Capítulo Especial 1 : Feliz Cumpleaños


Viernes por la mañana, Fuji miraba por la ventana de su habitación el mundo moverse lentamente ante sus ojos. Suspiró con algo de nostalgia, de cierta forma era interesante observar la vida, pero añoraba formar parte de ella.

Las paredes blancas, el olor a medicamentos, el eco de los pasos en los pasillos, eran estímulos demasiado comunes en su vida diaria, deseaba otros colores, otros sonidos.

Miró sus piernas. Correr por el césped mojado no le parecía una mala idea.

Recordó unas palabras de Yukimura Seiichi, la vida está siempre en movimiento.

Sonrió balanceando sus piernas por el borde de su cama.

Mukahi Gakuto se cruzó de brazos con exasperación, de verdad le estaba cansando que Tezuka-kun fuera tan testarudo, miren que negar que lleva un regalo para alguien mientras sobresale, la rosa de cinta azul, de su bolso.

Bueno, quizá la única excusa de Tezuka era el número de enfermeras rodeándolo y preguntándole lo mismo que él. ¿Para quién es?.

"No sé de qué hablan". Les respondió Tezuka por enésima vez, mirando hacia arriba.

"Pero Tezuka-kun, de verdad que llevas un regalo ahí, sólo queremos saber para quién es".

"Ninguna de nosotras está de cumpleaños hoy".

¿Cumpleaños?. Una parte de Gakuto le dijo que si revisaba la ficha de Fuji Syuusuke, probablemente se daría cuenta para quién era el paquete de regalo, pero era entretenido molestar a Tezuka.


Tezuka no sabía como se había dejado convencer por Yukimura, definitivamente tenía que comenzar a separarse más de ese grupo, especialmente de aquellos que trabajan en un caso como su equipo de apoyo.

Es una vez cada cuatro años. Cierto, pero no era suficiente razón como para que se encontrara en su día libre con un regalo en su bolso, caminando hacia la habitación de Fuji como una visita cualquiera.

El grupo de enfermeras que le había interrogado a penas se bajara del ascensor le hizo detenerse en el pasillo y preguntarse si realmente todo esto era una buena idea. Fuji esta enfermo, su principal preocupación es restaurar su salud y velar por su bienestar, aunque no era excluyente de querer hacerle compañía.

Suspiró apoyándose en la pared y volteó el rostro para mirar por la ventana.

Solía discutir este tipo de temas con Yukimura y Oshitari, generalmente dos contra uno. Sin embargo, debía admitir que necesitaba mantener un lazo de cariño con algunos de sus pacientes, no podía dar miradas vacías a las personas que confiaban en él para ayudarles, y menos falsear sus pocas sonrisas.

Algunas veces le nacía sonreír parta otras personas. Con Fuji es distinto, es otro tipo de sensaciones las que le provoca verlo.

Siempre se ha preguntado qué se sentirá mirar a otra persona con ojos ensoñadores como los de Oshitari cuando ve a Mukahi, será distinto abrazar a un familiar o amigo de abrazar a una persona especial como lo hacen Niou y Yagyuu, y en más de una ocasión ha deseado lo que Sanada y Yukimura comparten, verse con tanto amor, planear una vida junto a otra persona, tantas cosas.

Con 24 años, ha tendido dos novias, pero no sabría decir si a alguna la amó realmente.

"¿Tezuka-kun?".

Fuji Yumiko le sobresaltó.

"Ah, Fuji-san". Le saludó ocultando el susto. "¿Cómo está?".

"Bastante bien". Le respondió con una sonrisa. "¿Tienes el día libre?". Le preguntó al verlo sin delantal y en ropa considerablemente más informal.

"Si". Le respondió Tezuka acomodando el tirante del bolso sobre su hombro.

"Podrías aprovechar tu día con Syuusuke". Le comentó Yumiko. "Nosotros no podemos venir sino hasta la tarde, y Yuuta vendrá mañana… lamentablemente, estamos todos ocupados".

Inevitablemente la conversación parecía dirigirse hacia el tema que Tezuka había estado ponderando desde la semana anterior.

"¿Puedes acompañarlo tú?".

Ese era el motivo por el cual en su día libre estaba en el hospital, pero Tezuka no se atrevía a decirlo tan abiertamente.

"... Si...". No había sido tan complicado decirlo.

Yumiko le sonrió una última vez y le tocó el brazo derecho afectuosamente. "Bien, entonces nos vemos más a la tarde, estoy segura de que Syuusuke estará encantado de tenerte como visita el día de hoy".

Tezuka asintió y se inclinó levemente.

"Que tenga un buen día, Fuji-san".

Fuji Yumiko se quedó mirando la espalda de Tezuka mientras este caminaba por el pasillo que daba a las habitaciones de hospitalizados, y negó con la cabeza. ¿Realmente Tezuka pensaba que esa cinta azul brillante no delataba que en ese bolso iba un paquete de regalo?.

Hombres.


Había sido increíblemente simple que un par de palabras de la hermana de Fuji le ayudaran a esclarecer un poco más su confusión. Al menos lo suficiente como para atreverse a presentarse frente a la puerta de Fuji y haber saludado a Oshitari-sensei en el camino.

Esto se veía tan poco ético.

Tocó la puerta y la abrió un poco.

Se encontró con los ojos de Fuji, quien le miraba desde la silla de ruedas al lado de la ventana.

"Te…zuka…". Le saludó Fuji con una sonrisa.

"Buenos días, Fuji". Le respondió entrando a la habitación, controlando una sonrisa que casi le aparecía en los labios.

Tezuka abrió su bolso mientras caminaba hacia Fuji, y sacó un paquete envuelto en papel con diseño de nubes con los colores del atardecer, que realmente no combinaba muy bien con la cinta azul real que adornaba el regalo, pero ese detalle debió de haberlo notado antes.

"Feliz cumpleaños". Tezuka la extendió el paquete rectangular, aún pensando que la cinta no estaba bien escogida para el regalo.


Fuji estaba sorprendido de que Tezuka recordara que hoy es su cumpleaños, aunque fuera un año bisiesto, su ex compañero no era una persona atenta a las fechas, incluso varias veces había pasado por alto su propio cumpleaños a menos que el Equipo se lo recordara durante un entrenamiento. Pero lo que más le extrañó en ese momento fue ver un regalo para él.

"¿Para… mi?". Le preguntó levantando las manos lentamente.

Tezuka asintió y le acercó más el regalo.

"No... debiste molestarte". Fuji miraba el paquete en sus manos.

"Quería hacerlo".

Ante esas palabras, Fuji procedió a romper el papel con el deleite de un niño. El papel era hermoso, no importaba que no combinara con la cinta, al fin que un detalle así sólo se podía esperar de Oishi o de alguien que comprara el regalo y pidiera que lo envolvieran en la tienda, y le hacía más gracia que Tezuka hubiera envuelto su regalo para él.

Se demoró en abrirlo, aún tenía movimientos torpes con sus manos, pero disfrutaba ver el papel revelarle poco a poco lo que ocultaba.

Tezuka se acomodó frente a él en la silla para las visitas. Fuji le miró con una sonrisa sincera en sus labios y ojos, mientras tocaba con un dedo la portada de un libro de ilustraciones de de mares y océanos del mundo.

Fuji le alcanzó una mano con la suya. "Gracias". Y lo tiró con fuerza hacia delante para darle un abrazo rodeándole el cuello con el brazo contrario.

Tezuka se veía sorprendido, y sin acomodarse los anteojos, que le moviera el hombro de Fuji, lo abrazó de igual forma.

"Quería… u… un libro así". Le comentó Fuji con su acostumbrada dificultad, mientras abría una página al azar.


Sanada los observaba hablar desde la ventanilla de la puerta, la verdad le incomodaba interrumpirles, pero era el horario de rehabilitación de Fuji.

"¿Y por qué no te aprovechas de Tezuka?". Le comentó Yukimura al verlo parado en el pasillo.

"¿Ah?". Sanada le miró interrogante, no porque hubiera adivinado que Tezuka estaba con Fuji, eso los años junto a Yukimura le habían enseñado a que sucesos de ese tipo no eran extraños, sino por la propuesta que estaba haciéndole.

Yukimura le sonrió. "Tezuka sabe tomar a una persona con poca fuerza en sus miembros inferiores, quizá te pueda ayudar con la práctica en las barras de apoyo con Fuji-san".

Ahora que lo mencionaba, no era una mala idea, le daría tiempo para observar el progreso de Fuji.

"Además le sirve como apoyo emocional". Agregó Yukimura. "Cuéntame como les va con ese ejercicio, puede que me sirva para planificar mi sesión de la tarde".

Sanada le acarició la mano antes de entrar a la habitación de Fuji.

"… este ángulo… es mi… favorito". Le comentaba Fuji a Tezuka antes de que Sanada les interrumpiera.

"Sanada". Le saludó Tezuka.

"Fuji-san, Tezuka". Con una leve inclinación de la cabeza, Sanada les saludó a los dos.

"Bueno, nos vemos más tarde". Le dijo a Fuji antes de tomar su bolso.

Fuji parecía querer hablar, pero miró a Sanada.

"Tezuka, quédate". Le pidió Sanada se acercó a la silla de ruedas para acomodar a Fuji en el asiento, dejando ambos ísquiones como el apoyo principal. "Creo que tu ayuda podría ser muy útil el día de hoy".

Ambos le quedaron mirando por un momento.

"Alcánzame la frazada para las piernas". Sanada le quitó el freno a la silla de ruedas, recibiendo el objeto solicitado y cubriendo las piernas de Fuji con el. "¿Recuerdas como sostener a una persona con debilidad en los miembros inferiores?".

"Si". Tezuka se arrodilló frente a Fuji asegurándose de que los pies estuvieran sobre los pedales inmóviles de la silla.

"Si a Fuji-san no le molesta, creo que necesito de alguien que tenga la técnica y la fuerza para hacer el ejercicio de hoy".

Fuji le sonrió a Sanada y le tomó la mano a Tezuka.

Era suficiente para que Sanada comprendiera que la idea de Yukimura había sido la mejor.


Una vez que el kinesiólogo se asegurara de que Tezuka recordaba bien la técnica, comenzaron con ejercicios sobre la colchoneta. Sanada le mostró los ejercicios de movilidad y fuerza dos veces, antes de ir a ver otro paciente, y dejarlos trabajar relativamente entre ellos.

Fuji conocía la rutina, la realizaba todos los días sobre su cama en vez de la colchoneta del gimnasio, pero la diferencia más marcada de ese momento era la suavidad de las manos inseguras de Tezuka sosteniendo su pierna derecha, en vez de la seguridad con la que Sanada trabajaba.

"Es… abu…ido… todo el… ia…". Le comentó Fuji, moviendo su tobillo.

"Pero has ido mejorando poco a poco". Tezuka le miró por un momento antes de volver a concentrarse en sostener con cuidado la pierna de Fuji y ayudarle a flexionar la rodilla como Sanada lo indicara.

"Me… gusta… tu…". Fuji tomó aire tratando de formar la palabra que venía. "… tu... polera".

Tezuka no iba a admitir que era la única polera decente que tenía limpia en ese momento, eso le recordaba a que el día sábado tenía que hacer lavado semanal.

"Gracias".

"… es la única… limpia que tenías". Se rió Fuji.

Tezuka sólo se acomodó los anteojos.

Fuji volvió a reír.


Una señora que estaba con su brazo estirando sobre una camilla con una máquina de ultrasonido, les sonrió con cierta ternura.

"Hacen linda pareja". Le comentó Sanada, quien revisaba el tiempo que le quedaba a la máquina.

"¿Usted lo cree?". Le preguntó sin mirarlos.

"Si, se nota que solo tienen ojos él uno para el otro".

Sanada asintió ausentemente, de verdad que eso de notar personas enamoradas era una habilidad especial de las mujeres y de Yukimura, porque estaba bien seguro de que Seiichi era un hombre.

Una vez que Sanada pudo dedicarse por completo a Fuji, se movieron a las barras de apoyo.

"Vamos a intentarlo, no importa si aún no puede sostenerse con sus brazos". Sanada le aseguró. "Tezuka, párate firme delante de nosotros".

Tezuka siguió las instrucciones, mientras Sanada levantaba a Fuji de la silla de ruedas y le ayudaba a sostenerse sobre sus piernas. Fuji se aferró a las barras a cada lado.

"Tezuka, sostenlo bajo los brazos". Cuando Sanada vio su instrucción cumplida, soltó a Fuji lentamente para ver la forma en que estaba erguido.

Fuji sentía que le faltaba equilibrio, y que sus brazos no serían capaces de sostenerlo, pero de cierta forma tener a Tezuka frente a él, le daba más seguridad que si fuera Sanada.

Tomó aire con fuerza para mover una de sus piernas que parecían pesar bastante, pero lo logró y avanzó un poco. Quizá un par de centímetros, pero era uno de sus primeros pasos…

Este ejercicio era más exigente que los otros, necesitaba concentrarse mucho y utilizar mucha fuerza. Cuando Sanada cambió de lugar con Tezuka, era imposible no observar observar las manos de quien estaba detrás de él, que le sostenían cada vez que perdía el equilibrio e iba hacia un lado o hacia delante.

"¿Quieres descansar?".

Fuji negó con la cabeza dando un paso nuevamente. No quería dejar de sentir que volvía a ser él mismo con cada paso que daba, y menos dejar de sentir la seguridad que le daba la presencia de Tezuka a su espalda.

Sanada cerró la sesión de rehabilitación física cuando Fuji perdió el equilibrio y Tezuka debió sostenerlo para que no cayera sobre las colchonetas.

"Debe ser consciente de sus límites, poco a poco iremos exigiendo más".

Fuji asintió, cansado, pero contento.


En la habitación, sentía que el cansancio le haría dormir una siesta, sin embargo, no quería cerrar los ojos, simplemente deseaba estar despierto, ver las fotografías de su regalo, hablarle de ellas a Tezuka, demostrarle que podía comer solo, sentir que le hacía compañía… tantas cosas.

Yukimura insistió en que Tezuka se quedara para la sesión de Terapia Ocupacional de la tarde, ya que todos los otros usuarios estaban acompañados por un familiar o amigo.

Esa tarde fueron al jardín del hospital, Yukimura les entregó colchonetas a todas las parejas para que se sentaran sobre el pasto, además de un block de dibujo, varios lápices de colores, pegamento, tijeras y trozos de papeles con recortes.

Las instrucciones eran simples, usar todos esos materiales para construir un cuadro que los representara. Cualquiera podría preguntarse qué tipo de profesional de la salud da una actividad así, pero el objetivo de la actividad era realzar motricidad fina, al menos desde el punto de vista de Tezuka, ya que Yukimura debía tener otro par de objetivos por ahí. Y, observando como una madre comenzaba a hacer su cuadro junto a sus hijos pequeños, de seguro iba por algo similar a afianzar lazos afectivos.

Fuji comenzó el cuadro dibujando el contorno del mar.

"Es… por… el regalo". Le sonrió mientras le entregaba el lápiz. "Tu… turno".

Tezuka le devolvió el lápiz." Sabes que soy horrible para dibujar". Fuji le tomó la mano y le dejó el lápiz entre los dedos.

"No importa… es nuestro… ".

Tezuka agregó una gaviota, a lo que Fuji se rió.

"… este azul… no me gusta". Comentó Fuji revisando la caja de materiales que les facilitó Yukimura, ya tenían el cielo lleno de nubes y gaviotas, les faltaba terminar el mar.

"Quizá podamos cambiar el color con otra pareja". Tezuka se levantó para intentar lo propuesto y notó que en la palma de la mano que tenía apoyada sobre el pasto estaban pegados varios pétalos azules en colores degradé.

"… ese… azul... me gusta". Le dijo Fuji tomando uno de los pétalos.

"Usémoslos".

"¿Po...demos?".

La sombra de Yukimura apareció frente a ellos. "¿Y por qué no podrían?".

Comenzaron a acomodar los pétalos tratando de hacer las olas del mar. "… eso... parece… are... na". Fuji le indicó a Tezuka un poco de maicillo a la orilla del caminito de cemento.

Tezuka se levantó y fue a recoger un poco de maicillo y de paso a conseguir cola fría. Al ver que ellos estaban usando otros materiales, otras parejas comenzaron a buscar hojas caídas, ramitas y flores para adornar sus trabajos.


"Y pusimos flores, porque mi mamá cuida de las suyas en casa". La niña les mostró con su dedo regordete un sector del cuadro lleno de flores de colores.

El grupo instalado bajo la sombra de un árbol frondoso, le aplaudió.

Yukimura continuó con la pareja al lado de la madre y sus hijos. "Es el turno de ustedes".

Habían decidido que por rapidez, Tezuka hablaría. "Nosotros escogimos el mar". Les explicó mientras mostraba el cuadro a los demás participantes. "Y lo relacionado con la costa, gaviotas, la arena, las rocas, los peces y una ballena".

"¿Por qué usaron pétalos de flores y ramas?". Les preguntó uno de los participantes.

Tezuka miró a Fuji, quien le sonrió. "Porque no encontramos los colores que queríamos para pintarlo y le da más texturas".

Yukimura les sonrió. "¿Y qué representa?".

"La vida… en movimiento". Respondió Fuji.


"¿Podemos… que…a… nos… un rato más?". Le preguntó Fuji cuando Yukimura comenzó a guiar a los usuarios de regreso a sus habitaciones o al gimnasio del hospital.

Yukimura los miró un momento, Tezuka estaba sentando con Fuji apoyado sobre él, claramente disfrutando de tomar sol y aire fresco.

"Si, pero no más allá de las 6". Yukimura les dejó la frazada cerca. "Luego vuelvan a su habitación, la colchoneta la pueden dejar en ella, mañana la pasaré a buscar".

Tezuka y Fuji se quedaron en el jardín, mirando a las personas pasar, las nubes cambiar y las flores cerrarse a medida que les llega la sombra.

"Ha… sido…un buen… cumpleaños". Le comentó Fuji apoyando su cabeza sobre el hombro de Tezuka.

Tezuka suspiró, Fuji se apoyaba cada vez más contra su costado derecho, acurrucándose lentamente. Ese movimiento le tentaba a abrazarlo.

"¿Me... abraza... ías?. Le preguntó Fuji en un susurro.

Tezuka pasó su brazo tentativamente alrededor de los hombros de Fuji, y se quedaron así un momento.

"¿Crees… que… ueda…caminar?".

Tezuka volteó el rostro para mirar a Fuji, quería contestarle mirándolo a los ojos, pero se quedó con las palabras en la garganta cuando se encontró a escasos centímetros del rostro de Fuji, ya que este le estaba mirando.

"Si". Fue inevitable mirarle los labios.

"¿Crees… que…pueda… besar?".

Y fue inevitable rozarlos suavemente.

Fuji les agregó presión, y ese fue el primer beso que se dieron.


Como dice el título, es un Capítulo Especial, por el cumpleaños de Fuji. ya vendrán los otros que son continuación de la historia. Lo siento, si causa confusión, pero... yo me entiendo...

Gracias por leer.