Chapter 10: Cita

Los pájaros entonaban dulces canciones, el sol empezaba a tender su luz sobre el firmamento con la dulzura de una madre, poco a poco los colores volvían de su sueño llenando el mundo, despertando todo, suave brisa mecía las ramas de los árboles, sin duda un hermoso y pacífico día se acercaba. O eso es lo que parecía hasta que una furiosa voz rasgó el firmamento arruinando toda la plenitud del momento.

-CHE CAZZO HAI DETTO? (¿Qué mierda dijiste?)- Un furioso Lovino, completamente rojo de ira indignación se plantaba frente a la anciana mujer que en ese momento se encontraba puliendo a la vieja Betsy con la mayor tranquilidad del mundo

-Lo que acabas de oír. ¿Qué acaso eres sordo? –lo reprochó la mayor cargando su arma e inspeccionándola desde todos los ángulos, para luego sonreír orgullosa de su trabajo, dejando la subametralladora sobre la mesa de su escritorio, muy peligrosamente cerca de su alcance. Aún así Lovino no se hizo atrás.

-No. Me niego rotundamente. Búscate a otro, yo no iré, y menos con él.

La mujer no pareció llevarse muy bien lo dicho por su nieto. -¿Acaso te estás negando a cumplir una de mis órdenes? ¿Se te ha olvidado quien pone las normas en esta casa? –dijo levantándose de su asiento con el ceño fruncido

-Lovino tembló un poco a sabiendas de lo que su Nonna podría hacerle si seguía negándose, pero como era ante todo testarudo no pudo evitar que sus labios soltaran las palabras que siguieron- No puedes obligarme –sentencio

-¿Ah, sí? ¿Eso crees? –dijo la mujer sonriendo de una manera peligrosa. Quizá no había sido muy buena idea venir a quejarse


-¡Suéltenme, bájenme! No tienen ningún derecho a hacerme esto. ¡MALEDIZIONE! ¡Van a saber de mí cuando me suelten! ¿Cómo pueden hacerme esto?-gritaba y pataleaba el pobre Lovino tratando de librarse del agarre de todas su tías y primas que usando "El poder femenino" lo agarraron de todas partes y ahora lo arrastraban al carro- ¡Y ustedes no se queden mirando! ¡HAGAN ALGO!- Le gritó a sus tíos que miraban la peculiar escena sin mover un músculo, previamente amenazados por sus esposas.

-Lo siento Lovino, de esta no te vas a salvar –le respondió alguno mientras los demás entraban a la cocina a seguir con el trabajo.

Al final termino siendo arrastrado dentro de la carrosa donde lo esperaba el siempre sonriente español. Lovino pudo notar como su mirada se iluminaba al verle, como respuesta sólo lanzó un bufido y cruzo los brazos acomodándose mejor en el asiento de copiloto, rezándole al universo para que se compadeciera de él y le permitiera tener un ataque y morirse allí mismo. Como siempre el universo fue un hijo de **** con él y lo ignoró.

Luego de unas detalladas instrucciones de su abuela hacia el ojiverde acerca del camino y de los vegetales que debían traer de la huerta que tenían en el campo, además de las cantidades de estos mismos partieron su camino, el español conduciendo a los caballos. Lovino iba enfurruñado en su sitio, el sol pegaba fuerte sobre su rostro y la molestia que llevaba dentro no mejoraba su situación. Estaba realmente enfadado con su familia, si bien Antonio había demostrado ser un buen trabajador no tenían ningún derecho a confiar en él de esa forma y menos obligarlo a él a partir rumbo al moreno completamente solo a buscar los vegetales de la semana un domingo, es decir, el único día libre que tenía, y sobre todo considerando el historial del ojiverde con respecto a él. ¿ES QUE NADIE SE ACORDABA DE QUE ERA UN MALDITO ACOSADOR?

"Si se atreve a ponerme aunque sea un dedo encima…" rumiaba entre dientes pensando en la mejor manera de asesinar al español, claro que ese jodido sol no lo estaba ayudando a poner en claro sus ideas homicidas, quizá ahorcarlo sería una buena opción, o….

Detuvo sus cavilaciones al sentir que depositaban algo en su cabeza, ahora el calor no le era tan sofocante. Giro su rostro hacia su acompañante logrando ver su encantadora sonrisa. Le había cedido su sombrero.

-Si no te proteges del Sol te vas a quemar –contesto simplemente a su muda pregunta, volviendo a dirigir su vista al camino con suma calma. El rostro de Lovino enrojeció hasta las orejas, pero esta vez no fue culpa del sol.

"Quizá en algunas ocasiones puede ser linda la manera en la que me trata" –pensó sonriendo imperceptiblemente, mas rápidamente cambio de idea, un acosador como ese bastardo nunca podría ser considerado lindo por él.


El español observaba los vegetales sin poder decidirse por cuales elegir- Me pregunto cuales serán los más sabrosos- ya llevaban diez minutos en esto y el italiano a su espalda empezaba a impacientarse

-Sólo elige cualquiera, y empieza a llenar el saco, ¿Quieres? No pienso estar aquí todo el día

-Pero Lovino! No podemos hacer eso, tenemos que elegir los mejores para servir en el restaurante –dijo volteándose a ver al italiano – Esto es muy importante, un error y arruinaremos todo

-¡Sólo son unos estúpidos tomates! ¡Toma unos y larguémonos!

-Que malo eres Lovi-love –suspiro volviendo a centrar su atención en los tomates, eligiendo uno de entre los montones y agachándose para recogerlo pero antes de que hiciera una mano lo detuvo, Lovino se había agachado a su lado inspeccionando los vegetales.

-Debes tomar los que están maduros, como este –dijo mostrándole un hermoso y redondo tomate que despedía un delicioso olor- ese que estabas tomando aún le faltan unas semanas. Mira, ese de ahí también está bueno –dijo alargando la mano para cogerlo, estaban tan cerca que Antonio podía sentir el calor que despedía el cuerpo de Lovino y sentir su aroma, no pudo evitar sonreír ante el atento gesto del menor.

-¿Qué tanto me miras bastardo? –dijo enojado viendo que no hacía nada

-Perdón, sólo estaba pensando lo tierno que puedes llegar a ser Lovi-love- respondió el torero con una sonrisa, haciendo sonrojar al italiano-

-¡Cállate, no es cierto! Sólo quiero terminar de una vez por todas, además se nota que no sabes nada de vegetales –grito avergonzado

-Pareces un tomate Lovi-love

-¡Qué no me llames así!

-Jajaja~ te ves tan lindo-dijo abrazándolo-

-Suéltame, estúpido –dijo empujándolo- y sigue trabajando, no tenemos toda la vida

Feliz, el español siguió con su labor, siguiendo los consejos de su amado italiano pudieron elegir las mejores patatas, berenjenas, apios, lechugas, repollos, frutas y muchos etcéteras. En todo ese tiempo se pudo divertir mucho con Lovino, compitiendo por quien elegía los mejores productos, hablando futilidades o sólo pasando el rato en silencio. Llegado medio día ya tenían todo el carro rebosante de cosas y no tenían nada más que hacer. Condujeron el carro hasta un arrollo para dar de beber y comer a los caballos antes del regreso, y aprovechar también ellos de almorzar.

-Ah, que refrescante~ -murmuro el mayor bebiendo de la helada agua, mientras se mojaba el rostro, unas gotas resbalaron por su rostro hasta su cuello y de allí se refugiaron bajo la camisa del ojiverde, saboreando la bronceada piel. El italiano pendiente de tal espectáculo no pudo evitar pensar que era jodidamente sexy. "¡Maldición! Claro que no era sexy, para nada"

Se reto mentalmente por tener esos pensamientos. Parándose para que el otro no notase su sonrojo, mas el otro no le estaba prestando atención ocupado en apagar su sed, ¿Que se creía, ignorándolo a él luego de haber sido el más agobiante acosador del mundo? Sin dudarlo el molesto italiano se acerco por detrás procurando no ser visto ni escuchado y cuando el ojiverde se inclino para beber más agua no dudo en empujarlo dentro del arrollo.

Antonio salió a flote entre sorprendido e indignado, ¿Y ahora que le había hecho al menor? Sin embargo se sorprendió aún más al oír la risa de su dulce muchacho quien lo miraba divertido desde arriba.

-Vaya, perdóname, ha sido un accidente –dijo aguantándose la risa-

-Mmm, ya veo. Bueno, permíteme devolverte el favor- dijo saliendo del agua y persiguiendo al menor hasta que pudo apresarlo entre sus brazos entre quejas y amenazas de este y tirarse ambos al arrollo, iniciando así una pelea de agua-


-No puedo creer que me lanzaras –se quejo el menor apretando su camisa para botar algo de agua de esta-

-¿No puedes creer que yo te lanzara? Tú me empujaste sin motivo alguno- respondió divertido el español viendo los inútiles intentos de Lovino por secar su ropa- Así no va a funcionar, debes quitártela y dejarla al sol

-¿Qué? Ni loco me desnudo contigo aquí –dijo cruzándose de brazos, dándole la espalda

-¡Pero te puedes resfriar!

-Debiste haberlo pensado antes de actuar sin motivo alguno.

"Más bien fuiste tú el que actuó sin motivo" pensó el torero yendo a buscar una camisa al carro.-Ten –dijo lanzándosela- traje una de repuesto por si nos ensuciábamos. El italiano miro dudoso la camisa pero al sentir una fría brisa correr decidió cambiarse.

-Está bien, pero no me mires bastardo –advirtió enrojeciendo-

El mayor sonrió ante esto dándose la vuelta para que el otro se cambiara en paz. La camisa de Antonio le quedaba gigante, se notaba que el matador tenía una espalda mucho más ancha que el italiano y sin duda era más alto, al terminar de cambiarse se giro donde el español quien también se había sacado su camisa, quedando a torso desnudo. El menor no pudo evitar fijarse en los músculos de su espalda sonrojándose, sin duda Antonio era muy sexy, y ese estúpidamente sensual tono bronceado de su piel no arreglaba las cosas; más también había otras cosas en las que fijarse en el español.

Sintió la mirada del italiano sobre su espalda y decidió darse la vuelta.

"Maldición, también es muy sexy de frente." Pensó mirando el tonificado cuerpo del español "Y también las hay aquí"

Al notar dónde se dirigía la mirada fija del italiano decidió aclararle todo.

-Son heridas de embestidas de toros-murmuro suavemente, haciendo que Lovino desviase su mirada a esos hermosos ojos verdes que lo observaban cargados de cariño y amor- No sólo son esas, mi cuerpo está lleno de cicatrices. Muchos toreros han muerto durante una corrida así que eso no es nada para mí… El torero de verdad debe superar el miedo a la muerte. –sonrió invitando al italiano a sentarse a su lado en la hierba, lo que hiso inmediatamente, hipnotizado por esos ojos- Desde que era niño soñaba con ser torero algún día, no podía pensar en otra cosa. Me preparaba para enfrentar el miedo, al principio en mis primeros intentos sentía mucho terror, era un asco toreando –rio melancólico-. Luego perdí a mi familia en un incendio, me sentí horriblemente sólo desde entonces…no sabes la suerte que tienes Lovino al tener toda esa familia que te ama y te cuida. –Comentó moviendo un mechón del pelo del más joven, apreciando su bello rostro-

-Pues bien –continuo- seguí con mi sueño, me esforzaba mucho para hacer lances perfectos, lo tenía todo siempre bajo control, la mayoría de estas son de cuando estaba recién aprendiendo, la verdad –dijo señalando un par de cicatrices en sus brazos- y un día, hubo un error, el toro se descontrolo, estaba realmente loco, me ataco por la espalda mientras saludaba al público –Lovino volvió a recordar la enorme cicatriz en la espalda del mayor que lo había alarmado- vi la muerte esa vez…en serio pensé que llegaba mi hora, y fue cuando me di cuenta que no tenía miedo, ya no lograba sentir miedo a la muerte, ya no tenía ningún apego a la vida.

El italiano trago duro al escuchar esa historia. Bajando su vista a sus manos, como si nunca hubiese visto algo tan curioso.

-Pero todo eso cambio –continuo el ojiverde tomando la barbilla del ojicastaño para poder verle a la cara- cuando te conocí- el sonrojo se extendió por las mejillas de Lovino- No sé cómo, pero desde el primer segundo que te vi, volví a sentir miedo; tuve miedo a la muerte, a tu muerte. Tú me haces desear vivir Lovino, desde que te conozco he vuelto a sentir ese hormigueo de temor en los huesos al enfrentarme a un toro.

El corazón del menor saltaba cada vez más rápido, no podía creer lo que oía. Nuevamente no podía entrever ni un rasgo de engaño de los ojos de quien juraba por aquel sentimiento que siempre creyó falso.

-Por eso Lovino…yo sé que…

"No lo digas"

-Yo sé… "No te atrevas a decírmelo, por favor"…que te amo "No…"

Lovino bajo la cabeza avergonzado, el sonrojo bajaba por su cuello y se alzaba hasta sus orejas, lo último que quería ahora era ver esos hermosos ojos verdes porque si lo hacía….seguramente caería ante ellos

-Por cierto Lovi-love….te ves muy tierno con esa camisa puesta-dijo sonriendo dulcemente al italiano-

-¡C-CALLATE, IMBECIL!-dijo parándose rápidamente- nos volvemos –ordeno subiendo al carro, cruzándose de brazos, más una pequeña sonrisa que no escapo de la mirada del español lo traicionaba

-A sus órdenes, mi Lovi-love –dijo el mayor-…pero, ¿no prefieres comer primero? –comento al escuchar un rugido del estomago del ojicastaño

-QUE NO ME LLAMES ASI! Y trae algo de comer bastardo, me muero de hambre –dijo rojo

-Mi Lovi-love se ve como un tomatito

-¡Deja de decir eso a cada rato!

-Jajajaja~ que lindo eres

-¡C-cállate!


Era algo tarde, los rayos del sol pintaban en tonos anaranjados el mundo a puertas de la llegada de su compañera astral, los dos chicos llegaban agotados de su día en el campo.

-Muchas gracias por todo –se despidió Nonna- los vegetales se ven excelentes, sólo espero que ya sabes quien haya sido de ayuda, en vez de carga.

-Tsk! –se quejo el italiano mirando en otra dirección, aún con la camisa del mayor puesta y nada dispuesto a entregarla-

-Por supuesto, Lovino es una persona muy amable-dijo sonriéndole al menor quien solo opto por ponerse rojo por milésima vez ese día y dirigirse a la casa- ¡Adiós Lovi-love! –Se despidió el menor- ¡ME ENCANTO NUESTRA CITA! –grito viendo que el otro ya se encontraba muy lejos, a lo que el castaño sólo cerró la puerta con fuerza sintiendo su corazón retumbar con fuerzas en sus oídos.

-¿C-cita? –murmuro para sí llevándose una mano al pecho y sonriendo sin quererlo-

"A mi…también" pensó con suavidad subiendo los escalones hasta su cuarto.


Penúltimo capitulo! -yo se que hiperventilaron con el título- Ya ni tengo derecho a disculparme por la demora, pero no tenía nada de inspiración, lo intente muchas veces pero no estaba conforme, hasta ahora, que me gusto bastante.

Les doy muchas gracias a quienes me tienen paciencia y aún siguen esta historia. Si alguien me tiene lastima y quiere comentar algo para darme animo porfis u.u

Ah, por cierto. Logré entrar a la Universidad que quería :D y quede en cuarto lugar de matrícula, ¿ven?, al menos no fui una vaga sin escribir por nada xD

Al menos que comente el fanclub de Nonna! XD no importa cuánto tiempo lo deje botado, Nonna me sale super fácil, debe tener vida propia, igual que la vieja Betsy

Tomate? Lechuga? Review?

Me despido, hasta lo más pronto que me salga el último cap :D