? Venga, Katniss, te verás sensacional en este vestido.
Es negreo, elegante, con la falta a manera de tubo con una abertura en la pierna, en la parte superior es abombada y en los hombros es bastante similar al traje de Sinsajo que Cinna diseñó. Me parece una buena idea que recuerden quién soy para ellos. Lo tomo, decidida.
-Te sigues viendo hermosa, Kat.- dice eso cuando salgo, con el vestido pegándose a las pequeñas curvas de mu cuerpo, aunque se sigue notando la tristeza en su voz. Agradezco el cumplido, le ofrezco mi mano y salimos de allí.
-Katniss- escucho como Haymitch me llama por lo que me acerco.
-Cuarto 404- sin más, se va y Peeta regresa a mi lado. No entiendo a lo que se refiere hasta que, al entrar en la Corte comienzo a observar que antes de entrar al Tribunal hay cuartos, y nosotros nos encontramos en el 253.
-Peeta… - antes de que pueda terminar de entender todo, él responde:
-Dime.
-Tengo que dar un paseo ¿te molesta?- él frunce el ceño, niega y me suelta la mano. Comienzo a caminar y cuando veo como Haymitch se lleva a Peeta termino de entender el plan: ir al cuarto 404.
Escalera tras escalera, mi corazón comienza a latir más fuerte, mis pasos comienzan a ser más rápidos y mis pensamientos más enredados. Al llegar al 400, las dudas son más fuertes y estoy pensando seriamente en volver sobre mis pasos, sin embargo veo mi vestido, lo veo negro y me recuerdo qué es lo que ha pasado, la ira comienza a invadirme nuevamente, porque Flavius fue uno más, una muerte innecesaria y dolorosa.
404, el soldado me ve y está a punto de negarse cuando le digo:
-Soldado Everdeen, conocida como El Sinsajo y sino abres esta puerta mis mismas manos serán las que te matarán. –las palabras surten el efecto, pero antes de que pueda entrar, toma mi brazo y dice:
-Nuestro Sinsajo, yo estoy de su lado.
Sus palabras me dejan estática por un segundo, no por lo que dicen- que por sí mismas son intensas- sino que por la admiración y respeto con las que lo dice. Asiento con la cabeza y me adentro, sin saber exactamente lo que viene después.
-Hey, Catnip.
A diferencia del efecto anterior de la frase esta me deja estática y no termino de entender que me lanzado a atacarlo con toda la rabia que tengo hasta que mis uñas me duelen de tanto arañar, mis palmas de tanto golpear y mis nudillos comienzan a sangrar. Es obvio que él no se defiende ya que es del doble de mi tamaño y en dos segundos me hubiera detenido, pero no lo hace, no lucha y eso me enoja más siendo contradictoria ya que si lo hubiera hecho, mi rabia hubiera sido mayor. Ya no sé porque estoy enojada, simplemente lo estoy y no puedo parar de ver a mi hermana diciendo mi nombre, siento una vez más las llamas rodearme, pero esta vez son llamas de odio.
No, yo no soy Peeta, yo no perdono y menos a la persona que mató a mi hermana, porque él ya no es mi mejor amigo.
En algún punto mis brazos se cansan y bajan el ritmo, mis labios comienzan a gritarle, a decirle, a quejarse. Su cara pasa de la indignación, al enojo, a la culpa y al dolor. Y es cuando digo:
-Jamás te importó lo que esa libertad costaría- cuando él respondió:
-¿Y a ti te importó lo que tu vida costaría? ¿Pensaste en los tributos que mataste?- que yo vi, que después de todo ambos somos unos sobrevivientes, por lo que hiciéramos lo que hiciéramos o dijéramos lo que dijéramos, terminaríamos sacando cosas del otro y la discusión jamás acabaría. A lo que por último, con dolor por el Gale de los bosques, por mi mejor amigo pronuncio la sentencia hacia nuestra relación:
-No me importa lo que digas, jamás entenderás lo que es estar allí, lo que es que la persona que significaba tu lugar seguro matase a la persona que más amaste. Pero yo jamás sabré lo que es vivir sabiendo que soy una escoria y te deseo que la suerte, después de todo, esté de tu lado.
La última vez que veo a Gale Hawthorne a solas, su cara está pintada con dolor, un dolor íntimo que solo el amor puede otorgar y él me ve con una determinación y tristeza que parecía en ese momento eterna.
Holi!
Ok, lo lamento mucho, sé que tardé mil años, pero en verdad perdónen, las fiestas y todo me mantuvieron atada de manos.
Espero que hayan disfrutado del capítulo de la misma manera en la que yo lo hice escribiéndolo ¿Qué opinan de la trama? No me odien las personas que aman a Gale y créanme que me costó muchísimo trabajo matar a Flavius, pero sinceramente, creo que era necesario.
Antes de irme quiero hacerles una pregunta ¿creen que lleguemos a los 100 reviews? Si lo creen así, díganmelo porque tengo una sorpresa para ustedes :D
Los quiero mucho y en verdad gracias por seguir con la historia después de tanto esperar.
Review time!
Pau: claro que eres importante! Ya tengo la cuenta, prometo comenzar a usarla :D y lo siento, pro no puedo hacer que finnick vuelva :( Espero este caí te guste :D
Nati: Gracias por dejar tu comentario, me encanta saber que sigues leyendo :D
García Espinoza: Espero te haya gustado la aparición de Haymitch, tranquila Jo saldrá en el proximo capi :D Espero que en el Juicio no te defraude, muchas gracias por leer!
Lilo: Bienvenida a la historia y muchas gracias por cada uno de tus reviews.
Guest: gracias por leer! Jajajaja
Aleita: Que bueno que regreses por aquí! Y muchas gracias por el follow y todo, en verdad espero que sigas por aquí y te siga gustado la historia, me haces sentir muy feliz :D
Chave Pooh: muchas gracias por tus reviews, espero que no te defraude.
Y a todos los que tienen cuenta, espero poder responderles pronto por medio de PM :D
Si gustan, un review me haría muuuuy feiiz y la felicidad hace que escriba más rápido :D jajaja
Muchos besos y gracias por leer!
Nina.
