Disclaimer: Inuyasha y todos lo demás personajes aún siguen perteneciendo a Takashi Rumiko, ni modo quién no quisiera tener a Inu en su casa con esas orejitas…. Jejeje ya estoy divagando.

Antes de comenzar gracias por los reviews y es una excelente idea Marlene quizá lo pueda usar, ya se me había olvidado de Naraku, que bueno que les haya gustado el capi anterior. Y aprovechando esto estoy escribiendo mi propia novela y en serio me está quedando hermosa ya contando con 94 páginas, espero ya el siguiente año publicarla y que pueda leerse en varias partes del mundo. Sin más preámbulos he aquí el capítulo 10.

Chapter 10: Complicaciones

Inuyasha

Me encontraba en la obscuridad de mi interior no había nadie, hasta que de repente apareció enfrente mío una luz y de ella salió una mujer con largos cabellos lisos y obscuros como la noche, sólo había conocido una persona con esas características.

-Kikyo… ¡Kikyo! –grité con todas mis fuerzas.

-Inuyasha –dijo cuando volteo a verme, sus ojos estaban vacíos sin brillo – ¿por qué me olvidaste? Prefieres a esa médico, sabes que ella no pertenece a nuestro entorno, nunca lo soportaría y además no te ama como yo –dicho esto se acercó a mí abrazándome, pero no sentí su calor, en parte sabía que tenía razón yo no conocía los sentimientos de Kagome por mí.

-Yo jamás podría olvidarte, sin embargo… –cogí sus hombros –debo saber la razón por la cual sentía ira por dentro, siendo el día más feliz de todos, nuestra boda.

-Entonces ya no me amas –afirmó –te robó el corazón esa médico.

De pronto la imagen de Kikyo se desvaneció, dejándome intrigado por su conclusión de que Kagome robó mí corazón, me removí un poco siendo consciente de mi alrededor, lo primero que detecté fue un olor a flores de sakura y cerezos, en cuanto mis ojos se abrieron enfoque la imagen más hermosa, Kagome se veía encantadora con el cabello un poco desordenado, su respiración acompasada y los labios a los cuales ya se convertían en una golosina para mí, me percate que la abrazaba por la cintura e imagine que éramos pareja, disfrutando de la mañana y que en cualquier momento vendrían unos pequeños abriendo la puerta deseándonos unos buenos días….sacudí la cabeza.

"No sé qué me hiciste, porque no dejó de pensar en un futuro junto a ti" pensé, mientras rodaba lentamente en la cama, contemplé mi mano ya había vuelto a su estado anterior "pero si no pudieran hacer nada y muero" el simple pensamiento me aterraba, sin embargo no debía perder las esperanzas, lo haría por Kagome.

Faltaban unas 2 horas para que el despertador de Kagome suene, así que me dediqué a velar su sueño, por lo menos pasaría el rato contemplando al dulce ángel que se preocupaba por mí bien, ya vería después de despertar del coma, como arreglar las cosas con Kikyo.

Kagome

Oí como el despertador sonaba, me removí un poco sintiendo alguien al lado mío, haciéndome abrir los ojos de golpe y gritar, cayéndome de la cama.

-AY Tonta, qué diablos te pasa, parece como si hubieras visto un fantasma horrible –sacudió levemente la cabeza –y el único fantasma aquí es muy apuesto –dijo Inuyasha con el ego elevado, pero jugaría un poco con él.

-Pues me dirás donde está ese fantasma, porque al único que veo es a ti –dije poniendo la cara más inocente que pude, en tanto Inuyasha frunció el ceño, lo único que me quedo fue reír a carcajadas, a las que se me unió Inuyasha; voltee a ver el reloj y decidí que mejor me bañaba y preparaba mis cosas de cambio para el hospital.

Tarde poco porque Inuyasha me molestó cuando puse en una maleta mi ropa interior, de que mis bragas eran muy anticuadas, a pesar de ser él un fantasma como pude lo saqué del cuarto, ya le había dicho que me esperara afuera, el muy mirón. Otra vez vi el reloj y cuál fue mi sorpresa de que ya me quedaban sólo unos diez minutos para llegar.

-¡Debemos irnos Inu, se nos hace tarde! –le grité y de un momento a otro se encontraba enfrente de mí, no le di mayor importancia y salí cerrando la puerta, para disponerme a correr, a estas horas no pasaban demasiados taxis, hasta que escuché una como alguien me llamaba, cuando voltee vi una ambulancia y cual venía a ser mi sorpresa de que era Jinenji Kokoro, un médico muy respetado por sus conocimientos sobre plantas medicinales, y junto a él venía el joven Kouga Lofren, quien era el conductor de ambulancia, casado hacia más de dos años con Ayame Totzin.

-Hey, Kagome necesitas aventó, no tenemos por el momento ninguna emergencia –mencionó, ya que sabía que no me aprovecharía de la ambulancia para mis propios fines.

-Te lo agradecería mucho –le sonreí y subí a la ambulancia, por la parte de atrás al mismo tiempo que Inuyasha.

-Este tipo no me cae bien Kagome –otra vez ahí estaban lo celos de Inuyasha.

-Por cierto Kagome, quién es tú amigo –preguntó Jinenji, sorprendiéndome a Inuyasha y a mí.

-Oye Jinenji de qué hablas si Kagome viene sola –señaló Kouga, mirando a Jinenji extrañado.

-Etto…creo que Jinenji se refiere al paciente que me encargó el señor Suikotsu –le hice una seña a Jinenji para que me siguiera la corriente –ya sabes se llama Inuyasha Taisho.

-En serio, yo conocí a un Inuyasha en la universidad –comentó Kouga, tragando nuestra coartada –si mal no recuerdo era alto, cabello largo negro y unos raros ojos dorados, además era un Don Juan con las chicas –sabía que hablaba del mismo Inuyasha que estaba enfrente de mi con una sonrisa de satisfacción, haciéndome enojar y fulminarle con la mirada –aunque siempre era un presumido, ya saben perro que ladra no muerde, dominaba la mayoría de los deportes, simplemente que nunca admitió que yo era el mejor de todos –eso le bajo los sumos a Inuyasha, quien se encontraba con el ceño fruncido, sonreí ante ello.

-Ya llegamos Kagome, justo a tiempo –dijo Jinenji con una sonrisa –y si puedes verme a la hora del almuerzo quiero preguntarte algo –entendí la indirecta, asintiendo para luego irme directo a firmar mi entrada.

-Supongo que ese tipo Jinenji también tiene poderes especiales –dio su punto de vista Inuyasha, cuando nos dirigíamos a su habitación.

-Tal vez pueda ayudarnos a saber qué te impide volver del coma –expuse –pues bien ya llegamos a la habitación, me aseguraré de que no hayan ocurrido ninguna eventualidad –cuando abrí la puerta me sorprendí al ver a una mujer junto a un hombre.

La mujer era de cabellos negros lacios, piel blanca sin ninguna imperfección, vestida con un traje negro pegado al cuerpo, y unos ojos negros, los cuales me parecieron llenos de rencor y tristeza; el hombre tenía casi las mismas características de la mujer, la única diferencia era que sus ojos eran de un color morado con un brillo de pureza y muy extraño también se notaba un toque de tristeza y avaricia.

-Disculpen, son de casualidad parientes del señor Taisho –cuestioné a ambos, aunque la respuesta me vino de otra persona.

-Kikyo –susurró Inuyasha al entrar al cuarto.

-Sí, en cierta forma yo me llamo Kikyo Sukimoto, la prometida de Inuyasha Taisho –me miró gélidamente, como si yo sólo fuera un insecto a quien pudiera aplastar.

-Y yo soy un primo segundo de Inuyasha, mi nombre es Naraku Morikawa–eso sí me sorprendió, ya que veía más parecido entre Kikyo y ese tal Naraku.

-Descuida Kagome, dice la verdad –dijo Inuyasha, adivinando mis pensamientos.

-Mucho gusto mi nombre es Kagome Higurashi y soy la médico encargada del señor Taisho –me presenté, sorprendiéndolos.

-Oh, así que es usted quien dejo a Inuyasha solo la noche pasada –dijo Kikyo entrecerrando los ojos.

-Les ofrezco una disculpa, tuve que retirarme por razones personales, pero les aseguro que no se volverá a repetir –incliné la cabeza a modo de disculpa.

-Más le vale…

Justo cuando iba a decir algo más el corazón de Inuyasha tuvo unas anomalías, poniéndome en acción saqué mi estetoscopio y comencé a examinarlo, mientras les pedía a la señorita Kikyo y al señor Naraku, salir de la habitación. Puse en marcha todas las cosas, revisé que el corazón latiera de manera normal, y lo que vi en la parte del cerebro me alteró de una forma horrible por poco iba a tener una falla cerebral, esto reducía levemente las expectativas de vida de Inuyasha; debía saber cómo ayudarlo, para eso debía descubrir lo ocurrido en la boda entre Inuyasha y Kikyo, aunque fuera lo último que hiciera.

-Kagome, voy a sobrevivir ¿verdad? –preguntó preocupado Inuyasha, quien estaba en una esquina del cuarto.

-Sólo tuviste una especie de ataque cerebral, vas ha estar bien Inu –me acerqué y lo abracé –te prometo que vas a vivir, regresarás a ser el gran empresario que eres y…podrás casarte con la señorita Kikyo, tal y como quisiste –no pude evitar decir lo final en un susurró triste, separándome de Inuyasha en el acto.

Inuyasha

Después de esas palabras llenas de tristeza, un vacío se instaló en mí ser, no pudiendo cuestionarme si en serio quería casarme con Kikyo o sólo fue un simple capricho de parte mía; me limite a ver al infinito, y desvanecerme en el aire, necesitaba pensar las cosas y el hecho de que Kikyo se encontrara en el hospital no ayudaba tanto, sentía que la traicionaba.

Aparecí en el piso de rehabilitación, estaba hecho un lío, cómo pude haberme enamorado de dos mujeres tan distintas, por una parte estaba Kikyo: fría, astuta, hermosísima, sabía como era el trabajo de la farándula y era muy calmada, mientras en el otro lado se encontraba Kagome: enojona, mandona (en parte), inteligente, perceptiva, alegre, su sonrisa le hacía sentir en paz y se preocupaba por los demás antes que de ella; había encontrado más cualidades en Kagome, conociéndola apenas de unos días, y en Kikyo sólo había encontrado las más superficiales, habiendo convivido con ella dos años.

-Quizás la solución a tú problema sea, conociendo la razón del rencor que te llevó a ser en parte fantasma –dijo una voz un poco conocida, al voltearme vi que era ese tal Jinenji.

-Feh! Y tú cómo sabes acerca de esto –me exasperé.

-Porque yo sufrí casi lo mismo que tú hace varios años –contestó, sólo pude mirarlo extrañado –sí yo fui en parte fantasma como tú, quedé en coma debido a una caída en las escaleras.

-En serio, eso parece absurdo contando con que puedes identificar plantas, según supongo –levanté la ceja.

-Pues es algo doloroso recordarlo –sus ojos se pusieron melancólicos –me encontraba llegando de trabajar cuando descubrí la puerta abierta de mí departamento, vi como mi madre había encontrado a una niña a la cual se supone que se había extraviado hacia varios meses, yo no podía creer lo que estaba haciendo mi propia madre, se había robado a esa niña sólo para compensar la falta de una nieta.

-Pero no me explicó cómo es que acabaste así como parte fantasma –le miré extrañado.

-Seguro lo notaste, cuando se está en ese estado no se puede recordar las cosas ocurridas antes del accidente –explicó tranquilamente –deben ocurrir varias situaciones para que se dé la recuperación de la memoria, en mi caso cuando desperté del coma hice muchas cosas aprendidas en observar, por eso a veces puedo ver las almas en tú condición.

-Entonces por qué Kagome puede verme, ella según me dijo es en cierta forma sacerdotisa –reflexioné en voz alta.

-Tienes mucha razón, pero su poder es limitado a los que en verdad necesitan la guía de ella, y al contrario de muchas creencias son pocos quienes la necesitan –sonrió –espero haberte ayudado a aclarar un poco tú mente y espero que elijas con sabiduría.

-Yo también lo espero

CONTINUARÁ…

Ahora sí me salió uno medio larguito, es por la espera en qué las tuve, espero en la noche poder escribir el siguiente capítulo. Agradezco las visitas en mis historias y quisiera que entraran a ver mi oneshoot de Tears in Heaven, es que a lo mejor meto un capi tipo songfic y quisiera su opinión de si les gustaría la manera en como escribo con respecto a una canció (acepto sugerencias). REVIEWS LOS LEO EN VERDAD. BESOS A TODOS MEZTLI201.